{"id":1521,"date":"2019-12-11T07:52:30","date_gmt":"2019-12-11T07:52:30","guid":{"rendered":"http:\/\/elmachete.mx\/?p=1521"},"modified":"2019-12-11T07:56:22","modified_gmt":"2019-12-11T07:56:22","slug":"prologo-la-segunda-marquetalia-la-lucha-sigue-por-farc-ep","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2019\/12\/11\/prologo-la-segunda-marquetalia-la-lucha-sigue-por-farc-ep\/","title":{"rendered":"Pr\u00f3logo. La Segunda Marquetalia, la lucha sigue. Por FARC-EP"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/image1-300x294.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1522\" width=\"225\" height=\"221\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/image1-300x294.jpeg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/image1-640x628.jpeg 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/image1-600x588.jpeg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/image1.jpeg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\">Las <strong>FARC-EP<\/strong> ha anunciado la publicaci\u00f3n del libro <em><strong>Segunda Marquetalia, la lucha sigue<\/strong><\/em>, escrito por Iv\u00e1n M\u00e1rquez. El pr\u00f3logo ha sido responsabilidad de Jes\u00fas Santrich, quien &#8220;dibuja sobre un lienzo las causas del regreso a las armas como reacci\u00f3n del decoro frente a la perfidia del Estado y las vicisitudes de la marcha rebelde de la Segunda Marquetalia.&#8221; <\/p>\n\n\n\n<p>En el sitio web de esta organizaci\u00f3n se especifica:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Si partimos del acierto de entender la lucha como algo no lineal, zigzagueante, lleno de dificultades y proceso del renacer constante, es l\u00f3gico entender las causalidades y circunstancias que rodearon la decisi\u00f3n de antiguos y nuevos farianos de mantenerse en armas, o de retomarlas frente al car\u00e1cter terrorista de un r\u00e9gimen, anegado en las aguas del capitalismo voraz, que se precipita ahora por el abismo de su crisis global irreversible. Y de tal circunstancia no se salva nuestra Colombia, hoy por hoy salpicada de paros y protestas masivas con permanencia y furor, exigiendo reivindicaciones que en gran medida eran las consignadas en el Acuerdo de Paz traicionado.&#8221;<\/p>\n\n\n\n<p>El siguiente pr\u00f3logo es pieza inicial de an\u00e1lisis a considerar en el debate ideol\u00f3gico y pol\u00edtico necesario a las batallas del presente. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Editorial. El Machete. <\/strong><br><br><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Pr\u00f3logo<\/strong><br><\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/image2-300x195.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1523\" width=\"225\" height=\"146\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/image2-300x195.jpeg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/image2-768x499.jpeg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/image2-640x416.jpeg 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/image2-600x390.jpeg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/image2.jpeg 1000w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size\">Por <strong>Jes\u00fas Santrich<\/strong><br><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Iv\u00e1n M\u00e1rquez habla con la voz de la selva y de las convicciones. <\/p>\n\n\n\n<p>Adentrarse  en la lectura de La Segunda Marquetalia es comenzar el tr\u00e1nsito por  rumbos incre\u00edbles y casi impensables de la Colombia profunda; paso a  paso, abriendo trochas ins\u00f3litas entre la manigua, surcando r\u00edos,  quebradas, ca\u00f1adas y selva que se nos va presentando de manera magistral  como el retrato de una realidad que tiene la contradicci\u00f3n de ser  remota y desconocida para la inmensa mayor\u00eda de nuestros compatriotas,  pero que est\u00e1 ah\u00ed presente, palpitante clamando a gritos la atenci\u00f3n  institucional negada durante d\u00e9cadas; sin duda m\u00e1s, mucho m\u00e1s que el  tiempo que ha durado la confrontaci\u00f3n pol\u00edtica, social, armada, porque  en \u00faltimas es la realidad generalizada de la Colombia rural que tanta  riqueza natural y humana nos ha prodigado, pero que tan desatendida ha  sido y sigue siendo por