{"id":1894,"date":"2020-05-24T08:01:21","date_gmt":"2020-05-24T08:01:21","guid":{"rendered":"http:\/\/elmachete.mx\/?p=1894"},"modified":"2020-05-24T08:01:21","modified_gmt":"2020-05-24T08:01:21","slug":"sobre-el-trabajo-y-la-normalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2020\/05\/24\/sobre-el-trabajo-y-la-normalidad\/","title":{"rendered":"Sobre el trabajo y la normalidad"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1895\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/el-regreso-a-la-nueva_0_14_958_595-300x187.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"187\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/el-regreso-a-la-nueva_0_14_958_595-300x187.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/el-regreso-a-la-nueva_0_14_958_595-768x478.jpg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/el-regreso-a-la-nueva_0_14_958_595-640x398.jpg 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/el-regreso-a-la-nueva_0_14_958_595-50x31.jpg 50w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/el-regreso-a-la-nueva_0_14_958_595-600x373.jpg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/el-regreso-a-la-nueva_0_14_958_595.jpg 958w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Fotograf\u00eda: internet*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sobre el trabajo y la normalidad<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Por <strong>Crist\u00f3bal Le\u00f3n Campos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>I<\/strong><\/p>\n<p>A toda luz puede verse ahora que la pandemia del COVID-19 ha despejado mucho del humo encubridor sobre la realidad de qui\u00e9n carga sobre sus hombros la econom\u00eda global: son los trabajadores y las trabajadoras de los diferentes ramos de la industria, sectores productivos y servicios, el soporte de la humanidad; es su trabajo el que produce la riqueza y genera los valores, son ellos y ellas los esenciales para el desarrollo de los pa\u00edses, pero tambi\u00e9n son ellos y ellas los explotados, los oprimidos, los vilipendiados y marginados a la hora del reparto de la riqueza que produjeron. La gran crisis econ\u00f3mica que vivimos y la expansi\u00f3n masiva que tendr\u00e1 en los pr\u00f3ximos meses har\u00e1 ver, a\u00fan con mayor claridad, el papel central de los trabajadores y trabajadoras; dicho en forma simple, sin el trabajo del proletariado no tendr\u00edamos pan sobre la mesa para comer, ni tendr\u00edamos ropa para vestir, as\u00ed como tampoco podr\u00edamos trasladarnos a ning\u00fan sitio. La fuerza motora de los pueblos est\u00e1 en su clase trabajadora, en ella radica la esperanza y el futuro de la humanidad.<\/p>\n<p>Los trabajadores y las trabajadoras representan la vida, en el sentido de que es su esfuerzo el que nos proporciona los elementos vitales para la sobrevivencia y para el funcionamiento de las sociedades. La crisis capitalista, arrastrada desde d\u00e9cadas al presente, llega a un punto extremo al verse obligados muchos sectores productivos a parar porque la naturaleza sist\u00e9mica se basa en la producci\u00f3n y no en el consumo, como algunas posturas <em>light<\/em> exaltan u otras posturas buscan encubrir; es consustancial al modo de producci\u00f3n capitalista la explotaci\u00f3n y la extracci\u00f3n forzada de la plusval\u00eda, enriqueciendo a la clase burguesa poseedora de los medios de producci\u00f3n y arrojando a los trabajadores y las trabajadoras a la pobreza, el endeudamiento y la desesperanza. Ah\u00ed radica la raz\u00f3n del por qu\u00e9 un sinf\u00edn de empresarios no han querido acatar las medidas que conlleven cerrar los centros laborales y por qu\u00e9 muchos gobiernos del mundo tampoco han decretado el cierre de sectores productivos no esenciales, condenando a millones de trabajadores y trabajadoras a la exposici\u00f3n del contagio y el riesgo de sus vidas.<\/p>\n<p>Por otro lado, tambi\u00e9n ha quedado al descubierto el hecho de que la producci\u00f3n para el consumo banal no beneficia al desarrollo humano. Sectores productivos enfocados a fabricar objetos insustanciales para la vida \u00fanicamente sirven como reforzadores de la enajenaci\u00f3n y el fetichismo, pero son absolutamente in\u00fatiles a la hora del cuidado de la salud y del bienestar com\u00fan. La sobreproducci\u00f3n caracter\u00edstica de la irracionalidad capitalista que pondera la ganancia se desmorona al momento justo en que requerimos la producci\u00f3n de objetos y materias que sean \u00fatiles para la salud, particularmente por la situaci\u00f3n que vivimos, siendo adem\u00e1s que las empresas dedicadas a producir artefactos m\u00e9dicos ahora se llenan los bolsillos de ganancias por el requerimiento coyuntural masivo sin que esa riqueza generada vaya a ser puesta al servicio de la sociedad, pues el lucro es privado y no socializado. El car\u00e1cter deshumanizado del sistema se refleja al igual que su irracionalidad carente de planificaci\u00f3n y agravada por el desmantelamiento de los servicios p\u00fablicos como el de salud y los derechos laborales en beneficio de intereses privados. La crisis es generada por el sistema, sus contradicciones inherentes y su imposibilidad de servir a la mayor\u00eda de la sociedad. En este contexto la clase trabajadora refuerza su papel medular para la sobrevivencia humana.