{"id":2040,"date":"2020-07-24T15:43:41","date_gmt":"2020-07-24T15:43:41","guid":{"rendered":"http:\/\/elmachete.mx\/?p=2040"},"modified":"2020-07-24T15:55:48","modified_gmt":"2020-07-24T15:55:48","slug":"un-testimonio-de-la-situacion-de-la-mujer-en-la-urss","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2020\/07\/24\/un-testimonio-de-la-situacion-de-la-mujer-en-la-urss\/","title":{"rendered":"Un testimonio de la situaci\u00f3n de la mujer en la URSS"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-2043\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DmtgC2TXgAAOchF-300x202.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"202\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DmtgC2TXgAAOchF-300x202.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DmtgC2TXgAAOchF-1024x689.jpg 1024w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DmtgC2TXgAAOchF-768x516.jpg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DmtgC2TXgAAOchF-640x430.jpg 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DmtgC2TXgAAOchF-50x34.jpg 50w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DmtgC2TXgAAOchF-600x404.jpg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DmtgC2TXgAAOchF-210x140.jpg 210w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DmtgC2TXgAAOchF.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Fotograf\u00eda: Internet. <em>Circa<\/em> 1946*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>Un testimonio de la situaci\u00f3n de la mujer en la URSS**<\/strong><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el contexto de la Guerra Fr\u00eda la disputa en el campo pol\u00edtico ideol\u00f3gico tuvo como uno de sus ejes centrales la cultura. As\u00ed pues, los Estados que encabezaban la disputa del mundo bipolar buscaban demostrar la superioridad de su sociedad, capitalista o socialista, cuesti\u00f3n que pasaba por demostrar que en los \u00e1mbitos de lo pol\u00edtico, econ\u00f3mico, social y cultural el sistema social que cada bloque propon\u00eda era preferible.<\/p>\n<p>Al respecto se ha estudiado con preeminencia los dispositivos te\u00f3ricos, acad\u00e9micos y culturales que emple\u00f3 el capitalismo para la difusi\u00f3n del ideal liberal. Caso contrario ha pasado con el bloque socialista que principalmente ha sido estudiado en su dimensi\u00f3n pol\u00edtica, dejando de lado las operaciones de propaganda art\u00edstica y cultural que no se presentaban directamente ligadas a las estructuras pol\u00edticas partidarias, principalmente a los Partidos Comunistas.\u00a0 Un ejemplo de la labor de lucha ideol\u00f3gica de la URSS en M\u00e9xico fue la creaci\u00f3n del Instituto de Intercambio Cultural M\u00e9xico-Ruso, fundado el 23 de agosto de 1944, y de su \u00f3rgano de difusi\u00f3n: la revista <em>Cultura Sovi\u00e9tica <\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>, cuyo primer n\u00famero se public\u00f3 en noviembre de 1944.<\/p>\n<p>Aunque el Instituto y la revista respond\u00edan a la Sociedad para el Fomento de las Relaciones Culturales de la URSS en el Extranjero (VOKS)<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong> [2]<\/strong><\/a>, buscaron una cobertura de neutralidad pol\u00edtica que implicaba no tener entre sus principales funcionarios a militantes comunistas, sino a reconocidos intelectuales del campo de la ciencia y la cultura. Esto permit\u00eda a la revista evadir las posibles acusaciones de ser propaganda pol\u00edtica comunista, aunque de hecho esa era su funci\u00f3n, pero tambi\u00e9n demostrar que parte de la intelectualidad \u201cprogresista\u201d mexicana que no era comunista hab\u00eda sido ganada para las posiciones pro sovi\u00e9ticas, lo que era al mismo tiempo una invitaci\u00f3n a la poblaci\u00f3n mexicana a aproximarse a las ideas comunistas, o cuando menos un ant\u00eddoto para la propaganda anticomunista.<\/p>\n<p>Debido a estas caracter\u00edsticas de la revista del Instituto, y siendo que la disputa pol\u00edtico-ideol\u00f3gica durante la guerra fr\u00eda implicaba dar testimonio de la superioridad de la sociedad y cultura en los m\u00faltiples \u00e1mbitos, incluido el referente a la situaci\u00f3n de la mujer, es que en la revista <em>Cultura Sovi\u00e9tica<\/em> se publicaron testimonios de mexicanos que visitaron la URSS. Ni Clementina Batalla ni su esposo, Narciso Bassols, fueron militantes comunistas, no obstante se mantuvieron en los c\u00edrculos de solidaridad y apoyo a la URSS. Esto explica por qu\u00e9 aunque ella es una reconocida luchadora por los derechos de las mujeres, no particip\u00f3 de los primeros esfuerzos organizativos, como lo fue el Frente \u00danico pro Derechos de la Mujer\u00a0 surgido en 1935<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><strong> [3]<\/strong>.<\/a><\/p>\n<p>La trayectoria de Clementina est\u00e1 m\u00e1s bien vinculada a la Uni\u00f3n de Mujeres Mexicanas que tuvo su primer congreso en 1964, pero no obstante el no haber pasado por las filas de las organizaciones comunistas, comparte las concepciones pol\u00edtico-ideol\u00f3gicas de \u00e9stas. De esto da cuenta el texto que se presenta a continuaci\u00f3n, titulado \u201cC\u00f3mo vi a la Mujer Sovi\u00e9tica\u201d, que fue de inicio una conferencia dictada a inicios de 1948 en el Instituto de Intercambio Cultural. Incluso puede ser que el hecho de que el testimonio sobre la situaci\u00f3n de la mujer sovi\u00e9tica no viniera de una militante comunista, sumara credibilidad al evadir la posible cr\u00edtica de ser \u201cpropaganda comunista\u201d.<\/p>\n<p>La veracidad del testimonio de Clementina se funda en su viaje de varios meses a la URSS, a donde lleg\u00f3 en 1944 terminada la guerra, y mientras Narciso Bassols era embajador de M\u00e9xico en la URSS. Producto de este contacto con la situaci\u00f3n de las mujeres sovi\u00e9ticas Clementina presenta un panorama de la situaci\u00f3n de la mujer en los \u00e1mbitos: pol\u00edtico, educativo, laboral, social y algunas impresiones de la vida cotidiana. De igual forma estamos seguros de que este texto servir\u00e1 para enriquecer el conocimiento del ideario de Clementina Batalla, quien es una de las m\u00e1s reconocidas luchadoras por la igualdad de derechos de la mujer en M\u00e9xico, y poder descifrar el nivel de la influencia que la ideolog\u00eda comunista y la experiencia de construcci\u00f3n socialista en la URSS alcanz\u00f3 en su labor pol\u00edtica.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, el texto de Clementina puede ser concebido como una fuente directa en m\u00faltiples sentidos, mencionaremos alguno: como documento para estudiar el pensamiento de Clementina Bassols y poder rastrear su filiaci\u00f3n pol\u00edtico-ideol\u00f3gica; como testimonio parar conocer la situaci\u00f3n de la mujer en la URSS; \u00a0como caso de la propaganda socialista durante la guerra fr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>\u00c1ngel Ch\u00e1vez Mancilla<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>****<\/strong><\/p>\n<p><strong>Texto de Clementina Batalla de Bassols<\/strong>, tomado de \u201cC\u00f3mo vi a la Mujer Sovi\u00e9tica\u201d, en <em>Cultura Sovi\u00e9tica<\/em>, no. 43, mayo 1948, pp. 16-25.