{"id":2121,"date":"2020-08-26T12:11:14","date_gmt":"2020-08-26T12:11:14","guid":{"rendered":"http:\/\/elmachete.mx\/?p=2121"},"modified":"2020-08-26T12:21:45","modified_gmt":"2020-08-26T12:21:45","slug":"en-la-rosa-de-los-vientos-una-mirada-marxista-de-la-revolucion-mexicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2020\/08\/26\/en-la-rosa-de-los-vientos-una-mirada-marxista-de-la-revolucion-mexicana\/","title":{"rendered":"En la rosa de los vientos. Una mirada marxista de la Revoluci\u00f3n Mexicana"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-2122\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/l2626-jose-mancisidor-en-la-rosa-de-los-vientos-D_NQ_NP_706963-MLM29479749099_022019-F-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/l2626-jose-mancisidor-en-la-rosa-de-los-vientos-D_NQ_NP_706963-MLM29479749099_022019-F-300x200.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/l2626-jose-mancisidor-en-la-rosa-de-los-vientos-D_NQ_NP_706963-MLM29479749099_022019-F-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/l2626-jose-mancisidor-en-la-rosa-de-los-vientos-D_NQ_NP_706963-MLM29479749099_022019-F-768x512.jpg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/l2626-jose-mancisidor-en-la-rosa-de-los-vientos-D_NQ_NP_706963-MLM29479749099_022019-F-640x427.jpg 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/l2626-jose-mancisidor-en-la-rosa-de-los-vientos-D_NQ_NP_706963-MLM29479749099_022019-F-50x33.jpg 50w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/l2626-jose-mancisidor-en-la-rosa-de-los-vientos-D_NQ_NP_706963-MLM29479749099_022019-F-600x400.jpg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/l2626-jose-mancisidor-en-la-rosa-de-los-vientos-D_NQ_NP_706963-MLM29479749099_022019-F-210x140.jpg 210w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/l2626-jose-mancisidor-en-la-rosa-de-los-vientos-D_NQ_NP_706963-MLM29479749099_022019-F.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Imagen. Internet<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong><em>En la rosa de los vientos<\/em>. Una mirada marxista de la Revoluci\u00f3n Mexicana.*<\/strong><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Por <strong>\u00c1ngel Ch\u00e1vez Mancilla<\/strong>,<br \/>\nDirector de <span style=\"color: #333333;\"><strong>El Comunista<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La obra literaria de Jos\u00e9 Mancisidor cuenta con poca difusi\u00f3n, esto lo atestiguan las pocas reediciones con que cuenta; de sus ocho novelas, s\u00f3lo dos han tenido la fortuna de contar con m\u00e1s de dos ediciones: <em>Ciudad roja <\/em>y <em>En la rosa de los vientos<\/em>. De igual forma, ha sido objeto de escasos estudios particulares (Le\u00f3n, 1964; Guti\u00e9rrez, 1983), y en las historias generales de la literatura mexicana, se le menciona apenas de paso (Hern\u00e1ndez, 1960, pp. 180-182; Mart\u00ednez y Dom\u00ednguez, 1995, p. 95, 100-101; Mart\u00ednez, 1949, p. 50-52). Adem\u00e1s cuenta con poca difusi\u00f3n<\/p>\n<p>Probablemente el trasfondo ideol\u00f3gico marxista desde el cu\u00e1l escribi\u00f3 Jos\u00e9 Mancisidor, influy\u00f3 en que su obra literaria fuera poco difundida y no pasara a formar parte del canon de la literatura avalada y divulgada por el Estado mexicano y sus instituciones. Por la propagaci\u00f3n de la ideolog\u00eda socialista a partir de la Revoluci\u00f3n Rusa y la participaci\u00f3n de la URSS en el combate al fascismo, los momentos de mayor difusi\u00f3n de las novelas de Mancisidor fueron las d\u00e9cadas de 1940 y 1950, cuando su obra lleg\u00f3 a ser traducida y dada a conocer en diversos idiomas de pa\u00edses pertenecientes del bloque socialista. (Hern\u00e1ndez, 1960, p. 181).<\/p>\n<p>Debido a la amplitud de temas que toc\u00f3 Mancisidor, el conjunto de su obra puede adscribirse a los g\u00e9neros de la novela proletaria (Dessau, 1996, pp. 302-305; Negr\u00edn, 1992) y la novela de la Revoluci\u00f3n Mexicana (Mart\u00ednez &amp; Dom\u00ednguez, 1995, p. 95; Dessau, 1996, pp. 16-17; Castro, 1965, Torres, 2015). Principalmente se le ha destacado como autor del primer g\u00e9nero, dejando su participaci\u00f3n en la novela de la Revoluci\u00f3n mexicana a la sombra de autores m\u00e1s conocidos como Mariano Azuela y Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n, pero tal fen\u00f3meno es comprensible por m\u00faltiples factores, el principal es que la impronta marxista de Mancisidor aleja su obra de la misi\u00f3n que el gobierno surgido de la Revoluci\u00f3n mexicana asignaba a la Novela de la Revoluci\u00f3n mexicana: de auto representaci\u00f3n y publicidad efectiva (Higashi &amp; Torres, 2010, p. 386). A esto se suma el que Mancisidor presenta una visi\u00f3n opuesta a la de Azuela respeto de la Revoluci\u00f3n (Olea, 2012, pp. 21-22); y algunos defectos, por ejemplo el que Monsiv\u00e1is le atribuye: \u201cMancisidor, narrador m\u00e1s bien deficiente\u201d (1990, p.6), y la acusaci\u00f3n de que atribuye a los personajes ideas y conceptos con los que no pod\u00edan contar (Mata, 2010). Pero la riqueza de su obra, independientemente de las cr\u00edticas y el g\u00e9nero al que se adscriba, reside en la particular visi\u00f3n que expresa de la realidad social que retrata. Ante tal panorama, el objetivo del presente trabajo es analizar y destacar las virtudes y peculiaridades que presenta la que podr\u00eda ser su obra m\u00e1s claramente inserta en el g\u00e9nero de la novela de la Revoluci\u00f3n mexicana:\u00a0<em>En la rosa de los vientos<\/em>. <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/p>\n<p>En el presente an\u00e1lisis se profundizar\u00e1 y se discutir\u00e1 la informaci\u00f3n y algunas de las ideas m\u00e1s relevantes que hasta el momento se han producido sobre el tema elegido. Como eje central de estudio se tomar\u00e1 la ideolog\u00eda pol\u00edtica de Mancisidor, y por tanto partiremos de que la concepci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n mexicana que presenta <em>En la rosa de los vientos, <\/em>es distinta a la de otros novelistas, principalmente debido a que fue concebida y estaba impregnada de la ideolog\u00eda marxista. (Berrios, 1978, pp. 44-65; Dessau, 1996, p. 304). Por tanto, desde este enfoque metodol\u00f3gico, en el presente estudio se destacar\u00e1n los elementos que hacen de <em>En la rosa de los vientos <\/em>una visi\u00f3n marxista de la Revoluci\u00f3n mexicana y una novela part\u00edcipe del realismo socialista: la manera en que las caracter\u00edsticas y aspiraciones de los personajes principales representan los intereses de distintas clases sociales y posiciones pol\u00edticas; en la forma en que se deifica a la clase obrera como vanguardia de la transformaci\u00f3n revolucionaria, y, por \u00faltimo, la exposici\u00f3n de la Revoluci\u00f3n mexicana, como una revoluci\u00f3n democr\u00e1tico burguesa (Mancisidor, 1977, p. 313) en la que se cumplieron a medio camino las demandas de obreros y campesinos.<\/p>\n<p>El marxismo dot\u00f3 a Mancisidor de una forma particular de apreciar el desarrollo hist\u00f3rico-social, y armado de las ideas del marxismo ortodoxo conceb\u00eda como fen\u00f3meno central del cambio hist\u00f3rico a la lucha de clases y a la clase obrera como el sujeto principal llamado a emancipar y librar de la explotaci\u00f3n al resto de los explotados, siempre y cuando adquiera conciencia de clase. Esto lo constata de forma expl\u00edcita su producci\u00f3n historiogr\u00e1fica (S\u00e1nchez, 1994, pp. 31-32; Lacroix &amp; Portilla, 1978, p. 62), principalmente la <em>Historia de la Revoluci\u00f3n Mexicana <\/em>(1976) y la <em>S\u00edntesis hist\u00f3rica del movimiento social en M\u00e9xico <\/em>(1940). As\u00ed pues, cuando Mancisidor interpreta la Revoluci\u00f3n mexicana, ve los estragos como males necesarios; y al describir a los personajes, en realidad refiere la situaci\u00f3n e intereses de distintas clases sociales.