{"id":1656,"date":"2020-02-21T10:00:07","date_gmt":"2020-02-21T10:00:07","guid":{"rendered":"http:\/\/elmachete.mx\/?p=1656"},"modified":"2020-02-21T10:00:07","modified_gmt":"2020-02-21T10:00:07","slug":"los-fundamentos-sociales-de-la-cuestion-femenina-extractos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2020\/02\/21\/los-fundamentos-sociales-de-la-cuestion-femenina-extractos\/","title":{"rendered":"Los fundamentos sociales de la cuesti\u00f3n femenina (Extractos)"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1657\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Kollontai4-1024x732-1-300x214.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"214\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Kollontai4-1024x732-1-300x214.jpeg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Kollontai4-1024x732-1-768x549.jpeg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Kollontai4-1024x732-1-640x458.jpeg 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Kollontai4-1024x732-1-50x36.jpeg 50w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Kollontai4-1024x732-1-600x429.jpeg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Kollontai4-1024x732-1.jpeg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Fotograf\u00eda: Internet<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Por <strong>Alexandra Kollontai*<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Dejando a los estudiosos burgueses absortos en el debate de la cuesti\u00f3n de la superioridad de un sexo sobre el otro, o en el peso de los cerebros y en la comparaci\u00f3n de la estructura psicol\u00f3gica de hombres y mujeres, los seguidores del materialismo hist\u00f3rico aceptan plenamente las particularidades naturales de cada sexo y demandan s\u00f3lo que cada persona, sea hombre o mujer, tenga una oportunidad real para su m\u00e1s completa y libre auto determinaci\u00f3n, y la mayor capacidad para el desarrollo y aplicaci\u00f3n de todas sus aptitudes naturales. Los seguidores del materialismo hist\u00f3rico rechazan la existencia de una cuesti\u00f3n de la mujer espec\u00edfica separada de la cuesti\u00f3n social general de nuestros d\u00edas. Tras la subordinaci\u00f3n de la mujer se defienden factores econ\u00f3micos espec\u00edficos, las caracter\u00edsticas naturales han sido un factor secundario en este proceso. Solo la desaparici\u00f3n completa de estos factores, solo la evoluci\u00f3n de aquellas fuerzas que en alg\u00fan momento del pasado dieron lugar a la subordinaci\u00f3n de la mujer, ser\u00e1n capaces de influir y de hacer que cambie la posici\u00f3n social que ocupa actualmente, de forma fundamental. En otras palabras, las mujeres pueden llegar a ser verdaderamente libres e iguales s\u00f3lo en un mundo organizado mediante nuevas l\u00edneas sociales y productivas.<\/p>\n<p>Sin embargo, esto no significa que la mejora parcial de la vida de la mujer dentro del marco del sistema actual no sea posible. La soluci\u00f3n radical de la cuesti\u00f3n de los trabajadores s\u00f3lo es posible con la completa reconstrucci\u00f3n de las relaciones productivas modernas. Pero, \u00bfdebe esto impedirnos trabajar por reformas que sirvan para satisfacer los intereses m\u00e1s urgentes del proletariado? Por el contrario, cada nuevo objetivo de la clase trabajadora representa un paso que conduce a la humanidad hacia el reino de la libertad y la igualdad social: cada derecho que gana la mujer le acerca a la meta fijada de su emancipaci\u00f3n total&#8230;<\/p>\n<p>La socialdemocracia (el marxismo revolucionario, <strong>nota de EM<\/strong>) fue la primera en incluir en su programa la demanda de la igualdad de derechos de las mujeres con los de los hombres. El partido demanda siempre y en todas partes, en los discursos y en la prensa, la retirada de las limitaciones que afectan a las mujeres, es s\u00f3lo la influencia del partido lo que ha forzado a otros partidos y gobiernos a llevar a cabo reformas en favor de las mujeres. Y, en Rusia, este partido no es s\u00f3lo el defensor de las mujeres en relaci\u00f3n a su posici\u00f3n te\u00f3rica, sino que siempre y en todos lados se adhiere al principio de igualdad de la mujer.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 impide a nuestras defensoras de los &#8220;derechos de igualdad&#8221;, en este caso, aceptar el apoyo de este partido fuerte y experimentado? El hecho es que por &#8220;radicales&#8221; que pudieran ser las igualitaristas, siguen siendo fieles a su propia clase burguesa. Por el momento, la libertad pol\u00edtica es un requisito previo esencial para el crecimiento y el poder de la burgues\u00eda rusa. Sin ella resultar\u00e1 que todo su bienestar econ\u00f3mico se ha construido sobre arena. La demanda de igualdad pol\u00edtica es una necesidad para las mujeres que surge de la vida en s\u00ed misma.<\/p>\n<p>La consigna de &#8220;acceso a las profesiones&#8221; ha dejado de ser suficiente, y s\u00f3lo la participaci\u00f3n directa en el gobierno del pa\u00eds promete contribuir a mejorar la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de la mujer. De ah\u00ed el deseo apasionado de las mujeres de la mediana burgues\u00eda por obtener el derecho al voto y, por lo tanto, su hostilidad hacia el sistema burocr\u00e1tico moderno.<\/p>\n<p>Sin embargo, en sus demandas de igualdad pol\u00edtica nuestras feministas son como sus hermanas extranjeras, los amplios horizontes abiertos por el aprendizaje socialdem\u00f3crata (marxista revolucionario, <strong>nota de EM<\/strong>) permanecen ajenos e incomprensibles para ellas. Las feministas buscan la igualdad en el marco de la sociedad de clases existente, de ninguna manera atacan la base de esta sociedad. Luchan por privilegios para ellas mismas, sin poner en entredicho las prerrogativas y privilegios existentes. No acusamos a las representantes del movimiento de mujeres burgu\u00e9s de no entender el asunto, su visi\u00f3n de las cosas mana inevitablemente de su posici\u00f3n de clase&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La lucha por la independencia econ\u00f3mica<\/strong><\/p>\n<p>En primer lugar debemos preguntarnos si un movimiento unitario s\u00f3lo de mujeres es posible en una sociedad basada en las contradicciones de clase. El hecho de que las mujeres que participan en el movimiento de liberaci\u00f3n no representan a una masa homog\u00e9nea es evidente para cualquier observador imparcial.