<\/p>\n<p>Conferencia sustentada recientemente en nuestro Instituto.<\/p>\n<p>Cuando a mi regreso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, en junio de 1946, varias personas me pidieron que diera a conocer, ante diversos auditorios, la impresi\u00f3n que hab\u00eda recibido de la vida y las actividades de la mujer rusa, declin\u00e9 por el momento de tal invitaci\u00f3n, porque estaba tan entusiasmada, tan llena del ambiente sovi\u00e9tico, que tem\u00eda que la exposici\u00f3n de mis impresiones pudieran parecer a muchos oyentes un relato lleno de exageraciones. Tuve miedo de que mis escasos siete meses pasados en Mosc\u00fa, pudieran parecer poco tiempo para asimilar cu\u00e1nto yo sent\u00eda en m\u00ed de imponente y real sobre la mujer sovi\u00e9tica. Refren\u00e9 mis grandes deseos de participar a las mujeres mexicanas lo que yo hab\u00eda visto y vivido; guard\u00e9 mis emociones y acarici\u00e9 la idea de que cuando, despu\u00e9s de meses y meses, yo hubiera ya calmado mi entusiasmo y serenado mi visi\u00f3n, me fuera posible, en forma m\u00e1s tranquila, hacer un relato de lo que pude ver durante mi inolvidable estancia en aquel pa\u00eds.<\/p>\n<p>Pero ahora que el tiempo ha pasado, que mis ojos durante muchos meses han dejado de ver lo que intento narrar, que parece que el recuerdo deber\u00eda haber perdido su fuerza, estoy tan entusiasmada y convencida como antes. Tengo la misma \u00edntima seguridad de que consegu\u00ed formarme un concepto justo y preciso sobre la mujer sovi\u00e9tica, por lo cual no debo dejar pasar m\u00e1s tiempo sin comunicar a las mujeres mexicanas, que tampoco conocen a la mujer rusa, y a veces a trav\u00e9s de opiniones adversas, lo que en realidad ha conseguido la mujer all\u00e1 y c\u00f3mo ha podido, en medio de las grandes posibilidades de actuar de que disfruta, conservar y acrecer su feminidad.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo hab\u00eda yo visto a la mujer en los pa\u00edses democr\u00e1ticos? \u00bfCu\u00e1l era su situaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 sab\u00eda yo de la mujer sovi\u00e9tica?<\/p>\n<p>Yo hab\u00eda visto en los Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Suiza, Holanda, B\u00e9lgica, c\u00f3mo las mujeres ocupan lugares en el comercio, en las escuelas, en las oficinas; c\u00f3mo trabajan en el campo; c\u00f3mo es aceptada su colaboraci\u00f3n en los laboratorios y en los centros m\u00e9dicos. Conoc\u00eda el papel destacado de la mujer americana y no ignoraba la limitaci\u00f3n del derecho de la mujer francesa. Sab\u00eda yo que madame Curie hab\u00eda hecho el sorprendente descubrimiento del radio; que su ilustre hija con el nombre de Joliot-Curie, segu\u00eda investigando en el terreno cient\u00edfico; que Frances Perkins ocupaba un lugar en el gabinete del presidente de Norteam\u00e9rica, que la se\u00f1ora Roosevelt, escritora de altos vuelos, colaboraba con su marido en la pol\u00edtica. Que, como cosa sorprendente, una mujer, Amelia Erhardt, hab\u00eda cruzado el Atl\u00e1ntico en su avi\u00f3n. Me sonaban nombre c\u00e9lebres en Hollywood; de algunas representantes del pueblo en el Parlamento o en las C\u00e1maras; conoc\u00eda yo el de la mujer que hac\u00eda muchos a\u00f1os dirig\u00eda, con ponderaci\u00f3n y cari\u00f1o, al pueblo holand\u00e9s. No recordaba nombres de mujeres notables en m\u00fasica, pintura o escultura, pero si los de Sarah Bernhardt, Isidora Duncan, Adelina Patti, Eleonora Duse. Sin embargo, millones de mujeres de muchos pa\u00edses no han conseguido a\u00fan ver reconocidos sus derechos de igualdad civil, social y pol\u00edtica respecto a los del hombre.<\/p>\n<p>Mi primer contacto con la mujer rusa hab\u00eda sido a trav\u00e9s de los libros de Tolstoi. Me hab\u00edan conmovido Anna Karenina, en su lucha con los prejuicios sociales, que acabaron por aniquilarla y Katiusha, \u00a0la hero\u00edna de <em>Resurrecci\u00f3n<\/em>. En cambio Vera Rostova y Elena Besujova, las mujeres que intervienen en <em>La guerra y la paz<\/em>, no hab\u00edan logrado convencerme.<\/p>\n<p>Cuando las noticias incompletas, abultadas, confusas e intermitentes nos dieron a conocer en 1917 y 1918 los acontecimientos ocurridos en la Rusia de los zares, llegaron tambi\u00e9n las nuevas de la activa participaci\u00f3n de la mujer. Esto me llev\u00f3 a buscar y estudiar lo que a la mujer rusa se refer\u00eda. Supe que el absolutismo de los zares se ejerc\u00eda sobre un pueblo ignorante, esclavizado y en el que la situaci\u00f3n de la mujer era desastrosa.<\/p>\n<p>Pero no hab\u00eda sido siempre as\u00ed: las leyendas heroicas de los rusos cuentan que una mujer, Savishna, ataviada con las ropas del marido, con sus armas en la mano, sobre un caballo acorazado, se present\u00f3 en el llamamiento del pr\u00edncipe Vladimiro, haci\u00e9ndose pasar por el marido, y en esta forma combati\u00f3 al pr\u00edncipe Tugarin y lo venci\u00f3. Otras leyendas cuentan las proezas de las mujeres que combat\u00edan al lado de sus maridos. Historiadores como Pokrovski (<em>Historia de la cultura rusa<\/em>), aseguran que el matriarcado tuvo una gran duraci\u00f3n entre los eslavos. La princesa Olga gobern\u00f3 en K\u00edev, hasta la mayor\u00eda de edad de su hijo. En el siglo X hubo mujeres que rigieron sus Estados y mandaron sus ej\u00e9rcitos.<\/p>\n<p>Pero cuando sobre los pueblos eslavos se hizo sentir la influencia bizantina y \u00e9stos se cristianizaron, se impuso sobre ellos una cultura eclesi\u00e1stica-dogm\u00e1tica. Se calific\u00f3 de impura a la mujer y cambi\u00f3 su condici\u00f3n. No fue ya sino una \u201cdesfigurada imagen de mujer, compendio de todo lo malo, al grado de que no le qued\u00f3 otro camino que huir, huir a toda costa\u201d. (Fannina W. Hall. <em>Die Frau Im Sowjetrrussland<\/em>). Y huyendo, huyendo entr\u00f3 a los conventos, que bajo la influencia religiosa aumentaron m\u00e1s y m\u00e1s. Cuando las hordas t\u00e1rtaras dominaron las tierras rusas, la situaci\u00f3n femenina a\u00fan empeor\u00f3 y al ser arrojados los t\u00e1rtaros en el siglo XV, ya se hab\u00eda sentido una nueva influencia asi\u00e1tica-mongola que ubic\u00f3 a la mujer en el har\u00e9n e hizo su condici\u00f3n m\u00e1s espantosa. No fue solo considerada como <em>impura<\/em>, sino como p\u00e9rfida, sucia y representaci\u00f3n de lo sat\u00e1nico, design\u00e1ndosele lugares apartados de las\u00a0 iglesias, prohibi\u00e9ndosele los sacramentos. Se le humill\u00f3, se le cort\u00f3 el pelo, se le cubri\u00f3 el rostro; qued\u00f3 encerrada por dos siglos sin poder hablar con nadie, ni a\u00fan con sus parientes m\u00e1s pr\u00f3ximos; como una propiedad, como una cosa. A mediados del siglo XVI se hizo un <em>Reglamento<\/em> que normaba la vida de las mujeres dentro de las casas y que sancionaba su p\u00e9sima situaci\u00f3n. He aqu\u00ed uno de los ordenamientos. \u201cLa mujer debe siempre obedecer al marido\u2026 No debe ver a nadie sin su autorizaci\u00f3n\u2026 Debe peg\u00e1rsela, pero no en la cara ni en las orejas\u2026 P\u00e9guesele con el l\u00e1tigo, porque duele, es eficaz, ejemplar y saludable. Solamente con mujeres sumisas es posible convivir; pero que no se dedique a comer o beber, sino que tomen nada m\u00e1s lo que necesitan para vivir.