{"id":1452,"date":"2019-11-30T06:49:49","date_gmt":"2019-11-30T06:49:49","guid":{"rendered":"http:\/\/elmachete.mx\/?p=1452"},"modified":"2019-11-30T06:49:54","modified_gmt":"2019-11-30T06:49:54","slug":"el-papel-de-la-violencia-en-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2019\/11\/30\/el-papel-de-la-violencia-en-la-historia\/","title":{"rendered":"El papel de la violencia en la historia"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"705\" height=\"435\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Engels.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1453\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Engels.jpg 705w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Engels-300x185.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Engels-640x395.jpg 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Engels-600x370.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 705px) 100vw, 705px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">Por <strong>Federico Engels<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Apliquemos\nahora nuestra teor\u00eda a la historia contempor\u00e1nea de Alemania y a su pr\u00e1ctica de\nla violencia a hierro y sangre. Veremos claramente la causa de que la pol\u00edtica\nde hierro y sangre hab\u00eda de tener \u00e9xito temporal y de que deba hundirse por fin\n(1).<\/p>\n\n\n\n<p>En 1815, el Congreso de Viena (2) vendi\u00f3 y reparti\u00f3 Europa de tal manera que el mundo entero pudo convencerse de la incapacidad total de los potentados y los hombres de Estado. La guerra general de los pueblos contra Napole\u00f3n fue la reacci\u00f3n del sentimiento nacional de todos los pueblos que \u00e9ste pisoteara. En recompensa, los pr\u00edncipes y los diplom\u00e1ticos del Congreso de Viena pisotearon a\u00fan con m\u00e1s desprecio este sentimiento nacional. La dinast\u00eda m\u00e1s peque\u00f1a val\u00eda m\u00e1s que el pueblo m\u00e1s grande. Alemania e Italia volvieron a ser fraccionadas en peque\u00f1os Estados. Polonia fue desmembrada por cuarta vez, Hungr\u00eda segu\u00eda subyugada. Y no se puede decir siquiera que los pueblos hayan sido v\u00edctimas de una injusticia: \u00bfpor qu\u00e9 lo admitieron y por qu\u00e9 saludaron en el zar ruso (3) a su liberador?<\/p>\n\n\n\n<p>Pero eso\nno pod\u00eda durar mucho. Desde fines de la Edad Media, la historia trabaja en el\nsentido de constituir en Europa grandes Estados nacionales. S\u00f3lo Estados de ese\ntipo forman la organizaci\u00f3n pol\u00edtica normal de la burgues\u00eda europea en el poder\ny ofrecen, a la vez, la condici\u00f3n indispensable para el establecimiento de la\ncolaboraci\u00f3n internacional armoniosa entre los pueblos, sin la cual es\nimposible el poder del proletariado. Para asegurar la paz internacional, es\npreciso primero eliminar todos los roces nacionales evitables, es preciso que\ncada pueblo sea independiente y se\u00f1or en su casa. Y, efectivamente, con el\ndesarrollo del comercio, de la agricultura, de la industria y, a la vez, del\npoder\u00edo social de la burgues\u00eda, el sentimiento nacional se hab\u00eda elevado en\ntodas partes, y las naciones dispersas y oprimidas exig\u00edan unidad e\nindependencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, en todas partes, excepto Francia, la meta de la revoluci\u00f3n de 1848 era satisfacer las reivindicaciones nacionales a la par que las exigencias de libertad. Pero, detr\u00e1s de la burgues\u00eda, que merced al primer asalto, se vio victoriosa, se alzaba por doquier la figura amenazante del proletariado, con cuyas manos, en realidad, hab\u00eda sido lograda la victoria, y eso puso a la burgues\u00eda en los brazos del adversario reci\u00e9n vencido, en los brazos de la reacci\u00f3n mon\u00e1rquica, burocr\u00e1tica, semifeudal y militar, de cuyas manos sucumbi\u00f3 la revoluci\u00f3n de 1849. En Hungr\u00eda, donde las cosas ocurrieron de otro modo, entraron los rusos y aplastaron la revoluci\u00f3n. Sin contentarse con eso, el zar se fue a Varsovia y se erigi\u00f3 en \u00e1rbitro de Europa. Nombr\u00f3 a Cristiano de Gl\u00fccksburg, su d\u00f3cil criatura, para la sucesi\u00f3n del trono de Dinamarca. Humill\u00f3 a Prusia como \u00e9sta jam\u00e1s hab\u00eda sido humillada, prohibi\u00e9ndole hasta los m\u00e1s t\u00edmidos deseos de explotar las tendencias alemanas a la unidad, constri\u00f1i\u00e9ndola a restaurar la Dieta federal (4) y a someterse a Austria. Todo el resultado de la revoluci\u00f3n se redujo, por tanto, a primera vista, a la instauraci\u00f3n en Austria y Prusia de un gobierno de la forma constitucional, pero en el esp\u00edritu viejo. El zar ruso se hizo amo y se\u00f1or de Europa a\u00fan m\u00e1s que antes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, en\nrealidad, la revoluci\u00f3n sac\u00f3 de un solo poderoso golpe a la burgues\u00eda, incluso\nen los pa\u00edses desmembrados y, en particular, en Alemania, de la vieja rutina\ntradicional. La burgues\u00eda logr\u00f3 una participaci\u00f3n, aunque modesta, en el poder\npol\u00edtico, y cada \u00e9xito pol\u00edtico suyo lo utiliza en beneficio del ascenso\nindustrial. El \u00aba\u00f1o loco\u00bb (5), que felizmente hab\u00eda pasado, mostr\u00f3 a la\nburgues\u00eda de una manera palpable que deb\u00eda poner fin de una vez y para siempre\nal letargo y a la indolencia de otros tiempos. A ra\u00edz de la lluvia de oro de\nCalifornia y de Australia (6) y de otras circunstancias se produjo una\ninusitada ampliaci\u00f3n de las relaciones comerciales mundiales y una animaci\u00f3n en\nlos negocios jam\u00e1s vista; lo \u00fanico que hab\u00eda que hacer era no perder la ocasi\u00f3n\ny asegurarse uno su participaci\u00f3n. La gran industria, cuyas bases hab\u00edan sido\nsentadas desde 1830 y, sobre todo, desde 1840 en el Rin, en Sajonia, en\nSilesia, en Berl\u00edn y en algunas ciudades del Sur, comenz\u00f3 a extenderse y a\nperfeccionarse r\u00e1pidamente; la industria a domicilio en los cantones se\nextend\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s. La construcci\u00f3n de ferrocarriles se aceler\u00f3, y el enorme\ncrecimiento de la emigraci\u00f3n cre\u00f3 una l\u00ednea transatl\u00e1ntica alemana que no\nnecesitaba subvenciones. Los comerciantes alemanes comenzaron a afianzarse en\nproporciones mayores que nunca en todas las plazas comerciales ultramarinas; se\nerigieron en intermediarios de una parte cada vez m\u00e1s importante del comercio\nmundial, comenzando poco a poco a atender las ventas no s\u00f3lo de los art\u00edculos\ningleses, sino tambi\u00e9n alemanes. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero, la\ndivisi\u00f3n de Alemania en peque\u00f1os Estados con sus distintas y m\u00faltiples\nlegislaciones del comercio y los oficios hab\u00eda de convertirse pronto en traba\ninsoportable para esa industria, cuyo nivel se hab\u00eda elevado inmensamente, y\npara el comercio, que depend\u00eda de ella. \u00a1Cada dos millas un derecho comercial\ndistinto, por doquier condiciones diferentes en el ejercicio de una misma\nprofesi\u00f3n, en todas partes cada vez nuevas triqui\u00f1uelas, nuevas trampas\nburocr\u00e1ticas y fiscales y, con frecuencia, barreras gremiales, contra las que\nno ayudaban ni siquiera las patentes oficiales! \u00a1Adem\u00e1s, las numerosas\nlegislaciones locales, las limitaciones del derecho de estancia que imped\u00edan a\nlos capitalistas trasladar en suficiente cantidad la mano de obra que se\nhallaba a su disposici\u00f3n all\u00ed donde el mineral, el carb\u00f3n, la fuerza hidr\u00e1ulica\ny otros recursos naturales permit\u00edan establecer empresas industriales! La\nposibilidad de explotar libremente la mano de obra masiva del pa\u00eds fue la\nprimera condici\u00f3n del progreso industrial; pero, en todas partes en las que el\nindustrial patriota reun\u00eda a obreros procedentes de todos los confines, la\npolic\u00eda y la asistencia p\u00fablica se opon\u00edan al establecimiento de los\ninmigrados. Un derecho civil alem\u00e1n, la completa libertad de domicilio para\ntodos los ciudadanos del Imperio, una legislaci\u00f3n industrial y comercial \u00fanica\nno eran ya fantas\u00edas patri\u00f3ticas de estudiantes exaltados, sino que constitu\u00edan\nlas condiciones de existencia necesarias para la industria.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, en cada Estado, incluso enano, hab\u00eda su propia moneda, reg\u00edan distintos sistemas de pesas y medidas, hasta dos o tres en un mismo Estado. Y de todas estas innumerables monedas, medidas o pesas, ninguna era reconocida en el mercado mundial. \u00bfPod\u00eda acaso extra\u00f1ar que los comerciantes y los industriales que ten\u00edan que presentarse en el mercado mundial o hacer la competencia a las mercanc\u00edas importadas debiesen usar monedas, medidas y pesas extranjeras, adem\u00e1s de las propias; que el hilado de algod\u00f3n se pesase en libras inglesas, los tejidos de seda se fabricasen en metros, las cuentas para el extranjero se estableciesen en libras esterlinas, en d\u00f3lares y en francos? \u00bfC\u00f3mo pod\u00edan surgir grandes establecimientos de cr\u00e9dito sobre la base de sistemas monetarios de tan limitada propagaci\u00f3n, aqu\u00ed con billetes de banco en g\u00faldenes, all\u00ed en t\u00e1leros prusianos, al lado en t\u00e1leros de oro, en t\u00e1leros a \u00abnuevos dos tercios\u00bb, en marco de banco, en marco corriente, en monedas de veinte y de veinticuatro g\u00faldenes, y todo acompa\u00f1ado de infinitos c\u00e1lculos y fluctuaciones del cambio? <\/p>\n\n\n\n<p>Incluso\ncuando se lograba superar, en fin, todo eso, \u00a1cu\u00e1ntas fuerzas costaban todos\nestos roces, cu\u00e1nto dinero se perd\u00eda y tiempo! Y en Alemania se comenz\u00f3\ntambi\u00e9n, por fin, a comprender que, en nuestros d\u00edas, el tiempo es dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>La joven\nindustria alemana deb\u00eda mostrar lo que val\u00eda en el mercado mundial: s\u00f3lo pod\u00eda\ncrecer mediante la exportaci\u00f3n. Pero, para ello deb\u00eda contar en el extranjero\ncon la protecci\u00f3n del derecho internacional. El comerciante ingl\u00e9s, franc\u00e9s o\nnorteamericano pod\u00eda permitirse en el extranjero incluso m\u00e1s que en su casa. La\nlegaci\u00f3n de su pa\u00eds intervendr\u00eda en favor suyo y, en caso de necesidad,\nintervendr\u00edan varios buques de guerra. \u00bfY el comerciante alem\u00e1n? El austr\u00edaco\npod\u00eda a\u00fan contar hasta cierto grado con su legaci\u00f3n en el Levante, pues en\notros lugares no le ayudaba mucho. Pero, cuando un comerciante prusiano se\nquejaba en su embajada de alguna injusticia de que hab\u00eda sido v\u00edctima, le\nrespond\u00edan siempre: \u00ab\u00a1Lo tiene bien merecido! \u00bfQu\u00e9 hace usted aqu\u00ed? \u00bfPor qu\u00e9 no\nse queda tranquilamente en su casa?\u00bb Y el s\u00fabdito de alg\u00fan Estado peque\u00f1o no\ngozaba de derecho alguno en ninguna parte. Dondequiera que llegasen los\ncomerciantes alemanes se hallaban siempre bajo una protecci\u00f3n extranjera\n\u2013francesa, inglesa, norteamericana\u2013 o ten\u00edan que naturalizarse r\u00e1pidamente en\nsu nueva patria (7). Incluso si su legaci\u00f3n quisiese intervenir en favor de\nellos, \u00bfqu\u00e9 ayudar\u00eda? A los propios c\u00f3nsules y embajadores alemanes les\ntrataban como a unos limpiabotas.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed se\nve que las aspiraciones de una \u00abpatria\u00bb \u00fanica ten\u00edan una base muy material. No\nera ya la aspiraci\u00f3n nebulosa de las corporaciones de estudiantes reunidos en\nsus festejos de Wartburg (8), cuando \u00abel valor y la fuerza ard\u00edan en las almas\nalemanas\u00bb y cuando, como se dice en una canci\u00f3n con m\u00fasica francesa, \u00abquer\u00eda el\njoven ir al ferviente combate y a la muerte por su patria\u00bb (9), a fin de\nrestaurar la rom\u00e1ntica pompa imperial de la Edad Media; y, al declinar los\na\u00f1os, ese joven ardiente se convert\u00eda en un criado corriente, pietista y absolutista,\nde su pr\u00edncipe. No era ya un llamamiento a la unidad, mucho m\u00e1s terrenal, de\nlos abogados y otros ide\u00f3logos burgueses de la fiesta de los liberales de\nHambach (10), que se cre\u00edan que amaban la libertad y la unidad como tales, sin\ndarse cuenta de que la helvetizaci\u00f3n de Alemania para formar una rep\u00fablica de\npeque\u00f1os cantones, a lo que se reduc\u00edan los ideales de los m\u00e1s sensatos de\nellos, era tan imposible como el Imperio de Hohenstaufen de los mencionados\nestudiantes. No, era el deseo del comerciante pr\u00e1ctico y de los industriales,\nnacido de la necesidad inmediata de los negocios, de barrer la basura legada\npor la historia de los peque\u00f1os Estados, que obstru\u00eda el camino del libre\ndesarrollo del comercio y la industria, de suprimir todos los impedimentos\nsuperfluos que esperaban al negociante alem\u00e1n en su tierra si quer\u00eda\npresentarse en el mercado mundial y de los que estaban libres todos sus\nrivales. La unidad alemana devino una necesidad econ\u00f3mica. Y los que la\nreivindicaban ahora sab\u00edan lo que quer\u00edan. Hab\u00edan sido formados en el comercio\ny para el comercio, se entend\u00edan y sab\u00edan c\u00f3mo hab\u00eda que ponerse de acuerdo.\nSab\u00edan que se deb\u00eda pedir altos precios, pero que tambi\u00e9n se deb\u00eda bajarlos sin\nmucho regateo. Cantaban acerca de la \u00abpatria del alem\u00e1n\u00bb, incluidas Estiria,\nTirol y Austria \u00abrica en victorias y gloria\u00bb (11), as\u00ed como:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abVon der Maas bis an die Memel, <\/p>\n\n\n\n<p>Von der Elsch bis an den Belt, <\/p>\n\n\n\n<p>Deutschland, Deutschland \u00fcber alles, <\/p>\n\n\n\n<p>\u00dcber alles in der Welb (12).<\/p>\n\n\n\n<p>Y, de\npagarse al contado, estaban dispuestos a bajar una parte considerable \u2013del 25\nal 30 por ciento\u2013 de esa patria que deb\u00eda ser cada vez mayor (13). Su plan de\nunificaci\u00f3n estaba hecho y pod\u00eda ponerse en pr\u00e1ctica inmediatamente. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero, la\nunidad de Alemania no era una cuesti\u00f3n puramente alemana. Desde la guerra de\nlos Treinta a\u00f1os (14), ning\u00fan asunto p\u00fablico alem\u00e1n se hab\u00eda decidido sin la\ninjerencia, muy sensible, del extranjero (15). En 1740, Federico II conquist\u00f3\nla Silesia con ayuda de los franceses. En 1803, Francia y Rusia dictaron\npalabra por palabra la reorganizaci\u00f3n del Sacro Imperio Romano por decisi\u00f3n de\nla diputaci\u00f3n imperial (16). Luego, Napole\u00f3n implant\u00f3 en Alemania un orden de\ncosas que respond\u00eda a sus intereses. Finalmente, en el Congreso de Viena (17),\nbajo la influencia de Rusia principalmente y de Inglaterra y Francia, fue\ndividida en treinta y seis Estados y m\u00e1s de doscientas parcelas de territorio\ngrandes y peque\u00f1os, y las dinast\u00edas alemanas, exactamente igual que en la Dieta\nde Ratisbona de 1802 a 1803 (18), ayudaron lealmente a eso y agravaron a\u00fan m\u00e1s\nel desmembramiento del pa\u00eds. Por si fuera poco, unos trozos de Alemania fueron\nentregados a pr\u00edncipes extranjeros. As\u00ed, Alemania, adem\u00e1s de impotente y sin\nrecursos, desgarrada por discordias intestinas, se encontr\u00f3 condenada a la\nnulidad desde el punto de vista pol\u00edtico, militar e incluso industrial. Peor\na\u00fan, Francia y Rusia, por precedentes repetidos, se tomaron el derecho a\ndesmembrar Alemania, de la misma manera que Francia y Austria se arrogaron el\nde cuidar de que Italia permaneciese dividida. De este derecho imaginario se\nvali\u00f3 el zar Nicol\u00e1s en 1850, al impedir del modo m\u00e1s grosero todo cambio de la\nConstituci\u00f3n, exigi\u00f3 y logr\u00f3 el restablecimiento de la Dieta federal, s\u00edmbolo\nde la impotencia de Alemania.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto,\nno hubo de reconquistar la unidad de Alemania s\u00f3lo en lucha contra los\npr\u00edncipes y otros enemigos del interior, sino tambi\u00e9n contra el extranjero. O\nincluso m\u00e1s: con la ayuda del extranjero. Y \u00bfcu\u00e1l era a la saz\u00f3n la situaci\u00f3n\nen el extranjero?<\/p>\n\n\n\n<p>En Francia,\nLuis Bonaparte hab\u00eda aprovechado la lucha entre la burgues\u00eda y la clase obrera\npara subir a la presidencia con la ayuda de los campesinos, y al trono imperial\ncon la ayuda del ej\u00e9rcito. Sin embargo, un nuevo emperador, Napole\u00f3n, llevado\nal trono por el ej\u00e9rcito en las fronteras de la Francia de 1815 era un aborto.\nEl Imperio napole\u00f3nico renacido significaba la expansi\u00f3n de Francia hasta el\nRin, la realizaci\u00f3n del sue\u00f1o tradicional del chovinismo franc\u00e9s. Pero, en los\nprimeros tiempos, no cab\u00eda hablar de la toma del Rin por Bonaparte; toda\ntentativa en este sentido hubiera tenido como consecuencia una coalici\u00f3n\neuropea contra Francia. Mientras tanto se ofreci\u00f3 una ocasi\u00f3n para aumentarla\npotencia de Francia y conseguir nuevos laureles al ej\u00e9rcito mediante una\nguerra, emprendida con el ascenso de casi toda Europa, contra Rusia, la cual se\nhab\u00eda aprovechado del per\u00edodo revolucionario en Europa Occidental para\napoderarse con toda tranquilidad de los principados del Danubio y preparar una\nnueva guerra de conquista contra Turqu\u00eda. Inglaterra se ali\u00f3 a Francia, Austria\nadopt\u00f3 una actitud favorable respecto de las dos, s\u00f3lo la heroica Prusia segu\u00eda\nbesando el <em>knut<\/em> ruso, con el cual todav\u00eda ayer la\nfustigaban, y manten\u00eda una neutralidad benevolente hacia Rusia. Pero ni\nInglaterra ni Francia buscaban una victoria seria sobre el adversario, y, por\neso, la guerra termin\u00f3 con una humillaci\u00f3n muy ligera de Rusia y con una\nalianza ruso-francesa contra Austria (19). <\/p>\n\n\n\n<p>La guerra\nde Crimea hizo de Francia la potencia dirigente de Europa, y al aventurero Luis\nNapole\u00f3n, el h\u00e9roe del d\u00eda, lo que, en verdad, no quiere decir gran cosa. Pero,\nla guerra de Crimea no aport\u00f3 aumento de territorio a Francia, por cuya raz\u00f3n\niba pre\u00f1ada de una nueva guerra, en la que Luis Napole\u00f3n deb\u00eda satisfacer su\nverdadera vocaci\u00f3n de \u00abaumentador de las tierras del Imperio\u00bb (20). Esta nueva\nguerra fue preparada ya en el curso de la primera, cuando Cerde\u00f1a recibi\u00f3 el\npermiso de unirse a la alianza occidental como sat\u00e9lite de la Francia imperial\ny especialmente como avanzadilla de \u00e9ste contra Austria; la preparaci\u00f3n de la\nguerra prosigui\u00f3 al concluirse la paz mediante el acuerdo de Luis Napole\u00f3n con\nRusia (21), a la que nada era m\u00e1s agradable que un castigo para Austria.<\/p>\n\n\n\n<p>Luis Napole\u00f3n se hizo el \u00eddolo de la burgues\u00eda europea. Y no s\u00f3lo merced a la \u00absalvaci\u00f3n de la sociedad\u00bb del 2 de diciembre de 1851 (22), con la que, la verdad sea dicha, puso fin al poder pol\u00edtico de la burgues\u00eda, pero con tal de salvar el poder social de la misma; no s\u00f3lo por haber mostrado que, en las condiciones favorables, el sufragio universal pod\u00eda ser transformado en un instrumento de opresi\u00f3n de las masas; no s\u00f3lo porque, bajo su reinado, la industria, el comercio y, sobre todo, la especulaci\u00f3n y la Bolsa alcanzaron una prosperidad inaudita; sino, ante todo, porque la burgues\u00eda reconoc\u00eda en \u00e9l al primer \u00abgran hombre de Estado\u00bb que era la carne de su carne y la sangre de su sangre. Era un advenedizo, como cualquier aut\u00e9ntico burgu\u00e9s. \u00abPasado por todas las aguas\u00bb, conspirador carbonario en Italia, oficial de artiller\u00eda en Suiza, distinguido vagabundo endeudado y agente de la polic\u00eda especial en Inglaterra (23), pero siempre y en todas partes pretendiente al trono, con su pasado aventurero y con sus compromisos morales en todos los pa\u00edses, se hab\u00eda preparado para el papel de emperador de Francia y regidor de los destinos de Europa. As\u00ed, el burgu\u00e9s ejemplar, el burgu\u00e9s norteamericano, se prepara a devenir millonario mediante una serie de bancarrotas honestas y fraudulentas. Llegado a emperador, adem\u00e1s de subordinar la pol\u00edtica a los intereses del lucro capitalista y de la especulaci\u00f3n burs\u00e1til, se aten\u00eda en la pol\u00edtica misma a los principios de la Bolsa de valores y especulaba con el \u00abprincipio de las nacionalidades\u00bb. El desmembramiento de Alemania y de Italia hab\u00edan sido hasta entonces un derecho inalienable de la pol\u00edtica francesa: Luis Napole\u00f3n se puso inmediatamente a la venta al por menor de ese derecho a cambio de las llamadas compensaciones. Estaba dispuesto a ayudar a Italia y Alemania a poner fin a su desmembramiento a condici\u00f3n de que Alemania e Italia le pagasen cada su paso hacia la unificaci\u00f3n nacional con concesiones territoriales. Eso, adem\u00e1s de satisfacer el chovinismo franc\u00e9s y de llevar a la extensi\u00f3n progresiva del Imperio hasta las fronteras de 1801 (24), volv\u00eda a hacer de Francia una potencia espec\u00edficamente ilustrada y liberadora de los pueblos y colocaba a Luis Napole\u00f3n en la situaci\u00f3n de protector de las nacionalidades oprimidas. Y toda la burgues\u00eda ilustrada e inspirada en ideas nacionales (puesto que estaba vivamente interesada en suprimir todo lo que pod\u00eda obstaculizar los negocios en el mercado mundial) aclam\u00f3 un\u00e1nime ese esp\u00edritu de liberaci\u00f3n universal.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\ncomenz\u00f3 en Italia (25). Aqu\u00ed imperaba, desde 1849, de modo absoluto, Austria,\npero, \u00e9sta era, a la saz\u00f3n, la cabeza de turco de toda Europa. La pobreza de\nlos resultados de la guerra de Crimea no se imputaba a la indecisi\u00f3n de las\npotencias occidentales, que no hab\u00edan querido m\u00e1s que una guerra de ostentaci\u00f3n,\nsino s\u00f3lo a la posici\u00f3n indecisa de Austria, en la que nadie ten\u00eda m\u00e1s culpa\nque dichas potencias mismas. Pero Rusia se sent\u00eda tan ofendida por el avance de\nlos austr\u00edacos hacia el Prut \u2013gratitud por la ayuda rusa, en Hungr\u00eda en 1849\n(aunque precisamente este avance la salv\u00f3)\u2013, que acog\u00eda con placer cualquier\nataque a Austria. Con Prusia no se contaba ya para nada, y en el Congreso de la\npaz de Par\u00eds (26) la trataron en <em>canaille<\/em>. As\u00ed, la guerra de liberaci\u00f3n de Italia\n\u00abhasta el Adri\u00e1tico\u00bb, emprendida con la colaboraci\u00f3n de Rusia, se inici\u00f3 en la\nprimavera de 1859 y termin\u00f3 ya en verano en el Mincio. Austria no fue arrojada\nde Italia, Italia no se vio \u00ablibre hasta el Adri\u00e1tico\u00bb y no fue unificada,\nCerde\u00f1a aument\u00f3 su territorio; pero Francia obtuvo Saboya y Niza, llegando as\u00ed\na sus fronteras con la Italia de 1801 (27).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, los\nitalianos no quedaron satisfechos. En Italia dominaba la manufactura\npropiamente dicha, y la gran industria se hallaba en pa\u00f1ales. La clase obrera\nestaba a\u00fan lejos de ser completamente expropiada y proletarizada; en las\nciudades pose\u00eda a\u00fan sus propios medios de producci\u00f3n, mientras que, en el\ncampo, el trabajo industrial supon\u00eda un ingreso secundario de los peque\u00f1os\ncampesinos propietarios o arrendatarios. Por eso, la energ\u00eda de la burgues\u00eda no\nhab\u00eda sido todav\u00eda socavada por el antagonismo de un proletariado moderno\nconsciente de sus intereses de clase. Y por cuanto la divisi\u00f3n en Italia no se\nmanten\u00eda m\u00e1s que por la dominaci\u00f3n extranjera de Austria, bajo cuya protecci\u00f3n\nlos abusos de los pr\u00edncipes llegaron al extremo del mal gobierno, la nobleza,\npropietaria de grandes extensiones de tierra, y las masas populares urbanas\nestuvieron al lado dela burgues\u00eda, campeona de la independencia nacional. Pero,\nen 1859, se sacudi\u00f3 la dominaci\u00f3n extranjera, excepto en Venecia; Francia y\nRusia impidieron en lo sucesivo toda injerencia extranjera en Italia; nadie la\ntem\u00eda m\u00e1s. E Italia ten\u00eda en la persona de Garibaldi a un h\u00e9roe de car\u00e1cter\ncl\u00e1sico, que pod\u00eda hacer y hac\u00eda milagros. Acompa\u00f1ado de mil voluntarios\nderroc\u00f3 todo el reino de N\u00e1poles, unific\u00f3 pr\u00e1cticamente a Italia y rompi\u00f3 la\nred artificial tramada por la pol\u00edtica de Bonaparte. Italia estaba libre y, en\nrealidad, unificada, pero no merced a las intrigas de Luis Napole\u00f3n, sino a la\nrevoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la\nguerra de Italia, la pol\u00edtica exterior del Segundo Imperio no era ya secreto\npara nadie. Los vencedores del gran Napole\u00f3n deb\u00edan ser castigados, pero, <em>l\u2019un apr\u00e8s l\u2019autre<\/em>, uno tras otro. Rusia y Austria ya recibieron lo\nsuyo, ahora el turno era de Prusia. Y a \u00e9sta la despreciaban m\u00e1s que nunca; su\npol\u00edtica durante la guerra de Italia hab\u00eda sido cobarde y miserable, igual que\nen los tiempos de la paz de Basilea de 1795 (28). La \u00abpol\u00edtica de las manos\nlibres\u00bb (29) hab\u00eda llevado a Prusia a una situaci\u00f3n en que \u00e9sta se vio\ncompletamente aislada en Europa, todos sus vecinos grandes y peque\u00f1os se\nalegraban con la idea del espect\u00e1culo de la Prusia derrotada completamente y al\nver que sus manos estaban libres s\u00f3lo para ceder a Francia la orilla izquierda\ndel Rin.<\/p>\n\n\n\n<p>En\nefecto, durante los primeros a\u00f1os que siguieron al de 1859, por doquier y, m\u00e1s\nque nada, en el propio Rin se propag\u00f3 el convencimiento de que la orilla\nizquierda del Rin pasaba irrevocablemente a manos de Francia. Cierto es que no\nse ansiaba mucho ese paso, pero se le consideraba fa talmente inevitable y, la\nverdad sea dicha, no se le tem\u00eda mucho. Renac\u00edan entre los campesinos y los\npeque\u00f1os burgueses de la ciudad los viejos recuerdos de los tiempos franceses,\nque les hab\u00edan tra\u00eddo efectivamente la libertad; y entre la burgues\u00eda, la\naristocracia financiera, sobre todo la de Colonia, estaba ya muy ligada a las\nfuller\u00edas del \u00ab<em>Cr\u00e9dit Mobilier<\/em>\u00bb (30) y otras compa\u00f1\u00edas bonapartistas\nfraudulentas, y exig\u00eda a voz en cuello la anexi\u00f3n (31).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la p\u00e9rdida\nde la orilla izquierda del Rin significar\u00eda el debilitamiento, no s\u00f3lo de\nPrusia, sino tambi\u00e9n de Alemania. Y Alemania estaba m\u00e1s dividida que nunca. El\nenajenamiento entre Austria y Prusia lleg\u00f3 al extremo debido a la neutralidad\nde esta \u00faltima durante la guerra de Italia; la peque\u00f1a chusma de pr\u00edncipes\nmiraba, con miedo y ansia a la vez, a Luis Napole\u00f3n, como protector futuro de\nuna nueva Confederaci\u00f3n del Rin (32). Tal era la situaci\u00f3n de la Alemania\noficial. Y eso ocurr\u00eda cuando s\u00f3lo las fuerzas mancomunadas de toda la naci\u00f3n\nestaban en condiciones de impedir el desmembramiento del pa\u00eds. <\/p>\n\n\n\n<p>Ahora\nbien, \u00bfc\u00f3mo mancomunar las fuerzas de toda la naci\u00f3n? Quedaban tres caminos\nabiertos despu\u00e9s del fracaso de los intentos de 1848, casi todos nebulosos, fracaso\nque disip\u00f3 precisamente muchas nubes.