{"id":3901,"date":"2022-03-17T13:22:41","date_gmt":"2022-03-17T18:22:41","guid":{"rendered":"https:\/\/elmachete.mx\/?p=3901"},"modified":"2022-03-17T13:22:41","modified_gmt":"2022-03-17T18:22:41","slug":"las-tareas-de-los-intelectuales-en-la-lucha-por-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2022\/03\/17\/las-tareas-de-los-intelectuales-en-la-lucha-por-la-paz\/","title":{"rendered":"Las tareas de los intelectuales en la lucha por la paz"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-3904\" src=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Congreso-Continenal-Americano-por-la-Paz-228x300.jpg\" alt=\"\" width=\"228\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Congreso-Continenal-Americano-por-la-Paz-228x300.jpg 228w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Congreso-Continenal-Americano-por-la-Paz-779x1024.jpg 779w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Congreso-Continenal-Americano-por-la-Paz-768x1009.jpg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Congreso-Continenal-Americano-por-la-Paz-1169x1536.jpg 1169w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Congreso-Continenal-Americano-por-la-Paz-1559x2048.jpg 1559w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Congreso-Continenal-Americano-por-la-Paz-640x841.jpg 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Congreso-Continenal-Americano-por-la-Paz-38x50.jpg 38w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Congreso-Continenal-Americano-por-la-Paz-600x788.jpg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Congreso-Continenal-Americano-por-la-Paz-scaled.jpg 1949w\" sizes=\"auto, (max-width: 228px) 100vw, 228px\" \/><\/p>\n<p>Entre los extraordinarios acontecimientos que vivimos en este tercio medio del siglo XX, se destacan en el dominio de las ciencias los muy notables descubrimientos logrados por el esfuerzo com\u00fan y persistente de hombres de varias nacionalidades, acerca de las inmensas cantidades de energ\u00eda que forman parte de los n\u00facleos at\u00f3micos, as\u00ed como de los medios que permiten liberar esta energ\u00eda y convertirla en multitud de fuerzas diferentes que pueden ser manejadas por la actividad y por el ingenio humanos. Por virtud de esta conquista, nos hallamos en la actualidad en el comienzo de una nueva era en la historia de la t\u00e9cnica, en la edad at\u00f3mica. Participamos, por lo tanto, de una emoci\u00f3n semejante a la que tuvo la humanidad en su aurora, cuando ocurri\u00f3 el hecho expresado despu\u00e9s con belleza po\u00e9tica en el mito de Prometeo, de que el hombre lograra producir el fuego a su voluntad.<\/p>\n<p>Poseedor del fuego, el hombre primitivo lo utiliz\u00f3 para procurarse calor, para iluminar las tinieblas, para defenderse de fieras y alima\u00f1as y para enriquecer su alimentaci\u00f3n por medio de la cocci\u00f3n. Mucho tiempo despu\u00e9s, el mismo fuego, aprovechado en la producci\u00f3n de vapor, vino a ser la poderosa fuente de energ\u00eda en la cual se apoy\u00f3 la revoluci\u00f3n de la maquinaria y de la industria modernas. As\u00ed, el hombre emple\u00f3 el fuego, con sabidur\u00eda, para mejorar las condiciones de su existencia. En cambio, en nuestros d\u00edas, presenciamos con horror c\u00f3mo se aplica la nueva fuente de energ\u00eda para preparar bombas, con el prop\u00f3sito de asesinar en masa a los ni\u00f1os, a las mujeres, a los ancianos y a los hombres que no intervienen en los combates. La aportaci\u00f3n m\u00e1s importe que los f\u00edsicos contempor\u00e1neos han hecho al conocimiento de la naturaleza no s\u00f3lo es deshumanizado en forma monstruosa, sino que se la dirige como las m\u00e1s tremenda amenaza de destrucci\u00f3n en contra de la humanidad entera. Cuando podr\u00edamos estar recibiendo ya los primeros beneficios de la nueva era, tomando en cuenta los enormes esfuerzos que se han dedicado al perfeccionamiento de las t\u00e9cnicas de aprovechamiento de la energ\u00eda at\u00f3mica, lo \u00fanico que nos ofrecen los imperialistas norteamericanos \u2013como propietarios de los resultados acumulados por la conjugaci\u00f3n de tanto trabajo humano- es una muerte segura.