{"id":2005,"date":"2020-07-13T15:21:55","date_gmt":"2020-07-13T15:21:55","guid":{"rendered":"http:\/\/elmachete.mx\/?p=2005"},"modified":"2020-07-15T14:35:37","modified_gmt":"2020-07-15T14:35:37","slug":"pacifismo-violencia-y-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2020\/07\/13\/pacifismo-violencia-y-libertad\/","title":{"rendered":"Pacifismo, violencia y libertad. Primera parte"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2006\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/63438-300x191.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"191\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/63438-300x191.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/63438-768x489.jpg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/63438-640x407.jpg 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/63438-50x32.jpg 50w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/63438-600x382.jpg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/63438.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Fotograf\u00eda. Internet*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Pacifismo, violencia y libertad<br \/>\n<\/strong>(Primera de dos partes)<\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>Pacifismo y violencia<br \/>\n<\/strong>(Un estudio de la moral burguesa)<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Por <strong>Christopher Caudwell**<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>La clase oprimida que no tienda a aprender el<\/em><br \/>\n<em>manejo de las armas, merecer\u00eda que se la tratara<\/em><br \/>\n<em>como esclava.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Lenin<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la moral burguesa no queda ya mucho que tenga importancia. La castidad, la sobriedad, la salvaci\u00f3n y la limpieza han dejado de ser temas que el burgu\u00e9s sienta profundamente. S\u00f3lo hay, en realidad, una cuesti\u00f3n ante la que la conciencia burguesa se muestre hoy en d\u00eda activa. El pacifismo, siempre latente en el credo burgu\u00e9s, se ha convertido ahora en la casi sola creencia emocional del cristiano protestante o de su an\u00e1logo, el \u201cidealismo\u201d burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>Lo llamo una doctrina t\u00edpicamente burguesa porque, por pacifismo, entiendo no el amor a la paz, como un bien que hay que asegurar mediante una forma definida de acci\u00f3n, sino la creencia de que cualquier forma de coerci\u00f3n social a otros o que cualquier acci\u00f3n violenta es mala de por s\u00ed, y que a una violencia como la guerra ha de ofrecerse una resistencia <em>pasiva <\/em>porque el uso de la violencia para poner fin a la violencia ser\u00eda l\u00f3gicamente contradictorio en s\u00ed mismo. A este tipo de pacifismo opongo la creencia comunista de que el \u00fanico camino de asegurar la paz es el del cambio del sistema social, y de que las clases gobernantes se oponen violentamente a la revoluci\u00f3n, y por eso, tienen que ser derrocadas por la fuerza.<\/p>\n<p>Pero la guerra moderna es tambi\u00e9n t\u00edpicamente burguesa. Conflictos como el de la \u00faltima guerra <strong>(1)<\/strong>\u00a0 surgen del desigual desarrollo imperialista de las potencias burguesas. Las guerras anteriores de la cultura burguesa se combatieron tambi\u00e9n por objetivos caracter\u00edsticos de la econom\u00eda burguesa, o, como las guerras de la naciente rep\u00fablica holandesa, representaron las luchas de la creciente clase burguesa contra las fuerzas sociales dominantes. En su \u00faltima fase de fascismo, cuando el capitalismo, quit\u00e1ndose las formas democr\u00e1ticas inservibles ya para sus fines, impera con abierta violencia, la cultura burguesa se presenta tambi\u00e9n como militante agresivo. \u00bfAcaso hacemos los marxistas uso indiscriminado de etiquetas al clasificar como propiamente burguesas ambas cosas, la militancia y el pacifismo, la docilidad y la violencia?<\/p>\n<p>No, no hacemos eso, si podemos demostrar que no llamamos burgu\u00e9s a toda guerra y a todo pacifismo sino solamente a ciertos tipos de violencia y a ciertos tipos de no-violencia. Y si adem\u00e1s, podemos mostrar c\u00f3mo la fundamental posici\u00f3n burguesa engendra estos dos puntos de vista aparentemente opuestos. Lo mismo hicimos cuando mostramos que dos filosof\u00edas totalmente opuestas en apariencia \u2013el materialismo mec\u00e1nico y el idealismo\u2013 eran ambas t\u00edpicamente burguesas y que ambas surgieron de un supuesto burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>El pacifismo burgu\u00e9s es algo distintivo y no debiera confundirse, por ejemplo, con el pacifismo oriental, como tampoco debiera confundirse la moderna guerra europea con las guerras feudales. No se trata s\u00f3lo de que sus manifestaciones sociales sean diferentes, lo cual brotar\u00eda de los diferentes \u00f3rganos sociales de dos culturas. Sino que el contenido es tambi\u00e9n diferente. Todo el que suponga que el pacifismo burgu\u00e9s tomar\u00e1, por ejemplo, la forma de un Grupo Universitario Anti-Guerra y se echar\u00e1 delante de un tren que lleve tropas, igual que un grupo pacifista de la India, ignora la naturaleza del pacifismo burgu\u00e9s y el origen de su colorido. El ejemplo hist\u00f3rico del pacifismo burgu\u00e9s no es Gandhi sino Fox. La Sociedad de Amigos expresa el esp\u00edritu del pacifismo burgu\u00e9s. Es la resistencia individual.<\/p>\n<p>Para comprender la procedencia del pacifismo burgu\u00e9s hay que comprender el origen de la violencia burguesa. Esta proviene, lo mismo que la violencia desp\u00f3tica o feudal, de la econom\u00eda caracter\u00edstica del sistema. Como ya lo explic\u00f3 Marx, las caracter\u00edsticas de la econom\u00eda burguesa son que el burgu\u00e9s, subyugado y mutilado en la producci\u00f3n por el sistema feudal, ve la libertad y el crecimiento productivo en la ausencia de organizaci\u00f3n social, en que cada uno administre sus propios asuntos en beneficio propio al m\u00e1ximo de su aptitud y deseos, todo lo\u00a0 cual viene expresado en el car\u00e1cter absoluto de la propiedad burguesa junto con su completa enajenabilidad. Su lucha por asegurar este derecho le asegur\u00f3 su mayor libertad y su mayor poder productivo en comparaci\u00f3n con su posici\u00f3n en el sistema feudal. Las circunstancias de la lucha y su resultado motivaron el sue\u00f1o burgu\u00e9s de la libertad como eliminaci\u00f3n absoluta de las relaciones sociales.<\/p>\n<p>Pero semejante programa, en caso de llevarlo a efecto, significar\u00eda el fin de la sociedad y el derrumbamiento de la producci\u00f3n econ\u00f3mica. Cada individuo luchar\u00eda por s\u00ed mismo, y si viera a otro con algo que \u00e9l quisiera, se lo quitar\u00eda, dado que, seg\u00fan el supuesto, no existir\u00edan relaciones sociales tales como la cooperaci\u00f3n. El ahorro y la previsi\u00f3n que hacen posible la producci\u00f3n econ\u00f3mica, dejar\u00edan de existir. El hombre se convertir\u00eda en un bruto.<\/p>\n<p>El burgu\u00e9s, sin embargo, no deseaba tal mundo. Viv\u00eda del comercio y del banco, del <em>capital<\/em>, por oposici\u00f3n a la tierra, que constitu\u00eda la base de la explotaci\u00f3n feudal. Por eso, por \u201causencia de coerciones sociales\u201d quer\u00eda decir la ausencia de toda coerci\u00f3n a su propiedad, a la libre enajenaci\u00f3n o adquisici\u00f3n del capital de que vive. La propiedad privada es una \u201ccoerci\u00f3n\u201d social, pues quienes no la poseen son obstaculizados, por fuerza o por fraude, de hacerse con ella, cosa que s\u00ed har\u00edan en un \u201cestado de naturaleza\u201d. Mas el burgu\u00e9s nunca incluy\u00f3 la propiedad del capital como una de las restricciones sociales que debieran abolirse, por la sencilla raz\u00f3n de que para \u00e9l no era ninguna restricci\u00f3n en absoluto. De ah\u00ed que jam\u00e1s se le ocurriera considerarlo como tal, ni viera contradicci\u00f3n alguna en exigir la abolici\u00f3n del privilegio, del monopolio, etc., mientras segu\u00eda aferrado a su capital.