{"id":2166,"date":"2020-09-26T16:10:42","date_gmt":"2020-09-26T16:10:42","guid":{"rendered":"http:\/\/elmachete.mx\/?p=2166"},"modified":"2020-09-26T16:20:33","modified_gmt":"2020-09-26T16:20:33","slug":"ayotzinapa-crimen-y-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2020\/09\/26\/ayotzinapa-crimen-y-esperanza\/","title":{"rendered":"Ayotzinapa: crimen y esperanza"},"content":{"rendered":"<h6><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-2167\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/1366_2000-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/1366_2000-300x199.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/1366_2000-768x510.jpg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/1366_2000-640x425.jpg 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/1366_2000-50x33.jpg 50w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/1366_2000-600x399.jpg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/1366_2000-210x140.jpg 210w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/1366_2000.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><strong>Imagen. Internet<br \/>\nDiego Sim\u00f3n S\u00e1nchez\/Cuartoscuro*<\/strong><br \/>\nPie de foto original: <em>M\u00c9XICO, D.F., 14OCTUBRE2014.- Estudiantes de la Facultad de Artes y Dise\u00f1o de la UNAM colocaron los retratos de los 43 normalistas desaparecidos <\/em><br \/>\n<em>de Ayotzinapa en d\u00edas pasados en el municipio de Iguala, Guerrero, como parte de las actividades que se realizan durante el paro en varias facultades de la M\u00e1xima Casa <\/em><br \/>\n<em>de Estudios en apoyo a los j\u00f3venes normalistas.<\/em><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>Ayotzinapa: crimen y esperanza**<\/strong><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Por <strong><span style=\"color: #333333;\">Crist\u00f3bal Le\u00f3n Campos<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>I<\/strong><\/p>\n<p>El estado de Guerrero es una de las entidades federativas de la Rep\u00fablica Mexicana con mayor \u00edndice de desigualdad social, los niveles de marginaci\u00f3n y explotaci\u00f3n lo ubican en la lista roja de pobreza extrema, que asola a m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n del pa\u00eds. Esta condici\u00f3n ha generado a lo largo de la historia contempor\u00e1nea que sea precisamente Guerrero uno de los territorios con presencia continua de movilizaciones sociales y organizaciones clandestinas que buscan, o han buscado, reivindicar los derechos violados y satisfacer las necesidades b\u00e1sicas de su poblaci\u00f3n. Guerrero, junto a los estados de Oaxaca y Chiapas, comparte una larga historia de resistencia, pero tambi\u00e9n de represi\u00f3n y violencia de Estado.<\/p>\n<p>La geof\u00edsica de Guerrero permite que mantenga caracter\u00edsticas marcadamente rurales, siendo los trabajadores del campo, la organizaci\u00f3n comunal y las formas culturales tradicionales aspectos muy representativos, tanto en la resistencia social como en su composici\u00f3n clasista. Larga es la resistencia emprendida por los comuneros, obreros, campesinos y estudiantes de Guerrero, cuyas expresiones han dado lugar a todas las formas de lucha, desde el movimiento de masas hasta la guerrilla. De manera particular, las organizaciones estudiantiles han jugado un papel relevante ante la injusticia y el desprecio gubernamental (que no olvido). Estudiantes y egresados de la Universidad Aut\u00f3noma de Guerrero (UAG) y de la Normal Rural \u201cRa\u00fal Isidro Burgos\u201d de Ayotzinapa han acompa\u00f1ado por d\u00e9cadas los reclamos sociales de amplios sectores marginados, siendo ellos mismos, un sector carente en diversos temas; particularmente es conocido el compromiso de los normalistas de Ayotzinapa, cuyo origen es eminentemente rural y campesino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>II<\/strong><\/p>\n<p>El tiempo pasa desde la desaparici\u00f3n de 43 estudiantes de la Normal Rural \u201cRa\u00fal Isidro Burgos\u201d y del asesinato de 6 personas, entre ellos tres estudiantes, a manos del Estado mexicano. La conmoci\u00f3n y el dolor se han extendido a buena parte del territorio nacional y poco a poco se va gestando un movimiento de solidaridad entre diferentes escuelas y universidades del pa\u00eds, que podr\u00eda desembocar en un gran movimiento popular que haga frente al terror que hoy gobierna en la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Guerrero es centro del dolor del pueblo de M\u00e9xico, la indignaci\u00f3n se expresa de muchas formas y, sin embargo, lo \u00fanico que se ha logrado es la comprobaci\u00f3n de que el asesinato y la desaparici\u00f3n forzada son una pr\u00e1ctica com\u00fan en M\u00e9xico y para muestra la infinidad de fosas con restos humanos que han aparecido. No es noticia nueva, aunque la magnitud siempre sospechada y pocas veces comprobada ha incrementado la rabia que se siente ante tan grave situaci\u00f3n e impunidad. El Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), indica que durante la gesti\u00f3n de Enrique Pe\u00f1a Nieto se alcanz\u00f3 una cifra mayor a los treinta mil mexicanos desaparecidos.<\/p>\n<p>Vivimos tiempos de ruptura y de construcci\u00f3n, el desprestigio que han alcanzado los partidos pol\u00edticos (de todos los colores) era inimaginable unos a\u00f1os atr\u00e1s. La falta de confianza en el sistema judicial y descr\u00e9dito a la mayor\u00eda de los medios de comunicaci\u00f3n abren paso a la construcci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de nuevas formas de organizaci\u00f3n social y de comunicaci\u00f3n, que se van articulando desde una perspectiva cr\u00edtica e incluso esc\u00e9ptica a todo lo existente hasta ahora.