{"id":2195,"date":"2020-10-16T20:32:36","date_gmt":"2020-10-16T20:32:36","guid":{"rendered":"http:\/\/elmachete.mx\/?p=2195"},"modified":"2020-10-16T20:32:36","modified_gmt":"2020-10-16T20:32:36","slug":"prefacios-al-manifiesto-del-partido-comunista-1890-1893","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2020\/10\/16\/prefacios-al-manifiesto-del-partido-comunista-1890-1893\/","title":{"rendered":"Prefacios al Manifiesto del Partido Comunista, 1890-1893"},"content":{"rendered":"<h6><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-2170\" src=\"http:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/marx_engels1-300x197.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"197\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/marx_engels1-300x197.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/marx_engels1-1024x671.jpg 1024w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/marx_engels1-768x503.jpg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/marx_engels1-640x419.jpg 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/marx_engels1-50x33.jpg 50w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/marx_engels1-600x393.jpg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/marx_engels1.jpg 1290w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Imagen. Federico Engels y Carlos Marx.<br \/>\nInternet<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>Prefacios al Manifiesto del Partido Comunista, 1890-1893<\/strong><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Por <strong>Friedrich Engels<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Prefacio a la edici\u00f3n alemana de 1890. <span style=\"color: #ff0000;\">*<\/span><\/strong><\/p>\n<p>El <em>Manifiesto<\/em> tiene su historia propia. Recibido con entusiasmo en el momento de su aparici\u00f3n por la entonces a\u00fan poco numerosa vanguardia del socialismo cient\u00edfico (como lo prueban las traducciones citadas en el primer prefacio<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span style=\"color: #ff0000;\">**<\/span><\/a>) fue pronto relegado a segundo plano a causa de la reacci\u00f3n que sigui\u00f3 a la derrota de los obreros parisinos, en junio de 1848<strong><span style=\"color: #ff0000;\"><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"> [1]<\/a><\/span><\/strong>, y proscrito \u00abde derecho\u00bb a consecuencia de la condena de los comunistas en Colonia, en noviembre de 1852 <strong><span style=\"color: #ff0000;\"><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[2]<\/a><\/span><\/strong>. Y al desaparecer de la arena p\u00fablica el movimiento obrero que se inici\u00f3 con la revoluci\u00f3n de febrero, el <em>Manifiesto<\/em> pas\u00f3 tambi\u00e9n a segundo plano.<\/p>\n<p>Cuando la clase obrera europea hubo recuperado las fuerzas suficientes para emprender un nuevo ataque contra el poder\u00edo de las clases dominantes, surgi\u00f3 la Asociaci\u00f3n Internacional de los Trabajadores. Esta ten\u00eda por objeto reunir en un inmenso ej\u00e9rcito \u00fanico a toda la clase obrera combativa de Europa y Am\u00e9rica. No pod\u00eda, pues, <em>partir<\/em> de los principios expuestos en el <em>Manifiesto<\/em>. Deb\u00eda tener un programa que no cerrara la puerta a las tradeuniones inglesas, a los proudhonianos franceses, belgas, italianos y espa\u00f1oles, y a los lassalleanos alemanes<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">\u25cf<\/a>. Este programa \u2013el pre\u00e1mbulo de los Estatutos de la Internacional\u2013 fue redactado por Marx con una maestr\u00eda que fue reconocida hasta por Bakunin y los anarquistas. Para el triunfo definitivo de las tesis expuestas en el <em>Manifiesto<\/em>, Marx confiaba tan s\u00f3lo en el desarrollo intelectual de la clase obrera, que deb\u00eda resultar inevitablemente de la acci\u00f3n conjunta y de la discusi\u00f3n. Los acontecimientos y las vicisitudes de la lucha contra el capital, las derrotas, m\u00e1s a\u00fan que las victorias, no pod\u00edan dejar de hacer ver a los combatientes la insuficiencia de todas las panaceas en que hasta entonces hab\u00edan cre\u00eddo y de tornarles m\u00e1s capaces de penetrar