{"id":1152,"date":"2017-12-03T16:40:03","date_gmt":"2017-12-03T16:40:03","guid":{"rendered":"http:\/\/elmachete.mx\/?p=1152"},"modified":"2017-12-03T16:40:03","modified_gmt":"2017-12-03T16:40:03","slug":"algunas-tesis-sobre-la-cuestion-de-la-mujer-desde-una-perspectiva-de-clase","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2017\/12\/03\/algunas-tesis-sobre-la-cuestion-de-la-mujer-desde-una-perspectiva-de-clase\/","title":{"rendered":"ALGUNAS TESIS SOBRE LA CUESTI\u00d3N DE LA MUJER DESDE UNA PERSPECTIVA DE CLASE"},"content":{"rendered":"<p class=\"Standard\" style=\"text-align: justify; text-justify: inter-ideograph; line-height: 150%;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1155\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/22089215_10155772264323390_5634035304152123756_n-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/22089215_10155772264323390_5634035304152123756_n-300x300.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/22089215_10155772264323390_5634035304152123756_n-150x150.jpg 150w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/22089215_10155772264323390_5634035304152123756_n-768x767.jpg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/22089215_10155772264323390_5634035304152123756_n-144x144.jpg 144w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/22089215_10155772264323390_5634035304152123756_n-600x599.jpg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/22089215_10155772264323390_5634035304152123756_n-50x50.jpg 50w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/22089215_10155772264323390_5634035304152123756_n.jpg 890w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p class=\"Standard\" style=\"text-align: justify; text-justify: inter-ideograph; line-height: 150%;\"><span style=\"font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial','sans-serif';\">Martha Aguilar<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial','sans-serif';\">Militante del PCM en Monterrey<\/span><\/p>\n<p class=\"Standard\" style=\"text-align: justify; text-justify: inter-ideograph; line-height: 150%;\">Notas preliminares<\/p>\n<ol>\n<li>Antes de abordar la cuesti\u00f3n de la mujer, es importante distinguir entre la mujer proletaria y la mujer burguesa pues, la distinci\u00f3n entre las condiciones y desigualdades que hay entre unas y otras, se desdibujan con el discurso feminista contempor\u00e1neo en que se habla de mujeres definidas por su g\u00e9nero y no por las condiciones materiales, reales y concretas, que determinan su existencia. La mujer es un ser social determinado por el periodo hist\u00f3rico en el que se vive y pertenece a una clase determinada que va a dictar las condiciones de vida a las que se encuentra sujeta.<\/li>\n<li>Es necesaria la reivindicaci\u00f3n del movimiento iniciado en la primera mitad del siglo XX y que se materializ\u00f3 en el Encuentro Internacional de Mujeres Socialistas, con Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo a la cabeza, as\u00ed como el legado de Alexandra Kollontai, pues fueron propulsoras de la organizaci\u00f3n de las mujeres y de la lucha por ganar conquistas sociales, muchas de las cuales se circunscribieron a las conquistas obtenidas para el proletariado y la clase obrera durante la Revoluci\u00f3n de Octubre. Estos aportes, sin embargo, deben leerse a la luz de las condiciones a las que se enfrenta actualmente la mujer proletaria. De lo que se desprende que, esto demanda un an\u00e1lisis contempor\u00e1neo de las circunstancias actuales y una propuesta concreta para cada una de las esferas en las que la opresi\u00f3n econ\u00f3mica, pol\u00edtica y social se ha diversificado hasta desdibujarse si no es abordado desde una perspectiva de clase.<\/li>\n<li>Despu\u00e9s de la II Guerra Mundial hay una clara influencia y abanderamiento de las posiciones burguesas, de manera predominante, dentro del movimiento feminista a nivel internacional. Es justo a partir del periodo posterior a la II Guerra Mundial que, en mayor o menor medida, se plantean como ejes de lucha aspectos que buscan \u201chomogeneizar\u201d las caracter\u00edsticas de opresi\u00f3n de las mujeres y que proponen como resoluci\u00f3n de las problem\u00e1ticas de las mujeres desde cuestiones ling\u00fc\u00edsticas hasta medidas institucionales que instauran una \u201ccuota femenina\u201d dentro de \u00f3rganos p\u00fablicos y de gobierno, como si esto por s\u00ed mismo resolviera las condiciones de injusticia social en que vive casi m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n del pa\u00eds.