{"id":1276,"date":"2018-04-10T03:27:28","date_gmt":"2018-04-10T03:27:28","guid":{"rendered":"http:\/\/elmachete.mx\/?p=1276"},"modified":"2018-04-10T03:27:28","modified_gmt":"2018-04-10T03:27:28","slug":"el-sentido-teorico-del-concepto-epoca-de-revolucion-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2018\/04\/10\/el-sentido-teorico-del-concepto-epoca-de-revolucion-social\/","title":{"rendered":"EL SENTIDO TE\u00d3RICO DEL CONCEPTO &#8220;\u00c9POCA DE REVOLUCI\u00d3N SOCIAL&#8221;"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1277\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/schettino.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/schettino.jpg 200w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/schettino-150x150.jpg 150w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/schettino-144x144.jpg 144w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/>Ernesto Schettino Maimone<br \/>\nProfesor de la FFyL de la UNAM<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0 &#8220;<em>Cosas veredes m\u00edo Cid que far\u00e1n fablar las piedras.<\/em>&#8220;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nuestro tiempo presenta problemas en todos los \u00e1mbitos que parecer\u00edan a primera vista el triunfo m\u00e1s radical de las concepciones irracionalistas de la Historia. Se derrumban esquemas y prejuicios en cort\u00edsimos per\u00edodos, nacen y perecen modas te\u00f3ricas, se esfuman unas ilusiones y brotan otras nuevas, para perecer m\u00e1s tarde. Especialmente la crisis por la que atraviesan los pa\u00edses que han adoptado gobiernos socialistas y el aparente triunfo de los lineamientos econ\u00f3mico-pol\u00edticos abanderados por Reagan hacen hoy d\u00eda estragos en las mentes de unos y otros, como hace unos a\u00f1os les parec\u00eda inevitable lo contrario a\u00fan a los m\u00e1s radicales anticomunistas.<\/p>\n<p>Todo esto y a\u00fan muchos m\u00e1s que estamos todav\u00eda por ver tiene, no obstante, la m\u00e1s plena racionalidad hist\u00f3rica. A riesgo de ser tildados de ingenuos por quienes en su subjetividad aspiran a la eternidad de este momento, o de alg\u00fan pecado te\u00f3rico de especulaci\u00f3n ante la imposibilidad de presentar en esta ponencia todas las pruebas y argumentos concretos de car\u00e1cter hist\u00f3rico, as\u00ed como de la clara conciencia que tenemos de la debilidad de l\u00f3gica de razonamiento por analog\u00eda, debemos sin embargo se\u00f1alar que estos fen\u00f3menos que est\u00e1n ocurriendo y seguir\u00e1n haci\u00e9ndolo, est\u00e1n plasmados te\u00f3ricamente en el concepto de &#8220;\u00e9poca de revoluci\u00f3n social&#8221;, elaborado por Marx desde el siglo pasado, aunque infortunadamente no desarrollado ni clarificado por \u00e9l .<\/p>\n<p>En efecto, en el famoso pr\u00f3logo a la <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>, tan rico y mal trillado, Marx dedica una especial atenci\u00f3n de problemas de los cambios estructurales de la historia, porque en ese tema est\u00e1 contenido el n\u00facleo principal del paso a una nueva sociedad. De hecho es una preocupaci\u00f3n que ya aparece desde el texto de <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em> y que permanece hasta su muerte.<\/p>\n<p>El consabido texto en su parte medular afirma: &#8220;Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producci\u00f3n existentes, o, lo que no es m\u00e1s que la expresi\u00f3n jur\u00eddica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta all\u00ed. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre as\u00ed una \u00e9poca de revoluci\u00f3n social. Al cambiar la base econ\u00f3mica, se revoluciona, m\u00e1s o menos r\u00e1pidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella.&#8221; Y contin\u00faa algo m\u00e1s adelante &#8220;Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que \u00e9l piensa de s\u00ed, no podemos juzgar tampoco a estas \u00e9pocas de revoluci\u00f3n por su conciencia, sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia\u00a0 por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producci\u00f3n. Ninguna formaci\u00f3n social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jam\u00e1s aparecen nuevas y m\u00e1s altas relaciones de producci\u00f3n antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua.&#8221;<\/p>\n<p>Si eliminamos la dificultad de la enorme abstracci\u00f3n que contiene el texto &#8211; hasta donde esto es posible -, podemos se\u00f1alar que en \u00e9l se contienen los elementos determinantes para la comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno que estamos viviendo. Es decir, nos ha tocado en suerte, nada menos ni nada m\u00e1s, que formar parte de una etapa hist\u00f3rica de transformaci\u00f3n estructural: de una <em>\u00e9poca de revoluci\u00f3n social<\/em>.<\/p>\n<p>Antes de que salten las objeciones, que seguramente est\u00e1n en la mente de m\u00e1s de uno de nuestros interlocutores, debemos abordar el problema te\u00f3rico que est\u00e1 en el fondo de esto.<\/p>\n<p>Primero que nada, debemos hacer una distinci\u00f3n en nuestro concepto de revoluci\u00f3n. Gen\u00e9ricamente &#8220;revoluci\u00f3n&#8221; implica un trastorno de alg\u00fan tipo esencial; en el contexto social denominamos tal, en principio, a todo movimiento que ejerce violencia sobre el orden establecido; luego, como una determinaci\u00f3n ideol\u00f3gica, lo colocamos en un sentido progresivo (aunque nada impide que, con su respectiva calificaci\u00f3n, lo hagamos tambi\u00e9n con aquellos de signo negativo). Por &#8216;violencia&#8217; entendemos aqu\u00ed su significado m\u00e1s original, aristot\u00e9lico, y no el sentido restringido de brutalidad extrema, que obviamente tambi\u00e9n est\u00e1 presente.<\/p>\n<p>Ahora bien, cuando Marx habla de <em>\u00e9poca de revoluci\u00f3n social<\/em>, no est\u00e1 entendiendo movimientos armados para la consecuci\u00f3n del poder pol\u00edtico, ni siquiera cuando \u00e9stos producen ajustes en la estructura de la sociedad o acompa\u00f1an a las grandes transformaciones. Por su finalidad, este tipo de revoluciones llevan el calificativo de <u>pol\u00edticas, <\/u>como ser\u00eda, por ejemplo, el caso de la Revoluci\u00f3n francesa o incluso el de la rusa de 1917. El no desarrollo de la tesis por parte de Marx ha producido grandes confusiones, al identificarse este tipo de grandes revoluciones pol\u00edticas con las \u00e9pocas de revoluci\u00f3n social. Pero, hablar de revoluciones sociales para referirse a este tipo de movimientos no tiene sentido, ya que toda revoluci\u00f3n pol\u00edtica es necesariamente, por su origen, una revoluci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del insuficiente desarrollo por parte de Marx, creemos que la fuente de confusi\u00f3n tambi\u00e9n radica en el hecho de no relacionar las fases relativas al t\u00e9rmino de <em>\u00e9poca de revoluci\u00f3n social<\/em> al conjunto del texto del pr\u00f3logo y del libro mismo. Resulta en principio absurdo que se prologue una obra sobre la estructura del sistema capitalista y se hable de revoluciones pol\u00edticas que para nada aparecen en el texto; y todav\u00eda m\u00e1s significativo nos parece que en el famoso pr\u00f3logo Marx s\u00f3lo maneje en forma indirecta la problem\u00e1tica de las clases y la lucha de clases, que estar\u00eda m\u00e1s \u00edntimamente vinculada a la problem\u00e1tica de las revoluciones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>En cambio, el pr\u00f3logo y el libro est\u00e1n en funci\u00f3n de la estructura de las formaciones hist\u00f3rico-sociales, en general, y de los modos de producci\u00f3n, en particular, haci\u00e9ndose clara referencia al problema del desarrollo hist\u00f3rico progresivo y a las \u00e9pocas hist\u00f3ricas, lo que implica el tema de la periodizaci\u00f3n en la Historia.