hasta las verdaderas condiciones de la emancipaci\u00f3n obrera. Y Marx ten\u00eda raz\u00f3n. La clase obrera de 1874, cuando la Internacional al dej\u00f3 de existir, era muy diferente de la de 1864, en el momento de su fundaci\u00f3n. El proudhonismo en los pa\u00edses latinos y el lassalleanismo espec\u00edfico en Alemania estaban en la agon\u00eda, e incluso las tradeuniones inglesas de entonces, ultraconservadoras, se iban acercando poco a poco al momento en que el presidente de su Congreso<span style=\"color: #ff0000;\"><strong><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"> [3]<\/a> <\/strong><\/span>de Swansea, en 1887, pudiera decir en su nombre: \u00abEl socialismo continental ya no nos asusta\u00bb. Pero, en 1887, el socialismo continental era casi exclusivamente la teor\u00eda formulada en el <em>Manifiesto<\/em>. Y as\u00ed, la historia del <em>Manifiesto<\/em> refleja hasta cierto punto la historia del movimiento obrero moderno desde 1848. Actualmente es, sin duda, la obra m\u00e1s difundida, la m\u00e1s internacional de toda la literatura socialista, el programa com\u00fan de muchos millones de obreros de todos los pa\u00edses, desde Siberia hasta California.<\/p>\n<h6><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><strong><span style=\"color: #ff0000;\">*<\/span><\/strong><\/a>Publicado en el libro <em>Das Kommunistische Manifest<\/em>, Londres, 1890. De acuerdo con el texto del libro. Traducido del alem\u00e1n. Y en base a la edici\u00f3n de Carlos Marx, Federico Engels, <em>Obras Escogidas<\/em>, Tomo I, URSS, Progreso, 1973.<\/h6>\n<h6><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>**<\/strong><\/span>Se refiere al Prefacio de la edici\u00f3n alemana de 1872.<\/h6>\n<h6><span style=\"color: #ff0000;\"><strong><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[1]<\/a> <\/strong><\/span><em>La insurrecci\u00f3n<\/em><em> de junio<\/em>: heroica insurrecci\u00f3n de los obreros de Par\u00eds entre el 23 y el 26\u00a0 de junio de 1848, aplastada con excepcional crueldad por la burgues\u00eda francesa. Fue la primera gran guerra civil de la historia entre el proletariado y la burgues\u00eda.<\/h6>\n<h6><span style=\"color: #ff0000;\"><strong><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[2]<\/a><\/strong> <\/span><em>El proceso de los comunistas en Colonia<\/em> (4 de octubre-12 de noviembre de 1852) fue incoado con fines provocativos por el Gobierno prusiano contra once miembros de la Liga de los Comunistas. Acusados de alta traici\u00f3n sin m\u00e1s pruebas que documentos y testimonios falsos, siete fueron condenados a reclusi\u00f3n en una fortaleza por plazos de 3 a 6 a\u00f1os. Los viles m\u00e9todos provocadores a que recurri\u00f3 el Estado policiaco prusiano contra el movimiento obrero internacional fueron denunciados por Marx y Engels (v\u00e9ase el art\u00edculo de Engels <em>El reciente proceso de Colonia<\/em>, Carlos Marx y Federico Engels, Obras Escogidas, URSS y el folleto de Marx <em>Revelaciones sobre el proceso de los comunistas en Colonia<\/em>).<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">\u25cf <\/a>Personalmente Lassalle, en sus relaciones con nosotros, nos declaraba siempre que era un \u00abdisc\u00edpulo\u00bb de Marx, y, como tal, se colocaba sin duda sobre el terreno del <em>Manifiesto<\/em>. Otra cosa suced\u00eda con sus partidarios que no pasaron m\u00e1s all\u00e1 de su exigencia de cooperativas de producci\u00f3n con cr\u00e9dito del Estado y que dividieron a toda la clase trabajadora en obreros que contaban con la ayuda del Estado y obreros que s\u00f3lo contaban con ellos mismos. (<em>Nota de F. Engels.<\/em>)<\/h6>\n<h6><strong><span style=\"color: #ff0000;\"><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[3]<\/a><\/span><\/strong> W. Bevan.