{"id":1281,"date":"2018-04-14T06:20:22","date_gmt":"2018-04-14T06:20:22","guid":{"rendered":"http:\/\/elmachete.mx\/?p=1281"},"modified":"2018-04-14T07:01:02","modified_gmt":"2018-04-14T07:01:02","slug":"bajo-pabellon-ajeno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2018\/04\/14\/bajo-pabellon-ajeno\/","title":{"rendered":"Bajo pabell\u00f3n ajeno"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1282\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Rostro-de-Len\u00edn.-T\u00e9cnica.-Pintura-digital.-Autor-Pavka-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Rostro-de-Len\u00edn.-T\u00e9cnica.-Pintura-digital.-Autor-Pavka-300x225.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Rostro-de-Len\u00edn.-T\u00e9cnica.-Pintura-digital.-Autor-Pavka-768x576.jpg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Rostro-de-Len\u00edn.-T\u00e9cnica.-Pintura-digital.-Autor-Pavka-600x450.jpg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Rostro-de-Len\u00edn.-T\u00e9cnica.-Pintura-digital.-Autor-Pavka.jpg 992w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p><strong><em>Vladimir I. Lenin<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Escrito despu\u00e9s de enero de 1915. Publicado por primera vez en 1917, en Recopiaci\u00f3n I, de la Editorial Priliv, Mosc\u00fa.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el n\u00famero 1 de Nashe Delo (Petrogrado, enero de 1915) apareci\u00f3 un art\u00edculo muy caracter\u00edstico de tipo program\u00e1tico, del se\u00f1or A. Potr\u00e9sov: En la divisoria de dos \u00e9pocas. Como en uno precedente del mismo autor aparecido poco antes en otra revista, el presente art\u00edculo expone las ideas fundamentales de toda una tendencia burguesa del pensamiento social de Rusia, a saber: la tendencia liquidacionista, sobre importantes y candentes problemas de nuestro tiempo. En rigor, no se trata de art\u00edculos, sino del manifiesto de una tendencia determinada, y quien los lea con atenci\u00f3n y reflexione sobre su contenido se dar\u00e1 cuenta de que s\u00f3lo consideraciones fortuitas, es decir, que no tienen nada que ver con inquietudes puramente literarias, han impedido al autor (y a sus amigos, pues no est\u00e1 solo) expresar sus ideas en la forma m\u00e1s apropiada de una declaraci\u00f3n o de un \u201ccredo\u201d (profesi\u00f3n de fe).<\/p>\n<p>La idea central de A. Potr\u00e9sov es que la democracia contempor\u00e1nea se encuentra en la divisoria de dos \u00e9pocas, con la particularidad de que la diferencia fundamental entre la antigua \u00e9poca y la nueva consiste en el paso de la estrechez nacional a la internacionalidad. Por democracia contempor\u00e1nea, entiende A. Potr\u00e9sov la t\u00edpica de finales del siglo XIX y comienzos del XX, a diferencia de la antigua democracia burguesa, caracter\u00edstica de fines del XVIII y de los dos primeros tercios del siglo XIX.<\/p>\n<p>A primera vista pudiera parecer que la idea del autor es absolutamente correcta, que estamos ante un adversario de la tendencia nacional-liberal que predomina hoy en la democracia contempor\u00e1nea, que el autor es un \u201cinternacionalista\u201d, no un nacional-liberal.<\/p>\n<p>En efecto, \u00bfacaso asumir la defensa de la internacionalidad y atribuir rasgos como la estrechez nacional y el exclusivismo nacional a una \u00e9poca antigua, ya pasada, no es romper en forma decidida con la epidemia de nacional-liberalismo, con esta \u00falcera de la democracia contempor\u00e1nea, o, m\u00e1s exactamente, con sus representas oficiales?<\/p>\n<p>A primera vista, no s\u00f3lo puede parecerlo, es casi inevitable que as\u00ed ocurra. Y sin embargo, es un profundo error. El autor hace pasar su mercanc\u00eda bajo pabell\u00f3n ajeno. A sabiendas o no \u2013poco importa en este caso-, ha recurrido a una peque\u00f1a treta militar, ha izado el pabell\u00f3n de la \u201cinternacionalidad\u201d con el fin de hacer pasar a su amparo el m\u00ednimo riesgo, de contrabando la mercanc\u00eda del nacional-liberalismo. Pues A. Potr\u00e9sov es el m\u00e1s declarado nacional-liberal. Toda la esencia de su art\u00edculo (as\u00ed como de su programa, de su plataforma, de su \u201ccredo\u201d) consiste precisamente en el empleo de esa peque\u00f1a treta de guerra, inocente, si se quiere, en hacer pasar el oportunismo bajo el pabell\u00f3n de la internacionalidad. Es preciso que nos detengamos a explicar esa esencia con todo detalle, ya que se trata de un problema de enorme importancia, de primer\u00edsima importancia. Por lo que hace a la utilizaci\u00f3n de un pabell\u00f3n ajeno por el se\u00f1or Potr\u00e9sov, es tanto m\u00e1s peligroso por cuanto que \u00e9l, adem\u00e1s de escudarse tras el principio de la \u201cinternacionalidad\u201d, se ampara tambi\u00e9n bajo el t\u00edtulo de partidario de la \u201cmetodolog\u00eda marxista\u201d. Dicho en otros t\u00e9rminos, A. Potr\u00e9sov quiere ser un verdadero disc\u00edpulo y portavoz del marxismo, pero en la pr\u00e1ctica sustituye \u00e9ste con el nacional-liberalismo. A. Potr\u00e9sov quiere \u201crectificar\u201d a Kautsky, acus\u00e1ndolo de \u201chacer de abogado\u201d, o sea, de defensor del liberalismo del color, ora de una naci\u00f3n, ora de otra, del color de diversas naciones. A. Potr\u00e9sov quiere oponer la internacionalidad y el marxismo al nacionalliberalismo (pues es del todo indudable e indiscutible que Kautsky se ha convertido ahora en un nacional-liberal). Pero, en los hechos, A. Potr\u00e9sov opone al nacional-liberalismo multicolor. Ahora bien, el marxismo es hostil \u2013 y en la situaci\u00f3n hist\u00f3rica concreta actual, hostil en todos los aspectos- a cualquier nacional-liberalismo.<\/p>\n<p>Que ello es efectivamente as\u00ed, y acerca de por qu\u00e9 es as\u00ed, hablaremos ahora.<\/p>\n<p><strong>I<br \/>\n<\/strong>El lector podr\u00e1 comprender m\u00e1s f\u00e1cilmente la clave de las desventuras que hicieron que A. Potr\u00e9sov se encontrara navegando bajo el pabell\u00f3n nacional\u2010liberal, si penetra en el sentido del siguiente pasaje de su art\u00edculo:<\/p>\n<p><em>\u201cCon todo el ardor que los caracterizaba (a Marx y a sus camaradas), se lanzaron a superar el problema, sin importarles cu\u00e1n complejo fuera; establecieron el diagn\u00f3stico del conflicto, trataron de determinar el triunfo de qu\u00e9 bando abrir\u00eda m\u00e1s ancho campo a las posibilidades m\u00e1s deseables, desde su punto de vista y, de este modo, establecieron cierta base para elaborar su t\u00e1ctica\u201d <\/em>(p\u00e1g. 73, la cursiva de las citas es nuestra).<\/p>\n<p>\u201cEl triunfo de qu\u00e9 bando es preferible\u201d: esto es lo que debe determinarse, y no desde un punto de vista nacional, sino internacional, he ah\u00ed la esencia de la metodolog\u00eda marxista; he ah\u00ed lo que Kautsky no indica, dejando de esta manera de ser un \u201cjuez\u201d (un marxista) para convertirse en \u201cabogado\u201d (en nacional\u2010liberal). Tal es la idea de A. Potr\u00e9sov. El mismo est\u00e1 profundamente convencido de no hacer, ni mucho menos, de \u201cabogado\u201d al defender que es preferible el \u00e9xito de un bando (justamente el suyo), pues se gu\u00eda por consideraciones verdaderamente internacionales respecto de los pecados \u201cdesmesurados\u201d de la otra parte\u2026<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Tanto Potr\u00e9sov como M\u00e1slov, Plej\u00e1nov, etc., se gu\u00edan por consideraciones verdaderamente internacionales, llegando a las mismas conclusiones que el primero de los citados\u2026 Esto es ingenuo hasta\u2026 Pero no nos adelantemos, terminemos primero el an\u00e1lisis de un problema puramente te\u00f3rico.