\u201d De All\u00ed salieron frases como \u00e9stas: \u201cLa mujer, el burro y la nuez, solo sirven despu\u00e9s de golpeadas. P\u00e9guele a la mujer para que as\u00ed salga mejor la sopa. La gallina no es p\u00e1jaro; la mujer no es ser humano\u201d.<\/p>\n<p>El contacto con las civilizaciones occidentales hizo que Pedro el Grande modificara el \u201cReglamento de las Casas\u201d, y se permitiera a la mujer salir en ocasiones de su prisi\u00f3n y asistir a determinadas fiestas; poder conversar, dar su opini\u00f3n, convivir en parte con los dem\u00e1s. Al construirse Petrogrado, se les permiti\u00f3 la entrada a las asambleas y se ataviaron al estilo europeo. Catalina I modific\u00f3 ligeramente la situaci\u00f3n de la mujer; pero no fue hasta el reinado de Catalina II, princesa alemana que hab\u00eda le\u00eddo a Voltaire, a Grimm, a Diderot y a los Enciclopedistas, que se mejor\u00f3 la condici\u00f3n de la mujer. Se abrieron algunas escuelas para ellas; un \u201cInstituto de Segunda Ense\u00f1anza\u201d para 480 j\u00f3venes, en el que fueron instruidas en idiomas extranjeros. En 1783 se fund\u00f3 una Academia para la ense\u00f1anza de la gram\u00e1tica y la historia rusas.<\/p>\n<p>Estas reformas beneficiaron a unas cuantas mujeres; pero la mayor\u00eda, las mujeres del pueblo, segu\u00edan desempe\u00f1ando los quehaceres m\u00e1s bajos, m\u00e1s pesados; en una tarea que empezaba con el d\u00eda y acababa con la noche, sin pago, sin recompensa, sin gratitud. Pasaban por una vida mon\u00f3tona, con un continuo dar a luz, alimentar y vestir a los hijos, agregado a las duras tareas en el campo o en la ciudad. Siempre golpeadas por el marido, al que pertenec\u00edan y al que s\u00f3lo o\u00edan decir: \u201c\u00a1Yo te mantengo!\u201d<\/p>\n<p>Pero ya la lucha contra el absolutismo hab\u00eda comenzado, como era natural entre los hombres de ideas liberales cundieron; la lucha contra la tiran\u00eda y el despotismo cobr\u00f3 fuerza. En 1825 estall\u00f3 la revuelta de los <em>Decembristas<\/em>. All\u00ed estaban ya las mujeres.<\/p>\n<p>Lenta, muy lenta hab\u00eda sido su evoluci\u00f3n. Muy poco lo adquirido; pero aquellas mujeres que al lado del padre, del hermano o el marido hab\u00edan o\u00eddo y le\u00eddo, compartieron con ellos sus ideas y las secundaron. Muchas de ellas acompa\u00f1aron a Siberia a los <em>Decembristas<\/em> que sobrevivieron y mientras m\u00e1s desp\u00f3tica se volv\u00eda la monarqu\u00eda, m\u00e1s se intensificaba la lucha. La literatura surge esplendorosa en la \u00e9poca de Nicol\u00e1s I (1825 a 1855): es la tormenta que muy pronto se har\u00e1 sentir; es la \u00e9poca de Turguenev, Pushkin, L\u00e9rmontov, Bielinski, Guertzen.<\/p>\n<p>Para todos era ya intolerable la situaci\u00f3n de la mujer. Brota de Nerkr\u00e1sov un maravilloso elogio, en su poema <em>Mujeres Rusas<\/em>. En un lugar dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201cLa mujer rusa no solamente sufre en silencio: su alma es valiente, constante y hermosa y siempre que se necesita su contingente, cumple con empe\u00f1o, no import\u00e1ndole lo arduo del trabajo. Mujeres oprimidas, desprovistas de derechos, humildes esclavas del marido y amo. Todas tienen un gran valor: su gran hero\u00edsmo y su lealtad a los deberes de madre y esposa. Aman a su patria y la quieren ver pr\u00f3spera y gloriosa\u201d.<\/p>\n<p>Ya para 1855, hab\u00eda en las escuelas rusas 168,000 estudiantes mujeres. Se hab\u00eda iniciado una campa\u00f1a para que le fuera permitido a la mujer estudiar medicina. Nadieshda Suslova fue la primera mujer que pudo entrar a la Academia de Medicina, al poco tiempo eran tres las mujeres, pero la oposici\u00f3n que enfrentaron no les permiti\u00f3 seguir estudiando all\u00ed y salieron para Z\u00farich. Muchas de las que despu\u00e9s quisieron estudiar, emprendieron el camino de las Universidades alemanas, francesas o suizas. Pero terminando los estudios volv\u00edan a Rusia.<\/p>\n<p>La lucha contra el poder absolutista pas\u00f3 de la literatura al pueblo: los principios liberales dejaron el lugar a una nueva filosof\u00eda m\u00e1s estricta, m\u00e1s real. Los libros de Marx y Engels se le\u00edan y discut\u00edan. La propaganda del \u201cManifiesto Comunista\u201d se intensific\u00f3. En vano los zares enviaban caravana tras caravana a Siberia. En vano los jueces sentenciaban a muerte y ante ellos mismos los acusados encontraban ocasi\u00f3n de apoyar sus ideas y defenderlas. Las mujeres, en contacto con maestros y compa\u00f1eros, cocieron las nuevas corrientes filos\u00f3ficas, se afiliaron a los partidos pol\u00edticos o trabajaron clandestinamente. Pero no solo las mujeres estudiantes o profesionistas tomaban parte de las actividades pol\u00edticas: miles de ellas en las principales ciudades y en las provincias emprendieron una campa\u00f1a para ense\u00f1ar, no s\u00f3lo a los ni\u00f1os, sino a los mayores, a los viejos. Fue una cruzada emprendida por miles de mujeres. Es la \u00e9poca de Bardina, Sof\u00eda Herzfeld, Sof\u00eda Perovskaia, las hermanas Figner. Surgieron las intr\u00e9pidas \u201cAmazonas Moscovitas\u201d. El trabajo subterr\u00e1neo, la propaganda revolucionaria se activaron; mujeres de clases elevadas dejaban sus familias, sus comodidades y con documentos falsos trabajaban como obreras.<\/p>\n<p>En 1985, Nanieshda Krupskaia, la infatigable compa\u00f1era de Lenin, maestra en Petersburgo en aquel tiempo, era ya una intr\u00e9pida propagandista del marxismo, y de su escuela salieron muchas mujeres revolucionarias. Crec\u00eda el movimiento obrero y la labor de las mujeres aumentaba a\u00f1o tras a\u00f1o. Alejandra Kollontai escribe por aquella \u00e9poca su <em>Historia del Movimiento de la mujer Obrera en Rusia<\/em>. En febrero de 1917 \u2013el d\u00eda 8 de marzo de nuestro calendario\u2013 es proclamado el \u201cD\u00eda internacional de la mujer\u201d con estas palabras: \u201cEl primer d\u00eda de la Revoluci\u00f3n, es el d\u00eda de la mujer, el d\u00eda internacional de la mujer\u201d. Se hab\u00eda reconocido el trabajo efectivo de la mujer, que en las \u00e9pocas m\u00e1s dif\u00edciles de la lucha por el poder reemplazaba a los obreros en las f\u00e1bricas, trabajaba en el campo, en las minas. Unas cuantas hab\u00edan empezado, pero su n\u00famero reducido hab\u00eda ido aumentando cada vez m\u00e1s, hasta luchar contra los alemanes en la primera guerra mundial y defender Petrogrado, mano a mano con los hombres.