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer\ncamino era el de la verdadera unificaci\u00f3n del pa\u00eds mediante la supresi\u00f3n de\ntodos los Estados separados, es decir, era un camino abiertamente\nrevolucionario. En Italia, ese camino acababa de llevar a la meta: la dinast\u00eda\nde Saboya se puso al lado de la revoluci\u00f3n, apropi\u00e1ndose de ese modo la corona\nitaliana. Pero nuestros saboyanos alemanes, los Hohenzollern, lo mismo que sus\nCavours m\u00e1s audaces <em>a la<\/em> Bismarck eran absolutamente incapaces para\ntanto. El pueblo tendr\u00eda que hacerlo \u00e9l mismo, y en una guerra por la orilla\nizquierda del Rin sabr\u00eda hacer todo lo necesario. La inevitable retirada de los\nprusianos al otro lado del Rin, el asedio de las plazas fuertes renanas y la\ntraici\u00f3n de los pr\u00edncipes de Alemania del Sur, que hubiera sucedido\nindudablemente, pod\u00edan originar un movimiento nacional capaz de hacer a\u00f1icos\ntodo el poder de los dinastas. Y entonces, Luis Napole\u00f3n hubiera sido el\nprimero en envainar la espada. El Segundo Imperio s\u00f3lo pod\u00eda luchar contra\nEstados reaccionarios, frente a los que aparec\u00eda como continuador de la\nrevoluci\u00f3n francesa, como liberador de los pueblos. Contra un pueblo que se\nhallaba en estado de revoluci\u00f3n era impotente; adem\u00e1s, la revoluci\u00f3n alemana\nvictoriosa pod\u00eda dar un impulso al derrocamiento de todo el Imperio franc\u00e9s.\nEste ser\u00eda el caso m\u00e1s favorable; en el peor de los casos, si los pr\u00edncipes se\npusiesen al frente del movimiento, la orilla izquierda del Rin se entregar\u00eda\ntemporalmente a Francia, se denunciar\u00eda ante el mundo entero la traici\u00f3n activa\no pasiva de los dinastas y se crear\u00eda una crisis de la que no habr\u00eda otra\nsalida que la revoluci\u00f3n, la expulsi\u00f3n de los pr\u00edncipes y la instauraci\u00f3n de la\nRep\u00fablica alemana \u00fanica.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal y\ncomo estaban las cosas, Alemania s\u00f3lo pod\u00eda emprender ese camino de la\nunificaci\u00f3n si Luis Napole\u00f3n comenzase la guerra por la frontera del Rin. Pero\nesta guerra no tuvo lugar por razones que expondremos m\u00e1s adelante. Mientras\ntanto, tampoco el problema de la unificaci\u00f3n nacional dejaba de ser una\ncuesti\u00f3n urgente y vital que hab\u00eda que resolver de un d\u00eda para otro so pena de\nhundimiento. La naci\u00f3n pod\u00eda esperar hasta cierto momento.<\/p>\n\n\n\n<p>El\nsegundo camino era la unificaci\u00f3n bajo la hegemon\u00eda de Austria. Austria hab\u00eda\nconservado en 1815 de buen grado su situaci\u00f3n de Estado con territorio compacto\ny redondeado impuesta por las guerras napole\u00f3nicas. No pretend\u00eda m\u00e1s a sus\nposesiones anteriores en Alemania del Sur y se contentaba con que se le\njuntaran antiguos y nuevos territorios que se pudiesen ajustar geogr\u00e1fica y\nestrat\u00e9gicamente al n\u00facleo restante de la monarqu\u00eda. La separaci\u00f3n de la\nAustria alemana del resto de Alemania, iniciada con la implantaci\u00f3n de barreras\naduaneras por Jos\u00e9 II, agravada por el r\u00e9gimen policiaco de Francisco I en\nItalia y llevada al extremo por la disoluci\u00f3n del Imperio germ\u00e1nico y la\nformaci\u00f3n de la Confederaci\u00f3n del Rin, se mantuvo, pr\u00e1cticamente, en vigor\nincluso despu\u00e9s de 1815. Metternich levant\u00f3 entre su Estado y Alemania una\nverdadera muralla china. Las tarifas aduaneras imped\u00edan la entrada de productos\nmateriales de Alemania, la censura, los espirituales; las m\u00e1s inveros\u00edmiles\nrestricciones en materia de pasaportes limitaban al extremo m\u00ednimo las\nrelaciones personales. En el interior, un absolutismo arbitrario, \u00fanico incluso\nen Alemania, aseguraba al pa\u00eds contra todo movimiento pol\u00edtico, hasta el m\u00e1s\nd\u00e9bil. De ese modo, Austria permanec\u00eda al margen de todo movimiento liberal\nburgu\u00e9s de Alemania. En 1848 se vinieron por tierra, en su mayor parte, al\nmenos, las barreras espirituales que se hab\u00edan levantado entre ellas; pero los\nacontecimientos de ese a\u00f1o y sus consecuencias no pod\u00edan en absoluto contribuir\na la aproximaci\u00f3n entre Austria y el resto de Alemania; al contrario, Austria\nse jactaba m\u00e1s y m\u00e1s de su situaci\u00f3n de gran potencia independiente. y por eso,\naunque se quer\u00eda a los soldados austr\u00edacos en las fortalezas federales (33),\nmientras se odiaba y se burlaba de los prusianos, y aunque en todo el Sur y Oeste,\npreferentemente cat\u00f3licos, Austria era todav\u00eda popular y gozaba de respeto,\nnadie pensaba en serio en la unificaci\u00f3n de Alemania bajo la dominaci\u00f3n de Austria,\nsalvo unos que otros pr\u00edncipes de Estados alemanes peque\u00f1os y medios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no\npod\u00eda ser de otro modo. Austria misma no deseaba otra cosa, aunque siguiese alentando\na la chita callando anhelos rom\u00e1nticos imperiales. La frontera aduanera\naustr\u00edaca se hizo con el tiempo la \u00fanica barrera material de separaci\u00f3n en\nAlemania, lo que la hac\u00eda tanto m\u00e1s sensible. La pol\u00edtica de gran potencia\nindependiente no ten\u00eda sentido si no significaba el abandono de los intereses\nalemanes en favor de los espec\u00edficamente austr\u00edacos, es decir, italianos,\nh\u00fangaros, etc. Lo mismo que antes de la revoluci\u00f3n, despu\u00e9s de \u00e9sta, Austria\nera el Estado m\u00e1s reaccionario de Alemania, la que m\u00e1s a rega\u00f1adientes segu\u00eda\nla corriente moderna; adem\u00e1s, era la \u00faltima gran potencia espec\u00edficamente\ncat\u00f3lica. Cuanto m\u00e1s el Gobierno de Marzo (34) trataba de restaurar el viejo\npoder de los curas y los jesuitas, m\u00e1s se hac\u00eda imposible su hegemon\u00eda sobre un\npa\u00eds protestante en uno o dos tercios. Y, finalmente, la unificaci\u00f3n de\nAlemania bajo la dominaci\u00f3n austr\u00edaca s\u00f3lo hubiera sido posible como resultado\ndel desmembramiento de Prusia. Eso, de por s\u00ed, no hubiera significado una\ndesgracia para Alemania, pero el desmembramiento de Prusia por Austria no\nhubiera sido menos funesto que el desmembramiento de Austria por Prusia en la\nv\u00edspera de la inminente victoria de la revoluci\u00f3n en Rusia (despu\u00e9s de la cual\nno ten\u00eda sentido desmembrar a Austria, que hab\u00eda de desmoronarse por s\u00ed misma).<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho en\nbreves palabras, la unidad alemana bajo el auspicio de Austria era un sue\u00f1o\nrom\u00e1ntico que se hizo ver como tal cuando los pr\u00edncipes alemanes, peque\u00f1os y\nmedios, se reunieron en Francfort, en 1863, para proclamar al emperador\nFrancisco Jos\u00e9 de Austria emperador de Alemania. El rey de Prusia (35) se\nlimit\u00f3 a no venir, y la comedia imperial se cay\u00f3 miserablemente al agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Quedaba\nel tercer camino: la unificaci\u00f3n bajo la direcci\u00f3n de Prusia. Y este camino,\nque ha seguido efectivamente la historia, nos hace bajar del dominio de la\nespeculaci\u00f3n al suelo firme, aunque bastante sucio, de la pol\u00edtica pr\u00e1ctica, de\nla \u00abpol\u00edtica realista\u00bb (36).<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s\nde Federico II, Prusia ve\u00eda en Alemania, al igual que en Polonia, un simple\nterritorio de conquista, territorio del que uno toma todo lo que puede, pero\nque, como es l\u00f3gico, hay que compartir con otros. El reparto de Alemania con la\nparticipaci\u00f3n del extranjero \u2013Francia en primer t\u00e9rmino\u2013, tal era la \u00abmisi\u00f3n\nalemana\u00bb de Prusia desde 1740. \u00ab<em>Je vais, je\ncrois, jouer votre feu; si les as me viennent, nous partagerons<\/em>\u00bb (creo que voy hacer su juego de usted; si\nme tocan los ases, los repartiremos), tales fueron las palabras de Federico al\ndespedirse del embajador franc\u00e9s (37), cuando emprend\u00eda la primera guerra (38).\nFiel a esa \u00abmisi\u00f3n alemana\u00bb, Prusia traicion\u00f3 a Alemania en 1795, al\nconcertarse la paz de Basilea, consintiendo de antemano (el tratado del 5 de\nagosto de 1796) cederla orilla izquierda del Rin a los franceses a cambio de la\npromesa de aumento de territorio y obtuvo, efectivamente, una recompensa por su\ntraici\u00f3n al Imperio, por acuerdo de la decisi\u00f3n de la diputaci\u00f3n imperial\ndictado por Rusia y Francia. En 1805 volvi\u00f3 a hacer traici\u00f3n a sus aliados, a\nRusia y Austria, en cuanto Napole\u00f3n la llam\u00f3 ostentando Hannover como cebo -y\nella lo mordi\u00f3-, pero se enred\u00f3 tanto en su propia y est\u00fapida astucia que se\nvio arrastrada a la guerra contra Napole\u00f3n y recibi\u00f3 en Jena el castigo que\nmerec\u00eda (39). Federico Guillermo III, a\u00fan bajo la impresi\u00f3n de esos golpes,\nhasta despu\u00e9s de las victorias de 1813 y 1814 quiso renunciar a todas las\nplazas exteriores del Oeste de Alemania, limitarse a las posesiones del\nNordeste de Alemania, retirarse, como Austria, lo m\u00e1s lejos posible de\nAlemania, lo cual convertir\u00eda a toda la Alemania Occidental en una nueva\nConfederaci\u00f3n del Rin bajo la dominaci\u00f3n protectora rusa o francesa. El plan no\ntuvo \u00e9xito: a despecho de la voluntad del rey, Westfalia y Renania le fueron\nimpuestas y con ellas una nueva \u00abmisi\u00f3n alemana\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora se\nacab\u00f3 temporalmente con las anexiones, sin contar la compra de m\u00ednimos trozos\nde territorio. En el pa\u00eds volvi\u00f3 a florecer progresivamente la vieja\nadministraci\u00f3n de los junkers y los bur\u00f3cratas; las promesas de Constituci\u00f3n\ndadas al pueblo en el momento de la extrema agravaci\u00f3n de la situaci\u00f3n se\nvulneraban con pertinacia. Pero, con todo y con eso, la burgues\u00eda se elevaba\nsin cesar incluso en Prusia, ya que sin industria y sin comercio hasta el\narrogante Estado prusiano se reduc\u00eda ahora a cero. Hubo de hacer concesiones\necon\u00f3micas a la burgues\u00eda lentamente, con una resistencia tenaz y en dosis\nhomeop\u00e1ticas. Y, de un lado, estas concesiones le ofrec\u00edan a Prusia la\nperspectiva de apoyo a la \u00abmisi\u00f3n alemana\u00bb: de esta manera, Prusia, para suprimir\nlas fronteras aduaneras ajenas entre sus dos mitades, invit\u00f3 a los Estados\nalemanes vecinos a formar la uni\u00f3n aduanera. As\u00ed surgi\u00f3 la Uni\u00f3n aduanera que\nno fue m\u00e1s que una buena intenci\u00f3n hasta 1830 (s\u00f3lo Hesse-Darmstadt entr\u00f3 en\nella), pero luego, a medida que se fue acelerando algo el desarrollo pol\u00edtico y\necon\u00f3mico, anexion\u00f3 econ\u00f3micamente a Prusia la mayor parte del interior de\nAlemania. Las tierras no prusianas del litoral quedaron fuera de la Uni\u00f3n hasta\ndespu\u00e9s de 1848.<\/p>\n\n\n\n<p>La Uni\u00f3n aduanera fue un gran \u00e9xito de Prusia. El que significase la victoria sobre la influencia austr\u00edaca era todav\u00eda lo de menos. Lo esencial consist\u00eda en que hab\u00eda atra\u00eddo al lado de Prusia a toda la burgues\u00eda de los Estados alemanes peque\u00f1os y medios. Excepto Sajonia, no hab\u00eda un solo Estado alem\u00e1n en el que la industria no hubiese logrado un desarrollo aproximadamente igual a la de Prusia; y eso no se deb\u00eda solamente a premisas naturales e hist\u00f3ricas, sino, adem\u00e1s, a la ampliaci\u00f3n de las fronteras aduaneras y a la extensi\u00f3n consecutiva del mercado interior. Y, a medida que se dilataba la Uni\u00f3n aduanera, a medida que a ese mercado interior se incorporaban los peque\u00f1os Estados, los nuevos burgueses de los mismos se acostumbraba a ver en Prusia su soberano econ\u00f3mico y, posiblemente, en el porvenir, soberano pol\u00edtico. Y los profesores silbaban lo que los burgueses cantaban. Mientras en Berl\u00edn, los hegelianos argumentaban filos\u00f3ficamente la misi\u00f3n de Prusia de ponerse al frente de Alemania, en Heidelberg, los alumnos de Schlosser y, sobre todo, H\u00e1usser y Gervinus probaban lo mismo hist\u00f3ricamente. Se part\u00eda, naturalmente, de que Prusia cambiar\u00eda su sistema pol\u00edtico y que satisfar\u00eda las pretensiones de los ide\u00f3logos de la burgues\u00eda (40).<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo\ndem\u00e1s, todo eso no se hac\u00eda en virtud de preferencias especiales por el Estado\nprusiano, como, por ejemplo, ocurri\u00f3 con los burgueses italianos, que\nreconocieron el papel rector de Piamonte despu\u00e9s de que \u00e9ste se puso\nabiertamente a la cabeza del movimiento nacional y constitucional. Nada de eso,\ntodo se hizo a rega\u00f1adientes; los burgueses eligieron a Prusia como el mal\nmenor, porque Austria no los admit\u00eda en sus mercados y porque Prusia, comparada\ncon Austria, conservaba, de mal grado, cierto car\u00e1cter burgu\u00e9s, ya por la sola\nraz\u00f3n de su avaricia financiera. Dos buenas instituciones constitu\u00edan una\nventaja de Prusia ante los otros grandes Estados: el servicio militar\nobligatorio y la instrucci\u00f3n escolar obligatoria. Las implant\u00f3 en tiempos de\nmiseria desesperada, y se contentaba en las \u00e9pocas mejores con quitarles lo que\npod\u00edan tener de peligroso en ciertas condiciones, llev\u00e1ndolas a cabo con\nnegligencia y desfigur\u00e1ndolas premeditadamente. Pero, en el papel, segu\u00edan en\npie, de modo que Prusia se reservaba la posibilidad de desencadenar un d\u00eda la energ\u00eda\npotencial latente en las masas populares en unas proporciones imposibles en\notro lugar con igual n\u00famero de habitantes. La burgues\u00eda se adapt\u00f3 a esas dos\ninstituciones; el servicio militar personal para los que lo cumpl\u00edan durante un\na\u00f1o, es decir, para los hijos de los burgueses, era soportable y se pod\u00eda\neludir f\u00e1cilmente alrededor de 1840 con ayuda de un soborno, tanto m\u00e1s que en\nel ej\u00e9rcito no se apreciaba mucho a la saz\u00f3n a los oficiales de la <em>Landwehr <\/em>(41), reclutados en los medios comerciales e industriales.\nY el gran n\u00famero de hombres que pose\u00edan cierta suma de conocimientos\nelementales, que exist\u00edan incontestablemente en Prusia, merced a los tiempos de\nla escuela obligatoria, era \u00fatil en el m\u00e1s alto grado para la burgues\u00eda; a\nmedida que crec\u00eda la gran industria eso termin\u00f3 por ser incluso insuficiente (42).\nSe quejaban, principalmente en los medios peque\u00f1oburgueses, del alto costo de\nestas dos instituciones, que se expresaba en altos impuestos (43); la burgues\u00eda\nascendente hab\u00eda calculado que los gajes, desagradables, pero inevitables,\nrelacionados con la futura situaci\u00f3n del pa\u00eds, como gran potencia, se\ncompensar\u00edan con creces merced al aumento de las ganancias. <\/p>\n\n\n\n<p>En una\npalabra, los burgueses alemanes no se hac\u00edan ilusi\u00f3n alguna acerca de la amabilidad\nde Prusia. Y el que la idea de la hegemon\u00eda prusiana hubiese ganado influencia\nentre ellos a partir de 1840 era porque y por cuanto la burgues\u00eda prusiana,\ngracias a su r\u00e1pido desarrollo econ\u00f3mico, se pon\u00eda al frente de la burgues\u00eda\nalemana en los aspectos econ\u00f3mico y pol\u00edtico; porque y por cuanto los Rotteck y\nlos Welcker del Sur constitucional desde hac\u00eda mucho tiempo hab\u00edan sido\neclipsados por los Camphausen, los Hansemann y los Milde del Norte prusiano;\nporque los abogados y los profesores hab\u00edan sido eclipsados por los\ncomerciantes y los industriales. En efecto, entre los liberales prusianos de\nlos \u00faltimos a\u00f1os que precedieron al de 1848, sobre todo en el Rin, se sent\u00edan\naires revolucionarios muy distintos de los que hab\u00eda entre los cantonalistas\nliberales de Alemania del Sur (44). A la saz\u00f3n aparecieron las dos mejores\ncanciones pol\u00edticas populares desde el siglo XVI: la canci\u00f3n del alcalde\nTschech y la de la baronesa von Droste-Vischering, cuya temeridad indigna ahora\na los viejos que las cantaban con desenvoltura en 1846:<\/p>\n\n\n\n<p>Hatte je ein Mensch so\u2019n Pech <\/p>\n\n\n\n<p>Wie der B\u00fcrgermeister Tschech. <\/p>\n\n\n\n<p>Dass er dicken Mann <\/p>\n\n\n\n<p>Auf zwei Schritt nicht treffen kann! (45)<\/p>\n\n\n\n<p>Pero todo\neso hab\u00eda de cambiar pronto. Sobrevinieron la revoluci\u00f3n de Febrero, las\njornadas de Marzo en Viena y la revoluci\u00f3n de Berl\u00edn del 18 de marzo. La\nburgues\u00eda venci\u00f3 sin grandes combates, y no ten\u00eda deseo de luchar en serio\ncuando llegaba al caso. Porque la misma burgues\u00eda que hab\u00eda coqueteado a\u00fan\nhac\u00eda poco tiempo con el socialismo y el comunismo de entonces (sobre todo en\nRenania) se dio cuenta de que no hab\u00eda formado a obreros individuales, sino una\n<em>clase<\/em> obrera, un proletariado, todav\u00eda medio dormido, en\nverdad, pero que se despertaba paulatinamente y era revolucionario por su\nnaturaleza. Y ese proletariado, que hab\u00eda conquistado en todas partes la\nvictoria para la burgues\u00eda, presentaba ya, sobre todo en Francia, unas\nreivindicaciones incompatibles con la existencia de todo el r\u00e9gimen burgu\u00e9s; la\nprimera lucha grave entre estas dos clases tuvo lugar en Par\u00eds el 23 de junio\nde 1848; tras cuatro d\u00edas de lucha, el proletariado fue derrotado. A partir de\nese momento, la masa de la burgues\u00eda pasa en toda Europa al lado de la\nreacci\u00f3n, se al\u00eda a los bur\u00f3cratas, feudales y curas absolutistas, a los que\nhab\u00eda derrocado con la ayuda de los obreros, contra los \u00abenemigos de la\nsociedad\u00bb, es decir, contra los mismos obreros.<\/p>\n\n\n\n<p>En\nPrusia, esto se expres\u00f3 en que la burgues\u00eda traicion\u00f3 a los representantes que\nella hab\u00eda elegido y vio con satisfacci\u00f3n secreta o manifiesta que el gobierno\nlos dispersaba en noviembre de 1848 (46). El ministerio junker-burocr\u00e1tico, que\nse afianz\u00f3 entonces en Prusia por un per\u00edodo de diez a\u00f1os, tuvo que gobernar\nindudablemente bajo una forma constitucional, pero se vengaba por eso mediante\ntodo un sistema de triqui\u00f1uelas y vejaciones mezquinas, inauditas hasta\nentonces incluso en Prusia, que hac\u00edan sufrir principalmente a la burgues\u00eda.\nPero \u00e9sta, arrepentida, se ensimism\u00f3, soportando humildemente los golpes y\npuntapi\u00e9s con que la colmaban como castigo por sus anteriores apetitos\nrevolucionarios y acostumbr\u00e1ndose paulatinamente a la idea que expres\u00f3 con\nposterioridad: \u00a1pese a todo, somos unos perros!<\/p>\n\n\n\n<p>Vino la\nregencia. A fin de probar su fidelidad realista, Manteuffel rode\u00f3 con esp\u00edas al\nheredero al trono (47), al emperador actual, exactamente de la misma manera que\nlo ha hecho ahora Puttkamer con la redacci\u00f3n de Sozialdemokrat (48). En cuanto\nel heredero se hizo regente, se ech\u00f3, como era l\u00f3gico, a Manteuffel, y comenz\u00f3\nla \u00abera nueva\u00bb (49). No era m\u00e1s que un cambio de la decoraci\u00f3n El pr\u00edncipe\nregente se dign\u00f3 permitir a la burgues\u00eda que volviese a ser liberal. Esta se\nvali\u00f3 contenta del permiso, pero se crey\u00f3 que ten\u00eda la sart\u00e9n por el mango, que\nel Estado prusiano ir\u00eda a bailar al son de su flauta. Pero no era \u00e9sa en\nabsoluto la intenci\u00f3n de los \u00abc\u00edrculos competentes\u00bb, vali\u00e9ndonos de la\nexpresi\u00f3n de la prensa rastrera. La reorganizaci\u00f3n del ej\u00e9rcito deb\u00eda ser el\nprecio que los burgueses liberales hab\u00edan de pagar por la \u00abera nueva\u00bb. El gobierno\nno exig\u00eda m\u00e1s que se cumpliese el servicio militar obligatorio en las\nproporciones en que se hab\u00eda cumplido hacia 1816. Desde el punto de vista de la\noposici\u00f3n liberal, no se pod\u00eda objetar absolutamente nada que no se encontrase\nen evidente contradicci\u00f3n con sus propias frases acerca de la potencia y la\nmisi\u00f3n alemana de Prusia. Pero, la oposici\u00f3n liberal subordin\u00f3 su aceptaci\u00f3n a\nla condici\u00f3n de que el servicio militar obligatorio se limitase\nlegislativamente a dos a\u00f1os como m\u00e1ximo. De por s\u00ed, eso era perfectamente\nracional; la cuesti\u00f3n estribaba solamente en saber si se pod\u00eda extorcar esa\ndecisi\u00f3n al gobierno, en si estaba la burgues\u00eda liberal del pa\u00eds dispuesta a\ninsistir en ello hasta el fin, al precio de cualesquiera sacrificios. El\ngobierno insist\u00eda firme en tres a\u00f1os de servicio militar, y la C\u00e1mara, en dos;\nestall\u00f3 el conflicto (50). Y, a la par que el conflicto en el problema militar,\nla pol\u00edtica exterior volv\u00eda a desempe\u00f1ar el papel decisivo incluso en la\npol\u00edtica interior.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos\nvisto c\u00f3mo Prusia, por su actitud en la guerra de Crimea y en la de Italia,\nperdi\u00f3 todo lo que le quedaba de consideraci\u00f3n. Esta lastimosa pol\u00edtica hallaba\nuna excusa parcial en el mal estado del ej\u00e9rcito. Puesto que ya antes de 1848\nno se pod\u00eda instaurar nuevos impuestos ni conseguir pr\u00e9stamos sin el\nconsentimiento de los estamentos, y no se quer\u00eda convocar para ese fin a los\nrepresentantes de los mismos, jam\u00e1s se dispon\u00eda de suficiente dinero para el\nej\u00e9rcito, y, dada esa avaricia sin l\u00edmite, \u00e9ste lleg\u00f3 a un estado de completa\ndecadencia. Arraigado en el reinado de Federico Guillermo III, el esp\u00edritu de\ngala y exagerada disciplina hizo el resto. El conde de Waldersee escribe hasta\nqu\u00e9 punto ese ej\u00e9rcito de gala se mostr\u00f3 impotente en los campos de batalla de\nDinamarca en 1848. La movilizaci\u00f3n de 1850 fue un fiasco completo (51): faltaba\ntodo, y lo que hab\u00eda no serv\u00eda para nada en la mayor\u00eda de los casos. Cierto es\nque los cr\u00e9ditos votados por la C\u00e1mara remediaron la situaci\u00f3n; el ej\u00e9rcito se\nsacudi\u00f3 de la vieja rutina; el servicio en campa\u00f1a, al menos en la mayor\u00eda de\nlos casos, comenz\u00f3 a desalojar los desfiles de gala. Pero la fuerza del\nej\u00e9rcito segu\u00eda la misma que hacia 1820, mientras que las otras grandes\npotencias, sobre todo Francia, precisamente el peligro mayor, hab\u00edan aumentado\nconsiderablemente sus fuerzas militares. Mientras tanto, en Prusia reg\u00eda el\nservicio militar obligatorio; cada prusiano era, en el papel, un soldado, pero,\nal aumentar la poblaci\u00f3n de 10 \u00bdmillones (1817) a 17 \u00be, millones (1858), el contingente\ndel ej\u00e9rcito fijado no permit\u00eda incorporar a sus filas y formar a m\u00e1s de un\ntercio de los \u00fatiles para el servicio militar. Ahora el gobierno exig\u00eda un\nreforzamiento del ej\u00e9rcito que correspondiese exactamente casi al aumento de la\npoblaci\u00f3n desde 1817. Sin embargo, los mismos diputados liberales que hab\u00edan\nexigido sin cesar al gobierno que se pusiese al frente de Alemania, que\nprotegiese el poder\u00edo de Alemania respecto del exterior y restableciese su\nprestigio internacional, esos mismos hombres se mostraban taca\u00f1os, calculaban y\nno quer\u00edan consentir nada que no se basase en el servicio de dos a\u00f1os. \u00bfTen\u00edan\nellos suficiente fuerza para hacer valer su voluntad, en la que insist\u00edan tan\npertinaces? \u00bfLes respaldaba el pueblo o, al menos, la burgues\u00eda, dispuesto a\nacciones decididas?<\/p>\n\n\n\n<p>Al\ncontrario. La burgues\u00eda aplaud\u00eda sus torneos oratorios con Bismarck, pero, en\nrealidad, organiz\u00f3 un movimiento dirigido en la pr\u00e1ctica, aunque\ninconscientemente, contra la pol\u00edtica de la mayor\u00eda de la C\u00e1mara prusiana. Los atentados\nde Dinamarca a la Constituci\u00f3n de Holstein y los intentos de dinamarquizar por\nla fuerza el Schleswig indignaban al burgu\u00e9s alem\u00e1n; \u00e9ste estaba acostumbrado a\nque le potreasen las grandes potencias, pero montaba en c\u00f3lera por los\npuntapi\u00e9s que le propinaba la peque\u00f1a Dinamarca. Se fund\u00f3 la Liga nacional\n(52); precisamente la burgues\u00eda de los peque\u00f1os Estados formaba su fuerza. Y la\nLiga nacional, con todo su liberalismo, exig\u00eda ante todo la unificaci\u00f3n de la\nnaci\u00f3n bajo la hegemon\u00eda de Prusia, de una Prusia en lo posible liberal, en\ncaso de necesidad, de la Prusia tal y como era. Lo que la Liga nacional exig\u00eda\nen primer t\u00e9rmino era que se acabase con la situaci\u00f3n miserable de los alemanes\nen el mercado mundial, tratados como gente de segunda clase, que se refrenara a\nDinamarca y que se mostrara los colmillos a las grandes potencias en\nSchleswig-Holstein. Adem\u00e1s, ahora se pod\u00eda exigir la direcci\u00f3n prusiana sin las\nvaguedades e ilusiones que acompa\u00f1aban esta reivindicaci\u00f3n hasta 1850. Se sab\u00eda\nperfectamente que significaba la expulsi\u00f3n de Austria de Alemania, que abol\u00eda,\nde hecho, la soberan\u00eda de los peque\u00f1os Estados y que lo uno y lo otro era\nimposible sin la guerra civil y sin la divisi\u00f3n de Alemania. Pero no se tem\u00eda\nm\u00e1s la guerra civil, y la divisi\u00f3n no hac\u00eda m\u00e1s que el balance del cierre de la\nfrontera aduanera con Austria. La industria y el comercio de Alemania hab\u00edan\nalcanzado tan alto desarrollo, la red de firmas comerciales alemanas, que\nabarcaba el mercado mundial, se hab\u00eda extendido tanto y se hab\u00eda hecho tan\ndensa que no se pod\u00eda tolerar m\u00e1s el sistema de peque\u00f1os Estados en la patria,\nas\u00ed como la carencia de derechos y la ausencia de protecci\u00f3n en el exterior. Al\npropio tiempo, cuando la m\u00e1s poderosa organizaci\u00f3n pol\u00edtica que jam\u00e1s hab\u00eda tenido\nla burgues\u00eda alemana les negaba, en realidad, el voto de confianza a los\ndiputados de Berl\u00edn, \u00a1estos \u00faltimos segu\u00edan regateando en torno a la duraci\u00f3n\ndel servicio militar!