<\/p>\n<p>No obstante, hay que especificar que, si bien Mancisidor retoma los elementos generales de la teor\u00eda Marxista, como se\u00f1ala S\u00e1nchez (1940), eran pocos los textos de Marx y Engels que circulaban en M\u00e9xico (1994, p. 31), y su concepci\u00f3n estaba vinculada al marxismo sovi\u00e9tico (Matute, 2005, p. 32). Por tanto, aunque por los rasgos generales es una visi\u00f3n marxista, dista de otras interpretaciones vinculadas al marxismo, como las que hicieron d\u00e9cadas despu\u00e9s Arnaldo C\u00f3rdova o Katz (Matute, 2005, p. 55-70). Tambi\u00e9n repercute en su concepci\u00f3n de la historia, la pol\u00edtica de la Internacional Comunista que consideraba a M\u00e9xico como un pa\u00eds dependiente en el \u00e1mbito econ\u00f3mico. Y por consiguiente, situaba que, durante la Revoluci\u00f3n mexicana y las d\u00e9cadas siguientes, el principal conflicto era entre \u201cla burgues\u00eda nacional fortalecida en la Reforma y el capitalismo extranjero\u201d. (S\u00e1nchez, 1994, p. 30).<\/p>\n<p>El marxismo de corte sovi\u00e9tico, al que se afili\u00f3 Mancisidor, concibi\u00f3 que la producci\u00f3n intelectual tambi\u00e9n deb\u00eda responder a la lucha de clases; es por ello que su novela tambi\u00e9n revela al marxismo, dado que fue pensada como instrumento de confrontaci\u00f3n ideol\u00f3gica contra el realismo cr\u00edtico subyacente en obras como <em>Los de abajo <\/em>de Mariano Azuela. Esto coloca a Mancisidor como representante del realismo socialista surgido en la URSS, y como expresi\u00f3n de las posiciones revolucionarias de la clase obrera. (Mancisidor, 1980a, pp. 823-850).<\/p>\n<p>De esta forma, se hace un llamado a revalorar la obra de Mancisidor, a fin de que pueda dejar de ser visto como un autor secundario o menor, y pase a observar como exponente de una visi\u00f3n pol\u00edtica-ideol\u00f3gica que en su momento se constituy\u00f3 de manera subalterna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Una mirada general a la Revoluci\u00f3n Mexicana<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>El contexto en que Mancisidor escribi\u00f3 <em>En la rosa de los vientos <\/em>estuvo marcado por el nuevo br\u00edo que la pol\u00edtica del gobierno de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas le da a la Revoluci\u00f3n mexicana, de la cual se consideraba que su gobierno era la continuaci\u00f3n. Su obra result\u00f3 premiada y posteriormente publicada por Edici\u00f3n y Distribuci\u00f3n Iberoamericana de publicaciones (E.D.I.A.P.S.A.) en 1941. Al igual que otras novelas de la Revoluci\u00f3n mexicana, <em>En la rosa de los vientos <\/em>es producto de las vivencias que el autor experiment\u00f3 en la Revoluci\u00f3n. A lo largo de los XXXI cap\u00edtulos que conforman dicho libro, Mancisidor narra sus andanzas antes, durante y despu\u00e9s del conflicto armado, as\u00ed como el ir y venir de los campesinos y obreros, rememorando y a\u00f1adiendo de forma consciente elementos ficcionales a la realidad hist\u00f3rica representada, cuando describe a los personajes y sus acciones.<\/p>\n<p>Es posible que sus vivencias plasmadas de forma novelesca sean en realidad pretexto para poder presentar una nueva visi\u00f3n de los acontecimientos pol\u00edticos, sociales y militares que padeci\u00f3 M\u00e9xico a inicios del siglo XX, pues, como el mismo Mancisidor revela, la trama y los personajes fueron pensados con el inter\u00e9s de exponer una visi\u00f3n alterna a la que difundi\u00f3 Mariano Azuela con sus obras, principalmente en <em>Los de abajo <\/em>(Mancisidor, 1980b, pp. 769-775). Sumado a esto, la forma en que muestra los acontecimientos de la Revoluci\u00f3n, hace parecer su vida como secundaria y supeditada, en \u00faltima instancia, a los sucesos pol\u00edticos que se viv\u00edan en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Los acontecimientos hist\u00f3ricos que narra Mancisidor, corresponden, en la realidad hist\u00f3rica, a una temporalidad bastante extensa: aborda desde los a\u00f1os previos al estallido revolucionario de 1910, y llegan hasta poco despu\u00e9s del final de la Revoluci\u00f3n que, seg\u00fan \u00e9l reconoce, se concreta hacia 1917 con la consolidaci\u00f3n del gobierno de Carranza y la expedici\u00f3n de la constituci\u00f3n. Desde este enfoque, <em>En la rosa de los vientos <\/em>pasa a ser, probablemente, la novela de la revoluci\u00f3n mexicana que aborda el periodo temporal m\u00e1s amplio, permitiendo al autor narrar distintas etapas de la revoluci\u00f3n en paralelo con el avance de su edad.<\/p>\n<p>En los primeros once cap\u00edtulos, Mancisidor empieza por narrar su vida hasta los diecis\u00e9is a\u00f1os y la situaci\u00f3n de M\u00e9xico que se viv\u00eda previa al estallido de la Revoluci\u00f3n. En el cap\u00edtulo XII, narra el acontecimiento armado, en el XIV, su ingreso a las filas constitucionalistas (1979, pp. 124-125), y, hasta el XIX, la lucha contra Victoriano Huerta. En el XX, narra el paso a la lucha de facciones al decir: \u201cDespu\u00e9s de \u00e9ste combate el enemigo qued\u00f3 vencido definitivamente. El camino est\u00e1 limpio para llegar a la Capital. Nada nos detiene. Se acabaron los obst\u00e1culos\u2026 No obstante, no hay quien crea en el final de la contienda. Todos sabemos que una nueva lucha se prepara.\u201d (Mancisidor, 1979, pp. 124-125). En el mismo apartado, el autor cuestiona sutilmente la idea de que la Revoluci\u00f3n triunfara con la derrota de Huerta, como se puede apreciar en el siguiente pasaje: \u201cEl jefe nos invita a cenar. Alrededor de una mesa a la que nos sentamos todos los oficiales del regimiento, la alegr\u00eda cunde. Por las ventanillas del carro la luna cuela su fulgor. Antes de levantarnos, el jefe brinda por el triunfo de la Revoluci\u00f3n. Todos aplauden y todos gritan. Pero, \u00bfes acaso que ha triunfado la Revoluci\u00f3n?\u201d (Mancisidor, 1979, p. 171)<\/p>\n<p>Aunque el autor no hace referencia la convenci\u00f3n de Aguascalientes, es posible considerar, a partir de ciertos indicios, que acontece entre los cap\u00edtulos XX y XXI. La divisi\u00f3n del ej\u00e9rcito constitucionalista, con la escisi\u00f3n de las tropas de Francisco Villa, y el resultado de la convenci\u00f3n de Aguascalientes, se presentar\u00e1 a partir del cap\u00edtulo XXII, en que se describe la lucha entre la facci\u00f3n constitucionalista y la de Villa-Zapata, como un caos que impide ver con claridad, donde y ante los ojos de la tropa se presenta como una amalgama de confrontaciones militares sin sentido. El sin sentido surge debido a que, a quienes confronta la tropa de Mancisidor, son al campesino y al obrero que sigue teniendo los mismos intereses que el obrero y campesino del ej\u00e9rcito constitucionalista. No obstante, los obreros y campesinos de ambos bandos carecen de la soluci\u00f3n de sus demandas.<\/p>\n<p>Este pasaje de la historia de la Revoluci\u00f3n, Mancisidor lo narra, al contrario de lo que ha hecho previamente, anteponiendo el dominio del caos a la concepci\u00f3n que le hab\u00eda permitido explicar cada paso previo de la lucha armada: \u201cDe pronto nadie sabe contra quien combate. Combatimos a todas horas, por la noche y por el d\u00eda con un enemigo que se reproduce. Brota de todos los resquicios de la tierra como si la tierra pusiera en pie a todos los muertos que en su seno manten\u00eda. Es un caos que nadie entiende.\u201d (1979, p. 183).