<\/p>\n<p>No se pude permitir tal cinismo cuando nos dicen que no hay m\u00e1s avances en las investigaciones. Sabemos que saben que sucedi\u00f3, sabemos que se ocultan los unos a los otros en las c\u00fapulas del poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico, no somos los ingenuos que arriba creen. El dolor y la rabia que sienten los familiares, los compa\u00f1eros de la Normal Rural, y que sentimos todos, no tiene olvido. En la memoria del pueblo de M\u00e9xico hay muchas fechas tr\u00e1gicas (Tlatelolco, Acteal, Atenco, Oaxaca, Ayotzinapa, etc.), muchas matanzas, desapariciones y mentiras. No se ha olvidado ninguna. Simplemente aguardan la llegada de la justicia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>III<\/strong><\/p>\n<p>Hace ya m\u00e1s de siglo y medio que Carlos Marx escribi\u00f3 una de sus m\u00e1s principales obras intitulada <em>El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte<\/em>. En ella analiz\u00f3 la revoluci\u00f3n francesa de 1848-1851 y desarroll\u00f3 de forma m\u00e1s acabada los principios fundamentales del materialismo hist\u00f3rico; la teor\u00eda de la lucha de clases y de la revoluci\u00f3n proletaria; la doctrina del Estado y de la dictadura proletaria. En esta obra, Marx decret\u00f3 de manera categ\u00f3rica y trascendente, para todo su pensamiento posterior, el hecho fundamental de que el proletariado tiene, como condici\u00f3n inevitable para su desarrollo, que destruir la maquinaria que hace funcionar al Estado burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>En la misma obra plante\u00f3 que la historia se repite dos veces: \u201cla primera como tragedia, la segunda como farsa\u201d. Ejemplo de su lectura cr\u00edtica de Hegel, dos palabras resaltan en estos momentos de la frase en forma particular: tragedia y farsa. Para nadie en M\u00e9xico son ajenas las tr\u00e1gicas condiciones en que millones de personas viven a diario; la extrema pobreza, el analfabetismo, la discriminaci\u00f3n y racismo, junto a la explotaci\u00f3n laboral, laceran toda posibilidad de desarrollo de las clases despose\u00eddas. No es un secreto que literalmente cientos de personas son despedidos y arrojados a la extrema pobreza por un sistema que en su naturaleza lleva tatuado como sello distintivo la frase \u201cinhumano\u201d.<\/p>\n<p>La farsa en que han convertido nuestra realidad a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n, que c\u00f3mplices de los poderes reducen nuestras vidas a simples personajes de telenovela, donde se nos dicta como sentencia b\u00edblica el papel y el rol que cada uno de nosotros debe jugar en el concierto social, \u00fanicamente dependiendo de la clase a la que pertenezcamos. Los moldes perfectamente confeccionados deben ser rellenados por los individuos de manera acr\u00edtica. Salirse de los esquemas establecidos es, sin duda, una ofensa mayor que el \u00f3rgano regulador del poder \u2013el Estado\u2013 debe detener a toda costa, siendo la violencia el modo m\u00e1s brutal y m\u00e1s recurrido en la historia. As\u00ed lo fue la Inquisici\u00f3n, as\u00ed lo es hoy. La criminalizaci\u00f3n de la protesta social y de la organizaci\u00f3n de los de abajo para defender sus derechos y luchar por mejores condiciones de vida.<\/p>\n<p>Los hechos de violencia en el estado de Guerrero, son s\u00f3lo una m\u00e1s de las m\u00faltiples expresiones represivas del Estado, que temeroso de la organizaci\u00f3n popular recurre a la fuerza para imponer su voluntad y mantener su dominio. La nota sangrienta vuelve a ocupar nuestras plumas e indignar nuestros corazones. La violencia de Estado es el baile que los cerdos celebran deliberadamente, es su banquete; donde sedientos de impunidad juegan con las vidas como si arrojaran el cubilete esperando ver qui\u00e9n gana.<\/p>\n<p>Guerrero es la llaga tr\u00e1gica de la farsa real de nuestro M\u00e9xico. Es la expresi\u00f3n de la injusticia consumada en violencia. Es el dolor de una naci\u00f3n que en horario estelar ve masacrar sus derechos y sue\u00f1os y se acuesta so\u00f1ando con poseer materialmente lo que en nada satisface su m\u00e1s sublime necesidad humana. Guerrero es, en suma, nuestra historia patria negada. Es Ayotzinapa, Tlatelolco, Oaxaca, Atenco, Aguas Blancas, Chiapas y muchos, pero muchos m\u00e1s. La violencia de Estado es el baile que los cerdos celebran deliberadamente, es su banquete; donde sedientos de impunidad juegan con las vidas como si arrojaran el cubilete esperando ver qui\u00e9n gana. Guerrero como todo M\u00e9xico est\u00e1 en pie, sostenido por quienes construimos esta sociedad y la hacemos avanzar. Invertir el orden de cosas, como planteara Marx en <em>El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte<\/em>, es en s\u00ed el inicio del fin de la farsa y la tragedia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n<p>Las historias casi fant\u00e1sticas con que el gobierno ha intentado cubrir su responsabilidad se han acompa\u00f1ado en todo momento con el incremento de la violencia represiva, el hostigamiento y la persecuci\u00f3n a quienes no aceptan quedarse sentados esperando que la justicia se establezca por mandato divino. Los padres de familia, el magisterio disidente organizado en la CETEG, la sociedad civil guerrerense y millones de mexicanos y ciudadanos del mundo, han mantenido vigente el reclamo y exigencia de la pronta aparici\u00f3n con vida de los estudiantes normalistas. Siete largos meses transcurridos y a\u00fan se ve lejos la posibilidad de establecer la justicia, en un claro caso m\u00e1s de impunidad por parte del Estado mexicano, en el que se encubre la verdad y se protege a los culpables materiales e intelectuales cerrando el pacto entre el gobierno y el crimen organizado.<\/p>\n<p>El estado de Guerrero est\u00e1 marcado de forma particular por la violencia represiva de los gobernantes. En las d\u00e9cadas de 1960 y 1970 la guerra sucia desapareci\u00f3 a centenares de personas cuyo destino dif\u00edcilmente se logre saber con certeza. En 1995 fueron masacrados campesinos desarmados en Aguas Blancas y en 1998 tuvo lugar un hecho similar en el Charco. En las \u00faltimas fechas recordemos que el 12 de diciembre de 2011 fueron asesinados dos normalistas de Ayotzinapa por parte de elementos de la Polic\u00eda Ministerial en Chilpancingo, todo esto junto a un sinn\u00famero de casos de ejecuciones y desapariciones forzadas. Estos casos son ejemplo del car\u00e1cter estructural de la violencia de Estado. En Guerrero la presencia del ej\u00e9rcito en las comunidades rurales e ind\u00edgenas es com\u00fan y forma parte de la vida cotidiana, representa claramente la impunidad en que se siguen reproduciendo diversas formas de violencia como el racismo y la transgresi\u00f3n sistem\u00e1tica de los m\u00e1s elementales derechos humanos. La existencia de cacicazgos es otro ejemplo de la complicidad entre gobierno y crimen organizado.