<\/p>\n\n\n\n<p>Tal era\nla situaci\u00f3n cuando Bismarck decidi\u00f3 inmiscuirse activamente en la pol\u00edtica\nexterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Bismarck\nes Luis Napole\u00f3n, es el aventurero franc\u00e9s pretendiente a la corona, convertido\nen junker prusiano de provincia y en estudiante alem\u00e1n de corporaci\u00f3n. Lo mismo\nque Luis Napole\u00f3n, Bismarck es un hombre de gran esp\u00edritu pr\u00e1ctico y muy\nastuto, un hombre de negocios innato y socarr\u00f3n que, en otras circunstancias,\npodr\u00eda competir en la Bolsa de Nueva York con los Vanderbilt y los Jay Gould;\ny, en verdad, no organiz\u00f3 mal sus peque\u00f1os asuntos personales. No obstante, tan\ndesarrollada inteligencia en el dominio de la vida pr\u00e1ctica suele ir acompa\u00f1ada\nde horizontes muy limitados, y en este aspecto Bismarck supera a su antecesor\nfranc\u00e9s. Este \u00faltimo, a despecho de todo, se form\u00f3 por su cuenta sus \u00abideas\nnapole\u00f3nicas\u00bb (53) en el curso de su per\u00edodo de vagabundaje, aunque \u00e9stas no\nval\u00edan m\u00e1s de lo que val\u00eda \u00e9l, mientras que Bismarck, como veremos m\u00e1s\nadelante, jam\u00e1s hab\u00eda tenido siquiera sombra de idea pol\u00edtica propia, ya que\ns\u00f3lo combinaba a su manera ideas ajenas. Y esa estrechez de horizontes fue\nprecisamente su suerte. Sin ella jam\u00e1s hubiera podido enfocar toda la historia\nuniversal desde el punto de vista espec\u00edfico prusiano; y de haber en esta su\nconcepci\u00f3n del mundo ultraprusiana una hendidura cualquiera que dejase penetrar\nla luz del d\u00eda, se hubiera confundido en toda su misi\u00f3n y se hubiera acabado su\ngloria. En efecto, apenas cumpli\u00f3 a su manera su misi\u00f3n especial, prescrita\ndesde el exterior, se vio en un atolladero; luego veremos qu\u00e9 saltos hubo de\ndar debido a la ausencia absoluta de ideas racionales y a su incapacidad de\ncomprender por su cuenta la situaci\u00f3n hist\u00f3rica que hab\u00eda creado.<\/p>\n\n\n\n<p>Si, por\nsu vida anterior, Luis Napole\u00f3n se hab\u00eda acostumbrado a no pararse en la\nelecci\u00f3n de los medios, Bismarck aprendi\u00f3 de la historia de la pol\u00edtica\nprusiana, principalmente de la pol\u00edtica del llamado gran elector (54) y de\nFederico II sobre todo, a proceder con todav\u00eda menos escr\u00fapulos; pod\u00eda hacer\ntodo eso conservando la alentadora conciencia de que segu\u00eda fiel a la tradici\u00f3n\nnacional. Su esp\u00edritu pr\u00e1ctico le ense\u00f1aba a que, en caso de necesidad, hab\u00eda\nque relegar a segundo plano sus veleidades de junker; cuando le parec\u00eda que esa\nnecesidad hab\u00eda pasado, las veleidades resurg\u00edan r\u00e1pidamente; pero, eso era una\nse\u00f1al de decadencia. Su m\u00e9todo pol\u00edtico era el del estudiante de corporaci\u00f3n:\nen la C\u00e1mara aplicaba sin reparo a la Constituci\u00f3n prusiana la interpretaci\u00f3n\nliteral y burlesca de las cervecer\u00edas, con ayuda de la cual se sal\u00eda de los\napuros en las tabernas estudiantiles; todas las innovaciones que introduc\u00eda en\nla diplomacia hab\u00edan sido tomadas por \u00e9l de las corporaciones de estudiantes.\nAhora bien, si Luis Napole\u00f3n no estaba muy seguro de s\u00ed en los momentos\ndecisivos, como, por ejemplo, durante el golpe de Estado de 1851, cuando Morny\nhubo de recurrir positivamente a la violencia para que continuase lo que hab\u00eda\ncomenzado, o como en la v\u00edspera de la guerra de 1870, cuando, por indeciso, estrope\u00f3\ntoda la situaci\u00f3n, hay que reconocer que con Bismarck eso no ocurre nunca. Su\nfuerza de voluntad jam\u00e1s le abandona, sino que se traduce m\u00e1s bien en franca\nbrutalidad. Y en ello reside, en primer t\u00e9rmino, el secreto de sus \u00e9xitos.\nTodas las clases dominantes de Alemania, los junkers, lo mismo que los\nburgueses, hab\u00edan perdido hasta tal punto sus \u00faltimos restos de energ\u00eda, en la\nAlemania \u00abculta\u00bb era tan com\u00fan el no tener voluntad, que el \u00fanico hombre que\nefectivamente a\u00fan la pose\u00eda se hizo por eso el m\u00e1s grande de todos, se erigi\u00f3\nen tirano que reinaba sobre todos, ante el cual todos \u00absaltaban la varita\u00bb,\ncomo dec\u00edan ellos mismos, a despecho del sentido com\u00fan y la honestidad\nelementales. En todo caso, en la Alemania \u00abinculta\u00bb no se ha ido todav\u00eda tan\nlejos: el pueblo trabajador ha mostrado que tiene voluntad con la que no puede\nni siquiera la fuerte voluntad de Bismarck. <\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro\njunker de la Vieja Marca ten\u00eda por delante una brillante carrera, haci\u00e9ndole\nfalta nada m\u00e1s que emprender las cosas con valor e inteligencia. \u00bfAcaso Luis\nNapole\u00f3n no se hizo \u00eddolo de la burgues\u00eda precisamente por haber disuelto su\nParlamento, pero aumentando sus ganancias? \u00bfAcaso Bismarck no pose\u00eda el mismo\ntalento de hombre de negocios que los burgueses admiraban tanto en el falso\nBonaparte? \u00bfAcaso no se sent\u00eda atra\u00eddo por su Bleichr\u00f6der como Luis Napole\u00f3n\npor su Fould? \u00bfAcaso en la Alemania de 1864 no hab\u00eda una contradicci\u00f3n entre\nlos diputados burgueses a la C\u00e1mara, que por avaricia quer\u00edan acortar el plazo\ndel servicio militar, y los burgueses fuera de la C\u00e1mara, los de la Liga\nnacional, que ansiaban actos nacionales a todo precio, actos para los que hac\u00eda\nfalta la fuerza militar? \u00bfAcaso no hubo an\u00e1loga contradicci\u00f3n en Francia, en\n1851, entre los burgueses de la C\u00e1mara que quer\u00edan refrenar el poder del\npresidente y los burgueses de fuera de la misma, que ansiaban la tranquilidad y\nun gobierno fuerte, la tranquilidad a todo precio, contradicci\u00f3n que Luis\nNapole\u00f3n resolvi\u00f3 dispersando a los camorristas parlamentarios y dando la\ntranquilidad a las masas de la burgues\u00eda? \u00bfAcaso la situaci\u00f3n de Alemania no\nera a\u00fan m\u00e1s favorable para un golpe de mano audaz? \u00bfAcaso el plan de\nreorganizaci\u00f3n del ej\u00e9rcito no hab\u00eda sido ya presentado en forma acabada por la\nburgues\u00eda y acaso \u00e9sta no hab\u00eda expresado p\u00fablicamente su deseo de que\napareciese un en\u00e9rgico hombre de Estado prusiano que pusiese en pr\u00e1ctica el\nplan, excluyese a Austria de Alemania y unificase los peque\u00f1os Estados alemanes\nbajo la hegemon\u00eda de Prusia? Y si hubiese de maltratar algo la Constituci\u00f3n\nprusiana y apartar a los ide\u00f3logos de la C\u00e1mara y de fuera de ella, d\u00e1ndoles lo\nmerecido, \u00bfacaso no se pod\u00eda, igual que Luis Bonaparte, respaldarse en el\nsufragio universal? \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda ser m\u00e1s democr\u00e1tico que la implantaci\u00f3n del\nsufragio universal? \u00bfNo habr\u00e1 demostrado Luis Napole\u00f3n que es absolutamente\ninofensivo, al tratarlo como es debido? Y \u00bfno ofrec\u00eda precisamente ese sufragio\nuniversal el medio de apelar a las grandes masas populares, de coquetear\nligeramente con el movimiento social naciente, caso de que la burgues\u00eda se\nmostrase recalcitrante?<\/p>\n\n\n\n<p>Bismarck\npuso manos a la obra. Hab\u00eda que repetir el golpe de Estado de Luis Napole\u00f3n,\nmostrar palpablemente a la burgues\u00eda alemana la aut\u00e9ntica correlaci\u00f3n de\nfuerzas, disipar por la fuerza sus ilusiones liberales, pero cumplir las\nexigencias nacionales suyas que coincid\u00edan con los designios de Prusia. Fue\nSchleswig-Holstein que dio p\u00e1bulo para la acci\u00f3n. El terreno de la pol\u00edtica\nexterior estaba preparado. Bismarck atrajo al zar ruso (55) a su lado con los\nservicios polic\u00edacos que le prestara en 1863 en la lucha contra los insurgentes\npolacos (56); Luis Napole\u00f3n tambi\u00e9n hab\u00eda sido trabajado y pod\u00eda justificar con\nsu preferido \u00abprincipio de las nacionalidades\u00bb su indiferencia, si no la\nprotecci\u00f3n t\u00e1cita, respecto de los planes de Bismarck; en Inglaterra, el Primer\nMinistro era Palmerston, que hab\u00eda puesto al peque\u00f1o lord John Russel al frente\nde los asuntos exteriores con el \u00fanico fin de convertirlo en un hazmerre\u00edr.\nAustria era una rival de Prusia en la lucha por la hegemon\u00eda en Alemania, y\nprecisamente en ese problema se inclinaba menos que nada a ceder la primac\u00eda a\nPrusia, tanto m\u00e1s que en 1850 y 1851 se hab\u00eda portado en Schleswig-Holstein\ncomo esbirro del emperador Nicol\u00e1s, procediendo, pr\u00e1cticamente, de manera m\u00e1s\nvil que la propia Prusia. Por tanto, la situaci\u00f3n era extraordinariamente\npropicia. Por m\u00e1s que Bismarck odiase a Austria y por m\u00e1s que Austria quisiese,\npor su parte, descargar su c\u00f3lera sobre Prusia, al morir Federico VII de\nDinamarca, no les quedaba otra cosa que emprender la campa\u00f1a conjunta contra\nDinamarca, con el t\u00e1cito consentimiento de Rusia y de Francia. El \u00e9xito estaba\nasegurado de antemano si Europa permanec\u00eda neutral; ocurri\u00f3 precisamente eso:\nlos ducados fueron conquistados y cedidos con arreglo al tratado de paz (57).<\/p>\n\n\n\n<p>Prusia\nten\u00eda en esa guerra, adem\u00e1s, otro objetivo: probar frente al enemigo su\nej\u00e9rcito, instruido a partir de 1850 sobre bases nuevas, as\u00ed como reorganizado\ny fortalecido despu\u00e9s de 1860. El ej\u00e9rcito confirm\u00f3 su valor m\u00e1s de lo que se\nesperaba y, adem\u00e1s, en las situaciones b\u00e9licas m\u00e1s distintas. El combate de Lyngby,\nen Jutlandia, donde 80 prusianos apostados tras un seto vivo pusieron en fuga,\nmerced a la rapidez del fuego, a un n\u00famero triple de daneses, mostr\u00f3 que el\nfusil de percusi\u00f3n era muy superior al de avancarga y que se sab\u00eda manejarlo.\nAl propio tiempo se present\u00f3 una oportunidad para observar que los austr\u00edacos\nhab\u00edan sacado de la guerra italiana y del modo de combatir de los franceses la\nense\u00f1anza de que el disparar no serv\u00eda de nada y el aut\u00e9ntico soldado deb\u00eda\narremeter en seguida con la bayoneta contra el enemigo; se lo tomaron en\ncuenta, ya que no cab\u00eda desear t\u00e1ctica enemiga m\u00e1s a prop\u00f3sito frente a las\nbocas de los fusiles de retrocarga. Y para poner a los austr\u00edacos en\ncondiciones de convencerse de eso lo m\u00e1s pronto posible en la pr\u00e1ctica, los condados\nconquistados fueron colocados bajo la soberan\u00eda com\u00fan de Austria y Prusia, de\nacuerdo con el tratado de paz; se cre\u00f3, en consecuencia, una situaci\u00f3n\nprovisional que no pod\u00eda por menos de engendrar conflicto tras conflicto y\nbrindaba, por eso, a Bismarck la plena posibilidad de utilizar, a su elecci\u00f3n,\nuno de ellos como pretexto para su gran lucha contra Austria. Dada la costumbre\nde la pol\u00edtica prusiana \u2013\u00abutilizar hasta el fin sin vacilaciones\u00bb la situaci\u00f3n\nfavorable, seg\u00fan expresi\u00f3n del se\u00f1or von Sybel\u2013, era natural que, so pretexto\nde liberar a los alemanes de la opresi\u00f3n danesa, se anexasen a Alemania 200.000\nhabitantes daneses de Schleswig del Norte. Pero quien qued\u00f3 con las manos\nvac\u00edas fue el duque de Augustenburg, candidato de los Estados peque\u00f1os y de la\nburgues\u00eda alemana al trono de Schleswig-Holstein.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en\nlos ducados, Bismarck cumpli\u00f3 la voluntad de la burgues\u00eda alemana en contra de\nla voluntad de la misma. Expuls\u00f3 a los daneses. Desafi\u00f3 al extranjero, y el\nextranjero no se movi\u00f3. Pero se trat\u00f3 a los ducados reci\u00e9n liberados como a\npa\u00edses conquistados; sin preguntar su voluntad se les reparti\u00f3 temporalmente\nentre Austria y Prusia. Prusia volvi\u00f3 a ser gran potencia y no era m\u00e1s la\nquinta rueda del carro europeo; el cumplimiento de los anhelos nacionales de la\nburgues\u00eda marchaba con \u00e9xito, pero el camino elegido no era el camino liberal\nde la burgues\u00eda. El conflicto militar prusiano prosegu\u00eda y se hac\u00eda cada d\u00eda\nm\u00e1s insoluble. Deb\u00eda comenzar el segundo acto de la comedia pol\u00edtica de\nBismarck. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>* * *<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La guerra\nde Dinamarca hab\u00eda cumplido una parte de los anhelos nacionales.\nSchleswig-Holstein hab\u00eda sido \u00abliberado\u00bb. El protocolo de Varsovia y el de\nLondres, en los que las grandes potencias hab\u00edan ratificado la humillaci\u00f3n de\nAlemania ante Dinamarca (58) fueron rotos y arrojados a los pies de las mismas,\nsin que \u00e9stas chistaran siquiera. Austria y Prusia volvieron a estar juntas,\nsus tropas vencieron luchando hombro con hombro, y ninguno de los potentados\npensaba m\u00e1s en tocar el territorio alem\u00e1n. Las apetencias renanas de Luis\nNapole\u00f3n, hasta entonces relegadas a segundo plano por otras ocupaciones \u2013la revoluci\u00f3n\nitaliana, la sublevaci\u00f3n polaca, las complicaciones de Dinamarca y, finalmente,\nla expedici\u00f3n a M\u00e9xico (59)\u2013 no ten\u00edan ahora la menor probabilidad de \u00e9xito.\nPara un estadista prusiano conservador, la situaci\u00f3n mundial era, por tanto, la\nmejor que se pod\u00eda desear. Pero, Bismarck, hasta 1871, no era conservador en\nabsoluto, y menos a\u00fan en ese momento, y la burgues\u00eda alemana no estaba satisfecha\nde ninguna manera.<\/p>\n\n\n\n<p>La\nburgues\u00eda alemana segu\u00eda en poder de la consabida contradicci\u00f3n. De una parte,\nexig\u00eda el poder pol\u00edtico exclusivo para ella misma, es decir, para un\nministerio elegido de entre la mayor\u00eda liberal de la C\u00e1mara; y ese ministerio deb\u00eda\nsostener una lucha de diez a\u00f1os contra el viejo sistema representado por la\ncorona, antes de que su nuevo poder fuese reconocido definitivamente. Eso\nsignificar\u00eda diez a\u00f1os de debilitamiento interior. Pero, de otra parte, la\nburgues\u00eda exig\u00eda una transformaci\u00f3n revolucionaria de Alemania, posible s\u00f3lo\nmediante la violencia y, por tanto, mediante una dictadura efectiva. Y a partir\nde 1848, la burgues\u00eda hab\u00eda mostrado paso a paso, en cada momento decisivo, que\nno ten\u00eda ni sombra de la energ\u00eda necesaria para realizar una u otra cosa, sin\nhablar ya de las dos a la vez. En pol\u00edtica no existen m\u00e1s que dos fuerzas\ndecisivas: la fuerza organizada del Estado, el ej\u00e9rcito, y la fuerza no\norganizada, la fuerza elemental de las masas populares. En 1848, la burgues\u00eda\nhab\u00eda desaprendido de apelar a las masas; les ten\u00eda m\u00e1s miedo que al\nabsolutismo. Y el ej\u00e9rcito no estaba en absoluto a su disposici\u00f3n. Como era\nl\u00f3gico, se hallaba a la de Bismarck.<\/p>\n\n\n\n<p>En el\nconflicto en torno a la Constituci\u00f3n, que no hab\u00eda terminado a\u00fan, Bismarck\ncombati\u00f3 al extremo las exigencias parlamentarias de la burgues\u00eda. Pero ard\u00eda\nen deseos de hacer valer sus reivindicaciones nacionales, ya que \u00e9stas\ncoincid\u00edan con los anhelos m\u00e1s \u00edntimos de la pol\u00edtica prusiana. Si cumpliese\nuna vez m\u00e1s la voluntad de la burgues\u00eda contra la voluntad de esta misma, si\nllevase a la pr\u00e1ctica la unificaci\u00f3n de Alemania tal y como hab\u00eda sido\nformulada por la burgues\u00eda, el conflicto se hubiera resuelto de por s\u00ed, y\nBismarck hubiera devenido el \u00eddolo de los burgueses del mismo modo que Luis\nNapole\u00f3n, su modelo.<\/p>\n\n\n\n<p>La\nburgues\u00eda le se\u00f1al\u00f3 el objetivo, y Luis Napole\u00f3n, la v\u00eda de lograrlo; el\nlograrlo era obra de Bismarck.<\/p>\n\n\n\n<p>A fin de poner a Prusia a la cabeza de Alemania no s\u00f3lo era preciso expulsar por la fuerza a Austria de la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica (60), sino, adem\u00e1s, someter los peque\u00f1os Estados alemanes. La guerra \u00abfresca y alegre\u00bb (61) de alemanes contra alemanes hab\u00eda sido siempre en la pol\u00edtica prusiana el procedimiento predilecto de aumentar su territorio; un bravo prusiano no ten\u00eda motivos para temer tal cosa. El segundo procedimiento principal de la pol\u00edtica prusiana, la alianza con el extranjero contra los alemanes, tampoco pod\u00eda suscitar dudas. Al sentimental zar Alejandro de Rusia lo ten\u00eda en el bolsillo. Luis Napole\u00f3n jam\u00e1s hab\u00eda negado la misi\u00f3n de Prusia de desempe\u00f1ar en Alemania el papel de Piamonte y estaba dispuesto a concertar una peque\u00f1a transacci\u00f3n con Bismarck. Prefer\u00eda, si fuese posible, conseguir lo que le hac\u00eda falta, por v\u00eda pac\u00edfica, en forma de compensaciones. Adem\u00e1s, no ten\u00eda necesidad de toda la orilla izquierda del Rin de una vez; si se la diesen por partes, a trozo por cada avance nuevo de Prusia, chocar\u00eda menos, pero no por menos llevar\u00eda a la meta. En los ojos de los chovinistas franceses, una milla cuadrada en el Rin equival\u00eda a toda la Saboya y Niza. Comenzaron, por tanto, las negociaciones con Luis Napole\u00f3n y se obtuvo su consentimiento para la ampliaci\u00f3n de Prusia y la constituci\u00f3n de una Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte (62). Est\u00e1 fuera de duda que se le ofreci\u00f3 en cambio una porci\u00f3n de territorio alem\u00e1n en el Rin (63); durante las negociaciones con Govone, Bismarck habl\u00f3 de la Baviera y la Hesse renanas. Cierto es que, posteriormente, lo neg\u00f3. Pero, un diplom\u00e1tico, sobre todo prusiano, tiene sus propias ideas de hasta qu\u00e9 l\u00edmite est\u00e1 autorizado o incluso obligado a practicar cierta violencia respecto de la verdad. La verdad es una mujer, y le debe gustar que se haga eso, razonaba el junker. Luis Napole\u00f3n no era tan tonto como para consentir la dilataci\u00f3n de Prusia sin que \u00e9sta le prometiese una compensaci\u00f3n; era m\u00e1s probable que Bleichr\u00f6der prestase dinero sin cobrar inter\u00e9s. Pero no conoc\u00eda bastante bien a sus prusianos y, en fin de cuentas, hizo el tonto. En una palabra, una vez inofensivo, se concert\u00f3 una alianza con Italia para asestar el \u00abgolpe en el coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los\nfilisteos de diversos pa\u00edses se sintieron profundamente indignados con esa\nexpresi\u00f3n. \u00a1Absolutamente sin raz\u00f3n! <em>A la guerre\ncomme \u00e0 la guerre <\/em>(64).\nEsta expresi\u00f3n no hace m\u00e1s que probar que Bismarck ve\u00eda en la guerra civil\nalemana de 1866 (65) lo que era efectivamente, es decir, una revoluci\u00f3n, y que estaba dispuesto a llevarla a cabo\ncon medios revolucionarios. Y lo hizo as\u00ed. Su modo de proceder respecto de la\nDieta federal era revolucionario. En lugar de acatar la decisi\u00f3n constitucional\ndel \u00f3rgano federal, lo acus\u00f3 de haber violado la confederaci\u00f3n -puro\nsubterfugio-, rompi\u00f3 la Federaci\u00f3n, proclam\u00f3 una Constituci\u00f3n nueva con un\nReichstag elegido sobre la base del sufragio universal revolucionario y\nexpuls\u00f3, al final, la Dieta federal de Francfort (66). En Alta Silesia organiz\u00f3\nuna legi\u00f3n h\u00fangara al mando del general revolucionario Klapka y otros oficiales\nrevolucionarios; los soldados de esta legi\u00f3n, desertores y prisioneros de\nguerra h\u00fangaros, deb\u00edan luchar contra sus generales leg\u00edtimos (67). Despu\u00e9s de\nla conquista de Bohemia, Bismarck dirigi\u00f3 una proclama <em>A los habitantes del glorioso reino de Bohemia<\/em>, cuyo contenido se contradec\u00eda\nviolentamente con las tradiciones legitimistas. Concertada la paz, se apoder\u00f3\nen favor de Prusia de todas las posesiones de tres pr\u00edncipes federales alemanes\nleg\u00edtimos y de una ciudad libre (68), con la particularidad de que la expulsi\u00f3n\nde estos pr\u00edncipes, que no ten\u00edan menos \u00abderecho divino\u00bb que el rey de Prusia,\nno suscitaba el menor remordimiento de la conciencia cristiana y legitimista de\neste \u00faltimo. Dicho en breves palabras, era una revoluci\u00f3n completa llevada a\ncabo con medios revolucionarios. Por supuesto, estamos lejos de reprocharlo. Al\ncontrario, le reprochamos el no haber sido suficientemente revolucionario, el\nhaber sido nada m\u00e1s que un revolucionario prusiano desde arriba, el haber\niniciado toda una revoluci\u00f3n desde unas posiciones desde las que s\u00f3lo se puede\nrealizarla a medias, el haberse contentado, una vez tomado el camino de las\nanexiones, con cuatro miserables peque\u00f1os Estados.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero\napareci\u00f3 renqueando Napole\u00f3n el Peque\u00f1o y pidi\u00f3 su recompensa. Durante la\nguerra hubiera podido tomar en el Rin todo lo que quisiese: no ya el territorio,\nsino las plazas fuertes estaban sin protecci\u00f3n. Titubeaba; esperaba una guerra\nduradera que agotase las dos partes, pero de pronto se asestaron golpes\nr\u00e1pidos: Austria fue derrotada en ocho d\u00edas. Exigi\u00f3 primero lo que Bismarck\nhab\u00eda designado al general Govone como territorio posible de compensaci\u00f3n: la\nBaviera y la Hesse renanas con Maguncia. Pero, Bismarck ya no pod\u00eda entregar\neso aunque quisiese. Los grandes \u00e9xitos de la guerra le hab\u00edan impuesto nuevas\nobligaciones. Desde el momento en que Prusia asumi\u00f3 el deber de apoyar y\nproteger a Alemania no pod\u00eda ya vender al extranjero Maguncia, la llave del Rin\nMedio. Bismarck se neg\u00f3. Luis Napole\u00f3n estaba dispuesto a regatear; no pidi\u00f3\nm\u00e1s que Luxemburgo, Landau, Sarrelouis y la cuenca hullera de Serrebruck. Pero\ntampoco eso pod\u00eda ahora ceder Bismarck, tanto m\u00e1s que esta vez se exig\u00eda\ntambi\u00e9n territorio de Prusia. \u00bfPor qu\u00e9 Luis Napole\u00f3n no se apoder\u00f3 de ello en\nel momento oportuno, cuando los prusianos estaban enfrascados en Bohemia? En\nfin, lo de las compensaciones en favor de Francia no dio resultado. Bismarck\nsab\u00eda que eso significaba una guerra ulterior contra Francia, pero era\nprecisamente eso lo que quer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Al\nconcertarse la paz, Prusia utiliz\u00f3 esta vez la situaci\u00f3n favorable con m\u00e1s\nescr\u00fapulos que lo sol\u00eda hacer en casos de \u00e9xito. Hab\u00eda bastantes motivos para\nello. Sajonia y Hesse-Darmstadt fueron integradas en la nueva Confederaci\u00f3n\nGerm\u00e1nica del Norte y, por tanto, perdonadas. A la Baviera, Wurtemberg y Baden\nhab\u00eda que tratarlos con moderaci\u00f3n, ya que Bismarck se propon\u00eda concluir con\nellos alianzas defensivas y ofensivas secretas. Y Austria, \u00bfacaso Bismarck no\nle hab\u00eda prestado servicio al cortar las trabas tradicionales que la sujetaban\na Alemania y a Italia? \u00bfAcaso no le hab\u00eda creado por vez primera, finalmente,\nla tan ansiada situaci\u00f3n independiente de gran potencia? \u00bfAcaso no comprend\u00eda,\nen realidad, mejor que la propia Austria, lo que le vendr\u00eda mejor al vencerla\nen Bohemia? \u00bfAcaso Austria no deb\u00eda comprender, al razonar sensatamente, que la\nsituaci\u00f3n geogr\u00e1fica y la proximidad territorial de los dos pa\u00edses convert\u00eda la\nAlemania unificada por Prusia en su aliada necesaria y natural?<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, por\nvez primera en toda su existencia, Prusia pudo cubrirse con una aureola de\ngenerosidad, renunciando al embutido para quedarse con el jam\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En los\ncampos de batalla de Bohemia no fue derrotada s\u00f3lo Austria, sino tambi\u00e9n la\nburgues\u00eda alemana. Bismarck le mostr\u00f3 que sab\u00eda mejor que ella lo que le\nconven\u00eda m\u00e1s. No cab\u00eda pensar siquiera en la continuaci\u00f3n del conflicto por\nparte de la C\u00e1mara. Las pretensiones liberales de la burgues\u00eda hab\u00edan sido\nenterradas para mucho tiempo, pero sus exigencias nacionales se cumpl\u00edan cada\nd\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s. Bismarck hizo realidad su programa nacional con una rapidez y\nprecisi\u00f3n que la asombraron. Y, despu\u00e9s de mostrarle palpablemente, <em>in corpore vile<\/em>, en su propio cuerpo miserable, su decrepitud, falta\nde energ\u00eda y, a la vez, su completa incapacidad de poner en pr\u00e1ctica su propio\nprograma, Bismarck, ostentando generosidad tambi\u00e9n con ella, se present\u00f3 ante\nla C\u00e1mara, ahora ya pr\u00e1cticamente desarmada, para pedir un proyecto de ley de\nindemnidad por el gobierno anticonstitucional durante el conflicto. La C\u00e1mara,\nemocionada hasta las l\u00e1grimas, aprob\u00f3 el proyecto, ya completamente inofensivo\n(69).<\/p>\n\n\n\n<p>No\nobstante, se le record\u00f3 a la burgues\u00eda que tambi\u00e9n ella hab\u00eda sido vencida en\nK\u00f6niggr\u00e4tz (70). La Constituci\u00f3n de la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte fue\ncortada siguiendo el patr\u00f3n de la Constituci\u00f3n prusiana (71), en la aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n\nque se le diera en el conflicto. Se prohibi\u00f3 negarse a votar los impuestos. El\ncanciller federal y sus ministros los nombraba el rey de Prusia\nindependientemente de toda mayor\u00eda parlamentaria. La independencia del ej\u00e9rcito\nrespecto del Parlamento, asegurada merced al conflicto, se mantuvo tambi\u00e9n\nrespecto del Reichstag. Pero, los diputados a este \u00faltimo ten\u00edan la alentadora\nconciencia de haber sido elegidos por sufragio universal. Se lo recordaba\ntambi\u00e9n, aunque de modo desagradable, la presencia de dos socialistas entre\nellos (72). Por vez primera aparec\u00edan diputados socialistas, representantes del\nproletariado, en una asamblea parlamentaria. Era un presagio amenazante.<\/p>\n\n\n\n<p>En los\nprimeros tiempos todo eso no ten\u00eda importancia. Trat\u00e1base ahora de llevar a\nt\u00e9rmino y utilizar la nueva unidad del Imperio en beneficio de la burgues\u00eda, al\nmenos la de Alemania del Norte, y, con ayuda de eso, atraer tambi\u00e9n a la nueva\nConfederaci\u00f3n a los burgueses de Alemania del Sur. La Constituci\u00f3n Federal\nsuprimi\u00f3 las relaciones econ\u00f3micas m\u00e1s importantes de la legislaci\u00f3n de los\nEstados y las asign\u00f3 a la competencia de la Confederaci\u00f3n, a saber: el derecho\ncivil com\u00fan y la libertad de circulaci\u00f3n en todo el territorio de la\nConfederaci\u00f3n, el derecho de domicilio, la legislaci\u00f3n de los oficios, del\ncomercio, las aduanas, la navegaci\u00f3n, la moneda, las pesas y medidas, los\nferrocarriles, las v\u00edas acu\u00e1ticas, los correos y tel\u00e9grafos, las patentes, los\nbancos, toda la pol\u00edtica exterior, los consulados, la protecci\u00f3n del comercio en\nel extranjero, la polic\u00eda m\u00e9dica, el derecho penal, el procedimiento judicial,\netc. La mayor parte de estos problemas fue resuelta ahora por v\u00eda legislativa\ny, considerada en conjunto, en un esp\u00edritu liberal. As\u00ed se eliminaron \u2013\u00a1en\nfin!