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es posible afirmar que en el cap\u00edtulo XXII Mancisidor presenta la lucha de facciones posterior a la Convenci\u00f3n de Aguascalientes efectuada en 1914. El otro acontecimiento relevante, con que se afirma la lucha de Carranza contra Villa y Zapata, es la creaci\u00f3n de los Batallones Rojos, producto del pacto entre la Casa del Obrero Mundial y el gobierno de Carranza en febrero de 1915, fecha para la que contar\u00eda ya con 21 a\u00f1os. Los batallones rojos son la \u00fanica organizaci\u00f3n y fuerza militar a la que hace referencia expl\u00edcita: \u201cCon nosotros marchaban los primeros Batallones Rojos. Obreros textiles, mineros y ferroviarios\u201d (1979, p.183).<\/p>\n<p>Entre el cap\u00edtulo XXII y el XXVIII, los acontecimientos que narra, se refieren a la lucha contra las fuerzas de Villa. En particular, es probable que los cap\u00edtulos XXVI y XXVII retraten el contexto de la batalla de Celaya y el triunfo de \u00c1lvaro Obreg\u00f3n sobre las fuerzas villistas. Esto es posible, dado que hace referencia a que el enemigo, luego de ser enfrentado y derrotado en m\u00faltiples encuentros militares, \u201cse retira poco a poco. Hostiliz\u00e1ndonos sin cesar. Se retira kil\u00f3metro a kil\u00f3metro sin recoger sus muertos y abandonando a sus heridos\u201d (1978, p. 239). En otra parte menciona: \u201cD\u00eda y noche machacamos las l\u00edneas contrarias. En un incesante martillear de olas humanas que se deshacen en las rompientes de fusiles y bayonetas enemigas\u201d (1979, p. 241).<\/p>\n<p>Entre los cap\u00edtulos XXVIII y XXIX describe la situaci\u00f3n pol\u00edtica surgida del triunfo del ej\u00e9rcito de Carranza y Obreg\u00f3n ante las fuerzas de Villa, acontecimiento que parec\u00eda dibujar el camino para la paz oficial. De esta forma surge en la trama una nueva problem\u00e1tica, retrata el licenciamiento de los batallones rojos y la represi\u00f3n violenta que Carranza desat\u00f3 contra el movimiento obrero, cuyo ejemplo m\u00e1s significativo fue la represi\u00f3n de la huelga general de julio de 1916 en la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>La forma en que retrata la represi\u00f3n gubernamental del movimiento obrero es simb\u00f3lica. Si bien no describe la represi\u00f3n de la huelga general de 1916, s\u00ed captura la situaci\u00f3n general. \u00c9l, como miembro del ej\u00e9rcito, recibe la orden de acudir a reprimir una huelga en las calles de la Ciudad de M\u00e9xico; entre los obreros que protestan se encuentra Efr\u00e9n, su amigo de la escuela que como representante de la clase obrera acusa de traidor a Mancisidor: \u201c- \u00bfPor qu\u00e9 no disparas?- Me grit\u00f3 descompuesto. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfTraidor? \u2013 La frase me cruz\u00f3 como un latigazo y sent\u00ed que la sangre aflu\u00eda a \u00e9l.\u201d (1979, pp. 279-280).<\/p>\n<p>Es posible que en este pasaje acuse de traici\u00f3n al gobierno de Carranza, aunque en su obra historiogr\u00e1fica lo presente como el palad\u00edn de la Revoluci\u00f3n. Lo cierto es que tomar\u00e1 una decisi\u00f3n por la cual el gobierno terminar\u00e1 por licenciarlo del ej\u00e9rcito: \u201cEl no haber disparado sobre los obreros es mi delito. El jurado que me juzg\u00f3 me ha condenado a ser borrado de los cuadros del ej\u00e9rcito. Y de pronto me he encontrado una vez m\u00e1s frente a la vida, perdido en la rosa de los vientos.\u201d (1979, p. 281).<\/p>\n<p>Para la concepci\u00f3n de Mancisidor el fin de la lucha armada era una primera parte de la lucha que los obreros, y sobre todo los campesinos, hab\u00edan emprendido al enrolarse en la Revoluci\u00f3n. As\u00ed, pues, en el antepen\u00faltimo cap\u00edtulo el narrador menciona: \u201cLa luchar armada hab\u00eda terminado. La Revoluci\u00f3n contaba con un c\u00f3digo agrario y toda una legislaci\u00f3n del trabajo\u201d (1979, p. 266). Es decir, para Mancisidor la Revoluci\u00f3n termina con la proclamaci\u00f3n de la constituci\u00f3n de 1917 en que los obreros y campesinos ven plasmadas sus demandas en la Carta Magna.<\/p>\n<p>En el final de la novela, el personaje protagonista se retira a cultivar la tierra entregada por el reparto agrario. Pero esto no quiere decir que considerara que hab\u00eda llegado el final de la lucha de los obreros y campesinos, en su concepci\u00f3n pol\u00edtica, la lucha de \u00e9stos continu\u00f3 siendo necesaria para que se cumplieran sus peticiones, ya que Carranza hab\u00eda convertido las demandas de estos sectores en banderas de lucha, corriendo el peligro, como de hecho ocurri\u00f3, de que se demorara y evitara el cumplimiento de la constituci\u00f3n.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[2]<\/strong><\/a> Tal idea la describe de la siguiente forma:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Pero la lucha toma nuevo rumbo, otros derroteros. Ya no era el combate feroz del hombre contra el hombre, rayano en la bestialidad, entre chocar de sables y cargas de caballer\u00eda. Tampoco hablaban ya las voces roncas de la artiller\u00eda, ni ladraban con sus agudos y persistentes ladridos los fusiles y las ametralladoras. Ahora se trataba de una lucha sorda, callada y escondida pero tan feroz como la anterior, en que los hombres dirim\u00edan esta vieja cuesti\u00f3n de la tierra. (1979, p. 253).<\/p>\n<p>La breve rese\u00f1a que se ha presentado puede servir tambi\u00e9n de gu\u00eda para la lectura de la novela, pues el autor no utiliza en ning\u00fan momento los nombres de los caudillos de la Revoluci\u00f3n, tampoco hace referencia a documentos o planes, menos a\u00fan, refiere fechas importantes, lo que hace complicado la identificaci\u00f3n de los procesos y etapas de la Revoluci\u00f3n que aborda en su novela.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El realismo cr\u00edtico frente al realismo socialista<\/strong><\/p>\n<p>La Novela de la Revoluci\u00f3n Mexicana ha sido identificada como una expresi\u00f3n del realismo cr\u00edtico (Dessau, 1996, p. 16-17; Carballo, 1964, pp. 7-32), no obstante, existen m\u00faltiples rasgos que diferencian al conjunto de los autores que se agrupan bajo el nombre de Novela de la Revoluci\u00f3n mexicana, cuesti\u00f3n que ya ha sido trabajada por autores como Antonio Castro Leal (1960), Adalberto Dessau (1996) y Max Aub (1985), entre otros. Sin embargo, la visi\u00f3n de Sara Sefchovich (1987, p. 71-101) permite repensar la visi\u00f3n general que se tiene de la novela de la Revoluci\u00f3n Mexicana. Sefchovich destaca los elementos generales, que seg\u00fan Castro Leal, el m\u00e1s consagrado de los estudiosos de este g\u00e9nero, son los m\u00e1s comunes en la narrativa de la Revoluci\u00f3n mexicana, recuperando los siguientes: choques sangrientos de facciones enemigas, ej\u00e9rcitos improvisados, ataques a las ciudades y atropellos a la poblaci\u00f3n, asaltos y saqueos, angustia de la poblaci\u00f3n, h\u00e9roes, etc. (1987, p. 88). En s\u00edntesis:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2026hombres generosos que quer\u00edan salvar a los pobres y que al enriquecerse olvidan sus convicciones: todo un pueblo que se levanta desde la servidumbre hasta el libertinaje, desde la ilegalidad hasta la Constituci\u00f3n de 1917, reivindicaciones que se externan en venganzas, masas que forjan en la lucha los principios que las gu\u00edan, movimiento un\u00e1nime y violento que \u2013due\u00f1o ya de la situaci\u00f3n\u2013 \u00a0retarda el triunfo y la organizaci\u00f3n final mientras se despedazan los caudillos rivales impulsados por ambici\u00f3n de poder. (Leal, 1965, p. 18).<\/p>\n<p>Estos elementos hacen parecer a la Revoluci\u00f3n como un proceso ca\u00f3tico en que las aspiraciones de cambio se ahogan y los participantes caen en la degeneraci\u00f3n moral y mueren por los intereses personales de caudillos corrompidos o por disputas que nada ten\u00edan que ver con sus aspiraciones de transformar la situaci\u00f3n social.