<\/p>\n<p>Respecto a la periodizaci\u00f3n de la Historia, en el pr\u00f3logo texto hace la expresa referencia &#8220;como otras tantas \u00e9pocas de progreso, en la formaci\u00f3n econ\u00f3mica de la sociedad, el modo de producci\u00f3n asi\u00e1tico, el antiguo, el feudal y el moderno burgu\u00e9s&#8221; y en \u00e9l no se refiere a las etapas de desarrollo del modo de producci\u00f3n capitalista (mercantil, manufacturero e industrial), que s\u00ed toca esencialmente el libro. La consecuencia de esto es evidente: cuando se refiere a <em>\u00e9pocas de revoluci\u00f3n social<\/em> est\u00e1 significando los fen\u00f3menos que permiten el tr\u00e1nsito de un modo de producci\u00f3n determinado a otro.<\/p>\n<p>Ahora bien, en ning\u00fan pasaje de su obra (y menos del texto aludido) Marx afirma que una revoluci\u00f3n pol\u00edtica, por importante y trascendental que \u00e9sta sea, produce el cambio estructural. Cuando m\u00e1s es coadyuvante del fen\u00f3meno, raz\u00f3n por la cual habla de la revoluci\u00f3n s\u00f3lo como &#8220;partera de la historia&#8221;. Sea dicho esto sin dem\u00e9rito de los movimientos revolucionarios, pues son expresi\u00f3n necesaria del movimiento hist\u00f3rico; lo destacamos para que no se confunda lo determinante con lo determinado y mediado.<\/p>\n<p>En todo momento, a\u00fan en las etapas de entusiasmo de las luchas pol\u00edticas en donde se exalt\u00f3 la lucha de clases hasta su reificaci\u00f3n, Marx (y a\u00fan Engels, que es el m\u00e1s entusiasmado) sit\u00faa la base del movimiento hist\u00f3rico-universal (que \u00e9l denomina tambi\u00e9n &#8220;historico-natural&#8221;) en la pr\u00e1ctica humana b\u00e1sica: el trabajo y sus aspectos, esto es, en el desarrollo de las fuerzas productivas, concebidas siempre como algo concreto hist\u00f3rico-social. M\u00e1s a\u00fan, en ellas sit\u00faa el elemento de continuidad y conexi\u00f3n racional de la historia, colocando los factores de discontinuidad o ruptura en las relaciones sociales de producci\u00f3n y sus derivados (grupos sociales, estructuras pol\u00edticas, jur\u00eddicas e ideol\u00f3gicas), siempre concebidas fuera de lo especulativo, es decir, como fen\u00f3menos concretos comprobables emp\u00edricamente, adem\u00e1s de dial\u00e9cticamente relacionados [hacemos menci\u00f3n de esto para salir contra cualquier objeci\u00f3n al respecto y situar en sus justos l\u00edmites la posici\u00f3n].<\/p>\n<p>En consecuencia, la falta de comprensi\u00f3n de la tesis viene tambi\u00e9n y b\u00e1sicamente de una mala abstracci\u00f3n, que pod\u00eda comenzar a ser subsanada comenzando por la lectura de <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em>, que es donde por primera vez plantea el problema de la contradicci\u00f3n entre fuerzas productivas y relaciones sociales de producci\u00f3n (aunque en esa fase hablaba todav\u00eda de &#8220;intercambio&#8221;), pero sobre todo y radicalmente con una cultura hist\u00f3rica, porque el conjunto del libro y de la totalidad de la concepci\u00f3n materialista de la Historia se vuelven entelequias metaf\u00edsicas sin el contenido hist\u00f3rico concreto.