quienes gobiernan mirando hacia esos rincones  inh\u00f3spitos de la patria solamente para saquearlos y someterlos a la  miseria y a la desigualdad que atizan una guerra de no acabar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es  este relato, la cr\u00f3nica de una marcha monte adentro, describiendo las  vicisitudes del asedio a un pu\u00f1ado de hombres y mujeres que habi\u00e9ndose  aventurado a emprender el rumbo de la paz y de la lucha sin el tronar de  los fusiles, se vieron traicionados y empujados a retomar el camino del  leg\u00edtimo derecho a la rebeli\u00f3n armada. Por lo que entonces se convierte  en la constancia hist\u00f3rica tambi\u00e9n de las razones que conllevaron a  asumir tal determinaci\u00f3n, puestos ya en la circunstancia de los sue\u00f1os  frustrados y en el deber decoroso de no dejar morir la esperanza en la  Colombia Nueva, pese a tantas adversidades que son precisadas, en  s\u00edntesis, pero con suficiencia, en esta pintura de la selva y de los  hechos pol\u00edticos que rodearon la m\u00e1s deplorable y vulgar perfidia de lo  que han sido los tratados de paz en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La  presentaci\u00f3n de los hechos aqu\u00ed consignados se da con el rigor  secuencial en que se suscitaron, mostrando la transparencia de los  esfuerzos y angustias que sus protagonistas vivieron tratando de evitar  lo que evidentemente ya era una realidad: el naufragio de un proceso de  reconciliaci\u00f3n nacional en el que tanta fe y expectativas cifraron las  mayor\u00edas para poner punto final a un desangre impuesto por d\u00e9cadas a los  m\u00e1s empobrecidos y vilipendiados. <\/p>\n\n\n\n<p>El  verbo crudo y el de las met\u00e1foras, se turnan presencia entre mensajes  epistolares de todo orden, dirigidos a dignatarios y veedores nacionales  e internacionales llamando la atenci\u00f3n sobre la manera c\u00f3mo los  incumplimientos gubernamentales estaban asfixiando el sue\u00f1o m\u00e1s  entra\u00f1able de los colombianos, al tiempo que clamaban por medidas y  soluciones, que antes que aparecer fueron reemplazadas por m\u00e1s y m\u00e1s  actos de felon\u00eda gubernamental y partidaria, por parte de desalmados que  se centraron en hacer trizas \u201cese maldito papel\u201d de La Habana -como lo  llam\u00f3 Fernando Londo\u00f1o-, hasta dejarlo convertido en una ilusi\u00f3n m\u00e1s sin  realizar. Y son precisamente personas que est\u00e1n entre quienes mayor  empe\u00f1o pusieron al anhelo de concordia, quienes como perseguidos de  manera absurda, personifican esta nueva leyenda -como dir\u00eda Narciso  Isaconde- de rearme de utop\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo  lo que se dice en este escrito tiene un acento profundamente franco y  directo, con giros literarios de \u00e9nfasis tanto en la descripci\u00f3n del  mundo material como del espiritual, pero tambi\u00e9n de an\u00e1lisis calmado y  sesudo de la coyuntura pol\u00edtica a la que se asiste, vislumbrando el  futuro de la resistencia a partir de la triste tragedia de la condena  b\u00e9lica que se le impone tanto a los protagonistas de la larga marcha de  la perseverancia hacia la Segunda Marquetalia, categor\u00eda del renacer  constante, como a las inmensas muchedumbres de despose\u00eddos que una vez  m\u00e1s se ven traicionados por la oligarqu\u00eda mezquina que ha secuestrado el  poder para beneficio propio.<\/p>\n\n\n\n<p>Y  aunque la temporalidad de esta cr\u00f3nica est\u00e1 bastante circunscrita a los  cinco meses que dur\u00f3 la caminata de los protagonistas principales del  viaje desde El Pato hasta las honduras del oriente colombiano, al mirar  de conjunto encontramos la explicaci\u00f3n de lo que fue el inicio y  desenvolvimiento de las conversaciones de paz entre el gobierno  colombiano y las FARC-EP, incluyendo su fallida implementaci\u00f3n y las  causas del desmoronamiento de uno de los sue\u00f1os m\u00e1s preciados del pueblo  colombiano. Ah\u00ed est\u00e1n dibujados los responsables del fracaso, las  consecuencias y el impacto que a corto y mediano plazo significa el  hecho hist\u00f3rico y pol\u00edtico de la burla a lo pactado, el irrespeto a la  palabra empe\u00f1ada y el aniquilamiento de la confianza en el di\u00e1logo como  instrumento de soluciones cuando una de las partes pisotea los  principios que rigen una negociaci\u00f3n de tal calibre.