<\/p>\n<p>La historia de la Escuela Normal de Ayotzinapa se inscribe en la historia de lucha de las Escuelas Normales Rurales. Que si bien fueron creadas como parte de la pol\u00edtica de Estado, los a\u00f1os posrevolucionarios trajeron poco a poco enormes contradicciones entre su existencia y su supervivencia, pues las pol\u00edticas educativas fueron alej\u00e1ndose cada vez m\u00e1s de su origen social, para dar paso a la actual realidad neoliberal. El proyecto educativo ruralista se ha visto amenazado desde d\u00e9cadas atr\u00e1s, con el fin de diversos programas, el cierre de muchas Escuelas Normales y la tensi\u00f3n agudizada con el modelo pol\u00edtico que privilegia la ganancia en detrimento de la comunidad y los aspectos sociales.<\/p>\n<p>A casi cien a\u00f1os de que fueron creadas las Escuelas Normales Rurales, nuestro pa\u00eds cambi\u00f3 de un modelo de Estado de bienestar, a un Estado controlado con poderes f\u00e1cticos, el narcotr\u00e1fico y la violencia organizada. Se pas\u00f3 de la defensa de la soberan\u00eda nacional a la entrega de los recursos naturales a los monopolios transnacionales. Se transit\u00f3 de la reforma a la contrarreforma agraria y dem\u00e1s reformas estructurales que van sepultando toda herencia de la Revoluci\u00f3n de 1910. La agresi\u00f3n a los estudiantes normalistas de Ayotzinapa es una paradoja, pues las Escuelas Normales Rurales fueron creadas precisamente para defender lo que representan y ahora son criminalizadas. Ayotzinapa representa la organizaci\u00f3n colectiva, el autogobierno y la lucha campesina. Los valores eminentemente sociales son los que se persiguen por el Estado y es Ayotzinapa un ejemplo de ellos, cuyo origen se encuentra en los ideales del socialismo mexicano.<\/p>\n<p>La rabia que en estas fechas siente el pueblo de Guerrero es compartida por millones de mexicanos, que han sufrido en diferentes formas la explotaci\u00f3n, marginaci\u00f3n y represi\u00f3n que el modelo econ\u00f3mico impone. Su rabia es digna pues es la que siente todo aquel que ve sus derechos pisoteados y que, sin embrago, no desiste, no se entrega y no permite que pasen sobre su dignidad. Ayotzinapa es ejemplo de resistencia. La disyuntiva es como dar cauce a esa rabia de forma organizada y colectiva.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>V<\/strong><\/p>\n<p>La sociedad es consciente de que lo acontecido esos tr\u00e1gicos d\u00edas. Es un crimen de Estado. Sin embargo, a\u00fan hay que determinar aspectos tan fundamentales como el verdadero destino que los 43 estudiantes han tenido. Desde luego, el deseo y la esperanza de M\u00e9xico es que permanezcan con vida y puedan en alg\u00fan momento pr\u00f3ximo retornar a sus hogares. Y aunque esta afirmaci\u00f3n pueda parecer, para algunos, exagerada, baste recordar la perversidad del Estado. Muchos son los casos que ayudan a mantener el sue\u00f1o del rencuentro. Adem\u00e1s est\u00e1 el ejemplo de las dictaduras sudamericanas, donde miles de seres fueron desprendidos de sus comunidades y familias, para tiempo despu\u00e9s retornar. Por eso la consigna general del movimiento sigue siendo, como desde el primer d\u00eda, \u00a1vivos se los llevaron, vivos los queremos!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>VI<\/strong><\/p>\n<p>La Convenci\u00f3n Internacional para la protecci\u00f3n de todas las personas contra las desapariciones forzadas establece como desaparici\u00f3n forzada: \u201cel arresto, la detenci\u00f3n, el secuestro o cualquier otra forma de privaci\u00f3n de la libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que act\u00faan con la autorizaci\u00f3n, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privaci\u00f3n de libertad o del ocultamiento de la suerte o paradero de la persona desaparecida, sustray\u00e9ndola a la protecci\u00f3n de la ley\u201d. Este Tratado Internacional fue ratificado por M\u00e9xico el 18 de marzo de 2008 y entr\u00f3 en vigor el 23 de diciembre de 2010.<\/p>\n<p>Una mirada r\u00e1pida a los \u00faltimos a\u00f1os de la vida en M\u00e9xico demuestra lo com\u00fan que resulta hablar de la desaparici\u00f3n forzada; forma parte del habla com\u00fan. Se ha convertido en un elemento m\u00e1s de la cotidianeidad, siendo no solamente peligroso sino que adem\u00e1s lo convierte en un hecho aceptado de manera pasiva al concebirse como algo incluso \u201cnormal\u201d. Pero una mirada m\u00e1s profunda a la historia de nuestro pa\u00eds permite comprobar el repudiable hecho de que la desaparici\u00f3n forzada es una pr\u00e1ctica institucionalizada por los diferentes gobiernos, sean estatales o federales, utilizada contra quienes se vinculan o forman parte de los diferentes movimientos sociales que se suscitan. La violencia de Estado es una realidad, y las desapariciones forzadas una de sus expresiones. La guerra sucia no ha terminado, sigue vigente y se extiende con formas mucho m\u00e1s perversas, aunque mantiene los elementos centrales que le permiten implantar la impunidad y el miedo entre la sociedad. Es tal el grado de institucionalizaci\u00f3n de la violencia que la gente com\u00fan incluso llega a expresar frases que avalan de forma consciente o inconsciente su realizaci\u00f3n. Es decir, se ha interiorizado de tal forma con la ayuda de los medios de comunicaci\u00f3n que criminalizan a todo aquel que piense o act\u00fae diferente, que se llega al grado de que en ocasiones la sociedad es c\u00f3mplice de uno de los m\u00e1s crueles cr\u00edmenes contra la humanidad. Desde luego, nada de ello exculpa al Estado de su perversidad, muy al contrario, demuestra el grado deshumanizado que llegan a tener quienes ocupan y ejercen el poder desde las esferas del gobierno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>VII<\/strong><\/p>\n<p>Criminalizar es una de las estrategias del Estado contra quienes se atreven a levantar la voz y exigir justicia. En M\u00e9xico la criminalizaci\u00f3n es pan de todos los d\u00edas. Toda demanda social o manifestaci\u00f3n p\u00fablica de inconformidad es r\u00e1pidamente asociada con la delincuencia, con el narcotr\u00e1fico o con cualquier otro tipo de crimen organizado. El Estado utiliza en esta estrategia el servilismo de los medios masivos de comunicaci\u00f3n, que se prestan para difundir versiones distorsionadas de los hechos, poniendo por delante el amarillismo, la mentira y los intereses privados.