<\/p>\n<p>El mundo de las mujeres est\u00e1 dividido \u2014al igual que lo est\u00e1 el de los hombres\u2014 en dos bandos. Los intereses y aspiraciones de un grupo de mujeres les acercan a la clase burguesa, mientras que el otro grupo tiene estrechas conexiones con el proletariado, y sus demandas de liberaci\u00f3n abarcan una soluci\u00f3n completa a la cuesti\u00f3n de la mujer. As\u00ed, aunque ambos bandos siguen el lema general de la &#8220;liberaci\u00f3n de la mujer&#8221;, sus objetivos e intereses son diferentes. Cada uno de los grupos inconscientemente parte de los intereses de su propia clase, lo que da un colorido espec\u00edfico de clase a los objetivos y tareas que se fija para s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>A pesar de lo aparentemente radical de las demandas de las feministas, uno no debe perder de vista el hecho de que las feministas no pueden, en raz\u00f3n de su posici\u00f3n de clase, luchar por aquella transformaci\u00f3n fundamental de la estructura econ\u00f3mica y social contempor\u00e1nea de la sociedad sin la cual la liberaci\u00f3n de las mujeres no puede completarse.<\/p>\n<p>Si en determinadas circunstancias las tareas a corto plazo de las mujeres de todas las clases coinciden, los objetivos finales de los dos bandos, que a largo plazo determinan la direcci\u00f3n del movimiento y las estrategias a seguir, difieren mucho. Mientras que para las feministas la consecuci\u00f3n de la igualdad de derechos con los hombres en el marco del mundo capitalista actual representa un fin lo suficientemente concreto en s\u00ed mismo, la igualdad de derechos en el momento actual para las mujeres proletarias es s\u00f3lo un medio para avanzar en la lucha contra la esclavitud econ\u00f3mica de la clase trabajadora. Las feministas ven a los hombres como el principal enemigo, debido a que los hombres se han apropiado injustamente de todos los derechos y privilegios para s\u00ed mismos, dejando a las mujeres solamente cadenas y obligaciones. Para ellas, la victoria se gana cuando un privilegio que antes disfrutaba exclusivamente el sexo masculino se concede al &#8220;sexo d\u00e9bil&#8221;. Las mujeres trabajadoras tienen una postura diferente.<\/p>\n<p>Ellas no ven a los hombres como el enemigo y el opresor, por el contrario, piensan en los hombres como sus compa\u00f1eros, que comparten con ellas la monoton\u00eda de la rutina diaria y luchan con ellas por un futuro mejor. La mujer y su compa\u00f1ero masculino son esclavizados por las mismas condiciones sociales, las mismas odiadas cadenas del capitalismo oprimen su voluntad y les privan de los placeres y encantos de la vida. Es cierto que varios aspectos espec\u00edficos del sistema contempor\u00e1neo yacen con un doble peso sobre las mujeres, como tambi\u00e9n es cierto que las condiciones de trabajo asalariado, a veces, convierten a las mujeres trabajadoras en competidoras y rivales de los hombres. Pero en estas situaciones desfavorables, la clase trabajadora sabe qui\u00e9n es el culpable&#8230;<\/p>\n<p>La mujer trabajadora, no menos que su hermano en la adversidad, odia a ese monstruo insaciable de fauces doradas que, preocupado solamente en extraer toda la savia de sus v\u00edctimas y de crecer a expensas de millones de vidas humanas, se abalanza con igual codicia sobre hombres, mujeres y ni\u00f1os. Miles de hilos la acercan al hombre de clase trabajadora. Las aspiraciones de la mujer burguesa, por otro lado, parecen extra\u00f1as e incomprensibles. No simpatizan con el coraz\u00f3n del proletariado, no prometen a la mujer proletaria ese futuro brillante hacia el que se tornan los ojos de toda la humanidad explotada&#8230;<\/p>\n<p>El objetivo final de las mujeres proletarias no evita, por supuesto, el deseo que tienen de mejorar su situaci\u00f3n incluso dentro del marco del sistema burgu\u00e9s actual. Pero la realizaci\u00f3n de estos deseos est\u00e1 constantemente dificultada por los obst\u00e1culos que derivan de la naturaleza misma del capitalismo. Una mujer puede tener igualdad de derechos y ser verdaderamente libre s\u00f3lo en un mundo de trabajo socializado, de armon\u00eda y justicia. Las feministas no est\u00e1n dispuestas a comprender esto y son incapaces de hacerlo. Les parece que cuando la igualdad sea formalmente aceptada por la letra de la ley ser\u00e1n capaces de conseguir un lugar c\u00f3modo para ellas en el viejo mundo de la opresi\u00f3n, la esclavitud y la servidumbre, de las l\u00e1grimas las dificultades. Y esto es verdad hasta cierto punto. Para la mayor\u00eda de las mujeres del proletariado, la igualdad de derechos con los hombres significar\u00eda s\u00f3lo una parte igual de la desigualdad, pero para las &#8220;pocas elegidas&#8221;, para mujeres burguesas, de hecho, abrir\u00eda las puertas a derechos y privilegios nuevos y sin precedentes que hasta ahora han sido s\u00f3lo disfrutados por los hombres de clase burguesa, ser\u00eda otra arma con la que explotar a su hermana menor y continuar\u00eda aumentando la divisi\u00f3n entre las mujeres de los dos campos sociales opuestos. Sus intereses se ver\u00edan m\u00e1s claramente en conflicto, sus aspiraciones m\u00e1s evidentemente en contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde, entonces, est\u00e1 la &#8220;cuesti\u00f3n femenina&#8221; general? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la unidad de tareas y aspiraciones acerca de las cuales las feministas tienen tanto que decir? Una mirada fr\u00eda a la realidad muestra que esa unidad no existe y no puede existir. En vano, las feministas tratan de convencerse a s\u00ed mismas de que la &#8220;cuesti\u00f3n femenina&#8221; no tiene nada que ver con aquella del partido pol\u00edtico y que &#8220;su soluci\u00f3n s\u00f3lo es posible con la participaci\u00f3n de todos los partidos y de todas las mujeres&#8221;. Como ha dicho una de las feministas radicales de Alemania, la l\u00f3gica de los hechos nos obliga a rechazar esta ilusi\u00f3n reconfortante de las feministas&#8230;<\/p>\n<p>Las condiciones y las formas de producci\u00f3n han subyugado a las mujeres durante toda la historia de la humanidad, y las han relegado gradualmente a la posici\u00f3n de opresi\u00f3n y dependencia en la que la mayor\u00eda de ellas ha permanecido hasta ahora.