<\/p>\n\n\n\n<p>En  una guerra, se suele decir, la primera v\u00edctima es la verdad. Pero en  este intento de paz tambi\u00e9n lo fue cuando el primer gran atentando  contra la verdad y la transparencia fueron los cambios unilaterales que  el gobierno le imprimi\u00f3 a lo acordado con solemnidad y frente a garantes  de alto nivel. Y aqu\u00ed el crimen de la perfidia gubernamental aparece  como la fiera m\u00e1s terrible que con sus garras y sus colmillos destroz\u00f3  lo pactado, y con ello la m\u00e1s avanzada posibilidad de acabar con una  guerra de m\u00e1s de medio siglo que tantos lutos ha dejado a lo largo y  ancho de Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero  si bien he dicho que estamos frente a una cr\u00f3nica de la marcha por la  selva de \u00e1rboles, de animales, de r\u00edos, de hechos pol\u00edticos y  sentimientos profundos, no por ello carece de una metodolog\u00eda propia de  la historiograf\u00eda rigurosa en la medida en que recoge la cara oculta de  la moneda de los sucesos de la vida nacional, documentados y  comprobables, en lo que concierne al proceso de paz; esa cara que los  grandes medios no dejan ver porque cada d\u00eda y a cada minuto presentan su  visi\u00f3n- la de los poderosos- sesgada y demonizante del ser insurgente,  adelantando la profundizaci\u00f3n de lo que, concretamente se denomina la  guerra de baja intensidad. Bastante agresiva y vulgar, por cierto; pues a  muchos de esos medios que act\u00faan al servicio de las trasnacionales o  corporaciones de la informaci\u00f3n, nada les importa tener que descender  hasta lo m\u00e1s hondo de la degradaci\u00f3n period\u00edstica con tal de subir el  rating.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay  aqu\u00ed un detalle m\u00e1s o menos completo y comprobable, a mi juicio lo m\u00e1s  importante, de los sucesos que rodearon el fracaso en gran medida, o la  enorme lesi\u00f3n del Acuerdo de La Habana. Sin edulcorarlos ni adornarlos,  pues toda la fiereza de los giros expresivos del lenguaje para lo que se  usa es para limpiarlos de la maleza de la mentira y el enga\u00f1o, tomando  de entrada los argumentos de la autocr\u00edtica frente a las  responsabilidades que a las FARC corresponde en el descalabro.<\/p>\n\n\n\n<p>Y  al respecto, valga precisar que si bien el narrador habla con la voz  m\u00faltiple del colectivo que protagoniza desde las nuevas FARC-EP el paso  al rearme de las utop\u00edas, teniendo claro el principio elemental de que <em>la ropa sucia se lava en casa<\/em>,  y que por \u00e9tica de revolucionarios hay muchas cosas que quedar\u00e1n  guardadas en el cofre del silencio, atendiendo tambi\u00e9n a aquella m\u00e1xima  de <em>que el que calla otorga<\/em>,  ha correspondido hacer precisiones sobre asuntos que quienes, siendo  viejos compa\u00f1eros de lucha, pusieron en la palestra p\u00fablica  recarg\u00e1ndolos de falsedades. Es quiz\u00e1s la parte m\u00e1s complicada y  controversial de los cap\u00edtulos incluidos, pero al mismo tiempo la parte  que el deber impone cuando de hablar con la verdad se trata. Sin dudas  los contrastes y constataciones que haga el lector de este, y de los  argumentos que otros han ventilado sin pudor, le dar\u00e1n las claves para  despejar dudas y precisar \u201ccertezas\u201d sobre asuntos de los que quiz\u00e1 no  ten\u00eda informaci\u00f3n suficiente para llegar a conclusiones definitivas y  sin sombras. <\/p>\n\n\n\n<p>Tiene  el material elementos de cr\u00f3nica hist\u00f3rica y de testimonio de quienes  han visto y vivido en carne propia los avatares de este cuarto de hora  del siglo en el que la luminosidad de la posibilidad cierta de paz se ha  visto eclipsada por los enga\u00f1os del poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasando  por encima de la desinformaci\u00f3n y el enga\u00f1o, tiene este texto valor  testimonial e hist\u00f3rico y valor documental, en tanto incluye  desconocidas piezas de archivo de la vida interna de las FARC-EP, que  dan noticia, por ejemplo de como fueron los \u00faltimos tres a\u00f1os de vida  del comandante Manuel