{"id":1330,"date":"2018-06-01T03:46:41","date_gmt":"2018-06-01T03:46:41","guid":{"rendered":"http:\/\/elmachete.mx\/?p=1330"},"modified":"2018-06-02T04:20:55","modified_gmt":"2018-06-02T04:20:55","slug":"practica-lenguaje-y-conocimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2018\/06\/01\/practica-lenguaje-y-conocimiento\/","title":{"rendered":"Pr\u00e1ctica, lenguaje y conocimiento\u00a0"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1331\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Schettino-2-244x300.jpg\" alt=\"\" width=\"244\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Schettino-2-244x300.jpg 244w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Schettino-2.jpg 294w\" sizes=\"auto, (max-width: 244px) 100vw, 244px\" \/><br \/>\nErnesto Schettino Maimone<br \/>\nProfesor de la FFyL de la UNAM<br \/>\nTexto incluido en <em>El machete,<\/em> no. 12, pp. 68-75.<\/p>\n<p><strong>Nota introductoria: <\/strong>En un momento donde los ide\u00f3logos de los monopolios hacen malabares para encubrir la decadencia de sistema capitalista, el art\u00edculo del maestro Ernesto Schettino, \u201cPr\u00e1ctica, lenguaje y conocimiento\u201d, sirve para esclarecer el origen materialista del conocimiento humano y, con base en esto, comprender el surgimiento de dos profundas deformaciones que se basan en posiciones religiosas e idealistas. En general, el art\u00edculo, explica las bases hist\u00f3rico-sociales del conocimiento humano y su desenvolvimiento a trav\u00e9s del <em>trabajo<\/em>, categor\u00eda central del conocimiento y de la concepci\u00f3n materialista de la historia. El texto fue presentado en el \u201cPrimer Encuentro de profesores de italiano en provincia\u201d efectuado en 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Comit\u00e9 editorial de <em>El Machete<\/em>.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ante todo quisiera agradecer a la embajada de Italia y al Instituto italiano de cultura su amable invitaci\u00f3n para participar en este importante Primer Encuentro de profesores de italiano en provincia, as\u00ed como la hospitalidad de la Universidad Aut\u00f3noma de Quer\u00e9taro y las atenciones de la Asociaci\u00f3n de Profesores de Italiano en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Cuando traducimos algo de una lengua a otra estamos realizando un esfuerzo intelectual particularmente valioso para el proceso de conocimiento, ya que traducir no es, en el fondo, sino transferir conocimiento de un sistema de fonemas a otro a partir de estructuras significativas an\u00e1logas, con lo cual \u00e9stas se enriquecen y se aclaran mutuamente.<\/p>\n<p>Las leguas, los lenguajes humanos, son sistemas originados por un proceso de materializaci\u00f3n de conocimientos significativos, es decir, intelectuales. Nacen \u2013a partir de una base desarrollada en forma natural- de procesos de comunicaci\u00f3n y expresi\u00f3n de sensaciones de los animales superiores, los cuales representan una forma compleja y necesaria de los sistemas espec\u00edficos de supervivencia biol\u00f3gica, como son: el hambre, la sed, el dolor, el apetito sexual, el celo, la territorialidad, el miedo, el peligro, y otros vinculados a la necesidad de ayuda conectados con los sentidos b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>Sin embargo, los lenguajes animales, a\u00fan los m\u00e1s desarrollados, como el de los delfines o el de los chimpanc\u00e9s, no alcanzan a superar las limitaciones del conocimiento sensible, como es, el tener que manejarse a base de im\u00e1genes sensibles, esto es, f\u00edsicas, concretas, inmediatas, singulares, por lo que su alcance es