\u2013, las m\u00e1s monstruosas manifestaciones del sistema de peque\u00f1os Estados, que\nimped\u00edan m\u00e1s que nada el desarrollo del capitalismo, por una parte y, por otra,\nlos apetitos de dominaci\u00f3n prusiana. Pero no era una realizaci\u00f3n de alcance\nhist\u00f3rico universal, como lo proclamaba ahora a los cuatro vientos el burgu\u00e9s,\nque se volv\u00eda chovinista; era una imitaci\u00f3n extremamente atrasada e incompleta\nde lo realizado por la revoluci\u00f3n francesa setenta a\u00f1os antes y llevado a cabo\ndesde hac\u00eda mucho tiempo por todos los dem\u00e1s Estados civilizados. En lugar de\njactarse habr\u00eda que sentir verg\u00fcenza de que la \u00abmuy culta\u00bb Alemania hubiese\nsido la \u00faltima.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante\ntodo ese per\u00edodo de existencia de la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte,\nBismarck acced\u00eda gustoso a la burgues\u00eda en el terreno econ\u00f3mico e incluso en la\ndiscusi\u00f3n de los problemas de los poderes parlamentarios s\u00f3lo mostraba su pu\u00f1o\nde hierro metido en guante de terciopelo. Eran sus mejores tiempos. A veces se\npod\u00eda incluso dudar de su estrechez de esp\u00edritu espec\u00edficamente prusiana, de su\nincapacidad de comprender que en la historia universal existen otras fuerzas\nm\u00e1s poderosas que los ej\u00e9rcitos y las intrigas diplom\u00e1ticas apoyadas en estos\n\u00faltimos.<\/p>\n\n\n\n<p>El que la\npaz con Austria estuviese pre\u00f1ada de la guerra con Francia lo sab\u00eda\nperfectamente Bismarck y, adem\u00e1s, lo deseaba. Esa guerra deb\u00eda ofrecer\nprecisamente el medio de concluir la creaci\u00f3n del Imperio prusiano-alem\u00e1n que\nla burgues\u00eda alemana le hab\u00eda planteado (73). Las tentativas de trasformar\npaulatinamente el Parlamento aduanero (74) en Reichstag y de incorporar de este\nmodo poco a poco los Estados del Sur a la Confederaci\u00f3n del Norte fracasaron,\ntropezando con la un\u00e1nime exclamaci\u00f3n de los diputados de esos Estados:\n\u00ab\u00a1Ninguna ampliaci\u00f3n de competencia!\u00bb Los \u00e1nimos de los gobiernos que acababan\nde ser vencidos en los campos de batalla no eran m\u00e1s favorables. S\u00f3lo una\nprueba nueva y palpable de que Prusia era mucho m\u00e1s fuerte que ellos y que,\nadem\u00e1s, era bastante fuerte para protegerlos, por consiguiente, s\u00f3lo una nueva\nguerra, una guerra de toda Alemania, pod\u00eda llevarlos r\u00e1pidamente a la\ncapitulaci\u00f3n. Adem\u00e1s, la l\u00ednea de separaci\u00f3n a lo largo del Meno (75),\nconvenida secretamente antes entre Bismarck y Luis Napole\u00f3n, parec\u00eda, despu\u00e9s\nde la victoria, impuesta por este \u00faltimo a Prusia, por lo cual la unificaci\u00f3n\ncon Alemania del Sur constitu\u00eda una violaci\u00f3n del derecho reconocido esta vez\nformalmente de Francia a dividir la Alemania, era un motivo de guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras\ntanto, Luis Napole\u00f3n deb\u00eda ver si hallaba alg\u00fan terreno en cualquier parte de\nla frontera alemana que pudiese apropiarse como compensaci\u00f3n por Sadowa. Al\nreorganizarse la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte se dej\u00f3 al margen\nLuxemburgo; as\u00ed, este \u00faltimo era ahora un Estado que, aun completamente\nindependiente, se hallaba en uni\u00f3n personal con Holanda. Adem\u00e1s, Luxemburgo\nestaba casi tan afrancesado como Alsacia y tend\u00eda mucho m\u00e1s hacia Francia que\nhacia Prusia, a la que odiaba positivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Luxemburgo\nofrece un ejemplo asombroso de lo que la miseria pol\u00edtica de Alemania desde\nfines de la Edad Media ha hecho de las regiones fronterizas franco-alemanas, un\nejemplo tanto m\u00e1s asombroso que, hasta 1866, Luxemburgo pertenec\u00eda nominalmente\na Alemania. Compuesto hasta 1830 por una parte alemana y una francesa, la\nprimera, no obstante, se someti\u00f3 pronto a la influencia de la civilizaci\u00f3n\nfrancesa, superior. Los emperadores alemanes de la casa de Luxemburgo eran, por\nsu idioma y educaci\u00f3n, franceses. Despu\u00e9s de su incorporaci\u00f3n al ducado de\nBorgo\u00f1a (1440), Luxemburgo, al igual que el resto de los Pa\u00edses Bajos, no\nmanten\u00eda m\u00e1s que relaciones nominales con Alemania: su admisi\u00f3n a la\nConfederaci\u00f3n Germ\u00e1nica en 1815 no cambi\u00f3 nada. Despu\u00e9s de 1830, su mitad\nfrancesa y una gran porci\u00f3n de la parte alemana pasaron a B\u00e9lgica. Pero en la\nparte alemana que quedaba, todo se conservaba sobre bases francesas: en los\ntribunales, en las instituciones gubernamentales, en la C\u00e1mara, todo se hac\u00eda\nen franc\u00e9s; todos los documentos oficiales y privados, todos los libros\ncomerciales se escrib\u00edan en franc\u00e9s; la ense\u00f1anza en las escuelas medias se\npracticaba en franc\u00e9s; el idioma culto segu\u00eda siendo el franc\u00e9s, por supuesto\nun franc\u00e9s que se las ve\u00eda negras a causa del desplazamiento alto alem\u00e1n de las\nconsonantes. En breves palabras, en Luxemburgo se hablaban los dos idiomas: un\ndialecto popular franco-renano y el franc\u00e9s; pero el alto alem\u00e1n segu\u00eda siendo\nun idioma extranjero. La guarnici\u00f3n prusiana de la capital agravaba m\u00e1s que\nmejoraba la situaci\u00f3n. Todo eso es bastante humillante para Alemania, pero es\nverdad. Y este afrancesamiento voluntario de Luxemburgo arroja la verdadera luz\nsobre semejantes fen\u00f3menos en Alsacia y la Lorena alemana.<\/p>\n\n\n\n<p>El rey de\nHolanda (76), duque soberano de Luxemburgo, sab\u00eda aprovechar muy bien su dinero\ny se mostr\u00f3 dispuesto a vender el ducado a Luis Napole\u00f3n. Los luxemburgueses\nhubieran consentido sin reserva la incorporaci\u00f3n a Francia: lo prob\u00f3 su posici\u00f3n\nen la guerra de 1870. Desde el punto de vista del derecho internacional, Prusia\nno pod\u00eda objetar en absoluto, ya que ella misma hab\u00eda provocado la exclusi\u00f3n de\nLuxemburgo de Alemania. Sus tropas se hallaban en la capital como guarnici\u00f3n de\nuna plaza fuerte federal alemana; desde el momento en que Luxemburgo dej\u00f3 de\nser una plaza fuerte federal, dichas tropas no ten\u00edan m\u00e1s raz\u00f3n de encontrarse\nall\u00ed. Ahora bien, \u00bfpor qu\u00e9 no se marcharon, por qu\u00e9 Bismarck no pudo consentir\nla anexi\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Simplemente\nporque las contradicciones en que se hab\u00eda embrollado hab\u00edan salido a la\nsuperficie. <em>Antes <\/em>de 1866, Alemania era para Prusia nada m\u00e1s\nque un territorio para anexiones que hab\u00eda que compartir con el extranjero. <em>Despu\u00e9s<\/em> de 1866, Alemania pas\u00f3 a ser un <em>protectorado<\/em> de Prusia, al que hab\u00eda que defender contra las\nguerras extranjeras. Cierto es que, por razones de Prusia, partes enteras de\nAlemania no fueron incluidas en la llamada Alemania reci\u00e9n formada. Pero, el\nderecho de la naci\u00f3n alemana a la integridad de su propio territorio impon\u00eda\nahora a la corona prusiana el deber de impedir la incorporaci\u00f3n de esos\nterritorios de la antigua confederaci\u00f3n a Estados extranjeros y de tener\nabierta la puerta para su anexi\u00f3n futura al nuevo Estado prusiano-alem\u00e1n. Por\nesa raz\u00f3n se detuvo a Italia en la frontera del Tirol (77) y por la misma raz\u00f3n\nLuxemburgo no deb\u00eda ahora pasar a manos de Luis Napole\u00f3n. Un gobierno realmente\nrevolucionario pod\u00eda proclamarlo abiertamente, pero no el revolucionario\nprusiano del rey, el que consigui\u00f3, finalmente, hacer de Alemania un \u00abconcepto\ngeogr\u00e1fico\u00bb (78) al estilo de Metternich. Desde el punto de vista del derecho\ninternacional, se hab\u00eda colocado en la situaci\u00f3n de infractor y s\u00f3lo pod\u00eda\nsalir del apuro recurriendo a su predilecta interpretaci\u00f3n del derecho\ninternacional en boga en las tabernas corporativas de estudiantes.<\/p>\n\n\n\n<p>El que no\nse le hubiera puesto abiertamente en rid\u00edculo se debi\u00f3 s\u00f3lo a que, en la\nprimavera de 1867, Luis Napole\u00f3n no estaba a\u00fan preparado de ninguna manera para\nuna guerra grande. Se lleg\u00f3 a un acuerdo en la Conferencia de Londres. Los\nprusianos se retiraron de Luxemburgo; la fortaleza fue demolida, el ducado se proclam\u00f3\nneutral (79). Se volvi\u00f3 a aplazar la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Luis\nNapole\u00f3n no pod\u00eda sentirse tranquilo. Acept\u00f3 de buen grado el acrecentamiento\ndel poder\u00edo de Prusia, pero s\u00f3lo a condici\u00f3n de recibir las correspondientes\ncompensaciones en el Rin. Estaba dispuesto a contentarse con poco e incluso a\nmoderar a\u00fan m\u00e1s sus modestas pretensiones, pero no consigui\u00f3 nada, lo enga\u00f1aron\nen todo. Pero, un imperio bonapartista en Francia s\u00f3lo era posible si\ndesplazaba progresivamente la frontera hacia el Rin y si Francia segu\u00eda siendo\n-en realidad o, al menos, en la imaginaci\u00f3n- el \u00e1rbitro de Europa. No se logr\u00f3\ncorrer la frontera, la situaci\u00f3n de \u00e1rbitro se hallaba ya en peligro, la prensa\nbonapartista gritaba a voz encuello acerca de la revancha por Sadowa; a fin de\nmantenerse en el trono, Luis Napole\u00f3n deb\u00eda permanecer fiel a su papel y\nconseguir por la fuerza lo que no hab\u00eda logrado por las buenas, pese a todos\nlos servicios que hab\u00eda prestado.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ambas\npartes comenz\u00f3 una preparaci\u00f3n activa diplom\u00e1tica y militar para la guerra. Y\naqu\u00ed tuvo lugar el siguiente incidente diplom\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a\nbuscaba un candidato al trono. En marzo (80), Benedetti, embajador franc\u00e9s en\nBerl\u00edn, oye decir que el pr\u00edncipe Leopoldo de Hohenzollern solicita el trono;\nPar\u00eds le encarga comprobarlo. El subsecretario de Estado von Thile le asegura\nbajo palabra de honor que el gobierno prusiano no sabe nada. Durante su viaje a\nPar\u00eds, Benedetti conoce el punto de vista del emperador: \u00abesta candidatura es\nesencialmente antinacional, el pa\u00eds no lo consentir\u00e1, hay que impedirlo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Diremos\nde pasada que con eso, Luis Napole\u00f3n probaba que hab\u00eda venido ya mucho a menos.\nEn efecto, \u00bfpod\u00eda haber una \u00abvenganza por Sadowa\u00bb m\u00e1s bella que el reinado de\nun pr\u00edncipe prusiano en Espa\u00f1a, los inconvenientes que se desprend\u00edan de ello,\nel enfrascamiento de Prusia en las relaciones internas de los partidos\nespa\u00f1oles, posiblemente una guerra, una derrota de la enana marina de Prusia y,\nen todo caso, Prusia en una situaci\u00f3n extremamente grotesca ante los ojos de\nEuropa? Pero, Luis Napole\u00f3n no pod\u00eda permitirse ya semejante espect\u00e1culo. Su\ncr\u00e9dito estaba tan minado que ten\u00eda que contar con el punto de vista\ntradicional, seg\u00fan el cual un pr\u00edncipe alem\u00e1n en el trono de Espa\u00f1a colocar\u00eda a\nFrancia entre dos fuegos y, por consiguiente, no se pod\u00eda tolerar, punto de\nvista pueril despu\u00e9s de 1830.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed,\nBenedetti visit\u00f3 a Bismarck para recibir nuevas explicaciones y exponerle la\nposici\u00f3n de Francia (el 11 de mayo de 1869). No consigui\u00f3 saber nada\ndeterminado. En cambio, Bismarck se enter\u00f3 de lo que quer\u00eda enterarse: que la\npresentaci\u00f3n de la candidatura de Leopoldo significar\u00eda la guerra inmediata con\nFrancia. De este modo, Bismarck obtuvo la posibilidad de comenzar la guerra\ncuando le viniese mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>En\nefecto, en julio de 1870, volvi\u00f3 a surgir la candidatura de Leopoldo, lo que\nllev\u00f3 inmediatamente a la guerra, por m\u00e1s que se opusiese a ello Luis Napole\u00f3n.\nEste no s\u00f3lo se dio cuenta de que hab\u00eda ca\u00eddo en la trampa. Comprendi\u00f3\nigualmente que se trataba de su poder imperial y confiaba muy poco en la\nhonradez de su pandilla bonapartista de azufre (81), que le aseguraba que\nestaba todo preparado hasta el \u00faltimo bot\u00f3n en las polainas, y se fiaba todav\u00eda\nmenos de sus aptitudes militares y administrativas; ya sus propias vacilaciones\naceleraban su ca\u00edda.<\/p>\n\n\n\n<p>Bismarck,\nal contrario, adem\u00e1s de estar completamente preparado en el aspecto militar, se\nrespaldaba esta vez efectivamente en el pueblo, que, tras de todas las mentiras\ndiplom\u00e1ticas de ambos partidos, s\u00f3lo ve\u00eda una cosa: no se trataba s\u00f3lo de una guerra\npor el Rin, sino de una guerra por su existencia nacional. Por vez primera\ndesde 1813, los reservistas y la <em>Landwehr<\/em> afluyeron en masa, llenos de entusiasmo y\nde esp\u00edritu combativo, para ponerse bajo las banderas. No importaba c\u00f3mo se\nhab\u00eda producido todo eso, no importaba que parte de la herencia nacional de dos\nmilenios Bismarck hab\u00eda o no hab\u00eda prometido por su propia iniciativa a Luis\nNapole\u00f3n, trat\u00e1base de dar a entender al extranjero de una vez y para siempre\nque no deb\u00eda inmiscuirse en los asuntos interiores alemanes y que Alemania no\nten\u00eda la misi\u00f3n de apuntalar el vacilante trono de Luis Napole\u00f3n con\nconcesiones de territorio alem\u00e1n. Y frente a tal entusiasmo nacional\ndesaparecieron todas las diferencias de clase, se disiparon todos los antojos\nde las cortes de Alemania del Sur acerca de la Confederaci\u00f3n del Rin y todos\nlos pujos de restauraci\u00f3n de los pr\u00edncipes expulsados.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos\npartes se buscaban aliados. Luis Napole\u00f3n estaba seguro de Austria y Dinamarca\ny, hasta cierto punto, de Italia. Bismarck ten\u00eda a su lado a Rusia. Pero\nAustria, como siempre, no estaba preparada y no pudo intervenir activamente\nantes del 2 de septiembre, y el 2 de septiembre Luis Napole\u00f3n era ya prisionero\nde los alemanes; adem\u00e1s, Rusia notific\u00f3 a Austria que la atacar\u00eda en cuanto\n\u00e9sta atacase a Prusia. En Italia, Luis Napole\u00f3n recog\u00eda los frutos de su doblez\npol\u00edtica: hab\u00eda querido levantar el movimiento de la unidad nacional, pero, a\nla vez, hab\u00eda querido proteger al papa contra esa unidad nacional; segu\u00eda\nocupando Roma con tropas que necesitaba en casa, pero que no pod\u00eda retirar sin\nobligar a Italia a que respetase Roma y la soberan\u00eda del papa, y eso, a su vez,\nno permit\u00eda que Italia acudiese en su ayuda. Finalmente, Dinamarca recibi\u00f3 de\nRusia la orden de estar quieta.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los\nr\u00e1pidos golpes de las armas alemanas desde Spickeren y Woerth hasta Sed\u00e1n (82)\nejercieron en la localizaci\u00f3n de la guerra un efecto m\u00e1s decisivo que todas las\nnegociaciones diplom\u00e1ticas. El ej\u00e9rcito de Luis Napole\u00f3n fue derrotado en todos\nlos combates y, finalmente, tres cuartas partes del mismo se vieron prisioneros\nen Alemania. La culpa de ello no la ten\u00edan los soldados, que hab\u00edan combatido\ncon bastante valor, sino el jefe y el r\u00e9gimen. Pero quien hab\u00eda creado, como\nLuis Napole\u00f3n, su Imperio con ayuda de una pandilla de canallas, quien hab\u00eda\nmantenido en sus manos a lo largo de dieciocho a\u00f1os el poder en ese Imperio\ns\u00f3lo por haberle dado a esa caterva la posibilidad de explotar a Francia, quien\nhab\u00eda colocado en los principales puestos del Estado a hombres de esa gavilla,\ny en los cargos secundarios, a los c\u00f3mplices de aqu\u00e9llos, no deb\u00eda emprender\nuna lucha de vida o muerte, si no quer\u00eda verse en un atolladero. En menos de\ncinco semanas se desmoron\u00f3 el edificio del Imperio que durante largos a\u00f1os\nhab\u00eda entusiasmado al filisteo de Europa. La revoluci\u00f3n del 4 de septiembre (83)\nno hizo m\u00e1s que recoger los escombros, y Bismarck, que hab\u00eda empezado la guerra\npara fundar el Imperio peque\u00f1o alem\u00e1n, se vio una bella ma\u00f1ana en el papel de\nfundador de la Rep\u00fablica Francesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la\npropia proclama de Bismarck, la guerra no se hab\u00eda llevado contra el pueblo\nfranc\u00e9s, sino contra Luis Napole\u00f3n. Con la ca\u00edda de este \u00faltimo, desaparec\u00eda\ntodo motivo de guerra. Lo mismo pensaba el gobierno del 4 de septiembre \u2013no tan\ningenuo en otros problemas\u2013 y qued\u00f3 muy sorprendido cuando Bismarck mostr\u00f3 de\npronto todo lo junker prusiano que era.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie en\nel mundo odia tanto a los franceses como los junkers prusianos. Y no s\u00f3lo\nporque \u00e9stos, exentos de impuestos, hab\u00edan sufrido en 1806-1813 el duro castigo\nque les hab\u00edan impuesto los franceses y las consecuencias de su propia vanidad;\nera mucho peor el que esos ateos franceses hubiesen turbado tanto las cabezas\ncon su criminal revoluci\u00f3n que la anterior magnificencia de los junkers se\nhab\u00eda enterrado casi completamente hasta en la vieja Prusia, y los pobres\njunkers ten\u00edan que sostener a\u00f1o tras a\u00f1o una lucha tenaz por los \u00faltimos restos\nde esa magnificencia, habiendo la mayor parte de ellos bajado al rango de\ndeplorable nobleza parasitaria. Francia merec\u00eda la venganza por todo eso, y los\noficiales junkers del ej\u00e9rcito, bajo la direcci\u00f3n de Bismarck, se encargaron de\nello. Se redactaron las listas de las contribuciones de guerra que Francia\nhab\u00eda cobrado a Prusia, se evaluaron luego las proporciones de la contribuci\u00f3n\nde guerra que deb\u00edan pagar las ciudades y los departamentos de Francia, habida\ncuenta, naturalmente, que Francia era un pa\u00eds mucho m\u00e1s rico. Se requisaban\nv\u00edveres, forrajes, ropa, calzado, etc. con una implacabilidad ostentativa. Un\nalcalde de las Ardenas, que declar\u00f3 no poder satisfacer la exigencia, recibi\u00f3\nsin m\u00e1s ni m\u00e1s veinticinco golpes de bast\u00f3n; el gobierno de Par\u00eds public\u00f3\npruebas oficiales de eso. Los francotiradores (84), que proced\u00edan tan\nexactamente de acuerdo con el decreto de 1813 sobre el <em>Landsturm <\/em>(85) prusiano, como si lo hubiesen estudiado para eso,\neran fusilados sin piedad sobre el terreno. Son igualmente fidedignos los\ncuentos de los relojes de p\u00e9ndola enviados a Alemania: <em>K\u00f6lnische Zeitung<\/em> (86) public\u00f3 eso. S\u00f3lo en opini\u00f3n de los prusianos\nesos relojes no se consideraban robados, sino hallados como bienes sin due\u00f1o en\nlas casas de campo abandonadas en las inmediaciones de Par\u00eds y anexadas en\nfavor de los familiares que se hab\u00edan quedado en la patria. De esta manera, los\njunkers, bajo la direcci\u00f3n de Bismarck, se encargaron de que, a despecho de la\nconducta irreprochable tanto de los soldados como de una gran parte de los\noficiales, se mantuviese el car\u00e1cter espec\u00edficamente prusiano de la guerra y de\nque los franceses no se olvidasen de ello; pero estos \u00faltimos hicieron recaer\nsobre todo el ej\u00e9rcito la responsabilidad por la odiosa mezquindad de los\njunkers.<\/p>\n\n\n\n<p>No\nobstante, a esos mismos junkers les toc\u00f3 en suerte rendir al pueblo franc\u00e9s\nunos honores que la historia jam\u00e1s hab\u00eda visto. Cuando todas las tentativas de\neliminar el bloqueo de Par\u00eds hab\u00edan fracasado, cuando todos los ej\u00e9rcitos\nfranceses hab\u00edan sido rechazados, cuando la \u00faltima gran ofensiva de Bourbaki\nsobre la l\u00ednea de comunicaci\u00f3n de los alemanes fracas\u00f3, cuando toda la\ndiplomacia europea abandon\u00f3 a Francia a su propia suerte, sin mover un dedo,\nPar\u00eds, presa del hambre, hubo de capitular. Y los corazones de los junkers\nlatieron a\u00fan m\u00e1s fuerte cuando pudieron, en fin, entrar triunfantes en el nido\nimp\u00edo y vengarse a sus anchas de los archirrebeldes parisinos, cosa que no les\npermitiera hacer en 1814 el emperador ruso Alejandro, y en 1815, Wellington;\nahora pod\u00edan ensa\u00f1arse en el foco y la patria de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Par\u00eds capitul\u00f3, pag\u00f3 200 millones de contribuci\u00f3n de guerra; los fuertes fueron entregados a los prusianos; la guarnici\u00f3n depuso las armas a los pies de los vencedores y entreg\u00f3 su artiller\u00eda de campa\u00f1a; los ca\u00f1ones de las fortificaciones fueron desmontados de las cure\u00f1as; todos los medios de resistencia pertenecientes al Estado fueron entregados uno por uno. Pero no se toc\u00f3 a los verdaderos defensores de Par\u00eds, la guardia nacional, el pueblo parisino en armas; nadie se atrevi\u00f3 a exigirle sus armas ni sus ca\u00f1ones (87). Y para anunciar al mundo entero que el victorioso ej\u00e9rcito alem\u00e1n se hab\u00eda detenido respetuosamente frente al pueblo armado de Par\u00eds, los vencedores no entraron en la ciudad, se contentaron con ocupar por tres d\u00edas los Campos El\u00edseos \u2013\u00a1un jard\u00edn p\u00fablico!\u2013 \u00a1en el que se hallaban vigilados y bloqueados por centinelas de los parisinos! Ning\u00fan soldado alem\u00e1n entr\u00f3 en el Ayuntamiento de Par\u00eds, ninguno pudo pasear por los jardines y los pocos, que fueron admitidos al Louvre para admirar las obras de arte, hubieron de pedir permiso para ello, a fin de no violar las condiciones de la capitulaci\u00f3n. Francia hab\u00eda sido derrotada, Par\u00eds se mor\u00eda de hambre, pero el pueblo parisino se hab\u00eda ganado con su glorioso pasado <em>tal <\/em>respeto que ning\u00fan vencedor se atrevi\u00f3 siquiera a exigir su desarme, ninguno tuvo el valor de entrar en sus casas para hacer un registro y profanar con una marcha triunfal esas calles, campo de batalla de tantas revoluciones. Fue como si el reci\u00e9n salido emperador alem\u00e1n (88) se quitase el sombrero ante los revolucionarios vivos de Par\u00eds, como en otros tiempos su hermano (89) se descubriera ante los cad\u00e1veres de los combatientes de Marzo en Berl\u00edn (90) y como si todo el ej\u00e9rcito alem\u00e1n, formado detr\u00e1s del emperador, les presentase armas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero fue\nel \u00fanico sacrificio que hubo de aceptar Bismarck. So pretexto de que en Francia\nno hab\u00eda gobierno que pudiese concertar la paz con \u00e9l, lo que era tanto verdad,\ncomo mentira, tanto el 4 de septiembre, como el 28 de enero (91), se vali\u00f3 de\nsus \u00e9xitos de una manera puramente prusiana, hasta la \u00faltima gota, y no se\ndeclar\u00f3 dispuesto a la paz hasta que vio a Francia completamente postrada. Al\nconcluir la paz, volvi\u00f3 a \u00abutilizar sin escr\u00fapulos la situaci\u00f3n favorable\u00bb,\ncomo un buen viejo prusiano. Adem\u00e1s de extorsionar la cuant\u00eda inaudita de 5 mil\nmillones de indemnizaci\u00f3n, se arranc\u00f3 a Francia dos provincias \u2013Alsacia y la\nLorena alemana, con Metz y Estrasburgo\u2013 y las incorpor\u00f3 a Alemania. Con esa\nanexi\u00f3n, Bismarck se port\u00f3 por vez primera como un pol\u00edtico independiente, que,\nadem\u00e1s de cumplir con sus m\u00e9todos propios un programa que le hab\u00eda sido\nimpuesto desde fuera, pon\u00eda en pr\u00e1ctica los productos de su propia actividad\ncerebral; y aqu\u00ed cometi\u00f3 su primer error colosal (92).<\/p>\n\n\n\n<p>Alsacia\nhab\u00eda sido conquistada en lo fundamental por Francia ya en la guerra de los\nTreinta a\u00f1os. Richelieu hab\u00eda abandonado con eso el firme principio de Enrique\nIV:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abQue la\nlengua espa\u00f1ola sea de Espa\u00f1a, la alemana, de Alemania, pero donde se habla\nfranc\u00e9s me pertenece a m\u00ed\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Richelieu\npart\u00eda aqu\u00ed del principio de la frontera natural del Rin, de la frontera\nhist\u00f3rica de la vieja Galia. Era una necedad; pero el Imperio alem\u00e1n, que comprend\u00eda\nlos dominios ling\u00fc\u00edsticos franceses de Lorena, de B\u00e9lgica y hasta del Franco\nCondado, no ten\u00eda derecho a reprochar a Francia la anexi\u00f3n de pa\u00edses de habla\nalemana. Y si Luis XIV se apoder\u00f3 en 1681, en tiempos de paz, de Estrasburgo,\ncon ayuda de un partido de inspiraci\u00f3n francesa de la ciudad (93), no era\nPrusia la que deb\u00eda indignarse por ello despu\u00e9s de haber recurrido, en 1796, a\nla violencia, aunque sin \u00e9xito, respecto de la ciudad libre imperial de\nNuremberg, a la que no le hab\u00eda invitado, por cierto, ning\u00fan partido prusiano\n(94).<\/p>\n\n\n\n<p>La Lorena\nfue vendida a Francia por Austria en 1735 de acuerdo con el tratado de paz de\nViena y pas\u00f3 en 1766 definitivamente a manos de Francia. A lo largo de los\nsiglos no hab\u00eda pertenecido m\u00e1s que nominalmente al Imperio alem\u00e1n, sus duques\neran franceses en todos los aspectos y casi siempre se hab\u00edan aliado a Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>En los\nVosgos, hasta la Revoluci\u00f3n francesa, hab\u00eda una multitud de peque\u00f1os se\u00f1ores\nque se portaban respecto de Alemania como dignatarios imperiales dependientes\ndirectamente del emperador y, a la vez, reconoc\u00edan la soberan\u00eda de Francia\nrespecto de ellos. Sacaban provecho de esa doble situaci\u00f3n. Y, puesto que el\nImperio alem\u00e1n lo toleraba, en lugar de pedir cuentas a esos dinastas, no pod\u00eda\nquejarse cuando Francia, en virtud de sus derechos soberanos, puso bajo su\nprotecci\u00f3n contra esos se\u00f1ores expulsados, a los habitantes de dichos dominios.<\/p>\n\n\n\n<p>En total,\neste territorio alem\u00e1n antes de la revoluci\u00f3n no hab\u00eda sido afrancesado en\nabsoluto. El idioma alem\u00e1n segu\u00eda siendo el de las escuelas y las instituciones\nadministrativas, al menos en Alsacia. El gobierno franc\u00e9s favorec\u00eda a las provincias\nalemanas que, despu\u00e9s de largas y devastadoras guerras, ahora, a partir de\ncomienzos del siglo XVIII, no hab\u00edan vuelto a ver al enemigo en sus tierras.\nDesgarrado por eternas guerras intestinas, el Imperio alem\u00e1n no pod\u00eda\nverdaderamente suscitar entre los alsacianos el deseo de volver a la madre\npatria; al menos gozaban de la tranquilidad y la paz, sab\u00edan c\u00f3mo marchaban los\nasuntos, y los filisteos, que marcaban la pauta, ve\u00edan en ello los caminos\ninescrutables del Se\u00f1or. Adem\u00e1s, su suerte no carec\u00eda de ejemplos, ya que los\nhabitantes de Holstein se hallaban tambi\u00e9n bajo la dominaci\u00f3n extranjera de\nDinamarca.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero\nsobreviene la Revoluci\u00f3n francesa. Lo que Alsacia y Lorena no se hab\u00edan\natrevido siquiera a esperar de Alemania les regal\u00f3 Francia. Las trabas feudales\nfueron rotas. El campesino siervo sujeto a la correa devino hombre libre, en\nmuchos casos propietario libre de su finca y de su campo. En las ciudades\ndesaparecieron el poder de los patricios y los privilegios gremiales. Se\nexpuls\u00f3 a la nobleza y, en las posesiones de los peque\u00f1os pr\u00edncipes y se\u00f1ores,\nlos campesinos siguieron el ejemplo de sus vecinos; echaron a los dinastas, las\nc\u00e1maras del gobierno y la nobleza y se proclamaron ciudadanos franceses libres.