<\/p>\n<p>El Estado utiliza sus diferentes instrumentos represivos para mantener el orden. Ya sea mediante su aparato judicial o de sus brazos violentos, como son la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito. La criminalizaci\u00f3n utiliza distintas estrategias como son: la judicializaci\u00f3n de la protesta social, la represi\u00f3n pol\u00edtica abierta y la militarizaci\u00f3n. La protesta es un derecho, no un delito, pero el Estado la concibe como un peligro para sus intereses y por ello la criminaliza, la reprime o en su caso extermina a quienes participan. Aun as\u00ed, pese a las acciones en su contra, las movilizaciones no se detienen y las voces no callan ante la injusticia. Los mismos pueblos criminalizados tienen en la memoria una eficaz herramienta de lucha. Por ello es necesario difundir lo acontecido y clamar justicia. Ayotzinapa es el reclamo m\u00e1s humano que en nuestro pa\u00eds se realiza en estas fechas. La voz en alto no clama justicia \u00fanicamente por los desaparecidos y asesinados, clama el fin de la injusticia hist\u00f3rica y presente. Ayotzinapa es la esperanza de todo un pa\u00eds que ofrendando a sus hijos construye su provenir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>VIII<\/strong><\/p>\n<p>En el crimen de Estado sobre los normalistas de Ayotzinapa, la impunidad se revela como \u00fanica certeza, pues nada, absolutamente nada, podr\u00e1 devolver a las familias, amigos y compa\u00f1eros los momentos perdidos, la distancia y desde luego nada podr\u00e1 reparar el dolor. M\u00e1s all\u00e1 de que se conozca el destino de los 43 desaparecidos, la impunidad ha quedado sellada como una ofensa m\u00e1s a nuestras libertades y a nuestra humanidad. Lo acontecido el 26 y 27 de septiembre de 2014 es sin duda un <em>delito de lesa humanidad<\/em>. Es la muestra de la descomposici\u00f3n social y pol\u00edtica del pa\u00eds y de sus estructuras de gobierno llenas de corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, y como gesto humano, Ayotzinapa sigue siendo nuestra mayor esperanza. Esa esperanza que es todo y nada. Nada en cuanto inmaterial y es todo en cuanto aliento. No hay movimiento alguno sin aliento y por tanto sin esperanza. La esperanza ha contribuido con la historia, tiene un car\u00e1cter revolucionario alejado de la visi\u00f3n religiosa con la que se le suele relacionar. Muy al contrario, esperanza es el nombre del pu\u00f1o \u00e1lgido que se levanta contra la opresi\u00f3n. Hoy despu\u00e9s de un a\u00f1o, Ayotzinapa de pie y con la vista de frente, levanta el pu\u00f1o como se\u00f1al de que, a pesar de todo, sigue siendo la esperanza lo que nos gu\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>IX<\/strong><\/p>\n<p>La espera, la esperanza puesta en el regreso, sigue moviliz\u00e1ndolos. De igual forma, la mentira y las falsas verdades del poder van quedando gravadas con mayor profundidad. Se sabe de la mentira del Estado, de sus falsas verdades, pero tambi\u00e9n se sabe de la desolaci\u00f3n y el desamparo que se quiere imponer para dar lugar a la desesperanza y el ocultamiento de una p\u00e1gina m\u00e1s de la historia patria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>X<\/strong><\/p>\n<p>Las efem\u00e9rides de muerte no son casualidades, no las hay en un mundo que se rige por la soberbia del poder, Ayotzinapa est\u00e1 m\u00e1s cerca de Tlatelolco de lo que la geograf\u00eda f\u00edsica podr\u00eda decir. El calendario de la muerte que cada a\u00f1o trazan los jerarcas de la desesperanza los hermana. No hay casualidades, no las hay. Se cumplen cuatro a\u00f1os de la desaparici\u00f3n de los 43 normalistas, y en tan s\u00f3lo unas semanas la masacre del 2 de octubre cumplir\u00e1 cincuenta. Tantos d\u00edas, tantas horas, tanto dolor. El silencio sigue siendo el mismo, no se sabe lo que todos sabemos, se calla lo ya dicho, se evita nombrar lo que con sangre ha escrito su nombre. Parecer\u00eda que funciona, dir\u00e1n riendo que han vencido, que las pruebas se quemaron tan r\u00e1pido como un instante, mas lo que se talla en lo profundo del coraz\u00f3n no alcanza jam\u00e1s olvido, y es que nuestro coraz\u00f3n late, cada d\u00eda late m\u00e1s fuerte devolvi\u00e9ndonos la esperanza.<\/p>\n<p>El movimiento del 1968 gener\u00f3 un renacer social, critic\u00f3 cada una de las estructuras de aquella \u00e9poca. Profundo reclamo de cansancio y hasti\u00f3. Los roles de g\u00e9nero, la pol\u00edtica, la democracia, el Gobierno, el Poder y mucho m\u00e1s fue cuestionado. Las simientes de lo que se cre\u00eda sagrado fueron sacudidas por las pisadas certeras de la juventud que dijo basta. Hoy vivimos tiempos definitorios, de nuevo el grito que exclama sean removidas las simientes surge desde lo profundo, desde abajo, donde habitamos quienes damos forma a las sociedades. Ayotzinapa es un dolor fresco, Tlatelolco es el reuma de un sistema podrido sostenido por lacayos que con sus manos sostienen lo ya derruido. No hay casualidades, no las hay, hoy seguimos exigiendo justicia y sumando voces para este mundo transformar. Hoy los estudiantes dan la lucha nuevamente por una mejor naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre tanta muerte, entre tanto cinismo, hay luces de esperanza, los padres de los normalistas ejemplifican la grandeza del amor y la fortaleza de la conciencia que despierta en el \u201crojo amanecer\u201d. Ayotzinapa tiene en ellos su expresi\u00f3n de vida. En Tlatelolco a\u00fan se enmudecen muchos nombres, los centenares de desaparecidos no llenan libretas ni sus rostros conocemos, an\u00f3nimas deudas, impunes sus verdugos se repiten cada a\u00f1o, cuarenta y ocho a\u00f1os de un dolor inagotable y a pesar de todo, de tanta muerte, \u00a1seguimos cantando!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>XI<\/strong><\/p>\n<p>Un entorno de impunidad sirve de antesala al cumplimiento de un aniversario m\u00e1s del crimen de Iguala en el Estado de Guerrero. Los 43 siguen perdidos en la oscura noche que ha desgarrado al pa\u00eds hasta en su \u00faltima esencia. El dolor sigue siendo el mismo. La humanidad frente a la sinraz\u00f3n del Poder. Ayotzinapa es la s\u00edntesis de la rabia y el cinismo con que se escribe la historia nacional.<\/p>\n<p>El sentimiento general de la sociedad es referente del malestar que impera en toda la geograf\u00eda mexicana. Desconcierto y temor, indignaci\u00f3n y frustraci\u00f3n. Desesperanza que buscan los poderosos implantar en las mentes y los corazones de la sociedad, la violencia y su monopolio estatal pretende acabar con toda ilusi\u00f3n de establecer la justicia y un poco de raz\u00f3n en un pa\u00eds burlado al grado descarado de que el llamado Presidente olvida por error de imprenta respetar las leyes. \u00bfQu\u00e9 podemos esperar frente a tanta impunidad?, \u00bfacaso hay salida ante el desamparo social? La frente en alto de los padres que buscan a sus hijos desaparecidos es la respuesta m\u00e1s cabal que en los \u00faltimos a\u00f1os hemos presenciado, nada est\u00e1 perdido mientras la fuerza de la utop\u00eda nos empuje a seguir resistiendo.