<\/p>\n<p>Su heroico trabajo fue reconocido por Lenin, cuyo criterio qued\u00f3 firmemente emitido con \u00e9stas palabras: \u201cEn Petrogrado, en Mosc\u00fa, en ciudades, aldeas y centros industriales, fuera del pa\u00eds, las mujeres d\u00farate la Revoluci\u00f3n se han portado magn\u00edficamente. Sin ellas no hubi\u00e9ramos podido vencer o no vencer\u00edamos a\u00fan. Esta es mi opini\u00f3n, \u00a1Que valientes fueron! \u00a1Qu\u00e9 valientes son toda v\u00eda hoy! Pensad en todas les penas y privaciones que pasaron. Y se sostuvieron porque apoyaban las penas y privaciones que pasaron. Y se sostuvieron porque apoyaban a los soviets, porque quer\u00edan la libertad, el Comunismo. S\u00ed, nuestras mujeres son grandes luchadoras. Merecen que las admiremos y las amemos\u201d. Con \u00e9stas palabras y la decisi\u00f3n de hacer participar a las mujeres en el gobierno, ense\u00f1\u00e1ndolas, dirigi\u00e9ndolas, estimul\u00e1ndolas, premi\u00f3 Lenin el gran trabajo de la mujer sovi\u00e9tica. Todav\u00eda dec\u00eda m\u00e1s: \u201cNo es posible ganar las masas sin sumar a las mujeres\u2026 Sin las mujeres no hay verdadera democracia\u2026 el esfuerzo del gobierno sovi\u00e9tico no puede llegar a la victoria, si cientos, si millones y millones de mujeres en Rusia no comparten el poder\u2026 Hay que ense\u00f1ar a cada cocinera a manejar el Estado\u201d.<\/p>\n<p>El continuador de la obra de Lenin, Stalin, ha sido tambi\u00e9n campe\u00f3n de los derechos de la mujer. Son muchas las mujeres que reciben cada a\u00f1o el Premio Stalin. Todas las mujeres sovi\u00e9ticas lo estiman profundamente porque saben que tienen en \u00e9l \u2013Stalin\u2013 su mayor apoyo y su gran defensor. Su nombre es pronunciado con admiraci\u00f3n y cari\u00f1o por las mujeres.<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n de la URSS, en su art\u00edculo 122 declara: \u201cEn la URSS se concede a la mujer iguales derechos que al hombre, en todos los dominios de la vida econ\u00f3mica, del Estado, cultura, social y pol\u00edtica. La posibilidad de ejercer \u00e9stos derechos est\u00e1 asegurada por la concesi\u00f3n a la mujer de derechos iguales a los del hombre, en cuanto al trabajo, al salario, al reposo, a los seguros sociales y a la instrucci\u00f3n; por la protecci\u00f3n de los intereses de la madre y del ni\u00f1o por el Estado; por la concesi\u00f3n a la mujer de vacaciones durante la gestaci\u00f3n, con disfrute del salario, y por una vasta red de casas de maternidad, casas-cuna y jardines de la infancia\u201d.<\/p>\n<p>Todo lo que he procurado explicar era el acervo que yo llevaba cuando part\u00ed para la URSS, y adem\u00e1s,\u00a0 la esperanza de que mi conocimiento de la mujer sovi\u00e9tica, que hab\u00eda empezado en Tolstoi y se hab\u00eda modificado, crecido y afirmado a trav\u00e9s de mis lecturas, no era una simple ilusi\u00f3n, y tampoco lo era la realidad de la capacitaci\u00f3n que hab\u00eda adquirido la mujer, y que ver\u00eda yo muy pronto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>****<\/strong><\/p>\n<p>Mi encuentro con la mujer sovi\u00e9tica se efectu\u00f3 al bajar del tren que nos llevaba a mi esposo y a m\u00ed de Helsinki a Leningrado. Muy amablemente se nos acerc\u00f3 una muchacha, vistiendo un uniforme que me ser\u00eda despu\u00e9s muy conocido. Trabajaba en el <em>Inturist<\/em> y recib\u00eda y desped\u00eda a los extranjeros en Leningrado. Localiz\u00f3 nuestros bultos de mano, revis\u00f3 los comprobantes de nuestro equipaje, nos dio seguridades de que lo tendr\u00edamos muy pronto y nos condujo al hotel. \u201cEsta noche pueden ustedes ver <em>Traviata<\/em>, \u2013nos dijo al despedirnos\u2013, y aprovechar su tiempo, porque hasta ma\u00f1ana saldr\u00e1n para Mosc\u00fa\u201d. Su figura me fue simp\u00e1tica, desde luego. Pero m\u00e1s me lo fue la otra que tuvimos al subir al tren para Mosc\u00fa y que por la noche y la ma\u00f1ana nos dio el t\u00e9. Yo no hablaba una palabra de ruso, pero algo nos pon\u00eda en contacto. Vi en sus ojos una cordialidad que me agrad\u00f3. Todo el camino de Leningrado a Mosc\u00fa encontr\u00e9 constantemente mujeres vestidas de gris, haciendo trabajos en las v\u00edas o en casetas de se\u00f1ales, indicando a nuestro conductor que el camino estaba listo para seguir el viaje.<\/p>\n<p>No quiero pasar adelante sin recordar el espect\u00e1culo que tuve durante el camino. Muy pocos meses hac\u00eda que la segunda guerra mundial hab\u00eda terminado; a uno y otro lado de nuestro tren, los escombros y los pueblos acabados se suced\u00edan; pero en todas partes se levantaba lo destruido, en todos lados se ve\u00eda la lucha por rehacer, para reconstruir. Y eran principalmente mujeres quienes trabajaban; aquellas figuras grises, abrigadas, que yo ve\u00eda con la pala, cargando maderas, recogiendo la tierra, limpiando el terreno, aparecieron ante m\u00ed las mujeres sovi\u00e9ticas; aquella ma\u00f1ana de invierno, en que hac\u00eda el recorrido de Leningrado a Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>Cuando a las pocas horas de nuestra llegada sal\u00ed ansiosa a ver lo que era Mosc\u00fa, realmente el espect\u00e1culo me entusiasm\u00f3: las mujeres aparec\u00edan en todos lados, manejando los tranv\u00edas, guiando autom\u00f3viles, dirigiendo el tr\u00e1fico. Desde entonces se me hizo familiar aquella muchacha joven que dentro de un gran abrigo, con un bast\u00f3n en la mano, manejaba el tr\u00e1fico, frente a la estaci\u00f3n de Bielorrusia. Cuando pasados algunos d\u00edas ella conoci\u00f3 la bandera de nuestro autom\u00f3vil, me saludaba afablemente.<\/p>\n<p>En las calles las mujeres caminaban sin mucha prisa; las mujeres j\u00f3venes, a pesar de la nieve y el mal tiempo, llevaban boinas o gorritas que dejaban ver sus cabellos claros y el color sonrosado de las caras, con los labios de un rojo natural muy pronunciado. Sobre el fondo blanco de la nieve, se destacaban las mujeres obreras con sus sacos acolchonados\u00a0 \u2013shuba\u2013 cortos y obscuros; con sus valenki \u2013botas de fieltro\u2013; sus faldas angostas y la cabeza muy envuelta en un chal de lana. Toda la amplia avenida Gorki era recorrida, de uno a otro extremo, por una multitud que hablaba un idioma para mi desconocido, pero suave y cadencioso. A veces encontraba j\u00f3venes con finas botas altas y abrigos de piel. Otras veces, pasaban grupos de muchachas que casi corr\u00edan y gritaban con voces bastante fuertes, probablemente colegialas. Se ve\u00edan mujeres vestidas con traje militar y llevando condecoraciones en las solapas en el abrigo, de un tono verdoso; cubr\u00edan sus cabezas gorros de piel y llevaban falda corta. Casi nunca vi mujeres con pantalones, ninguna hab\u00eda perdido el aspecto femenino. Muchas, fuera de las de edad madura que eran m\u00e1s austeras, llevaban bonitas bufandas y gorros de estambre, en colores llamativos. Se manejaban con soltura, sobre el piso totalmente cubierto de nieve. En las paradas de los camiones y troleybus, hab\u00eda largas colas: de uno en uno, hombres y mujeres esperaban alineados su turno para subir; pero las que ten\u00edan ni\u00f1os pasaban primero. Las mujeres polic\u00eda manejaban el tr\u00e1fico con perfecta seguridad y eran obedecidas estrictamente. No eran altas, sino de mediana estatura, pero siempre fuertes y erguidas, con la se\u00f1al de mando en la mano. Las mujeres de los troleybus, se bajaban a cambiar el troleybus, cobraban a la puerta de entrada o en el camino, sin que se les escapara un ser viviente. En el Metro la animaci\u00f3n y el ruido eran mayores: las entradas estaban repletas y las escaleras el\u00e9ctricas sub\u00edan y bajaban constantemente llenas. La llegada del tren era anunciada por su fuerte ruido peculiar y all\u00ed tambi\u00e9n, las mujeres, con sus silbatos, regulaban la entrada de los pasajeros a la larga fila de carros manejados por una mujer.