<\/p>\n<p>En efecto, la b\u00e1sica incomprensi\u00f3n del fen\u00f3meno hist\u00f3rico de las \u00e9pocas de revoluci\u00f3n social, as\u00ed como de su trascendencia para la explicaci\u00f3n y abordaje de nuestra propia \u00e9poca, se deben a la ausencia de una informaci\u00f3n y estructuras de informaci\u00f3n adecuadas sobre el desarrollo hist\u00f3rico universal, Ciertas posibilidades de explicaci\u00f3n y m\u00e1s a\u00fan de previsi\u00f3n y acci\u00f3n, se fundan en principios de razonamiento que requieren de una informaci\u00f3n s\u00f3lida, pero sin excluir los m\u00e1s d\u00e9biles de la analog\u00eda (por lo dem\u00e1s tan \u00fatiles).<\/p>\n<p>Sin -primero- una identificaci\u00f3n del fen\u00f3meno &#8220;\u00e9poca de evoluci\u00f3n social&#8221; con las grandes etapas hist\u00f3ricas que permiten el tr\u00e1nsito entre modos de producci\u00f3n determinados y sucesivos y, por consiguiente de una formaci\u00f3n econ\u00f3mica-social a otra; y -segundo- un estudio serio y sistem\u00e1tico de los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos reales correspondientes (el neol\u00edtico, la llamada &#8220;\u00e9poca hom\u00e9rica&#8221;, el &#8220;Colonato&#8221; romano, el &#8220;Renacimiento&#8221; y lo que estamos viviendo), el mencionado t\u00e9rmino carece de aut\u00e9ntico significado y se vuelve in\u00fatil o, al menos, puramente ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Nos es imposible en estas breves p\u00e1ginas hacer un desarrollo suficiente de la teor\u00eda que involucra el concepto de &#8220;\u00e9poca de revoluci\u00f3n social&#8221;, pues no est\u00e1 en absoluto desligado del conjunto te\u00f3rico del materialismo hist\u00f3rico y de su concreci\u00f3n historiogr\u00e1fica, pero intentaremos se\u00f1alar algunos de sus caracter\u00edsticas y fen\u00f3menos b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>Ante todo, es preciso indicar que, como todo fen\u00f3meno hist\u00f3rico, cada \u00e9poca de revoluci\u00f3n social tiene su propia especificidad, aunque tambi\u00e9n algunos rasgos comunes. Dentro de \u00e9stos est\u00e1n los mencionados por Marx en el pr\u00f3logo, especialmente el antagonismo entre el desarrollo de las fuerzas productivas con las relaciones sociales de producci\u00f3n existentes (v. gr. producci\u00f3n agr\u00edcola con apropiaci\u00f3n comunal directa; excedentes suficientes de producci\u00f3n agropecuaria a nivel parcelario con propiedad comunal desp\u00f3tica; etc.).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n encontramos como rasgo com\u00fan en las formas preexistentes de \u00e9pocas de revoluci\u00f3n social, la presencia de tres etapas m\u00e1s o menos definidas de las mismas: la primera, que es la m\u00e1s notoria, de una crisis generalizada o global del sistema: la segunda, la m\u00e1s ca\u00f3tica, que es la de experimentaci\u00f3n de salidas pr\u00e1cticas, de ensayo y error, en la cual dejan de ser dominantes las relaciones de producci\u00f3n anteriores y su lugar es ocupado por nuevas relaciones confusas, at\u00edpicas y m\u00faltiples, entre las cuales se pueden identificar las que se tornan determinantes a futuro, as\u00ed como fen\u00f3menos supraestrucutrales correspondientes a dichas relaciones; y, tercera, aqu\u00e9lla en la cual se van totalizando los fen\u00f3menos de la nueva formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social a partir de las relaciones de producci\u00f3n nuevas y determinantes, hasta la estabilizaci\u00f3n del nuevo sistema.<\/p>\n<p>No debe confundirse una \u00e9poca de revoluci\u00f3n social con otras modalidades que se presentan en el cambio estructural, aunque una de ellas est\u00e1 \u00edntimamente vinculada: la difusi\u00f3n de un sistema sobre la base de determinadas condiciones objetivas (v. gr. la adaptaci\u00f3n de Roma al modo de producci\u00f3n antiguo cl\u00e1sico) o en formas de conquista y colonizaci\u00f3n, que producen fen\u00f3menos derivados y subordinados (por ejemplo, en el caso de Am\u00e9rica).