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y, sin embargo, cuando apareci\u00f3 no pudimos titularle Manifiesto <em>Socialista<\/em>. En 1847, se comprend\u00eda con el nombre de socialista a dos categor\u00edas de personas. De un lado, los partidarios de diferentes sistemas ut\u00f3picos, particularmente los owenistas en Inglaterra y los fourieristas en Francia, que no eran ya sino simples sectas en proceso de extinci\u00f3n paulatina. De otro lado, los m\u00e1s diversos curanderos sociales que aspiraban a suprimir, con sus variadas panaceas y emplastos de toda suerte, las lacras sociales sin da\u00f1ar en lo m\u00e1s m\u00ednimo al capital ni a la ganancia. En ambos casos, gentes que se hallaban fuera del movimiento obrero y que buscaban apoyo m\u00e1s bien en las clases \u00abinstruidas\u00bb. En cambio, la parte de los obreros que, convencida de la insuficiencia de las revoluciones meramente pol\u00edticas, exig\u00eda una transformaci\u00f3n radical de la sociedad, se llamaba entonces comunista. Era un comunismo apenas elaborado, s\u00f3lo instintivo, a veces algo tosco; pero fue asaz pujante para crear dos sistemas de comunismo ut\u00f3pico: en Francia, el \u00abicario\u00bb, de Cabet, y en Alemania, el de Weitling. El socialismo representaba en 1847 un movimiento burgu\u00e9s; el comunismo, un movimiento obrero. El socialismo era, al menos en el continente, muy respetable; el comunismo era todo lo contrario. Y como nosotros ya en aquel tiempo sosten\u00edamos muy decididamente el criterio de que \u00abla emancipaci\u00f3n de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma\u00bb <strong><span style=\"color: #ff0000;\"><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[4]<\/a><\/span><\/strong>, no pudimos vacilar un instante sobre cu\u00e1l de las dos denominaciones proced\u00eda elegir. Y posteriormente no se nos ha ocurrido jam\u00e1s renunciar a ella.<\/p>\n<h6><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><strong>[4]<\/strong><\/a> Esta tesis te\u00f3rica de Marx y Engels est\u00e1 expuesta en una serie de trabajos suyos desde los a\u00f1os 40 del siglo XIX; en la f\u00f3rmula dada viene en los Estatutos de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a1<em>Proletarios de todos los pa\u00edses, unios<\/em>! S\u00f3lo unas pocas voces nos respondieron cuando lanzamos estas palabras por el mundo, hace ya cuarenta y dos a\u00f1os, en v\u00edsperas de la primera revoluci\u00f3n parisiense, en la que el proletariado actu\u00f3 planteando sus propias reivindicaciones. Pero, el 28 de septiembre de 1864, los proletarios de la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la Europa occidental se unieron formando la Asociaci\u00f3n Internacional de los Trabajadores, de gloriosa memoria. Bien es cierto que la Internacional vivi\u00f3 tan s\u00f3lo nueve a\u00f1os, pero la uni\u00f3n eterna que estableci\u00f3 entre los proletarios de todos los pa\u00edses vive todav\u00eda y subsiste m\u00e1s fuerte que nunca, y no hay mejor prueba de ello que la jornada de hoy. Pues, hoy<span style=\"color: #ff0000;\"><strong><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"> [5]<\/a><\/strong><\/span>, en el momento en que escribo estas l\u00edneas, el proletariado de Europa y Am\u00e9rica pasa revista a sus fuerzas, movilizadas por vez primera en un solo ej\u00e9rcito, bajo una sola bandera y para un solo objetivo inmediato: la fijaci\u00f3n legal de la jornada normal de ocho horas, proclamada ya en 1866 por el Congreso de la Internacional celebrado en Ginebra y de nuevo en 1889 por el Congreso obrero de Par\u00eds. El espect\u00e1culo de hoy demostrar\u00e1 a los capitalistas y a los terratenientes de todos los pa\u00edses que, en efecto, los proletarios de todos los pa\u00edses est\u00e1n unidos.<\/p>\n<h6><strong><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[5]<\/a><\/strong> Este Prefacio fue escrito por Engels el 1 de mayo de 1890, el d\u00eda en que, por acuerdo del Congreso de Par\u00eds de la II Internacional (julio de 1889) en varios pa\u00edses de Europa y Am\u00e9rica se celebraron manifestaciones masivas, huelgas y m\u00edtines obreros, reivindicando la jornada de ocho horas y el cumplimiento de otros acuerdos del Congreso. A partir de entonces, los obreros de todos los pa\u00edses celebran anualmente el 1\u00ba. de mayo como jornada de revista combativa de las fuerzas revolucionarias y de solidaridad internacional del proletariado.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a1Oh, si Marx estuviese a mi lado para verlo con sus propios ojos!