Marulanda V\u00e9lez, sus preocupaciones y  proyecciones; su cotidianidad y sus reflexiones pol\u00edticas\u2026, hasta los  d\u00edas de su fallecimiento, e incluso la odisea que tuvieron que padecer  sus restos mortales hasta encontrar un rinc\u00f3n de reposo en las selvas de  Colombia. <\/p>\n\n\n\n<p>Y recoge <em>La Segunda Marquetalia,<\/em>  el relato conciso de lo que ocurri\u00f3 realmente para llegar a la  desarticulaci\u00f3n del despliegue estrat\u00e9gico, sin garant\u00edas. Realidad  respecto a la que los \u201cprohombres\u201d de la oligarqu\u00eda criolla han  desplegado en sus libros dedicados a hablar de lo que fue el proceso de  La Habana, solo para mostrarse como los grandes estrategas que  desarmaron a las FARC-EP. Ufan\u00e1ndose de algo que, en vez de  engrandecerlos moralmente, los minimiza, porque develan que m\u00e1s que el  inter\u00e9s por solucionar los problemas que generaron la guerra, su  prop\u00f3sito era mezquino, apegado en estricto a sus estrechos intereses de  clase. Y de este mal no escapa ninguno de los tres grandes escritos que  sobre el proceso han hecho desde la orilla de la oligarqu\u00eda Enrique  Santos, Juan Manuel Santos y Humberto de la Calle Lombana. Todos  lisonjeros frente al establecimiento, cuidadosos de sus intereses de  clase y furibundos y mezquinos en la valoraci\u00f3n de su adversario. Ah, y  muy sagaces, cada cual m\u00e1s que el otro, incluso en los falsos  reconocimientos mutuos llenos de lisonjas babosas y melifluas. Los  entresijos del poder abordados con mentirillas.<\/p>\n\n\n\n<p>No  es este el prop\u00f3sito del libro, pero de una u otra forma deja al  desnudo las muchas mentiras de los mencionados y de los nuevos  comediantes de la claudicaci\u00f3n, porque es que al fin de cuentas no  parece tan complejo poner en evidencia el com\u00fan denominador de todos: el  ego y la vanidad, no solo del Nobel de paz; sino la del frustrado  candidato presidencial del partido liberal y el del taimado y malicioso  \u201cguerrillero del Chic\u00f3\u201d. Ninguna novedad por cierto en la tipificaci\u00f3n  de estos viejos culebreos del establecimiento, \u00e1ulicos de Sarmiento  \u00c1ngulo, beneficiarios de los Panam\u00e1 Papers y rentistas de los  conglomerados comunicacionales y de las corruptelas tipo Odebrecht.<\/p>\n\n\n\n<p>Debo  decir en contraste con la brevedad y veracidad de La Segunda  Marquetalia, y solamente aludiendo a uno de los libelos, que el  mamotreto de Juan Manuel Santos es la tergiversaci\u00f3n descarada de medio  siglo de violencia pol\u00edtica impuesta por el r\u00e9gimen, en la medida en que  se escamotea la responsabilidad primer\u00edsima que tiene el Estado en la  generaci\u00f3n del conflicto y en su permanencia, y es la muestra de la  utilizaci\u00f3n del anhelo de paz para el logro de intereses pol\u00edticos  partidarios y de clase en circunstancias de una guerra de la que se  lucran sin pudor, lo cual hace del libro <em>La batalla por la paz<\/em>  el manifiesto de la mayor farsa de este siglo, en la que aunque  aparezcan como adversarios, santistas de entra\u00f1a y uribistas de h\u00edgado  son cucarachas del mismo calabazo. Y ah\u00ed si, como dice el mismo alias  Juampa \u201cel veredicto lo dar\u00e1 la historia\u201d, pero lo que es seguro, es que  ni a \u00e9l, ni a Uribe, ni a Duque ni a sus corifeos, la historia los  absolver\u00e1. <\/p>\n\n\n\n<p>Quienes guiados por el libro<em> Las batallas por la paz <\/em>hablan  de la sagacidad e inteligencia de Santos para \u201csentar a la guerrilla\u201d a  discutir una agenda definida para terminar el conflicto con la llave de  una justicia alternativa, pero al mismo tiempo encuentran que m\u00e1s all\u00e1  de cualquier buena intenci\u00f3n lo que se produjo fue un \u201cengendro\u201d, parten  de la cicatera concepci\u00f3n de que en esta historia de \u201cbuenos y malos\u201d,  los primeros con el ingenio de Ulises llevaron el Caballo de Troya a los  segundos, para lograr en la mesa de conversaciones la rendici\u00f3n que  no pudieron alcanzar en el campo de batalla, pasando por alto que la  perfidia no es estratagema v\u00e1lida dentro de las leyes de la guerra, y no  reconociendo ning\u00fan papel altruista en el adversario de una  