<\/p>\n<p>M\u00e1s bien ten\u00eda un argumento convincente que pod\u00eda usar cuando devino m\u00e1s consciente de s\u00ed mismo. Una limitaci\u00f3n social es una relaci\u00f3n social, esto es, una relaci\u00f3n entre hombres. La relaci\u00f3n entre amo y esclavo es una relaci\u00f3n social y por tanto una restricci\u00f3n a la libertad de un hombre por otro. De la misma manera la relaci\u00f3n se\u00f1or y siervo es una relaci\u00f3n entre hombres y una limitaci\u00f3n a la libertad humana. Pero la relaci\u00f3n entre un hombre y su propiedad es una relaci\u00f3n entre hombre y una cosa, y no es, por lo tanto ninguna limitaci\u00f3n a la libertad de otros hombres.<\/p>\n<p>Este argumento era, por supuesto, falaz, pues relaciones de este tipo no pueden constituir la urdimbre de la sociedad. \u00danicamente puede haber relaciones entre hombres disfrazadas de relaciones entre cosas. La defensa burguesa de la propiedad privada s\u00f3lo tiene aplicaci\u00f3n si voy al bosque y recojo una vara para pasear con ella, o me hago un objeto ornamental para mi propio embellecimiento. Se aplica a la posesi\u00f3n de las bagatelas sin importancia social o a los objetos de consumo inmediato. En el momento en que la posesi\u00f3n burguesa se extiende al capital de la comunidad, esto es, a los productos de la comunidad, puestos a un lado para producir bienes en el futuro (al principio de la civilizaci\u00f3n burguesa, grano, vestidos, simiente y materias primas para abastecer a los obreros de ma\u00f1ana, y maquinaria e instalaciones para el mismo prop\u00f3sito hoy), en ese momento esta relaci\u00f3n con una cosa deviene una relaci\u00f3n entre hombres, pues lo que controla ahora el burgu\u00e9s es el trabajo de la comunidad. El derecho burgu\u00e9s de la propiedad privada lleva a que, de un lado, el mundo y todo lo que la sociedad ha creado en \u00e9l pertenezca al burgu\u00e9s, y, de otro, tenemos al obrero desnudo, a quien las necesidades corporales obligan a vender su fuerza de trabajo al burgu\u00e9s a fin de poder sustentarse a s\u00ed mismo y a su due\u00f1o. El burgu\u00e9s comprar\u00e1 solamente su fuerza de trabajo si saca provecho de ella. Esta relaci\u00f3n social s\u00f3lo es posible gracias a \u2013<em>depende de<\/em>\u2013 la propiedad burguesa del capital. As\u00ed, tal como en la civilizaci\u00f3n esclavista o feudal, existe una relaci\u00f3n entre hombres que es la relaci\u00f3n entre una clase dominante y otra dominada, o entre explotadores y explotados. Pero mientras en las civilizaciones anteriores esta relaci\u00f3n entre hombres es consciente y clara, en la cultura burguesa aparece disfrazada como un sistema libre de relaciones obligatoriamente dominantes entre hombres y como conteniendo tan s\u00f3lo inocentes relaciones entre los hombres y una cosa.<\/p>\n<p>Por tal motivo, al arrojar toda restricci\u00f3n social, al burgu\u00e9s le pareci\u00f3 justificado retener esta \u00fanica limitaci\u00f3n de la propiedad privada, pues no le parec\u00eda restricci\u00f3n alguna, sino derecho inalienable del hombre, el derecho natural fundamental. Desgraciadamente, para esta teor\u00eda, no hay derechos naturales, \u00fanicamente situaciones dadas en la naturaleza, y la propiedad privada protegida para un hombre por otros no es ninguna de ellas. La propiedad privada burguesa s\u00f3lo pod\u00eda protegerse mediante coerci\u00f3n, despu\u00e9s de todo los <em>poseedores <\/em>ten\u00edan que coercionar a los despose\u00eddos, igual que en la sociedad burguesa. Surgi\u00f3 as\u00ed una relaci\u00f3n dominante tan violenta como en las civilizaciones esclavistas, bien manifiesta en la polic\u00eda, la legislaci\u00f3n, el ej\u00e9rcito permanente y todo el aparato legal del Estado burgu\u00e9s. Todo el estado burgu\u00e9s gira en torno a la protecci\u00f3n coercitiva de la propiedad privada, enajenable y asequible por el comercio para el beneficio privado, y considerada como un derecho natural. Pero un derecho que, cosa extra\u00f1a, s\u00f3lo puede protegerse mediante la coerci\u00f3n, porque envuelve en su esencia el derecho a disponer y extraer beneficio de la fuerza de trabajo de otros y, de esa manera, a administrar sus vidas.<\/p>\n<p>As\u00ed que, despu\u00e9s de todo, no puede realizarse el sue\u00f1o burgu\u00e9s. Hay que crear restricciones sociales a fin de proteger esta \u00fanica cosa que hace de \u00e9l un burgu\u00e9s. Esta \u201clibertad\u201d para poseer propiedad privada le parece involucrar, inexplicablemente, m\u00e1s y m\u00e1s restricciones sociales, leyes, tarifas y legislaci\u00f3n laboral. Y esta \u201csociedad\u201d que s\u00f3lo permite las relaciones con una cosa deviene cada vez m\u00e1s una sociedad en la que las relaciones entre hombres son elaboradas y crueles. Cuanto m\u00e1s aspira a la libertad burguesa, m\u00e1s restricciones burguesas recibe, pues la libertad burguesa no es sino una ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>De este modo, igual que en la sociedad esclavista, la burguesa resulta ser una sociedad basada en la coerci\u00f3n violenta de unos hombres por otros, e incluso m\u00e1s violenta porque, mientras el amo tiene que alimentar y proteger a su esclavo, trabaje o no, el patrono burgu\u00e9s no tiene obligaci\u00f3n ninguna respecto del obrero libre, ni siquiera la de buscarle trabajo. Todo el sue\u00f1o burgu\u00e9s estalla en la pr\u00e1ctica, y el estado burgu\u00e9s deviene el teatro de la sumisi\u00f3n violenta y coercitiva del hombre por el hombre para los fines de la producci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Para los fines de la producci\u00f3n econ\u00f3mica, en contraste con la violencia del ratero, la del burgu\u00e9s, aunque de modo semejante, desempe\u00f1a un papel social. Es la relaci\u00f3n por la que se asegura la producci\u00f3n social en la sociedad burguesa, lo mismo que la relaci\u00f3n amo-esclavo asegura la producci\u00f3n en la sociedad esclavista. Es, para su \u00e9poca, el mejor m\u00e9todo de asegurar la producci\u00f3n, y es mejor ser un esclavo que una bestia de la selva, mejor ser un obrero explotado que un esclavo, no porque el patrono burgu\u00e9s sea \u201cm\u00e1s amable\u201d que el propietario de esclavos (a menudo es mucho m\u00e1s cruel), sino porque la riqueza de la sociedad toda es mayor en las relaciones burguesas que en las esclavistas.<\/p>\n<p>Ning\u00fan sistema de relaciones, empero, es est\u00e1tico; todo evoluciona y cambia. Las relaciones esclavistas evolucionan hasta desarrollarse en imperios, y entonces revelan sus contradicciones internas. Y se derrumban. La historia del hundimiento del Imperio Romano es la historia de la reducci\u00f3n constante de la riqueza sujeta a tributaci\u00f3n entre el Imperio de Augusto y el de Justiniano como resultado de la explotaci\u00f3n creciente. Hasta que, convertido en una concha empobrecida, se desmoron\u00f3 ante los asaltos de los b\u00e1rbaros, rechazados hasta entonces con facilidad. Del mismo modo se derrumb\u00f3 la civilizaci\u00f3n feudal, agotada en Inglaterra con la anarqu\u00eda de la Guerra de las Rosas. Pero esta vez no sucumbi\u00f3 ante un enemigo exterior; cay\u00f3 ante un enemigo interior, la ascendiente clase burguesa.