<\/p>\n<p>El tiempo pasa. Se pierde en los calendarios del Poder, entre telenovelas recicladas y alienantes del sentido humano. Pero abajo, ah\u00ed donde la mirada de quien dice mandar no alcanza a llegar, donde aquellos que juegan con nuestras vidas llam\u00e1ndole \u201cdesarrollo\u201d no pueden por lo menos nombrar, ah\u00ed, ah\u00ed mismo y desde siempre, el tiempo es otro y pasa, claro que pasa, s\u00f3lo que su paso es diferente. Si arriba se olvida, abajo se recuerda. Un recuerdo muy humano, muy propio de quienes el dolor les asiste junto con la raz\u00f3n del reclamo; ah\u00ed donde habita la dignidad, ah\u00ed la utop\u00eda es praxis y se materializa en la resistencia. El otro mundo existe desde hace tanto en el palpitar humano de los pu\u00f1os siempre en alto.<\/p>\n<p>Una luz de esperanza para muchos se vislumbra en la posibilidad de que se establezca una Comisi\u00f3n para la Verdad y la Justicia. Falta a\u00fan camino por andar. La verdad y la justicia llegar\u00e1n cuando el pueblo organizado exija el fin del r\u00e9gimen de muerte que nos oprime desde tanto tiempo atr\u00e1s. S\u00f3lo el pueblo puede establecer la justicia y la verdad definitivas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>XII<\/strong><\/p>\n<p>Instaurar la justicia en el pa\u00eds ser\u00e1 un proceso complejo que requiere de la voluntad pol\u00edtica y social. Conjugar las acciones a favor del esclarecimiento de lo acontecido el 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, requerir\u00e1 romper con las estructuras de corrupci\u00f3n que han obstruido los procesos de investigaci\u00f3n en torno a los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa y de las tres personas asesinadas en esos mismos hechos. Sanar las heridas nacionales es un requisito para poder hablar de una nueva etapa en la sociedad mexicana.<\/p>\n<p>La firma del Decreto para la Comisi\u00f3n de la Verdad de Ayotzinapa es un paso necesario. La indicaci\u00f3n del presidente Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador para que todas las instituciones relacionadas se pongan a disposici\u00f3n de la verdad, puede parecer una muestra de esa voluntad pol\u00edtica requerida, tendremos todos en la sociedad que vigilar los procesos que se instauren, las medidas que se tomen y sobre todo que realmente los actos que se efect\u00faen est\u00e9n dirigidos al esclarecimiento de lo sucedido. El crimen de Estado debe ser juzgado y los culpables deben pagar por su participaci\u00f3n en las desapariciones forzadas y en la criminalizaci\u00f3n que han padecido los estudiantes normalistas y sus familiares. Es necesario dar fin a la violencia sist\u00e9mica que desde los a\u00f1os sesenta se aplica e impone sobre los movimientos sociales, los activistas y dem\u00e1s ciudadanos conscientes que levantan la voz para exigir mejores condiciones de vida. Establecer la justicia en Ayotzinapa ser\u00eda un gran paso para frenar la guerra sucia que hasta hoy ha ejercido el poder en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n tendr\u00e1 que retomar el rumbo. Deshacer las trampas puestas por quienes estuvieron antes a cargo, pues mucha informaci\u00f3n fue ocultada, manipulada, eliminada o falseada, para que el gobierno del ex presidente Enrique Pe\u00f1a Nieto pudiera dar a conocer su \u00abverdad hist\u00f3rica\u00bb, misma que se derrumbo a los pocos minutos de que fuera anunciada. El cinismo acostumbrado del poder ha generado la desconfianza con que la sociedad observa los resultados ofrecidos hasta la fecha, pero, sobre todo, gener\u00f3 el incremento del dolor con que los familiares ven esos procesos de investigaci\u00f3n sobre sus hijos, pues los estudiantes de Ayotzinapa han sido negados de muchas maneras por el Poder. Si hay voluntad real de esclarecer los hechos se manifestar\u00e1 en la forma en que se vayan realizando los peritajes y averiguaciones, la manera en que se informe a la sociedad sobre los avances y el trato que reciban los familiares. A\u00fan hay mucho escepticismo a pesar de la firma del decreto y es normal por lo instituido de la corrupci\u00f3n en los sistemas de justicia y por la constante impunidad que ha gobernado durante a\u00f1os en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>La sociedad debe jugar su papel exigiendo transparencia y veracidad, haciendo del tema un di\u00e1logo entre las partes. Las manifestaciones de repudio al crimen y a sus perpetradores continuar\u00e1n hasta que la justicia se establezca. La solidaridad con los familiares de los desaparecidos es una constante muestra de humanidad. M\u00e9xico en su conjunto fue cimbrado en lo m\u00e1s profundo por el crimen de Estado, resarcir ese da\u00f1o transitar\u00e1 por el cumplimiento de las demandas sociales, hacer de la justicia un hecho palpable y no s\u00f3lo un derecho alienado de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>La justicia no vendr\u00e1 del cielo ni por bondad. Los reclamos sociales han logrado que se firmara el Decreto para la Verdad de Ayotzinapa. El hecho de que miles y miles de mexicanos se expresaran y el apoyo recibido desde diferentes puntos del mundo, pusieron el tema como prioritario en la agenda pol\u00edtica del nuevo gobierno. Esas mismas voces multiplicadas encarnar\u00e1n el inter\u00e9s y la permanente demanda humana de que al fin se pueda hablar de justicia en M\u00e9xico. La verdad no es un acto que baje desde la pir\u00e1mide vertical del poder. Es la expresi\u00f3n de la voluntad social organizada de manera horizontal para dar luz a esta noche espesa y sombr\u00eda que ha significado la desaparici\u00f3n de los estudiantes normalistas.