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s encontr\u00e9 siempre mujeres trabajando; en el <em>gastronom<\/em>, almac\u00e9n de venta de art\u00edculos alimenticios en que la mayor parte de los trabajadores son mujeres, que cuentan con exactitud en unos \u00e1bacos el importe de sus ventas a los compradores, en el correo, en el tel\u00e9grafo, en los teatros, en los museos, en las escuelas, en las boticas, en los hospitales, en las salas de concierto, en los hoteles, siempre dirigiendo, anunciando, administrando. Cre\u00ed, en verdad, que hab\u00eda llegado al lugar donde la mitad del g\u00e9nero humano cumple con su cometido y desempe\u00f1a, al fin, un trabajo igual al del hombre; en donde, por primera vez, no exist\u00edan limitaciones para su trabajo y estaba en el pleno desempe\u00f1o de sus actividades, en plena posesi\u00f3n de sus derechos econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos. Y lo m\u00e1s importante era que todo parec\u00eda natural; que la transformaci\u00f3n operada en la antigua mujer rusa se hab\u00eda cumplido \u00edntegramente. Todo caminaba sin incertidumbre, sin dudas, sin vacilaci\u00f3n. Cada mujer ten\u00eda la plena conciencia de su responsabilidad: a\u00fan las m\u00e1s j\u00f3venes se desenvolv\u00edan con aplomo. Lo asombroso era que ese cambio radical de la mujer rusa se hab\u00eda efectuado en unos cuantos a\u00f1os, pues hasta cuando el primer Plan Quinquenal entr\u00f3 en acci\u00f3n, las mujeres tuvieron m\u00e1s oportunidades para trabajar. Esos primeros tiempos de adaptaci\u00f3n al trabajo deben haber sido bastante duros; pero las mujeres supieron vencer las dificultades, sabiendo que trabajaban para ellas mismas y su trabajo se ha convertido hoy en un asunto de honor, de gloria, de valor y hero\u00edsmo.<\/p>\n<p>Heroicamente se portaron las mujeres durante la guerra pasada. Lucharon en el frente y en la retaguardia. Ocuparon los lugares que dejaban los obreros y los empleados y pasaron nuevamente las penalidades que Lenin hab\u00eda ensalzado. Y cuando la guerra pas\u00f3, ellas recibieron medallas, sus t\u00edtulos de \u201cHero\u00ednas de la guerra\u201d como recompensa de su valor.<\/p>\n<p>Para que la mujer pueda trabajar en la URSS, de acuerdo con el art\u00edculo 122 de la Constituci\u00f3n, se le ha dado por el Estado todo g\u00e9nero de ayuda. Su salario es el mismo que el del hombre, de acuerdo con la idea de que a igual trabajo, igual pago, y tiene las mismas perspectivas de aumento y de obtener las plazas de mejor categor\u00eda. Su maternidad est\u00e1 protegida por el derecho a las atenciones m\u00e9dicas desde el primer momento de su embarazo, durante todo el periodo de gestaci\u00f3n y en el parto; por nueve semanas de descanso, disfrutadas antes y despu\u00e9s del alumbramiento; por un receso cada tres horas para alimentar al peque\u00f1o; por las instituciones creadas para guardar e instruir a los ni\u00f1os, lo que permite a las madres trabajar y distraerse. Estas instituciones admiten a los peque\u00f1os desde las seis semanas de nacidos a los tres a\u00f1os, en las casa-cuna, en las que existen 900,000 plazas en las ciudades y 4,000,000 en el campo, en el tiempo de las cosechas, de las cuales algunas son fijas y otras, en camionetas, recorren los koljoses. Yo visit\u00e9 una casa-cuna ubicada muy cerca de la Embajada de M\u00e9xico, y pude ver que consist\u00eda en una casa no muy grande, rodeada de un gran terreno cubierto de nieve, pero que era jard\u00edn durante el verano. La casa estaba calentada y muchas camitas port\u00e1tiles ocupaban la pieza. Los ni\u00f1os, bajo el cuidado de mujeres preparadas para atenderlos, eran sacados en sus camitas port\u00e1tiles al aire, diariamente y a las horas de mejor temperatura. Todo estaba reglamentado: los alimentos, el sue\u00f1o, los ba\u00f1os. All\u00ed dejaban las trabajadoras de ese barrio a sus hijos reci\u00e9n nacidos, en manos experimentadas y capaces. Hay establecimientos preescolares para ni\u00f1os de 3 a 7 a\u00f1os con 2,500,000 plazas. En \u00e9stos, los padres ayudan con un cuarto o un cuarto del valor del sostenimiento. Lo dem\u00e1s es pagado por el Estado. En las escuelas hay comedores donde los ni\u00f1os reciben alimentos. Y no solo se instruye a los ni\u00f1os, sino que se les proporciona oportunidades para divertirse, envi\u00e1ndolos peri\u00f3dicamente a los teatros de ni\u00f1os, al cine, a los eventos deportivos, cuando ya son mayorcitos, y celebrando anualmente una fiesta a la que asisten todos los ni\u00f1os. Yo asist\u00ed al festival en honor de los ni\u00f1os de Mosc\u00fa en el invierno de 1945, en el local del Sindicato de Trabajadores. Siete mil ni\u00f1os concurr\u00edan diariamente, acompa\u00f1ados de sus padres, hermanos o amigos. Hab\u00eda toboganes, caballitos, sube y baja, teatros de t\u00edteres, circo y payasos. A los ni\u00f1os se les daba confeti y serpentina, gorros y cornetas, dulces y bizcochos.\u00a0 Era una multitud alegre y divertida. A una se\u00f1al, empezaba la simb\u00f3lica representaci\u00f3n del a\u00f1o\u00a0 viejo que se va y el nuevo que llega. Despu\u00e9s, los ni\u00f1os, los millares de ni\u00f1os se cog\u00edan de las manos y entonaban sus viejas canciones rusas. Este festival se repiti\u00f3 hasta que todos los ni\u00f1os moscovitas hubieron asistido a \u00e9l. Los componentes del cuerpo diplom\u00e1tico que asistimos esa vez est\u00e1bamos conmovidos; es posible que muchos, como yo, no hab\u00edan visto tal cantidad de ni\u00f1os reunidos y de tal manera agasajados. \u00a1Qu\u00e9 lejos de aquellas otras fiestas que tantos ni\u00f1os pobres ven, a trav\u00e9s de los cristales de las casas de los ricos, de los que ellos est\u00e1n apartados por la doble barrera de la pobreza y su suciedad!<\/p>\n<p>Los teatros para ni\u00f1os que se crearon en Mosc\u00fa, primeramente como un estudio del \u201cComisariado del Pueblo de Instrucci\u00f3n P\u00fablica\u201d, son ya en la actualidad m\u00e1s de cientos y est\u00e1n bajo una nueva orientaci\u00f3n pedag\u00f3gica. Grandes autores como Alejo Tolstoi, Svetlov, Schwartz, han escrito obras teatrales inspir\u00e1ndose en cuentos, leyendas o novelas sencillas. El trabajo de los actores, que fueron ni\u00f1os primero y que tienen que desplegar muy grandes esfuerzos cuando han dejado de serlo, es maravilloso. Se han presentado obras como Don Quijote de la Mancha, Los tres mosqueteros y La Cenicienta. El espect\u00e1culo divierte a chicos y grandes. Yo asist\u00ed a una representaci\u00f3n de \u00e9ste g\u00e9nero de teatro, que no fue suspendido ni durante la guerra.