<\/p>\n<p>Marx defini\u00f3 \u201cel triunfo de qu\u00e9 bando es preferible\u201d, por ejemplo, en la guerra italiana de 1859. A. Potr\u00e9sov se detiene precisamente en ese ejemplo que, \u201cen virtud de ciertas peculiaridades que acusa, tiene para nosotros un inter\u00e9s especial\u201d. Por nuestra parte, tambi\u00e9n estamos de acuerdo en utilizar el ejemplo elegido por A. Potr\u00e9sov.<\/p>\n<p>Napole\u00f3n III declar\u00f3 la guerra a Austria en 1859, so pretexto de la liberaci\u00f3n de Italia, pero , en la realidad, para servir sus intereses din\u00e1sticos.<\/p>\n<p>\u201cDetr\u00e1s de Napole\u00f3n III, escribe A. Potr\u00e9sov- se dibujaba la silueta de Gorchakov, que acababa de concertar un tratado secreto con el emperador de los franceses.\u201d Resulta un c\u00famulo de contradicciones: en un bando, la monarqu\u00eda m\u00e1s reaccionaria de Europa, que manten\u00eda a Italia en la opresi\u00f3n y, en el otro, los representantes de la Italia que se liberaba y revolucionaria, incluido hasta Garibaldi, al lado del archirreaccionario Napole\u00f3n III, etc. \u201c\u00bfNo habr\u00eda sido m\u00e1s sencillo \u2013escribe A. Potr\u00e9sov- no caer en el pecado y decir: \u201cel uno y el otro son los peores\u201d? Sin embargo, ni Engels ni Marx, tampoco Lassalle, se dejaron seducir por la \u201csencillez\u201d de semejante soluci\u00f3n, sino que se pusieron a indagar\u201d (A. Potr\u00e9sov quiere decir: a estudiar y a investigar) \u201ccu\u00e1l desenlace del conflicto pod\u00eda ofrecer las m\u00e1ximas posibilidades a la causa querida por todos ellos\u201d.<\/p>\n<p>A pesar de Lassalle, Marx y Engels opinaron que Prusia deb\u00eda intervenir. Entre sus consideraciones \u2013 seg\u00fan confiesa el propio A. Potr\u00e9sov-, hab\u00eda algunas \u201csobre un posible movimiento nacional en Alemania, como resultado del conflicto con la coalici\u00f3n enemiga, movimiento que se desarrollar\u00eda saltando por encima de sus numerosos soberanos, y sobre qu\u00e9 potencia del concierto europeo representaba danubiana u otros eminentes representantes de este concierto\u201d.<\/p>\n<p>Para nosotros no es importante \u2013concluye A. Potr\u00e9sov- qui\u00e9n ten\u00eda raz\u00f3n, si Marx o Lassale; lo importante es que todos coincid\u00edan en la necesidad de determinar, desde un punto de vista internacional, qu\u00e9 bando era preferible que triunfase.<\/p>\n<p>Tal es el ejemplo escogido por A. Potr\u00e9svo; tal es el razonamiento de nuestro autor. Si Marx supo en su \u00e9poca \u201cjuzgar los conflictos internacionales\u201d (expresi\u00f3n de A. Potr\u00e9sov), pese al car\u00e1cter ultrarreaccionario de los gobiernos de los <em>dos <\/em>bandos beligerantes, tambi\u00e9n hoy los marxistas est\u00e1n obligados a dar un juicio <em>semejante<\/em>, concluye Potr\u00e9sov.<\/p>\n<p>Esta conclusi\u00f3n es una pueril ingenuidad o un burdo sofisma, pues se reduce a lo siguiente: puesto que Marx resolvi\u00f3 en 1859 la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 <em>burgues\u00eda <\/em>era preferible que triunfase, tambi\u00e9n nosotros, por eso, debemos resolver, m\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s, exactamente el mismo problema. <strong><em><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A. Potr\u00e9sov <em>no advirti\u00f3 <\/em>que para Marx, en 1859 (as\u00ed como en varios casos posteriores), la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 bando era preferible que triunfase equival\u00eda a la de \u201cqu\u00e9 <em>burgues\u00eda <\/em>era preferible que triunfase\u201c. A. Potr\u00e9sov <em>no advirti\u00f3 <\/em>que Marx resolvi\u00f3 esa cuesti\u00f3n cuando exist\u00edan \u2013y adem\u00e1s hab\u00edan pasado al primer plano del proceso hist\u00f3rico en los Estados europeos m\u00e1s importantes- movimientos <em>burgueses <\/em>de indudable car\u00e1cter <em>progresista<\/em>. Hoy, ser\u00eda rid\u00edculo hasta imaginar una burgues\u00eda progresista, un movimiento burgu\u00e9s progresista, refiri\u00e9ndose, por ejemplo, a figuras clave, sin duda centrales y de la mayor importancia en el \u201cconcierto\u201d europeo como son Inglaterra y Alemania. La vieja \u201cdemocracia\u201d burguesa de esos Estados clave, que ocupan una posici\u00f3n central e important\u00edsima, se ha vuelto reaccionaria. Ahora bien, el se\u00f1or A. Potr\u00e9sov lo \u201cha olvidado\u201d y ha sustituido la cuesti\u00f3n sobre el punto de vista de la democracia <em>contempor\u00e1nea <\/em>(no burguesa) con el de la <em>vieja <\/em>seudo-democracia (burguesa). Esta adopci\u00f3n del punto de vista de otra clase, adem\u00e1s vieja y caduca, es el m\u00e1s puro oportunismo. Y no es cosa de justificar esa actitud con un an\u00e1lisis del contenido objetivo del proceso hist\u00f3rico en la vieja \u00e9poca y en la nueva.<\/p>\n<p>Es precisamente la burgues\u00eda -por ejemplo, en Alemania y tambi\u00e9n, por otra parte, en Inglaterra- la que se esfuerza en realizar ese reemplazo hecho por A. Potr\u00e9sov: la sustituci\u00f3n de la \u00e9poca imperialista con la de los movimientos progresistas burgueses, de la liberaci\u00f3n nacional y democr\u00e1ticos liberadores. A. Potr\u00e9sov, sin sentido cr\u00edtico, marcha a remolque de la burgues\u00eda. Y ello es tanto m\u00e1s imperdonable, cuanto que el propio a. Potr\u00e9sov, en el ejemplo que \u00e9l mismo ha elegido, debi\u00f3 reconocer y se\u00f1alar el g\u00e9nero de consideraciones por las que se guiaron Marx, Engels y Lassalle en una \u00e9poca ya lejana en el tiempo.1<\/p>\n<p>En primer lugar, se trataba de consideraciones <em>sobre <\/em>el movimiento <em>nacional <\/em>(de Alemania e Italia), sobre el hecho de que se desarrollaba saltando por encima de los \u201crepresentantes del medievo\u201d; en segundo lugar, de consideraciones sobre el \u201cmal principal\u201d encarnado por las monarqu\u00edas reaccionarias (austr\u00edaca, napole\u00f3nica, etc.) en el concierto europeo.<\/p>\n<p>Estas consideraciones est\u00e1n perfectamente claras y son indiscutibles. Los marxistas nunca han negado el car\u00e1cter progresista de los movimientos burgueses de liberaci\u00f3n nacional contra las fuerzas feudales absolutistas. A. Potr\u00e9sov no puede ignorar que<strong style=\"font-size: 18px;\">\u00a0<\/strong><em style=\"font-size: 18px;\">nada parecido <\/em><span style=\"font-family: inherit; font-style: inherit; font-weight: inherit;\">existe ni puede existir en los Estados centrales, es decir, en los Estados rivales principales y m\u00e1s importantes de nuestra \u00e9poca. Tanto en Italia como en Alemania hab\u00eda entonces movimientos populares de liberaci\u00f3n nacional que se prolongaron <\/span><em style=\"font-size: 18px;\">decenas de a\u00f1os<\/em><span style=\"font-family: inherit; font-style: inherit; font-weight: inherit;\">. En aquel entonces, la burgues\u00eda occidental no apoyaba financieramente a las dem\u00e1s entidades conocidas estatales; por el contrario, esas entidades eran <\/span><em style=\"font-size: 18px;\">verdaderamente <\/em><span style=\"font-family: inherit; font-style: inherit; font-weight: inherit;\">el \u201cmal principal\u201d.