fundamentalmente indicativo y requiere, para su eficacia, de la relaci\u00f3n entre representaciones sensibles conservadas en sistemas de memoria, a la par que presencias f\u00edsicas definidas (objetos determinados o de sus manifestaciones sensibles, como son la sensaciones t\u00e1ctiles, olores, sabores, visiones, sonidos o de las mismas representaciones sensibles de \u00e9stas, conservadas en los cerebros de los animales). Se han detectado decenas de estos fonemas y de otras se\u00f1ales corp\u00f3reas en diferentes animales, pero en ninguno se puede hablar estrictamente de significaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo anterior quiere decir que sus lenguajes son indicativos, es decir, que son capaces de reconocer se\u00f1ales sensibles, mas no significativas; esto es, no son capaces de tener abstracciones, signos o referencias mentales separados de las im\u00e1genes concretas ni, mucho menos, generalizaciones ni relaciones de aqu\u00e9llas. Los animales superiores tienen, ciertamente, una especie de modelos de determinadas sensaciones, lo cual les permite procesos de adaptaci\u00f3n complejos (lo que Arist\u00f3teles llam\u00f3 \u201caprehensi\u00f3n\u201d), pero sin pasar de ah\u00ed.<\/p>\n<p>En cambio, el lenguaje humano es fundamentalmente significativo, aunque sea incapaz de llegar a serlo en pureza, pues requiere siempre, por una parte, de la materializaci\u00f3n en sonidos de las significaciones o de la representaci\u00f3n gr\u00e1fica de los mismos; y, por otra parte, del refuerzo constante de series de im\u00e1genes sensibles que permiten la captaci\u00f3n y comprensi\u00f3n del los contenidos y modalidades de signo, aunque sea (como sucede las m\u00e1s de las veces) a partir de analog\u00edas, tanto fenom\u00e9nicas como significativas (ejemplos, met\u00e1foras, descripciones en base a semejanzas).<\/p>\n<p>Cuando definimos la palabra como un fonema significativo y el lenguaje como un conjunto articulado de este tipo de fonemas, lo que estamos expresando es la forma espec\u00edfica, significativa, de la comunicaci\u00f3n humana, basada en abstracciones, las cuales son fundamento de las dem\u00e1s operaciones mentales o intelectuales, especialmente de eso que en forma vaga y confusa denominamos \u201cconciencia\u201d y \u201craz\u00f3n\u201d, las cuales tendemos a cosificar como entidades metaf\u00edsicas o espirituales, pero que no son otra cosa m\u00e1s que sistemas de complejas funciones cerebrales derivadas de la capacidad de abstracci\u00f3n, constitu\u00eddas en redes y estructuras de relaciones significativas.<\/p>\n<p>La conciencia, como forma reflexiva del conocimiento, consiste en la capacidad de representarnos mental, abstractamente, fen\u00f3menos y conductas mediante significaciones y redes de significaciones, gracias a lo cual podemos relacionarlos con otros de tipo similar o con determinaciones y relaciones comunes, as\u00ed como proyectar nuestra actividad o confrontarla con otras. Lo cual es, a la vez, la fuente de la important\u00edsima funci\u00f3n de generalizaci\u00f3n y, por ello, tambi\u00e9n generadora de normatividad y de criterios de regularidad en todos sus sentidos, y de las pautas de su aplicaci\u00f3n o realizaci\u00f3n, en el terreno de las conductas humanas frente a s\u00ed y frente a la naturaleza.<\/p>\n<p>Cuando se presentan estas caracter\u00edsticas, el conocimiento se vuelve espec\u00edficamente humano y se va estructurando en especies de modelos generales que, con base en las distintas modalidades de organizaci\u00f3n del conocimiento significativo, podemos denominar \u201cformas del saber\u201d (cotidianas, t\u00e9cnicas, m\u00e1gicas, m\u00edticas, religiosas, art\u00edsticas, filos\u00f3ficas, cient\u00edficas, tecnol\u00f3gicas), y podemos tambi\u00e9n encontrar en ellas grados, modalidades y conexiones, que debemos distinguir cuando transferimos informaci\u00f3n y significaciones de un sistema o lenguaje a otro.