\nEn ninguna parte de Francia, el pueblo se adhiri\u00f3 con mayor entusiasmo a la\nrevoluci\u00f3n que en las regiones de habla alemana. Y cuando el Imperio germ\u00e1nico\ndeclar\u00f3 la guerra a la revoluci\u00f3n, cuando se vio que los alemanes, adem\u00e1s de\nsoportar a\u00fan obedientes sus cadenas, se dejaban utilizar para volver a imponer\na los franceses su antigua servidumbre y, a los campesinos de Alsacia, los\nse\u00f1ores feudales que acababan de ser expulsados, se acab\u00f3 el germanismo de\nAlsacia y Lorena, cuyos habitantes aprendieron a odiar y a despreciar a los alemanes.\nEntonces se compuso en Estrasburgo la <em>Marsellesa<\/em> y fueron los alsacianos los primeros en\ncantarla; los franceses alemanes, a despecho del idioma y del pasado, en los\ncampos de centenares de batallas en la lucha por la revoluci\u00f3n, se unieron a\nlos franceses nacionales para formar un mismo pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAcaso la\ngran revoluci\u00f3n no hab\u00eda hecho el mismo milagro con los flamencos de Dunkerque,\ncon los celtas de Breta\u00f1a y con los italianos de C\u00f3rcega? y cuando nos quejamos\nde que lo mismo haya ocurrido a los alemanes, \u00bfno nos habremos olvidado de toda\nnuestra historia, que lo ha hecho posible? \u00bfHabremos olvidado que toda la\norilla izquierda del Rin, aun habiendo tenido una participaci\u00f3n pasiva en la\nrevoluci\u00f3n estuvo en favor de los franceses cuando los alemanes volvieron a\nentrar en esas tierras en 1814 y sigui\u00f3 as\u00ed hasta 1848, cuando la revoluci\u00f3n\nrehabilit\u00f3 a los alemanes a los ojos de la poblaci\u00f3n de las regiones renanas?\n\u00bfAcaso nos olvidamos de que el entusiasmo de Heine por los franceses y hasta su\nbonapartismo no eran otra cosa que el eco del estado de esp\u00edritu de todo el\npueblo de la orilla izquierda del Rin?<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando\nlos aliados entraron en Francia en 1814, precisamente en Alsacia y Lorena\ntropezaron pon los enemigos m\u00e1s decididos, con la resistencia m\u00e1s fuerte por\nparte del propio pueblo, ya que se sent\u00eda el peligro de que habr\u00eda que volver a\npertenecer a Alemania. Mientras tanto, en Alsacia y Lorena se hablaba a\u00fan casi\nexclusivamente el alem\u00e1n. Pero, cuando ya no hab\u00eda peligro de que se le\napartase de Francia, cuando se puso fin a los apetitos anexionistas de los\nchovinistas rom\u00e1nticos alemanes, se comprendi\u00f3 que era necesario unirse m\u00e1s\nestrechamente a Francia incluso desde el punto de vista del idioma; a partir de\nese momento se hizo lo mismo que en Luxemburgo, se procedi\u00f3 voluntariamente al\npaso de las escuelas a la ense\u00f1anza en franc\u00e9s. No obstante, el proceso de\ntransformaci\u00f3n era muy lento; s\u00f3lo la actual generaci\u00f3n de la burgues\u00eda se ha\nafrancesado efectivamente, mientras que los campesinos y los obreros siguen\nhablando el alem\u00e1n. La situaci\u00f3n es aproximadamente la misma que en Luxemburgo;\nel alem\u00e1n literario cede el lugar al franc\u00e9s (excepto parcialmente en el\np\u00falpito), pero el dialecto popular alem\u00e1n ha perdido terreno s\u00f3lo en la\nfrontera ling\u00fc\u00edstica, siendo de uso familiar m\u00e1s com\u00fan que en la mayor parte de\nAlemania.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal es el\npa\u00eds que Bismarck y los junkers prusianos, sostenidos, al parecer, por la\nreminiscencia de un romanticismo chovinista inseparable de todas las\niniciativas alemanas, se propusieron volverlo a convertir en pa\u00eds alem\u00e1n. El\nprop\u00f3sito de convertir Estrasburgo, la patria de la <em>Marsellesa<\/em>, en ciudad alemana fue tan absurdo como el\ndeseo de hacer de Niza, la patria de Garibaldi, una ciudad francesa. Pero, en\nNiza, Luis Napole\u00f3n respetaba las conveniencias, poniendo a votaci\u00f3n el\nproblema de la anexi\u00f3n, y la maniobra tuvo \u00e9xito. Sin hablar ya de que los\nprusianos detestaban, y no sin motivo de peso, semejantes medidas\nrevolucionarias -no se conoc\u00eda un solo caso de que las masas populares hubiesen\nquerido unirse a Prusia-, se sab\u00eda demasiado bien que precisamente aqu\u00ed la\npoblaci\u00f3n era m\u00e1s un\u00e1nime en su deseo de ser francesa que los propios franceses\nnacionales. Y la separaci\u00f3n fue llevada a cabo mediante la violencia. Era algo\nas\u00ed como una venganza por la Revoluci\u00f3n francesa; se arranc\u00f3 uno de los trozos\nque se hab\u00edan fundido con Francia precisamente merced a la revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el\npunto de vista militar, la anexi\u00f3n ten\u00eda en ese caso un objetivo determinado.\nCon Metz y Estrasburgo, Alemania adquir\u00eda un frente de defensa de excepcional\nfuerza. Mientras B\u00e9lgica y Suiza sigan neutrales, tos franceses s\u00f3lo pueden\nemprender una ofensiva masiva en la estrecha franja comprendida entre Metz y\nlos Vosgos y, adem\u00e1s, Coblenza, Metz, Estrasburgo y Maguncia constituyen el\ncuadril\u00e1tero de plazas fuertes m\u00e1s poderoso y m\u00e1s grande del mundo. Pero, la\nmitad de este cuadril\u00e1tero, al igual que el austr\u00edaco en Lombardia (95), se\nhalla en pa\u00eds enemigo y sirve all\u00ed de ciudadela para reprimir a la poblaci\u00f3n.\nEs m\u00e1s: a fin de cerrar el cuadril\u00e1tero hab\u00eda que salir de la zona de\npropagaci\u00f3n del idioma alem\u00e1n, hab\u00eda que anexar a un cuarto de mill\u00f3n de\nfranceses nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Por\nconsiguiente, la gran ventaja estrat\u00e9gica es el \u00fanico punto que puede\njustificar la anexi\u00f3n. Ahora bien, \u00bfpuede esta ventaja compararse en alguna\nmedida con el da\u00f1o que ha causado?<\/p>\n\n\n\n<p>Al junker\nprusiano le importa un comino el inmenso da\u00f1o moral que se ha causado el joven\nImperio alem\u00e1n proclamando abierta y desvergonzadamente como principio b\u00e1sico la\nviolencia brutal. Al contrario, le hacen falta s\u00fabditos recalcitrantes y\nsometidos por la violencia, ya que \u00e9stos sirven de prueba del crecimiento del\npoder\u00edo prusiano; en realidad, jam\u00e1s ha tenido otros. Pero con lo que deb\u00eda\ncontar era con las consecuencias pol\u00edticas de la anexi\u00f3n. Y \u00e9stas eran\nevidentes. Incluso antes de que la anexi\u00f3n adquiriese fuerza de ley, Marx la\nanunci\u00f3 al mundo en una circular de la Internacional: <em>La anexi\u00f3n de Alsacia y Lorena hace de Rusia el\n\u00e1rbitro de Europa <\/em>(96).\nY los socialdem\u00f3cratas lo repitieron con harta frecuencia desde la tribuna del\nReichstag hasta que el propio Bismarck reconoci\u00f3 la raz\u00f3n de esta frase en su\ndiscurso parlamentario del 6 de febrero de 1888, gimoteando ante el\ntodopoderoso zar, amo de la guerra y la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>En\nefecto, eso estaba claro como la luz del d\u00eda. Al arrancar a Francia dos de sus\nprovincias m\u00e1s fan\u00e1ticamente patri\u00f3ticas, se la echaban en los brazos del que\nle diese la esperanza de recuperarlas, y hac\u00edan de Francia un enemigo eterno.\nCierto es que Bismarck, que representa en este aspecto digna y conscientemente\na los filisteos alemanes, exige de los franceses que no renuncien a Alsacia y\nLorena s\u00f3lo en el sentido jur\u00eddico estatal, sino tambi\u00e9n en el moral y que,\nadem\u00e1s, se alegren bastante, puesto que estos dos pedazos de la Francia\nrevolucionaria \u00abhan sido devueltos a la madre patria\u00bb, de la que no quieren\nsaber absolutamente nada. Pero, por desgracia, los franceses no lo hacen, del\nmismo modo que los alemanes no renunciaron durante las guerras napole\u00f3nicas a\nla orilla izquierda del Rin, aunque en esa \u00e9poca dicha regi\u00f3n no pensaba volver\nal poder de estos \u00faltimos. Por cuanto los alsacianos y los loreneses quieren\nvolver a Francia, \u00e9sta procurar\u00e1 y debe procurar recobrarlos, deber\u00e1 buscar los\nmedios de conseguirlo y, entre otras cosas, deber\u00e1 buscarse aliados. Y su\naliado natural contra Alemania es Rusia.<\/p>\n\n\n\n<p>Si las\ndos naciones m\u00e1s grandes del continente occidental se neutralizan\nrec\u00edprocamente mediante su hostilidad, si entre ellas existe, adem\u00e1s, una\neterna manzana de la discordia, que las incita a combatirse mutuamente, de ello\nsale ganando s\u00f3lo Rusia, ya que se le desatan m\u00e1s y m\u00e1s las manos, Rusia, que\nen sus designios anexionistas tropezar\u00e1 con menos obst\u00e1culos por parte de\nAlemania y podr\u00e1 contar m\u00e1s con el apoyo incondicional de Francia. \u00bfAcaso\nBismarck no ha colocado a Francia en una situaci\u00f3n en que \u00e9sta tiene que\nimplorar la alianza rusa y abandonar amablemente Constantinopla a Rusia si \u00e9sta\ns\u00f3lo promete a Francia la devoluci\u00f3n de las provincias perdidas? Y si, pese a\nello, la paz se ha mantenido durante diecisiete a\u00f1os, \u00bfno habr\u00e1 que atribuirlo\na otro hecho, a que el sistema de formaci\u00f3n de reservas militares implantado en\nFrancia y en Rusia requiere diecis\u00e9is a\u00f1os, al menos, y despu\u00e9s de los\nrecientes perfeccionamientos alemanes, veinticinco a\u00f1os para formar los\nnecesarios contingentes anuales? \u00bfAcaso la anexi\u00f3n de Alsacia y Lorena, que\ndurante los \u00faltimos diecisiete a\u00f1os ha sido el factor principal determinante de\ntoda la pol\u00edtica de Europa, no es ahora tambi\u00e9n la causa fundamental de toda la\ncrisis que entra\u00f1a el peligro de guerra en el continente? \u00a1Supr\u00edmase nada m\u00e1s\nque esto, y la paz estar\u00e1 asegurada!<\/p>\n\n\n\n<p>El\nburgu\u00e9s alsaciano, que habla el franc\u00e9s con una pronunciaci\u00f3n alto alemana, ese\npetulante h\u00edbrido que hace alarde de franc\u00e9s, como si fuera un franc\u00e9s depura\ncepa, que mira a Goethe por encima del hombro y se entusiasma con Racine, pero\nque no puede deshacerse de la torturante conciencia de su secreto origen alem\u00e1n\ny, precisamente por eso, tiene que hablar con desd\u00e9n de todo lo alem\u00e1n, de modo\nque no puede siquiera servir de intermediario entre Alemania y Francia, ese\nburgu\u00e9s alsaciano es, indudablemente, un individuo despreciable, ya sea un\nindustrial de Mulhouse, ya un periodista de Par\u00eds. Pero \u00bfqui\u00e9n lo ha hecho as\u00ed,\nsino la historia de Alemania de los \u00faltimos trescientos a\u00f1os? \u00bfAcaso no eran\nhasta hace poco tiempo casi todos los alemanes en el extranjero, sobre todo los\ncomerciantes, como los alsacianos, que abjuraban de su origen alem\u00e1n, que se\nsomet\u00edan a toda clase de torturas para adoptar la nacionalidad extranjera de su\nnueva patria y se colocaban voluntariamente en la misma situaci\u00f3n rid\u00edcula, al\nmenos, que los alsacianos, los cuales se ven m\u00e1s o menos forzados a ello por\nlas circunstancias? Por ejemplo, en Inglaterra, todos los comerciantes alemanes\ninmigrados entre 1815 y 1840 se asimilaron casi enteramente, hablaban entre s\u00ed\ncasi exclusivamente en ingl\u00e9s e, incluso ahora, en la Bolsa de Manchester, se\npueden ver no pocos viejos filisteos alemanes que dar\u00edan la mitad de su fortuna\npor poder pasar por verdaderos ingleses. S\u00f3lo despu\u00e9s de 1848 se produjeron\nciertos cambios en este problema, y a partir de 1870, cuando un teniente de\nreserva llega a Inglaterra y Berl\u00edn env\u00eda all\u00ed su contingente, el servilismo\nanterior cede incluso lugar a la arrogancia prusiana, que nos hace no menos\nrid\u00edculos ante los ojos de los extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAcaso,\ndespu\u00e9s de 1871, la reunificaci\u00f3n con Alemania se hizo m\u00e1s atractiva para los\nalsacianos? Al contrario. Los sometieron a una dictadura, mientras que al lado,\nen Francia, reg\u00eda la rep\u00fablica. Se implant\u00f3 en su provincia el importuno y\npedante sistema prusiano de la <em>Landrath<\/em>, en comparaci\u00f3n con la cual la injerencia\nadministrativa de las llamadas prefecturas francesas, rigurosamente\nreglamentada por la ley, parec\u00eda de oro. Se puso pronto fin a los \u00faltimos\nrestos de la libertad de prensa, del derecho de reuni\u00f3n y de asociaci\u00f3n, se\ndisolvi\u00f3 los recalcitrantes consejos municipales y se instal\u00f3 en las funciones\nde alcaldes a bur\u00f3cratas alemanes. En cambio, se trat\u00f3 de agradar por todos los\nmedios a los \u00ab<em>notables<\/em>\u00bb, es decir, a los arist\u00f3cratas y burgueses\nafrancesados completamente, protegiendo sus intereses explotadores contra los\ncampesinos y los obreros de habla alemana, pero que no eran de mentalidad\nalemana, que constitu\u00edan el \u00fanico elemento con el que hubiera sido posible una\ntentativa de reconciliaci\u00f3n. Y \u00bfqu\u00e9 se logr\u00f3 con eso? Pues, que en febrero de\n1887, cuando toda Alemania se dej\u00f3 intimidar y envi\u00f3 al Reichstag la mayor\u00eda\ndel cartel (97) de Bismarck, Alsacia y Lorena eligieron nada m\u00e1s, que a\nfranceses decididos, rechazando a todos los sospechosos de la m\u00e1s m\u00ednima\nsimpat\u00eda hacia los alemanes.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora\nbien, siendo los alsacianos como son, \u00bftenernos derecho a indignarnos por eso?\nDe ninguna manera. El que se opongan a la anexi\u00f3n es un hecho hist\u00f3rico que hay\nque explicar y no anular. Y aqu\u00ed debemos preguntarnos: \u00bfcu\u00e1ntas faltas\nhist\u00f3ricas graves habr\u00e1 debido cometer Alemania para que fuese posible\nsemejante estado de \u00e1nimo en Alsacia? Y \u00bfqu\u00e9 aspecto debe tener nuestro nuevo\nImperio alem\u00e1n, visto desde fuera, si despu\u00e9s de diecisiete a\u00f1os de\nregermanizaci\u00f3n, los alsacianos se muestran un\u00e1nimes al decirnos: dejadnos en\npaz? \u00bfTenemos el derecho a pensar que dos campa\u00f1as victoriosas y diecisiete\na\u00f1os de dictadura de Bismarck bastan para acabar con todas las consecuencias de\ntoda la bochornosa historia de tres siglos?<\/p>\n\n\n\n<p>Bismarck\nhab\u00eda logrado su objetivo. Su nuevo Imperio prusiano-alem\u00e1n hab\u00eda sido\nproclamado en Versalles, en la sala de gala de Luis XIV (98). Francia se\nhallaba desarmada a sus pies; la altanera ciudad de Par\u00eds, a la que ni \u00e9l mismo\nse hab\u00eda atrevido a tocar, hab\u00eda sido llevada por Thiers a la insurrecci\u00f3n de\nla Comuna y, luego, derrotada por los soldados del ex ej\u00e9rcito imperial que\nregresaban del cautiverio. Todos los filisteos de Europa admiraban a Bismarck\ncomo no hab\u00edan admirado a su modelo, a Luis Bonaparte, en los a\u00f1os 50. Con el\napoyo de Rusia, Alemania se erigi\u00f3 en la primera potencia de Europa, y todo el\npoder en Alemania se hallaba concentrado en manos del dictador Bismarck. Ahora\ntodo depend\u00eda de c\u00f3mo sabr\u00eda utilizar ese poder. Si hasta entonces hab\u00eda puesto\nen pr\u00e1ctica los planes de unidad de la burgues\u00eda sin recurrir a los medios\nburgueses, sino a los bonapartistas, ahora ese problema estaba resuelto en\ncierta medida; trat\u00e1base de concebir planes propios y mostrar qu\u00e9 ideas era\ncapaz de engendrar su propia cabeza. Y eso deb\u00eda hacerse patente en la\norganizaci\u00f3n interior del nuevo Imperio.<\/p>\n\n\n\n<p>La sociedad\nalemana consta de grandes propietarios de tierras, campesinos, burgueses,\npeque\u00f1os burgueses y obreros; todos ellos se agrupan, a su vez, en tres clases\nprincipales.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La gran\npropiedad rural<\/em> se\nconcentra en manos de unos cuantos magnates (sobre todo en Silesia) y de un\nn\u00famero considerable de propietarios medios, que prevalecen en las viejas\nprovincias prusianas al Este del Elba. Precisamente estos junkers prusianos\npredominan en toda la clase de los grandes propietarios de tierras. Son\nagricultores en la medida en que explotan sus fincas con ayuda de gerentes y,\nadem\u00e1s, suelen ser, con mucha frecuencia, propietarios de destiler\u00edas y\nf\u00e1bricas de az\u00facar de remolacha. En los casos en que ha sido posible, las\ntierras han pasado a pertenecer a las familias en concepto de mayorazgo. Los\nhijos menores van al ej\u00e9rcito o a ocupar cargos en la administraci\u00f3n civil;\nas\u00ed, de esa peque\u00f1a nobleza terrateniente depende otra, a\u00fan m\u00e1s peque\u00f1a, de\noficiales y funcionarios, cuyas filas crecen, adem\u00e1s, a cuenta de los altos\noficiales y funcionarios procedentes de la burgues\u00eda, a los que se conceden a\nmontones t\u00edtulos nobiliarios. En el l\u00edmite inferior de esta ralea noble se\nforma, como es l\u00f3gico, una numerosa nobleza de par\u00e1sitos, el lumpenproletariado\nnoble, que vive de deudas, juegos dudosos, indiscreciones, mendicidad y\nespionaje pol\u00edtico. El conjunto de toda esa pandilla constituye el mundo de los\njunkers prusianos y viene a ser uno de los pilares principales del Estado\nprusiano. Pero, el n\u00facleo terrateniente de estos junkers se asienta sobre una\nbase muy precaria. El deber de mantener el tren de vida que corresponde a ese\nestado resulta cada d\u00eda m\u00e1s caro; hace falta dinero para mantener a los hijos\nmenores hasta que obtengan el grado de teniente o de asesor y para casar a las\nhijas; visto que ante el cumplimiento de estas obligaciones se relegan a\nsegundo plano todas las otras consideraciones, no tiene nada de extra\u00f1o que las\nrentas no sean suficientes y que haya que firmar letras de cambio o recurrir a\nla hipoteca. En una palabra, todo el mundo de los junkers se halla\nconstantemente al borde del abismo: cualquier calamidad -guerra, mala cosecha o\ncrisis comercial-le amenaza con la quiebra; por tanto, no tiene nada de\nasombroso que, a lo largo de los \u00faltimos cien a\u00f1os y pico, lo haya salvado de\nla ruina toda clase de ayuda del Estado; en efecto, s\u00f3lo existe merced a la\nayuda de \u00e9ste. Es una clase que se mantiene artificialmente y est\u00e1 condenada a\ndesaparecer; no hay ayuda del Estado qu\u00e9 pueda mantener su existencia durante\nmucho tiempo. Pero, con ella dejar\u00e1 de existir tambi\u00e9n el viejo Estado\nprusiano.<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>campesino<\/em> es, pol\u00edticamente, un elemento poco activo. Mientras\nsigue siendo propietario se arruina m\u00e1s y m\u00e1s debido a las condiciones de\nproducci\u00f3n desfavorables en la hacienda parcelaria campesina, privada de los\nantiguos pastizales comunales de la marca y de la comunidad, sin lo cual el\ncampesino no tiene posibilidad de criar ganado. Como arrendatario, se encuentra\nen condiciones todav\u00eda peores. La peque\u00f1a explotaci\u00f3n campesina implica m\u00e1s que\nnada la econom\u00eda natural y se arruina en la econom\u00eda monetaria. De ah\u00ed las\ncrecientes deudas, la expropiaci\u00f3n masiva por los acreedores hipotecarios y la\nnecesidad de recurrir a industrias a domicilio \u00fanicamente para no perder su porci\u00f3n\nde tierra. En el aspecto pol\u00edtico, el campesinado suele ser, en la mayor\u00eda de\nlos casos, indiferente o reaccionario: ultramontano (99) en la regi\u00f3n renana\ndebido a su viejo odio a los prusianos; en otras zonas es particularista o\nconservador protestante. En esta clase, el sentimiento religioso sirve todav\u00eda\nde expresi\u00f3n de los intereses sociales o pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p>De la <em>burgues\u00eda<\/em><em> <\/em>hemos hablado ya. Desde 1848 ha experimentado un\ninaudito auge econ\u00f3mico. Alemania tuvo una participaci\u00f3n creciente en el colosal\nprogreso de la industria despu\u00e9s de la crisis comercial de 1847, progreso\nlogrado merced al establecimiento de una l\u00ednea de navegaci\u00f3n a vapor\ntransoce\u00e1nica en esa \u00e9poca, merced a la enorme ampliaci\u00f3n de la red ferroviaria\ny al descubrimiento de las minas de oro en California y en Australia.\nPrecisamente el af\u00e1n de la burgues\u00eda de suprimir los obst\u00e1culos provenientes de\nla divisi\u00f3n en peque\u00f1os Estados ante el comercio y de conseguir en el mercado\nmundial una situaci\u00f3n igual a la de sus rivales extranjeros fue lo que dio\nimpulso a la revoluci\u00f3n de Bismarck. Ahora, cuando los miles de millones que\npagaba Francia inundaban Alemania, para la burgues\u00eda comenzaba un nuevo per\u00edodo\nde febril actividad empresarial, y aqu\u00ed, por vez primera, mediante la quiebra a\nescala nacional (100), Alemania mostr\u00f3 que era una gran naci\u00f3n industrial. A la\nsaz\u00f3n, la burgues\u00eda era econ\u00f3micamente la clase m\u00e1s poderosa de la poblaci\u00f3n;\nel Estado ten\u00eda que someterse a sus intereses econ\u00f3micos; la revoluci\u00f3n de 1848\nle dio al Estado una forma constitucional exterior, en la que la burgues\u00eda\npod\u00eda ejercer tambi\u00e9n la dominaci\u00f3n pol\u00edtica y habituarse al ejercicio del\npoder. No obstante, estaba a\u00fan lejos del aut\u00e9ntico poder pol\u00edtico. No hab\u00eda\nsalido victoriosa del conflicto con Bismarck: la liquidaci\u00f3n del conflicto\nmediante la revoluci\u00f3n en Alemania desde arriba le mostr\u00f3 a\u00fan m\u00e1s claramente\nque, por el momento, el poder ejecutivo, en el mejor de los casos, depend\u00eda de\nella muy poco e indirectamente, que no pod\u00eda destituir ministros, ni influir en\nel nombramiento de los mismos, ni disponer del ej\u00e9rcito. Adem\u00e1s, era cobarde y\nd\u00e9bil frente a un poder ejecutivo en\u00e9rgico; pero, los junkers eran iguales, y\npara ella eso era m\u00e1s perdonable dado el antagonismo econ\u00f3mico directo entre\nella y la revolucionaria clase obrera industrial. Sin embargo, no cab\u00eda la\nmenor duda de que deb\u00eda aniquilar poco a poco econ\u00f3micamente a los junkers y\nque, entre todas las clases poseedoras, ella era la \u00fanica que ten\u00eda\nperspectivas en el porvenir.<\/p>\n\n\n\n<p>La\npeque\u00f1a burgues\u00eda constaba, en primer lugar, de los restos de los artesanos\nmedievales, que, en Alemania, atrasada durante mucho tiempo, eran mucho m\u00e1s\nnumerosos que en los dem\u00e1s pa\u00edses de Europa Occidental; en segundo lugar, de\nburgueses arruinados y, en tercer lugar, de elementos de la poblaci\u00f3n\ndesheredada que hab\u00edan llegado a ser peque\u00f1os comerciantes. Con la expansi\u00f3n de\nla gran industria, la existencia de toda la peque\u00f1a burgues\u00eda perd\u00eda lo que le\nquedaba de su estabilidad; los cambios de ocupaci\u00f3n y las quiebras peri\u00f3dicas\nse erigieron en regla. Esta clase antes tan estable, n\u00facleo fundamental de los\nfilisteos alemanes, que llevaba antes una vida tan acomodada y se distingu\u00eda\npor su domesticidad, servilismo, devoci\u00f3n y honorabilidad, se hundi\u00f3 hasta\nllegar a un estado de completa confusi\u00f3n y de descontento con la suerte que\nDios le hab\u00eda deparado. De los artesanos que quedaban, unos exig\u00edan a voz en\ncuello la restauraci\u00f3n de los privilegios corporativos, otros se convert\u00edan\nparcialmente en d\u00f3ciles dem\u00f3cratas progresistas (101) y parcialmente se\nacercaban hasta a los socialdem\u00f3cratas y se adher\u00edan directamente, en ciertos\ncasos, al movimiento obrero.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente,\nlos obreros. Los obreros agr\u00edcolas, al menos los del Este de Alemania, se\nhallaban a\u00fan en dependencia semiservil y no estaban en condiciones de responder\nde sus actos. En cambio, entre los obreros de la ciudad, la socialdemocracia\nprogres\u00f3 r\u00e1pidamente y creci\u00f3 a medida que la gran industria fue proletarizando\na las masas populares y agravando de este modo al extremo la oposici\u00f3n de clase\nentre capitalistas y obreros. Si los obreros Socialdem\u00f3cratas estaban todav\u00eda\nescindidos en dos partidos (102) rivales, despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de <em>El Capital<\/em> de Marx, las divergencias de principio entre dichos\npartidos desaparecieron casi enteramente. El l<em>assalleanismo<\/em> de estricta observancia, con su espec\u00edfica\nreivindicaci\u00f3n de \u00abcooperativas de producci\u00f3n subvencionadas por el Estado\u00bb, se\nfue reduciendo paulatinamente a la nada, revelando cada vez m\u00e1s su incapacidad\nde crear el n\u00facleo de un partido obrero bonapartista-socialista estatal. Las\nfaltas que unos jefes hab\u00edan cometido en este aspecto fueron corregidas por el\nsano sentido com\u00fan de las masas. La unificaci\u00f3n de las dos tendencias\nsocialdem\u00f3cratas, que se retrasaba casi exclusivamente debido a cuestiones\npersonales, estaba asegurada para un futuro pr\u00f3ximo. Pero ya en la \u00e9poca de la\nescisi\u00f3n y a despecho de la misma, el movimiento era bastante poderoso para\ninfundir pavor a la burgues\u00eda industrial y para paralizarla en su lucha contra\nel gobierno, todav\u00eda independiente de ella; por lo dem\u00e1s, despu\u00e9s de 1848, la\nburgues\u00eda alemana no ha podido ya desembarazarse del fantasma rojo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa\ndivisi\u00f3n en clases era la base de la divisi\u00f3n en partidos en el Parlamento y\nlos <em>landtags<\/em>. Los grandes propietarios de tierras y una\nparte de los campesinos formaban la masa de conservadores; la burgues\u00eda\nindustrial constitu\u00eda el ala derecha del liberalismo burgu\u00e9s, los liberales\nnacionales; el ala de izquierda \u2013el Partido Dem\u00f3crata debilitado o, como lo\nllamaban, Partido Progresista\u2013 constaba&nbsp;\nde peque\u00f1os burgueses, apoyados por una parte de la burgues\u00eda, como\ntambi\u00e9n de obreros. Finalmente, los obreros ten\u00edan su propio partido, el\nSocialdem\u00f3crata, al que pertenec\u00eda tambi\u00e9n la peque\u00f1a burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hombre\nen la situaci\u00f3n de Bismarck y con el pasado de Bismarck debiera haberse dicho,\nal comprender en alguna medida el estado de las cosas, que los junkers, tal y\ncomo eran, no formaban una clase viable, que, de todas las clases poseedoras,\ns\u00f3lo la burgues\u00eda pod\u00eda pretender a un porvenir, y que, por consecuencia\n(hacemos abstracci\u00f3n de la clase obrera, pues no pensamos pedir a Bismarck que\ncomprenda su misi\u00f3n hist\u00f3rica), su nuevo Imperio promet\u00eda tener una existencia\ntanto m\u00e1s segura cuanto m\u00e1s preparase su transformaci\u00f3n paulatina en un Estado\nburgu\u00e9s moderno. No le vamos a pedir lo que en aquellas condiciones concretas\nle era imposible. No era posible ni oportuno pasar a la saz\u00f3n inmediatamente a\nla forma de gobierno parlamentario, con un Reichstag dotado de poder decisivo\n(como la C\u00e1mara de los Comunes en Inglaterra); la dictadura de Bismarck\nejercida en forma parlamentaria deb\u00eda a\u00fan parecerle a \u00e9l mismo necesaria; no le\nreprochamos en absoluto el haberla conservado en los primeros tiempos;\n\u00fanicamente preguntamos \u00bfcon qu\u00e9 fin hab\u00eda que emplearla? Dif\u00edcilmente se dudar\u00e1\nde que la \u00fanica v\u00eda que permit\u00eda asegurar al nuevo Imperio una base s\u00f3lida y\nuna evoluci\u00f3n interior tranquila consist\u00eda en preparar un r\u00e9gimen que\ncorrespondiese al de la Constituci\u00f3n inglesa. Parec\u00eda que, con abandonar la\nmayor parte de los junkers, condenados inevitablemente a la ruina, a su\nineludible suerte, era todav\u00eda posible formar con la parte restante y con los\nnuevos elementos una clase de grandes propietarios de tierra independientes,\nclase que s\u00f3lo sirviese de fleco ornamental de la burgues\u00eda; una clase a la que\nla burgues\u00eda, incluso en plena posesi\u00f3n de su poder, deb\u00eda entregar la\nrepresentaci\u00f3n oficial en el Estado, y con ello los puestos m\u00e1s rentables y una\ninfluencia muy grande. Al hacer concesiones pol\u00edticas a la burgues\u00eda, que con\nel tiempo igual no se le podr\u00eda negar (al menos as\u00ed deb\u00edan pensar las clases\nposeedoras), al hacerle esas concesiones paulatinamente e incluso muy de tarde\nen tarde y en peque\u00f1as dosis, se podr\u00eda, por lo menos, encauzar el nuevo\nImperio por un camino que permit\u00eda alcanzar los otros Estados occidentales de\nEuropa, que la hab\u00edan adelantado mucho en el aspecto pol\u00edtico, liberarse,\nfinalmente, de los \u00faltimos vestigios del feudalismo y de la tradici\u00f3n filistea,\ntodav\u00eda muy fuerte en los medios burocr\u00e1ticos y, lo que era lo principal,\nadquirir la capacidad de mantenerse en sus propios pies cuando sus fundadores,\nya nada j\u00f3venes, entregasen el alma a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s,\neso no era tan dif\u00edcil. Los junkers y los burgueses no ten\u00edan energ\u00eda, ni\nsiquiera media. Los primeros lo hab\u00edan probado en los \u00faltimos sesenta a\u00f1os,\ncuando el Estado no cesaba de adoptar medidas en beneficio de ellos, pese a la\noposici\u00f3n de estos Don Quijotes. La burgues\u00eda, a la que la larga historia anterior\nhab\u00eda acostumbrado a la docilidad, se resent\u00eda a\u00fan mucho del conflicto; desde\nentonces, los \u00e9xitos de Bismarck quebrantaron todav\u00eda m\u00e1s la fuerza de su\nresistencia, mientras que el miedo ante el movimiento obrero creciente de una\nmanera amenazadora hizo el resto. En esas condiciones, a un hombre que hab\u00eda\nhecho realidad las aspiraciones nacionales de la burgues\u00eda no le costar\u00eda\ntrabajo invertir el tiempo que le diese la gana para satisfacer sus\naspiraciones pol\u00edticas, muy modesta en general ya de por s\u00ed. Lo \u00fanico que\nnecesitaba era tener una idea clara del objetivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el\npunto de vista de las clases poseedoras, era ese el \u00fanico camino razonable.