<\/p>\n<p>Ayotzinapa es dolor, desesperanza, rabia, desconfianza y muestra de la violencia de Estado. Con la firma del Decreto por la Verdad puede lograrse cambiar esos significados, estableciendo la esperanza en que la verdad aflore y la justicia se establezca. Pero para ello sigue siendo necesaria la participaci\u00f3n consciente de los oprimidos, reclamando el respeto a sus derechos, el fin de la violencia sist\u00e9mica y un nuevo orden social m\u00e1s equitativo y justo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>XIII<\/strong><\/p>\n<p>Arriba se pretendi\u00f3 que se diluyera, que todo pasara, que los vientos cambiaran y la marea regresar\u00e1 a la calma, pretendieron dejar morir lo que vive. Los culpables apostaron por el olvido y el desanimo, se escondieron en su \u201cverdad hist\u00f3rica\u201d, se mintieron a s\u00ed mismos queriendo salir impunes. Pero la memoria sigue intacta, Ayotzinapa palpita en nuestros corazones, no hay olvido, no hay brazos ca\u00eddos, la resistencia sigue y persiste, crece a pesar del tiempo, se entrelaza, avanza, abajo se teje la manta del ma\u00f1ana con el hilo del presente, el porvenir se construye en los actos cotidianos. El silencio no significa inactividad, el silencio es organizaci\u00f3n, esperanza y voluntad, persistencia y dignidad. Se cumplen cinco a\u00f1os y todo contin\u00faa. La impunidad sigue, el desprecio de muchos poderosos permanece. Tambi\u00e9n abajo todo sigue, seguimos y seguiremos, andamos en esta noche provocando que amanezca. Ayotzinapa es vida, vive en nosotros.<\/p>\n<p>Al iniciarse el actual gobierno federal se firm\u00f3 un Decreto para crear la Comisi\u00f3n de la Verdad de Ayotzinapa, el presidente Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador indic\u00f3 que todas las instituciones relacionadas se pusieran a disposici\u00f3n de la verdad, sin embargo, nuevamente el tiempo pasa y reiteradamente contamos los d\u00edas de la impunidad. La sociedad se mantiene vigilante de los procesos que se instauraron, las medidas que se toman y sobre todo que realmente los actos que se efect\u00faan est\u00e9n dirigidos al esclarecimiento de lo sucedido.<\/p>\n<p>Muchas dudas circulan en el aire. La liberaci\u00f3n reciente de m\u00e1s de veinte polic\u00edas relacionados con la desaparici\u00f3n, sin que el crimen est\u00e9 resuelto, despierta la duda, agudiza los temores y pone al miedo en la palestra. La impunidad en M\u00e9xico es tan com\u00fan que, a pesar de lo mucho que se ha efectuado contra la corrupci\u00f3n, a\u00fan quedan resabios de las viejas formas de hacer pol\u00edtica y de usar las leyes. El temor frente a la injusticia no es casual, es una vivencia tan cotidiana que es en verdad muy dif\u00edcil de poder erradicar \u00fanicamente con palabras o buenas voluntades.<\/p>\n<p>Todos quienes sentimos Ayotzinapa como algo nuestro deseamos que el crimen de Estado sea juzgado con toda la profundidad necesaria y los culpables paguen por su participaci\u00f3n en las desapariciones forzadas y en la criminalizaci\u00f3n que han padecido los estudiantes normalistas y sus familiares. Ya han pasado cinco a\u00f1os, \u00bfacaso es necesario que transcurran otros cinco para hablar de justicia? Es por dem\u00e1s urgente y necesario poner fin a la violencia sist\u00e9mica que desde los a\u00f1os sesenta se aplica e impone sobre los movimientos sociales, los activistas y dem\u00e1s ciudadanos conscientes que levantan la voz para exigir mejores condiciones de vida. Establecer la justicia en Ayotzinapa ser\u00eda un gran paso para frenar la guerra sucia que hasta hoy ha existido en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Nos toca a nosotros seguir jugando nuestro papel. La sociedad tiene que renovar su participaci\u00f3n exigiendo transparencia y veracidad, haciendo del tema un di\u00e1logo entre las partes. Las manifestaciones de repudio al crimen y a sus perpetradores continuar\u00e1n hasta que la justicia se establezca. La solidaridad con los familiares de los desaparecidos es una constante muestra de humanidad, M\u00e9xico en su conjunto fue cimbrado en lo m\u00e1s profundo por el crimen de Estado, resarcir ese da\u00f1o transitar\u00e1 por el cumplimiento de las demandas sociales, hacer de la justicia un hecho palpable y no s\u00f3lo un derecho alienado de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>La justicia no vendr\u00e1 del cielo ni por bondad. Los reclamos sociales lograron que se crease la Comisi\u00f3n para la Verdad de Ayotzinapa. Miles y miles de mexicanos se expresaron junto al apoyo recibido desde diferentes puntos del mundo, fueron todas esas voces las que pusieron el tema como prioritario en la agenda pol\u00edtica. Esas mismas voces multiplicadas reavivan el inter\u00e9s y la permanente demanda humana de que al fin se pueda hablar de justicia en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>La verdad no es un acto que baje desde la pir\u00e1mide vertical del poder. Es la expresi\u00f3n de la voluntad social organizada de manera horizontal para dar luz a esta noche espesa y sombr\u00eda que ha significado la desaparici\u00f3n de los estudiantes normalistas. Ayotzinapa es muestra de dolor, de rabia, desconfianza y de la violencia de Estado. \u00danicamente la justicia puede dar otro significado. Seguimos ondeando la bandera de la esperanza para que la verdad aflore y la justicia se establezca, pero para ello sigue siendo necesaria la participaci\u00f3n consciente de los oprimidos reclamando el respeto a sus derechos, el fin de la violencia sist\u00e9mica y un nuevo orden social m\u00e1s equitativo y justo.<\/p>\n<p>Ayotzinapa es tambi\u00e9n vida, resistencia, alimento que nos ense\u00f1a. Es ejemplo de dignidad y persistencia, el llanto continuo es fuerza para los esp\u00edritus desgastados. Ayotzinapa es utop\u00eda realizable, es la verdad m\u00e1s fuerte que nuestras voces gritan. Ayotzinapa es humanidad, es amor, es sentimiento, es el canto de ilusi\u00f3n que desde nuestras almas brinda el coraje para insistir frente a tanta impunidad, barbarie e inhumanidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>XIV<\/strong><\/p>\n<p>La noticia de las nuevas \u00f3rdenes de aprehensi\u00f3n dirigidas a 46 involucrados con la desaparici\u00f3n de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural \u201cRa\u00fal Isidro Burgos\u201d de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, genera, en el \u00e1nimo de miles de mexicanos y seres humanos en el mundo que se han mantenido firmes y exigiendo justicia, un aire de esperanza de que al fin el crimen de Estado se aclare a detalle y se conozca el paradero de los desaparecidos. Sin embargo, no es posible elevar las campa\u00f1as a todo vuelo y asegurar como lo ha hecho Alejandro Gertz Manero, actual Fiscal General de la Rep\u00fablica, que \u201cse acab\u00f3 la verdad hist\u00f3rica\u201d. Realmente, eso \u00fanicamente suceder\u00e1 cuando la justicia se aplique en todo sentido y con todo rigor sobre los involucrados. Esto \u00faltimo naturalmente implica la detenci\u00f3n y el enjuiciamiento de Enrique Pe\u00f1a Nieto y muchos mandos militares y policiacos que idearon, participaron, conocieron y ocultaron informaci\u00f3n desde aquella fat\u00eddica noche-madrugada de septiembre de 2014.