<strong><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[3]<\/a><\/strong> Esta es la concepci\u00f3n que subyace a la obra <em>Los de abajo <\/em>de Azuela, como dir\u00eda Ruffinelli \u201ccuando Azuela habla sobre las masas exhibe que se ha desenga\u00f1ado de ellas y narra su oscura barbarie\u201d. (1982, p. 67). Por comprobaci\u00f3n basta pensar en el personaje central de <em>Los de abajo<\/em>, los motivos del ingreso a la Revoluci\u00f3n y la trayectoria y final de Demetrio Mac\u00edas, que rompen con cualquier idealizaci\u00f3n que se pudiera tener de los miles de campesinos que participaron en la Revoluci\u00f3n, haciendo dudar de que la demanda de tierra fuera el motor de la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mancisidor se opuso a esta visi\u00f3n de la Revoluci\u00f3n mexicana, declar\u00f3: \u201cNo: la Revoluci\u00f3n no hab\u00eda sido s\u00f3lo hurto, rapi\u00f1a y anarqu\u00eda. Fue a veces, esto; pero fue, as\u00ed mismo algo m\u00e1s\u201d (1980b, p. 773) y critic\u00f3 la obra de Azuela diciendo: \u201cA la necesidad de poner de relieve que siendo <em>Los de Abajo <\/em>una novela realista, lo era solamente a medias, pues no describ\u00eda sino una parte de la realidad. Porque la Revoluci\u00f3n fue un hecho de ra\u00edces profundas que pudo triunfar, como el h\u00e9roe del mito legendario, s\u00f3lo porque recibi\u00f3 del pueblo mexicano su aliento y su sangre.\u201d (1980b, p. 775).<\/p>\n<p>Al igual que Mancisidor, Sefchovich se opuso a la visi\u00f3n cr\u00edtica y desilusionada de la Revoluci\u00f3n, y en la b\u00fasqueda de una explicaci\u00f3n para el surgimiento de esta visi\u00f3n encarnada por Azuela, afirm\u00f3: \u201cno tiene raz\u00f3n Castro Leal cuando afirma que esta novel\u00edstica se escribi\u00f3 para el pueblo, para entender sus luchas, para apoyarlo. No. Se hizo porque los autores quer\u00edan explicarse a s\u00ed mismos los hechos en que participaban, algunos con entusiasmo, otros con oposici\u00f3n\u201d (1987, p. 97). Esta observaci\u00f3n es relevante en medida que lleva a considerar que detr\u00e1s de cada novela de la Revoluci\u00f3n mexicana hay una concepci\u00f3n particular del proceso hist\u00f3rico, una explicaci\u00f3n que se construye desde los intereses del autor, desde sus simpat\u00edas y aversiones.<\/p>\n<p>Intentando explicar el surgimiento de la visi\u00f3n cr\u00edtica y desilusionada de la Revoluci\u00f3n, Sefchovich consider\u00f3 que \u201cLa respuesta se puede buscar en sus autores: las novelas las escribi\u00f3 una clase media que crey\u00f3 en la Revoluci\u00f3n y en \u2018la esperanza de una vida m\u00e1s justa, como dec\u00eda Jos\u00e9 Rub\u00e9n Romero, pero que se asust\u00f3 ante la violencia y la barbarie, el desorden, y la facilidad de la muerte que no cab\u00edan en sus valores. La cr\u00edtica fue peque\u00f1oburguesa y liberal, hecha desde el individualismo, el amor por la propiedad privada y el miedo a las masas.\u201d (1987, p. 96-97).<\/p>\n<p>Esta cr\u00edtica est\u00e1 basada en la concepci\u00f3n marxista que considera que en una obra literaria siempre se expresa la concepci\u00f3n de clase del autor, cuesti\u00f3n pol\u00e9mica pero instituida como elemento del an\u00e1lisis literario en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (Lifshitz, 1985; Zhdanov, 1968) llev\u00f3 a Sefchovich a criticar la obra de Azuela mencionando que no hab\u00eda logrado entender o encontrar sentido a las escenas de violencia que presenci\u00f3 e incluso le censura su final actuaci\u00f3n: \u201cse encerr\u00f3 en su consultorio de la colonia Santa Mar\u00eda la Ribera a escribir novelas amargadas.\u201d (1987, p. 97).<\/p>\n<p>Partiendo de la explicaci\u00f3n de Sefchovich, una concepci\u00f3n distinta de la Revoluci\u00f3n mexicana puede ser expresada por un novelista que no perteneciera a las clases medias, sino a los estratos de trabajadores empobrecidos, pues para ellos ser\u00edan personajes provenientes de \u00e9stos los que podr\u00edan ostentar una visi\u00f3n de la historia desde el marxismo, considerado como la ideolog\u00eda de la clase obrera. A tales caracter\u00edsticas responde Mancisidor, hijo de una familia obrera (Mancisidor, 1979, pp. 12-15; Berrios, 1978, pp. 17-21) y que cuenta con la ventaja de estar adscrito ideol\u00f3gicamente al marxismo. Por esto extra\u00f1a que Sefchovich no se detenga m\u00e1s en Mancisidor.<\/p>\n<p>Es posible afirmar que justamente la concepci\u00f3n marxista de Mancisidor fue la base para concebir <em>En la rosa de los vientos<\/em>, pues como \u00e9l mismo declara, ante el realismo cr\u00edtico de Azuela que presentaba a medias la realidad \u201cme promet\u00ed escribir una novela que diera una imagen m\u00e1s completa de la Revoluci\u00f3n. As\u00ed ide\u00e9 <em>En la rosa de los vientos <\/em>y as\u00ed trac\u00e9 su bosquejo.\u201d (1980b, p. 773). Por tanto, la novela de Mancisidor es una cr\u00edtica al realismo de Azuela y bien podr\u00eda ser que Mancisidor aplicara a Azuela la misma visi\u00f3n que ten\u00eda de los escritores realistas de Europa: \u201cToda la literatura realista de Occidente naufraga en un mar de temores, de incertidumbres\u201d (1980\u00aa, p. 830), y ante el caos que ve Azuela en la Revoluci\u00f3n bien podr\u00eda anteponerse la consideraci\u00f3n de que: \u201cMas si la literatura realista ha sido firme en sus aspectos humanistas y en el amor al hombre, no logr\u00f3 rebasar los l\u00edmites del humanismo psicol\u00f3gico, ni el amor, la piedad y la pena simplemente por el hombre abstracto.\u201d (Mancisidor, 1980\u00aa, p. 835).<\/p>\n<p>Estas cr\u00edticas est\u00e1n construidas desde la concepci\u00f3n pol\u00edtico-ideol\u00f3gica del marxismo y la concepci\u00f3n del realismo socialista <strong><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[4]<\/a><\/strong> que difundi\u00f3 y antepuso al realismo a secas o realismo cr\u00edtico (1980\u00aa, pp.823-852). Esto no es cosa extra\u00f1a considerando que Mancisidor estaba influenciado por los debates habidos en la URSS sobre el realismo y el realismo socialista. Si bien, la Revoluci\u00f3n mexicana no fue una revoluci\u00f3n socialista, y el autor bien lo sab\u00eda, el realismo socialista no se limitaba para \u00e9l a narrar la Revoluci\u00f3n Socialista, sino que ten\u00eda como determinantes otras caracter\u00edsticas. Por ejemplo, para \u00e9l, un elemento esencial del realismo socialista era que: \u201cEn contraposici\u00f3n al realismo cr\u00edtico, el realismo socialista no insiste en ideales abstractos, sino en el hombre real, tomado de la realidad real sobre la tierra real. Este hombre es el luchador activo, constructor de una nueva vida, que act\u00faa en lo m\u00e1s profundo de los hechos, y que trae consigo las cualidades y las tendencias de su \u00e9poca.\u201d (1980a, pp. 864-865).<\/p>\n<p>M\u00e1s clara es la sentencia que atribuye a Stalin, seg\u00fan la cual: \u201cel escritor, o para mejor decir el creador de im\u00e1genes literarias, no debe circunscribir su misi\u00f3n a la de un intrascendente relator de la verdad. Porque la m\u00e1s elevada tarea que a \u00e9l le est\u00e1 encomendada es la de construir el alma de los explotados, haci\u00e9ndoles descubrir la causa de su miseria material y espiritual, y ense\u00f1\u00e1ndoles a penetrar en la ra\u00edz hist\u00f3rica que las engendra.\u201d (1980a, p. 900).<\/p>\n<p>Para este autor, las historias de personajes como Demetrio Mac\u00edas en poco contribu\u00edan a esto, no indicaban o impulsaban el proceso revolucionario. Tampoco bastaba con el relato de las condiciones de vida de los trabajadores y campesinos, con retratar sus padecimientos, la realidad sangrienta y brutal de la lucha armada. Si la novela no indicaba qui\u00e9nes eran los enemigos de los trabajadores, si no contribu\u00eda a clarificarles el camino de la organizaci\u00f3n y la lucha revolucionaria, deb\u00eda ser sometida a cr\u00edtica. <em>Los de abajo <\/em>de Azuela cumple las condiciones para ser criticada por Mancisidor como realismo cr\u00edtico insuficiente para las labores de educaci\u00f3n y orientaci\u00f3n de los trabajadores.