<\/p>\n<p>Las relaciones burguesas tambi\u00e9n evolucionaron. En los famosos periodos burgueses de auge econ\u00f3mico y de crisis se manifiesta la ruina potencial del sistema. El imperialismo retras\u00f3 esta ruina, a saber, imponiendo por fuerza a otros pa\u00edses los \u201cderechos naturales\u201d del burgu\u00e9s. En estos pa\u00edses atrasados se impuso por fuerza el derecho burgu\u00e9s a comerciar con provecho y a enajenar y adquirir cualquier propiedad. Aqu\u00ed tambi\u00e9n, de su relaci\u00f3n dominante con una cosa, el burgu\u00e9s impuso secretamente su relaci\u00f3n dominante sobre los hombres, que puede disfrazarse todav\u00eda de democracia; pues, \u00bfno declara la democracia que todos los hombres son iguales y ninguno puede ser esclavizado por otro? \u00bfNo excluye todas las relaciones de dominio \u2013el despotismo, la esclavitud, el privilegio feudal\u2013\u00a0 excepto el dominio \u201cinocente\u201d del capital sobre el obrero \u201clibre\u201d?<\/p>\n<p>Pero de este proceso imperialista surgi\u00f3 una situaci\u00f3n nueva \u2013la guerra <em>exterior <\/em>en vez de la violencia y la coerci\u00f3n <em>internas<\/em>. Pues ahora, al explotar los pa\u00edses atrasados, o, como se dec\u00eda, al \u201ccivilizarlos\u201d, un estado burgu\u00e9s se hall\u00f3 en competencia con otro, igual que un burgu\u00e9s compite con otro dentro del Estado burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>Dentro del Estado, no obstante, el burgu\u00e9s compite pac\u00edficamente con el burgu\u00e9s porque as\u00ed es la ley, establecida para su propia protecci\u00f3n contra los explotados. Las leyes que proh\u00edben a un burgu\u00e9s hacerse con la propiedad de otro por la fuerza emanaron como resultado de la necesidad de prevenir a los despose\u00eddos de hacerse con la propiedad por la fuerza. Es una ley interna, la ley del Estado coercitivo. Si no hubiera sido necesario para la existencia de toda la clase burguesa protegerse contra la toma de la propiedad por los explotados, jam\u00e1s se habr\u00eda creado la ley contra la aprehensi\u00f3n forzada de la propiedad\u00a0 privada, obtenida por la fuerza y presentada a los explotados como una ley \u201cnecesaria\u201d de la sociedad. La naturaleza individualista, competitiva, del comercio burgu\u00e9s (que cada cual \u201csaque lo mejor\u201d del otro) es tal que ning\u00fan burgu\u00e9s ve nada falso en empobrecer a otro burgu\u00e9s. Si es \u201cgolpeado\u201d o \u201cmachacado\u201d \u2013bueno, es la suerte del juego. Pero todos se unen en cuanto clase contra los explotados, ya que la existencia de la clase depende de ello. En trat\u00e1ndose de un combate <em>dentro <\/em>de la clase burguesa todo burgu\u00e9s cree, por naturaleza y educaci\u00f3n, que, en igualdad de condiciones, vencer\u00e1 al otro. Este eterno optimismo del burgu\u00e9s se ve en los hist\u00f3ricos llamamientos burgueses al \u201cjuego limpio\u201d, \u201ccampo limpio y nada de favores\u201d y todo los dem\u00e1s gritos de combate burgueses que expresan la moral del caballero \u201cdeportista\u201d ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n es enteramente distinta cuando los estados burgueses, gracias a sus organizaciones coercitivas, se encuentran en la arena mundial en competencia por los pa\u00edses atrasados. No hay ahora ninguna clase numerosa de explotados que amenace la existencia de la clase de los estados burgueses <em>en conjunto<\/em>. <em>Dentro <\/em>del estado coercitivo, si se llegara a un \u201cconfrontamiento\u201d, en luchas callejeras, con las manos, hombre por hombre, los explotados ganar\u00edan sin duda alguna. Pero en la arena imperialista los estados burgueses se presentan como organismos altamente desarrollados, ya que, gracias a la unificaci\u00f3n del estado coercitivo, disponen ahora de todos los recursos de una sociedad avanzada, incluyendo los servicios, en el ej\u00e9rcito, de la misma clase explotada. Las naciones atrasadas desempe\u00f1an todav\u00eda en la arena mundial el papel de la clase explotada dentro del Estado, si bien no suponen un peligro para la clase de los estados burgueses en su conjunto, como lo es la clase explotada para la clase burguesa en conjunto dentro del Estado. No son m\u00e1s que cosas inanimadas, casi sin defensa, tanto territorio muerto y sin desarrollar.<\/p>\n<p>No hay, pues, ning\u00fan peligro mundial que amenace la clase de estados burgueses en conjunto, como, en un Estado, la revoluci\u00f3n amenaza a la clase burguesa en conjunto. S\u00f3lo hay competencia individual entre estados burgueses, circunstancia que, como hemos visto, no le importa al burgu\u00e9s. Todo lo que pide es \u201ccampo limpio y nada de favores\u201d, y est\u00e1 seguro de que ganar\u00e1. No siente necesidad de ley ninguna para restringir la competencia entre burgueses. De aqu\u00ed que el Estado burgu\u00e9s soberano se manifieste y luche sangrientamente con otros estados burgueses por el bot\u00edn de los territorios atrasados. Es la era del imperialismo, que culmina en la Gran Guerra.<\/p>\n<p>No es necesario decir que el burgu\u00e9s encuentra su sue\u00f1o \u2013\u201ccampo limpio y nada de favores\u201d\u2013, cuando lo realiza por primera vez, mucho m\u00e1s sangriento y violento que lo so\u00f1\u00f3. La guerra viene a parecerle ahora una \u201ccompetencia injusta\u201d. Como en la guerra de precios, se alarma y siente que alguien ha de pararla desde fuera. Pide ayuda, pero no hay nadie \u201cfuera\u201d. \u00bfA qui\u00e9n puede ped\u00edrsela, en el cielo o en la tierra, en cuanto miembro de la clase de los estados independientes y <em>soberanos<\/em>?<\/p>\n<p>Y sigue so\u00f1ando. Si la clase burguesa de <em>un pa\u00eds <\/em>puede tener un Estado y una polic\u00eda para imponer el orden y la competencia pac\u00edfica, \u00bfPor\u00a0 qu\u00e9 no puede haber un Estado de estados, un estado mundial, en donde se imponga la paz universal?<\/p>\n<p>Esta esperanza burguesa resulta siempre del caos de la guerra, y una de sus formas es la Liga de Naciones. Pero el factor que asegura la ley interna en el estado burgu\u00e9s, la existencia de una peligrosa clase explotada, no existe en la arena <em>mundial<\/em>. Ning\u00fan peligro se opone a la clase de estados burgueses <em>en conjunto<\/em>, por eso jam\u00e1s se unir\u00e1n para aceptar una ley reguladora y coercitiva superior a sus propias voluntades. El peligro s\u00f3lo existe entre ellos mismos, y cada uno, como todo buen burgu\u00e9s, cree que puede superar a los dem\u00e1s mediante la \u201ccombinaci\u00f3n\u201d apropiada, los tratados y las maniobras. El sue\u00f1o burgu\u00e9s de un imperialismo pac\u00edfico es irrealizable por falta de un peligro com\u00fan a todos los estados burgueses que los una. Tras la amarga experiencia de la guerra, como tras la amarga experiencia de la reducci\u00f3n de precios, pueden unirse en un c\u00e1rtel voluntario, la Liga de Naciones. Pero, como un c\u00e1rtel, carece de la cohesi\u00f3n y del poder coercitivo del Estado burgu\u00e9s y por eso carece igualmente de su eficacia para mediar entre burgueses. Es como un acuerdo de precios al que todos se adhieren voluntariamente por propio beneficio individual. Como en la producci\u00f3n burguesa, en general, y en la explotaci\u00f3n imperialista, en particular, el acuerdo concertado no puede funcionar siempre en bien de todos, s\u00f3lo es una cuesti\u00f3n de tiempo antes de que algunos denuncien el c\u00e1rtel. As\u00ed vemos que los estados burgueses <em>despose\u00eddos <\/em>(Alemania e Italia) se hallan fuera del c\u00e1rtel, alineados contra los <em>poseedores <\/em>(Francia e Inglaterra), mientras que el Estado burgu\u00e9s (Estados Unidos) cuyos intereses no yacen en la misma esfera de explotaci\u00f3n jam\u00e1s ha entrado en \u00e9l. De ese modo, a pesar de las lecciones m\u00e1s amargas posibles para una naci\u00f3n, que prueban la ineficacia de la guerra como paliativo a la crisis econ\u00f3mica, no les es posible a los estados, cuyas formas expresan forzosamente intereses burgueses, reconocer una fuerza superior coordinadora que produzca en la esfera internacional maquinaria legal semejante a la que asegura el orden interno en el Estado. Y esto es as\u00ed