<\/p>\n<p>Junto con este peligro inminente que se cierne sobre la vida de todos los hombres, la fabricaci\u00f3n de las bombas de uranio y de hidr\u00f3geno ha tra\u00eddo como consecuencia los m\u00e1s graves trastornos para el progreso de la ciencia. Por razones militares se ha impuesto un car\u00e1cter secreto a las investigaciones at\u00f3micas y se ha interrumpido la libre comunicaci\u00f3n entre los cient\u00edficos. De esta manera se pretende negar una de las conquistas m\u00e1s fecundas de la ciencia: la colaboraci\u00f3n rec\u00edproca y el trabajo en com\u00fan entre los investigadores. A la vez, se reniega de las condiciones que permitieron descubrir, justamente, la energ\u00eda nuclear y las formas de liberarla. Con la prohibici\u00f3n del intercambio cient\u00edfico se destruye, adem\u00e1s, el enlace fundamental que une a los hombres de todos los pa\u00edses. Porque es la observaci\u00f3n de los fen\u00f3menos de la naturaleza y el discernimiento de las leyes que los gobiernan, lo mismo que la pronta comunicaci\u00f3n de los resultados experimentales y la confrontaci\u00f3n de las interpretaciones te\u00f3ricas, lo que permite a los hombres un entendimiento com\u00fan en la indagaci\u00f3n de la verdad y en su af\u00e1n de mejoramiento. Impedir esta comprensi\u00f3n mutua y esta confianza entre los hombres es, al mismo tiempo, detener el progreso de la ciencia y procurar la divisi\u00f3n de la humanidad y el empobrecimiento de su vida.<\/p>\n<p>Por otra parte, a la bomba at\u00f3mica se agregan otras armas pavorosas de exterminio colectivo, como lo es la propagaci\u00f3n de enfermedades infecciosas que las fuerzas norteafricanas han iniciado en Corea; a pesar de que la prohibici\u00f3n de su empleo ha sido concertada expresamente por medio de convenios internacionales. A tan infames medios de aniquilamiento, hay que sumar todav\u00eda las variadas formas de que se valen los imperialistas norteamericanos para desquiciar la econom\u00eda de todos los pa\u00edses sobre los cuales ejercen su influencia y para apoderarse de sus recursos naturales y humanos, haciendo que crezca continuamente el n\u00famero de quienes se ven reducidos a la miseria y a la enfermedad; siempre para aumentar los beneficios de los mercaderes de la guerra.<\/p>\n<p>No \u00f3bstate, todos los empe\u00f1os de los imperialistas por demostrar la fuerza de lo que ellos llaman su \u201chumanismo\u201d, recurriendo a los argumentos de la intimidaci\u00f3n mortal y de la destrucci\u00f3n de la cultura, se estrellan ante la firme voluntad de paz que mantienen los pueblos del mundo entero. Animados por el volumen y la amplitud de su propaganda, los belicosos creen tener asegurado el embrutecimiento de la humanidad e insultan a la raz\u00f3n para buscar que sus propias v\u00edctimas presten apoyo a sus planes siniestros. Pero, la paz, es una convicci\u00f3n tan arraigada en la conciencia de los hombres todos que, a\u00fan para propiciar la guerra, los imperialistas se ven precisados a invocar la paz y hablan mentirosamente en nombre de ella. Por esto es que la tarea m\u00e1s importante de los intelectuales consiste, ahora, en desentra\u00f1ar el enga\u00f1o de la guerra para que los pueblos, con clara conciencia, puedan imponer la paz.