\u00a0<\/span><span style=\"font-family: inherit; font-style: inherit; font-weight: inherit;\">A. Potr\u00e9sov no puede ignorar \u2013como \u00e9l mismo lo reconoce en ese art\u00edculo- que en nuestra \u00e9poca <\/span><em style=\"font-size: 18px;\">ni una sola <\/em><span style=\"font-family: inherit; font-style: inherit; font-weight: inherit;\">de las dem\u00e1s entidades estatales es ni puede ser el \u201cmal principal\u201d.<\/span><\/p>\n<p>La burgues\u00eda (la alem\u00e1n, por ejemplo, aunque no sea, en modo alguno, la \u00fanica). Alienta, con fines interesados, la ideolog\u00eda de los movimientos nacionales, tratando de trasplantarla a la \u00e9poca del imperialismo, es decir a otra \u00e9poca distinta por completo. Y los oportunistas, que marchan como siempre a remolque de la burgues\u00eda, <em>abandonan <\/em>el punto de vista de la democracia <em>contempor\u00e1nea<\/em>, adoptando el de la <em>vieja <\/em>democracia (burgues\u00eda). Aqu\u00ed est\u00e1, precisamente, el pecado fundamental de todos los art\u00edculos, de toda la posici\u00f3n y toda la l\u00ednea de A. Potr\u00e9sov y de sus correligionarios liquidadores. Marx y Engels resolvieron la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 burgues\u00eda era preferible que triunfase en la \u00e9poca de la democracia <em>vieja <\/em>(burguesa), gui\u00e1ndose por la preocupaci\u00f3n de desarrollar el movimiento modestamente liberal para transformarlo en impetuoso movimiento democr\u00e1tico. A. Potr\u00e9sov propugna el nacional-liberalismo burgu\u00e9s en la \u00e9poca de la democracia <em>contempor\u00e1nea <\/em>(no burguesa), cuando ya no puede hablarse ni en Inglaterra, ni en Alemania, ni en Francia de movimientos burgueses progresistas, ni liberalmente modestos ni democr\u00e1ticamente impetuosos. Marx y Engels marchaban <em>adelant\u00e1ndose <\/em>a su \u00e9poca, la \u00e9poca de los movimientos progresistas nacionales burgueses, impulsando el avance de estos movimientos y preocup\u00e1ndose de que se desarrollaran saltando \u201cpor encima\u201d de los representantes del medioevo.<\/p>\n<p>Como todos los socialchovinistas, A. Potr\u00e9sov retrocede con respecto a <em>su <\/em>\u00e9poca, la \u00e9poca de la democracia contempor\u00e1nea, ya que salta a un punto de vista hace tiempo caduco, muerto y, por ello, esencialmente falso, al punto de vista de la democracia vieja (burguesa).<\/p>\n<p>Por ello es enormemente embrollado y ultrarreaccionario el siguiente llamado de A. Potr\u00e9sov a la democracia:<\/p>\n<p>\u201c<em>\u2026 \u00a1No retrocedas, marcha hacia adelante! No hacia el individualismo, sino hacia la conciencia internacional en toda su integridad y en todo su vigor, Hacia adelante significa tambi\u00e9n, en cierto sentido, hacia atr\u00e1s: hacia Engels, Marx y Lassale, hacia su m\u00e9todo de evaluar los conflictos internacionales y de incluir tambi\u00e9n la acci\u00f3n internacional de los Estados en los prop\u00f3sitos generales de la utilizaci\u00f3n democr\u00e1tica<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>A. Potr\u00e9sov hace <em>retroceder <\/em>la democracia contempor\u00e1nea no \u201cen cierto sentido\u201d, sino en todos los sentidos hacia las consignas y la ideolog\u00eda de la vieja democracia <strong><em>\u00a0<\/em><\/strong>burguesa, hacia la dependencia de las masas respecto de la burgues\u00eda\u2026 El m\u00e9todo de Marx consiste, ante todo, en tener en cuenta el contenido <em>objetivo <\/em>del proceso hist\u00f3rico en el momento concreto dado y en la situaci\u00f3n concreta dada, a fin de comprender, ante todo, el movimiento <em>de qu\u00e9 <\/em>clase es el principal resorte de un posible progreso en esa situaci\u00f3n concreta. En aquel tiempo, en 1859, el contenido objetivo del proceso hist\u00f3rico en la Europa continental no era el imperialismo, sino los movimientos burgueses de liberaci\u00f3n nacional. El resorte principal era el movimiento de la burgues\u00eda contra las fuerzas feudales absolutistas. Pero el sabihondo A. Potr\u00e9sov, 55 a\u00f1os despu\u00e9s, cuando el lugar de los feudales reaccionarios ha sido ocupado por sus cong\u00e9neres, los magnates del capital financiero de la burgues\u00eda decr\u00e9pita, quiere evaluar los conflictos internacionales desde el punto de vista de la burgues\u00eda y no del de la nueva clase.2<\/p>\n<p>A. Potr\u00e9sov no ha meditado en el alcance de la verdad que expresan esas palabras suyas. Supongamos que dos pa\u00edses combaten entre s\u00ed en la \u00e9poca de los movimientos burgueses, nacionales y de liberaci\u00f3n. \u00bfA qu\u00e9 pa\u00eds desear \u00e9xito desde el punto de vista de la democracia contempor\u00e1nea? Es evidente que al pa\u00eds cuyo \u00e9xito impulse con m\u00e1s fuerza y desarrolle con m\u00e1s \u00edmpetu el movimiento de liberaci\u00f3n de la burgues\u00eda y quebrante m\u00e1s a fondo el feudalismo. Supongamos despu\u00e9s que el factor <em>determinante <\/em>de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica objetiva ha cambiado y que el lugar del capital de la \u00e9poca de la liberaci\u00f3n nacional ha sido ocupado por el reaccionario e internacional capital financiero imperialista. El primero posee, pongamos por caso, tres cuartas partes de \u00c1frica, y el segundo, la cuarta parte.\u00a0El contenido objetivo de su guerra es el reparto de \u00c1frica. \u00bfA qu\u00e9 bando habr\u00e1 que desear \u00e9xito? Ser\u00eda absurdo plantear el problema en los t\u00e9rminos anteriores, ya que no tenemos los criterios anteriores de evaluaci\u00f3n: el prolongado desarrollo del movimiento burgu\u00e9s de liberaci\u00f3n ni el largo proceso de decadencia del feudalismo. No es tarea de la democracia contempor\u00e1nea ayudar al primero a afirmar sus \u201cderechos\u201d sobre las tres cuartas partes de \u00c1frica, ni ayudar al segundo (aunque su desarrollo econ\u00f3mico sea m\u00e1s r\u00e1pido que el del primero) a apropiarse de estas tres cuartas partes.<\/p>\n<p>La socialdemocracia contempor\u00e1nea s\u00f3lo ser\u00e1 fiel a s\u00ed misma si no se suma a burgues\u00eda imperialista alguna, si declara que \u201cla una y la otra son las peores\u201d y si desea en cada pa\u00eds el fracaso de la burgues\u00eda imperialista. Toda otra soluci\u00f3n ser\u00e1 en los hechos una soluci\u00f3n nacional-liberal y no tendr\u00e1 nada de com\u00fan con el verdadero internacionalismo.