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Prefacio a la edici\u00f3n polaca de 1892. <span style=\"color: #ff0000;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p>El que una nueva edici\u00f3n polaca del <em>Manifiesto Comunista<\/em> sea necesaria, invita a diferentes reflexiones.<\/p>\n<p>Ante todo conviene se\u00f1alar que, durante los \u00faltimos tiempos, el <em>Manifiesto<\/em> ha pasado a ser, en cierto modo, un \u00edndice del desarrollo de la gran industria en Europa. A medida que en un pa\u00eds se desarrolla la gran industria, se ve crecer entre los obreros de ese pa\u00eds el deseo de comprender su situaci\u00f3n, como tal clase obrera, con respecto a la clase de los poseedores; se ve progresar entre ellos el movimiento socialista y aumentar la demanda de ejemplares del <em>Manifiesto<\/em>. As\u00ed, pues, el n\u00famero de estos ejemplares difundidos en un idioma permite no s\u00f3lo determinar, con bastante exactitud, la situaci\u00f3n del movimiento obrero, sino tambi\u00e9n el grado de desarrollo de la gran industria en cada pa\u00eds.<\/p>\n<p>Por eso la nueva edici\u00f3n polaca del <em>Manifiesto<\/em> indica el decisivo progreso de la industria de Polonia. No hay duda que tal desarrollo ha tenido lugar realmente en los diez a\u00f1os transcurridos desde la \u00faltima edici\u00f3n. La Polonia Rusa, la del Congreso <strong><span style=\"color: #ff0000;\"><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[6]<\/a><\/span><\/strong>, ha pasado a ser una regi\u00f3n industrial del Imperio Ruso. Mientras la gran industria rusa se halla dispersa \u2013una parte se encuentra en la costa del Golfo de Finlandia, otra en las provincias del centro (Mosc\u00fa y Vlad\u00edmir), otra en los litorales del Mar Negro y del Mar de Azov, etc.\u2013, la industria polaca est\u00e1 concentrada en una extensi\u00f3n relativamente peque\u00f1a y goza de todas las ventajas e inconvenientes de tal concentraci\u00f3n. Las ventajas las reconocen los fabricantes rusos, sus competidores, al reclamar aranceles protectores contra Polonia, a pesar de su ferviente deseo de rusificar a los polacos. Los inconvenientes \u2013para los fabricantes polacos y para el gobierno ruso\u2013 residen en la r\u00e1pida difusi\u00f3n de las ideas socialistas entre los obreros polacos y en la progresiva demanda del Manifiesto.<\/p>\n<h6><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>***<\/strong><\/span> Publicado en la revista <em>Przedswit<\/em>, no. 35, el 27 de febrero de 1892 y en el libro K. Marx i F. Engels, <em>Manifest Komunistyczny<\/em>, Londres, 1892. De acuerdo con el manuscrito, cotejado con el texto de la edici\u00f3n polaca de 1892. Traducido del alem\u00e1n. Y tambi\u00e9n en base a la edici\u00f3n de Carlos Marx, Federico Engels, <em>Obras Escogidas<\/em>, Tomo I, URSS, Progreso, 1973.<\/h6>\n<h6><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>[6]<\/strong><\/span> <em>La Polonia del Congreso<\/em> era denominada la parte de Polonia que pas\u00f3 oficialmente con el nombre de Reinado polaco a Rusia, seg\u00fan acuerdo del Congreso de Viena de 1814-1815.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero el r\u00e1pido desarrollo de la industria polaca, que sobrepasa al de la industria rusa, constituye a su vez una nueva prueba de la inagotable energ\u00eda vital del pueblo polaco y una nueva garant\u00eda de su futuro renacimiento nacional. El resurgir de una Polonia independiente y fuerte es cuesti\u00f3n que interesa no s\u00f3lo a los polacos, sino a todos nosotros. La sincera colaboraci\u00f3n internacional de las naciones europeas s\u00f3lo ser\u00e1 posible cuando cada una de ellas sea completamente due\u00f1a de su propia casa. La revoluci\u00f3n de 1848, que, al fin y a la postre, no llev\u00f3 a los combatientes proletarios que luchaban bajo la bandera del proletariado, m\u00e1s que a sacarle las casta\u00f1as del fuego a la burgues\u00eda, ha llevado a cabo, por obra de sus albaceas testamentarios \u2013Luis Bonaparte y Bismarck\u2013, la independencia de Italia, de Alemania y de Hungr\u00eda. En cambio Polonia, que desde 1792 hab\u00eda