<\/p>\n<p>Ser\u00eda necesario un cataclismo colosal de toda la estructura social y econ\u00f3mica antes de que las mujeres pudieran comenzar a recuperar la importancia y la independencia que han perdido. Las inanimadas pero todopoderosas condiciones de producci\u00f3n han resuelto los problemas que en un tiempo parecieron demasiado dif\u00edciles para los pensadores m\u00e1s destacados. Las mismas fuerzas que durante miles de a\u00f1os esclavizaron a las mujeres ahora, en una etapa posterior de desarrollo, las est\u00e1 conduciendo por el camino hacia la libertad y la independencia.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de la mujer adquiri\u00f3 importancia para las mujeres de las clases burguesas aproximadamente en la mitad del siglo XIX: un tiempo considerable despu\u00e9s de que la mujer proletaria hubiera llegado al campo del trabajo. Bajo el impacto de los monstruosos &#8216;\u00e9xitos&#8217; del capitalismo, las clases medias de la poblaci\u00f3n fueron golpeadas por olas de necesidad. Los cambios econ\u00f3micos hicieron que la situaci\u00f3n financiera de la peque\u00f1a y mediana burgues\u00eda se volviera inestable, y que las mujeres burguesas se enfrentaran a un dilema de proporciones alarmantes, o bien aceptar la pobreza o conseguir el derecho al trabajo. Las esposas y las hijas de estos grupos sociales comenzaron a llamar a las puertas de las universidades, de las galer\u00edas de arte, de las casas editoriales, de las oficinas, inundando las profesiones que estaban abiertas para ellas. El deseo de las mujeres burguesas de conseguir el acceso a la ciencia y los mayores beneficios de la cultura no fue el resultado de una necesidad repentina, madura, sino que provino de esa misma cuesti\u00f3n del &#8220;pan de cada d\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>Las mujeres de la burgues\u00eda se encontraron, desde el primer momento, con una dura resistencia por parte de los hombres. Se libr\u00f3 una batalla tenaz entre los hombres profesionales, apegados a sus &#8220;peque\u00f1os y c\u00f3modos puestos de trabajo&#8221;, y &#8216;las mujeres que eran novatas en el asunto de ganarse su pan diario&#8217;. Esta lucha dio lugar al &#8220;feminismo&#8221;: el intento de las mujeres burguesas de permanecer unidas y medir su fuerza com\u00fan contra el enemigo, contra los hombres. Cuando estas mujeres entraron en el mundo laboral se refer\u00edan a s\u00ed mismas con orgullo como la &#8220;vanguardia del movimiento de las mujeres&#8221;. Se olvidaron de que en este asunto de la conquista de la independencia econ\u00f3mica, como en otros \u00e1mbitos, fueron recorriendo los pasos de sus hermanas menores y recogiendo los frutos de los esfuerzos de sus manos llenas de ampollas.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfes realmente posible hablar de las feministas como las pioneras en el camino hacia el trabajo de las mujeres, cuando en cada pa\u00eds cientos de miles de mujeres proletarias hab\u00edan inundado las f\u00e1bricas y los talleres, apoder\u00e1ndose de una rama de la industria tras otra, antes de que el movimiento de las mujeres burguesas ni siquiera hubiera nacido? S\u00f3lo gracias al reconocimiento del trabajo de las mujeres trabajadoras en el mercado mundial las mujeres burguesas han podido ocupar la posici\u00f3n independiente en la sociedad de la que las feministas se enorgullecen tanto&#8230;<\/p>\n<p>Nos resulta dif\u00edcil se\u00f1alar un solo hecho en la historia de la lucha de las mujeres proletarias por mejorar sus condiciones materiales en el que el movimiento feminista, en general, haya contribuido significativamente. Cualquiera que sea lo que las mujeres proletarias hayan conseguido para mejorar sus niveles de vida es el resultado de los esfuerzos de la clase trabajadora en general, y de ellas mismas en particular. La historia de la lucha de las mujeres trabajadoras por mejorar sus condiciones laborales y por una vida m\u00e1s digna es la historia de la lucha del proletariado por su liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 fuerza a los propietarios de las f\u00e1bricas a aumentar el precio del trabajo, a reducir horas e introducir mejores condiciones de trabajo, sino el temor a una grave explosi\u00f3n de insatisfacci\u00f3n del proletariado? \u00bfQu\u00e9, sino el miedo a los &#8220;conflictos laborales&#8221;, persuade al gobierno de establecer una legislaci\u00f3n para limitar la explotaci\u00f3n del trabajo por el capital?&#8230;<\/p>\n<p>No hay un solo partido en el mundo que haya asumido la defensa de las mujeres como lo ha hecho la socialdemocracia (marxismo revolucionario, <strong>nota de EM<\/strong>). La mujer trabajadora es ante todo un miembro de la clase trabajadora, y cuanto m\u00e1s satisfactoria sea la posici\u00f3n y el bienestar general de cada miembro de la familia proletaria, mayor ser\u00e1 el beneficio a largo plazo para el conjunto de la clase trabajadora&#8230;<\/p>\n<p>En vista a las crecientes dificultades sociales, la devota luchadora por la causa debe pararse en triste desconcierto. Ella no puede sino ver lo poco que el movimiento general de las mujeres ha hecho por las mujeres proletarias, lo incapaz que es de mejorar las condiciones laborales y de vida de la clase trabajadora. El futuro de la humanidad debe parecer gris, apagado e incierto a aquellas mujeres que est\u00e1n luchando por la igualdad pero que a\u00fan no han adoptado la perspectiva mundial del proletariado o no han desarrollado una fe firme en la llegada de un sistema social m\u00e1s perfecto. Mientras el mundo capitalista actual permanezca inalterado, la liberaci\u00f3n debe parecerles incompleta e imparcial. Qu\u00e9 desesperaci\u00f3n deben abrazar las m\u00e1s pensativas y sensibles de estas mujeres. S\u00f3lo la clase obrera es capaz de mantener la moral en el mundo moderno con sus relaciones sociales distorsionadas. Con paso firme y acompasado avanza firmemente hacia su objetivo. Atrae a las mujeres trabajadoras a sus filas. La mujer proletaria inicia valientemente el espinoso camino del trabajo asalariado. Sus piernas flaquean, su cuerpo se desgarra. Hay peligrosos precipicios a lo largo del camino, y los crueles predadores est\u00e1n acechando.<\/p>\n<p>Pero s\u00f3lo tomando este camino la mujer es capaz de lograr ese lejano pero atractivo objetivo: su verdadera liberaci\u00f3n en un nuevo mundo del trabajo. Durante este dif\u00edcil paso hacia el brillante futuro la mujer trabajadora, hasta hace poco una humillada, oprimida esclava sin derechos, aprende a desprenderse de la mentalidad de esclava a la que se ha aferrado, paso a paso se transforma a s\u00ed misma en una trabajadora independiente, una personalidad independiente, libre en el amor. Es ella, luchando en las filas del proletariado, quien consigue para las mujeres el derecho a trabajar, es ella, la &#8220;hermana menor&#8221;, quien prepara el terreno para la mujer &#8220;libre&#8221; e &#8220;igual&#8221; del futuro.