<\/p>\n<p>El reconocimiento del papel central de los trabajadores y las trabajadoras nos ayuda a comprender el lugar que ocupamos en nuestras sociedades, pues la opresi\u00f3n padecida por siglos es superable con la generaci\u00f3n de conciencia tanto en t\u00e9rminos sociales y colectivos, como al interior de la clase trabajadora que despierta y asume ese papel central-social poniendo en movimiento la conciencia para s\u00ed misma, alcanzado la conciencia de clase y valorando su fuerza transformadora. En plena pandemia los empresarios-burgueses han querido poner a la clase trabajadora entre la espada y la pared, oblig\u00e1ndolos a elegir entre mantener su empleo o cuidar su salud, generando una falsa confrontaci\u00f3n entre estos dos derechos inalienables del ser humano. Esa violaci\u00f3n de los derechos humanos elementales, que obligan al patr\u00f3n a garantizar las condiciones id\u00f3neas de trabajo y de salud al trabajador y a la trabajadora, es muestra \u00a0de la burla que hacen los patrones sobre sus obligaciones y refleja las condiciones apremiantes de vida de millones de seres humanos en el mundo. La crisis mayor est\u00e1 a\u00fan por llegar. Pasada la etapa cr\u00edtica de contagio del COVID-19 habr\u00e1 que afrontar el desempleo, la carest\u00eda, el incremento de precios, autoritarismos y restricciones a las libertades, impuestos y dem\u00e1s medidas que los sectores empresariales-burgueses y los pol\u00edticos a su servicio querr\u00e1n imponer para cargarle a la clase trabajadora la crisis; por eso es tan necesario el despertar consciente de los trabajadores y trabajadoras, profundizar sus formas de organizaci\u00f3n independiente y la recuperaci\u00f3n de sus derechos despojados, al igual que el movimiento de su fuerza para hacer valer su lugar central para la creaci\u00f3n de un mundo nuevo; para la construcci\u00f3n del socialismo para el bien de la humanidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>II<\/strong><\/p>\n<p>Ahora que el posible final del confinamiento generado por la pandemia del COVID-19 se acerca, muchas voces comienzan a idear o cuestionar la llamada normalidad a la que regresaremos, algunos fantasean con un mundo distante del actual, en el cual las relaciones humanas y la estructura social cambiar\u00e1 diametralmente como por arte de magia; otros, m\u00e1s cercanos a la realidad, cuestionan la idea de normalidad a la que volveremos y se preguntan si no acaso fue esa condici\u00f3n la que nos condujo a lo vivido, dejando ah\u00ed la cr\u00edtica y delegando al sistema una habilidad imaginaria de autorregulaci\u00f3n, cayendo voluntariamente o no en una suerte de alienaci\u00f3n autoproclamada. La cr\u00edtica de la normalidad y el sue\u00f1o de una realidad alterna, creada como por un acto m\u00e1gico, adolecen en un mismo sentido; ambas posturas olvidan el hecho inocultable de que somos los seres humanos los que hacemos la historia y con nuestra praxis construimos la sociedad en sus diversas formas hist\u00f3ricas, los valores y los sistemas econ\u00f3micos que nos rigen. No se trata de negar la posibilidad de un cambio, muy al contrario, se trata de alentar ese cambio; pero ubic\u00e1ndonos en la realidad palpable para poder partir de ella en busca de su modificaci\u00f3n, pues si habl\u00e1ramos en sentido m\u00e9dico \u00fanicamente reconociendo la enfermedad se encuentra la cura.<\/p>\n<p>Esto significa que somos nosotros, los seres humanos, quienes debemos cuestionar e idear a qu\u00e9 mundo queremos regresar despu\u00e9s de la pandemia; no debemos creer la fantas\u00eda de la autorregulaci\u00f3n o el derrumbe sist\u00e9mico sin lucha, hay que cuestionarlo todo, cada una de las ideas que sustentan al mundo y de las estructuras que han moldeado nuestra realidad. \u00bfMantendremos las mismas estructuras econ\u00f3micas y sociales que explotan, empobrecen y marginan a millones de trabajadores y trabajadoras en el mundo? \u00bfSeguiremos reproduciendo la estructura patriarcal-machista que condena a la mujer a vivir en permanente indefensi\u00f3n temiendo siempre por su integridad f\u00edsica y moral? \u00bfPermitiremos que se siga jugando con nuestro porvenir como al azar, arrojando los dados a ver qu\u00e9 cae, en vez de reorganizar las estructuras sociales y econ\u00f3micas garantiz\u00e1ndonos a nosotros mismos las satisfacciones de los derechos inalienables humanos? \u00danicamente las cosas cambiaran cuando en conjunto los trabajadores y las trabajadoras organizados tomemos conciencia de nuestro papel fundamental en la sociedad y de nuestra fuerza como clase social.