hecho por la revoluci\u00f3n m\u00e1s que esos tres pa\u00edses juntos, fue abandonada a su propia suerte en 1863, cuando sucumb\u00eda bajo el empuje de fuerzas rusas<span style=\"color: #ff0000;\"><strong><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"> [7]<\/a><\/strong><\/span> diez veces superiores. La nobleza polaca no fue capaz de defender ni de reconquistar su independencia; hoy por hoy, a la burgues\u00eda, la independencia de Polonia le es, cuando menos, indiferente. Sin embargo, para la colaboraci\u00f3n arm\u00f3nica de las naciones europeas, esta independencia es una necesidad. Y s\u00f3lo podr\u00e1 ser conquistada por el joven proletariado polaco. En manos de \u00e9l, su destino est\u00e1 seguro, pues para los obreros del resto de Europa la independencia de Polonia es tan necesaria como para los propios obreros polacos.<\/p>\n<h6><strong><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span style=\"color: #ff0000;\">[7]<\/span><\/a> <\/strong>Se refiere a la insurrecci\u00f3n de liberaci\u00f3n nacional polaca de 1863 a 1864 encauzada contra la opresi\u00f3n de la autocracia zarista. Debido a la inconsecuencia del partido de los \u00abrojos\u00bb, peque\u00f1os nobles, que dejaron escapar la iniciativa revolucionaria, la direcci\u00f3n de la insurrecci\u00f3n pas\u00f3 a manos de la aristocracia agraria y de la gran burgues\u00eda, que aspiraban a una componenda ventajosa con el Gobierno zarista. Para el verano de 1864, la insurrecci\u00f3n fue aplastada sin piedad por las tropas zaristas.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Prefacio a la edici\u00f3n italiana de 1893<\/strong>. <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>****<\/strong><\/span><\/a><\/p>\n<p>A los lectores italianos.<\/p>\n<p>La publicaci\u00f3n del <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em> coincidi\u00f3, por decirlo as\u00ed, con la jornada del 18 de marzo de 1848, con las revoluciones de Mil\u00e1n y de Berl\u00edn que fueron las insurrecciones armadas de dos naciones que ocupan zonas centrales: la una en el continente europeo, la otra en el Mediterr\u00e1neo; dos naciones que hasta entonces estaban debilitadas por el fraccionamiento de su territorio y por discordias intestinas que las hicieron caer bajo la dominaci\u00f3n extranjera. Mientras Italia se hallaba subyugada por el emperador austr\u00edaco, el yugo que pesaba sobre Alemania \u2013el del zar de todas las Rusias\u2013 no era menos real, si bien m\u00e1s indirecto. Las consecuencias del 18 de marzo de 1848 liberaron a Italia y a Alemania de este oprobio. Entre 1848 y 1871 las dos grandes naciones quedaron restablecidas y, de uno u otro modo, recobraron su independencia, y este hecho, como dec\u00eda Carlos Marx, se debi\u00f3 a que los mismos personajes que aplastaron la revoluci\u00f3n de 1848 fueron, a pesar suyo, sus albaceas testamentarios.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n de 1848 hab\u00eda sido, en todas partes, obra de la clase obrera: ella hab\u00eda levantado las barricadas y ella hab\u00eda expuesto su vida. Pero fueron s\u00f3lo los obreros de Par\u00eds quienes, al derribar al gobierno, ten\u00edan la intenci\u00f3n bien precisa de acabar a la vez con todo el r\u00e9gimen burgu\u00e9s. Y aunque ten\u00edan ya conciencia del irreductible antagonismo que existe entre su propia clase y la burgues\u00eda, ni el progreso econ\u00f3mico del pa\u00eds ni el desarrollo intelectual de las masas obreras francesas hab\u00edan alcanzado a\u00fan el nivel que hubiese permitido llevar a cabo una reconstrucci\u00f3n social. He aqu\u00ed por qu\u00e9 los frutos de la revoluci\u00f3n fueron, al fin y a la postre, a parar a manos de la clase capitalista. En otros pa\u00edses, en Italia, en Alemania, en Austria, los obreros, desde el primer momento, no hicieron m\u00e1s que ayudar a la burgues\u00eda a conquistar el poder. Pero en ning\u00fan pa\u00eds la dominaci\u00f3n de la burgues\u00eda es posible sin la independencia nacional. Por eso, la revoluci\u00f3n de 1848 deb\u00eda conducir a la unidad y a la independencia de las naciones que hasta entonces no las hab\u00edan conquistado: Italia, Alemania, Hungr\u00eda. Polonia les seguir\u00e1.