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n, pues, debe la mujer trabajadora buscar una uni\u00f3n con las feministas burguesas? \u00bfQui\u00e9n, en realidad, se beneficiar\u00eda en el caso de tal alianza? Ciertamente no la mujer trabajadora. Ella es su propia salvadora, su futuro est\u00e1 en sus propias manos. La mujer trabajadora protege sus intereses de clase y no se deja enga\u00f1ar por los grandes discursos sobre el &#8220;mundo que comparten todas las mujeres&#8221;. La mujer trabajadora no debe olvidar y no olvida que si bien el objetivo de las mujeres burguesas es asegurar su propio bienestar en el marco de una sociedad antag\u00f3nica a nosotras, nuestro objetivo es construir, en el lugar del mundo viejo, obsoleto, un brillante templo de trabajo universal, solidaridad fraternal y alegre libertad&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El matrimonio y el problema de la familia<\/strong><\/p>\n<p>Dirijamos la atenci\u00f3n a otro aspecto de la cuesti\u00f3n femenina, el problema de la familia. Es bien conocida la importancia que tiene para la aut\u00e9ntica emancipaci\u00f3n de la mujer la soluci\u00f3n de este problema ardiente y complejo. La aspiraci\u00f3n de las mujeres a la igualdad de derechos no puede verse plenamente satisfecha mediante la lucha por la emancipaci\u00f3n pol\u00edtica, la obtenci\u00f3n de un doctorado u otros t\u00edtulos acad\u00e9micos, o un salario igual ante el mismo trabajo. Para llegar a ser verdaderamente libre, la mujer debe desprenderse de las cadenas que le arroja encima la forma actual, trasnochada y opresiva, de la familia. Para la mujer, la soluci\u00f3n del problema familiar no es menos importante que la conquista de la igualdad pol\u00edtica y el establecimiento de su plena independencia econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Las formas actuales, establecidas por la ley y la costumbre, de la estructura familiar hacen que la mujer est\u00e9 oprimida no s\u00f3lo como persona sino tambi\u00e9n como esposa y como madre. En la mayor parte de los pa\u00edses civilizados, el c\u00f3digo civil coloca a la mujer en una situaci\u00f3n de mayor o menor dependencia del hombre, y concede al marido, adem\u00e1s del derecho de disponer de los bienes de su mujer, el de reinar sobre ella moral y f\u00edsicamente&#8230;<\/p>\n<p>Y all\u00ed donde acaba la esclavitud familiar oficial, legalizada, empieza la llamada &#8220;opini\u00f3n p\u00fablica&#8221; a ejercer sus derechos sobre la mujer. Esta opini\u00f3n p\u00fablica es creada y mantenida por la burgues\u00eda con el fin de proteger la &#8220;instituci\u00f3n sagrada de la propiedad&#8221;. Sirve para reafirmar una hip\u00f3crita &#8220;doble moral&#8221;. La sociedad burguesa encierra a la mujer en un intolerable cepo econ\u00f3mico, pag\u00e1ndole un salario rid\u00edculo por su trabajo. La mujer se ve privada del derecho que posee todo ciudadano de alzar su voz para defender sus intereses pisoteados, y tiene la inmensa bondad de ofrecerle esta alternativa: o bien el yugo conyugal, o bien las asfixias de la prostituci\u00f3n, abiertamente menospreciada y condenada, pero secretamente apoyada y sostenida.<\/p>\n<p>\u00bfSer\u00e1 preciso insistir acerca de los sombr\u00edos aspectos de la vida conyugal de hoy, acerca de los sufrimientos de la mujer que se ligan estrechamente a las actuales estructuras familiares? Ya se ha escrito y se ha dicho mucho sobre este tema. La literatura est\u00e1 llena de negros cuadros que pintan nuestro desorden conyugal y familiar. En este campo, \u00a1cu\u00e1ntas tragedias psicol\u00f3gicas, cu\u00e1ntas vidas mutiladas, cu\u00e1ntas existencias envenenadas! Por ahora, s\u00f3lo nos importa resaltar que la estructura actual de la familia oprime a las mujeres de todas las clases y condiciones sociales, las costumbres y las tradiciones persiguen a la madre soltera de id\u00e9ntico modo, cualquiera que sea el sector de la poblaci\u00f3n a la que pertenezca, las leyes colocan bajo la tutela del marido tanto a la burguesa como a la proletaria y a la campesina.<\/p>\n<p>\u00bfNo hemos descubierto por fin ese aspecto de la cuesti\u00f3n femenina sobre el cual las mujeres de todas las clases pueden unirse? \u00bfNo pueden luchar conjuntamente contra las condiciones que las oprimen? \u00bfAcaso los sufrimientos comunes, el dolor com\u00fan borran el abismo del antagonismo de clases y crean una comunidad de aspiraciones y de tareas para las mujeres de diferentes planos? \u00bfAcaso es realizable, en cuanto a los deseos y objetivos comunes, una colaboraci\u00f3n de burguesas y proletarias? Despu\u00e9s de todo, las feministas luchan a la vez por conseguir formas m\u00e1s libres de matrimonio y por el &#8220;derecho a la maternidad&#8221;, levantan su voz en defensa de la prostituta a la que todo el mundo acosa. Observad c\u00f3mo la literatura feminista es rica en b\u00fasquedas de nuevos estilos de uni\u00f3n del hombre y la mujer y de audaces esfuerzos encaminados a la &#8220;igualdad moral&#8221; entre los sexos. \u00bfNo es cierto que, mientras en el terreno de la liberaci\u00f3n econ\u00f3mica las burguesas se sit\u00faan en la cola del ej\u00e9rcito de millones de proletarias que allanan la senda a la &#8220;mujer nueva&#8221;, en la lucha por resolver el problema de la familia los reconocimientos son para las feministas?