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el camino a seguir y cu\u00e1les son las acciones de debemos realizar para alcanzar una sociedad mejor? Son preguntas necesarias, cuya respuesta se encuentra ah\u00ed mismo de donde surgen las interrogantes. \u00a0La realidad es maestra de vida, cuestionarla es un primer paso, pero del cuestionamiento no podemos hacer distinci\u00f3n con nuestros actos o caeremos en el error antes mencionado; la reflexi\u00f3n cr\u00edtica del porqu\u00e9 de las cosas ha de llevarnos al paso siguiente: la acci\u00f3n consciente dirigida a materializar ese cambio anhelado. Somos los seres humanos los que hemos construido el sistema que hoy nos rige, y somos los mismos seres humanos quienes podemos, si lo decidimos, cambiar cada una de las estructuras sociales, econ\u00f3micas y culturales que sostienen al capitalismo; negarlo es alienarnos, extraernos de la realidad a la que estamos circunscritos y creer que somos ajenos. Solamente habr\u00e1 una nueva normalidad si as\u00ed lo decidimos los millones de seres humanos que padecemos los estragos de la pandemia, maximizados por la injusta organizaci\u00f3n social que nos rige y por la injusta distribuci\u00f3n de la riqueza basada en el despojo y la explotaci\u00f3n que nos empobrece y margina a la gran mayor\u00eda de seres humanos. La nueva normalidad puede ser nuestra si lo decidimos y actuamos a favor de ello, una l\u00f3gica diferente de la actualidad que implante la justicia como hecho concreto y extirpe las formas de violencia opresiva que nos han definido hasta ahora. Hablar de un nuevo mundo no es utop\u00eda irrealizable si asumimos la conciencia y la volvemos praxis para materializarla.<\/p>\n<p>Hay quienes defienden la normalidad actual, es l\u00f3gico: por mucho tiempo se han beneficiado de ella; desean que las estructuras se mantengan y todo siga como antes; no les ha importado la pobreza pues se han beneficiado de la explotaci\u00f3n al trabajador y a la trabajadora durante siglos; tienen nulo inter\u00e9s en extirpar la violencia contra la mujer porque la fomentan y la disfrutan, su machismo es estructural para perpetuar la doble o triple explotaci\u00f3n de la mujer; usan de la discriminaci\u00f3n para separarnos y as\u00ed mantenernos segregados, desarticulados todos nuestros derechos; discriminan la diversidad cultural y social; violan flagrantemente nuestros derechos, como lo han hecho con los aspectos laborales y el derecho a la salud que tan evidenciado ha quedado por las precarias condiciones de atenci\u00f3n y la falta de infraestructura y ahora, con el cinismo acostumbrado, buscaran hacer negocio en esos rubros y seguir enriqueci\u00e9ndose a cuesta de los pueblos; les gusta la corrupci\u00f3n y el Narco-Estado, lo construyeron para su disfrute; ellos y ellas, la derecha ultraconservadora que rabiosa vocifera, querr\u00e1 evitar cualquier transformaci\u00f3n en beneficio de los oprimidos. A nosotros, los oprimidos, nos corresponde hacer lo nuestro y cambiar la llamada normalidad por una nueva realidad, verdaderamente justa, democr\u00e1tica, incluyente, equitativa y libre: es tiempo de construir el socialismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Las im\u00e1genes presentadas en el cuerpo del presente art\u00edculo han sido retomadas de internet con el fin de complementar, diversificar y desdoblar las posibilidades comunicativas de los contenidos presentados en El Machete, sin ning\u00fan fin de lucro y como parte de una plataforma gratuita y libre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ahora que el posible final del confinamiento generado por la pandemia del COVID-19 se acerca, muchas voces comienzan a idear o cuestionar la llamada normalidad a la que regresaremos&#8230; Un art\u00edculo por Crist\u00f3bal Le\u00f3n Campos. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1895,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[501],"tags":[416,480,498,126,581],"class_list":["post-1894","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-frente-al-covid-19","tag-amlo","tag-capitalismo","tag-covid-19","tag-monopolios","tag-nueva-normalidad"],"wppr_data":{"cwp_meta_box_check":"No"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1894","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1894"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1894\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1896,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1894\/revisions\/1896"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1895"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1894"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1894"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1894"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}