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, aunque la revoluci\u00f3n de 1848 no fue una revoluci\u00f3n socialista, desbroz\u00f3 el camino y prepar\u00f3 el terreno para esta \u00faltima. El r\u00e9gimen burgu\u00e9s, en virtud del vigoroso impulso que dio en todos los pa\u00edses al desenvolvimiento de la gran industria, ha creado en el curso de los \u00faltimos 45 a\u00f1os un proletariado numeroso, fuerte y unido y ha producido as\u00ed \u00a0\u2013para \u00a0emplear la expresi\u00f3n del <em>Manifiesto<\/em>\u2013 a sus propios sepultureros. Sin restituir la independencia y la unidad de cada naci\u00f3n, no es posible realizar la uni\u00f3n internacional del proletariado ni la cooperaci\u00f3n pac\u00edfica e inteligente de esas naciones para el logro de objetivos comunes. \u00bfAcaso es posible concebir la acci\u00f3n mancomunada e internacional de los obreros italianos, h\u00fangaros, alemanes, polacos y rusos en las condiciones pol\u00edticas que existieron hasta 1848?<\/p>\n<p>Esto quiere decir que los combates de 1848 no han pasado en vano; tampoco han pasado en vano los 45 a\u00f1os que nos separan de esa \u00e9poca revolucionaria. Sus frutos comienzan a madurar y todo lo que yo deseo es que la publicaci\u00f3n de esta traducci\u00f3n italiana sea un buen augurio para la victoria del proletariado italiano, como la publicaci\u00f3n del original lo fue para la revoluci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p>El <em>Manifiesto<\/em> rinde plena justicia a los servicios revolucionarios prestados por el capitalismo en el pasado. La primera naci\u00f3n capitalista fue Italia. Marca el fin del medioevo feudal y la aurora de la era capitalista contempor\u00e1nea la figura gigantesca de un italiano, el Dante, que es a la vez el \u00faltimo poeta de la Edad Media y el primero de los tiempos modernos. Ahora, como en 1300, comienza a despuntar una nueva era hist\u00f3rica. \u00bfNos dar\u00e1 Italia al nuevo Dante que marque la hora del nacimiento de esta nueva era proletaria?<\/p>\n<h6><strong><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">****<\/a> <\/strong>Publicado en el libro: Carlo Marx e Federico Engels, <em>Il Manifesto del Partito Comunista<\/em>, Milano, 1893. Se publica de acuerdo con el texto del libro, cotejado con el borrador en franc\u00e9s. Traducido del italiano. As\u00ed como, en los casos anteriores, en base a la edici\u00f3n de Carlos Marx, Federico Engels, <em>Obras Escogidas<\/em>, Tomo I, URSS, Progreso, 1973. Todas las notas numeradas o en asterisco corresponden a esta \u00faltima colecci\u00f3n, edici\u00f3n de 1981, al igual que las notas de F. Engels, se\u00f1aladas por un c\u00edrculo.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Compartimos, como texto particular, los \u00faltimos prefacios conocidos de parte de Friedrich Engels para el Manifiesto del Partido Comunista. En ellos se abordan elementos en torno a la necesidad del desarrollo independiente de clase obrera y bajo su constituci\u00f3n como clase, as\u00ed como apuntes en torno a la estrecha relaci\u00f3n entre proletariado, soberan\u00eda y revoluci\u00f3n proletaria<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2170,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[602],"tags":[645,632,650],"class_list":["post-2195","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-200-aniversario-de-friedrich-engels","tag-bicentenario-de-friedrich-engels","tag-engels-200","tag-manifiesto-del-partido-comunista"],"wppr_data":{"cwp_meta_box_check":"No"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2195","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2195"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2195\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2197,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2195\/revisions\/2197"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2170"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2195"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2195"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2195"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}