<\/p>\n<p>Aqu\u00ed en Rusia, las mujeres de la mediana burgues\u00eda \u2014es decir, este ej\u00e9rcito de mujeres que, poseedoras de una situaci\u00f3n independiente, se encontraron de golpe, en la d\u00e9cada de1860, arrojadas al mercado de trabajo\u2014 han resuelto en la pr\u00e1ctica, a t\u00edtulo individual, multitud de aspectos embarazosos de la cuesti\u00f3n matrimonial, saltando (valientemente) por encima del matrimonio religioso tradicional y reemplazando la forma consolidada de la familia por una uni\u00f3n f\u00e1cil de romper, que se corresponde mejor con las necesidades de esa capa intelectual, m\u00f3vil, de la poblaci\u00f3n. Pero las soluciones individuales, subjetivas, de esta cuesti\u00f3n no cambian la situaci\u00f3n y no mitigan el triste panorama general de la vida familiar. Si alguna fuerza est\u00e1 destruyendo la forma actual de familia, no es el tit\u00e1nico esfuerzo de los individuos m\u00e1s o menos fuertes por separado, sino las fuerzas inanimadas y poderosas de la producci\u00f3n que est\u00e1n intransigentemente construyendo vida sobre nuevos cimientos&#8230;<\/p>\n<p>La heroica lucha de las j\u00f3venes mujeres individuales del mundo burgu\u00e9s, que arrojan el guante y demandan de la sociedad el derecho a &#8220;atreverse a amar&#8221; sin \u00f3rdenes ni cadenas, debe servir como ejemplo a todas las mujeres que languidecen bajo el peso de las cadenas familiares: esto es lo que predican las feministas extranjeras m\u00e1s emancipadas y tambi\u00e9n nuestras modernas defensoras de la igualdad aqu\u00ed. En otros t\u00e9rminos, seg\u00fan el esp\u00edritu que anima a las feministas, la cuesti\u00f3n del matrimonio se resolver\u00e1 independientemente de las condiciones ambientales, independientemente de un cambio en la estructura econ\u00f3mica de la sociedad, sencillamente merced a los esfuerzos heroicos individuales y aislados. Basta con que la mujer &#8220;se atreva&#8221;, y el problema del matrimonio caer\u00e1 por su propia inercia,<\/p>\n<p>Pero las mujeres menos heroicas mueven la cabeza con aire dubitativo: &#8220;est\u00e1 todo muy bien para las hero\u00ednas de las novelas que un\u00a0 autor previsor ha dotado de una c\u00f3moda renta, as\u00ed como de amigos desinteresados y de un extraordinario encanto. Pero, \u00bfqu\u00e9 pueden hacer quienes carecen de rentas, de salario suficiente, de amigos, de atractivo extraordinario?&#8221; Y, en cuanto al problema de la maternidad, que se alza ante la ansiosa mirada de la mujer sedienta de libertad, \u00bfqu\u00e9 hay? El &#8220;amor libre&#8221;, \u00bfes posible, realizable no como hecho aislado y excepcional, sino como hecho normal en la estructura econ\u00f3mica de la &#8220;sociedad de hoy&#8221;, es decir, como norma imperante y reconocida por todos? \u00bfPuede ser ignorado el elemento que determina la actual forma del matrimonio y de la familia, la propiedad privada? \u00bfSe puede, en este mundo individualista, abolir por entero la reglamentaci\u00f3n del matrimonio sin que padezcan por ello los intereses de la mujer? \u00bfPuede abolirse la \u00fanica garant\u00eda que posee de que no todo el peso de la maternidad caer\u00e1 sobre ella? En caso de llevar a efecto tal abolici\u00f3n, \u00bfno ocurrir\u00eda con la mujer lo que ha ocurrido con los obreros? La supresi\u00f3n de las trabas causadas por los reglamentos corporativos, sin que nuevas obligaciones hayan sido instituidas para los patronos, ha dejado a los obreros a merced del poder incontrolado capitalista, y la seductora consigna de &#8220;libre asociaci\u00f3n del capital y del trabajo&#8221; se ha trocado en una forma desvergonzada de explotaci\u00f3n del trabajo a manos del capital. El &#8220;amor libre&#8221;, introducido sistem\u00e1ticamente en la sociedad de clases actual, en lugar de liberar a la mujer de las penurias de la vida familiar, \u00bfno la lastrar\u00e1 seguramente con una nueva carga: la tarea de cuidar, sola y sin ayuda, de sus hijos?<\/p>\n<p>\u00danicamente una serie de reformas radicales en el \u00e1mbito de las relaciones sociales, reformas mediante las cuales las obligaciones de la familia recaer\u00edan sobre la sociedad y el Estado, crear\u00eda la situaci\u00f3n favorable para que el principio del &#8220;amor libre&#8221; pudiera en cierta medida realizarse. Pero, \u00bfpodemos contar seriamente con que el Estado clasista actual, por muy democr\u00e1tica que sea su forma, est\u00e9 dispuesto a asumir todas las obligaciones referentes a la madre y a la joven generaci\u00f3n, es decir, aquellas obligaciones que ata\u00f1en de momento a la familia en cuanto c\u00e9lula individualista? Tan s\u00f3lo una transformaci\u00f3n radical de las relaciones productivas puede crear las condiciones sociales indispensables para proteger a la mujer de los aspectos negativos derivados de la el\u00e1stica f\u00f3rmula del &#8220;amor libre&#8221;. \u00bfRealmente no vemos qu\u00e9 confusi\u00f3n y qu\u00e9 des\u00f3rdenes de las costumbres sexuales se esconden, en las actuales circunstancias, a menudo en semejante f\u00f3rmula? Observad a todos esos se\u00f1ores, empresarios y administradores de sociedades industriales: \u00bfno se aprovechan frecuentemente a su manera del &#8220;amor libre&#8221; al obligar a obreras, empleadas y criadas a someterse a sus caprichos sexuales, bajo la amenaza de despido? Esos patronos que envilecen a su doncella y despu\u00e9s la ponen en la calle cuando ha quedado embarazada, \u00bfacaso no est\u00e1n aplicando ya la f\u00f3rmula del &#8220;amor libre&#8221;?<\/p>\n<p>&#8220;Pero no estamos hablando de ese tipo de &#8216;libertad&#8217;, objetan las defensoras de la uni\u00f3n libre. Por el contrario, exigimos la instauraci\u00f3n de una &#8216;moral \u00fanica&#8217;, igualmente obligatoria para el hombre y la mujer. Nos oponemos al desorden de las costumbres sexuales de hoy, proclamamos que s\u00f3lo es pura una uni\u00f3n libre fundamentada sobre un amor verdadero&#8221;. Pero, \u00bfno pens\u00e1is, queridas amigas, que vuestro ideal de &#8220;uni\u00f3n libre &#8220;, llevado a la pr\u00e1ctica en la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y social actual, corre el riesgo de dar resultados que difieren muy poco de la forma distorsionada de la libertad sexual? El principio del &#8220;amor libre&#8221; no podr\u00e1 entrar en vigor sin traer nuevos sufrimientos a la mujer m\u00e1s que cuando ella se haya librado de las cadenas materiales que hoy la hacen doblemente dependiente: del capital y de su marido. El acceso de las mujeres a un trabajo independiente y a la autonom\u00eda econ\u00f3mica ha hecho aparecer una cierta posibilidad de &#8220;amor libre&#8221;, sobre todo para las intelectuales que ejercen las profesiones mejor retribuidas. Pero la dependencia de la mujer con respecto al capital sigue ah\u00ed, e incluso se agrava a medida que crece el n\u00famero de mujeres de proletarios empujadas a vender su fuerza de trabajo. La consigna del &#8220;amor libre&#8221; \u00bfpuede mejorar la triste suerte de estas mujeres que ganan justo lo m\u00ednimo para no morir de hambre? Y, adem\u00e1s, el amor libre \u00bfno se practica ya ampliamente en la clase obrera, hasta tal punto que m\u00e1s de una vez la burgues\u00eda ha elevado la voz de alarma y ha denunciado la \u00abdepravaci\u00f3n\u00bb y la \u00abinmoralidad\u00bb del proletariado? Cabe se\u00f1alar que cuando las feministas hablan con entusiasmo de nuevas formas de uni\u00f3n extra matrimoniales para las burguesas emancipadas, les dan el bonito nombre de &#8220;amor libre&#8221;. Pero cuando se trata de la clase obrera, esas mismas uniones extra matrimoniales son vituperadas con el t\u00e9rmino despectivo de &#8220;relaciones sexuales desordenadas&#8221;. Es bastante caracter\u00edstico.