porque la maquinaria interna va dirigida contra la peligrosa clase explotada, mientras que en la esfera internacional no existe tal clase. De esta manera la pac\u00edfica Federaci\u00f3n Mundial de Estados, la Liga de Naciones, deviene parte de la ilusi\u00f3n burguesa, y las naciones se arman a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00bfNo pod\u00eda Rusia, en cuanto estado proletario, proveer a escala internacional el equivalente de la clase explotada y forzar a los estados burgueses independientes a unirse y aplastarla? Esta era la quimera de Trotsky, de donde se deduc\u00eda que no pod\u00eda establecerse el socialismo en ninguna parte del mundo sin la revoluci\u00f3n mundial. Esta teor\u00eda, sin embargo, pas\u00f3 por alto el hecho de que la Rusia Sovi\u00e9tica no es un estado explotado. La clase explotada, en el estado burgu\u00e9s, mantenida en rescate por los burgueses, quienes retienen los medios de producci\u00f3n en sus manos. Se trata de: \u201ctrabajad para nosotros o morid\u201d. Situaci\u00f3n tal s\u00f3lo puede mantenerse con la coerci\u00f3n f\u00edsica y moral. Por eso hay que mantener as\u00ed los \u201cderechos\u201d burgueses perpetuamente. De otro modo los hombres no tolerar\u00edan naturalmente una situaci\u00f3n en donde los medios de su sustento estuvieran en manos de otro y pudieran asegurarse tan s\u00f3lo si produc\u00edan beneficio para ese otro. En Rusia, sin embargo, esta clase ha expropiado ya a sus expropiadores. No se trata de trabajar para otro estado burgu\u00e9s o morir; los trabajadores rusos son due\u00f1os de s\u00ed mismos. M\u00e1s a\u00fan, a diferencia de otros estados burgueses, no hay contradicciones internas en su econom\u00eda (acumulaci\u00f3n de capital) que los obligue a buscar nuevos campos de explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para los estados burgueses, por tanto, Rusia se presenta en la arena mundial no como una clase explotada, intr\u00ednsecamente peligrosa, sino como un estado coercitivo ordinario, internamente ordenado, como \u201cuno de los suyos\u201d. Compite con ellos en los mercados abiertos del mundo, aunque, por razones que no comprenden, no busca pa\u00edses atrasados en donde imponer la explotaci\u00f3n imperialista. Puede, pues, entrar en el c\u00e1rtel. Aqu\u00ed su deber es unirse al juego burgu\u00e9s, cambiar una alianza por otra, no para obtener ventajas imperialistas sino para asegurar la paz para s\u00ed misma y para el desgraciado proletariado de los estados burgueses.<\/p>\n<p>Es verdad que Rusia es un peligro para todos los estados burgueses, en el sentido de que sus \u00e9xitos sirven de inspiraci\u00f3n a la revoluci\u00f3n proletaria de cada pa\u00eds. Pero la revoluci\u00f3n proletaria mundial significa el fin de la econom\u00eda burguesa, lo cual, a primera vista, es sencillamente rid\u00edculo para el burgu\u00e9s. De un lado se dice que el bolchevismo no es m\u00e1s que una \u201cfase pasajera\u201d, y, de otro, que lo \u00fanico que hay en la moderna Rusia Sovi\u00e9tica es \u201ccapitalismo planificado\u201d. Adem\u00e1s, la revoluci\u00f3n proletaria no vendr\u00e1 de Rusia, sino de dentro. De ah\u00ed que sea absurdo el intento de evitar, por ejemplo, el levantamiento del proletariado brit\u00e1nico atacando a Rusia. Al contrario, tal movimiento acelerar\u00eda el temido acontecimiento. Por eso, aunque los estados burgueses denuncian a Rusia, no pueden unirse en un ataque com\u00fan contra ella, sino que en su lugar est\u00e1n dispuestos a pactar con ella, a usarla uno contra el otro.<\/p>\n<p>Esto no quiere decir que Rusia no est\u00e9 en peligro. Por el contrario, todos los estados burgueses est\u00e1n en peligro uno de otro en tanto representan posibles campos de explotaci\u00f3n capitalista. En este respecto Rusia corre el mismo peligro de ser atacada por Alemania que Gran Breta\u00f1a. Necesita, por tanto, armarse tanto como sus vecinos burgueses e intentar fortalecerse con pactos, equivalente internacional de los c\u00e1rteles y de los acuerdos comerciales.<\/p>\n<p>\u00danicamente cuando el\u00a0 burgu\u00e9s empieza a ver la inevitabilidad del comunismo empieza a considerar a Rusia como un peligro mayor que el de otro estado burgu\u00e9s. Esto es precisamente lo que conduce a la clase capitalista a recurrir al fascismo, de ah\u00ed que los estados fascistas constituyan hoy el mayor peligro para Rusia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>Este es, pues, el an\u00e1lisis de la violencia burguesa. No es nada que desciende temporalmente del cielo para enloquecer al g\u00e9nero humano. Va impl\u00edcito en la ilusi\u00f3n burguesa.<\/p>\n<p>Toda la econom\u00eda burguesa est\u00e1 construida sobre la dominaci\u00f3n violenta de unos hombres por otros mediante la posesi\u00f3n privada del capital social. Est\u00e1 ah\u00ed, siempre dispuesta a inflamarse a cada momento y convertirse en un <em>Peterloo<\/em> o un <em>Amritzar<\/em> dentro del estado burgu\u00e9s, o una guerra <em>boer<\/em> o una Guerra Mundial fuera de \u00e9l.<\/p>\n<p>En tanto que la econom\u00eda burguesa es una fuerza constructiva positiva, esa violencia permanece oculta. La sociedad no contiene una poderosa presi\u00f3n interna hasta que las fuerzas productivas han superado el sistema de relaciones productivas. Una vez que la presi\u00f3n revolucionaria se desarrolla la coerci\u00f3n se manifiesta de una forma sangrienta o a una escala amplia.<\/p>\n<p>Cuando la econom\u00eda burguesa se resquebraja por sus propias contradicciones, cuando el beneficio privado se ve como un perjuicio p\u00fablico, cuando la pobreza y el desempleo aumentan ante los medios para crear la abundancia, la violencia burguesa sale m\u00e1s al descubierto. Estas contradicciones llevan los estados burgueses a guerras imperialistas donde la violencia reina soberana. En el interior la violencia, en lugar de \u201craz\u00f3n\u201d sola, basta para mantener el sistema burgu\u00e9s. Debido a que el sistema capitalista manifiesta abiertamente su ineficacia, la gente no se contenta ya con una forma de gobierno, democracia parlamentaria, en donde la clase burguesa dirige la producci\u00f3n econ\u00f3mica, dejando al conjunto del pueblo \u00fanicamente el poder de decidir, dentro de l\u00edmites estrechos, a trav\u00e9s del Parlamento, la distribuci\u00f3n de un presupuesto meramente administrativo. Ven que esto es una verg\u00fcenza, y no ven motivo para seguir soport\u00e1ndola. Aparece una demanda creciente por el socialismo y la clase capitalista recurre a la violencia abierta donde esta demanda ejerza presi\u00f3n. Usan la rebeli\u00f3n contra la democracia in\u00fatil para establecer una dictadura; y \u00e9sta, donde toma el poder al grito de \u201cAbajo el capitalismo\u201d, establece de hecho un capitalismo mucho m\u00e1s violento, como en Italia y en Alemania. La opresi\u00f3n brutal y la violencia c\u00ednica del fascismo es el apogeo de la decadencia burguesa. La violencia que va en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de la ilusi\u00f3n burguesa emerge tanto dentro como fuera del Estado.<\/p>\n<p>La justificaci\u00f3n de la violencia burguesa es una parte importante de la moral burguesa. El control forzado del trabajo social por una clase limitada se justifica como la relaci\u00f3n con una cosa. Todav\u00eda en tiempos de Hegel se presentaba esta justificaci\u00f3n en t\u00e9rminos totalmente ingenuos y simples. Igual que puedo cortar un palo de la selva y hacer de \u00e9l lo que quiera, el burgu\u00e9s cree tambi\u00e9n que puede hacer de la cosa \u201ccapital\u201d el uso que le plazca. El dominio sobre los hombres es malo; sobre una cosa es leg\u00edtimo.