<\/p>\n<p>Nuestra \u00e9poca [aunque no podemos fijar l\u00edmites absolutos a los per\u00edodos hist\u00f3ricos por tratarse de procesos complejos, situamos sus inicios en la segunda d\u00e9cada del siglo XX, con manifestaciones tales como la Revoluci\u00f3n Mexicana, la Primera guerra mundial y la Revoluci\u00f3n Rusa, ya que se trata de fen\u00f3menos que presentan rupturas estructurales en el desarrollo capitalista] corresponde ampliamente a la primera fase de una \u00e9poca de revoluci\u00f3n social, es decir, a la etapa de crisis generalizada, pese a que la especificidad y dinamismo capitalista le da caracter\u00edsticas destacadas frente a otros fen\u00f3menos semejantes del pasado.<\/p>\n<p>Existen dificultades te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas para hacer esta identificaci\u00f3n, ya que en las etapas de crisis generalizadas siguen siendo parcialmente dominantes las relaciones de producci\u00f3n decadentes y suelen producirse retrocesos importantes &#8211; reales o aparentes -, lo cual propicia la ilusi\u00f3n de que se trata de crisis pasajeras y, por tanto, los sujetos en quienes se personifican las relaciones sociales dominantes se aferran a tendencias subjetivas, ideol\u00f3gicas, mediante las cuales creen eternizar su situaci\u00f3n, m\u00e1xime en momentos de determinados repuntes temporales, l\u00f3gicos dentro de las crisis. Por lo dem\u00e1s, la falta de una distancia hist\u00f3rica frente al fen\u00f3meno, o sea, el estar inmersos en \u00e9l, el no poder observar claramente las consecuencias de las pr\u00e1cticas transformadoras, impide una comprensi\u00f3n cabal.<\/p>\n<p>Cualquier romano, incluyendo los m\u00e1s profundos y perspicaces de la \u00e9poca de Diocleciano, era incapaz de ver m\u00e1s all\u00e1 de las reformas concretas que se hab\u00edan efectuado durante m\u00e1s de un siglo y pod\u00eda dormir tranquilo pensando que la crisis hab\u00eda sido superada y que todo estaba en orden, sin imaginar siquiera que estaba en la c\u00faspide de una etapa de crisis generalizada de una \u00e9poca de revoluci\u00f3n social. Nuestras fuentes indican tan s\u00f3lo atisbos de conciencia del cambio por parte de algunos sujetos, mas no una claridad de que estaban transitando hacia un nuevo tipo global de sociedad. Ni siquiera en el Renacimiento, donde existen mayores niveles de conciencia hist\u00f3rica y social, los pensadores avanzados son plenamente claros de que est\u00e1n en este tipo de situaci\u00f3n, aunque algunos apunten al asunto. Obviamente est\u00e1n conscientes de la existencia de cambios pero no del tipo exacto de los mismos.<\/p>\n<p>Estaban m\u00e1s o menos en nuestra situaci\u00f3n actual, aunque el desarrollo de nuestra conciencia hist\u00f3rica nos da relativas ventajas (bloqueadas, sin embargo, por los aparatos de control ideol\u00f3gicos y de comunicaci\u00f3n social, tambi\u00e9n altamente desarrollados).<\/p>\n<p>Y es que en la fase de crisis generalizada se tiene la apariencia de estar inmerso s\u00f3lo en crisis parciales, que pueden ser resueltas con algunas modificaciones o reformas, debido a que \u00e9stas restablecen moment\u00e1neamente el sistema modificado, para agravar y agudizar poco m\u00e1s tarde la crisis en otros fen\u00f3menos (por ejemplo y simplificando: la escasez de esclavos en el latifundio incrementa los precios de los art\u00edculos en el siglo III, para resolver esto se aplican medidas como asimilar arrendadores o mejorar la vida de los esclavos, d\u00e1ndoles tierras: luego se garantiza esto