<\/p>\n<p>No obstante, para la proletaria, habida cuenta de las condiciones actuales, las consecuencias de la vida en com\u00fan, ya sea \u00e9sta de origen libre o consagrada por la Iglesia,siguen siendo siempre igual de penosas. Para la esposa y la madre proletarias, la clave del problema conyugal y familiar no reside en sus formas exteriores, rituales civiles, sino en las condiciones econ\u00f3micas y sociales que determinan esas complejas relaciones familiares a las que debe hacer frente la mujer de clase obrera. Por supuesto tambi\u00e9n para ella es importante conocer si su marido puede disponer del salario que ella ha ganado, si como marido posee el derecho de obligarla a vivir con \u00e9l aun en contra de su voluntad, si le puede quitar a los hijos por la fuerza, etc. Pero no son tales p\u00e1rrafos del c\u00f3digo civil los que determinan la situaci\u00f3n real de la mujer en la familia, y tampoco se resolver\u00e1 en ellos el dif\u00edcil problema familiar. Sea legalizada la uni\u00f3n ante notario, consagrada por la Iglesia o fundamentada en el principio de libre consentimiento, la cuesti\u00f3n del matrimonio llegar\u00eda a perder su relevancia para la mayor\u00eda de las mujeres si \u2014y \u00fanicamente si tal ocurre\u2014 la sociedad les descargara de las mezquinas preocupaciones caseras, inevitables hoy en este sistema de econom\u00edas dom\u00e9sticas individuales y dispersas. Es decir, si la sociedad asumiera el cuidado de la generaci\u00f3n m\u00e1s joven, si estuviese capacitada para proteger la maternidad y dar una madre a cada ni\u00f1o, al menos durante los primeros meses.<\/p>\n<p>Las feministas luchan contra un fetiche: el matrimonio legalizado y consagrado por la Iglesia. Las mujeres proletarias, por el contrario, arriman el hombro contra las causas que han ocasionado la forma actual del matrimonio y de la familia, y cuando se esfuerzan en cambiar estas condiciones de vida, saben que tambi\u00e9n est\u00e1n ayudando, por ende, a reformar las relaciones entre los sexos. Ah\u00ed es donde estriba la principal diferencia entre el enfoque de la burgues\u00eda y el del proletariado al abordar el complejo problema familiar.<\/p>\n<p>Al creer ingenuamente en la posibilidad de crear nuevas formas de relaciones conyugales y familiares sobre el sombr\u00edo tel\u00f3n de fondo de la sociedad de clases contempor\u00e1nea, las feministas y los reformadores sociales pertenecientes a la burgues\u00eda buscan penosamente tales formas nuevas. Y, puesto que la vida misma a\u00fan no las ha suscitado, precisan inventarlas a toda costa. Deber\u00edan ser, a su juicio, formas modernas de relaciones sexuales que sean capaces de resolver el complejo problema de la familia bajo el sistema social actual. Y los ide\u00f3logos del mundo burgu\u00e9s \u2014periodistas, escritores, y destacadas mujeres que luchan por la emancipaci\u00f3n\u2014 proponen, cada cual por su lado, su&#8221;panacea familiar&#8221;, su nueva &#8220;f\u00f3rmula de matrimonio&#8221;.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 ut\u00f3picas suenan estas f\u00f3rmulas de matrimonio! \u00a1Qu\u00e9 d\u00e9biles estos paliativos cuando se consideran a la luz de la penosa realidad de nuestra estructura moderna de familia! \u00a1La &#8220;uni\u00f3n libre&#8221;, el &#8220;amor libre&#8221;! Para que tales f\u00f3rmulas puedan nacer es preciso proceder a una reforma radical de todas las relaciones sociales entre las personas. A\u00fan m\u00e1s, es preciso que las normas de la moral sexual, y con ellas toda la psicolog\u00eda humana, sufran una profunda evoluci\u00f3n, una evoluci\u00f3n fundamental. \u00bfAcaso la psicolog\u00eda humana actual est\u00e1 realmente dispuesta a admitir el principio del &#8220;amor libre&#8221;? \u00bfY los celos, que consumen incluso a las mejores almas humanas? \u00bfY ese sentimiento, tan hondamente enraizado, del derecho de propiedad no s\u00f3lo sobre el cuerpo, sino tambi\u00e9n sobre el alma del compa\u00f1ero? \u00bfY la incapacidad de inclinarse con simpat\u00eda ante una manifestaci\u00f3n de la individualidad de la otra persona, la costumbre bien de &#8220;dominar&#8221; al ser amado o bien de hacerse su &#8220;esclavo&#8221;? \u00bfY ese sentimiento amargo, mortalmente amargo, de abandono y de infinita soledad que se apodera de uno cuando el ser amado ya no nos quiere y nos deja?<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde puede encontrar consuelo la persona solitaria, individualista? La &#8220;colectividad&#8221;, en el mejor de los casos, es &#8220;un objetivo&#8221; hacia el cual dirigir las fuerzas morales e intelectuales. Pero, \u00bfes capaz la persona de hoy de comulgar con esa colectividad hasta el punto de sentir las influencias de interacci\u00f3n mutuamente? \u00bfLa vida colectiva puede por s\u00ed sola sustituir las peque\u00f1as alegr\u00edas personales del individuo? Sin un alma que est\u00e9 cerca, una &#8220;\u00fanica&#8221; alma gemela, incluso un socialista, incluso un colectivista est\u00e1 infinitamente solo en nuestro mundo hostil, y \u00fanicamente en la clase obrera podemos vislumbrar el p\u00e1lido resplandor que anuncia nuevas relaciones, m\u00e1s armoniosas y de esp\u00edritu m\u00e1s social, entre las personas. El problema de la familia es tan complejo, embrollado y m\u00faltiple como la vida misma, y no ser\u00e1 nuestro sistema social quien permita resolverlo.