<\/p>\n<p>Que el lector no se deje enga\u00f1ar por la rebuscada terminolog\u00eda de A. Potr\u00e9sov, con la que encubre su al punto de vista de la burgues\u00eda. Cuando exclama: \u201cNo hacia el individualismo, sino hacia la conciencia internacional en toda su integridad y en todo su vigor\u201d, piensa en contraponer su punto de vista al de Kautsky. Cuando califica de \u201cindividualismo\u201d la opini\u00f3n de Kautsky (y de otros como \u00e9l), alude a que \u00e9ste trata de ignorar la cuesti\u00f3n \u201cqu\u00e9 bando es preferible que triunfe\u201d, y justifica el nacionalliberalismo de los obreros de cada pa\u00eds \u201cindividual\u201d. Pero nosotros, deja entender, es decir, A. Potr\u00e9sov, Cherevanin, M\u00e1slov, Plej\u00e1nov, etc. apelamos a \u201cla conciencia internacional en toda su integridad y en todo su vigor\u201d, porque estamos en favor del nacional-liberalismo de un determinado color, nunca desde el punto de vista del Estado individual (o individualmente nacional), sino verdaderamente internacional\u2026 Este razonamiento ser\u00eda rid\u00edculo, si no fuera tan\u2026 vergonzoso.<\/p>\n<p>Tanto A. Potr\u00e9sov y C\u00eda. como Kautsky van a remolque de la burgues\u00eda despu\u00e9s de traicionar el punto de vista de la clase que pretenden representar.<\/p>\n<p><strong>ll<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>A. Potr\u00e9sov ha titulado su art\u00edculo: <em>En la divisoria de dos \u00e9pocas<\/em>. No cabe duda que vivimos en la divisoria de dos \u00e9pocas, y los acontecimientos hist\u00f3ricos de enorme importancia que se desarrollan ante nuestros ojos s\u00f3lo pueden ser comprendidos si se analizan, en primer lugar, las condiciones objetivas del tr\u00e1nsito de una \u00e9poca a otra, Se trata de grandes \u00e9pocas hist\u00f3ricas; en toda \u00e9poca hay y habr\u00e1 movimientos parciales, particulares, ora de avance, ora de retroceso; hay y habr\u00e9 desviaciones diversas con respecto al tipo medio y al ritmo medio de los movimientos. No podemos saber con qu\u00e9 rapidez y con qu\u00e9 \u00e9xito se desplegar\u00e1n los diferentes movimientos hist\u00e9ricos de tal o cual \u00e9poca dada. Pero si podemos saber, y lo sabemos, qu\u00e9 clase ocupa el lugar central en tal o cual \u00e9poca y determina su contenido principal, la tendencia principal de su desarrollo, las principales particularidades de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica de esa \u00e9poca, etc. Solo sobre esta base, es decir, teniendo en cuenta, en primer t\u00e9rmino, los rasgos distintivos fundamentales de las diversas \u201c\u00e9pocas\u201d (y no los episodios particulares de la historia de cada pa\u00eds), podernos trazar correctamente nuestra t\u00e1ctica; s\u00f3lo el conocimiento de los rasgos fundamentales de una \u00e9poca dada servir\u00e1 de base para considerar las particularidades m\u00e1s detalladas de tal o cual pa\u00eds.<\/p>\n<p>Es ah\u00ed justamente donde est\u00e9 el sofisma fundamental de A. Potr\u00e9sov y de Kautsky (cuyo art\u00edculo aparece en el mismo de <em>Nashe Delo<\/em>), o el error hist\u00e9rico cardinal de ambos, el que conduce tanto a uno como a otro a conclusiones nacional-liberales, en vez de marxistas.<\/p>\n<p>El quid est\u00e1 en que el ejemplo escogido por A. Potr\u00e9sov, y que tiene un \u201cinter\u00e9s especial\u201d para \u00e9l \u2014 el ejemplo de la campa\u00f1a de Italia de 1859, as\u00ed como numerosos ejemplos hist\u00f3ricos <em>an\u00e1logos<\/em>, citados por Kautsky, se refieren \u201c<em>precisamente no a esas <\/em>\u00e9pocas hist\u00e9ricas\u201d \u201cen cuya divisoria\u201d vivimos. Demos a la \u00e9poca en que entramos (o en que hemos entrado, pero que se halla en su etapa inicial) el nombre de \u00e9poca contempor\u00e1nea (o tercera). Llamemos \u00e9poca de ayer (o segunda) a aquella de la que acabamos de salir.<br \/>\nEntonces, a la \u00e9poca de la que A. Potr\u00e9sov y Kautsky toman sus ejemplos habr\u00eda que denominarla \u00e9poca de anteayer (o primera). El sofisma escandaloso y la falsedad intolerable de los razonamientos dc A. Potr\u00e9sov y dc Kautsky provienen precisamente de que sustituyen las condiciones de la \u00e9poca contempor\u00e1nea (tercera) por las de la \u00e9poca de anteayer (primera).<\/p>\n<p>Expliqu\u00e9monos.<\/p>\n<p>La divisi\u00f3n corriente de las \u00e9pocas hist\u00e9ricas, citada con frecuencia en las publicaciones marxistas, repetida m\u00faltiples veces por Kautsky y adoptada por A. Potr\u00e9sov en su art\u00edculos, es la siguiente: 1) 1789-1871; 1) 1871-1914-; 3) 1914&#8211;? Por supuesto que en este caso los limites, como en general todos los l\u00edmites, tanto en la naturaleza como en la sociedad, son convencionales y variables, relativos, y no absolutos. Y nosotros s\u00f3lo de forma aproximada tomamos los hechos hist\u00f3ricos m\u00e1s destacados, los que saltan a la vista, como jalones de los grandes movimientos hist\u00f3ricos.<br \/>\nLa primera \u00e9poca, que se extiende desde la Gran Revoluci\u00f3n Francesa hasta 1a guerra franco-prusiana, es la \u00e9poca de ascendente de la burgues\u00eda, de su pleno triunfo. Es la l\u00ednea de la burgues\u00eda en ascenso, la \u00e9poca de los movimientos democr\u00e1ticos burgueses, en general, y de los movimientos nacionales burgueses, en particular; la \u00e9poca de r\u00e1pida quiebra de las caducas instituciones feudales absolutistas. La segunda es la \u00e9poca de dominio total y de declinaci\u00f3n de la burgues\u00eda la \u00e9poca de la transici\u00f3n de la burgues\u00eda progresista al capital financiero reaccionario y ultrarreaccionario. Es la \u00e9poca la cual una nueva clase prepara y acumula lentamente fuerzas, la \u00e9poca de la democracia contempor\u00e1nea.\u00a0La tercera \u00e9poca, que acaba de comenzar, coloca a la burgues\u00eda en la misma \u201csituaci\u00f3n\u201d en que estaban los se\u00f1ores feudales durante la primera \u00e9poca. Es la \u00e9poca del imperialismo y, adem\u00e1s, de las conmociones imperialistas derivadas del imperialismo.<\/p>\n<p>Y fue Kautsky, el propio Kautsky, quien en toda una serie de art\u00edculos y en su folleto <em>El camino al poder <\/em>(aparecido en 1909) traz\u00f3 del modo m\u00e1s cabal los rasgos fundamentales de la tercera \u00e9poca, que acaba de iniciarse; quien se\u00f1al\u00f3 la diferencia esencial entre \u00e9sta y la segunda (la de ayer), quien reconoci\u00f3 que las tareas inmediatas, as\u00ed como las condiciones y las formas de lucha de la democracia contempor\u00e1nea hab\u00edan cambiado debido a los cambios en las condiciones hist\u00f3ricas objetivas. Hoy Kautsky prende fuego a lo que antes adoraba y cambia de frente dc la manera m\u00e1s incre\u00edble, m\u00e1s indecente y m\u00e1s desvergonzada.\u00a0En el folleto citado habla sin rodeos de los s\u00edntomas que anuncian la guerra, de esa misma guerra que en 1914 se convirti\u00f3 en realidad. Bastar\u00eda una simple comparaci\u00f3n de ciertos pasajes de ese Folleto con lo que hoy escribe Kautsky, para mostrar con plena evidencia que traiciona sus propias convicciones y sus declaraciones m\u00e1s solemnes.\u00a0Y en este sentido Kautsky no es un caso aislado (y, adem\u00e1s, no s\u00f3lo alem\u00e1n), sino el representante t\u00edpico de toda una capa superior de la democracia contempor\u00e1nea que, en un momento de crisis, se ha pasado al lado de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Todos los ejemplos hist\u00e9ricos que han tomado A. Potr\u00e9sov y Kautsky se refieren a la primera \u00e9poca.