<\/p>\n<p>Las madres reciben subsidios a partir del s\u00e9ptimo hijo y para cada nuevo hijo es mayor el donativo. Las trabajadoras tienen opci\u00f3n al descanso por medio de vacaciones anuales en las que reciben sus salarios y tienen derecho a disfrutar en los sanatorios, casas de salud y reposo, clubes, etc. En lugares adecuados, sitios pintorescos y sanos, han sido edificados estos centros de reposo. Los hay en Georgia, en la costa del Mar Negro, en Yalta, en Odesa, en Sochi, en las cercan\u00edas de Mosc\u00fa y Leningrado, en Siberia Occidental, en el B\u00e1ltico, en el Riga, en Palanga. Durante la guerra fueron destruidos muchos de estos lugares, pero han sido reedificados y actualmente vuelven a funcionar muchos de ellos, \u20137,5000,000,000 de rublos fija el Plan Quinquenal actual para reparaci\u00f3n, construcci\u00f3n y mantenimiento de ellos\u2013. Todas estas facilidades y derechos gozan las mujeres de todas las rep\u00fablicas, en todos los \u00e1mbitos del vasto territorio sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>Las mujeres tienen derecho a ocupar todos los puestos y trabajar en todas las actividades. Millones trabajan en las empresas socialistas, millones en el campo; muchas han perfeccionado los medios de trabajo, obtenido los mejores resultados. La campesina sovi\u00e9tica se ha desarrollado ampliamente en sus aspectos pol\u00edtico y cultural. El trabajo que cumple en el kolj\u00f3s le permite utilizar sus aptitudes y su talento para crear en el campo una econom\u00eda colectiva avanzada. Decenas de millones de mujeres trabajan para asegurar al Estado el trigo, las papas, las legumbres y verduras. Recuerdo que una vez, acompa\u00f1ada de algunos amigos, hice una excursi\u00f3n en busca de papas, en los alrededores de Mosc\u00fa. Como nuestros cupones de papas se hab\u00edan agotado y era dif\u00edcil encontrarlas sin cupones, nos dirigimos en autom\u00f3vil en busca de un kolj\u00f3s donde comprarlas. A dos horas de Mosc\u00fa, encontramos un mercado sin papas. Seguimos hasta el primer kolj\u00f3s, donde dimos con afortunados poseedores de ellas. Dejamos el autom\u00f3vil y por entre el hielo llegamos a una casita, como las hay por millones en la URSS. La casita era abrigadora y confortable, aunque peque\u00f1a. Nos acomodamos entre la vaca, los ni\u00f1os y los due\u00f1os de la casa. El hombre nos dijo que no hab\u00eda papas, pero la mujer, ri\u00e9ndose, nos dio esperanza. Conversamos sobre el precio, que de todos modos me resultaba c\u00f3modo, y al poco tiempo salimos con los sacos de papas. Recuerdo que la casita estaba provista de todo: cama, estufa, ropas colgadas, mesa, sillas, un armario, \u00fatiles de cocina; los ni\u00f1os estaban bien agregados y ten\u00edan un buen aspecto; los padres tambi\u00e9n. Las papas eran parte de lo que cada koljosiana tiene derecho a recibir de su cosecha, para s\u00ed o para venderlas por su cuenta.<\/p>\n<p>Las mujeres trabajan en las industrias, en la miner\u00eda, en los campos petrol\u00edferos. En los ferrocarriles, en toda la red, trabajan 20,000 mujeres como maquinistas, fogoneras, conductoras. Muchas estaciones ferrocarrileras son manejadas totalmente por mujeres. Durante la guerra, formaron convoyes dirigidos por ellas.<\/p>\n<p>Actualmente trabajan:<\/p>\n<p>19 000 000 koljosianas<\/p>\n<p>11 000 000 de obreras y empleadas<\/p>\n<p>1 500 000 maestras<\/p>\n<p>1 200 000 de enfermeras<\/p>\n<p>72 000 de medicas<\/p>\n<p>33 000 de trabajadoras cient\u00edficas<\/p>\n<p>170 000 de ingenieros<\/p>\n<p>En los Sindicatos hay en la actualidad 10 000 000 de mujeres afiliadas.<\/p>\n<p>La mujer tiene el mismo derecho que el hombre a instruirse. En todas las escuelas, academias o institutos, la mujer puede estudiar sin restricciones. Tienen todo g\u00e9nero de facilidades para el estudio, como becas y multitud de libros y bibliotecas de todos los establecimientos educativos. Cuando visit\u00e9 la Universidad de Mosc\u00fa, fundada por el gran Lomon\u00f3sov, en 1755, tuve ocasi\u00f3n de ver la gran cantidad de muchachas que asisten a las clases; se calcula que ha aumentado en el 40 por ciento el n\u00famero de las que antes de la guerra asist\u00edan a las Universidades; estudian todas las carreras bajo la direcci\u00f3n de los maestros m\u00e1s destacados. La Universidad de Mosc\u00fa tiene el orgullo de haber albergado a escritores de primera magnitud, como L\u00e9rmontov, Turguenev; acad\u00e9micos como Vavilov, Abrik\u00f3sov y Volguin. Las estudiantes llegan de todas partes de la URSS. Conoc\u00ed muchas de Siberia que viv\u00edan en Mosc\u00fa, en las casas de estudiantes, a expensas del Estado.<\/p>\n<p>Durante mi visita al hospital asignado a los diplom\u00e1ticos por el gobierno, comprob\u00e9 que todo el personal, menos un doctor anciano especialista en gl\u00e1ndulas, era femenino. Aunque hab\u00eda doctoras un poco maduras, la mayor parte eran j\u00f3venes, muy activas y competentes. Se ha comprobado que un 60 por ciento del servicio m\u00e9dico en toda la Uni\u00f3n est\u00e1 constituido por mujeres.<\/p>\n<p>Fui a la Escuela de Arquitectura una ma\u00f1ana que recorr\u00eda las calles de Mosc\u00fa. Trab\u00e9 conocimiento con la directora de la biblioteca que me ense\u00f1\u00f3 los grandes salones de libros, con sus estantes perfectamente arreglados. En uno de ellos vi una buena cantidad de libros sobre M\u00e9xico, traducidos al ruso del franc\u00e9s, del ingl\u00e9s, el espa\u00f1ol y el alem\u00e1n. Precisamente una alumna estaba haciendo su tesis profesional con el tema de \u201cLa Arquitectura Colonial en Am\u00e9rica\u201d. En los museos, dirigidos tambi\u00e9n por mujeres y cuidados por ellas, encontr\u00e9 siempre, ya aisladamente o ya en los grupos a los que se explicaba el inter\u00e9s de tal o cual cuadro, o tal o cual \u00e9poca, muchachas y mujeres sovi\u00e9ticas. Eran estudiantes o simples mujeres trabajadoras, en d\u00eda de asueto. En la larga cola que se forma diariamente para entrar al mausoleo de Lenin, observ\u00e9 que las mujeres superaban a los hombres en cantidad. En los teatros y conciertos su n\u00famero era mayor. Debo hacer notar que no solamente las mujeres j\u00f3venes o solteras se instruyen y llegan a alcanzar t\u00edtulos profesionales, sino que multitud de mujeres casadas y que viven a expensas del marido \u2013de las que existen una cantidad considerable, que por tener demasiados hijos, por ser ya maduras, o de acuerdo con el marido, no trabajan fuera del hogar permanentemente, pero que toman parte de todas las obligaciones impuestas por el Estado, como ayudar a la siembra y recolecci\u00f3n de las cosechas, en peque\u00f1a escala, trabajando como enfermeras a horas determinadas, etc. y que practican el ejercicio de sus derechos pol\u00edticos, siendo muchas veces destacadas dirigentes\u2013, contin\u00faan una carrera y cuando la han terminado, muchas trabajan entonces para que el esposo, a su vez, pueda instruirse y tener una especialidad que permita un trabajo m\u00e1s bien remunerado.