\nDesde el punto de vista de la clase obrera, estaba claro que era ya demasiado\ntarde para instaurar un poder burgu\u00e9s duradero. La gran industria y con ella la\nburgues\u00eda y el proletariado, se constituyeron en Alemania en una \u00e9poca en que\nla burgues\u00eda y el proletariado pod\u00edan, casi al mismo tiempo, presentarse cada\nuno por su cuenta en el escenario pol\u00edtico, en que, por consiguiente, la lucha\nentre las dos clases hab\u00eda comenzado ya antes de haber la burgues\u00eda conquistado\nel poder pol\u00edtico exclusivo o predominante. Pero, si hasta era ya demasiado\ntarde para un poder firme y tranquilo de la burgues\u00eda en Alemania, la mejor\npol\u00edtica todav\u00eda en 1870, desde el punto de vista de las clases poseedoras en\ngeneral, era el rumbo hacia ese poder de la burgues\u00eda. En efecto, s\u00f3lo as\u00ed se\npod\u00edan eliminar las innumerables supervivencias de los tiempos del feudalismo\nputrefacto, que segu\u00edan pululando en la legislaci\u00f3n y la administraci\u00f3n; s\u00f3lo\nas\u00ed se pod\u00eda aclimatar gradualmente en suelo alem\u00e1n el conjunto de los\nresultados de la Gran Revoluci\u00f3n francesa, en una palabra, cortar a Alemania su\nvieja y largu\u00edsima trenza china y llevarla consciente y definitivamente a la\nv\u00eda de la evoluci\u00f3n moderna, poner sus condiciones pol\u00edticas a tono con las\nindustriales. Y cuando, en lo sucesivo, se desplegase la lucha inevitable entre\nla burgues\u00eda y el proletariado, \u00e9sta transcurrir\u00eda, al menos, en condiciones\nnormales, en las que cada cual podr\u00eda ver de qu\u00e9 se trataba, y no en un\nambiente de confusi\u00f3n y oscuridad, de entrelazamiento de intereses y de\nperplejidad que observamos en Alemania en 1848, con la \u00fanica diferencia de que,\nesa vez, la perplejidad abarcaba exclusivamente a las clases poseedoras, ya que\nla clase obrera sabe lo que quiere.<\/p>\n\n\n\n<p>Como\nestaban las cosas en 1871 en Alemania, un hombre como Bismarck hubo de aplicar,\nefectivamente, una pol\u00edtica de maniobra entre las distintas clases. Aqu\u00ed no se\nle puede reprochar nada en absoluto. Tr\u00e1tase s\u00f3lo de saber qu\u00e9 objetivo se\nplanteaba esa pol\u00edtica. Si marchaba consciente y resueltamente, no importa a\nqu\u00e9 ritmo, hacia la instauraci\u00f3n, en fin de cuentas, del poder de la burgues\u00eda,\nrespond\u00eda a la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica en la medida en que era, en general, posible\ndesde el punto de vista de las clases poseedoras. Si en cambio, marchaba hacia\nel mantenimiento del viejo Estado prusiano, hacia la prusificaci\u00f3n paulatina de\nAlemania, era reaccionaria y, en fin de cuentas, estaba condenada al fracaso.\nSi no se planteaba m\u00e1s que conservar el poder de Bismarck, era bonapartista y\ndeb\u00eda acabar como todo bonapartismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La tarea\nsiguiente era la Constituci\u00f3n del Imperio. Como material se ten\u00eda, de una parte,\nla Constituci\u00f3n de la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte y, de otra, los\ntratados con los Estados alemanes del Sur (103). Los factores, con ayuda de los\ncuales Bismarck deb\u00eda crear la Constituci\u00f3n eran, por una parte, las dinast\u00edas\nrepresentadas en el Consejo federal y, por otro, el pueblo representado en el\nReichstag. En la Constituci\u00f3n de Alemania del Norte y en los tratados se puso\nun l\u00edmite a las pretensiones de las dinast\u00edas. El pueblo, al contrario, pod\u00eda\npretender a una participaci\u00f3n considerablemente mayor en el poder pol\u00edtico.\nHab\u00eda ganado en los campos de batalla la independencia, en cuanto a la\nintervenci\u00f3n extranjera en los asuntos interiores y la unificaci\u00f3n de Alemania,\nen la medida en que se pod\u00eda hablar de unificaci\u00f3n, y precisamente \u00e9l deb\u00eda\ndecidir, en primer t\u00e9rmino, el uso que cab\u00eda dar a esa independencia y el modo\nde realizar y utilizar concretamente esa unificaci\u00f3n. E incluso si el pueblo\nreconoc\u00eda las bases del derecho incluidas ya en la Constituci\u00f3n de la\nConfederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte y en los tratados, ello no era \u00f3bice en\nabsoluto para conseguir con la nueva Constituci\u00f3n una participaci\u00f3n en el poder\nmayor que con la precedente. El Reichstag era la \u00fanica instituci\u00f3n que\nrepresentaba, de hecho la nueva \u00abunidad\u00bb. Cuanto mayor peso adquir\u00eda la voz del\nReichstag, cuanto m\u00e1s independiente era la Constituci\u00f3n del Imperio respecto de\nlas constituciones particulares de las tierras, tanto mayor deb\u00eda ser la\ncohesi\u00f3n del nuevo Imperio, tanto m\u00e1s deb\u00edan fundirse en el alem\u00e1n el b\u00e1varo, el\nsaj\u00f3n y el prusiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Para\ncualquiera que viese m\u00e1s all\u00e1 de la punta de su nariz eso deb\u00eda estar\ncompletamente claro. Pero, Bismarck ten\u00eda otra opini\u00f3n. Se serv\u00eda, al\ncontrario, de la embriaguez patri\u00f3tica, que se hab\u00eda intensificado despu\u00e9s de\nla guerra, precisamente para lograr que la mayor\u00eda del Reichstag renunciase\ntanto a toda ampliaci\u00f3n como hasta a la definici\u00f3n clara de los derechos del\npueblo y que se limitase a restituir simplemente en la Constituci\u00f3n del Imperio\nla base jur\u00eddica de la Constituci\u00f3n de la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte y\nde los tratados. Todas las tentativas de los peque\u00f1os partidos de expresar en\nla Constituci\u00f3n los derechos del pueblo a la libertad fueron rechazadas, hasta\nla propuesta del centro cat\u00f3lico acerca de la inclusi\u00f3n de los art\u00edculos de la\nConstituci\u00f3n prusiana referentes a la garant\u00eda de la libertad de prensa, de\nreuni\u00f3n y de asociaci\u00f3n y a la independencia de la Iglesia. De este modo, la\nConstituci\u00f3n prusiana, cercenada dos o tres veces, era m\u00e1s liberal a\u00fan que la Constituci\u00f3n\ndel Imperio. Los impuestos no se votaban anualmente, sino que se establec\u00edan de\nuna vez y para siempre, \u00abpor la ley\u00bb, as\u00ed que quedaba descartada para el\nReichstag la posibilidad de rechazar la aprobaci\u00f3n de los mismos. De esta\nmanera se aplic\u00f3 a Alemania la doctrina prusiana, incomprensible en el mundo\nconstitucional no alem\u00e1n, seg\u00fan la cual los representantes del pueblo s\u00f3lo\nten\u00edan el derecho en el papel a rechazar los gastos, mientras que el gobierno\nrecog\u00eda en su saco los ingresos en moneda contante y sonante. Sin embargo, a la\nvez que se privaba al Reichstag de los mejores medios de poder y se le reduc\u00eda\na la humilde posici\u00f3n de la C\u00e1mara prusiana, quebrantada por las revisiones de\n1849 y de 1850, por la camarilla de Manteuffel, por el conflicto y por Sadowa,\nel Consejo federal dispone, en lo fundamental, de toda la plenitud de poder que\npose\u00eda nominalmente la antigua Dieta federal y dispone de esa plenitud de\nhecho, ya que se ve libre de las trabas que paralizaban la Dieta federal. El\nConsejo federal, adem\u00e1s de tener un voto decisivo en la legislaci\u00f3n, a la par\nque el Reichstag, es, a la vez, la m\u00e1xima instancia administrativa, puesto que\npromulga decretos sobre la aplicaci\u00f3n de las leyes del Imperio y, adem\u00e1s,\nadopta acuerdos sobre \u00ablas deficiencias que surgen al poner en pr\u00e1ctica las\nleyes del Imperio&#8230;\u00bb, es decir, de las deficiencias que en otros Estados\ncivilizados s\u00f3lo pueden ser eliminadas mediante una nueva ley (art\u00edculo 7, \u00a7 3,\nque recuerda mucho un caso de conflicto jur\u00eddico). <\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, Bismarck no\nprocuraba apoyarse principalmente\nen el Reichstag, que representa la unidad\nnacional, sino en el Consejo federal, que representa\nla dispersi\u00f3n particularista. No tuvo el\nvalor, a pesar de que se hac\u00eda pasar por un portavoz de\nla idea nacional, de ponerse realmente al frente\nde la naci\u00f3n o de los\nrepresentantes de \u00e9sta; la democracia\ndeb\u00eda servirle a \u00e9l, y no \u00e9l a la democracia;\nBismarck no se fiaba en el pueblo, sino\nm\u00e1s bien en las intrigas de entre bastidores, en su habilidad de ama\u00f1arse, con ayuda de medios diplom\u00e1ticos, de la miel y del l\u00e1tigo, una\nmayor\u00eda, aunque recalcitrante,\nen el Consejo federal. La estrechez\nde concepci\u00f3n y la mezquindad de criterio\nque se revelan aqu\u00ed responden perfectamente al car\u00e1cter\nde ese se\u00f1or tal y como lo hemos conocido hasta\nahora. Sin embargo, no debe asombrarnos el que\nsus grandes \u00e9xitos no le hayan ayudado a situarse\naunque no fuese m\u00e1s que por un\ninstante por encima de su\npropio nivel.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea como\nfuere, todo se redujo a dar a la Constituci\u00f3n\ndel Imperio un eje \u00fanico y fuerte, es decir,\nel canciller del Imperio. El Consejo federal\ndeb\u00eda llegar a ocupar una posici\u00f3n que hiciese imposible\notro poder ejecutivo responsable que no fuese\nel del canciller del Imperio y, en virtud de ello,\ndescartase la posibilidad de\nexistencia de ministros responsables del Imperio. En efecto, todo\nintento de organizar la administraci\u00f3n del Imperio\nmediante la Constituci\u00f3n de un\nministerio responsable se entend\u00eda\ncomo un atentado a los derechos del Consejo\nfederal y tropezaba con una resistencia insuperable.\nComo se advirti\u00f3 pronto, la Constituci\u00f3n\nestaba \u00abhecha a la medida\u00bb de\nBismarck. Significaba un paso\nm\u00e1s por el camino de su poder dictatorial mediante\nel balanceo entre los partidos en el Reichstag\ny entre los Estados particularistas en el\nConsejo federal, significaba un paso m\u00e1s por el camino\ndel bonapartismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo\ndem\u00e1s, no se puede decir que la nueva Constituci\u00f3n\ndel Imperio, sin contar algunas concesiones\na Baviera y a Wurtemberg, sea un paso directamente\natr\u00e1s. Pero eso es lo mejor que se puede\ndecir de ella. Las necesidades\necon\u00f3micas de la burgues\u00eda\nfueron satisfechas en lo esencial, y ante\nsus pretensiones pol\u00edticas,\npor cuanto las presentaba todav\u00eda,\nse levantaron las mismas barreras que en el\nper\u00edodo del conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Por\ncuanto la burgues\u00eda presentaba a\u00fan pretensiones\npol\u00edticas! En efecto, es incontestable\nque esas pretensiones se reduc\u00edan en boca de los liberales\nnacionales a proporciones muy modestas y disminu\u00edan\ncada d\u00eda. Estos se\u00f1ores, muy lejos de pretender\nque Bismarck les diese facilidades de colaborar\ncon \u00e9l, aspiraban m\u00e1s bien agradarle donde\nfuese posible y, con frecuencia, incluso donde no lo era\nni deb\u00eda serlo. Nadie reprocha a Bismarck el despreciarlos,\npero \u00bfacaso los junkers hab\u00edan sido siquiera\nun pelo mejores o m\u00e1s valientes? <\/p>\n\n\n\n<p>El\ndominio siguiente, en el que hab\u00eda que instaurar\nla unidad del Imperio, la circulaci\u00f3n monetaria,\nfue puesto en orden por las leyes promulgadas\nde 1873 a 1875 sobre la moneda y los bancos.\nEl establecimiento del patr\u00f3n de oro ha sido\nun progreso significativo,\npero se ha llevado a cabo lentamente y con muchas vacilaciones, y no\ncuenta incluso ahora con una\nbase bastante firme. El sistema\nmonetario adoptado, en el que\nse ha tomado como base bajo el\nnombre de marco el tercio de t\u00e1lero, admitido\ncon divisi\u00f3n decimal, fue propuesto ya a fines\nde los a\u00f1os 30 por Soetbeer; de hecho, la unidad\nera la moneda de veinte marcos de oro. Cambiando\nde un modo casi imperceptible el valor de\nla misma se podr\u00eda hacerla equivalente, ya bien al\nsoberano ingl\u00e9s, ya bien a la\nmoneda de 25 francos de oro,\nya bien a la de cinco d\u00f3lares de oro norteamericanos\ne incorporarse de este modo a uno de\nlos tres sistemas monetarios principales del mercado\nmundial. Sin embargo se prefiri\u00f3 crear un sistema\nmonetario propio, dificultando sin necesidad\nel comercio y los c\u00e1lculos de\nlas cotizaciones. Las leyes\nsobre el papel moneda del Imperio y los bancos\nlimitaban la especulaci\u00f3n en\nt\u00edtulos de los peque\u00f1os Estados y sus bancos y, vista la quiebra que\nse produjo mientras tanto,\nproced\u00edan con cierta cautela perfectamente justificable para Alemania,\ntodav\u00eda carente de experiencia\nen este dominio. Tambi\u00e9n aqu\u00ed,\nlos intereses econ\u00f3micos de la burgues\u00eda se tuvieron\ndebidamente en cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente\nhab\u00eda que implantar una legislaci\u00f3n \u00fanica\nen la esfera de la justicia. La resistencia de\nlos Estados medios a la\nextensi\u00f3n de la competencia del\nImperio al derecho civil material fue superada, pero el\nc\u00f3digo civil est\u00e1 todav\u00eda en fase de elaboraci\u00f3n,\nmientras que la ley penal, el\nprocedimiento penal y civil,\nel derecho comercial, la legislaci\u00f3n sobre las\nquiebras y la organizaci\u00f3n\njudicial obedecen ya a un modelo uniforme. La supresi\u00f3n de las normas\njur\u00eddicas materiales y formales\nabigarradas de los peque\u00f1os\nEstados era ya, de por s\u00ed, una necesidad imperiosa\ndel continuo progreso de la sociedad burguesa\ny constituye tambi\u00e9n el principal m\u00e9rito de\nlas nuevas leyes, mucho mayor\nque su contenido.<\/p>\n\n\n\n<p>El\njurista ingl\u00e9s se apoya en un pasado jur\u00eddico que\nha salvado, a trav\u00e9s de la Edad Media, una buena\nparte de la antigua libertad\ngerm\u00e1nica, que ignora el Estado policiaco, estrangulado ya en su\nembri\u00f3n por las dos\nrevoluciones del siglo XVII, y ha alcanzado\nsu apogeo en dos siglos de desarrollo continuo de la libertad\ncivil. El jurista franc\u00e9s se apoya en la Gran\nRevoluci\u00f3n que, despu\u00e9s de\nacabar con el feudalismo y la\narbitrariedad polic\u00edaca absolutista tradujo las\ncondiciones de vida econ\u00f3mica\nde la sociedad moderna reci\u00e9n nacida al lenguaje de las normas jur\u00eddicas en su cl\u00e1sico c\u00f3digo proclamado\npor Napole\u00f3n. Y \u00bfcu\u00e1l es,\npues, la base hist\u00f3rica en que\nse apoyan nuestros juristas\nalemanes? Nada m\u00e1s que el\nproceso de descomposici\u00f3n secular y pasivo de los\nvestigios de la Edad Media,\nacelerado en su mayor parte\npor golpes desde fuera y que, todav\u00eda hoy, no\nha terminado; una sociedad econ\u00f3micamente atrasada,\nen la que el junker feudal y el maestro de\nun gremio andan como fantasmas\nen busca de nuevo cuerpo para\nencarnarse; una situaci\u00f3n jur\u00eddica, en el\nque, la arbitrariedad\npolic\u00edaca -habiendo desaparecido\nen 1848 la justicia secreta de los pr\u00edncipes\nabre todav\u00eda una hendedura tras otra. De estas\nescuelas, peores de las peores, salieron los padres\nde los nuevos c\u00f3digos del Imperio, y la obra\nha salido al estilo de la casa. Sin hablar ya del aspecto puramente jur\u00eddico, la libertad\npol\u00edtica se las ha visto negras en esos c\u00f3digos. Si los\ntribunales de regidores\n(104) dan a la burgues\u00eda y la peque\u00f1a burgues\u00eda\nla posibilidad de participar en la obra de\nrefrenar a la clase obrera, el\nEstado se protege en la medida de lo posible contra el peligro de\nuna oposici\u00f3n burguesa renovada\nlimitando la competencia\nde los tribunales de jurados. Los puntos\npol\u00edticos del c\u00f3digo penal son\nen muchos casos tan indefinidos\ny el\u00e1sticos como si estuvieran cortados\na la medida del actual tribunal\ndel Imperio, y \u00e9ste, a la de aqu\u00e9llos. De suyo se entiende que esos\nnuevos c\u00f3digos son un paso\nadelante en comparaci\u00f3n con el derecho\ncivil prusiano, c\u00f3digo que ni siquiera St\u00f6cker\npodr\u00eda fabricar hoy algo m\u00e1s siniestro aunque\nlo castrasen. Pero, las provincias que han conocido\nhasta ahora el derecho franc\u00e9s sienten mucho\nla diferencia entre la copia descolorida y el\noriginal cl\u00e1sico. Y precisamente la renuncia de los liberales nacionales a su programa hizo\nposible este reforzamiento del poder estatal a cuenta de\nlas libertades civiles, ese\naut\u00e9ntico primer paso atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe\nmencionar, adem\u00e1s, la ley de prensa promulgada\npor el Imperio. El c\u00f3digo penal ya hab\u00eda\nreglamentado en lo esencial el derecho material en todo lo referente a este problema; tr\u00e1tase\ndel establecimiento de\ndisposiciones formales id\u00e9nticas\npara todo el Imperio, la supresi\u00f3n de las cauciones y los\nderechos de timbre que subsist\u00edan a\u00fan en unos u\notros lugares, que constitu\u00edan el principal contenido de esa ley y, a la vez, el \u00fanico\nprogreso logrado en este dominio.<\/p>\n\n\n\n<p>A fin de\nque Prusia pudiese presentarse una vez m\u00e1s\ncomo un Estado modelo se implant\u00f3 en ella la llamada\nadministraci\u00f3n aut\u00f3noma. Trat\u00e1base de suprimir\nlos m\u00e1s chocantes vestigios de feudalismo y,\nal propio tiempo, dejar en lo posible las cosas como\nestaban. Para eso sirvi\u00f3 la ordenanza de los distritos (105). El poder policiaco de los se\u00f1ores\njunkers en sus fincas era ya\nun anacronismo. Hab\u00eda sido abolido\nen cuanto a la designaci\u00f3n, como privilegio\nfeudal, pero restaurada en cuanto al fondo, al crearse los\ndistritos rurales aut\u00f3nomos [<em>Gutsbezirke<\/em>],\ndentro de los cuales el\npropietario es, ya personalmente, el\nprep\u00f3sito [<em>Gutsvorsteher<\/em>]\ncon atribuciones de preboste\nrural [<em>landlicher\nGemeindevorsteher<\/em>], ya el que\nnombra a semejante prep\u00f3sito; este poder de los\njunkers fue restaurado de hecho tambi\u00e9n merced a la transferencia de todo el poder policial y\nde toda la jurisdicci\u00f3n policial dentro del distrito\nadministrativo [<em>Amtsbezirk<\/em>]\nal jefe de distrito [<em>Amtsvorsteher<\/em>],\nque en el campo ha sido casi\nsiempre un gran propietario de tierra; bajo su f\u00e9rula se hallaban, por\ntanto, las comunidades rurales. Fueron abolidos los\nprivilegios feudales de los particulares, pero la\nplenitud de poder ligada a ello fue dada a la clase entera.\nCon ayuda de semejante escamoteo, los grandes propietarios\nde tierra ingleses se\ntransformaron en jueces de paz, en\namos y se\u00f1ores de la\nadministraci\u00f3n rural, de la polic\u00eda\ny de los organismos inferiores de la jurisdicci\u00f3n,\nasegur\u00e1ndose de este modo, bajo un t\u00edtulo\nnuevo, modernizado, el continuo usufructo de\ntodos los puestos de poder esenciales que ya no pod\u00edan\nmantener en sus manos bajo la vieja forma feudal.\nPero \u00e9sa es la \u00fanica similitud entre la \u00abadministraci\u00f3n\naut\u00f3noma\u00bb alemana y la inglesa. Quisiera\nyo ver al ministro ingl\u00e9s que se atreviese\nproponer al Parlamento que los funcionarios elegidos para\ncargos administrativos locales necesitasen ser\naprobados por el gobierno, que, en caso de voto de oposici\u00f3n, el gobierno pudiese imponer los\nsuplentes, que se instituyeran los cargos de\nfuncionarios del Estado con las\natribuciones de los <em>Landraths<\/em>\nprusianos, de miembros de\nadministraciones de distrito y\nde <em>oberpresidentes<\/em>;\nproponer la injerencia de la\nadministraci\u00f3n estatal, prevista en la ordenanza\nde los distritos, en los\nasuntos interiores de las comunidades,\nlos distritos y las comarcas; proponerla\nsupresi\u00f3n del derecho de recurrir a los tribunales,\ntal y como se dice casi en cada\np\u00e1gina de la ordenanza de los distritos, completamente inaudito en los pa\u00edses de habla inglesa y de derecho\ningl\u00e9s. Y mientras las asambleas de distrito y las\nprovinciales constan siempre, a la manera feudal antigua,\nde representantes de tres\nestamentos -los grandes propietarios\nde tierras, las ciudades y las comunidades\nrurales-, en Inglaterra, hasta el gobierno\nm\u00e1s archiconservador presenta\nun proyecto de ley acerca de la\nentrega de toda la administraci\u00f3n de los\ncondados a organismos mediante\nun sufragio casi universal (106).<\/p>\n\n\n\n<p>El\nproyecto de ordenanza de los distritos para las seis\nprovincias orientales (1871) fue la primera prueba\nde que Bismarck no pensaba disolver la Prusia\nen Alemania, sino que, al contrario, se dispon\u00eda\na reforzar m\u00e1s a\u00fan este baluarte del viejo\nprusianismo, es decir, estas seis provincias. Los junkers han conservado, bajo otro nombre,\ntodos los poderes esenciales,\nque les aseguran su dominaci\u00f3n,\nmientras que los ilotas de Alemania, los obreros agr\u00edcolas\nde estas regiones, tanto los dom\u00e9sticos, como\nlos jornaleros, siguen, en realidad, bajo el r\u00e9gimen\nde la servidumbre, lo mismo que antes, siendo\nadmitidos a cumplir s\u00f3lo dos funciones p\u00fablicas:\nser soldados y servir de ganado de votaci\u00f3n\na los junkers durante las\nelecciones al Reichstag. El servicio que Bismarck ha prestado con eso al\npartido revolucionario socialista es inexpresable y\nmerece toda clase de agradecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora\nbien, \u00bfqu\u00e9 cabe decir de la estupidez de los se\u00f1ores\njunkers, que, igual que los ni\u00f1os mal educados,\npatalean protestando contra esta ordenanza\nde los distritos, implantada\nexclusivamente en beneficio\nsuyo, en aras de mantener sus privilegios\nfeudales disimulados con una denominaci\u00f3n ligeramente\nmodernizada? La C\u00e1mara prusiana de los se\u00f1ores,\nmejor dicho, la C\u00e1mara de los junkers, comenz\u00f3\npor rechazar el proyecto, al que se estuvo dando\nlargas durante casi un a\u00f1o, y no lo acept\u00f3 hasta\nque no sobrevino una \u00abhornada\u00bb de 24 \u00abse\u00f1ores\u00bb\nnuevos. Los junkers prusianos volvieron amostrar\nque eran unos reaccionarios mezquinos, empedernidos,\nincurables, incapaces de formar el n\u00facleo\nde un gran partido independiente que asumiese\nun papel hist\u00f3rico en la vida de la naci\u00f3n,\ncomo lo hacen en realidad los\ngrandes propietarios de tierras ingleses. Con eso han confirmado la\nausencia completa de juicio; a Bismarck no le\nquedaba m\u00e1s que hacer patente\nante el mundo entero que tampoco ten\u00edan\ncar\u00e1cter, y una peque\u00f1a presi\u00f3n ejercida con habilidad los trasform\u00f3 en\npartido de Bismarck <em>sans phrase<\/em>.\nY para eso deb\u00eda servir el Kulturkampf.<\/p>\n\n\n\n<p>La\nejecuci\u00f3n del plan imperial prusiano-alem\u00e1n deb\u00eda\nproducir, como contragolpe, la agrupaci\u00f3n en un\npartido de todos los elementos antiprusianos que\nse basaban en el anterior desarrollo aparte. Estos elementos de todo pelaje hallaron una\nbandera com\u00fan en el\nultramontanismo. La rebeli\u00f3n del sentido\ncom\u00fan humano, hasta entre los numerosos cat\u00f3licos\nortodoxos, contra el nuevo dogma de la infalibilidad\ndel papa, por una parte, y, por otra,\nla supresi\u00f3n de los Estados de\nla Iglesia y el pretendido cautiverio del papa en Roma (107) obligaron a todas las fuerzas militantes del catolicismo a unirse\nm\u00e1s estrechamente. As\u00ed, ya\ndurante la guerra, en oto\u00f1o de\n1870, en el <em>Landtag<\/em>\nprusiano se constituy\u00f3 el partido espec\u00edficamente\ncat\u00f3lico del centro; ese partido entr\u00f3\nen el primer Reichstag alem\u00e1n\n(1871) nada m\u00e1s que con 57\nrepresentantes, aumentando ese n\u00famero con cada\nnueva elecci\u00f3n hasta pasar de 100. Constaba delos\nelementos m\u00e1s diversos. En Prusia, formaban su fuerza\nprincipal los peque\u00f1os campesinos renanos, que\nse consideraban todav\u00eda como \u00abprusianos por la fuerza\u00bb;\nluego estaban los terratenientes y los campesinos\nde los obispados westfalianos de M\u00fcnster\ny Paderborn y de la Silesia cat\u00f3lica. El otro\ncontingente importante\nproced\u00eda de entre los cat\u00f3licos\ndel Sur, sobre todo de entre los b\u00e1varos.