<\/p>\n<p>Sin duda hay avances. El hecho de que por fin se habr\u00e1n expedientes relativos a los delitos de desaparici\u00f3n forzada y delincuencia organizada proporciona una nueva dimensi\u00f3n a las investigaciones judiciales. El env\u00edo de nuevas evidencias f\u00edsicas a la Universidad de Innsbruck para su indagaci\u00f3n y la solicitud de colaboraci\u00f3n a la Interpol para la detenci\u00f3n de Tom\u00e1s Zer\u00f3n de Lucio, quien fuera el titular de la Agencia de Investigaci\u00f3n Criminal, pueden sentar las bases para ir aclarando los niveles de responsabilidad criminal que llegan a los m\u00e1s altos cargos del poder en M\u00e9xico. El mismo presidente, Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, ha reconocido la corrupci\u00f3n en las investigaciones anteriores y que permiti\u00f3 la construcci\u00f3n de la llamada \u201cverdad hist\u00f3rica\u201d anunciada en 2015 por Jes\u00fas Murillo Karam, extitular de la Procuradur\u00eda General de la Rep\u00fablica (PGR); con la cual el gobierno de Pe\u00f1a Nieto pretendi\u00f3 dar el carpetazo final y sepultar todo, para escribir una hoja m\u00e1s de la historia tan dolorosa de la guerra sucia que a\u00fan contin\u00faa en nuestro pa\u00eds. Puesto que, qui\u00e9rase o no, las llagas siguen abiertas por tantos crimines de Estado cometidos sobre los movimientos sociales, dirigentes, militantes y opositores al r\u00e9gimen capitalista.<\/p>\n<p>La voluntad real del actual gobierno federal est\u00e1 puesta en los reflectores. Los grados de putrefacci\u00f3n del sistema jur\u00eddico mexicano son inimaginables. La muestra reciente de ello ha sido la liberaci\u00f3n de Jos\u00e9 \u00c1ngel Casarrubias Salgado, \u201cEl Mochomo\u201d, uno de los l\u00edderes del grupo criminal Guerreros Unidos. Grupo que seg\u00fan diversas investigaciones period\u00edsticas est\u00e1n involucrados en la desaparici\u00f3n de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, aunque eso no signifique que esta agrupaci\u00f3n sea la \u00fanica responsable, como se quiso hacer creer. El caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa es un crimen de Estado, del cual no hay que perder la pista. \u201cEl Mochomo\u201d fue reaprendido y fincado con nuevos delitos, al salir del penal donde estaba preso tras seis a\u00f1os de b\u00fasqueda. La evidente complicidad de autoridades para su liberaci\u00f3n empa\u00f1a todo deseo real de justicia para este caso, como para miles de otros que a\u00fan aguardan en la larga lista de impunidad caracter\u00edstica del pa\u00eds. Los golpeteos pol\u00edticos entre fracciones de diferente color, y de intereses anquilosados en el sistema, son una prueba m\u00e1s a superar para alcanzar la verdad.<\/p>\n<p>La esperanza de que se haga justicia sigue firme, sin importar el dolor que ha significado este crimen de Estado. Los Padres y Familiares de los 43 contin\u00faan en su b\u00fasqueda y exigencia de justicia, recorriendo la naci\u00f3n, llevando su voz y su causa, construyendo nuevas redes de resistencia ya no s\u00f3lo para la resoluci\u00f3n de su caso, sino para que nunca jam\u00e1s se repitan estos hechos, para que la sociedad se transforme y con ella el r\u00e9gimen que hizo posible la desaparici\u00f3n de los 43. La nueva direcci\u00f3n en las investigaciones no debe significar el fin de las movilizaciones y del reclamo social, al contrario, deben incrementarse para que la justicia y la verdad llegue hasta Ayotzinapa, una comunidad-escuela siempre golpeada, pero en permanente resistencia y lucha. Tal y como dijera Rosario Castellanos en su poema sobre Tlatelolco, sigamos sin descanso \u201chasta que la justicia se siente entre nosotros\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>XV<\/strong><\/p>\n<p>La impunidad se viste de gala. Le gusta cuando se cumple un aniversario m\u00e1s. Se sabe o mejor dicho se cree vencedora. La mesa la ponen los cerdos y en ella asientan sus gruesas billeteras vac\u00edas de humanidad. Comen en platos comprados en tiendas extranjeras, pero elaborados por las manos humildes del trabajador virtuoso. Comen, se atragantan, chorrean sangre que limpian con los finos manteles tejidos en las maquiladoras sobre-explotadoras. Tal y como dijera aquel viejo alem\u00e1n de blanca barba el sistema funciona: no hay Estado fallido, no hay Estado de excepci\u00f3n. Hay un Estado que funciona como fue concebido: para y por los intereses del dinero, del orgullo falso vestido a la moda y al servicio de quien gobierna.<\/p>\n<p>Pasan los a\u00f1os y las calles se cubren de la rabia, del dolor digno, de la resistencia que con voz rebelde nuevamente clama por justicia y pide se resuelva un caso de barbarie. Al tiempo de los poderosos, que promete olvido, se le antepone la memoria colectiva, la memoria que nos mantiene vivos y llenos de esperanza. Arriba se espera que Ayotzinapa sea un recuerdo, una efem\u00e9ride m\u00e1s entre tantas tragedias, quieren burlarse por siempre y re\u00edr cada 26 de septiembre. \u00a0Se\u00f1alando a quien se sume al reclamo criminalizan la vida, exaltan la muerte. Se olvidan que de la ceniza el f\u00e9nix hace m\u00e1s fuertes sus alas. El fuego de la memoria transformar\u00e1 esta realidad, convirti\u00e9ndola en otro mundo, uno mucho mejor donde habr\u00e1n de caber todos los mundos.