<\/p>\n<p>Ahora bien, las abstracciones b\u00e1sicas son referencias o signos mentales de objetos, caracter\u00edsticas de ellos o relaciones entre los mismos, es decir, son conceptos o ideas. Desde la Antig\u00fcedad, ante la dificultad para comprender cabalmente el fen\u00f3meno de la conceptuaci\u00f3n, se han dado, entre otras, dos profundas deformaciones fundamentales del mismo: La primera consiste en tratar de reificarlo (sustantivarlo, hipostasiarlo, cosificarlo o como lo queramos denominar), si bien contradictoramente, pues resultaba no solo claro, sino necesario a\u00fan para sus postulantes que el concepto ola idea no era un ente sensible, lo que condujo a la paradoja de sustancializar o idealizar al mismo tiempo, gest\u00e1ndose as\u00ed la idea metaf\u00edsica de la sustancia espiritual o intelectual (los no\u00famenos plat\u00f3nicos), lo que conduce a infinidad de problemas insolubles y contradicciones, empujando cada vez m\u00e1s a la especulaci\u00f3n metaf\u00edsica. La segunda, que es en parte secuela de la anterior, pues, aunque se niegue como en Arist\u00f3teles su car\u00e1cter substantivo (al menos en forma primaria), ante la incomprensi\u00f3n del fen\u00f3meno se conserva algo de aquella en la tendencia de las l\u00f3gicas tradicionales a fijar, a esclerosar, a eternizar el concepto o idea, a concebirlo con un car\u00e1cter est\u00e1tico, sobre todo por el temor a perder la estabilidad misma del conocimiento, a que se desvanezca la de por si d\u00e9bil seguridad y confianza del saber, gener\u00e1ndose tambi\u00e9n a partir de ello una serie de especulaciones y contradicciones, que, entre otras cosas se ven obligados a introducir en el problema a la palabra, al t\u00e9rmino, como una especie de \u201cchivo expiatorio\u201d, con el objeto de culparlo de la diversidad de la significaci\u00f3n, negando o tratando de ocultar el hecho de que la significaci\u00f3n misma, o sea, el concepto, la idea, es la que principalmente cambia, se transforma o incluso desaparece.<\/p>\n<p>Resolver la dificultad en relaci\u00f3n a este punto, es vital para poder manejar adecuadamente el conjunto de problemas que existen en torno al lenguaje humano, al conocimiento intelectual y al pensamiento, que constituyen en realidad un tr\u00edada indisoluble. En efecto no puede haber fonemas significativos ni, por consiguiente, lenguaje articulado, sin las significaciones; es decir, sin conceptos, relaciones y redes de conceptos. Sin las estructuras de pensamiento, sin abstracciones y representaciones significativas no puede existir conocimiento intelectual, ni aquellos sobrevivir y desarrollarse sin fonemas que los soporten, ya que la palabra y el lenguaje articulado constituyen su v\u00eda fundamental y m\u00e1s adecuada de materializaci\u00f3n, de sustento sensible, sin la cual no pueden conservarse ni comunicarse ni, por consiguiente, relacionarse y enriquecerse. Tampoco el lenguaje y el pensamiento existir\u00edan sin los actos concretos de la captaci\u00f3n de informaci\u00f3n o conocimiento, lo cuales son el substrato necesario para la abstracci\u00f3n y el contenido de aqu\u00e9llos.<\/p>\n<p>En pocas palabras, el conocimiento espec\u00edficamente humano, las estructuras l\u00f3gicas o de pensamiento y el lenguaje articulado no pueden existir independientemente entre s\u00ed, sino que se condicionan y determinan mutuamente.