\nSin embargo, la fuerza del\ncentro no consist\u00eda tanto en\nla religi\u00f3n cat\u00f3lica cuanto en\nque expresaba las antipat\u00edas de\nlas masas populares hacia todo lo espec\u00edficamente\nprusiano, que pretend\u00eda ahora a la dominaci\u00f3n\nen Alemania. Esta antipat\u00eda era particularmente\nsensible en las zonas cat\u00f3licas; al\npropio tiempo se advert\u00eda la simpat\u00eda respecto de Austria, que hab\u00eda sido expulsada de\nAlemania. De acuerdo con estas\ndos corrientes populares, el centro\nocup\u00f3 una posici\u00f3n\nresueltamente particularista y federalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Este\ncar\u00e1cter esencialmente antiprusiano del centro\nfue advertido inmediatamente por las otras fracciones\npeque\u00f1as del Reichstag que estaban en contra\nde Prusia por razones locales, y no de car\u00e1cter\nnacional y general, como los\nsocialdem\u00f3cratas. No s\u00f3lo los\ncat\u00f3licos \u2013polacos y alsacianos\u2013, sino hasta\nlos protestantes welfos (108) se aliaron estrechamente al partido\ndel centro. Y, aunque las minor\u00edas burguesas\nliberales jam\u00e1s hab\u00edan\ncomprendido el aut\u00e9ntico car\u00e1cter\nde los llamados ultramontanos, mostraron que,\nno obstante, ten\u00edan cierta idea del estado real\nde las cosas al dar al centro\nel t\u00edtulo de \u00absin patria\u00bb y \u00abenemigo del Imperio\u00bb&#8230; (109). <\/p>\n\n\n\n<p>Escrito a fines de diciembre de 1887-marzo de 1888. Publicado por vez primera en la revista <em>Die Neue Zeit<\/em>, Bd. I, N\u00ba 22-26, 1895-1896. Se publica de acuerdo con el manuscrito. Traducido del alem\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>NOTAS:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>(1)<\/strong> La presente obra constituye el cuarto cap\u00edtulo del folleto ideado, pero no terminado por Engels El papel de la violencia en la historia. Los tres primeros cap\u00edtulos del trabajo deb\u00edan constituir, en forma revisada, los cap\u00edtulos de la secci\u00f3n segunda de Anti-D\u00fchring, unidos por el t\u00edtulo com\u00fan La teor\u00eda de la violencia. Engels ten\u00eda intenci\u00f3n de someter en el folleto a un an\u00e1lisis cr\u00edtico toda la pol\u00edtica de Bismarck y mostrar en el ejemplo de la historia de Alemania despu\u00e9s de 1848 la justedad de las conclusiones te\u00f3ricas sacadas en Anti-D\u00fchring acerca de la relaci\u00f3n mutua entre la econom\u00eda y la pol\u00edtica. El cap\u00edtulo no fue terminado. Engels analiza en \u00e9l el desarrollo de Alemania hasta 1888. <\/p>\n\n\n\n<p>En la\nobra El\npapel de la violencia en la historia Engels da una clara definici\u00f3n de las posibles v\u00edas de la unificaci\u00f3n\nde Alemania, explicando las causas que condicionaron su uni\u00f3n \u00abdesde arriba\u00bb,\nbajo la hegemon\u00eda de Prusia. Al se\u00f1alar el car\u00e1cter progresivo del propio hecho\nde la unificaci\u00f3n, a pesar de haberse operado por esta v\u00eda, Engels pone al\ndesnudo, al mismo tiempo, la limitaci\u00f3n hist\u00f3rica y el car\u00e1cter bonapartista de\nla pol\u00edtica de Bismarck, que condujo, en \u00faltima instancia, a la formaci\u00f3n en\nAlemania de un Estado polic\u00edaco, a la prepotencia de los junkers, al\ncrecimiento del militarismo. Engels desenmascara la ambig\u00fcedad y la cobard\u00eda de\nla burgues\u00eda prusiana, incapaz de defender hasta el fin sus propios intereses y\nconseguir la liquidaci\u00f3n completa de las supervivencias feudales. Engels\ncritica acerbamente la pol\u00edtica militar belicosa de las clases dominantes de\nAlemania, que encontr\u00f3 su expresi\u00f3n m\u00e1s n\u00edtida en el saqueo de Francia en 1871\ny en la anexi\u00f3n de la Alsacia y Lorena. Al analizar el estado interior del\nImperio alem\u00e1n y la distribuci\u00f3n de las fuerzas de clase en \u00e9l, poniendo de\nmanifiesto las contradicciones interiores que le eran inherentes desde el\nmomento mismo de la fundaci\u00f3n, sus aspiraciones militaristas y agresivas,\nEngels llega a la conclusi\u00f3n de la inevitabilidad de su bancarrota. Del trabajo\nde Engels se deduce con toda evidencia que en Alemania una sola clase, el\nproletariado, puede pretender al papel de portavoz de los intereses realmente\nde todo el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(2) <\/strong>En el Congreso de Viena (1814-1815), Austria, Inglaterra y Rusia, tras la derrota de Francia, rehicieron el mapa de Europa con el fin de restaurar las monarqu\u00edas \u00ableg\u00edtimas\u00bb en contra de los intereses de la reunificaci\u00f3n nacional e independencia de los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(3) <\/strong>Nota de la Editorial (Progreso). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(4)<\/strong> <em>Dieta federal<\/em>: \u00f3rgano central de la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica (creada a base de la decisi\u00f3n del Congreso de Viena del 8 de junio de 1815; era una uni\u00f3n de Estados feudales absolutistas alemanes); se reun\u00eda en Francfort del Meno y era un instrumento de la pol\u00edtica reaccionaria de los gobiernos alemanes. En 1848-1849 suspendi\u00f3 su actividad debido al desmoronamiento de la Confederaci\u00f3n, reanud\u00e1ndola en 1850, cuando la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica fue restaurada. Esta dej\u00f3 de existir definitivamente durante la guerra austro-prusiana de 1866.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(5)<\/strong> \u00abA\u00f1o loco\u00bb (\u00ab<em>das tolle Jahr<\/em>\u00bb): as\u00ed denominaban algunos literatos e historiadores reaccionarios alemanes el a\u00f1o 1848. La expresi\u00f3n pertenece al escritor Ludwig Bechstein, quien public\u00f3 en 1833 una novela de este t\u00edtulo dedicada a los disturbios en Erfurt en 1509.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(6) <\/strong>Se trata de la influencia que ejerci\u00f3 en el desarrollo del comercio internacional el descubrimiento de nuevos placeres de oro en California en 1848 y en Australia en 1851.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(7)<\/strong> Glosa marginal de Engels, a l\u00e1piz: \u00abWeert\u00bb (Nota de la Editorial, Progreso). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(8)<\/strong> Los <em>festejos de Wartburg<\/em> fueron organizados por las organizaciones estudiantiles alemanas (los <em>burschenschafts<\/em>) el 18 de octubre de 1817 en relaci\u00f3n con el 300 aniversario de la Reforma y el 4 aniversario de la batalla de Leipzig. La fiesta se transform\u00f3 en una manifestaci\u00f3n de los estudiantes de tendencias oposicionistas contra el r\u00e9gimen reaccionario de Metternich y por la unidad de Alemania.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(9) <\/strong>Ambas citas han sido tomadas de la poes\u00eda de C. Hinkel <em>La canci\u00f3n de la Uni\u00f3n<\/em>. (Nota de la Editorial, Progreso). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(10)<\/strong> La fiesta de Hambach: manifestaci\u00f3n pol\u00edtica del 27 de mayo de 1832 cerca del castillo de Hambach en el Palatinado b\u00e1varo, organizada por los representantes de la burgues\u00eda liberal y radical alemana. Los participantes de la fiesta llamaban a la unidad de todos los alemanes contra los pr\u00edncipes alemanes en nombre de la lucha por las libertades burguesas y transformaciones constitucionales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(11)<\/strong> De la poes\u00eda de E. M. Arndt <em>Des Deutschen Vaterland<\/em>. (Nota de la Editorial, Progreso). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(12)<\/strong> Hoffman von Fallersleben, <em>Lied der Deutschen<\/em>, (\u00abDesde el Mosa hasta Memel, desde el Adigio hasta el Belt, Alemania, Alemania por encima de todo, por encima de todo en el mundo\u00bb). (Nota de la Editorial, Progreso). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(13)<\/strong> V\u00e9ase la poes\u00eda de E. M. Arndt <em>Des Deutschen Vaterland<\/em>. (N. de la Editorial, Progreso). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(14)<\/strong> <em>La guerra de los Treinta a\u00f1os<\/em> (1618-1648): guerra europea provocada por la lucha entre los protestantes y cat\u00f3licos. Alemania fue el teatro principal de esta lucha, objeto de saqueo militar y de pretensiones anexionistas de los participantes en la guerra. Esta se acab\u00f3 en 1648 con la paz de Westfalia que refrend\u00f3 el fraccionamiento pol\u00edtico de Alemania.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(15) <\/strong>Glosa marginal de Engels, a l\u00e1piz: \u00abPaz de Westfalia y paz de Teschen\u00bb. (Nota de la Editorial, Progreso.)<\/p>\n\n\n\n<p><em>La\npaz de Teschen<\/em>: tratado de paz entre Austria, por una parte, y Prusia y Sajonia, por\notra, firmado en Teschen el 24 de mayo de 1779, que concluy\u00f3 la Guerra de la\nHerencia b\u00e1vara (1778-1779). De acuerdo con ese tratado, Prusia y Austria\nrecibieron porciones del territorio b\u00e1varo, y Sajonia, una compensaci\u00f3n en\nmet\u00e1lico. Rusia intervino como intermediario en la conclusi\u00f3n del tratado,\nsiendo, junto con Francia, garante del mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(16)<\/strong> La llamada <em>diputaci\u00f3n imperial<\/em> era una comisi\u00f3n de representantes del Imperio alem\u00e1n, elegida por la Dieta imperial en octubre de 1801. Despu\u00e9s de prolongadas discusiones y bajo la presi\u00f3n de los representantes de Francia y Rusia (que concertaron en octubre de 1801 un convenio secreto sobre la regulaci\u00f3n de las cuestiones territoriales en las regiones renanas de Alemania en favor de la Francia napole\u00f3nica), adopt\u00f3 el 25 de febrero de 1803 la decisi\u00f3n de suprimir 112 Estados alemanes y entregar una parte considerable de sus posesiones a Baviera, Wurtemberg, Baden y Prusia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(17) <\/strong>En el manuscrito se lee la siguiente glosa de Engels hecha a mano: \u00abAlemania-Polonia\u00bb. (Nota de la Editorial, Progreso). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(18) <\/strong>Se alude a la discusi\u00f3n y aprobaci\u00f3n por la <em>Dieta imperial<\/em>, \u00f3rgano supremo del Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico, que constaba de representantes de los Estados alemanes, de la decisi\u00f3n impuesta por Francia y Rusia acerca de la regulaci\u00f3n de las cuestiones territoriales en la Alemania renana. Desde 1663, la Dieta imperial se reun\u00eda en Ratisbona.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(19)<\/strong> La guerra de Crimea fue una comedia colosal \u00fanica de errores, en la que uno se preguntaba ante cada escena nueva: \u00bfqui\u00e9n ser\u00e1 ahora el enga\u00f1ado? Pero la comedia cost\u00f3 inestimables recursos y m\u00e1s de un mill\u00f3n de vidas humanas. Apenas comenz\u00f3 la lucha, Austria entr\u00f3 en los principados danubianos; los rusos se replegaron frente a ella y, por tanto, mientras Austria permanec\u00eda neutral, una guerra contra Turqu\u00eda en la frontera terrestre de Rusia era imposible. Pero se pod\u00eda tener a Austria como aliada en una guerra en las fronteras rusas s\u00f3lo en el caso de que la guerra se librase en serio con el fin de restaurar Polonia y de hacer retroceder para mucho tiempo la frontera occidental de Rusia. Entonces, Prusia, a trav\u00e9s de la cual Rusia recib\u00eda a\u00fan todas las mercanc\u00edas importadas, se ver\u00eda obligada a adherirse; Rusia se encontrar\u00eda bloqueada tanto por tierra como por mar y habr\u00eda de sucumbir r\u00e1pidamente. Pero no era \u00e9sa la intenci\u00f3n de los aliados. Al contrario, ellos se sent\u00edan felices de haber descartado todo peligro de una guerra seria. Palmerston aconsej\u00f3 trasladar el teatro de operaciones a Crimea, lo que deseaba la propia Rusia, y Luis Napole\u00f3n lo consinti\u00f3 de muy buen grado.<\/p>\n\n\n\n<p>En Crimea, la guerra s\u00f3lo pod\u00eda ser una apariencia de\nguerra, y en tal caso todos los participantes principales quedar\u00edan\nsatisfechos. Pero, el emperador Nicol\u00e1s se meti\u00f3 en la cabeza la idea de que\nera necesario librar en ese teatro una guerra seria, habiendo olvidado que, si\nbien era un terreno propicio para una apariencia de guerra, no lo era para una\nguerra de verdad. Lo que constitu\u00eda la fuerza de Rusia en la defensa -la enorme\nextensi\u00f3n de su territorio poco poblado, impracticable y pobre en recursos de\nabastecimiento- se volv\u00eda en contra de ella en una guerra ofensiva, y eso no se\nmanifestaba en ninguna parte con m\u00e1s fuerza que precisamente en la direcci\u00f3n de\nCrimea. Las estepas de la Rusia meridional, que deb\u00edan ser la sepultura de los\nagresores, se convirtieron en sepultura de los ej\u00e9rcitos rusos que Nicol\u00e1s\nlanzaba unos tras otros con est\u00fapida brutalidad contra Sebastopol hasta la\nmitad del invierno. Y cuando la \u00faltima columna, formada de prisa y corriendo,\npertrechada a duras penas, miserablemente abastecida, perdi\u00f3 en el camino dos\ntercios de sus efectivos (batallones enteros sucumb\u00edan en las tempestades de\nnieve), cuando el resto del ej\u00e9rcito no era ya capaz de expulsar al enemigo del\nsuelo ruso, el cabeza de chorlito de Nicol\u00e1s perdi\u00f3 miserablemente el \u00e1nimo y\nse envenen\u00f3. Desde este momento, la guerra volvi\u00f3 a ser una guerra ficticia y\nse march\u00f3 hacia la conclusi\u00f3n de la paz.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(20)<\/strong> Engels emplea aqu\u00ed la expresi\u00f3n: \u00abMehrer des Reiches\u00bb, que era parte del t\u00edtulo de los emperadores del Sacro Imperio Romano en la Edad Media (Nota de la Editorial, Progreso). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(21) <\/strong>Engels alude a la conclusi\u00f3n en Par\u00eds, el 3 de marzo (19 de febrero) de 1859, de un tratado secreto entre Rusia y Francia, en virtud del cual Rusia promet\u00eda ocupar la posici\u00f3n de favorable neutralidad en caso de guerra entre Francia y Cerde\u00f1a, por una parte, y Austria, por otra. De su parte, Francia prometi\u00f3 plantear la cuesti\u00f3n de la revisi\u00f3n de los art\u00edculos del tratado de paz de Par\u00eds de 1856 que limitaban la soberan\u00eda de Rusia en el Mar Negro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(22) <\/strong>Tr\u00e1tase del golpe de Estado organizado por Luis Bonaparte el 2 de diciembre de 1851, que dio comienzo al r\u00e9gimen bonapartista del Segundo Imperio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(23)<\/strong> Engels alude a los hechos siguientes de la biograf\u00eda de Luis Bonaparte: deseando ganarse popularidad, \u00e9ste trataba de granjearse la confianza de distintos partidos de oposici\u00f3n, en particular de los carbonarios italianos; en 1832 tom\u00f3 la ciudadan\u00eda suiza en el cant\u00f3n Thurgau; el 30 de octubre de 1836, con ayuda de dos regimientos de artiller\u00eda intent\u00f3 levantar un mot\u00edn en Estrasburgo; en 1848, durante la estancia en Inglaterra, se alist\u00f3 como voluntario al cuerpo de constables especiales (en Inglaterra, reserva de la polic\u00eda constituida por civiles), que tomaron parte en la disoluci\u00f3n de la manifestaci\u00f3n de los cartistas el 10 de abril de 1848.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(24) <\/strong>Tr\u00e1tase de las fronteras de Francia, establecidas por la paz de <em>Lun\u00e9ville<\/em>, concertada entre Francia y Austria el 9 de febrero de 1801. El tratado de paz refrend\u00f3 la ampliaci\u00f3n de las fronteras de Francia como resultado de las guerras contra la primera y la segunda coaliciones y, en particular, la anexi\u00f3n de la orilla izquierda del Rin, de B\u00e9lgica y de Luxemburgo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(25) <\/strong>Glosa marginal de Engels, a l\u00e1piz: \u00abOrsini\u00bb. (Nota de la Editorial, Progreso)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(26)<\/strong> Tr\u00e1tase del Congreso de representantes de Francia, Inglaterra, Austria, Rusia, Cerde\u00f1a, Prusia y Turqu\u00eda en Par\u00eds, que tuvo como resultado la firma, el 30 de marzo de 1856, del Tratado de paz de Par\u00eds, poniendo fin a la guerra de Crimea de 1853-1856.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(27)<\/strong> <em>La guerra italiana<\/em>: guerra de Francia y Piamonte contra Austria, desencadenada por Napole\u00f3n III so falso pretexto de liberaci\u00f3n de Italia. Lo que quer\u00eda Napole\u00f3n III, en realidad, era conquistar nuevos territorios y consolidar el r\u00e9gimen bonapartista en Francia. Sin embargo, asustado por la gran envergadura del movimiento de liberaci\u00f3n nacional en Italia y empe\u00f1ado en mantener el fraccionamiento pol\u00edtico de \u00e9sta, Napole\u00f3n III concert\u00f3 una paz separada con Austria. Francia se qued\u00f3 con Saboya y Niza. Lombardia pas\u00f3 a pertenecer a Cerde\u00f1a, y Venecia sigui\u00f3 bajo fa dominaci\u00f3n de Austria.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(28) <\/strong><em>La paz de Basilea de 1795<\/em> fue concertada con la Rep\u00fablica Francesa por separado el 5 de abril por Prusia, que traicion\u00f3 de este modo a sus aliados de la primera coalici\u00f3n antifrancesa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(29)<\/strong> Con estas palabras, von Schleinitz, ministro de Negocios Extranjeros de Prusia, caracteriz\u00f3 en 1859 la pol\u00edtica exterior de Prusia en el per\u00edodo de la guerra de Francia y Piamonte contra Austria. Esta pol\u00edtica consist\u00eda en no unirse a ninguna de las partes beligerantes, pero tampoco se declaraba la neutralidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(30) <\/strong>Tr\u00e1tase de la <em>Soci\u00e9t\u00e9 G\u00e9n\u00e9rale du Cr\u00e9dit Mobilier<\/em>, gran banco an\u00f3nimo franc\u00e9s creado en 1852. La fuente principal de los ingresos del banco fue la especulaci\u00f3n en t\u00edtulos de valor. El <em>Cr\u00e9dit Mobilier<\/em> estaba ligado estrechamente con los c\u00edrculos gubernamentales del Segundo Imperio. En 1867 quebr\u00f3 y en 1871 fue liquidado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(31)<\/strong> Marx y yo hemos tenido m\u00e1s de una ocasi\u00f3n para convencernos sobre el terreno de que ese era el estado de \u00e1nimo a la saz\u00f3n en Renania. Los industriales de la orilla izquierda me preguntaban, entre otras cosas, c\u00f3mo repercutir\u00eda en sus empresas el paso a las tarifas aduaneras francesas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(32) <\/strong>La <em>Confederaci\u00f3n del Rin<\/em>: uni\u00f3n de los Estados de Alemania del Sur y del Oeste, fundada bajo el protectorado de Napole\u00f3n en julio de 1806. La Uni\u00f3n agrupaba m\u00e1s de 20 Estados que se hicieron, de hecho, vasallos de Francia. La Uni\u00f3n se disgreg\u00f3 en 1813 como consecuencia de la derrota del ej\u00e9rcito de Napole\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(33) <\/strong>Tr\u00e1tase de las fortalezas de la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica, situadas principalmente a lo largo de la frontera francesa; las guarniciones de estas fortalezas se reclutaban entre las fuerzas armadas de los Estados m\u00e1s grandes de la Confederaci\u00f3n, m\u00e1s que nada las tropas austriacas y prusianas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(34) <\/strong>Se alude al gobierno reaccionario del pr\u00edncipe de Schwarzenberg, que se form\u00f3 en noviembre de 1848 despu\u00e9s de la derrota de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica burguesa, que comenz\u00f3 con la sublevaci\u00f3n popular del 13 de marzo de 1848 en Viena.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(35)<\/strong> Guillermo I. (Nota de la Editorial, Progreso). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(36)<\/strong> La expresi\u00f3n \u00ab<em>la pol\u00edtica realista<\/em>\u00bb se empleaba para designar la pol\u00edtica de Bismarck, que los contempor\u00e1neos consideraban basada en el c\u00e1lculo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(37) <\/strong>Beauvau (N. de la Editorial).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(38)<\/strong> Se tiene en cuenta el ataque de Federico II a Silesia, que pertenec\u00eda a Austria, en diciembre de 1740.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(39)<\/strong> El 14 de octubre de 1806 en dos batallas simult\u00e1neas, <em>Jena <\/em>y <em>Auerst\u00e4dt<\/em>, el ej\u00e9rcito prusiano fue aniquilado por las tropas francesas, y el Estado prusiano se vio completamente derrotado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(40) <\/strong><em>Rhetnische Zeitung<\/em> discuti\u00f3 en 1842, desde este punto de vista, la cuesti\u00f3n de la hegemon\u00eda prusiana. Gervinus me dijo ya en verano de 1843 en Ostende: Prusia debe ponerse al frente de Alemania; pero eso requiere tres condiciones: Prusia debe dar una Constituci\u00f3n, debe dar la libertad de prensa y aplicar una pol\u00edtica exterior m\u00e1s definida.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Rheinische\nZeitung f\u00fcr Politik, Handel und Gewerbe<\/em> (\u00abPeri\u00f3dico del Rin para cuestiones de pol\u00edtica,\ncomercio e industria\u00bb): diario que se public\u00f3 en Colonia del 1 de enero de 1842\nal 31 de marzo de 1843. En abril de 1842, Marx comenz\u00f3 a colaborar en \u00e9l, y en\noctubre del mismo a\u00f1o pas\u00f3 a ser uno de sus redactores; Engels colaboraba\ntambi\u00e9n en el peri\u00f3dico. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(41) <\/strong><em>Landwehr<\/em>: parte integrante de las fuerzas militares prusianas de tierra; surgido en Prusia en 1813 como milicia popular en la lucha contra las tropas napole\u00f3nicas, se empleaba, seg\u00fan la edad de los componentes, para engrosar el ej\u00e9rcito activo o para cumplir servicio de guarnici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(42)<\/strong> Hasta en los tiempos de <em>Kulturkampf<\/em>, los industriales renanos se me quejaban de que no pod\u00edan promover a contramaestres a excelentes obreros debido a que \u00e9stos carec\u00edan de conocimientos escolares suficientes. Eso se refer\u00eda m\u00e1s que nada a las comarcas cat\u00f3licas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Kulturkampf<\/em> (\u00abLucha por la cultura\u00bb): denominaci\u00f3n\ndada por los liberales burgueses al sistema de medidas legislativas del\nGobierno de Bismarck en los a\u00f1os 70 del siglo XIX llevadas a la pr\u00e1ctica bajo\nla bandera de la lucha por la cultura laica. En los a\u00f1os 80, Bismarck aboli\u00f3 la\nmayor parte de estas medidas, con el fin de unir las fuerzas reaccionarias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(43) <\/strong>Glosa marginal de Engels: \u00abEscuelas medias para la burgues\u00eda\u00bb (Nota de la Editorial).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(44) <\/strong>Engels llama ir\u00f3nicamente <em>liberales cantonalistas<\/em> a los liberales, partidarios de la transformaci\u00f3n de Alemania en Estado federal, a semejanza de Suiza dividida en cantones aut\u00f3nomos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(45) <\/strong>\u00bfSe habr\u00e1 visto cosa pareja A la de lo ocurrido con el alcalde Tschech? \u00a1No acert\u00f3 en ese gordinfl\u00f3n A dos pasos de distancia! (Nota de la Editorial)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(46) <\/strong>Tr\u00e1tase del golpe de Estado en Prusia en noviembre-diciembre de 1848 y del per\u00edodo de reacci\u00f3n que le sigui\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(47) <\/strong>Al pr\u00edncipe Guillermo, posteriormente, emperador Guillermo I. (Nota de la Editorial)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(48) <\/strong><em>Der Sozialdemokrat<\/em> (\u00abEl socialdem\u00f3crata\u00bb): semanario alem\u00e1n, \u00f3rgano central del Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n; se public\u00f3 de septiembre de 1879 a septiembre de 1888 en Z\u00farich y de octubre de 1888 al 27 de septiembre de 1890 en Londres. Marx, lo mismo que Engels, que colaboraba en el semanario durante todo el per\u00edodo de su publicaci\u00f3n, ayudaban activamente a la redacci\u00f3n del peri\u00f3dico a aplicar la l\u00ednea proletaria del partido, criticaban y correg\u00edan los distintos errores y vacilaciones de la publicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(49)<\/strong> En 1858, el pr\u00edncipe regente Guillermo destituy\u00f3 el ministerio de Manteuffel y llam\u00f3 al poder a los liberales moderados; en la prensa burguesa este rumbo recibi\u00f3 el pomposo t\u00edtulo de \u00ab<em>era nueva<\/em>\u00bb; pero, en realidad, la pol\u00edtica de Guillermo se planteaba exclusivamente el fortalecimiento de las posiciones de la monarqu\u00eda prusiana y de los junkers. La \u00abnueva era\u00bb prepar\u00f3, de hecho, la dictadura de Bismarck, que lleg\u00f3 al poder en septiembre de 1862.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(50)<\/strong> El llamado conflicto constitucional entre el gobierno prusiano y la mayor\u00eda liberal burguesa del landtag surgi\u00f3 en febrero de 1860, cuando \u00e9sta se neg\u00f3 a aprobar el proyecto de reorganizaci\u00f3n del ej\u00e9rcito, presentado por el ministro de la guerra von Roon. En marzo de 1862, la mayor\u00eda liberal se neg\u00f3 otra vez a aprobar los gastos de guerra, despu\u00e9s de lo cual el gobierno disolvi\u00f3 el landtag y convoc\u00f3 nuevas elecciones. A fines de septiembre de 1862 se form\u00f3 el ministerio contrarrevolucionario de Bismarck, que en octubre del mismo a\u00f1o volvi\u00f3 a disolver el landtag y comenz\u00f3 a aplicar la reforma militar, gastando medios sin la ratificaci\u00f3n del landtag. El conflicto s\u00f3lo se resolvi\u00f3 en 1866, cuando, despu\u00e9s de la victoria de Prusia sobre Austria, la burgues\u00eda prusiana capitul\u00f3 ante Bismarck.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(51)<\/strong> Como respuesta a la entrada de las tropas austro-b\u00e1varas en Kurhessen, el gobierno prusiano declar\u00f3 a comienzos de noviembre de 1850 la movilizaci\u00f3n y mand\u00f3 all\u00ed sus tropas. El 8 de noviembre tuvo lugar una escaramuza insignificante entre los destacamentos de vanguardia austro-b\u00e1varos y prusianos en Bronzell, que mostr\u00f3 serias deficiencias del sistema militar y el armamento envejecido del ej\u00e9rcito prusiano. Ello hizo que Prusia renunciase a las operaciones militares y capitulase ante Austria.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(52)<\/strong> La Liga nacional fue fundada el 15 y 16 de septiembre de 1859 en el Congreso de los liberales burgueses en Francfort del Meno. Los organizadores de la Liga se planteaban unificar toda Alemania, excepci\u00f3n hecha de Austria, bajo la soberan\u00eda de Prusia. Despu\u00e9s de la formaci\u00f3n de la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte, la Liga nacional declar\u00f3 su propia disoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(53)<\/strong> Se alude al libro de Luis Bonaparte <em>Ideas napole\u00f3nicas<\/em>, publicado en Par\u00eds en 1839 (Napole\u00f3n-Louis Bonaparte, <em>Des id\u00e9es napol\u00e9oniennes<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(54) <\/strong>Federico Guillermo (Nota de la Editorial). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(55) <\/strong>Alejandro II (Nota de la Editorial).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(56) <\/strong>El 8 de febrero de 1863, durante la sublevaci\u00f3n nacional liberadora de Polonia, Rusia y Prusia firmaron un convenio previendo acciones conjuntas de las tropas de los dos Estados contra los rebeldes. A\u00fan antes de la firma del convenio, las tropas prusianas reforzaron la protecci\u00f3n de las fronteras con el fin de evitar el paso de los sublevados al territorio de Prusia. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(57)<\/strong> Despu\u00e9s de la muerte del rey dinamarqu\u00e9s Federico VII, Austria y Prusia presentaron, el 16 de enero de 1864, un ultim\u00e1tum al gobierno de Dinamarca exigiendo la abolici\u00f3n de la Constituci\u00f3n de 1863, que proclamaba la completa incorporaci\u00f3n de Schleswig a Dinamarca. Dinamarca se neg\u00f3 a aceptar el ultim\u00e1tum, por cuya raz\u00f3n Austria y Prusia comenzaron las hostilidades. En julio de 1864, las tropas danesas fueron derrotadas. Durante toda la guerra, Francia y Rusia conservaban una neutralidad amistosa hacia Austria y Prusia. De acuerdo con el tratado de paz firmado en Viena el 30 de octubre de 1864, el territorio de los ducados Schleswig y Holstein, incluidas las comarcas de preponderancia de la poblaci\u00f3n no alemana, fue declarado condominio de Austria y Prusia, pasando a pertenecer por entero a Prusia despu\u00e9s de la guerra austro-prusiana de 1866.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(58) <\/strong>De acuerdo con el <em>protocolo de Varsovia<\/em> del 5 de junio (24 de mayo) de 1851, firmado por los representantes de Rusia y Dinamarca, as\u00ed como con el <em>protocolo de Londres<\/em>, del 8 de mayo de 1852, firmado por Rusia, Austria, Francia, Prusia y Suecia junto con los representantes de Dinamarca, se establec\u00eda el principio de indivisibilidad de los dominios de la Corona dinamarquesa, incluidos los ducados Schleswig y Holstein.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(59) <\/strong><em>Expedici\u00f3n a M\u00e9xico<\/em>: intervenci\u00f3n militar de Francia emprendida en 1862-1867, inicialmente junto con Gran Breta\u00f1a y Espa\u00f1a; persegu\u00eda el fin de aplastar la revoluci\u00f3n mexicana y transformar M\u00e9xico en una colonia de Estados europeos. Como resultado de la lucha heroica liberadora del pueblo mexicano, los invasores franceses fueron derrotados y se vieron forzados a evacuar de M\u00e9xico sus tropas en 1867.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(60) <\/strong><em>Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica<\/em>: creada el 8 de junio de 1815 por el Congreso de Viena, era una agrupaci\u00f3n de Estados absolutistas feudales alemanes y refrendaba la divisi\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica de Alemania. La Confederaci\u00f3n dej\u00f3 definitivamente de existir durante la guerra austro-prusiana de 1866 y fue sustituida por la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(61)<\/strong> La expresi\u00f3n \u00ab<em>una guerra fresca y alegre<\/em>\u00bb fue empleada por primera vez por el historiador y publicista reaccionario G. Leo en 1853 y se utilizaba tambi\u00e9n en los a\u00f1os posteriores con esp\u00edritu militarista y chovinista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(62)<\/strong> La <em>Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte<\/em>, que comprend\u00eda 19 Estados y 3 ciudades libres de Alemania del Norte y del Centro, fue formada en 1867 a propuesta de Bismarck. La formaci\u00f3n de la Confederaci\u00f3n fue una de las etapas decisivas de la reunificaci\u00f3n de Alemania bajo la hegemon\u00eda de Prusia. En enero de 1871 la Confederaci\u00f3n dej\u00f3 de existir debido a la formaci\u00f3n del Imperio alem\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(63)<\/strong> Glosa marginal de Engels, a l\u00e1piz: \u00abL\u00ednea de reparto: el Meno\u00bb (Nota de la Editorial).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(64) <\/strong>En la guerra, como en la guerra (Nota de la Editorial). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(65) <\/strong>Se alude a la guerra austro-prusiana de 1866, en la que al lado de Austria lucharon Sajonia, Hannover, Baviera, Baden, W\u00fcrttemberg, el electorado Hesse, Hesse-Darmstadt y otros miembros de la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica, al lado de Prusia, Mecklemburgo, Oldenburgo y otros Estados del Norte de Alemania, as\u00ed como tres ciudades libres.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(66)<\/strong> En primavera de 1866, Austria se dirigi\u00f3 a la Dieta federal quej\u00e1ndose de que Prusia habla violado el convenio sobre la administraci\u00f3n conjunta de los ducados Schleswig y Holstein; Bismarck se neg\u00f3 a acatar la decisi\u00f3n de la Dieta, la cual, a proposici\u00f3n de Austria, declar\u00f3 la guerra a Prusia. En el curso de la guerra, en vista de los \u00e9xitos de las tropas prusianas, la Dieta federal se vio obligada a trasladarse de Francfort del Meno a Augsburgo, donde el 24 de agosto de 1866 declar\u00f3 el cese de su actividad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(67)<\/strong> Glosa marginal de Engels, a l\u00e1piz: \u00ab\u00a1Juramento a la bandera!\u00bb (Nota de la Editorial).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(68) <\/strong>El reino de Hannover, el gran electorado de Hesse-Cassel, el ducado de Nassau y la ciudad libre de Francfort del Meno (Nota de la Editorial).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(69) <\/strong>En septiembre de 1866, la C\u00e1mara de representantes de Prusia aprob\u00f3 el proyecto de ley presentado por Bismarck eximiendo al gobierno de la responsabilidad por el gasto de los recursos que no hab\u00eda sido ratificado legislativamente en el per\u00edodo del conflicto constitucional. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(70) <\/strong>Tr\u00e1tase del combate decisivo de la guerra austro-prusiana en las inmediaciones de la ciudad de <em>K\u00f6niggr\u00e4tz<\/em>(actualmente Hradec-Kr\u00e1lov\u00e9, Bohemia), cerca de la aldea <em>Sadowa<\/em>, el 3 de julio de 1866. La batalla de Sadowa termin\u00f3 con una gran derrota de las tropas austriacas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(71) <\/strong>La <em>Constituci\u00f3n de la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte<\/em> fue ratificada el 17 de abril de 1867 por el Reichstag (Parlamento) Constituyente de la Confederaci\u00f3n y refrendaba el dominio efectivo de Prusia en la Confederaci\u00f3n. El rey de Prusia fue declarado presidente de la Confederaci\u00f3n y comandante en jefe de las fuerzas armadas federales, se le delegaba la direcci\u00f3n de la pol\u00edtica exterior. Los poderes legislativos del Reichstag de la Confederaci\u00f3n, que se eleg\u00eda a base del sufragio universal, eran muy limitados; las leyes aprobadas por \u00e9l entraban en vigor despu\u00e9s de ser ratificadas por el Consejo federal, reaccionario por su composici\u00f3n, y refrendadas por el presidente. La Constituci\u00f3n de la Confederaci\u00f3n se hizo despu\u00e9s base de la Constituci\u00f3n del Imperio alem\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la <em>Constituci\u00f3n de\n1850<\/em>, en Prusia se conservaba\nla c\u00e1mara alta, compuesta preferentemente de representantes de la nobleza\nfeudal (\u00abc\u00e1mara de los se\u00f1ores\u00bb), los poderes del landtag (parlamento) eran muy\nlimitados, vi\u00e9ndose este privado de la iniciativa legislativa. Los ministros\nlos nombraba el rey y eran responsables s\u00f3lo ante \u00e9l, el gobierno ten\u00eda derecho\nde crear tribunales especiales para ver las causas de alta traici\u00f3n. La\nConstituci\u00f3n de 1850 qued\u00f3 en vigor en Prusia incluso despu\u00e9s de la formaci\u00f3n\ndel Imperio alem\u00e1n en 1871.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(72) <\/strong>A. Bebel y G. Liebknecht (Nota de la Editorial). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(73) <\/strong>Ya antes de la guerra con Austria, interpelado por un ministro de un Estado medio acerca de su pol\u00edtica alemana demag\u00f3gica, Bismarck le respondi\u00f3 que, a despecho de todos los discursos, arrojar\u00eda a Austria de Alemania y romper\u00eda la Confederaci\u00f3n: -\u00ab\u00bfY usted cree que los Estados medios se quedar\u00e1n tranquilos ante todo eso?\u00bb -\u00abUstedes, los Estados medios, no har\u00e1n absolutamente nada\u00bb. -\u00abY \u00bfqu\u00e9 har\u00e1n los alemanes?\u00bb -\u00abLos llevar\u00e9 en seguida a Par\u00eds y los unificar\u00e9 all\u00ed\u00bb. (Contado en Par\u00eds la v\u00edspera de la guerra con Austria por el mencionado ministro y publicado durante la contienda en <em>Manchester Guardian<\/em> por su corresponsal parisiense Sra. Crawford). <em>Manchester Guardian<\/em> (\u00abEl guardia de Manchester\u00bb): peri\u00f3dico burgu\u00e9s ingl\u00e9s, \u00f3rgano de los partidarios del librecambio (<em>free-trade<\/em>), m\u00e1s tarde partido liberal; fundado en Manchester en 1821.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(74)<\/strong> <em>Parlamento aduanero<\/em>: \u00f3rgano dirigente de la Uni\u00f3n aduanera reorganizada despu\u00e9s de la guerra de 1866 y de concertarse, el 8 de julio de 1867, el tratado de Prusia con los Estados alemanes meridionales, de acuerdo con el cual se estipulaba la creaci\u00f3n de este \u00f3rgano. El Parlamento se compon\u00eda de miembros del Reichstag de la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte y diputados especialmente elegidos de los Estados alemanes meridionales (Baviera, Baden, W\u00fcrttemberg y Hesse). Ten\u00eda que dedicarse exclusivamente a las cuestiones de comercio y pol\u00edtica aduanera; la aspiraci\u00f3n de Bismarck de ir ampliando poco a poco su competencia, extendi\u00e9ndola a cuestiones de otra \u00edndole, las pol\u00edticas, choc\u00f3 con una resistencia encarnizada de los representantes de Alemania del Sur.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(75)<\/strong> El r\u00edo Meno formaba la frontera entre la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte y los Estados del Sur de Alemania.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(76) <\/strong>Guillermo III (Nota de la Editorial).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(77) <\/strong>De acuerdo con el tratado con Austria concertado el 3 de octubre de 1866 en Viena, a Italia, que hab\u00eda participado en la guerra austro-prusiana al lado de Prusia, se le devolvi\u00f3 Venecia, pero sus pretensiones en cuanto a Tirol Meridional y Trieste no fueron satisfechas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(78) <\/strong>Tr\u00e1tase de la expresi\u00f3n del canciller austriaco Metternich \u00abItalia es un concepto geogr\u00e1fico\u00bb empleada en un despacho al conde de Apponyi, embajador en Par\u00eds, del 6 de agosto de 1847. La empleaba posteriormente refiri\u00e9ndose tambi\u00e9n a Alemania.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(79)<\/strong> La <em>Conferencia de Londres<\/em> en torno a la cuesti\u00f3n de Luxemburgo, en la que participaban representantes diplom\u00e1ticos de Austria, Rusia, Prusia, Francia, Italia, Pa\u00edses Bajos y Luxemburgo, se celebr\u00f3 desde el 7 hasta el 11 de mayo de 1867. Seg\u00fan el tratado firmado el 11 de mayo, el ducado de Luxemburgo (el t\u00edtulo de duque lo conservaba, como antes, el rey de los Pa\u00edses Bajos) fue declarado Estado neutral. Prusia se compromet\u00eda a retirar inmediatamente su guarnici\u00f3n de la fortaleza de Luxemburgo, y Napole\u00f3n deb\u00eda renunciar a sus pretensiones de anexi\u00f3n de Luxemburgo a Francia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(80)<\/strong> De 1869 (Nota de la Editorial). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(81) <\/strong>\u00ab<em>Pandilla de azufre<\/em>\u00bb: nombre primitivo de una agrupaci\u00f3n de estudiantes de la Universidad de Jena en la d\u00e9cada del 70 del siglo XVIII, que gozaba de mala fama debido a los esc\u00e1ndalos armados por sus miembros; m\u00e1s tarde la expresi\u00f3n \u00abpandilla de azufre\u00bb se hizo sin\u00f3nimo de toda compa\u00f1\u00eda compuesta de delincuentes y elementos sospechosos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(82)<\/strong> En los combates de Spickeren (Lorena) y Woerth (Alsacia) las tropas prusianas asestaron el 6 de agosto de 1870 la derrota a las unidades francesas. En la zona de <em>Sed\u00e1n<\/em> tuvo lugar uno de los m\u00e1s grandes combates de la guerra franco-prusiana, que trajo como resultado la capitulaci\u00f3n del ej\u00e9rcito franc\u00e9s el 2 de septiembre de 1870.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(83)<\/strong> El 4 de septiembre de 1870 se produjo un alzamiento revolucionario de las masas populares que condujo al derrocamiento del r\u00e9gimen del Segundo Imperio, a la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica y a la formaci\u00f3n del Gobierno Provisional, en el que entraron mon\u00e1rquicos, adem\u00e1s de republicanos moderados. Este Gobierno, encabezado por Trochu, gobernador militar de Par\u00eds, y Thiers, su aut\u00e9ntico inspirador, tom\u00f3 el camino de la traici\u00f3n nacional y la componenda alevosa con el enemigo exterior.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(84) <\/strong><em>Francotiradores<\/em> (<em>franctireurs<\/em>): guerrilleros franceses que participaban activamente en la lucha contra los prusianos durante la guerra franco-prusiana de 1870-1871.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(85) <\/strong>Decreto sobre el <em>landsturm<\/em>: ley aprobada en Prusia el 21 de abril de 1813 que estipulaba la creaci\u00f3n de guerrillas de voluntarios (francotiradores) en la retaguardia y en los flancos del ej\u00e9rcito de Napole\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(86) <\/strong><em>K\u00f6lnisthe Zeitung<\/em> (\u00abPeri\u00f3dico de Colonia\u00bb): diario alem\u00e1n que se public\u00f3 con ese nombre desde 1802 en Colonia; en el per\u00edodo de la revoluci\u00f3n de 1848-1849 y la reacci\u00f3n que le sucedi\u00f3 reflejaba la pol\u00edtica de traici\u00f3n y cobard\u00eda de la burgues\u00eda liberal prusiana; en el \u00faltimo tercio del siglo XIX estuvo ligado al partido nacional-liberal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(87) <\/strong>Precisamente estos ca\u00f1ones, pertenecientes a la Guardia Nacional, y no al Estado y, por tanto no entregados a los prusianos, fueron los que Thiers orden\u00f3 el 18 de marzo de 1871 que se los<em>robaran <\/em>a los parisinos, lo que provoc\u00f3 la insurrecci\u00f3n que dio lugar a la Comuna.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(88) <\/strong>Guillermo I (Nota de la Editorial). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(89) <\/strong>Federico Guillermo IV (Nota de la Editorial). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(90)<\/strong> El 19 de marzo, el pueblo sublevado de Berl\u00edn oblig\u00f3 al rey prusiano Federico Guillermo IV a salir al balc\u00f3n del palacio y a descubrirse ante los cad\u00e1veres de los perecidos durante la rebeli\u00f3n popular del 18 de marzo de 1848.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(91)<\/strong> El 28 de enero de 1871, el Gobierno franc\u00e9s de \u00abdefensa nacional\u00bb formado como resultado de la revoluci\u00f3n el 4 de septiembre de 1870 firm\u00f3 con Bismarck el convenio sobre el armisticio y la capitulaci\u00f3n de Par\u00eds. El tratado de paz fue suscrito definitivamente el 10 de mayo de 1871 en Francfort.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(92) <\/strong>El texto que sigue hasta las palabras \u00abBismarck hab\u00eda logrado su objetivo\u00bb, en virtud de la ausencia de las correspondientes p\u00e1ginas del manuscrito, se reproduce con arreglo al texto de la revista <em>Neue Zeit<\/em>, Bd. I, N\u00ba 25, 1895-1896, S. 772-776. (Nota de la Editorial). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(93)<\/strong> Por orden de Luis XIV, el 30 de septiembre de 1681, la ciudad de Estrasburgo, que formaba parte del Imperio alem\u00e1n, fue ocupada por las tropas francesas. El partido cat\u00f3lico de la ciudad encabezado por el obispo F\u00fcrstenberg salud\u00f3 la incorporaci\u00f3n a Francia y contribuy\u00f3 a que no se ofreciera resistencia a los franceses.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(94)<\/strong> Se reprocha a Luis XIV el haber lanzado en plena paz a sus c\u00e1maras se reunificaci\u00f3n (Las c\u00e1maras de reunificaci\u00f3n, creadas por Luis XIV en 1679-1680 ten\u00edan la misi\u00f3n de argumentar y justificar con razones jur\u00eddicas e hist\u00f3ricas las pretensiones respecto de unas u otras partes de los Estados vecinos, que luego eran ocupadas por las tropas francesas) sobre regiones alemanas que no le pertenec\u00edan. Ni la envidia m\u00e1s mal\u00e9vola podr\u00eda reprochar lo mismo a los prusianos. Al contrario. Tras de concluir la paz separada con Francia en 1795, violando directamente la Constituci\u00f3n del Imperio, tras de reunir en torno suyo a sus vecinos peque\u00f1os, igualmente p\u00e9rfidos, del otro lado de la l\u00ednea de demarcaci\u00f3n en la primera Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte, se aprovecharon para llevar a cabo sus tentativas anexionistas en Franconia, de la dif\u00edcil situaci\u00f3n en que se encontraban los Estados del Sur de Alemania, que tuvieron que proseguir solos la guerra aliados a Austria. Formaron en Ansbach y en Bayreuth, a la saz\u00f3n prusianas, c\u00e1maras de reunificaci\u00f3n al estilo de las de Luis XIV; pretend\u00edan a una serie de territorios vecinos so pretextos tan absurdos que, comparados con ellos, los argumentos jur\u00eddicos de Luis parec\u00edan claros y convincentes al m\u00e1ximo. Y cuando los alemanes fueron derrotados y se replegaron, cuando los franceses entraron en Franconia, los salvadores prusianos ocuparon todo el territorio alrededor de Nuremberg, incluidos los arrabales hasta los muros de la ciudad y consiguieron que los burgueses de Nuremberg, muertos de miedo, firmaran un tratado (el 2 de septiembre de 1796), seg\u00fan el cual la ciudad se somet\u00eda a la soberan\u00eda prusiana a condici\u00f3n de que los jud\u00edos jam\u00e1s fuesen admitidos en la ciudad. Pero, acto seguido, el archiduque Carlos pas\u00f3 a la ofensiva y volvi\u00f3 a destrozar a los franceses en Wurzburg el 3 y el 4 de septiembre de 1796, con lo cual se desvaneci\u00f3 como el humo azul esta tentativa de lograr por la fuerza que los vecinos de Nuremberg comprendiesen la misi\u00f3n alemana de Prusia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(95)<\/strong> Las fortalezas del Norte de Italia: Verona, Legnago, Mantua y Peschiera (Nota de la Editorial).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(96) <\/strong>C. Marx, <em>Segundo manifiesto del Consejo General de la Asociaci\u00f3n Internacional de los Trabajadores sobre la guerra franco-prusiana<\/em> (Nota de la Editorial). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>(97) <\/strong><em>El cartel<\/em>: el bloque de los dos partidos conservadores (\u00abconservadores\u00bb y \u00ablibres conservadores\u00bb) y liberales nacionales, bloque que apoyaba el Gobierno de Bismarck. Se form\u00f3 despu\u00e9s de la disoluci\u00f3n del Reichstag por Bismarck en enero de 1887. El cartel consigui\u00f3 la victoria en las elecciones en febrero de 1887, logrando una situaci\u00f3n dominante en el Reichstag (220 esca\u00f1os). Apoy\u00e1ndose en este bloque, Bismarck hizo que se aceptara una serie de leyes reaccionarias en beneficio de los junkers y de la gran burgues\u00eda. La agudizaci\u00f3n de las contradicciones entre los partidos del cartel y su derrota en las elecciones de 1890 (recibi\u00f3 s\u00f3lo 132 mandatos) condujeron a su descomposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(98)<\/strong> Engels se refiere a la proclamaci\u00f3n del rey de Prusia Guillermo I emperador de Alemania, que tuvo lugar el 18 de enero de 1871 en el palacio de Versalles.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(99)<\/strong><em> Ultramontanismo<\/em>: corriente extremamente reaccionaria del catolicismo que reclama la influencia ilimitada del papa en los asuntos religiosos y laicos de cualquier Estado. Como resultado de la victoria del ultramontanismo, el Concilio del Vaticano aprob\u00f3 en 1870 el dogma de \u00abimpecabilidad\u00bb del papa<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(100) <\/strong>Tr\u00e1tase de la crisis econ\u00f3mica mundial de 1873. En Alemania, la crisis comenz\u00f3 con una \u00abgrandiosa bancarrota\u00bb en mayo de 1873, preludio de la crisis que dur\u00f3 hasta fines de los a\u00f1os 70.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(101)<\/strong> <em>Progresistas<\/em>: representantes del partido burgu\u00e9s prusiano formado en junio de 1861. El partido progresista exig\u00eda la unificaci\u00f3n de Alemania bajo la hegemon\u00eda de Prusia, la convocaci\u00f3n del Parlamento de toda Alemania y la creaci\u00f3n de un ministerio liberal responsable ante la C\u00e1mara de diputados.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(102) <\/strong>En el <em>Congreso de Gotha<\/em>, celebrado del 22 al 25 de mayo de 1875, se unieron las dos corrientes del movimiento obrero alem\u00e1n: el Partido Obrero Socialdem\u00f3crata (los eisenachianos), dirigido por A. Bebel y W. Liebknecht, y la <em>lassalleana<\/em> Asociaci\u00f3n General de Obreros Alemanes. El partido unificado adopt\u00f3 la denominaci\u00f3n de Partido Obrero Socialista de Alemania. As\u00ed se logr\u00f3 superar la escisi\u00f3n en las filas de la clase obrera alemana. El proyecto de programa del partido unificado, propuesto al Congreso de Gotha, pese a la dura cr\u00edtica que hab\u00edan hecho Marx y Engels, fue aprobado en el Congreso con insignificantes modificaciones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(103)<\/strong> Se trata de los derechos especiales de Baviera y Wurtemberg refrendados en los tratados de su entrada (noviembre de 1870) en la Confederaci\u00f3n Germ\u00e1nica del Norte y en la Constituci\u00f3n del Imperio alem\u00e1n. Baviera y Wurtemberg conservaron, en particular, un impuesto especial sobre el aguardiente y la cerveza, la administraci\u00f3n propia de los correos y tel\u00e9grafos. Los representantes de Baviera y Wurtemberg, as\u00ed como de Sajonia, formaron en el Consejo federal una comisi\u00f3n especial de pol\u00edtica exterior, dotada del derecho de veto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(104)<\/strong> <em>Tribunales de sch\u00e4ffens<\/em> (regidores): tribunales de primera instancia en el Imperio alem\u00e1n instaurados en una serie de Estados alemanes despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de 1848, y en toda Alemania, a partir de 1871. Constaban entonces de un juez de la corona y de dos asesores (sch\u00e4ffens) que, a diferencia de los jurados, no s\u00f3lo establec\u00edan la culpa del acusado, sino que, junto con el juez, determinaban la medida del castigo; para el cumplimiento de las funciones de sch\u00e4ffens reg\u00eda el requisito de residencia continua, como tambi\u00e9n el de situaci\u00f3n acomodada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(105) <\/strong>Se refiere a la <em>reforma administrativa<\/em> de 1872 en Prusia, de acuerdo con la cual se abol\u00eda el poder feudal hereditario de los terratenientes en la aldea y se introduc\u00edan elementos de administraci\u00f3n aut\u00f3noma; pr\u00e1cticamente, los terratenientes junkers conservaron el poder local, ya que ocupaban personalmente o por medio de sus testaferros la mayor\u00eda de cargos electivos y nombrados.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(106) <\/strong>Tr\u00e1tase de la reforma de administraci\u00f3n local en Inglaterra aprobada en 1888. De acuerdo con esta forma las funciones de los sheriffs fueron transmitidas a los consejos electos de los condados que se ocupaban de la recaudaci\u00f3n de impuestos, del presupuesto local, etc. Participaban en la elecci\u00f3n de los consejos de los condados todos los que ten\u00edan derecho de elegir al parlamento, as\u00ed como las mujeres mayores de 30 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(107) <\/strong>En 1870, como resultado del plebiscito del 2 de octubre en la Regi\u00f3n Papal, \u00e9sta fue incorporada al Reino de Italia. Con ello qued\u00f3 terminada la unificaci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds. El poder laico del papa fue anulado; s\u00f3lo se conserv\u00f3 en los palacios del Vaticano y Laterano y la residencia suburbana. Como respuesta, el papa se declar\u00f3 \u00abprisionero del Vaticano\u00bb. El conflicto, que dur\u00f3 muchos a\u00f1os, entre el papa y el gobierno italiano s\u00f3lo qued\u00f3 resuelto oficialmente en 1929.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(108)<\/strong> <em>Welfos<\/em>: partido en Hannover que se form\u00f3 en 1866 despu\u00e9s de la incorporaci\u00f3n de \u00e9ste a Prusia (el nombre procede del de un linaje antiguo principesco de los Welfos). El partido se propon\u00eda restablecer los derechos de la casa real de Hannover y la autonom\u00eda de Hannover en el Imperio alem\u00e1n. Se adher\u00eda al centro principalmente por motivos particularistas y antiprusianos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(109) <\/strong>Aqu\u00ed se interrumpe el manuscrito (Nota de la Editorial). <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el aniversario del natalicio de Friedrich Engels (1820-1895). <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1455,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-1452","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dirigentesmovimientoobrero-comunista"],"wppr_data":{"cwp_meta_box_check":"No"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1452","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1452"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1452\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1458,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1452\/revisions\/1458"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1455"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1452"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1452"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1452"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}