<\/p>\n<p>Contrario a <em>Los de abajo<\/em>, <em>En la rosa de los vientos <\/em>busca representar a las clases sociales que participaron en la Revoluci\u00f3n mexicana, exponer sus demandas y aspiraciones. En las reflexiones de los personajes se presentan las explicaciones de la realidad, los avances que hay en la obtenci\u00f3n de sus demandas, los aprendizajes que les quedan del proceso revolucionario y la idea de que, aun cuando la mayor\u00eda de los participantes no son conscientes de los motivos profundos y la l\u00f3gica a que responde el proceso de la Revoluci\u00f3n, se avanza en el camino correcto por la claridad de algunos cuantos como Le\u00f3n Cardel y por los aprendizajes que logran otros como El canteado. As\u00ed, a trav\u00e9s de <em>En la rosa de los vientos, <\/em>dir\u00eda el mismo Mancisidor, \u201crefleja los esfuerzos de los diversos grupos participantes en la Revoluci\u00f3n combatiendo, cada uno de ellos, por los objetivos propios de las clases sociales que representan\u201d (1980a, p. 885) y en este sentido es posible reconocer que se inserte en el realismo socialista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>De obreros y campesinos. Los personajes de Mancisidor<\/strong><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los elementos del realismo socialista, la concepci\u00f3n marxista de la historia de Mancisidor se puede apreciar en las cualidades y acciones de sus personajes. El devenir del conjunto de sus personajes representa el devenir de las clases sociales que participaron de la Revoluci\u00f3n, siempre con la idea marxista de que la clase obrera est\u00e1 llamada a ser el sujeto hist\u00f3rico del cambio social, el campesino pobre a ser su aliado y ambos encabezados por intelectuales org\u00e1nicos. Por tanto, el primer elemento que destaca de su concepci\u00f3n por contraste con la obra de Azuela es que aparece el obrero, como clase y como individuo, como personaje que es parte central del relato. De esta forma la obra de Mancisidor rompe con el imaginario colectivo que presenta al campesino que encabezado por los caudillos militares es el principal sujeto colectivo del proceso revolucionario.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de esto, los personajes de la novela en cuesti\u00f3n, fueron pensados meticulosamente por Mancisidor para oponer su visi\u00f3n marxista de la Revoluci\u00f3n a la visi\u00f3n cr\u00edtica y pesimista de Azuela. Esto implicaba que se dejaran claras las aspiraciones de los participantes, los trabajadores del campo y la ciudad, para demostrar que las muertes y excesos ten\u00edan una finalidad, y hab\u00eda quienes, en medio del aparente caos, ten\u00edan claridad para direccionar a los participantes menos consientes o poco claros. Al respecto declara:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Frente a Demetrio Mac\u00edas yo levantar\u00eda mi Canteado y contra el Curro yo crear\u00eda mi Le\u00f3n Cardel, personajes de la realidad revolucionaria que yo viviera desde muy joven y que no me costar\u00eda trabajo identificar con los personajes de la vida real. Y ante aquella corte de Demetrio Mac\u00edas, tan negativa, yo pondr\u00eda a mis viejos compa\u00f1eros de escuela como el Chino, el Negro y Efr\u00e9n, y al Tej\u00f3n, Rayado, al maestro Mercier y al Rata, que hombres que si no siempre puros en sus acciones, s\u00ed lo eran en sus sue\u00f1os, en sus ilusiones y en sus esperanzas. (Mancisidor, 1980b, p. 773).<\/p>\n<p>Los personajes que enuncia Mancisidor son algo m\u00e1s que una respuesta a Azuela, en ellos se puede apreciar la filiaci\u00f3n marxista del autor, en conjunto representan una visi\u00f3n optimista de la Revoluci\u00f3n, personifican tambi\u00e9n a los individuos conscientes de las metas y objetivos de la misma y las clases sociales que participaron; los di\u00e1logos y reflexiones que les asigna expresan los deseos y preocupaciones de los miles de obreros y campesinos que enfrentaron las desventuras y triunfos de la Revoluci\u00f3n. Pasemos a analizar los principales personajes y la posible significaci\u00f3n que desde el marxismo les asign\u00f3 Mancisidor.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #333333;\">a) El Canteado o la lucha por la tierra<\/span> <\/strong><\/p>\n<p>El Canteado es el representante de los campesinos, su principal aspiraci\u00f3n es la tierra, y a diferencia de Demetrio Mac\u00edas, \u00e9l se sum\u00f3 a la Revoluci\u00f3n consciente de que era la \u00fanica forma de cumplir su aspiraci\u00f3n, la cual no abandon\u00f3 sino hasta que se cumpli\u00f3, hecho que ocurre en el \u00faltimo cap\u00edtulo de la novela. Algunos di\u00e1logos reflexivos que Mancisidor le asigna a este personaje dan idea de esto:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">&#8211; \u00bfQu\u00e9 es nuestra lucha?, -nos hab\u00eda sugerido un d\u00eda\u2013. \u00bfEl af\u00e1n acaso de cambiar de amo? \u2013Lanz\u00f3 una sonora interjecci\u00f3n y dijo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">&#8211; Para nosotros, los hombres del campo, es algo m\u00e1s que eso. \u00bfC\u00f3mo pod\u00edamos conformarnos con tan poco? Nosotros queremos la tierra. Peleamos por la tierra. Somos sus hijos directos. Nos agarra a ella el cord\u00f3n umbilical que en su seno nace. \u00bfQu\u00e9 valemos nosotros si carecemos de un pedazo de tierra? Por eso la abonamos con nuestros huesos y nuestra carne. No hay un rinc\u00f3n de la tierra que no est\u00e9 empapado con nuestro infinito sufrimiento. (1979, p. 153).<\/p>\n<p>En este fragmento, Mancisidor retrata que el Canteado ten\u00eda claro porque luchaba, su demanda no era la misma que la de Madero, cambiar de gobierno, sino una distinta: la tierra para los campesinos que la trabajan. Adem\u00e1s presenta la muerte de los campesinos no como algo absurdo e incomprensible, como lo ve Azuela<strong><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"> [5]<\/a><\/strong>, sino como un mal necesario, como el costo de obtener la tierra. Aqu\u00ed la obra Mancisidor presenta la concepci\u00f3n marxista de la realidad, movida por la lucha entre las clases sociales, la necesidad de la lucha violenta como \u00fanica salida a las contradicciones o conflictos de intereses contrarios. Pero todo lo que se encuentra detr\u00e1s del citado argumento del Canteado no es s\u00f3lo, como dijimos antes, la voz del individuo, sino la voz de una colectividad que habla por medio de \u00e9l en la medida que \u201cPara el Canteado el tema era inagotable. Y sus soldados, campesinos todos del Norte, lo escuchaban sugestionados. Para ellos la raz\u00f3n de lucha del Canteado era su propia raz\u00f3n. La tierra los hab\u00eda parido. Hijos y padres, nietos y abuelos hab\u00edan vivido metidos en la tierra.\u201d(1979, p. 154).<\/p>\n<p>Como partidario de la visi\u00f3n marxista, Mancisidor no enaltece al campesino como el principal sujeto de la Revoluci\u00f3n, a\u00fan de la mexicana; por lo que el Canteado, principal representante de los campesinos sumados a la Revoluci\u00f3n, aunque tiene clara su idea de los motivos de la Revoluci\u00f3n, no son \u00e9stos los m\u00e1s profundos. Incluso Mancisidor acusar\u00e1 a este personaje de estrechez de miras al contraponerlo en dos ocasiones al intelectual Le\u00f3n Cardel (1979, pp. 157-162, 183-187) y de forma constante con el Rata. Uno de los pasajes m\u00e1s representativos es el siguiente: \u201cPara el Canteado la Revoluci\u00f3n era la tierra. La tierra y nada m\u00e1s la tierra. Tierra y Revoluci\u00f3n unidas en un abrazo indisoluble, pero con un sentido primario del concepto. Para el Rata era algo m\u00e1s hondo y de horizontes menos limitados. Para \u00e9l, era la necesidad de una subversi\u00f3n violenta de todos los valores existentes como \u00fanica forma de dar paso a lo que M\u00e9xico reclamaba.