<\/p>\n<p>Durante las guerras de 1855, 1859, I864, 1866 y 1870, y tambi\u00e9n las de 1877 (ruso- turca) y de 18961897 (guerras entre Turqu\u00eda y Grecia, y disturbios en Armenia), los movimientos nacionales burgueses o las \u201cconvulsiones\u201d de una sociedad burguesa que se liberaba de las diversas formas de feudalismo constituyeron el contenido objetivo b\u00e1sico de los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos. Entonces no cab\u00eda hablar siquiera, en toda una serie de pa\u00edses adelantados, de una acci\u00f3n verdaderamente independiente de la democracia contempor\u00e1nea y que correspondiese a la \u00e9poca de descomposici\u00f3n y decadencia de la burgues\u00eda: La clase principal que en aquel entonces durante esas guerras y al tiempo que tomaba parte en esas guerras\u2014 marchaba por una l\u00ednea ascendente y la sola que pod\u00eda actuar con fuerza demoledora contra las instituciones absolutistas feudales, era la burgues\u00eda. En los distintos pa\u00edses, esta burgues\u00eda, representada por diferentes capas de productores de mercanc\u00edas <em>acomodados<\/em>, era progresista en diverso grado, y, a veces, hasta revolucionaria (por ejemplo, una parte de la italiana en 1859); pero el rasgo com\u00fan de la \u00e9poca era justamente el car\u00e1cter progresista de la burgues\u00eda, es decir, le faltaba resolver y culminar su lucha contra el feudalismo. Es muy natural que los elementos de la democracia contempor\u00e1nea \u2010y Marx como representante de ellos\u2010, gui\u00e1ndose por el principio indiscutible de apoyo a la burgues\u00eda progresista (a la burgues\u00eda capaz de luchar) contra el feudalismo, tuvieran que resolver entonces la cuesti\u00f3n de \u201cqu\u00e9 bando\u201d, 0 sea, de qu\u00e9 burgues\u00eda era preferible que triunfase. El movimiento popular en los principales pa\u00edses afectados por la guerra era entonces un movimiento democr\u00e1tico general, es decir, democr\u00e1tico burgu\u00e9s, por su contenido econ\u00f3mico y de clase. Es muy natural que tampoco fuera posible plantear en aquella \u00e9poca <em>otra <\/em>cuesti\u00f3n, salvo la referente <em>a qu\u00e9 <\/em>burgues\u00eda, en qu\u00e9 combinaci\u00f3n de circunstancias, frente al fracaso de cu\u00e1l de las fuerzas reaccionarias (absolutistas y feudales,, que retardaban el ascenso de la burgues\u00eda) ofrec\u00eda un \u201ccampo\u201d m\u00e1s amplio a la democracia contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Por otra parte, como se ve obligado a reconocerlo el mismo A. Potr\u00e9sov, cuando Marx \u201cevaluaba\u201d los conflictos internacionales sobre la base de los movimientos burgueses nacionales y de liberaci\u00f3n, lo hac\u00eda teniendo en cuenta qu\u00e9 bando, al triunfar, favorecer\u00eda m\u00e1s el \u201cdesarrollo\u201d (pag. 74 del art\u00edculo de A. Potr\u00e9sov) de los movimientos nacionales y, en general, dc los movimientos populares democr\u00e1ticos. Esto significa que, durante los conflictos b\u00e9licos derivados del ascenso de la burgues\u00eda al poder en diversas nacionalidades, a Marx le preocupaba ante todo, como en 1848, la ampliaci\u00f3n y acentuaci\u00f3n de los movimientos democr\u00e1ticos burgueses mediante la participaci\u00f3n de las m\u00e1s vastas y m\u00e1s \u201cplebeyas\u201d masas, de la peque\u00f1a burgues\u00eda, en general, y, en particular, del campesinado; por \u00faltimo, de las clases despose\u00eddas. Precisamente el hecho de que Marx tuviera en cuenta la ampliaci\u00f3n de la base social del movimiento, su desarrollo, es lo que diferencia de manera radical su t\u00e1ctica democr\u00e1tica consecuente de la t\u00e1ctica de Lassalle, inconsecuente y proclive a la alianza con los nacional-liberales.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en la tercera \u00e9poca los conflictos internacionales siguen siendo, por <em>la forma<\/em>, conflictos internacionales id\u00e9nticos a los de la primera \u00e9poca, pero su <em>contenido <\/em>social y de clase ha cambiado de manera radical. La situaci\u00f3n hist\u00f3rica objetiva es totalmente distinta.<\/p>\n<p>La lucha del capital ascendente por la liberaci\u00f3n nacional contra el feudalismo, ha cedido el paso a la lucha que libra contra las fuerzas nuevas el capital financiero ultrarreaccionario, decr\u00e9pito y caduco, en marcha descendente hacia la decadencia.\u00a0Los limites nacionales burgueses de los Estados, que fueron durante la primera \u00e9poca un punto de apoyo para <em>el desarrollo <\/em>de las fuerzas productivas de la humanidad que se liberaba del feudalismo, se han convertirlo ahora, en la tercera \u00e9poca, en <em>un obst\u00e1culo <\/em>para el sucesivo desarrollo de las fuerzas productivas. De clase de avanzada en ascenso, la burgues\u00eda ha pasado a ser una clase declinante, decadente, interiormente carcomida y reaccionaria.\u00a0La clase que est\u00e1 en ascenso, en amplia escala hist\u00f3rica, es otra clase completamente distinta.<\/p>\n<p>Al repetir el enga\u00f1o burgu\u00e9s basado en que <em>tambi\u00e9n <\/em>hoy el contenido objetivo del proceso hist\u00f3rico es, seg\u00fan ellos, el movimiento progresista de la burgues\u00eda contra el feudalismo, A. Potr\u00e9sov y Kautsky han abandonado el punto de vista de esta clase y han retrocedido.<br \/>\nEn la realidad, hoy no puede ni hablarse de que la democracia <em>contempor\u00e1nea <\/em>vaya a la zaga de la burgues\u00eda <em>reaccionaria<\/em>, imperialista, cualquiera que sea el \u201ccolor\u201d de esta burgues\u00eda.<\/p>\n<p>En la primera \u00e9poca la tarea hist\u00e9rica era, objetivamente, saber c\u00f3mo deb\u00eda \u201cutilizar\u201d la burgues\u00eda progresista, en su lucha contra los <em>principales <\/em>representantes del feudalismo agonizante, los conflictos internacionales con el fin de obtener la mayor ventaja para toda la democracia burgues\u00eda mundial en general. En aquellas fechas, en esa primera \u00e9poca, hace m\u00e1s de medio siglo, era natural e inevitable que la burgues\u00eda subyugada por el feudalismo deseara el fracaso de \u201csu\u201d opresor feudal, siendo de notar que el n\u00famero de las principales fortalezas del feudalismo, de las centrales, de las que ten\u00edan importancia en toda Europa, era muy reducido.\u00a0Y Marx \u201chizo una evaluaci\u00f3n\u201d: en qu\u00e9 pa\u00eds, ante una situaci\u00f3n concreta, era m\u00e1s vital el triunfo del movimiento burgu\u00e9s de liberaci\u00f3n para <em>volar <\/em>una fortaleza feudal de importancia <em>europea general<\/em>.<\/p>\n<p>Hoy, en la tercera \u00e9poca, no quedan fortalezas feudales de importancia europea general. La. \u201cutilizaci\u00f3n\u201d es, por supuesto, tarea de la democracia contempor\u00e1nea, pero esa utilizaci\u00f3n <em>internacional <\/em>debe estar orientada, a despecho de A. Potr\u00e9sov y Kautsky, no contra capitales financieros nacionales aislados, sino contra el capital financiero internacional. Y no es la clase que estaba en ascenso hace cincuenta o cien a\u00f1os la que debe cumplir esta tarea. Entonces se trataba de la \u201cacci\u00f3n internacional\u201d (expresi\u00f3n de A. Potr\u00e9sov) de la democracia burguesa m\u00e1s avanzada; hoy es otra clase la que tiene ante s\u00ed una tarea similar creada por la historia y planteada por la situaci\u00f3n objetiva de las cosas.