<\/p>\n<p>La naturaleza de la econom\u00eda burguesa hizo posible que Hegel lo creyera en serio. Pero una vez que Marx analiz\u00f3 su verdadera naturaleza, esto es, como una relaci\u00f3n dominante sobre hombres a trav\u00e9s de la propiedad de los medios de trabajo social y de subsistencia individual, \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda resistir esta ingenua actitud burguesa? Tan s\u00f3lo vilipendiando a Marx, atac\u00e1ndolo siempre violentamente sin explicar sus puntos de vista y continuando la ense\u00f1anza, la pr\u00e9dica y la pr\u00e1ctica de la vieja teor\u00eda burguesa. Fue entonces cuando la ilusi\u00f3n burguesa se convirti\u00f3 en la gran mentira, un enga\u00f1o consciente que emponzo\u00f1a el coraz\u00f3n de la cultura burguesa.<\/p>\n<p>La moral burguesa incluye la tarea a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil de justificar la violencia de la guerra burguesa. La \u00e9tica cristiano-burguesa ha seguido los mismos pasos. En consonancia con la ilusi\u00f3n burguesa, toda interferencia en la libertad de otro es mala e inmoral. Si le atacan a uno en su libertad, est\u00e1, por tanto, obligado a defender la moralidad ultrajada y devolver el ataque. De ah\u00ed que ambas partes contendientes justifiquen todas las guerras burguesas como guerras de defensa. La libertad burguesa incluye el derecho a ejercer todas las ocupaciones burguesas \u2013enajenando, comerciando y adquiriendo por beneficio\u2013, y como ello implica el establecimiento de relaciones dominantes sobre otros, no es sorprendente que el burgu\u00e9s se vea atacado a menudo en su libertad. Es imposible para el burgu\u00e9s ejercer su libertad plena sin infringir la libertad de otro. De ah\u00ed que sea imposible ser enteramente burgu\u00e9s y no dar ocasi\u00f3n a guerras \u201cjustas\u201d.<\/p>\n<p>Mientras tanto los desconsuelos burgueses generan la oposici\u00f3n a la violencia burguesa. En todos los estadios del desarrollo burgu\u00e9s pudieron encontrarse hombres impregnados de la ilusi\u00f3n burguesa de que el hombre es libre y feliz tan s\u00f3lo cuando carece de restricciones sociales, y quienes, sin embargo, vieron en la econom\u00eda burguesa restricciones y coerciones m\u00faltiples. Ya vimos por qu\u00e9 existen \u00e9stas; la econom\u00eda burguesa no podr\u00eda vivir sin ellas. El gran burgu\u00e9s domina al peque\u00f1o burgu\u00e9s, igual que ambos dominan al proletariado. Este hecho escapaba, en cambio, a estos primeros rebeldes burgueses. Ped\u00edan la vuelta al sue\u00f1o cong\u00e9nito \u2013\u201cderechos iguales para todos\u201d, \u201clibertad de restricciones sociales\u201d, los \u201cderechos naturales\u201d del hombre. Cre\u00edan que as\u00ed se liberar\u00edan de la gran burgues\u00eda y que volver\u00edan a hallarse en igualdad para la competencia.<\/p>\n<p>As\u00ed se origin\u00f3 la rotura entre conservadores y liberales, entre el gran burgu\u00e9s con propiedades y el peque\u00f1o deseando tenerlas. Uno ve que su posici\u00f3n depende del mantenimiento de las cosas tal cual son; el otro ve la suya en dependencia de m\u00e1s libertad burguesa, de m\u00e1s votos para todos, de m\u00e1s libertad para que la propiedad privada sea enajenada, comprada, pose\u00edda, de m\u00e1s competencia, de menos privilegio.<\/p>\n<p>El liberal es la fuerza activa. Aunque lejos de ser revolucionario, como \u00e9l cree, es evolucionista. Al contender por la libertad burguesa y la competencia justa produce al mismo tiempo un aumento de las restricciones sociales que odia. Levanta a la gran burgues\u00eda al intentar ayudar a la peque\u00f1a, aunque \u00e9l mismo pueda convertirse en un gran burgu\u00e9s durante el proceso. Incrementa la injusticia al intentar asegurar la equidad. El comercio libre crea las tarifas, el imperialismo y el monopolio porque acelera el desarrollo de la econom\u00eda burguesa y estas cosas constituyen el fin necesario del desarrollo burgu\u00e9s. Produce las cosas que detesta porque, en tanto crea en la ilusi\u00f3n burguesa de que la libertad consiste en la ausencia de la planificaci\u00f3n social, tiene que someterse m\u00e1s en\u00e9rgicamente, al soltar los v\u00ednculos sociales, a fuerzas sociales coercitivas.<\/p>\n<p>(A) Este liberal \u201crevolucionario\u201d, enemigo de la coerci\u00f3n y la violencia, amante de la libre competencia, amigo de la libertad y de los derechos humanos, lo condena por eso la historia a carecer de poder para impedir estas cosas, y sus propios esfuerzos lo obligar\u00e1n a producir la coerci\u00f3n, la violencia, la competencia injusta y la esclavitud. No se opone a la violencia burguesa, la genera al coadyuvar al desarrollo de la econom\u00eda burguesa.<\/p>\n<p>Hoy d\u00eda, en calidad de pacifista burgu\u00e9s, contribuye a propagar la violencia, la guerra y la brutalidad fascista e imperialista que odia. En cuanto pacifista genuino, y no s\u00f3lo como hombre totalmente confundido que duda entre las sendas de la revoluci\u00f3n y la no cooperaci\u00f3n, su tesis es la siguiente: \u201cOdio la violencia, la guerra, la opresi\u00f3n social, cosas debidas todas ellas a las relaciones sociales. Tengo que abstenerme, pues, de las relaciones sociales. Beligerantes y revolucionarios me son igualmente odiosos.\u201d<\/p>\n<p>Pero abstenerse de las relaciones sociales es abstenerse de la vida. En tanto reciba o gane una renta participa en la econom\u00eda burguesa, y sostiene la violencia que lo mantiene a \u00e9l. Vive en consorcio comanditario con la gran burgues\u00eda, lo cual forma la esencia de la econom\u00eda burguesa. Si otros dos pa\u00edses est\u00e1n en guerra, \u00e9l se ve impotente para intervenir y detenerlos, ya que eso ser\u00eda cooperaci\u00f3n social. Esta termina en coerci\u00f3n, como quien separa a dos amigos que ri\u00f1en, acci\u00f3n que le est\u00e1 prohibida por definici\u00f3n propia. Si la gran burgues\u00eda de su propio pa\u00eds decide ir a la guerra y movilizar las fuerzas coercitivas, f\u00edsicas y morales, del Estado, no puede hacer nada porque la \u00fanica respuesta real es cooperar con el proletariado para oponerse a la acci\u00f3n coercitiva de la gran burgues\u00eda y arrojarla del poder. Si surge el fascismo, no puede suprimirlo en brote, antes de que levante un ej\u00e9rcito para intimidar al proletariado, porque cree en la \u201clibertad de palabra\u201d. Lo \u00fanico que puede hacer es mirar c\u00f3mo agarrotan y decapitan obreros las mismas fuerzas que \u00e9l permiti\u00f3 desarrollarse.<\/p>\n<p>Su posici\u00f3n se apoya firmemente en la falacia burguesa. Cree que el hombre tiene poder como individuo. No ve que incluso en el evento improbable de que todos sean de su parecer y decidan \u201cresistir pasivamente\u201d, tampoco se cumplir\u00e1 su prop\u00f3sito. En realidad los hombres no pueden dejar de cooperar, hay que cosechar grano, tejer vestidos, generar electricidad, o de otro modo desaparecer\u00e1 el hombre de la tierra. \u00danicamente su posici\u00f3n como miembro de una clase parasitaria pod\u00eda haber inspirado en \u00e9l tal ilusi\u00f3n. El obrero ve que su vida depende de la cooperaci\u00f3n econ\u00f3mica y que \u00e9sta impone relaciones sociales que, en la econom\u00eda burguesa, tienen que ser burguesas, es decir, que, en mayor o menor medida, tienen que poner en manos de la gran burgues\u00eda las decisiones violentas de vida o muerte. La resistencia pasiva no es un verdadero programa, sino una excusa para soportar el viejo. O uno participa en la econom\u00eda burguesa, o se rebela e intenta establecer otra. Otro camino aparente es romper con la sociedad y volver a la jungla, que es la soluci\u00f3n de la <em>anarqu\u00eda<\/em>. Pero \u00e9sta no es ninguna soluci\u00f3n. La \u00fanica alternativa real a la econom\u00eda burguesa es la econom\u00eda proletaria, es decir, el socialismo. De ah\u00ed que o se participe en la econom\u00eda burguesa o se sea un revolucionario proletario. El hecho de que se participe pasivamente en la econom\u00eda burguesa, que uno no empu\u00f1e el garrote o aplique el fuego al ca\u00f1\u00f3n, lejos de ser realmente una defensa, hace que la posici\u00f3n sea a\u00fan m\u00e1s repugnante, igual que la valla es m\u00e1s desagradable que el ladr\u00f3n, el alcahuete m\u00e1s que la prostituta. Uno deja que otros hagan el trabajo sucio mientras se participa solamente en los beneficios. El pacifista burgu\u00e9s ocupa tal vez el lugar m\u00e1s innoble del hombre en cualquier civilizaci\u00f3n. Es el protestante cristiano cuya moral ha sido ridiculizada por el desarrollo de la cultura que la produjo; aunque ello no le impide complacerse en su observaci\u00f3n. Sentado en la cabeza del obrero, le aconseja que se est\u00e9 quieto mientras el gran burgu\u00e9s le da puntapi\u00e9s. Cuando \u201cmantiene servicios importantes\u201d durante los combates \u201cviolentos\u201d del proletariado por la libertad, como hicieron algunos pacifistas durante la huelga general, entonces deviene un portento.