<\/p>\n<p>Ahora bien, no obstante lo anterior, estos fen\u00f3menos no se subsumen unos a los otros; es decir, nos son partes o aspectos de los mismos, sino que cada uno tiene su propia especificidad y consistencia aunque, como vimos, se determinan mutuamente.<\/p>\n<p>Ya Arist\u00f3teles distingui\u00f3 con claridad entre la palabra y el concepto, prob\u00e1ndolo al destacar, por ejemplo, la existencia de los t\u00e9rminos equ\u00edvocos, donde un fonema trasporta m\u00e1s de un concepto; o la de los t\u00e9rminos sin\u00f3nimos, donde varias palabras transportan un mismo significado; a lo cual habr\u00eda que agregar las equivalencias significativas de fonemas diferentes entra las lenguas extranjeras. Lo que no alcanz\u00f3 a establecer Arist\u00f3teles o, m\u00e1s bien, se cerr\u00f3 a entender por el peligro que representaba debido a las tesis de la sof\u00edstica, es el hecho f\u00e1cilmente constatable de que los conceptos, las significaciones no son est\u00e1ticos, ni fijos ni unidireccionales, sino que se transforman, se enriquecen, se dispersan, se refuerzan y tambi\u00e9n desaparecen, constituy\u00e9ndose as\u00ed en un fen\u00f3meno hist\u00f3rico por excelencia, en el doble sentido de ser, por un lado, un producto humano, dependiente de \u00e9l como ser social; y, por otro, el de ser un producto cambiante a partir de la actividad humana y el desarrollo de la misma.<\/p>\n<p>Si los conceptos, ideas o significaciones fueran est\u00e1ticos, resultar\u00eda muy f\u00e1cil lograr la comunicaci\u00f3n y mantener la comprensi\u00f3n, y existir\u00eda (o al menos se presentar\u00eda la tendencia a) la univocidad plena de la palabras; adem\u00e1s, la existencia de lenguajes diversos y los distintos usos de los mismos serian fen\u00f3menos dif\u00edciles de entender. Pero la g\u00e9nesis de este intento de \u201ceternizaci\u00f3n\u201d, de \u201cidealizaci\u00f3n\u201d, radica en la incomprensi\u00f3n real del por qu\u00e9 individuos diferentes pueden tener la misma significaci\u00f3n, comunicarse entre s\u00ed, entenderse, a\u00fan teniendo lenguajes diferentes, crey\u00e9ndose o imagin\u00e1ndose que esto se deba a una especie de propiedad metaf\u00edsica de los conceptos, para poner a salvo la cual se tiene que inventar o especula todo un inmenso aparato de soporte igualmente metaf\u00edsico.<\/p>\n<p>La base de soluci\u00f3n a este aparente enigma, que con gran frecuencia es soslayado tanto por l\u00f3gicos, ling\u00fcistas y fil\u00f3sofos al tratar estos temas, radica en que la fuente de la comunicaci\u00f3n y la comprensi\u00f3n no es directamente algo f\u00edsico, como podr\u00eda ser la percepci\u00f3n, ni tampoco el cerebro o sus componentes (como pretenden ciertos fil\u00f3sofos materialistas, empiristas o fisiologistas; aunque aqu\u00e9llos, sin embargo, son una condici\u00f3n de posibilidad sine qua non de su existencia y realizaci\u00f3n). Ni mucho menos tiene (como pretenden en una forma u otra las corrientes idealistas) una existencia ideal eterna, fuera de tiempo y lugar; ni constituye tampoco una estructura preestablecida que se descubra (como pretend\u00edan los pitag\u00f3ricos o sus modernos representantes). Igualmente, tampoco es una \u201csubstancia secundaria\u201d, que qui\u00e9n sabe d\u00f3nde surja en su idealidad e incorporeidad (como inteligentemente pretend\u00eda Arist\u00f3teles); sino que es, m\u00e1s simple, un producto directo de la actividad humana consciente, de su trabajo, de su pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>El concepto o idea es ciertamente una referencia mental a objetos, caracter\u00edsticas de los mismos, etc. y es una abstracci\u00f3n, pero lo que le da existencia