confrontaci\u00f3n en la que al r\u00e9gimen le cabe la mayor responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por  a\u00f1adidura siguen repitiendo la cantinela de la \u201cnarcoguerrilla\u201d,  bastante falsa, encubridora de un problema de mafias capitalistas  gansterizadas que carcome la estructura del sistema. Y tal es la  desfiguraci\u00f3n, que han hecho creer que la pol\u00edtica de sustituci\u00f3n era en  realidad una perversa pol\u00edtica de incentivos a los a campesinos para  que siguieran cultivando coca, cuando es el tratamiento militar del  problema el que probadamente desde hace d\u00e9cadas opera como factor que  incrementa precios y ganancias a los verdaderos beneficiarios del  macro-negocio que est\u00e1 engranado al capital financiero. De tal suerte  que la falacia de las 200.000 hect\u00e1reas heredadas por Duque se cae de la  mata con su permanencia num\u00e9rica, pese a las 95.000 hect\u00e1reas que dicen  haber erradicado en el marco de una, ya en realidad decr\u00e9pita \u201cnueva  pol\u00edtica\u201d, que incluye aspersiones a\u00e9reas y m\u00e1s criminalizaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces,  engendro no es lo que se pact\u00f3 sino su premeditado incumplimiento;  engendro no es haber acordado verdad, justicia, reparaci\u00f3n y no  repetici\u00f3n, sino haber pretendido que el banquillo de los acusados  quedara designado para una sola de las partes, con el agravante que  ning\u00fan cambio en los problemas sociales implica la negaci\u00f3n  institucional de la no repetici\u00f3n. Es en esos detalles donde descansan  los nichos de impunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Engendro  no fue el pacto de creaci\u00f3n de la JEP, sino su distorsi\u00f3n hacia  convertirla en derecho penal del enemigo, para volverla fuente de  vindicta, de estigmatizaci\u00f3n y alivio espiritual para aquellos que a  toda costa, y violando cualquier principio esencial del derecho como lo  son, el de la presunci\u00f3n de inocencia o el de la legalidad, exig\u00edan  extraditar a Santrich para dejar esa trocha abierta a toda la dirigencia  insurgente, al tiempo que cumplir \u201ccon decir la verdad, pedir perd\u00f3n y  entregar \u201cbienes\u201d lo tornaron en un asunto solo para insurgentes.  Enemigos y camuflados adversarios de la paz hicieron causa com\u00fan con  elementos de este tipo, porque es que no es nuevo eso de fingir y  simular la paz y reinventar la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin  dar una referencia ordenada del desarrollo de los cap\u00edtulos, debo  resaltar que al traer memoria de los intercambios epistolares de lo que  fueron la X Conferencia y el Congreso Fundacional del Partido, el texto  logra tocar la almendra de las contradicciones de fondo entre quienes  tomaron el rumbo del rearme y el sector de la antigua Direcci\u00f3n al que  llama la \u201ccamarilla\u201d, al indicar que el punto de choque no radicaba  solamente en la distorsi\u00f3n que se hizo del asunto de la dejaci\u00f3n de las  armas, entendida como colocarlas m\u00e1s all\u00e1 de su uso en pol\u00edtica,  llev\u00e1ndolo a su definici\u00f3n como entrega propia de una desmovilizaci\u00f3n  que jam\u00e1s estuvo en la agenda marulandiana de las FARC-EP. <\/p>\n\n\n\n<p>Ese  de las armas s\u00ed que era un punto esencial, pero lo era tambi\u00e9n el  ideol\u00f3gico al cual sin duda est\u00e1 engarzado y que se resume en la  explicaci\u00f3n del rumbo reformista asumido por lo que abjuraron al  apuntarse en la l\u00ednea del posibilismo. Sin endulzar el verbo, se  concluye que, en la l\u00ednea estrat\u00e9gica raizal, genuina, de las FARC-EP no  est\u00e1 previsto aceptar el horizonte democr\u00e1tico liberal, su chantaje  consistente en mostrar cualquier perspectiva de cambio radical como un  camino al totalitarismo; o como una ruta absurda e inveros\u00edmil en su  posibilidad de \u00e9xito frente a la omnipresencia irremediable del  imperialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y  sobre este \u00faltimo tenor, son de p\u00fablico conocimiento las necias  diatribas lanzadas, sin que hayamos dado respuesta alguna hasta ahora,  en contra de nuestra visi\u00f3n sobre la crisis estructural del capitalismo