<\/p>\n<p><strong><br \/>\nIII<br \/>\n<\/strong><br \/>\nA. Potr\u00e9sov caracteriza la segunda \u00e9poca o el \u201clapso de 45 a\u00f1os\u201d (1870-1914), como \u00e9l la llama, de forma muy completa. Este defecto se advierte tambi\u00e9n en la caracterizaci\u00f3n que Trotski hace de esa \u00e9poca en su trabajo en alem\u00e1n, aunque no est\u00e9 de acuerdo con A. Potr\u00e9sov en las conclusiones pr\u00e1cticas (esto claro est\u00e1, favorece al primero), si bien, por otra parte, es dif\u00edcil que estos autores no vean con claridad la causa de que haya cierta afinidad entre ellos.<\/p>\n<p>Sobre la \u00e9poca que hemos denominado segunda o de ayer, A. Potr\u00e9sov escribe:<\/p>\n<p>\u201cLa limitaci\u00f3n a las cuestiones de detalle de la actividad y de la lucha y la idea universal de un desarrollo gradual, esos signos de la \u00e9poca, que algunos han erigido en principios, se convirtieron para otros en hecho habitual, y, como tal, en elemento constituyente de su psicolog\u00eda, en matiz de su ideolog\u00eda\u201d (p\u00e1g. 71). \u201cSu facultad (se trata de la \u00e9poca de progresar regularmente y sin precipitaci\u00f3n ha tenido dos reversos: primero, la incapacidad para adaptarse a los momentos de alteraci\u00f3n del desarrollo gradual y a los fen\u00f3menos catastr\u00f3ficos de toda clase; segundo, se encontr\u00f3 particularmente prisionera en el marco de la acci\u00f3n nacional, del medio nacional\u201d (p\u00e1g. 72)&#8230; \u201cNi revoluci\u00f3n, ni guerras\u201d (p\u00e1g. 7O)&#8230; \u201cLa democracia tomaba car\u00e1cter nacional tanto m\u00e1s f\u00e1cilmente cuanto m\u00e1s se prolongaba el periodo de su \u2018guerra de posiciones\u2019 y cuanto m\u00e1s tiempo continuaba en escena este periodo de la historia europea que&#8230; no ha conocido conflictos internacionales en el coraz\u00f3n de Europa, qua no ha vivido, por lo tanto, las inquietudes fuera de las fronteras dc los Estados nacionales y no ha sentido agudamente intereses dc nivel europeo o mundial\u201d (p\u00e1gs. 75-76).<\/p>\n<p>El defecto fundamental en esta caracterizaci\u00f3n, as\u00ed como en la que hace Trotski de la misma \u00e9poca, es la renuncia a distinguir y reconocer las profundas contradicciones internas en la democracia contempor\u00e1nea, que se ha desarrollado en el terreno descrito. Podr\u00eda creerse que la democracia contempor\u00e1nea de esa \u00e9poca permaneci\u00f3 como un todo \u00fanico que, en general, se impregno de la idea del desarrollo gradual, tom\u00f3 car\u00e1cter nacional, perdi\u00f3 el h\u00e1bito de las alteraciones del desarrollo gradual y de las cat\u00e1strofes, se empeque\u00f1eci\u00f3 y se cubri\u00f3 de moho.<\/p>\n<p>En la realidad, esto no pudo haber pasado, pues junto con las tendencias se\u00f1aladas es incuestionable que actuaban otras tendencias, contrarias: la \u201cexistencia\u201d de las masas obreras se internacionalizaba \u2014la atracci\u00f3n ejercida por las ciudades y la nivelaci\u00f3n de las condiciones de vida en las grandes ciudades del mundo entero, la internacionalizaci\u00f3n del capital, la mezcla de la poblaci\u00f3n urbana y rural, tanto nativa como al\u00f3gena, en las grandes f\u00e1bricas, etc.-, las contradicciones de clase se acentuaban; las asociaciones de empresarios ejerc\u00edan una presi\u00f3n cada vez mayor sobre los sindicatos obreros; aparec\u00edan formas de lucha m\u00e1s agudas y m\u00e1s violentas, como, por ejemplo, las huelgas de masas; crec\u00eda e costo de la vida, se hac\u00eda insoportable la presi\u00f3n del capital financiero, etc., etc.<\/p>\n<p>En verdad las cosas <em>no fueron as\u00ed<\/em>, y eso lo sab\u00edamos muy bien. Ni uno solo de los grandes pa\u00edses capitalistas de Europa, literalmente ninguno, fue perdonado en esa \u00e9poca por la lucha entre las dos corrientes contradictorias internas de la democracia contempor\u00e1nea. En cada uno de los grandes pa\u00edses, pese al car\u00e1cter \u201cpac\u00edfico\u201d \u201cestancado\u201d somnoliento general de la \u00e9poca, esta lucha adopt\u00f3 a veces las formas m\u00e1s violentas, llegando hasta a provocar divisiones. Estas corrientes contradictorias repercutieron en todos los dominios de la vida y de los problemas de la democracia contempor\u00e1nea: actitud hacia la burgues\u00eda, alianzas con los liberales, votaci\u00f3n dc los cr\u00e9ditos, actitud ante la pol\u00edtica colonial, las reformas, el car\u00e1cter de la lucha econ\u00f3mica, la neutralidad de los sindicatos, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>La \u201cidea universal de un desarrollo gradual\u201d no era en modo alguno el estado de \u00e1nimo predominante de manera absoluta en toda la democracia de esa \u00e9poca, como resulta en Potr\u00e9sov y Trotski.<br \/>\nNo. Esa idea fue tomando forma en una determinada tendencia que no pocas veces condujo en la Europa de de ese periodo a la creaci\u00f3n de fracciones y, en ocasiones, hasta de diversos partidos de la democracia contempor\u00e1nea. Esa corriente ten\u00eda sus jefes, sus \u00f3rganos de prensa, su pol\u00edtica y su particular \u2018m\u00e9todo de influir \u2013y especialmente organizado- sobre las masas de la poblaci\u00f3n. M\u00e1s todav\u00eda, esa tendencia se apoyaba cada vez m\u00e1s \u2014hasta que acab\u00f3 por \u201capoyarse\u201d definitivamente, valga la expresi\u00f3n-, en los intereses de determinada capa social <em>dentro <\/em>de democracia esta. La \u201cidea universal de un desarrollo gradual\u201d atrajo, naturalmente, a las filas de esta democracia a un numeroso grupo de \u201ccompa\u00f1eros de viaje\u201d pequ\u00f1oburgueses; despu\u00e9s, las particularidades peque\u00f1oburguesas de la existencia, y, por consecuencia de la \u201corientaci\u00f3n\u201d (corriente, tendencia) pol\u00edtica, aparecieron en cierta capa de parlamentarios, periodistas y funcionarios sindicales; se form\u00e9 una suerte de burocracia y de aristocracia de la clase obrera, m\u00e1s o menos netamente acusada y delimitada.<\/p>\n<p>Tomen, por ejemplo, la posesi\u00f3n de colonias y la extensi\u00f3n de los dominios coloniales. Esta era, indudablemente, de los rasgos distintivos de la \u00e9poca descrita y de la mayor parte de los grandes Estados. \u00bfQu\u00e9 significaba eso desde el punto de vista econ\u00f3mico? Gran cantidad de superbeneficios y de privilegios especiales para la burgues\u00eda y tambi\u00e9n, indudablemente, la posibilidad \u2014primero para una reducida minor\u00eda dc peque\u00f1os burgueses, y despu\u00e9s para los empleados mejor colocados, los funcionarios del movimiento obrero, etc.- de recibir unas migajas dc estos \u201ctrozos de pastel\u201d.\u00a0Es un hecho incuestionable, reconocido y se\u00f1alado ya por Marx y Engels, que una minor\u00eda insignificante de la clase obrera, de Inglaterra, por ejemplo, \u201cha hecho uso\u201d de las migajas de los beneficios provenientes de las colonias y de los privilegios. M\u00e1s lo que en su momento fueron fen\u00f3menos exclusivamente ingleses se hizo com\u00fan para todos los grandes pa\u00edses capitalistas de Europa a medida que \u00e9stos se transformaban en poseedores de colonias en vasta proporci\u00f3n, y, en general, a medida que se desarrollaba y crec\u00eda el periodo imperialista del capitalismo.