<\/p>\n<p>El pacifismo, con todo su aspecto moral especioso, es, lo mismo que el protestantismo, el credo del ultraindividualismo y del ego\u00edsmo, lo mismo que el catolicismo lo es del monopolio y del dominio privilegiado. Este ego\u00edsmo es evidente en todas las defensas que hace el pacifista burgu\u00e9s de su credo.<\/p>\n<p>La primera defensa es que est\u00e1 mal, que es \u201cpecado\u201d matar o recurrir a la violencia. Cristo lo proh\u00edbe. El pacifista que recurre a la violencia empapa su alma de culpabilidad malvada. Nada aparece aqu\u00ed m\u00e1s importante que el alma pacifista. Esta preciosa alma suya es lo que le preocupa, lo mismo que a la buena burguesa su honor, que es un importante valor social. Que el demonio se lleve a la sociedad con tal que su alma quede intacta. Tan empapado est\u00e1 con las nociones burguesas del pecado que nunca se le ocurre pensar que es ego\u00edsta preocuparse del alma y de la salvaci\u00f3n propias. Puede que el hombre tenga raz\u00f3n en salvar su propio pellejo antes que nada; que el pacifista tenga que prevenir ante todo la contaminaci\u00f3n de su alma preciosa del pecado moral de la violencia. \u00bfPero qu\u00e9 es esto si no la traducci\u00f3n en t\u00e9rminos espirituales de la vieja regla burguesa del <em>laissez-faire<\/em>? No es sino un <em>dejad-hacer <\/em>espiritual. Es la creencia de que los intereses de la sociedad \u2013queridos por Dios\u2013 se sirven mejor al no cometer ninguna acci\u00f3n, por muy beneficiosa que sea para otros, si se pone as\u00ed en peligro el \u201calma\u201d propia.<\/p>\n<p>Los pueblos primitivos tienen un concepto m\u00e1s social del pecado. El pecado es reprobable porque pone en peligro a toda la tribu. El pecador tiene que huir de la tribu porque la ha envuelto en el mal, no para salvarse \u00e9l mismo; es condenado por su pecado. Se va al desierto y se mata o lo matan, quitando as\u00ed de la tribu, despu\u00e9s de ejecutar las purificaciones apropiadas, el mal en que la hab\u00eda envuelto. Ambos son un error, pero el concepto salvaje es m\u00e1s noble y altruista que el burgu\u00e9s, en donde cada hombre es responsable solamente de sus propios pecados y los purifica recurriendo en privado a la sangre de Cristo. El pacifista recuerda el dicho de Ca\u00edn: \u201c\u00bfSoy yo el guardi\u00e1n de mi hermano?<\/p>\n<p>Este concepto tribal de la salvaci\u00f3n se retuvo parcialmente en la sociedad feudal con la Iglesia, la cual mantuvo la unidad de la Iglesia Militante, la Iglesia del Dolor y la Iglesia Triunfante, cada una de las cuales, a trav\u00e9s de sus oraciones, pod\u00eda comunicarse con o ayudar a las otras. El cristiano feudal rezaba por las almas que sufr\u00edan en el purgatorio, esperaba que los vivientes rezasen por \u00e9l cuando estuviera muerto y continuamente a los miembros desaparecidos de la tribu, a las almas de los santos del cielo, para que le ayudaran, hasta tal punto que Dios casi se hab\u00eda olvidado en esta fuerte agrupaci\u00f3n social. La unidad social es lo \u00fanico que destaca, y el pecado individual se perdona con el mero acto de socializaci\u00f3n, en la confesi\u00f3n.<\/p>\n<p>El catolicismo simboliz\u00f3 as\u00ed la naturaleza del feudalismo; la \u201ctribu\u201d era toda la cristiandad. Su acto t\u00edpico fue la Cruzada, el asalto violento del cristianismo al paganismo.<\/p>\n<p>El protestantismo, religi\u00f3n de la burgues\u00eda, se rebel\u00f3 necesariamente contra el catolicismo tribal. En cuanto religi\u00f3n, \u201creform\u00f3\u201d todos los elementos sociales del catolicismo. Se hizo un catolicismo sin estos elementos sociales m\u00e1s el individualismo. Abandon\u00f3se la autoridad; se le cort\u00f3 el poder al sacerdote, depositario de la magia y de la conciencia de la tribu. Las oraciones por los muertos y a los santos no eran individualistas, por eso no exist\u00eda el purgatorio y los santos eran in\u00fatiles. Cada uno hab\u00eda de ser su propio juez, soportar su propio pecado y elaborar su propia salvaci\u00f3n. La noci\u00f3n de culpa individual, como en<em> Bunyan<\/em> y en los puritanos, lleg\u00f3 a extremos que jam\u00e1s hab\u00eda alcanzado en pa\u00edses cat\u00f3licos. De ah\u00ed tambi\u00e9n el nuevo fen\u00f3meno de la \u201cconversi\u00f3n\u201d, en donde esta carga autoinducida e intolerable de culpa es arrojada en el regazo de Cristo. Pues el hombre no puede vivir de hecho solo. Esta conversi\u00f3n lo evidencia; el individualismo de la burgues\u00eda es pura fachada, y en el mismo momento en que lo proclama, el individuo necesita alguna entidad ficticia o V\u00edctima Propiciatoria Divina adonde pueda echar, en un acto final de ego\u00edsmo, la responsabilidad que nunca tuvo \u00e9l completamente.<\/p>\n<p>De esta suerte el pacifismo, en cuanto m\u00e9todo de evitar la culpa moral de la violencia, es ego\u00edsta. El pacifista exige como deber primario el derecho a salvar su <em>propio<\/em> pellejo. No nos preocupa si es moralmente correcto o no que el hombre se considere a s\u00ed mismo primero. As\u00ed es, expresado propiamente, para la filosof\u00eda burguesa. Para otro sistema de relaciones sociales no puede ser justo. Para un tercero, el comunismo, no est\u00e1 bien ni mal, es simplemente imposible, pues todas las acciones individuales afectan a otros miembros de la sociedad. Este hecho hace que el burgu\u00e9s sea inconsciente, una vez quiere ofrecer su vida por los dem\u00e1s y otra quiere sacrificar las vidas de los dem\u00e1s para salvar su alma.<\/p>\n<p>Algunos pacifistas, sin embargo, hacen otra defensa. No les preocupan sus propias almas. S\u00f3lo piensan en los dem\u00e1s. El pacifismo es el \u00fanico modo de detener la violencia y la opresi\u00f3n. \u00bfHasta qu\u00e9 punto est\u00e1 bien fundamentado este argumento y no es una mera racionalizaci\u00f3n de la ilusi\u00f3n burguesa?