y  la necesidad de la insurgencia global. Ciertamente, La Segunda  Marquetalia asoma sin profundizar porque no es la tem\u00e1tica a priorizar,  convencimientos presentados de forma argumentada a las instancias  directivas de la D\u00e9cima Conferencia y del Congreso fundacional del  Partido de la Rosa, en cuanto a que las ilusiones burguesas en una  recomposici\u00f3n de la periferia del capitalismo global carecen de  fundamento, y que son de esperarse a futuro, muchas crisis perif\u00e9ricas  en el marco de la aludida crisis mundial que pueden abrir perspectivas a  la negaci\u00f3n elevada de la civilizaci\u00f3n burguesa y el desmoronamiento de  la cultura imperialista. Todo en un contexto de lucha, eso s\u00ed. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero  lo m\u00e1s chocante, seguramente, ha sido la identidad de puntos de vista  con el ya fallecido maestro Jorge Beinstein \u2013 a quien llam\u00e1bamos \u201cEl  Fantasma\u201d y con cari\u00f1o inmenso rendimos homenaje-, en cuanto al  cuestionamiento a la ret\u00f3rica enga\u00f1osa que pretende disociar  artificialmente la opresi\u00f3n imperial, el autoritarismo de las \u00e9lites  locales, la concentraci\u00f3n de ingresos, o la cat\u00e1strofe ambiental, de sus  ra\u00edces burguesas universales. Y es simple, pues con El Fantasma, con  quien coincid\u00edamos en su estrategia insurgente para enfrentar al  imperialismo y en su teor\u00eda marxista de la crisis, cuestion\u00e1bamos  tajantemente las falsas conciencias que se nutren de las \u201cmelod\u00edas  moderadoras\u201d, lo cual era absolutamente \u201cpecaminoso\u201d, en la medida en  que con tal cobija se tapan tambi\u00e9n aquellos que persisten en las  falacias de la eterna b\u00fasqueda del burgu\u00e9s progresista, del dem\u00f3crata  moderado, de la unidad nacional, del humanismo sensato, que se repiten  una y otra vez, reincidiendo en la reproducci\u00f3n del sistema o en  apoyarse en sus componentes \u201cmenos despiadados\u201d de manera tal que  terminan induciendo la postergaci\u00f3n de la rebeli\u00f3n y el entablamiento de  la conciliaci\u00f3n con el verdugo. En fin, blasfemias que se dicen contra  el lenguaje \u201cpol\u00edticamente correcto\u201d, y que lo mejor es etiquetarlas  como trotskismo para hacer, cosa por dem\u00e1s absurda, m\u00e1s sencillo su  descr\u00e9dito. \u00a1Disparates de renegados!<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces,  claramente, se insiste en que es nuestro papel el de seguir rearmando  la utop\u00eda, el de seguir exigiendo lo imposible, porque de lo posible se  encargan los dem\u00e1s todos los d\u00edas. El de seguir abriendo el camino hacia  la construcci\u00f3n del socialismo; ojal\u00e1 frente a la decadencia del  capitalismo, con una contra-cara que muestre la combinaci\u00f3n de  resistencias y ofensivas de todo tipo, operando como fen\u00f3meno de  dimensi\u00f3n global, actuando en orden disperso, expresando diversidad de  culturas, diferentes niveles de lucha y de conciencia, con el  protagonismo cimero de la inmensa masa de los oprimidos y sufrientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde las monta\u00f1as insurgentes de Colombia<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo, escrito por Jes\u00fas Santrich, en torno a las causas del regreso a las armas, la reacci\u00f3n frente al Estado y las vicisitudes de la marcha rebelde de la Segunda Marquetalia. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1522,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-1521","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mci"],"wppr_data":{"cwp_meta_box_check":"No"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1521","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1521"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1521\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1526,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1521\/revisions\/1526"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1522"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1521"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1521"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1521"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}