<\/p>\n<p>El papel pol\u00edtico de la mujer sovi\u00e9tica es tambi\u00e9n preponderante. Al conced\u00e9rsele el voto que le da derecho a elegir y ser elegida para todos los cargos sin excepci\u00f3n, se dio una muestra de confianza, al confiar en su capacidad con confianza que ellas han sabido conservar, manteni\u00e9ndose dignas y cumpliendo su cometido con toda limpieza y honradez. Aquellas \u201cbuenas cocineras\u201d de anta\u00f1o, han escalado los puestos m\u00e1s altos y bien compenetradas del ideal socialista, contin\u00faan poni\u00e9ndose al tanto de las corrientes que norman la vida del Estado. Empezaron por una o dos delegadas a los soviets rurales de las f\u00e1bricas o de las regiones. Pero estas mismas mujeres, fundando clubes, lig\u00e1ndose por medio de una activa propaganda, lograron extender su campo de acci\u00f3n y aumentar el n\u00famero de delegadas.<\/p>\n<p>La lucha con los hombres en todos lugares se hizo sentir: \u201cno queremos que nos manejen mujeres\u201d, \u201c\u00bfQu\u00e9 haremos con nuestros hijos?\u201d, \u201c\u00bfC\u00f3mo puedo reprender a mi mujer si es la autoridad?\u201d. Pero a pesar de tales exclamaciones de algunos hombres, a\u00f1o tras a\u00f1o las diputadas aumentaban y en las \u201cconferencias\u201d, a pesar de las cr\u00edticas, se manten\u00edan firmes. Su n\u00famero aumento. En la actualidad existen: 277 mujeres diputadas al soviet supremo. 1500 mujeres diputadas de diferentes nacionalidades, a los soviets supremos de las rep\u00fablicas federadas. 456 000 mujeres diputadas a los soviets locales<\/p>\n<p>Han desempe\u00f1ado puestos como: comisarios del pueblo, que ocuparon por primera vez Nadieshda Krupskaya y Alejandra Kollontai. En la actualidad existe una vicepresidenta del soviet supremo de la URSS, Chim\u00e1s Aslanova; una presidenta del Soviet Supremo de la rep\u00fablica de Bielorrusia; comisarias del pueblo de justicia de la rep\u00fablica de Turcomania, y de varias otras rep\u00fablicas. Ocupan puestos tambi\u00e9n en el \u201cGran Consejo Central de los Sindicatos\u201d; en el Partido Comunista m\u00e1s del 30 por ciento de sus miembros son mujeres. En el ramo de justicia son funcionarias de la suprema corte, jueces populares, etc.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n, como en los pa\u00edses democr\u00e1ticos, por encima de estos cargos y nombres est\u00e1 una poblaci\u00f3n de muchos millones de mujeres que ah\u00ed s\u00ed efectivamente ejercen sus derechos econ\u00f3micos, pol\u00edticos, sociales, intelectuales, de una manera r\u00edgida, constante y provechosa. No son nombres numerosos los que pueden darse, sino una cantidad: m\u00e1s de treinta millones de mujeres trabajando en todas las industrias, en el campo, en las escuelas, en las profesiones, en los laboratorios, en el gobierno.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de que el Estado se propuso y logr\u00f3 dotar a la mujer de medios para que llegara a ejercer sus derechos, tambi\u00e9n la libr\u00f3 de la carga m\u00e1s dura, m\u00e1s bochornosa y m\u00e1s inhumana: la de la prostituci\u00f3n. La prostituci\u00f3n legalizada se hab\u00eda ejercido en Rusia, como en todos los pa\u00edses burgueses; pero en un r\u00e9gimen socialista no ten\u00eda lugar. En los primeros tiempos del gobierno sovi\u00e9tico, el comisariado de la salubridad, en su secci\u00f3n de venereolog\u00eda, instituy\u00f3 una comisi\u00f3n para su estudio, que lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que la campa\u00f1a contra la prostituci\u00f3n ten\u00eda que ser forzosamente la campa\u00f1a contra la mujer p\u00fablica. Dec\u00eda el dictamen: \u201cLa prostituci\u00f3n es ante todo una pesada carga en nuestra sociedad; junto con otros males la hemos heredado del capitalismo y debemos junto con estas plagas, y verdaderamente antes que las otras, ponerle fin para fortalecer nuestra vida econ\u00f3mica. As\u00ed se crearon los profilactorios. Su trabajo fue fruct\u00edfero. En ellos las mujeres tuvieron como tarea capital cambiar completamente su psicolog\u00eda, su mentalidad y su comportamiento. Se las cur\u00f3, se las ense\u00f1o a trabajar, se las dot\u00f3 de modo que se convirtiesen en seres ben\u00e9ficos. Se dieron conferencias en todas partes sobre este tema; los peri\u00f3dicos lo trataron ampliamente. Y los resultados obtenidos despu\u00e9s de transcurrido un plazo, en las investigaciones sobre las enfermedades veneras, dieron un porcentaje extraordinariamente reducido. Muchos problemas se presentaron entonces: el de la habitaci\u00f3n, el de los antecedentes. Para remediarlo, necesitaron construirse casas de departamentos, adaptar casas grandes para peque\u00f1os alojamientos; intensificar la campa\u00f1a moralizadora. El resultado de todo esto fue la reducci\u00f3n de un 93 por ciento de los casos de enfermedades ven\u00e9reas en las ciudades y de 77 por ciento en las aldeas hasta 1935, cifra que se ha reducido todav\u00eda m\u00e1s en nuestros d\u00edas. El ejercicio de la prostituci\u00f3n era incompatible con las libertades y la personalidad adquiridas, con la dignidad de la mujer, con el respeto que el gobierno sovi\u00e9tico tiene por ella.<\/p>\n<p>Si como una consecuencia de los primeros tiempos de la lucha, existi\u00f3 durante un periodo la pr\u00e1ctica del amor libre, cuando Lenin y los jefes sovi\u00e9ticos pudieron, la combatieron, y en cambio fomentaron la nueva forma de la familia, basada no en la superioridad del hombre ni en la esclavitud de la mujer, que caracterizaron a los tiempos anteriores a la Revoluci\u00f3n de 1917, sino en una familia ayudada por el Estado, libre e independiente; no matrimonios de conveniencia, ni con prejuicios de nacionalidad o de raza, sino matrimonios fortalecidos por el Estado, en los que la mujer tiene libremente derecho de trabajar, estudiar, descansar, en intimo contacto con su marido y educando a\u00a0 sus hijos, perfectamente bien dotada, en bien de la patria sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>Se tiene oportunidades para el trabajo y asegurado el descanso, tambi\u00e9n su desarrollo literario, musical y art\u00edstico ha sido tomado en cuenta. Hay una corriente incontenible para hacer del teatro un medio de educar, no solo presentado y haciendo apreciar las obras cl\u00e1sicas, sino destacando las responsabilidades de la nueva vida social sovi\u00e9tica. A lado de las prolongadas temporadas en que una obra se presenta a los p\u00fablicos de todo el pa\u00eds, se explica en f\u00e1bricas y centros de trabajo su importancia, alcance y las bellezas que encierra. La mujer artista, en todos los aspectos: pintora, poetisa, bailarina, actriz, cantante, m\u00fasico, es alentada siempre. Dentro de la vida sovi\u00e9tica, goza de una situaci\u00f3n privilegiada porque el artista da al pueblo momentos de recreo y solaz. El gobierno, que tan cuidadoso se muestra en los gastos personales, derrocha el dinero en la presentaci\u00f3n de las obras que se dan en sus teatros al grado de que, sin discusi\u00f3n, sus ballet y sus \u00f3peras alcanzan un esplendor dif\u00edcilmente igualado en cualquier otro pa\u00eds. Las condiciones en que act\u00faan han hecho decir a la cantante Valeria Barsova, diputada al Soviet Supremo de la URSS: \u201cYo vivo al un\u00edsono con el pueblo; le doy todo lo que tengo mejor: mi arte, y tomo de \u00e9l lo que tiene: el entusiasmo creador con el que se ha edificado una vida nueva y magnifica. Es a este entusiasmo al que debo todo lo que he podido realizar\u201d.