\u201d (1979, p. 204).<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de Mancisidor sobre el campesino y sus aspiraciones de peque\u00f1o propietario se adecuaba a\u00fan m\u00e1s a la visi\u00f3n marxista, la cual considera que \u00e9stos son \u201cpeque\u00f1os burgueses\u201d y sus intereses, conciencia y aspiraciones se limitaban a ascender dentro del orden burgu\u00e9s en lugar de transformarlo radicalmente, tarea \u00e9sta que se asigna \u00fanicamente a los obreros despojados de toda propiedad. Esto se ejemplifica de forma concisa en la acusaci\u00f3n que el Rata hace al Canteado en medio de un debate sobre el sentido de la Revoluci\u00f3n: \u201c\u2013\u00a1Si tendr\u00e1s metida en tu coraz\u00f3n de campesino la biliosa alma de un burgu\u00e9s\u2026!\u201d(1979, p. 206). La contraposici\u00f3n del peque\u00f1o campesino con las aspiraciones m\u00e1s hondas y amplias de los trabajadores asalariados es tema com\u00fan en la literatura del realismo socialista, pero principalmente base de la teor\u00eda marxista y es expuesta desde el <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em>, en <em>La lucha de clases en Francia 1848-1850<\/em>, y en <em>La Guerra civil en Francia<\/em>.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #333333;\">b) Le\u00f3n Cardel o la conciencia<\/span> <\/strong><\/p>\n<p>Para profundizar m\u00e1s en la concepci\u00f3n marxista de Mancisidor basta pensar que Le\u00f3n Cardel fue pensado como contraparte del Luis Cervantes de Azuela: personaje de clase media, culto y con estudios de medicina, que estando en posibilidades de comprender la trama de la sangrienta guerra que implic\u00f3 la Revoluci\u00f3n, termina por obtener favores pol\u00edticos y econ\u00f3micos del movimiento revolucionario. Le\u00f3n Cardel es, en cambio, la representaci\u00f3n de lo que Gramsci denomin\u00f3 el intelectual org\u00e1nico: hombre letrado que comprende la trama oculta detr\u00e1s del aparente caos y que puede guiar y aclarar el camino para la clase social ascendente que se encuentra en lucha pol\u00edtica. A diferencia del Curro de Azuela, Cardel no es un hombre formado en las instituciones educativas del Estado, pero esto no le restar\u00e1 claridad ni capacidades, antes bien sus ideas se mostrar\u00e1n como las m\u00e1s avanzadas, lo que llevar\u00e1 al Canteado a referirse a \u00e9l como Licenciado, dir\u00e1 Mancisidor: \u201c\u00e9l no es capaz de concebir que un hombre como Le\u00f3n Cardel no sea Licenciado.\u201d (1979, p. 159).<\/p>\n<p>Le\u00f3n Cardel es la conciencia m\u00e1s clara de los derroteros que ha de seguir la Revoluci\u00f3n, de que la lucha de los campesinos y obreros, a\u00fan la figura del Rata, que critica y se opone a El Canteado, es sometida a la evaluaci\u00f3n de Le\u00f3n Cardel: \u201cLe\u00f3n Cardel estimaba al Rata. Reconoc\u00eda lo vigoroso de sus razonamientos y hac\u00eda ver al Canteado c\u00f3mo era preciso estar alertas para localizar al enemigo hasta entre nuestras propias filas\u2026\u201d (1979, p. 208). Su aparici\u00f3n en la novela es constante y temprana, cuando a\u00fan Cardel no participa, Mancisidor habla de \u00e9l como un hombre pr\u00f3fugo vinculado a labores clandestinas previas al estallido de la Revoluci\u00f3n. En los momentos m\u00e1s radicales y ca\u00f3ticos del conflicto se acomoda como dirigente y organizador, pero cuando la hegemon\u00eda se reconstituye alrededor del constitucionalismo, nuevamente entra en conflicto con el gobierno, pues para \u00e9l no basta con la promulgaci\u00f3n de la constituci\u00f3n de 1917, por tanto, contin\u00faa organizando y agitando a obreros y campesinos, lo que le llevar\u00e1 a ser aprehendido. Pero a\u00fan como hu\u00e9sped de la represi\u00f3n, Mancisidor no deja de presentarlo como el m\u00e1s claro de los participantes en el conflicto: \u201c\u2013Hay hombres tan idiotas que creen que el pensamiento puede ser encerrado dentro de las cuatro paredes de una c\u00e1rcel, como si el canto de los p\u00e1jaros no saliera m\u00e1s all\u00e1 de los barrotes de su jaula\u2026\u2013 Mientras la agitaci\u00f3n crec\u00eda. Y obreros y campesinos ped\u00edan sus tierras y la aplicaci\u00f3n de la legislaci\u00f3n del trabajo. Esto era su m\u00e1s concreta esperanza.\u201d (1979, pp. 269-270).<\/p>\n<p>Mancisidor atribuye a Le\u00f3n Cardel las posiciones pol\u00edticas m\u00e1s avanzadas que, en su concepci\u00f3n, no pod\u00edan ser otras que las del pensamiento socialista. No es claro si es un socialismo de corte anarquista o comunista, hist\u00f3ricamente habr\u00eda elementos para afirmar que el personaje tendr\u00eda concepciones anarquistas debido a que estaban m\u00e1s difundidas que las del socialismo marxista o comunismo. En todo caso Le\u00f3n Cardel se aproxima al personaje Fedor de Demitry Furmanov (1936) a quien se le asigna la tarea de llevar la conciencia al caudillo militar Chapaiev y ayudarlo a comprender las causas m\u00e1s profundas de la revoluci\u00f3n. Esto no ser\u00eda raro considerando la circulaci\u00f3n de novelas sovi\u00e9ticas en los 20\u2019s y 30\u2019s en M\u00e9xico, que inclu\u00edan adem\u00e1s de la obra de Gorki; <em>La derrota <\/em>de A. Fad\u00e9iev; <em>Guerrilleros <\/em>de V. Ivanov; <em>Caballer\u00eda roja <\/em>de I. Babel; <em>Cemento <\/em>de F. Gladkov; y <em>La rebeli\u00f3n <\/em>de Chapaiev. (Kuteischikova, 1981, p. 87-103).<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #333333;\">c) Efr\u00e9n o la clase obrera<\/span> <\/strong><\/p>\n<p>Para la concepci\u00f3n marxista de la historia, el sujeto revolucionario por excelencia es la clase obrera, los trabajadores en las filas de la gran industria. Tal actor colectivo no se escapa a la visi\u00f3n de Mancisidor, antes bien es el que m\u00e1s est\u00e1 representado. Este autor, seg\u00fan cuenta en la novela, era hijo de una familia obrera y su padre fue quien lo llev\u00f3 a enfrentar a temprana edad las problem\u00e1ticas de los obreros. Dice de su padre: \u201cUn movimiento huelgu\u00edstico lo alej\u00f3 de su nuevo puesto. A su lado, sin comprender lo que explicaba, le o\u00ed hablar de derechos, de deberes, de obreros y patrones y de cien cosas m\u00e1s que no podr\u00eda recordar. Una noche particip\u00f3 a mi madre: \u2013La huelga se ha ganado\u2013. Sin embargo, \u00e9l no volvi\u00f3 al trabajo\u201d (1979, p. 15). Pero adem\u00e1s, \u00e9l mismo, luego de haber pasado algunos a\u00f1os en la vagancia (1979, p. 10), buscar\u00e1 sumarse a las filas de los asalariados ingresando a la escuela militar de maestranza en San Juan de Ul\u00faa como alumno de maquinista naval.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 en la escuela de maquinaria donde conozca a otros de los personajes que retrata en su novela: El Chino, Efr\u00e9n y el Negro son la representaci\u00f3n de las aspiraciones de los trabajadores pues, aunque estudiaban en la escuela militar, sus anhelos son usar sus conocimientos en mec\u00e1nica para trabajar de obreros calificados. Este grupo de amigos, aunque se separa, no dejar\u00e1 de ser la expresi\u00f3n de los obreros que participan de la Revoluci\u00f3n. El Chino y Mancisidor andar\u00e1n juntos hasta la muerte del primero, y el segundo encontrar\u00e1 a Efr\u00e9n en la capital. No obstante, de entre los miembros de \u00e9ste grupo, es Efr\u00e9n quien mejor encarnar\u00e1 la situaci\u00f3n de los obreros durante la Revoluci\u00f3n, pues mientras los otros amigos hab\u00edan pasado a ser soldados que peleaban en un ej\u00e9rcito de campesinos, Efr\u00e9n: \u201cVive en la capital con los suyos. Sigue siendo un obrero mec\u00e1nico. Viste un traje limpio pero ra\u00eddo por el uso. Su rostro conserva su sello burl\u00f3n, pero se ha hecho un poco adusto. Sus manos han encallecido por el trabajo y aprieta la m\u00eda con vigorosa intensidad.