<\/p>\n<p>Otras f\u00f3rmulas de matrimonio se han propuesto. Varias mujeres progresistas y pensadores sociales consideran la uni\u00f3n matrimonial s\u00f3lo como un m\u00e9todo de producir<br \/>\ndescendencia. El matrimonio en s\u00ed mismo, sostienen, no tiene ning\u00fan valor especial para la mujer: la maternidad es su prop\u00f3sito, su objetivo sagrado, su misi\u00f3n en la vida. Gracias a<br \/>\ntales inspiradas defensoras como Ruth Bray y Ellen Key, el ideal burgu\u00e9s que reconoce a la mujer como hembra antes que como persona ha adquirido una aureola especial de<br \/>\nprogresismo. La literatura extranjera ha aceptado con entusiasmo el lema propuesto por estas mujeres modernas. E incluso aqu\u00ed, en Rusia, en el per\u00edodo anterior a la tormenta<br \/>\npol\u00edtica [de 1905], antes de que los valores sociales fueran objeto de revisi\u00f3n, la cuesti\u00f3n de la maternidad hab\u00eda atra\u00eddo la atenci\u00f3n de la prensa diaria. El lema &#8220;el derecho a la maternidad&#8221; no puede evitar producir una viva respuesta en los c\u00edrculos m\u00e1s amplios de la poblaci\u00f3n femenina. As\u00ed, a pesar del hecho de que todas las propuestas de las feministas en este contexto fueran de \u00edndole ut\u00f3pico, el problema era demasiado importante y de actualidad como para no atraer a las mujeres.<\/p>\n<p>El &#8220;derecho a la maternidad&#8221; es el tipo de cuesti\u00f3n que afecta no s\u00f3lo a las mujeres de la clase burguesa, sino tambi\u00e9n, en mayor medida a\u00fan, a las mujeres proletarias. El derecho a ser madre \u2014estas son bellas palabras que van directamente al &#8220;coraz\u00f3n de cualquier mujer&#8221; y que hacen que le lata m\u00e1s r\u00e1pido. El derecho a alimentar al &#8220;propio&#8221; hijo con su leche, y<br \/>\nasistir a las primeras se\u00f1ales del despertar de su conciencia, el derecho a cuidar su diminuto cuerpo y a proteger su delicada alma tierna de las espinas y los sufrimientos de los primeros pasos en la vida: \u00bfQu\u00e9 madre no apoyar\u00eda estas demandas?<\/p>\n<p>Parece que nos hemos topado de nuevo con un problema que podr\u00eda servir como un momento de unidad entre mujeres de diferentes estratos sociales: podr\u00eda parecer que hemos encontrado, por fin, el puente de uni\u00f3n entre las mujeres de los dos mundos hostiles. Echemos un vistazo m\u00e1s minucioso, para descubrir lo que las mujeres burguesas progresistas entienden como &#8220;el derecho a la maternidad&#8221;. Entonces podremos ver si las mujeres proletarias, de hecho, pueden estar de acuerdo con las soluciones al problema de la maternidad previstas por las igualitaristas burguesas. A los ojos de sus entusiastas apologistas, la maternidad tiene un car\u00e1cter casi sagrado. Luchando por romper los falsos<br \/>\nprejuicios que marcan a una mujer por dedicarse a una actividad natural \u2014el dar a luz a un hijo\u2014 porque la actividad no ha sido santificada por la ley, las luchadoras por el derecho a la maternidad han doblado el palo en la otra direcci\u00f3n: para ellas, la maternidad se ha convertido en el objetivo de la vida de una mujer&#8230;<\/p>\n<p>La devoci\u00f3n de Ellen Key por las obligaciones de la maternidad y la familia le obliga a ofrecer una garant\u00eda de que la unidad familiar aislada seguir\u00e1 existiendo incluso en una<br \/>\nsociedad transformada en t\u00e9rminos socialistas. El \u00fanico cambio, tal y como ella lo ve, ser\u00e1 que todos los elementos accesorios que supongan una ventaja o un beneficio material<br \/>\nser\u00e1n excluidos de la uni\u00f3n matrimonial, que se celebrar\u00e1 conforme a las inclinaciones mutuas, sin ceremonias ni formalidades: el amor y el matrimonio ser\u00e1n verdaderamente<br \/>\nequivalentes. Sin embargo, la c\u00e9lula familiar aislada es el resultado del mundo individualista moderno, con su lucha por la supervivencia, sus presiones, su soledad, la familia es un producto del monstruoso sistema capitalista. \u00a1Y Key espera legarle la familia a la sociedad socialista! La sangre y los lazos de parentesco en la actualidad sirven a menudo, es cierto, como el \u00fanico sost\u00e9n en la vida, como el \u00fanico refugio en tiempos de penuria y desgracia. \u00bfPero ser\u00e1 moral o socialmente necesaria en el futuro? Key no responde a esta pregunta. Ella tiene demasiado en consideraci\u00f3n a la &#8220;familia ideal&#8221;, esta unidad ego\u00edsta de la burgues\u00eda media a la que los devotos de la estructura burguesa de la sociedad miran con tal admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero la talentosa aunque imprevisible Ellen Key no es la \u00fanica que pierde el norte en las contradicciones sociales. Probablemente no haya otra cuesti\u00f3n como la del matrimonio y la familia sobre la que haya tan poco de acuerdo entre los socialistas. Si organiz\u00e1semos una encuesta entre los socialistas, los resultados probablemente ser\u00edan muy curiosos. \u00bfSe marchita la familia? \u00bfO hay motivos para creer que los problemas de la familia en la actualidad son s\u00f3lo una crisis transitoria? \u00bfSe conservar\u00eda la forma actual de la familia en la futura sociedad, o ser\u00e1 enterrada junto con el sistema capitalista moderno? Estas son preguntas que bien podr\u00edan recibir respuestas muy diferentes&#8230;<\/p>\n<p>El paso de la funci\u00f3n educativa desde la familia a la sociedad har\u00e1 desaparecer los \u00faltimos lazos que manten\u00edan unida la c\u00e9lula familiar aislada. La vieja familia burguesa empezar\u00e1 a desintegrarse a\u00fan m\u00e1s r\u00e1pidamente y, en la atm\u00f3sfera de cambio, veremos dibujarse con una nitidez cada vez mayor las siluetas todav\u00eda indefinidas de las futuras relaciones conyugales. \u00bfQu\u00e9 siluetas confusas son esas, a\u00fan sumergidas en las brumas de las influencias actuales?<\/p>\n<p>\u00bfHace falta repetir que la forma opresiva actual del matrimonio dejar\u00e1 sitio a la uni\u00f3n libre de individuos que se aman? El ideal del amor libre, que se presenta a la hambrienta<br \/>\nimaginaci\u00f3n de las mujeres que luchan por su emancipaci\u00f3n, se corresponde sin duda hasta cierto punto con la pauta de relaciones entre los sexos que instaurar\u00e1 la sociedad<br \/>\ncolectivista. Sin embargo, las influencias sociales son tan complejas y sus interacciones tan diversas, que ahora mismo es imposible imaginar con precisi\u00f3n c\u00f3mo ser\u00e1n las relaciones<br \/>\ndel futuro, cuando se haya cambiado todo el sistema radicalmente. Pero la lenta evoluci\u00f3n de las relaciones entre los sexos que tiene lugar ante nuestros ojos atestigua claramente que el ritual del matrimonio y la familia cerrada y constrictiva est\u00e1n abocados a la desaparici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La lucha por los derechos pol\u00edticos<\/strong><\/p>\n<p>Las feministas responden a nuestras cr\u00edticas diciendo: incluso si os parecen equivocados los argumentos que est\u00e1n detr\u00e1s de nuestra defensa de los derechos pol\u00edticos de las mujeres, \u00bfpuede rebajarse la importancia de la demanda en s\u00ed, que es igual de urgente para las feministas y para las representantes de la clase trabajadora? \u00bfNo pueden las mujeres de ambos bandos sociales, por el bien de sus aspiraciones pol\u00edticas comunes, superar las barreras del antagonismo de clase que las separan? \u00bfNo ser\u00e1n capaces seguramente de librar una lucha com\u00fan contra las fuerzas hostiles que las rodean? La divisi\u00f3n entre la burgues\u00eda y el proletariado es tan inevitable como otras cuestiones que nos ata\u00f1en, pero en el caso de este asunto particular las feministas creen que las mujeres de las distintas clases sociales no tienen diferencias.