por el Estado, con medidas como el sistema impositivo bajo Diocleciano y el edicto de adscripci\u00f3n con Constantino, lo cual ser\u00e1 justamente la garant\u00eda de destrucci\u00f3n del sistema esclavista y del Imperio romano, aunque en su momento fuera visto como todo lo contrario). Entonces se presenta el fen\u00f3meno como una cadena o serie de crisis parciales, en las cuales pareciera que las decisiones y pr\u00e1cticas adoptadas fueran causa de la siguiente, concebidas en su momento como errores, mala fe o incapacidad de quienes las asumieron, hasta que finalmente se presentan como lo que son: manifestaciones de una crisis global que abarca todos los aspectos de la vida social, insalvable bajo las viejas formas.<\/p>\n<p>Resumiendo las caracter\u00edsticas determinantes m\u00e1s destacadas y comunes de las fases de crisis generalizadas (salvando los elementos de especificidad y concreci\u00f3n), son los siguientes: constituyen la etapa inicial de una \u00e9poca de revoluci\u00f3n social: existe una contradicci\u00f3n insalvable entre el desarrollo de fuerzas productivas y relaciones de producci\u00f3n, que se intenta salvar agudizando cada vez m\u00e1s las contradicciones con el intento: destrucci\u00f3n real y aparente de fuerzas productivas; desarrollo degenerativo de las formas existentes de distribuci\u00f3n, intercambio y consumo; modificaci\u00f3n constante de relaciones de trabajo y de apropiaci\u00f3n (relaciones de producci\u00f3n); conflictos sociales derivados de los fen\u00f3menos anteriores; incremento de fen\u00f3menos de violencia social; inestabilidad pol\u00edtica casi permanente; decadencias de sistemas de valores sociales; incremento de tendencias contradictorias en la ideolog\u00eda (pesimismo-optimismo: ensimismamiento-trascendencia: etc.): formas ideol\u00f3gicas de &#8220;salvaci\u00f3n&#8221;, especialmente de tipo trascendente (religiones, supersticiones, etc.); y muchas otras manifestaciones m\u00e1s.<\/p>\n<p>Este tipo de fen\u00f3menos s\u00f3lo tienen semejanzas (pero tambi\u00e9n diferencias espec\u00edficas) con etapas de ajuste parcial en un modo de producci\u00f3n determinando, aunque una primera distinci\u00f3n evidente es su duraci\u00f3n y otra es la presencia de cambios estructurales que afectan al sistema. No as\u00ed su violencia, puesto que algunas crisis parciales dan lugar tambi\u00e9n a fen\u00f3menos de gran crueldad.<\/p>\n<p>Ahora, basta hacer un recuento hist\u00f3rico objetivo de la historia del presente siglo para confrontar fen\u00f3menos, para cobrar conciencia de la magnitud del cambio: dos grandes guerras de ajuste de mercados, con consecuencias profundas en las relaciones econ\u00f3micas; una serie de revoluciones pol\u00edticas con pretensi\u00f3n socialista, en las cuales se han implantado formas experimentales de propiedad social de los medios de producci\u00f3n e intercambio; as\u00ed como nuevas modalidades de relaciones de trabajo; una serie de graves crisis econ\u00f3micas con repercusiones en modificaciones a la propiedad capitalista y a las relaciones de producci\u00f3n; crisis casi permanente, con sus ajustes correspondientes en los mercados de valores; desarrollo incontenible de nuevas fuerzas productivas (v. gr. energ\u00eda at\u00f3mica; industria cibern\u00e9tica); constituci\u00f3n de grandes compa\u00f1\u00edas transnacionales; innovaciones constantes al mercado mundial y a los mercados internos; procesos en serie de inflaci\u00f3n-devaluaci\u00f3n-; formas de endeudamiento cada vez m\u00e1s complejas; sustituci\u00f3n en la determinaci\u00f3n del proceso de reproducci\u00f3n del capital de los distintos tipos de mercado (materias primas, valores, industrial, etc.); substituci\u00f3n