y permanencia es la misma actividad pr\u00e1ctica, de la cual forma parte inseparable y necesaria, por lo que fuera y al margen de ella es inexistente. Podemos decir que es una <em>referencia pr\u00e1ctica<\/em> a los fen\u00f3menos, relaciones o caracter\u00edsticas de los mismos, pero en tanto dan en la relaci\u00f3n practica que emerge del propio proceso de trabajo. No es, pues, que exista una \u201cidealidad\u201d o, menos a\u00fan, \u201cno\u00famenos\u201d como entidades substanciales, sino tan s\u00f3lo referencias obtenidas y mantenidas a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas cotidianas, que para su permanencia requieren, por lo regular, el ser constantes y semejantes, o dejar huellas profundas (en ocasiones traum\u00e1ticas), so pena de olvidarse parcialmente o desaparecer por completo.<\/p>\n<p>Lo anterior es lo que permite, entre otros fen\u00f3menos gnoseol\u00f3gicos, la comunicaci\u00f3n y la comprensi\u00f3n, as\u00ed como la posible objetividad (aunque, parad\u00f3jicamente, tambi\u00e9n la autentica subjetividad) en las referencias. No se necesita, pues, que se cosifique la significaci\u00f3n para generar esos fen\u00f3menos del conocimiento, aunque si se requiere la mediaci\u00f3n materializadora del lenguaje; lo que ocurre es que a pr\u00e1cticas semejantes y comunes, se obtienen significados, referencias semejantes y comunes.<\/p>\n<p>El fetichismo del concepto equivale al de la mercanc\u00eda o al del dinero. Y, de la misma manera que el valor, la mercanc\u00eda y el dinero no son cosas, los objetos materiales (aunque requieran de su materializaci\u00f3n en cosas), sino relaciones sociales basadas en el intercambio de productos, el concepto tampoco es una cosa, si bien requiere de entes f\u00edsicos, como son las conexiones nerviosas, los soportes neuronales en el cerebro y los fonemas o sus equivalentes para producirse, conservarse y transmitirse.<\/p>\n<p>Como base en la pr\u00e1ctica, especialmente de la primaria y fundamental que es el trabajo, y mediante un proceso hist\u00f3rico-social complejo, es que se van desarrollando las significaciones, sus redes y estructuras, junto con el lenguaje y el conocimiento humano, al ir interactuando, complet\u00e1ndose y determin\u00e1ndose ente s\u00ed.<\/p>\n<p>Por el trabajo y, a partir de \u00e9l, por pr\u00e1cticas an\u00e1logas al mismo, se van desarrollando tanto la capacidad de abstracci\u00f3n en los sentidos y formas ante mencionados, as\u00ed como la captaci\u00f3n intelectual de los fen\u00f3menos de la realidad y se van materializando en palabras para conservarse y comunicarse. En la medida en que se desarrolla el trabajo en su car\u00e1cter de actividad consciente encaminada a fines productivos y, con \u00e9l, sus condiciones y medios, se desarrollan tambi\u00e9n, bajo formas correspondientes a aqu\u00e9llos, los conocimientos, los pensamientos y el lenguaje, as\u00ed como tambi\u00e9n las dem\u00e1s formas de la pr\u00e1ctica humana, que siguen al modelo de trabajo.<\/p>\n<p>Este fen\u00f3meno hist\u00f3rico-social tiene consecuencia muy importantes para los procesos cognoscitivos, particularmente destacados en el caso de los idiomas, debido a la necesaria correspondencia ya se\u00f1alada entre conocimiento significativo, pensamiento y lenguaje, pues produce afectaciones de todo tipo en el seno de cada una de las lenguas y provoca, adem\u00e1s, la necesidad de genera equivalentes pr\u00e1ctico-conceptuales para su transmisi\u00f3n. Lo anterior, al grado de resultar m\u00e1s f\u00e1cil transferir de un lenguaje a otros los conocimientos y significados cuando se tienen niveles semejantes o asimilables de pr\u00e1cticas, que