\u201d (1979, p. 175).<\/p>\n<p>En la conversaci\u00f3n que Mancisidor sostiene con Efr\u00e9n se puede ver que el segundo es la voz de los miles de obreros, pues el primero le pregunta: \u201c\u2013\u00bfpiensas actuar ahora? \u2013\u201d, expresi\u00f3n con que Mancisidor pregunta a su interlocutor para que \u00e9ste responda por todos los que son como \u00e9l. La respuesta es:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2013S\u00ed, porque lo estimamos necesario. Intervendremos nosotros: millares y millares de hombres regados por el suelo de M\u00e9xico. [\u2026] Somos el porvenir de la humanidad, en \u00faltima instancia. Y todo lo que en el mundo existe ha sido creado con nuestro esfuerzo.\u201d (1979, p. 176).<\/p>\n<p>Efr\u00e9n habla a nombre de la colectividad a la que pertenece: la clase obrera, sujeto revolucionario por excelencia para Mancisidor. La participaci\u00f3n de los obreros en la Revoluci\u00f3n, que tiene como principal acontecimiento la creaci\u00f3n de los \u201cbatallones rojos\u201d, es narrada por \u00e9l mismo poniendo el anuncio en su representante de la clase obrera: \u201cEfr\u00e9n me escribe una \u00faltima carta y me participa \u2013Hemos formado los batallones rojos\u2013. Y asegura que al fin se sabr\u00e1 por qu\u00e9 se lucha.\u201d (1979, p. 184).<\/p>\n<p>Mancisidor no quedar\u00e1 distante de \u00e9ste fen\u00f3meno, participar\u00e1 de los batallones rojos y con orgullo narrar\u00e1:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cMe incorporo ahora a uno de los batallones rojos, integrados por obreros de las f\u00e1bricas textiles, que apenas se inician en las batallas, en \u00e9l se encuentra el negro, a quien se comisiona en mi compa\u00f1\u00eda con lo que mi confianza crece. Los obreros me reciben con j\u00fabilo.\u201d(1979, p. 211).<\/p>\n<p>Pero Efr\u00e9n sigue siendo la voz de los obreros que, luego de ser desmovilizados militarmente, exigir\u00e1n aumento de salarios y el cumplimiento de la ley laboral, actos ante los cuales el gobierno responder\u00e1 ilegalizando las huelgas y reprimi\u00e9ndolos. Ante esta situaci\u00f3n, Efr\u00e9n ser\u00e1 quien le haga saber a Mancisidor que se ha traicionado a la clase obrera.<\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><strong>d) La unidad obrero-campesina<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Si bien, la Revoluci\u00f3n mexicana no fue de corte socialista, y Mancisidor lo ve\u00eda bien, no excluye que su concepci\u00f3n pol\u00edtica le hiciera ver en la participaci\u00f3n de las tropas de \u00e9l, y el Canteado en los Batallones rojos, la unidad entre el obrero y el campesino contra la explotaci\u00f3n. Esta idea propia del marxismo de corte sovi\u00e9tico, era considerada como necesaria para que ambos puedan hacer frente a la explotaci\u00f3n y ver cumplidas sus demandas; por esto no es raro que el novelista narrara con satisfacci\u00f3n su incorporaci\u00f3n a los Batallones rojos. En la visi\u00f3n del autor, el pacto entre la Casa del Obrero Mundial y las fuerzas constitucionalistas al mando de Carranza, no fue un error, aunque implic\u00f3 la utilizaci\u00f3n de los obreros para combatir las fuerzas de los ej\u00e9rcitos populares de Villa y Zapata, esto dado que la tarea principal era la confrontaci\u00f3n y liberaci\u00f3n de M\u00e9xico del influjo de Estados Unidos (Mancisidor, 1940, pp. 301-310; 1977, pp. 281-282). Por esto mismo, para \u00e9l la revoluci\u00f3n triunfa cuando se consolida el gobierno de Venustiano Carranza, gobierno que Mancisidor consideraba deb\u00eda ser fortalecido y apoyado en su pol\u00edtica de confrontaci\u00f3n a la intervenci\u00f3n de Estados Unidos (Mancisidor, 1940, pp. 310-316; 1977, pp. 261-276).<\/p>\n<p>Por estos motivos, Mancisidor ve en el pacto firmado por la Casa del Obrero Mundial, la alianza de los intereses de los obreros y campesinos. En su novela esto se representa cuando el Canteado como encarnaci\u00f3n de los campesinos, termina por coincidir con los obreros: \u201cahora parec\u00eda comprender tambi\u00e9n el pensamiento de los obreros como un pensamiento propio\u201d (1979: 212) y a la larga: \u201cEl Canteado y el Rata ya no discuten. Ante la resistencia enemiga son solamente dos voluntades unidas por el inquebrantable pensamiento de vencer. Vencer es la tierra y tambi\u00e9n la libertad.\u201d (1979, p. 242).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, esta uni\u00f3n es consagrada por Le\u00f3n Cardel, quien como expresi\u00f3n de la conciencia pol\u00edtica del proceso revolucionario, menciona: \u201cLlevamos una ventaja. La de saber que tenemos al fin una bandera y un mismo esp\u00edritu de lucha. As\u00ed que los campesinos y los obreros que lo comprendan correr\u00e1n a nuestro lado. S\u00f3lo entre nosotros tendr\u00e1n eco sus afanes.\u201d(1979, p. 182). Y en el mismo sentido: \u201cComo Le\u00f3n Cardel lo previera los campesinos acuden a nuestro llamado. En sus rojas banderas llevan inscritas las palabras: \u201cTierra y Libertad\u201d. Y los obreros en sus estandartes negros, han grabado una blanca calavera.\u201d (1979, p. 184).<\/p>\n<p>La alianza entre obreros y campesinos fracas\u00f3 \u2013Mancisidor lo reconocer\u00e1 mejor en su novela que en sus textos historiogr\u00e1ficos\u2013, pues los obreros organizados en los batallones rojos empezaron a movilizarse pol\u00edtica y militarmente a favor del gobierno y en contra de los campesinos. De igual manera, fracasar\u00e1 el pacto entre los obreros y el gobierno, pues este defendi\u00f3 los intereses econ\u00f3micos de los empresarios y se opuso a la exigencia obrera de mejoras salariales; esta nueva pugna llev\u00f3 al gobierno a desarmar y desmovilizar los batallones obreros.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, Mancisidor retrata que el gobierno surgido de la Revoluci\u00f3n, art\u00edfice de un pacto entre la clase trabajadora y la de propietarios, mand\u00f3 a reprimir a los obreros al igual que a las fuerzas campesinas de Villa y Zapata. Para retratar la represi\u00f3n contra la clase obrera, hace aparecer a Efr\u00e9n ahora como un obrero que protesta, y \u00e9l mismo ocupa el papel de un militar que debe dispararle:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La multitud se aproximaba rugiente. Cabezas y brazos mov\u00edan con precipitaci\u00f3n. Al frente iba un rostro conocido. Al fijar sus ojos en m\u00ed la boca de aquel rostro me grit\u00f3 algo que no escuch\u00e9. Luego el hombre se golpe\u00f3 el pecho con el pu\u00f1o cerrado como un mono enfurecido y gesticul\u00f3 con visajes violentos y muy poco humanos. [\u2026] Cuando lo tuve a unos cuantos pasos reconoc\u00ed a Efr\u00e9n. Sus palabras estaban llenas de odio, sus ademanes de furor.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2013\u00bfPor qu\u00e9 no disparas?\u2013 me grit\u00f3 descompuesto \u2013\u00bfPor qu\u00e9? \u00a1Traidor! (1979, p. 280).<\/p>\n<p>El resto de este episodio ya se ha referido antes, Mancisidor es enviado a reprimir las protestas obreras y al negarse a disparar contra los manifestantes es expulsado del ej\u00e9rcito. Para la concepci\u00f3n marxista Mancisidor al disparar contra otros sujetos de su clase social implicar\u00eda un grave error derivado de la falta de conciencia de clase. Pero a\u00fan con este pasaje, y habiendo soldados que si dispararon contra los obreros, para Mancisidor la visi\u00f3n general de la Revoluci\u00f3n es favorable, pues la tierra es entregada a los campesinos y los obreros movilizados pol\u00edticamente har\u00e1n que sus demandas se cumplan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p><em>En la rosa de los vientos <\/em>puede ser considerada una novela de la Revoluci\u00f3n mexicana al igual que una obra perteneciente al realismo socialista. La trama general, los personajes y el objetivo con que fue escrita responden a la concepci\u00f3n marxista de la historia, lo que le confiere de un car\u00e1cter excepcional que no poseen otras novelas de la Revoluci\u00f3n mexicana, y le permite dotar de sentido a los acontecimientos que para otros novelistas son inaceptables o inconcebibles como parte de un proceso de transformaci\u00f3n social, por ejemplo, la muerte en masa, las disputas pol\u00edticas.