<\/p>\n<p>Las feministas contin\u00faan volviendo a estos argumentos con amargura y desconcierto, viendo nociones preconcebidas de lealtad partidista en la negativa de las representantes<br \/>\nde la clase trabajadora a unir sus fuerzas con ellas en la lucha por los derechos pol\u00edticos de las mujeres. \u00bfEs realmente \u00e9ste el caso? \u00bfExiste una identificaci\u00f3n total de las aspiraciones<br \/>\npol\u00edticas o, en este caso, al igual que en todos los dem\u00e1s, el antagonismo en la creaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito de mujeres indivisible, por encima de las clases? Tenemos que responder a esta cuesti\u00f3n antes de que podamos definir las t\u00e1cticas que las mujeres proletarias utilizar\u00e1n para obtener derechos pol\u00edticos para su sexo.<\/p>\n<p>Las feministas declaran estar del lado de la reforma social, y algunas de ellas incluso dicen estar a favor del socialismo \u2014en un futuro lejano, por supuesto\u2014 pero no tienen la intenci\u00f3n de luchar entre las filas de la clase obrera para conseguir estos objetivos. Las mejores de ellas creen, con ingenua sinceridad, que una vez que los asientos de los diputados est\u00e9n a su alcance ser\u00e1n capaces de curar las llagas sociales que se han<br \/>\nformado, en su opini\u00f3n, debido a que los hombres, con su ego\u00edsmo inherente, han sido los due\u00f1os de la situaci\u00f3n. A pesar de las buenas intenciones de grupos individuales de<br \/>\nfeministas hacia el proletariado, siempre que se ha planteado la cuesti\u00f3n de la lucha de clases han dejado el campo de batalla con temor. Reconocen que no quieren interferir en<br \/>\ncausas ajenas, y prefieren retirarse a su liberalismo burgu\u00e9s que les es tan c\u00f3modamente familiar.<\/p>\n<p>Por mucho que las feministas burguesas traten de reprimir el verdadero objetivo de sus deseos pol\u00edticos, por mucho que aseguren a sus hermanas menores que la participaci\u00f3n en la vida pol\u00edtica promete beneficios inconmensurables para las mujeres de clase trabajadora, el esp\u00edritu burgu\u00e9s que impregna todo el movimiento feminista da un colorido de clase incluso a la demanda de igualdad de derechos pol\u00edticos con los hombres, que podr\u00eda parecer una demanda general de las mujeres. Diferentes objetivos e interpretaciones de c\u00f3mo deben usarse los derechos pol\u00edticos crea un abismo insalvable<br \/>\nentre las mujeres burguesas y las proletarias. Esto no contradice el hecho de que las tareas inmediatas de los dos grupos de mujeres coincidan en cierta medida, puesto que los representantes de todas las clases que han accedido al poder pol\u00edtico se esfuerzan sobre todo en lograr una revisi\u00f3n del C\u00f3digo Civil, que en cada pa\u00eds, en mayor o menor medida,<br \/>\ndiscrimina a las mujeres. Las mujeres presionan por conseguir cambios legales que creen condiciones laborales m\u00e1s favorables para ellas, se mantienen unidas contra las regulaciones que legalizan la prostituci\u00f3n, etc. Sin embargo, la coincidencia de estas tareas inmediatas es de car\u00e1cter puramente formal. As\u00ed, el inter\u00e9s de clase determina que la<br \/>\nactitud de los dos grupos hacia estas reformas sea profundamente contradictoria&#8230;<\/p>\n<p>El instinto de clase \u2014digan lo que digan las feministas siempre demuestra ser m\u00e1s poderoso que el noble entusiasmo de las pol\u00edticas &#8220;por encima de las clases&#8221;. En tanto que las mujeres burguesas y sus &#8220;hermanas menores&#8221; son iguales en su desigualdad, las primeras pueden, con total sinceridad, hacer grandes esfuerzos en defender los intereses generales de las mujeres. Pero, una vez que se hayan superado estas barreras y las mujeres burguesas hayan accedido a la actividad pol\u00edtica, las actuales defensoras de los &#8220;derechos de todas las mujeres&#8221; se convertir\u00e1n en defensoras entusiastas de los privilegios<br \/>\nde su clase, se contentar\u00e1n con dejar a las hermanas menores sin ning\u00fan derecho. As\u00ed, cuando las feministas hablan con las mujeres trabajadoras acerca de la necesidad de una lucha com\u00fan para conseguir alg\u00fan principio &#8220;general de las\u00a0 mujeres&#8221;, las mujeres de la clase trabajadora est\u00e1n naturalmente recelosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p>El presente documento se public\u00f3 por primera vez en 1907.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alexandra Kollontai analiza las divergencias irreconciliables entre el movimiento feminista y la agrupaci\u00f3n de las mujeres trabajadoras a prop\u00f3sito de tres situaciones espec\u00edficas: la lucha por la independencia econ\u00f3mica, el matrimonio y el problema de la familia, as\u00ed como respecto a la lucha por los derechos pol\u00edticos. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1657,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[480,478,470,307,479,176],"class_list":["post-1656","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dirigentesmovimientoobrero-comunista","tag-capitalismo","tag-cuestion-femenina","tag-emancipacion-de-la-mujer","tag-feminismo","tag-lucha-de-la-mujer-trabajadora","tag-socialismo"],"wppr_data":{"cwp_meta_box_check":"No"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1656","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1656"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1656\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1665,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1656\/revisions\/1665"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1657"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1656"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1656"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1656"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}