<\/p>\n<p>Democracia le llaman a un sistema que impone mientras pisa. Huellas de las botas militares se rastrean en la noche de Iguala. Silencios oficiales, verdades falsas. Falsos quienes apoyan la ignominia, aquellos que en la prensa o en la televisi\u00f3n dicen la mentira del poder y la repiten para que poco a poco sea cre\u00edda por la sociedad. Falsa democracia con olor a droga, a terrorismo, a p\u00f3lvora e impunidad. Sistema de papel con dientes de sable. Democracia con cara oculta. Oscura y siniestra es su verdadera naturaleza. La luz de los pueblos dar\u00e1 lugar al gobierno de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Ayotzinapa vive, resiste, nos alienta, nos ense\u00f1a, es ejemplo de dignidad y persistencia, el llanto continuo de los padres es fuerza para los esp\u00edritus desgastados. Ayotzinapa es utop\u00eda realizable, es la verdad m\u00e1s fuerte que nuestras voces gritan. Ayotzinapa es humanidad, es amor, es sentimiento, es el canto de ilusi\u00f3n que desde nuestras almas brinda el coraje para insistir frente a tanta impunidad, barbarie e inhumanidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>XVI<\/strong><\/p>\n<p>Seis a\u00f1os transcurridos desde aquella fat\u00eddica noche del 26 de septiembre de 2014. La b\u00fasqueda sigue y el reclamo popular se mantiene. En lo profundo de la naci\u00f3n las venas persisten abiertas, latiendo por la herida constante. Los vientos del llamado cambio soplan sin direcci\u00f3n fija. Hay avances s\u00ed, ciertas nuevas formas, \u00bfpero y el fondo? Apariencias de voluntad mientras la estructura queda intacta. La esperanza de justicia es fuerte, sin importar el cansancio, los tiempos de inmundicia vividos y las puertas cerradas con candados flagelantes del capitalismo y su desd\u00e9n. Las familias, los amigos y compa\u00f1eros, la naci\u00f3n y la solidaridad internacional permanecen. Algunas voces ciertamente se acomodan y apartan, pero quienes hacen suyo el dolor ajeno contin\u00faan con el clamor por los 43 estudiantes de Ayotzinapa violentados, desaparecidos, asesinados seis de ellos. Un manto de impunidad cubre muchas huellas, borra nombres de implicados, libera presos sin ser enjuiciados, simula preocupaci\u00f3n ejerciendo la influencia medi\u00e1tica de los intereses ocultos.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os pasan y se acumulan. Seis se escribe con cuatro letras, pero se pronuncia en este contexto como una eternidad. Nunca se podr\u00e1 restituir la musicalidad al n\u00famero revestido de dolor. Incluso cuando los hechos queden todos al descubierto no se borrar\u00e1 la asociaci\u00f3n tr\u00e1gica entre verdad, crimen de Estado, desaparecidos, impunidad. Ayotzinapa y las largas noches reiteradas como un constante malestar, septiembre marcado en nuestra historia mexicana y latinoamericana por tanta carga de inhumanidad, pues no es para menos la cercan\u00eda que hay entre Tlatelolco y Ayotzinapa. Sin importar los kil\u00f3metros de distancia f\u00edsica en la geograf\u00eda de impunidad las palabras guerra sucia, genocidio, represi\u00f3n y lucha popular se entrelazan en la continuidad c\u00f3mplice de la bota militar que pisa hasta el fondo en cada una de las venas abiertas de nuestros pueblos lacerados.<\/p>\n<p>La ausencia est\u00e1 presente en cada rinc\u00f3n despojado del ser pero jam\u00e1s de la esencia. 43 desaparecidos, seis asesinados, cientos y miles a lo largo del continente, tantos y tantas en el M\u00e9xico nuestro, en el profundo sentimiento hecho humano que produce la conciencia y la organizaci\u00f3n proletaria y popular. En Ayotzinapa la principal ense\u00f1anza es justamente la solidaridad-pertenencia comunitaria y de clase; el apego a las ra\u00edces y la reflexi\u00f3n puesta al servicio de la transformaci\u00f3n; los v\u00ednculos humanos entre camaradas-compa\u00f1eros, indisolubles por el individualismo burgu\u00e9s y la codicia sist\u00e9mica del capitalismo.<\/p>\n<p>Ayotzinapa es cuna de compromiso. Por eso se atenta contra la vida emanada de sus aulas. No se trata nada m\u00e1s de los efectos del llamado narco-estado, implantado d\u00e9cadas atr\u00e1s, ni de un incidente circunstancial por la conjugaci\u00f3n de la mala fortuna. Las acciones perpetradas con alevosa organizaci\u00f3n responden a la planificaci\u00f3n perversa de las estructuras sist\u00e9micas gobernadas por seres creyentes de su inagotable impunidad. Aquellos que forman parte de la \u201cverdad hist\u00f3rica\u201d, ya sea porque efectuaron los actos o los planearon; ya sea porque los encubrieron y divulgaron las mentiras convenientes para asegurar el crimen y su olvido. Todos esos seres carentes de la m\u00ednima peculiaridad humana ser\u00e1n condenados tarde o temprano por la historia y la verdad, que habr\u00e1 de surgir de la misma perseverancia que a\u00fan sostiene el grito por la justicia y la aparici\u00f3n de los 43. Sin importar el paso del tiempo, superando los seis a\u00f1os de dolor y ausencia, Ayotzinapa sigue siendo esperanza y ejemplo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a1VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!<br \/>\n\u00a1AYOTZINAPA VIVE Y RESISTE!<br \/>\n\u00a1JUSTICIA!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Las im\u00e1genes presentadas en el cuerpo del presente art\u00edculo han sido retomadas de internet con el fin de complementar, diversificar y desdoblar las posibilidades comunicativas de los contenidos presentados en El Machete, sin ning\u00fan fin de lucro y como parte de una plataforma gratuita y libre.<\/p>\n<p>** Los apuntes y reflexiones que a continuaci\u00f3n presentamos se han escrito a lo largo de estos seis a\u00f1os cargados de indignaci\u00f3n, solidaridad y rabia; son la continuidad de un reclamo expresado en diversos medios y diferentes formas para de alg\u00fan modo alzar la voz y generar conciencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto en prosa por Crist\u00f3bal Le\u00f3n Campos, que auna cr\u00f3nica, memoria, est\u00e9tica y pol\u00edtica en un ejercicio realizado a lo largo de los seis a\u00f1os transcurridos tras la desaparici\u00f3n forzada de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Registro narrativo de los ecos de insumisi\u00f3n y de la sonoridad del concierto burgu\u00e9s&#8230; tras un lustro una conclusi\u00f3n se afirma:  s\u00f3lo el pueblo puede establecer la justicia y la verdad definitivas. \u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2167,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[642,640,641,643],"class_list":["post-2166","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucha-de-clases","tag-crimen-de-estado","tag-desaparicion-forzada","tag-los-43-de-ayotzinapa","tag-sexto-aniversario-de-la-desaparicion-forzada-de-los-estudiantes-normalistas-de-ayotzinapa"],"wppr_data":{"cwp_meta_box_check":"No"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2166","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2166"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2166\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2168,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2166\/revisions\/2168"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2167"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2166"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2166"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2166"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}