<\/p>\n<p>No quiero dejar de mencionar la visita que mi esposo a nombre del gobierno de M\u00e9xico hizo a Madam Kollontai, con motivo de la imposici\u00f3n de la condecoraci\u00f3n del \u00c1guila Azteca, y a la que lo acompa\u00f1\u00e9. En su austero apartamiento, la exministro sovi\u00e9tico en nuestro pa\u00eds nos recibi\u00f3 conmovida. La mujer que ayud\u00f3 a la consolidaci\u00f3n del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico, que tan dignamente represent\u00f3 a su pa\u00eds en el extranjero, pasa sus \u00faltimos d\u00edas rodeada del cari\u00f1o de sus conciudadanos. El recuerdo de M\u00e9xico no se borra de ella, not\u00e1ndose en mil detalles de su peque\u00f1a casa. Tuve especial satisfacci\u00f3n de que mi gobierno haya aquilatado los m\u00e9ritos de tan insigne mujer, condecor\u00e1ndola.<\/p>\n<p>Las mujeres han constituido la \u201cFederaci\u00f3n Democr\u00e1tica Internacional\u201d en la que tienen delegados de 19 pa\u00edses; luchan por defender la paz en contra de la reacci\u00f3n y del fascismo. Tienen secciones nacionales en cuarenta y tres pa\u00edses. En los Estados Unidos de N.A. existe una agrupaci\u00f3n dependiente de ella a la que pertenecen 500,000 mujeres.<\/p>\n<p>Pero ni a\u00fan el aspecto f\u00edsico de la mujer ha sido olvidado. Desde las casas-cuna hasta las universidades, el Estado ha emprendido la tarea de hacer de las mujeres sovi\u00e9ticas, unidades fuertes y saludables. La mujer juega al parejo del hombre, todos los deportes y rivaliza con \u00e9l en los premios. Equipos de mujeres juegan contra equipos de hombres y en los desfiles se admira el porte marcial de la mujer sovi\u00e9tica. En medio del trabajo que despliegan, de la atenci\u00f3n que requiere este, de la vida activa que lleva, no descuidan su indumentaria. Sus vestidos son sencillos. Pero ellas los llevan conformes, contentas y sanas. No conocen el complejo de inferioridad; s\u00ed desean engalanarse para s\u00ed mismas y para el hombre sovi\u00e9tico, pero comprenden que su patria est\u00e1 en un periodo de reconstrucci\u00f3n; que la guerra ultima con los alemanes fue dif\u00edcil y costosa; y esperan tiempos mejores en los que su gobierno, al que ellas apoyan con todas sus fuerzas, les d\u00e9, cuando se desarrollen en mayor intensidad las industrias, materiales que las hagan verse m\u00e1s vistosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>****<\/strong><\/p>\n<p>Todo esto vi en la URSS. As\u00ed vi a las mujeres. Y esto es lo que ten\u00eda que decir a las mujeres mexicanas.<\/p>\n<p>Mujeres de M\u00e9xico: nuestro camino por recorrer es largo todav\u00eda; mucho tenemos que sufrir y mucho que trabajar, pero como aquellas mujeres, en alg\u00fan momento lograremos obtener \u00edntegramente reconocida nuestra capacidad. Si hemos avanzado poco en el terreno econ\u00f3mico; si apenas nos iniciamos y en forma precaria en la vida pol\u00edtica, no por ello nos desanimemos: \u00a1Adelante, siempre adelante!<\/p>\n<p>Unidas todas las mujeres mexicanas, pidamos, exijamos que se nos reconozca nuestro derecho a ser ciudadanos de nuestro pa\u00eds, y cuando lo hayamos obtenido, trabajemos sin descanso para hacer de nuestra patria un M\u00e9xico nuevo, en el que laboren, mano a mano, las mujeres y los hombres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Las im\u00e1genes presentadas en el cuerpo del presente art\u00edculo han sido retomadas de internet con el fin de complementar, diversificar y desdoblar las posibilidades comunicativas de los contenidos presentados en El Machete, sin ning\u00fan fin de lucro y como parte de una plataforma gratuita y libre.<\/p>\n<p>**El presente texto fue publicado por primera vez, bajo el t\u00edtulo <em>Un testimonio de la situaci\u00f3n de la mujer en la URSS<\/em>, en <em>Historias<\/em>, Revista de la Direcci\u00f3n de Estudios Hist\u00f3ricos del Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia. No. 101. Septiembre-Diciembre de 2018. Y el cual compartimos en colaboraci\u00f3n con el autor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <\/strong>El primer n\u00famero fue publicado tres meses despu\u00e9s de la inauguraci\u00f3n del Instituto, en noviembre de 1944.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><strong>[2]<\/strong><\/a> La VOKS funcionaba cuando menos en 77 pa\u00edses, incluidos algunos que no manten\u00edan relaciones diplom\u00e1ticas con la URSS, pa\u00edses donde no se hab\u00eda logrado concretar embajadas. <em>Vid<\/em>. Kowalsk D. <em>La Uni\u00f3n sovi\u00e9tica y la guerra civil espa\u00f1ola.<\/em> Barcelona, Cr\u00edtica, 2004. p.135; y <em>Cultura Sovi\u00e9tica<\/em>, \u201cVOKS La sociedad para el fomento de las relaciones culturales de la URSS en el extranjero\u201d No. 11, septiembre 1945, vol. II, a\u00f1o 2. p. 3.<\/p>\n<p><strong><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <\/strong><em>vid<\/em>. Natura Oliv\u00e9. <em>Mujeres comunistas en M\u00e9xico. A\u00f1os treinta<\/em>. M\u00e9xico, Ediciones Quinto Sol, 2014. pp. 54-56.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Testimonio de Clementina Batalla sobre la condici\u00f3n de la mujer sovi\u00e9tica en el periodo de su estancia en la URSS (1944-1946). Con un texto introductorio de \u00c1ngel Ch\u00e1vez Mancilla, Director de El Comunista<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2044,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[493],"tags":[470,162,176,192],"class_list":["post-2040","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-emancipacion-de-la-mujer-trabajadora","tag-emancipacion-de-la-mujer","tag-revolucion-socialista-de-octubre","tag-socialismo","tag-urss"],"wppr_data":{"cwp_meta_box_check":"No"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2040","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2040"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2040\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2048,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2040\/revisions\/2048"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2044"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2040"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2040"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2040"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}