<\/p>\n<p>En una palabra, la \u201cidea universal de un desarrollo gradual\u201d en la segunda \u00e9poca (o \u00e9poca de ayer) origin\u00f3 no solo cierta \u201cincapacidad para adaptarse a los momentos de alteraci\u00f3n del desarrollo gradual\u201d, como cree A. Potr\u00e9sov, y no s\u00f3lo ciertas inclinaciones \u201cposibilistas\u201d, como supone Trotski: engendr\u00f3 toda una tendencia oportunista que se apoya en determinado sector social dentro de la democracia contempor\u00e1nea, vinculado a la burgues\u00eda de su \u201ccolor\u201d nacional por miles de hilos de los intereses econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos comunes; es una tendencia franca, abierta, plenamente consciente y sistem\u00e1ticamente hostil a toda idea sobre la \u201calteraci\u00f3n del desarrollo gradual\u201d.<\/p>\n<p>La ra\u00edz de toda una serie de errores de Trotski (sin hablar ya dc A. Potr\u00e9sov) en las cuestiones de t\u00e1ctica y de organizaci\u00f3n esta, precisamente, en su temor, o falta de deseo, o incapacidad para reconocer el hecho de la completa \u201cmadurez\u201d de la tendencia oportunista, as\u00ed como su estrech\u00edsima e indisoluble ligaz\u00f3n con los nacional-liberales (o el socialnacionalismo) de nuestros d\u00edas. En la pr\u00e1ctica, la negaci\u00f3n de esa \u201cmadurez\u201d y de esa ligaz\u00f3n indisoluble, conduce, cuando menos, a una confusi\u00f3n e impotencia completas ante el mal socialnacionalista (o nacional-liberal) imperante.<\/p>\n<p>Dicho en t\u00e9rminos generales, tanto A. Potr\u00e9sov, Martov, Axelrod y V. Kosovski (qua ha llegado al extremo de defender la votaci\u00f3n nacional-liberal alemana de los dem\u00f3cratas a favor de los cr\u00e9ditos de guerra) como Trotski niegan ligaz\u00f3n existente entre el oportunismo y el socialnacionalismo. Su \u201cargumento\u201d principal es que no hay coincidencia plena entre la anterior divisi\u00f3n de la democracia \u201cseg\u00fan el socialnacionalismo\u201d y su divisi\u00f3n actual \u201cseg\u00fan el socialnacionalismo\u201d. En primer lugar, este argumento es, de hecho, falso, demostraremos en seguida, y, en segundo lugar, es unilateral, incompleto e inconsistente desde el punto de vista de los principios marxistas.\u00a0Los hombres y los grupos pueden pasar de un campo a otro, cosa no s\u00f3lo probable sino hasta inevitable en toda gran \u201cconmoci\u00f3n\u201d social; el car\u00e1cter de determinada <em>tendencia <\/em>no cambia por ello lo m\u00e1s m\u00ednimo; no cambia tampoco la ligaz\u00f3n ideol\u00f3gica de determinadas tendencias ni su significado <em>de clase<\/em>. Podr\u00eda parecer que todas estas consideraciones son tan conocidas e indiscutibles, que incluso resulta violento insistir demasiado en ellas. M\u00e1s los autores mencionados han olvidado precisamente estas consideraciones. La significaci\u00f3n fundamentalmente de clase \u2014o, si se quiere, el contenido socioecon\u00f3mico\u2014 del oportunismo consiste en que ciertos elementos la democracia contempor\u00e1nea se han colocado (de hecho, es decir, aun sin tener conciencia de ello) al lado de la burgues\u00eda en toda una serie de cuestiones. El oportunismo es una pol\u00edtica obrera liberal. A quienes temen la apariencia \u201cfraccional\u201d de estas expresiones les recomendamos que tomen el trabajo de estudiar las opiniones de Marx, Engels y Kautsky (\u201cautoridad\u201d especialmente adecuada para los enemigos del \u201cfraccionalismo\u201d, \u00bfverdad?) acerca, aunque s\u00f3lo sea, del oportunismo ingl\u00e9s. No puede caber la menor duda de que ese estudio dar\u00e1 como resultado el reconocimiento de la coincidencia cardinal y esencial entre el oportunismo y la pol\u00edtica obrera liberal. As\u00ed es tambi\u00e9n la significaci\u00f3n fundamental de clase del socialnacionalismo de nuestros d\u00edas. La idea fundamental del oportunismo es la alianza o el acercamiento (a veces el acuerdo, el bloque, etc.) entre la burgues\u00eda y su ant\u00edpoda. La idea fundamental del socialnacionalismo es exactamente la misma. El parentesco ideol\u00f3gico y pol\u00edtico, la ligaz\u00f3n, incluso la identidad del oportunismo y del socialnacionalismo no ofrecen la menor duda. Y, como es l\u00f3gico, nosotros debemos tomar como base no las personas o los grupos, sino precisamente el an\u00e1lisis del contenido <em>de clase <\/em>de <em>las tendencias <\/em>sociales y el estudio ideol\u00f3gico y pol\u00edtico de sus principios fundamentales, esenciales.<\/p>\n<p>Abordemos el mismo tema desde un \u00e1ngulo un tanto distinto, y formulemos estas preguntas: \u00bf<em>de d\u00f3nde <\/em>ha salido el socialnacionalismo? \u00bfC\u00f3mo ha surgido y se ha desarrollado? \u00bfQu\u00e9 es lo que le ha dado significaci\u00f3n y fuerza? Quien no se haya dado respuesta a estas preguntas, no ha comprendido en absoluto el socialnacionalismo y, por lo tanto, es completamente incapaz de \u201cdeslindarse ideol\u00f3gicamente\u201d de \u00e9l, aunque jure y perjure que est\u00e1 dispuesto a \u201cdeslindarse ideol\u00f3gicamente\u201d del socialnacionalismo.<\/p>\n<p>La respuesta a esas interrogantes no puede ser m\u00e1s que una: el socialnacionalismo ha surgido del oportunismo, y es este \u00faltimo, precisamente, el que le ha dado fuerza. \u00bfC\u00f3mo ha podido nacer \u201cde pronto\u201d el socialnacionalismo? Exactamente igual que nace \u201cde pronto\u201d un ni\u00f1o, si han transcurrido nueve meses desde que fue concebido. Cada una de las m\u00faltiples manifestaciones de oportunismo registradas en el transcurso de toda la segunda \u00e9poca (o la \u00e9poca de ayer) en todos los pa\u00edses europeos fueron riachuelos, que ahora han unido \u201cde pronto\u201d sus aguas, formando un gran r\u00edo, aunque de cauce no profundo (y agreguemos entre par\u00e9ntesis: turbio y sucio): el r\u00edo socialnacionalista. A los nueve meses de la concepci\u00f3n, el feto debe desprenderse de la madre; muchos decenios despu\u00e9s de la concepci\u00f3n del oportunismo, su fruto maduro, el socialnacionalismo, deber\u00e9 en un plazo m\u00e1s o menos corto (en comparaci\u00f3n con los decenios) desprenderse de la democracia contempor\u00e1nea. Por mucho que griten, se enojen y enfurezcan las buenas personas de distinto pelaje con motivo de las ideas y de los discursos sobre el particular, esa separaci\u00f3n es inevitable, pues se deduce de todo el desarrollo social de la democracia contempor\u00e1nea y de la situaci\u00f3n objetiva de la tercera \u00e9poca.