<\/p>\n<p>Ning\u00fan pacifista ha explicado todav\u00eda la cadena causal por la que la no-resistencia pone fin a la violencia. Es verdad que as\u00ed es en la forma evidente de que si no se ofrece resistencia a las \u00f3rdenes violentas no se necesita ninguna violencia para imponerlas. As\u00ed si <em>A<\/em> hace todo lo que <em>B<\/em> quiere, <em>B<\/em> no tendr\u00e1 \u00a0necesidad de usar violencia ninguna. Pero toda relaci\u00f3n dominante de este tipo es violenta en esencia, aunque no se muestre abiertamente. La subyugaci\u00f3n es subyugaci\u00f3n, y la rapacidad es rapacidad, aunque la debilidad de la v\u00edctima, o el miedo inspirado por el vencedor, no haga el proceso forzado. La no-resistencia no lo impedir\u00e1, lo mismo que la falta de garras de parte de la presa no impide que los carn\u00edvoros la devoren. Al contrario, el carn\u00edvoro selecciona como v\u00edctimas a animales de esta especie. El remedio es la eliminaci\u00f3n de los carn\u00edvoros, esto es, la extinci\u00f3n de las clases que viven a expensas de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Otra arrogaci\u00f3n es que el hombre, siendo lo que es, sentir\u00e1 piedad a la vista de sus v\u00edctimas indefensas. Este supuesto no es en s\u00ed mismo rid\u00edculo, aunque requiere examen. \u00bfEs un hecho hist\u00f3rico que el desvalimiento de sus v\u00edctimas ha provocado siempre la compasi\u00f3n del hombre? La historia registra millones de casos opuestos: Tamerl\u00e1n y sus atrocidades, Atila y sus hunos (de los que s\u00f3lo se ha recogido la violencia), las incursiones mahometanas, los asesinatos primitivos, los daneses y sus masacres mon\u00e1sticas. \u00bfPuede una persona de buena fe adelantar la proposici\u00f3n de que la no-resistencia derrota a la violencia? \u00bfC\u00f3mo pod\u00edan existir los estados esclavistas si la sumisi\u00f3n pac\u00edfica conmov\u00eda el coraz\u00f3n de los conquistadores? \u00bfC\u00f3mo pudo el hombre resistir la matanza perpetua de las razas sumisas y calladas de corderos, cerdos y vacas?<\/p>\n<p>El argumento comete, adem\u00e1s, el habitual error burgu\u00e9s de eternizar sus categor\u00edas, la creencia de que hay una especie de abstracto Robinson Crusoe en el hombre cuyas acciones pueden predecirse exactamente. \u00bfPero c\u00f3mo colocar seriamente bajo una misma categor\u00eda a Tamerl\u00e1n, S\u00f3crates, un mandar\u00edn chino, un londinense moderno, un sacerdote azteca, un cazador paleol\u00edtico y un esclavo de galeras romano? No hay hombre abstracto sino hombres en diferentes redes de relaciones sociales, con herencias similares, aunque moldeadas en diferentes proclividades por la educaci\u00f3n y la presi\u00f3n constante de la existencia social.<\/p>\n<p>Lo que nos preocupa hoy d\u00eda es el hombre en las relaciones sociales burguesas. \u00bfDe qu\u00e9 servir\u00eda si no nos opusi\u00e9ramos m\u00e1s a la violencia, si Inglaterra, por ejemplo, al principio de la Gran Guerra, hubiera permitido pasivamente a Alemania ocupar B\u00e9lgica y aceptar sin resistencia todo lo que Alemania quisiera hacer?<\/p>\n<p>En el argumento pacifista hay esta parte de verdad: que un pa\u00eds en estadio de relaciones sociales burguesas no puede actuar como una horda n\u00f3mada. La burgues\u00eda ha descubierto que la explotaci\u00f3n a lo Tamerl\u00e1n no es tan productiva como la explotaci\u00f3n burguesa. Al burgu\u00e9s no le sirve de nada descender sobre un pa\u00eds y llevarse todo el vino, las mujeres guapas y el oro, y repetir otra vez la rebati\u00f1a. Las mujeres guapas envejecen y se afean, el vino se bebe, y el oro s\u00f3lo sirve para fabricar ornamentos. Eso equivaldr\u00eda a la fruta del Mar Muerto en boca de la cultura burguesa, la cual vive de una dieta infinita de beneficios y dominio perpetuo.<\/p>\n<p>La cultura burguesa ha descubierto que lo que rinde es la violencia burguesa. Es m\u00e1s sutil y menos manifiesta que la de Tamerl\u00e1n. La romana, que consist\u00eda en llevar a casa no s\u00f3lo a mujeres guapas y oro, sino tambi\u00e9n esclavos y hacerlos trabajar en la casa, en las explotaciones agr\u00edcolas y en las minas, ocupaba una posici\u00f3n intermedia. La cultura burguesa ha descubierto que las relaciones sociales m\u00e1s provechosas para el burgu\u00e9s son aquellas que no incluyen la rapi\u00f1a y la esclavitud personal sino que, por el contrario, las proh\u00edben. Por eso, dondequiera que ha conquistado territorio no burgu\u00e9s, como Australia, Am\u00e9rica, \u00c1frica o la India, ha impuesto relaciones sociales burguesas, no a lo Tamerl\u00e1n. En nombre de la libertad, la autodeterminaci\u00f3n y la democracia, o a veces sin estos nombres, imponen \u00a0por fuerza la esencia burguesa, la propiedad privada, y la propiedad de los medios de producci\u00f3n para el beneficio, as\u00ed como su prerrequisito necesario, el obrero libre forzado a disponer de su trabajo en el mercado a cambio de un salario. Este precioso descubrimiento burgu\u00e9s ha producido una riqueza material muy superior a los sue\u00f1os de un Tamerl\u00e1n o un Creso.<\/p>\n<p>En consecuencia Inglaterra no necesitaba temer que una Alemania victoriosa habr\u00eda violado a todas las mujeres inglesas, decapitado a todos los ingleses y transportado a Berl\u00edn los m\u00e1rmoles de Elg\u00edn. Los Estados burgueses no hacen esas cosas. Se habr\u00eda limitado a tomar las posesiones imperiales de Inglaterra y completar la provechosa tarea de convertirlas en completas relaciones burguesas. Habr\u00eda intentado tambi\u00e9n mutilarla como competidor comercial exigiendo una pesada indemnizaci\u00f3n. En otras palabras, con resistencia o sin ella, en caso de salir victoriosa hubiera hecho a Inglaterra lo que \u00e9sta le hizo a Alemania.<\/p>\n<p>De este modo la violencia burguesa continuar\u00eda aunque se hubiera realizado el sue\u00f1o pacifista. Pero de hecho no se habr\u00eda realizado. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda admitir un estado burgu\u00e9s coercitivo que le quitara violentamente su fuente de beneficios otro estado burgu\u00e9s sin hacer uso de todas las fuentes de violencia a su disposici\u00f3n a fin de evitarlo? \u00bfNo romper\u00eda todo el sistema interno de su Estado antes de permitirlo? \u00bfNo est\u00e1 ahora la burgues\u00eda quebrantando violentamente todo el edificio social antes de renunciar a los beneficios privados y abandonar el sistema econ\u00f3mico en que est\u00e1n basados? Evidencia de ello son el fascismo y el nazismo, que marcan la ruta sangrienta de la bancarrota. La econom\u00eda burguesa, al carecer de plan, se degollar\u00e1 antes que reformarse. Y el pacifismo es tan s\u00f3lo la expresi\u00f3n de las postrimer\u00edas de la cultura burguesa, la cual, en el mejor de los casos, no har\u00e1 nada antes que hacer algo que ponga fin a las relaciones sociales en que se fundamenta.<\/p>\n<p>\u00bfTenemos el coraje de realizar por fuerza nuestros puntos de vista? \u00bfQu\u00e9 garant\u00eda tenemos de su verdad? La \u00fanica garant\u00eda real <em>es <\/em>la acci\u00f3n. Tenemos el valor de aplicar por fuerza nuestras creencias en la materia f\u00edsica, de edificar el sustrato material de la sociedad en forma de casas, carreteras, puentes y barcos, a\u00fan a riesgo de la vida humana, porque nuestras teor\u00edas, engendradas por la acci\u00f3n, se comprueban en ella. Si estamos equivocados, que se hunda el puente, que naufrague el barco y que se derrumbe la casa. Hemos investigado la causalidad de la naturaleza; comprobemos si estamos equivocados.<\/p>\n<p>Lo mismo podemos aplicar exactamente a las relaciones sociales. Hay puentes que se han derrumbado antes de ahora, culturas que han terminado en la ruina, vastas civilizaciones que se han ido a pique, aunque no in\u00fatilmente. De cada error hemos aprendido algo, y la sociedad de Tamerl\u00e1n, la esclavista y la feudal fallaron ante la prueba de la acci\u00f3n. Sin embargo el fracaso fue tan s\u00f3lo parcial; con cada uno hemos aprendido algo m\u00e1s, igual que el \u00faltimo puente incorpora las lecciones aprendidas del derrumbamiento del primero. La lecci\u00f3n fue siempre la misma. La debilidad del puente consisti\u00f3 siempre en la violencia, en la relaci\u00f3n dominante entre amo y esclavo, se\u00f1or y siervo, burgu\u00e9s y proletario.<\/p>\n<p>Pero el pacifista, como todos los te\u00f3ricos burgueses, est\u00e1 obsesionado con la ociosa concupiscencia de lo absoluto. \u201cDadme\u201d, gritan todos, \u201cverdad absoluta, justicia absoluta, una norma pr\u00e1ctica con la que pueda evadir la ardua tarea de buscar los rasgos de la realidad en contacto \u00edntimo con la acci\u00f3n. Dadme alg\u00fan talism\u00e1n l\u00f3gico, alguna piedra filosofal con que pueda comprobar todos los actos en teor\u00eda y decir que son correctos. Dadme alg\u00fan principio, como por ejemplo la <em>violencia es mala<\/em>, de tal suerte que pueda abstenerme de toda acci\u00f3n violenta y saber que tengo raz\u00f3n.