<\/li>\n<li>La lucha de la mujer proletaria, dentro del sistema capitalista, es una lucha no s\u00f3lo por conseguir derechos, sino tambi\u00e9n, una lucha anticapitalista, pues es este sistema bajo el que se sostienen las profundas condiciones de desigualdad en que viven las mujeres.<\/li>\n<li>Si bien es cierto que la clase social a que se pertenece es una pauta fundamental para el trabajo pol\u00edtico de las mujeres, tambi\u00e9n es cierto que esta caracter\u00edstica se ve acentuada por la raza, la actividad econ\u00f3mica, el estado civil, la maternidad y otras caracter\u00edsticas sociodemogr\u00e1ficas que agudizan las condiciones de discriminaci\u00f3n, precariedad y pauperizaci\u00f3n de la clase en general.<\/li>\n<li>El tema del patriarcado es parte esencial de los discursos burgueses y peque\u00f1o burgueses para explicar las condiciones de vida de las mujeres en general. Esta categor\u00eda es \u00fatil para explicar diversas cuestiones de car\u00e1cter social que bien se podr\u00edan situar en un nivel superestructural, sin embargo, se vuelve una categor\u00eda in\u00fatil para explicar las condiciones materiales de vida de las mujeres proletarias. Esta atribuci\u00f3n al patriarcado de la desigualdad social entre hombres y mujeres oculta dos cosas importantes: que las condiciones de explotaci\u00f3n a las que se sujeta la mayor\u00eda no cambiar\u00eda aun quitando a todos los hombres de los consejos empresariales y \u00f3rganos de gobierno, y que dentro del sistema capitalista tambi\u00e9n hay mujeres que se ven beneficiadas por su clase y sus condiciones de vida se sustentan en la base de la injusticia. En ese sentido, la categor\u00eda patriarcado no representa sino un argumento sustentar la falsa igualdad entre las mujeres y cuya mayor utilidad es enfocar la lucha de las mujeres hacia un \u201cenemigo falso\u201d, muy funcional para el capital.<\/li>\n<li>Las condiciones de opresi\u00f3n de la mujer, est\u00e1n marcadas por la clase a la que pertenece, por lo que las mujeres proletarias no s\u00f3lo queremos la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, pues detr\u00e1s de este argumento se oculta que para la clase obrera y el proletariado est\u00e1n negados la mayor\u00eda de los derechos. Por eso, las mujeres proletarias buscamos que la transformaci\u00f3n de las condiciones sociales y de vida de nuestra clase en general y de las mujeres proletarias en particular, porque entendemos que estas transformaciones se encuentran profundamente imbricadas.<\/li>\n<li>La mujer proletaria bajo ciertas circunstancias puede ser objeto de una doble explotaci\u00f3n, en donde juega un papel fundamental el trabajo desempe\u00f1ado en el hogar, el cual no es remunerado, as\u00ed como las labores de crianza y cuidado de los hijos.<\/li>\n<li>La brecha salarial muchas veces se oculta por la funci\u00f3n social asignada a las mujeres. Por ejemplo, los trabajos relativos a la crianza y los cuidados (enfermer\u00eda, educaci\u00f3n, psicolog\u00eda, ni\u00f1era, limpieza, etc.) son peor pagados que los trabajos atribuidos a los hombres. En los puestos en que se solicitan mujeres para la contrataci\u00f3n, las condiciones de trabajo llegan a incluir funciones de hasta 3 puestos de trabajo, por lo que discursos como el \u201cmultitasking femenino\u201d llega a ser bastante funcional al esquema laboral de explotaci\u00f3n que vivimos las mujeres trabajadoras.<\/li>\n<li>Si bien es cierto que las labores de crianza y cuidado han sido asignadas socialmente a las mujeres, claramente esta es una funci\u00f3n que ha sido socialmente cubierta por la mujer proletaria; en tanto que la mujer burguesa delega esa tarea a mujeres proletarias a su servicio y, en cuanto a las mujeres proletarias, las condiciones laborales y de vida pueden conducir a la crianza socializada puesto que, cuando una mujer proletaria no puede hacerse cargo de la crianza, esta tarea se delega a otra mujer proletaria que pertenece a su familia o a su red social de apoyo.<\/li>\n<li>Dentro de las caracter\u00edsticas superestructurales que viven las mujeres proletarias, encontramos que existen estereotipos impuestos, muchas veces inalcanzables, que est\u00e1n hechos a imagen y semejanza de la burgues\u00eda.