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n marxista de Mancisidor opera desde el momento en que concibe responder a Mariano Azuela, y piensa en retratar a personajes conscientes del significado del proceso revolucionario que se suman a la lucha por ideales colectivos y no por intereses individuales. Estos personajes son los que pueden enfrentar las desavenencias, peligros y complicaciones derivados de la actuaci\u00f3n por la transformaci\u00f3n social, transformaci\u00f3n que a momentos parece ser desplazada por la mezquindad de intereses individuales y diluirse en la confusi\u00f3n. El m\u00e1s ejemplar de estos personajes es Le\u00f3n Cardel, quien se presenta dotado de claridad en los momentos m\u00e1s confusos y que no pierde de vista las metas colectivas ni en los momentos m\u00e1s oscuros, es el ejemplo de que para Mancisidor estos personajes existen y son imprescindibles.<\/p>\n<p>Con <em>En la rosa de los vientos <\/em>Mancisidor cumple su objetivo, decir que la Revoluci\u00f3n fue m\u00e1s que muerte o caos, adem\u00e1s establece un deslinde entre la pureza revolucionaria y el bandidaje<strong><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"> [6]<\/a> <\/strong>(Matute, 2011, p. 127) al exponer que si bien en la Revoluci\u00f3n particip\u00f3 gente como Demetrio Mac\u00edas, carentes de conciencia, en todo caso contribuyeron para que el resultado final fuera una Revoluci\u00f3n favorable para los trabajadores del campo y la ciudad que contaban con personajes como Le\u00f3n Cardel.<\/p>\n<p><em>En la rosa de los vientos <\/em>se expresa que, al igual que los miembros del Partido Comunista de M\u00e9xico en las d\u00e9cadas de 1930 y 1940, para Mancisidor la Revoluci\u00f3n mexicana deb\u00eda ser defendida de la reacci\u00f3n y el imperialismo norteamericano, y m\u00e1s a\u00fan, deb\u00eda tener continuidad en la pol\u00edtica y en su correlato narrativo, se deb\u00eda encarar la visi\u00f3n pesimista de Azuela y continuar la producci\u00f3n literaria: \u201c\u00a1Que va a estar agotada la Revoluci\u00f3n mexicana como fuente de creaci\u00f3n art\u00edstica! All\u00ed est\u00e1n las luchas por la nacionalizaci\u00f3n petrolera; por la industrializaci\u00f3n del pa\u00eds; \u00a1por llevar el alfabeto a los pueblos m\u00e1s apartados del territorio nacional!\u201d (1980a, p. 903).<\/p>\n<p>Pero la visi\u00f3n marxista no est\u00e1 s\u00f3lo presente en la esencia de su novela, pues algunos elementos de forma responden tambi\u00e9n a una concepci\u00f3n marxista de la literatura: el realismo socialista. Tal hecho es lo que hace que Le\u00f3n Cardel a lo largo de la novela sea quien exponga con claridad las complicaciones a que se enfrentan los revolucionarios e indique a los otros personajes, y a los lectores, el camino a seguir. La estructura de las novelas del realismo socialista de corte sovi\u00e9tico, que influyeron en Mancisidor, tiende siempre a se\u00f1alar los pasos a seguir en la lucha de las clases oprimidas y explotadas, se\u00f1alar meta de la emancipaci\u00f3n y el fin de la explotaci\u00f3n, y esto es lo que hace Le\u00f3n Cardel al afirmar:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cCuando los pueblos se levantan es dif\u00edcil aplacarlos. El nuestro no abandonar\u00e1 las armas hasta que no obtenga lo que reclama. Triunfante sobre el actual enemigo seguir\u00e1 peleando \u00bfContra qu\u00e9 o contra qui\u00e9n? Contra todo lo que se oponga a sus designios y contra todo aqu\u00e9l que piense empresa f\u00e1cil detener una corriente desbordada.\u201d(1979, p. 159).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Publicado originalmente en <em>Sincron\u00eda. Revista de Filosof\u00eda, Letras y Humanidades. <\/em>Departamento de Filosof\u00eda \/ Departamento de Letras de la Universidad de Guadalajara. A\u00f1o XXIII. N\u00famero 76. Julio-Diciembre de 2019.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a><\/strong> Para el presente trabajo se utiliz\u00f3 la edici\u00f3n incluida en el tomo III de las <em>Obras completas de Jos\u00e9 Mancisidor <\/em>publicado en 1979. El material consultado no tiene diferencias con la primera edici\u00f3n que data de 1940.<\/p>\n<p><strong><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[2]<\/a> <\/strong>La idea de que la lucha de los obreros y campesinos no hab\u00eda terminado con la promulgaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n de 1917 se expresa de forma expl\u00edcita en su texto <em>S\u00edntesis hist\u00f3rica del movimiento social en M\u00e9xico<\/em> (1940, pp. 319-331).<\/p>\n<p><strong><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[3]<\/a><\/strong> Con base en los rasgos de car\u00e1cter negativo (h\u00e9roes degradados que ejecutan acciones inmorales o salvajes) con que algunos novelistas retratan la Revoluci\u00f3n Mexicana, Ruiz Abreu busca reinterpretar la Novela de la Revoluci\u00f3n mexicana como expresi\u00f3n de trasgresi\u00f3n de la vida normal y por tanto aproximarla a lo que implica una situaci\u00f3n festiva en que lo popular irrumpe (2010).<\/p>\n<p><strong><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[4]<\/a><\/strong> La concepci\u00f3n del realismo socialista fue consolidada en 1934 por Andrei Zhdanov (2019) en el Primer Congreso de Escritores Sovi\u00e9ticos, donde declar\u00f3: \u201cLa veracidad y la exactitud hist\u00f3rica de la imagen art\u00edstica deben vincularse con la tarea de la transformaci\u00f3n ideol\u00f3gica, de la educaci\u00f3n de los trabajadores en el esp\u00edritu del socialismo. Este m\u00e9todo en la ficci\u00f3n y la cr\u00edtica literaria es lo que llamamos el m\u00e9todo del realismo socialista. Nuestra literatura sovi\u00e9tica no teme ser llamada tendenciosa, ya que en la \u00e9poca de la lucha de clases no existe ni puede haber literatura que no sea de clase, tendenciosa o pol\u00edtica.\u201d<\/p>\n<p><strong><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[5]<\/a><\/strong> Sefchovich dir\u00e1 de Azuela: \u201cno entiende que se asesine a una familia entera para que el padre pueda irse a la Revoluci\u00f3n sin el remordimiento de dejarlo abandonados, ni entiende que se deje a un muerto bajo la ventana d\u00edas y d\u00edas a la mirada de una ni\u00f1a, o que se robe y se masacre a los pasajeros de un tren como hac\u00edan los cristeros fan\u00e1ticos. No sabe por qu\u00e9 lucha Demetrio Mac\u00edas\u201d (1987, p. 89).<\/p>\n<p><strong><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[6]<\/a><\/strong> La cuesti\u00f3n de \u00e9ste deslinde Matute la usa al analizar la obra literaria de Teja Zabre, pero considero de utilidad la idea para aplicarla a la obra de Mancisidor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias <\/strong><\/p>\n<p>Aub, M. (1985). <em>Gu\u00eda de narradores de la Revoluci\u00f3n Mexicana<\/em>, M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Castro, A. (1965). <em>La novela de la revoluci\u00f3n<\/em>, M\u00e9xico: Aguilar.<\/p>\n<p>Dessau, A. (1996). <em>La novela de la Revoluci\u00f3n Mexicana<\/em>, M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Furmanov, D. (1936). <em>Chapaief. El guerrillero rojo<\/em>, Buenos Aires: Cronos.<\/p>\n<p>Gurr\u00ed, J. y Le\u00f3n, M. (1978). La investigaci\u00f3n hist\u00f3rica. 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