paulatina del trabajo general y abstracto por el altamente calificado; tendencia a la nivelaci\u00f3n del trabajo profesional asalariado con el obrero altamente calificado; problemas ecol\u00f3gicos generados por la sobreproducci\u00f3n; reajustes en los sistemas de obtenci\u00f3n de plusval\u00eda absoluta y relativa; etc. Todo esto sin mencionar fen\u00f3menos de car\u00e1cter esencial y determinantemente supraestructurales, del tipo de las luchas pol\u00edticas,\u00a0 de las fracturas morales, de las nuevas manifestaciones ideol\u00f3gicas y culturales, cuya simple enumeraci\u00f3n nos llevar\u00eda gran cantidad de tiempo.<\/p>\n<p>A lo anterior habr\u00eda que agregar lo ocurrido al interior de los pa\u00edses socialistas, algunos de cuyos fen\u00f3menos insuficientemente comprendidos dan origen a nuevas aventuras de la ideolog\u00eda en su frustraci\u00f3n o ilusi\u00f3n optimista, seg\u00fan el caso. Los ajustes internos del tipo de la <em>perestroica<\/em> y <em>gladnost<\/em> no son m\u00e1s que aspectos justamente de una \u00e9poca de revoluci\u00f3n social, se les puede presentar subjetiva, ideol\u00f3gicamente como un desastre o una &#8220;prueba irrefutable&#8221; del &#8220;fracaso&#8221; socialista los fen\u00f3menos que ocurren en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica o Polonia, sin ver que tan socialistas son dichos fen\u00f3menos, como las transformaciones mencionadas que a\u00fan est\u00e1n determinadas bajo formas capitalistas, pero que constituyen desarrollos avanzados hacia modalidades de la apropiaci\u00f3n social de los medios de producci\u00f3n, hacia formas superiores de condiciones y relaciones de trabajo, hacia nuevas configuraciones de relaciones pol\u00edtico-sociales.<\/p>\n<p>Por todo lo anterior, creemos que en buena medida la soluci\u00f3n te\u00f3rica a los problemas de nuestro tiempo est\u00e1 intr\u00ednseca en el texto del pr\u00f3logo a la <em>Contribuci\u00f3n de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em><strong>,<\/strong> y que sus consecuencias pr\u00e1cticas ameritan a la vez un an\u00e1lisis hist\u00f3rico y prospectivo de las \u00e9pocas de revoluci\u00f3n social.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8220;Eppur si muove&#8221;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>[Ponencia presentada <\/u>en el V Congreso Nacional de Filosof\u00eda, Jalapa 1989]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ernesto Schettino Maimone Profesor de la FFyL de la UNAM \u00a0\u00a0\u00a0 &#8220;Cosas veredes m\u00edo Cid que far\u00e1n fablar las piedras.&#8220; &nbsp; Nuestro tiempo presenta problemas en todos los \u00e1mbitos que parecer\u00edan a primera vista el triunfo m\u00e1s radical de las concepciones irracionalistas de la Historia.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1278,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[379,123,290],"class_list":["post-1276","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-elmachete","tag-epoca-de-revolucion-social","tag-materialismo-historico","tag-schettino"],"wppr_data":{"cwp_meta_box_check":"No"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1276","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1276"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1276\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1279,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1276\/revisions\/1279"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1278"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1276"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1276"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1276"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}