<\/li>\n<li>Entendiendo que la ideolog\u00eda dominante es la ideolog\u00eda de la clase dominante entendemos tambi\u00e9n que la burgues\u00eda, al ser la clase dominante en el capitalismo, va a crear una serie de componentes ideol\u00f3gicos que se van a imponer al resto de capas y clases. En el caso de la mujer proletaria esto puede tener m\u00faltiples expresiones en cuestiones sociales manifiestas como una forma de control o como condescendencia social. Entre dichas expresiones se encuentra la negaci\u00f3n del crecimiento laboral de la mujer, la erotizaci\u00f3n del cuerpo, el intento de imponer reglas espec\u00edficas para el ejercicio de la sexualidad, reducci\u00f3n en la toma de decisiones, presi\u00f3n social en cuanto a los roles y estereotipos, imposici\u00f3n de un modelo est\u00e9tico acerca de c\u00f3mo deben ser las mujeres, divisiones por g\u00e9nero, discriminaci\u00f3n y la negaci\u00f3n de derechos sociales a las mujeres trans.<\/li>\n<li>La cuesti\u00f3n de los derechos de las mujeres es una cuesti\u00f3n fundamental para la lucha. Sabemos que, dentro del estado capitalista, esto conlleva necesariamente limitaciones por la imposibilidad de transformar las injusticias sociales y las desigualdades dentro del mismo sistema que las sustenta. Sin embargo, la lucha por esos derechos sociales se vuelve impostergable, a raz\u00f3n de que a diario las mujeres de nuestra clase padecemos esas circunstancias de opresi\u00f3n. De ello se desprende que se logren identificar los siguientes ejes de lucha de las mujeres proletarias, como ejes medulares a los que podr\u00edan agregarse otros:\n<ol>\n<li>Derechos laborales<\/li>\n<li>Remuneraci\u00f3n de los trabajos de crianza y cuidados<\/li>\n<li>Derechos sexuales y reproductivos<\/li>\n<li>Seguridad social<\/li>\n<li>Sistemas de protecci\u00f3n contra la violencia hacia las mujeres<\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<li>Despu\u00e9s de lo dicho cabe separar de manera puntual las cuestiones sociales superestructurales de las cuestiones de derecho en el tema de la mujer, en tanto que, las cuestiones sociales superestructurales pueden transformarse, pero ellas en s\u00ed mismas no resuelven las condiciones de desigualdad e injusticia social en que vivimos las mujeres proletarias (el mejor ejemplo de esto es el lenguaje inclusivo). La lucha de las mujeres proletarias, por tanto, estar\u00eda encaminada a cuestiones de derecho en un primer plano y en un plano secundario se orientar\u00eda hacia las cuestiones sociales superestructurales.<\/li>\n<\/ol>\n<div id=\"attachment_1157\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-1157\" class=\"size-medium wp-image-1157\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23550129_1531686233580327_4993226879998509775_o-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23550129_1531686233580327_4993226879998509775_o-300x200.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23550129_1531686233580327_4993226879998509775_o-768x512.jpg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23550129_1531686233580327_4993226879998509775_o-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23550129_1531686233580327_4993226879998509775_o-600x400.jpg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23550129_1531686233580327_4993226879998509775_o-210x140.jpg 210w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23550129_1531686233580327_4993226879998509775_o-50x33.jpg 50w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23550129_1531686233580327_4993226879998509775_o.jpg 1296w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p id=\"caption-attachment-1157\" class=\"wp-caption-text\">Militantes del PCM y FJC<\/p><\/div>\n<div id=\"attachment_1156\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-1156\" class=\"size-medium wp-image-1156\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23467453_1531685623580388_8021212565307877634_o-300x247.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"247\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23467453_1531685623580388_8021212565307877634_o-300x247.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23467453_1531685623580388_8021212565307877634_o-768x632.jpg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23467453_1531685623580388_8021212565307877634_o-1024x843.jpg 1024w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23467453_1531685623580388_8021212565307877634_o-600x494.jpg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23467453_1531685623580388_8021212565307877634_o-50x41.jpg 50w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/23467453_1531685623580388_8021212565307877634_o.jpg 1050w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p id=\"caption-attachment-1156\" class=\"wp-caption-text\">Mujeres militantes de<\/p><\/div>\n<p><strong>APUNTES SOBRE LA CUESTI\u00d3N DE LA MUJER DESDE UNA PERSPECTIVA DE CLASE<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para poder entender la situaci\u00f3n actual de la mujer se debe considerar de manera primaria, que no existen los individuos aislados, ni los g\u00e9neros de manera dicot\u00f3mica, a lo cual se ha dado por atribuir una problem\u00e1tica m\u00e1s profunda y compleja como es el caso de los diferentes problemas que aquejan a la mujer.