<\/p>\n<p>Mas si no existe plena coincidencia entre la divisi\u00f3n \u201cseg\u00fan el oportunismo\u201d y la divisi\u00f3n \u201cseg\u00fan el socialnacioalismo\u201d, \u00bfno demostrara eso la ausencia de una ligaz\u00f3n sustancial entre los fen\u00f3menos citados? Primero, no lo demuestra, del mismo modo que el paso de algunas personas de la burgues\u00eda, a finales del siglo XVIII, unas veces al lado de los feudales, y otras al lado del pueblo, no demuestra \u201cla ausencia de ligaz\u00f3n\u201d entre el crecimiento de la burgues\u00eda y la Gran Revoluci\u00f3n Francesa de 1789. Segundo, en su conjunto \u2014\u2010y se trata precisamente del conjunto\u2010\u2010, esa conciencia <em>existe<\/em>. Tomemos no un pa\u00eds, sino varios, por ejemplo, diez pa\u00edses europeos Alemania, <em>Inglaterra<\/em>, <em>Francia<\/em>, <em>B\u00e9lgica<\/em>, Rusia, Italia, Suecia, Suiza, Holanda y Bulgaria. S\u00f3lo los tres pa\u00edses en bastardilla constituyen, aparentemente, cierta excepci\u00f3n; en los dem\u00e1s, <em>las tendencias <\/em>de los adversarios decididos del oportunismo han engendrado precisamente tendencias hostiles al socialnacionalismo. Comparen los conocidos <em>Cuadernos <\/em>y sus adversarios en Alemania; <em>Nashe Delo <\/em>y sus adversarios en Rusia; el partido de Bissolati y sus adversarios en Italia; los partidarios de Greulich y de Grimm en Suiza; de Branting y de H\u00f6glund en Suecia; de Troelstra y Pannekoek y de Gorter en Holanda, y por \u00faltimo, los de Obscho Delo y los \u201ctesniak\u00ed\u201d en Bulgaria.\u00a0La correspondencia general de la vieja y la nueva divisi\u00f3n es un hecho, pues la coincidencia total no existe ni siquiera en los fen\u00f3menos m\u00e1s elementales de la naturaleza, del mismo modo que no existe plena coincidencia entre el Volga despu\u00e9s de verter en \u00e9l sus aguas el Kama y el Volga antes de la confluencia, o de la misma manera que no existe parecido completo entre el ni\u00f1o y sus padres. Inglaterra es una excepci\u00f3n aparente; en realidad, antes de la guerra exist\u00edan en ella dos tendencias principales en torno a dos peri\u00f3dicos <em>diarios<\/em>, lo que representa el s\u00edntoma objetivo m\u00e1s fidedigno del car\u00e1cter de masas de las tendencias: <em>The Daily Citizen<\/em>, de los oportunistas, y <em>The Daily Herald<\/em>, de los adversarios del oportunismo. Ambos peri\u00f3dicos se vieron envueltos por la ola del nacionalismo; pero dieron muestras de oposici\u00f3n menos de 1\/10 de los partidarios del primero y cerca de 5\/7 de los partidarios del segundo.<br \/>\nEl m\u00e9todo corriente de comparaci\u00f3n, contraponiendo \u00fanicamente el Partido Socialista Brit\u00e1nico y el Partido Laborista Independiente, es equivocado, pues se olvida el bloque <em>efectivo <\/em>de este \u00faltimo con los fabianos y con el Partido Laborista. Por tanto, de diez pa\u00edses quedan s\u00f3lo dos excepciones; mas tampoco en este caso existe una excepci\u00f3n completa, pues las tendencias no han cambiado de lugar, y lo \u00fanico que ha ocurrido es que la ola ha envuelto (por causas tan comprensibles que no hay por qu\u00e9 detenerse en ellas) a casi todos los adversarios del oportunismo.\u00a0Esto demuestra, indiscutiblemente, la fuerza de la ola; pero no refuta en lo m\u00e1s m\u00ednimo la coincidencia en toda Europa de la vieja divisi\u00f3n y la nueva.<\/p>\n<p>Se nos dice que la divisi\u00f3n \u201cseg\u00fan el oportunismo\u201d es anticuada, que solo tiene sentido la divisi\u00f3n en partidarios de la internacionalidad y partidarios de la estrechez nacional es una opini\u00f3n profundamente equivocada. El concepto \u201cpartidario de la internacionalidad\u201d carece de todo contenido y de todo sentido si no se le desarrolla <em>de manera concreta<\/em>, y todo paso que se d\u00e9 en ese desarrollo concreto ser\u00e1 una enumeraci\u00f3n de los s\u00edntomas de la hostilidad al oportunismo. En la pr\u00e1ctica, eso ser\u00e1 m\u00e1s exacto a\u00fan.<br \/>\nUn partidario de la internacionalidad que no sea el adversario m\u00e1s consecuente y decidido del oportunismo, ser\u00e1 un espejismo y nada m\u00e1s. Es posible que algunas personas de este tipo se consideren sinceramente \u201cinternacionalistas\u201d, m\u00e1s a los hombres no se les juzga por lo que piensan de s\u00ed mismos, sino por su conducta pol\u00edtica: la conducta pol\u00edtica de esos \u201cinternacionalistas\u201d que no son adversarios consecuentes y decididos del oportunismo representara siempre una ayuda o un apoyo a la tendencia de los nacionalistas. Por otra parte, los nacionalistas se autodenominan tambi\u00e9n \u201cinternacionalistas\u201d (Kautsky, Lensch, Haenisch, Vandervelde, Hyndman y otros), y no solo se lo llaman, sino que reconocen plenamente el acercamiento, el acuerdo y la fusi\u00f3n internacionales de los hombres y de su modo de pensar.\u00a0 Los oportunistas no est\u00e1n en contra de la \u201cinternacionalidad\u201d, sino \u00fanicamente a favor de la aprobaci\u00f3n internacional y del acuerdo internacional de los oportunistas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>1 Se\u00f1alemos de paso que A. Potr\u00e9sov reh\u00faye indicar qui\u00e9n ten\u00eda raz\u00f3n \u2013Marx o Lassale- en la valoraci\u00f3n de las condiciones de la guerra de 1859 Creemos (pese a Mehring) que Marx estaba en lo justo, que Lassalle fue tambi\u00e9n entonces, como cuando coqueteaba con Bismarck, un oportunista. Lassalle se adapt\u00f3 a la victoria de Prusia y de Bismarck , a la insuficiente fuerza de los movimientos nacionales democr\u00e1ticos de Italia y Alemania. Por ello se inclin\u00f3 por la pol\u00edtica obrera nacional-liberal. Marx, en cambio, estimul\u00f3 y desarroll\u00f3 una pol\u00edtica independiente, consecuentemente democr\u00e1tica y hostil a la pusimilidad nacional-liberal (la intervenci\u00f3n de Prusia contra Napole\u00f3n en 1859 habr\u00eda impulsado el movimiento popular en Alemania). Lassalle miraba m\u00e1s hacia arriba que hacia abajo: miraba a Bismarck. El \u201ctriunfo\u201d de Bismarck no justificaba en absoluto el oportunismo de Lassalle.<\/p>\n<p>2 \u201cEn efecto \u2013escribe A. Potr\u00e9sov-, precisamente durante este per\u00edodo de supuesto estancamiento ocurrieron colosales procesos moleculares en el interior de cada pa\u00eds: tambi\u00e9n la situaci\u00f3n internacional se transform\u00f3 poco a poco, ya que la pol\u00edtica de conquistas coloniales, de imperialismo belicoso, se convert\u00eda con creciente evidencia en su factor <em>determinante<\/em>.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vladimir I. Lenin Escrito despu\u00e9s de enero de 1915. Publicado por primera vez en 1917, en Recopiaci\u00f3n I, de la Editorial Priliv, Mosc\u00fa. &nbsp; En el n\u00famero 1 de Nashe Delo (Petrogrado, enero de 1915) apareci\u00f3 un art\u00edculo muy caracter\u00edstico de tipo program\u00e1tico, del se\u00f1or<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1284,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[208,210,105],"class_list":["post-1281","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-elmachete","tag-guerra","tag-imperialismo","tag-lenin"],"wppr_data":{"cwp_meta_box_check":"No"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1281","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1281"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1281\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1288,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1281\/revisions\/1288"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1284"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1281"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1281"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1281"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}