entender en un mismo idioma conocimientos y significados cuando se tienen niveles de pr\u00e1ctica diferentes. Por ejemplo, es relativamente mucho m\u00e1s sencillo establecer una comunicaci\u00f3n cient\u00edfica entre estudiantes con idiomas distintos pero de una misma disciplina, que hacerle entender a un marginado, v.gr. a un basurero o a un campesino, el mismo contenido; o, a la inversa, tratar de comprender aqu\u00e9llos a \u00e9stos en contenidos espec\u00edficos de significados relacionados con su actividad. Buena parte de los fen\u00f3menos referentes a la comprensi\u00f3n en una misma lengua o en la traducci\u00f3n se basan en este fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>Transferir palabras y expresiones, implica saber sus significados; conocer \u00e9stos, a su vez, requiere tener referencias practicas, directas o an\u00e1logas (como hacemos normalmente en el caso de la ense\u00f1anza escolarizada, es decir, a partir de modelos te\u00f3ricos, esquemas y ejemplos) del fen\u00f3meno de que se trate. Si queremos un ejemplo simple y t\u00edpico de lo que estamos mencionando, podemos utilizar el de una palabra de uso muy frecuente que representa un fen\u00f3meno b\u00e1sico de amplia y com\u00fan comprensi\u00f3n, y confrontar los significados que se manejan entre sectores como practicas diferentes en relaci\u00f3n al mismo, para observar c\u00f3mo las referencias se van modificando en forma ostensible; as\u00ed, en relacional termino \u201cagua\u201d, si manejamos su acepci\u00f3n de \u201cH2O\u201d, o de \u201cliquido incoloro, inodoro e ins\u00edpido\u201d, independientemente de otras dificultades terminol\u00f3gicas que se pudieran presentar, para muchos n\u00facleos de seres humanos, de acuerdo a los distintos sectores sociales, lugares en que habiten y trabajos que desarrollen, resultar\u00eda con referentes no equivalentes a su idea de \u201cagua\u201d y pensar\u00edan en alg\u00fan otro fen\u00f3meno, porque su relaci\u00f3n practica o no alcanza para lo primero o su experiencia no les indica lo segundo.<\/p>\n<p>Es un hecho muy bastante conocido el que resulta relativamente m\u00e1s f\u00e1cil hacer la traducci\u00f3n de un texto o de una conversaci\u00f3n cuando se sabe la materia de que se trata, pese a que se tenga un dominio m\u00e1s limitado de la otra lengua, que cuando la efect\u00faa un experto en la lengua que no domina del asunto de\u00a0 que se trata.<\/p>\n<p>Las consecuencias metodol\u00f3gicas y utilitarias de lo anterior resultan evidentes, sobre todo cuando se analizan los m\u00e9todos de ense\u00f1anza, en general, y la de los de idiomas, en particular, ya que los m\u00e1s eficaces y productivos son los que vinculan de una manera adecuada las \u201cpr\u00e1cticas\u201d al aparato te\u00f3rico, y a\u00fan m\u00e1s aquellos que utilizan en forma congruente y sistem\u00e1tica las estructuras anal\u00f3gicas de las pr\u00e1cticas comunes que est\u00e1n a la base de las distintas lenguas.<\/p>\n<p>Por todo lo ello, consideramos pertinente y a\u00fan necesario, para el reforzamiento de la ense\u00f1anza de la lengua y la de sus aplicaciones, el desarrollo de los enfoques interdisciplinarios y totalizadores, as\u00ed como la b\u00fasqueda de modelos que reproduzcan adecuada y eficazmente los derivados significativos de las estructuras anal\u00f3gicas de los diferentes modos de las pr\u00e1cticas, con lo cual se podr\u00e1n lograr mayores y mejores resultados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ernesto Schettino Maimone Profesor de la FFyL de la UNAM Texto incluido en El machete, no. 12, pp. 68-75. 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