<\/p>\n<p>Atribuir al g\u00e9nero ser la causa de todos los males que padecen\u00a0 m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n del mundo es tener una visi\u00f3n cretina biol\u00f3gica, pol\u00edtica, econ\u00f3mica, hist\u00f3rica y socialmente; es pues, tener una visi\u00f3n de t\u00fanel en donde las resoluciones pasan por ser desde car\u00e1cter ling\u00fc\u00edstico hasta de car\u00e1cter pol\u00edtico a medias, en tanto que si no se entiende a la pol\u00edtica como una forma cristalizada de la econom\u00eda y no se entiende el car\u00e1cter econ\u00f3mico, de explotaci\u00f3n y de esclavitud de la mujer actualmente, dif\u00edcilmente puede llegar a entenderse su papel en la sociedad capitalista.<\/p>\n<p>Entonces pues, es menester desentra\u00f1ar las diferentes categor\u00edas ligadas a la cuesti\u00f3n de la mujer para poder dar paso a la comprensi\u00f3n de su papel dentro del capitalismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La Mujer Abstracta<\/em><\/p>\n<p>Hasta ahora, nuestros te\u00f3ricos del g\u00e9nero no han hecho m\u00e1s que hablar de \u201cla mujer\u201d como si \u00e9sta misma fuera una categor\u00eda abstracta. En realidad, la mujer como categor\u00eda pol\u00edtica, es un agente de la lucha de clases. En ella se puede materializar el doble car\u00e1cter de explotaci\u00f3n al que est\u00e1 sujeta por su funci\u00f3n en la reproducci\u00f3n material y social de la clase y tambi\u00e9n, como trabajadora asalariada que est\u00e1 sujeta a condiciones de explotaci\u00f3n doblemente precarias por los tipos de trabajos que se ofrecen para las mujeres y la disparidad de salarios de la que es objeto; as\u00ed como tambi\u00e9n, por la atribuci\u00f3n gen\u00e9rica que se hace de las labores que debe de desempe\u00f1ar socialmente en la familia y que es un producto ideol\u00f3gico atado a una pr\u00e1ctica concreta.<\/p>\n<p>Desde este punto podemos vislumbrar dos cosas: que el planteamiento en abstracto de \u201cla mujer\u201d nos lleva a un camino en que las circunstancias mismas entre las mujeres son polarizadas a partir de la clase social a la que pertenecen. Por ejemplo, el rol social que desempe\u00f1a una mujer est\u00e1 marcado por una serie de circunstancias materiales que merman o posibilitan su desarrollo pleno como ser humano, es decir, el rol social de una mujer est\u00e1 marcado por su clase social. En este sentido, una mujer trabajadora, cubre necesidades espec\u00edficas dentro de la familia proletaria que distan mucho de las funciones que cubre una mujer burguesa. Por ejemplo, la mujer proletaria al encargarse del cuidado de los hijos, la limpieza del hogar y las tareas realizadas para la reproducci\u00f3n de la clase en general, se distinguen r\u00e1pidamente de las mujeres burguesas en tanto que \u00e9stas \u00faltimas poseen el capital necesario para pagar por estos servicios que finalmente terminan haciendo las mujeres proletarias.<\/p>\n<p>En el campo de las conquistas sociales, podemos distinguir que los te\u00f3ricos burgueses ensalzan ciertas condiciones actuales de la mujer como grandes conquistas de las mismas. Por ejemplo, la incursi\u00f3n en el mercado laboral, el conseguir posiciones que hab\u00edan sido propias de los hombres, y el \u201cderecho\u201d de una minor\u00eda de mujeres de explotar a otras mujeres y hombres. Entonces resulta que para nuestros te\u00f3ricos el \u201cderecho de la mujer\u201d inclu\u00eda el derecho de la mujer a explotar a otras personas y no a dejar de ser explotada. Efectivamente, la incursi\u00f3n de la mujer al trabajo no es emancipatoria, sino doblemente esclavizante. Actualmente hay muchos intentos por cambiar los roles atribuidos al g\u00e9nero, pero sigue habiendo una generalizaci\u00f3n t\u00e1cita entre las mayor\u00edas. El an\u00e1lisis de la crisis, por ejemplo, se atribuye a factores de equidad, por ende, encontrar\u00eda salida en relaciones m\u00e1s equitativas (cosa que el mismo modo de producci\u00f3n capitalista impide). Una parte importante para la discusi\u00f3n es el an\u00e1lisis hist\u00f3rico del movimiento feminista y c\u00f3mo cambi\u00f3 a partir de la segunda mitad del siglo XX, pues las consignas fueron en extremo distintas a las que se planteaba el movimiento en sus or\u00edgenes, separ\u00e1ndose de esa propuesta (que fue la que llev\u00f3 a conseguir muchas victorias en este terreno). Tambi\u00e9n, la identificaci\u00f3n del sistema como patriarcal, oculta las relaciones de clase sobre la que gira el mismo, por lo que se desdibujan las contradicciones principales que mantienen una situaci\u00f3n de desigualdad entre hombres y mujeres.