\u201d Pero el \u00fanico absoluto que encuentran es la norma de la econom\u00eda burguesa. \u201cAbstente de la acci\u00f3n social.\u201d Las normas se hacen, no se encuentran.<\/p>\n<p>El hombre no puede vivir sin actuar. Incluso dejar de actuar, dejar que las cosas sigan su curso, es una forma de acci\u00f3n, igual que cuando suelto una piedra que quiz\u00e1 inicie una avalancha. Y como el hombre est\u00e1 siempre actuando, ejerciendo siempre fuerza, alterando o manteniendo siempre la posici\u00f3n de las cosas, es siempre revolucionario o conservador. La existencia consiste en el ejercicio de la fuerza sobre el medio ambiente f\u00edsico y sobre otros hombres. La urdimbre de relaciones f\u00edsicas y sociales que une a los hombres en un universo garantiza el que nada de lo que hacemos carezca de su efecto sobre otros, ya votemos o dejemos de votar, ayudemos a la polic\u00eda o la dejemos hacer, dejemos luchar a dos combatientes o los separemos a la fuerza o ayudemos a uno contra el otro, dejemos a un hombre morir de hambre o movamos el cielo y la tierra para ayudarlo. El hombre no puede apoyarse nunca en lo absoluto; todos los actos involucran consecuencias, y es deber humano encontrarlas y actuar de acuerdo con ellas. Nunca puede elegir entre acci\u00f3n e inacci\u00f3n, sino solamente entre vida y muerte. No puede absolverse nunca con la vieja disculpa de \u201cMis intenciones fueron buenas\u201d, o \u201cNo he faltado a ning\u00fan mandamiento\u201d. Hasta los salvajes tienen un concepto m\u00e1s vital, con el que un acto viene a ser juzgado por sus consecuencias, lo mismo que un puente se juzga por su estabilidad. Por eso es tarea del hombre buscar las consecuencias de los actos: lo cual significa descubrir las leyes de las relaciones sociales, los impulsos, causas y efectos de la historia.<\/p>\n<p>Carece de sentido, pues, preguntar al pacifista si habr\u00eda defendido a Grecia de los persas o a su hermana de un violador potencial. La sociedad moderna impone una salida diferente y m\u00e1s concreta. \u00bfBajo qu\u00e9 bandera de violencia se impondr\u00e1? Las relaciones sociales burguesas revelan cada vez m\u00e1s la violencia de la explotaci\u00f3n y del despojo en que se basan; cada vez m\u00e1s atormentan al hombre con la brutalidad y la opresi\u00f3n. Al abstenerse de la acci\u00f3n el pacifista se enrola bajo esta bandera, la de la creciente violencia y coerci\u00f3n ejercidas por los <em>poseedores <\/em>sobre los <em>despose\u00eddos<\/em>. Aumenta las violencias de la pobreza, la privaci\u00f3n, las crisis econ\u00f3micas artificiales, la decadencia art\u00edstica y cient\u00edfica, el fascismo y la guerra.<\/p>\n<p>O se puede alistar bajo la bandera revolucionaria, la que cambiar\u00e1 las cosas. Al hacerlo acepta la necesidad inflexible de que quien sustituya una verdad, una instituci\u00f3n o un sistema de relaciones sociales, ha de sustituirlo por algo mejor, que quien hunda un puente ha de colocar en su lugar otro mejor. Las relaciones sociales burguesas fueron tal vez mejores que las esclavistas, \u00bfcu\u00e1les puede encontrar el revolucionario que sean mejores? Y una vez halladas, \u00bfc\u00f3mo las va a crear? Porque no s\u00f3lo hay que planear el puente, hay que ver c\u00f3mo se construye, con la violencia, con la fuerza, haciendo saltar la roca viva y tirando y sudando con las piedras que lo constituyen.<\/p>\n<p>De este modo el revolucionario tiene que sustituir el nihilismo del pacifismo, que apuntala el mundo decadente y tolera la creciente miseria del hombre, por el positivismo del comunismo. Tiene que forjar una nueva econom\u00eda apta para suplantar las relaciones sociales burguesas y purgarlas de su inherente violencia coercitiva. Esta violencia eman\u00f3 de una relaci\u00f3n de clase, del dominio de una clase explotada por otra explotadora. Terminar con esta violencia significa construir el Estado sin clases. Al odiar la violencia del Estado burgu\u00e9s, en paz o en guerra, el revolucionario ha de producir una sociedad que no requiere violencia ni en la paz ni en la guerra. Como su objeto de estudio es la realidad material, tiene que ver la \u00fanica senda por la que las relaciones sociales burguesas de violencia pueden cambiarse en relaciones sociales comunistas de paz. Esta senda es la de la revoluci\u00f3n y la de la dictadura del proletariado, seguida de la desaparici\u00f3n paulatina del Estado. Si no ve claramente este modo de transformaci\u00f3n de la violencia burguesa en paz comunista, lo mismo que un arquitecto prev\u00e9 la construcci\u00f3n de los cimientos y el transporte de los materiales, entonces su socialismo se convierte en un sue\u00f1o vac\u00edo, sigue siendo en el fondo un pacifista, un partidario de la situaci\u00f3n tal cual es, y, a pesar de todas sus declaraciones de protesta te\u00f3ricas, lo encontrar\u00e9is de hecho alistado bajo la bandera de la violencia burguesa, rompiendo huelgas o concediendo al fascismo \u201clibertad de palabra\u201d.<\/p>\n<p>La tarea primordial es expropiar a los expropiadores, oponer su coerci\u00f3n con la de los trabajadores, destruir todos los instrumentos de coerci\u00f3n y explotaci\u00f3n de clase cristalizados en el Estado burgu\u00e9s. Qui\u00e9n puede dirigir la lucha sino los explotados, y no s\u00f3lo todos los explotados, sino aquellos cuya explotaci\u00f3n los ha organizado, los ha agrupado y los ha hecho cooperar socialmente, el proletariado. Como, mientras haya esperanza, la clase despose\u00edda luchar\u00e1 hasta la \u00faltima trinchera, \u00bfc\u00f3mo puede efectuarse la transici\u00f3n si no es por la violencia, sustituyendo la dictadura de la burgues\u00eda y sus formas caracter\u00edsticas por la dictadura del proletariado y sus formas necesarias?<\/p>\n<p>Sin embargo, mientras la dictadura de la minor\u00eda burguesa se perpetuaba a s\u00ed misma porque la clase despose\u00edda era tambi\u00e9n la explotada, la dictadura de la mayor\u00eda proletaria no se perpet\u00faa a s\u00ed misma porque no explota a la clase despose\u00edda, sino que es al mismo tiempo propietaria y trabajadora de los medios de producci\u00f3n. De este modo, a medida que desaparece la clase despose\u00edda, se desvanece tambi\u00e9n la dictadura del proletariado en todas sus formas. El sue\u00f1o pacifista se realiza. Muere para siempre la violencia en el reino humano. El hombre deviene al fin libre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Las im\u00e1genes presentadas en el cuerpo del presente art\u00edculo han sido retomadas de internet con el fin de complementar, diversificar y desdoblar las posibilidades comunicativas de los contenidos presentados en El Machete, sin ning\u00fan fin de lucro y como parte de una plataforma gratuita y libre.<\/p>\n<p>** <strong>Christopher Caudwell<\/strong> (1907-1937). Autodidacta, estudioso de K. Marx y F. Engels, se integr\u00f3 al Partido Comunista de Gran Breta\u00f1a en 1934. Escritor, poeta, intelectual y te\u00f3rico revolucionario. Integr\u00f3 el Batall\u00f3n Brit\u00e1nico de las Brigadas Internacionales y desde 1936 luch\u00f3 en Espa\u00f1a durante la Guerra Nacional Revolucionaria. Falleci\u00f3 en combate como parte de la denominada Batalla del Jarama. El presente an\u00e1lisis, y que ahora se comparte en <em>El Machete<\/em> digital, se retoma de la publicaci\u00f3n impresa en 1970 por Editorial Grijalbo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>(1)<\/strong> Se refiere a la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00f3lo hay, en realidad, una cuesti\u00f3n ante la que la conciencia burguesa se muestre hoy en d\u00eda activa. 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