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed hemos llegado a un punto importante. La cuesti\u00f3n del derecho. El reconocimiento de los derechos de la mujer, no son ajenos al reconocimiento de los derechos de los y las trabajadoras en su conjunto. Es decir, cuando nos hablan del derecho, estos te\u00f3ricos no hacen m\u00e1s que plantearnos una trampa en la que pareciera que la mujer puede alcanzar una igualdad no s\u00f3lo entre sexos sino todav\u00eda algo m\u00e1s all\u00e1, una igualdad entre las clases. Nada m\u00e1s falso que eso.<\/p>\n<p>Esto quiere decir que se nos hace ver como si el estado fuera imparcial y pudiera otorgar de facto derechos a las mujeres s\u00f3lo por solicitarlo. Lo cierto es que el estado, ni es imparcial, ni est\u00e1 dispuesto a otorgar derechos, y menos en una fase de descomposici\u00f3n y de crisis como el que vivimos actualmente, en la que dif\u00edcilmente se har\u00e1 concesi\u00f3n alguna a los y las trabajadoras ya no s\u00f3lo en nuestro pa\u00eds, sino en el mundo. Baste con echar un vistazo a las diferentes luchas en Grecia y Espa\u00f1a, en donde se est\u00e1 llevando un enfrentamiento encarnizado entre los obreros y los patrones.<\/p>\n<p>Esto marca una distinci\u00f3n a los logros alcanzados durante el periodo de la URSS. Por ejemplo, Para 1975 la mujer sovi\u00e9tica disfrutaba de muchas oportunidades y ventajas no conocidas por las mujeres de otros pa\u00edses. La URSS proporcionaba gratuitamente guarder\u00edas infantiles para 10 millones de ni\u00f1os pre-escolares, y la atenci\u00f3n m\u00e9dica gratuita. A la mujer se le garantizaba una licencia por maternidad de 112 d\u00edas pre y posnatal con pago completo y un plazo de un a\u00f1o para regresar a su trabajo sin p\u00e9rdida de antig\u00fcedad. Hombres y mujeres pod\u00edan obtener licencias por enfermedad para cuidar a sus ni\u00f1os enfermos. Los salarios de las mujeres en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica eran en promedio el 87 por ciento del de los hombres} (comparado en ese a\u00f1o con el 59 por ciento en los EE.UU.), y el alquiler estaba fijado a un 5 por ciento del salario obrero (hoy en Espa\u00f1a la proporci\u00f3n es del 49 por ciento). Y estos beneficios no se limitaban a los centros urbanos; entre las mujeres campesinas donde el analfabetismo era casi universal antes de la Revoluci\u00f3n, para 1975 hab\u00eda m\u00e1s mujeres que hombres con educaci\u00f3n secundaria y universitaria. La mujer sovi\u00e9tica se hallaba plenamente integrada al trabajo productivo. Constituyendo el 51 por ciento de la fuerza laboral y, laboraban en oficios calificados y semicalificados, las mujeres sovi\u00e9ticas conduc\u00edan trenes, manejaban aviones, dirig\u00edan centrales hidroel\u00e9ctricas, planificaban el desarrollo de los recursos naturales, descargaban barcos, realizaban trabajo te\u00f3rico en ciencias y matem\u00e1tica y en general participaban en todas las ramas de la industria y del gobierno. Es este referente al que apelamos, y no a una lucha abstracta de una mujer fuera de las clases y desprovista de todo salvo de su g\u00e9nero.<\/p>\n<div id=\"attachment_1153\" style=\"width: 235px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-1153\" class=\"size-medium wp-image-1153\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Pavka.-Rumbo-a-la-revoluci\u00f3n-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Pavka.-Rumbo-a-la-revoluci\u00f3n-225x300.jpg 225w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Pavka.-Rumbo-a-la-revoluci\u00f3n-300x400.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Pavka.-Rumbo-a-la-revoluci\u00f3n-600x800.jpg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Pavka.-Rumbo-a-la-revoluci\u00f3n-38x50.jpg 38w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Pavka.-Rumbo-a-la-revoluci\u00f3n.jpg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><p id=\"caption-attachment-1153\" class=\"wp-caption-text\">Pavka. 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