<\/p>\n<p>Los intelectuales, como miembros de la gran comunidad de los trabajadores, dedican sus esfuerzos al enriquecimiento de la cultura y a su propagaci\u00f3n. Por su propia experiencia, saben que la cultura no se puede conservar, siquiera, en un estado de estancamiento; sino que es necesario hacerla avanzar de manera incesante. Cuando no se prolonga con el trabajo de cada hora, con el esfuerzo tenaz y con la mejor inspiraci\u00f3n, la cultura languidece y se atrofia. Y la mejor inspiraci\u00f3n para la cultura se encuentra siempre en el pueblo, en su problema y en sus anhelos. Los intelectuales tienen que dar este contenido a su actividad, para que resulte fecunda.<\/p>\n<p>En nuestros d\u00edas, el pueblo mexicano lucha decididamente por su independencia nacional y por la colaboraci\u00f3n pac\u00edfica entre todos los pa\u00edses. Por su dolorosa experiencia conoce que el derecho de los pueblos a decidir de s\u00ed mismos es una condici\u00f3n esencial para la existencia para la existencia de la paz y de la libertad. Ha rechazado con indignaci\u00f3n los intentos de concretar un pacto militar con el gobierno norteamericano, porque sabe bien las consecuencias que acarrear\u00eda. Con luminosa claridad comprende que la guerra o la aceptaci\u00f3n de su preparaci\u00f3n activa vendr\u00eda a empeorar m\u00e1s y con mayor rapidez las dif\u00edciles condiciones de vida. Atribuye a la pol\u00edtica de guerra que practica el imperialismo norteamericano la causa principal de sus males y, en verdad, no se equivoca. El pueblo de M\u00e9xico entiende que con los d\u00f3lares \u201cprestados\u201d o \u201cinvertidos\u201d en el pa\u00eds se pretende comprar la sangre y la fuerza de trabajo de los mexicanos. Y se encuentra dispuesto a impedir que se cumpla tal pretensi\u00f3n, porque comprende bien lo que M\u00e9xico necesita: elevar el nivel material de vida de la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, extender la educaci\u00f3n y aumentar su contenido, mejorar en mucho las condiciones de salubridad, destinar sus esfuerzos a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y t\u00e9cnica, y construir muchas obras, pero muchas, que beneficien verdaderamente al pueblo. Lo \u00fanico que M\u00e9xico no necesita son las armas que le ofrecen los enemigos del hombre. Nuestra patria ha colocado todas sus esperanzas en el mantenimiento de la paz y en los magn\u00edficos resultados que ella trae consigo. Buena prueba de esto es el enorme aumento de 500,000 mexicanos que se registran cada a\u00f1o. Nuestro pueblo tiene puesta su mirada en el porvenir tranquilo y pac\u00edfico y en esta confianza hace crecer el n\u00famero de sus hijos.<\/p>\n<p>Los intelectuales mexicanos tienen el deber de recoger estas esperanzas del pueblo y tienen que trabajar con todas sus fuerzas para que se fortalezcan y lleguen a buen cumplimiento. Ante todo, tienen que hacer de la lucha por la paz el contenido esencial de todos sus actos y de su pensamiento entero. La paz es el denominador com\u00fan que re\u00fane a los matem\u00e1ticos en sus problemas. La paz es el factor constante que agrupa a los f\u00edsicos en sus tareas. La paz es el catalizador universal en los experimentos de los qu\u00edmicos. La paz presta aliento de vida a las investigaciones de los bi\u00f3logos. La paz es la conciencia que integra a los estudios e los psic\u00f3logos. La paz es la preocupaci\u00f3n de los economistas empe\u00f1ados en mejorar las condiciones del pueblo. La paz es el criterio que gu\u00eda a los historiadores en la interpretaci\u00f3n de la vida mexicana. La paz es el factor que aglutina las observaciones de los soci\u00f3logos. La paz es la reflexi\u00f3n fundamental de los fil\u00f3sofos. Todos los esfuerzos de los intelectuales llevan hacia el camino de la paz.<\/p>\n<p>No se puede pensar siquiera en abandonar la orientaci\u00f3n permanente de la juventud, educando su inteligencia y sus sentimientos, para que los intelectuales puedan confirmar orgullosamente en la nueva generaci\u00f3n de mexicanos, como portadores del progreso humano. Hay que evitar a toda costa el tener que llorar despu\u00e9s, la impotencia o el vac\u00edo espiritual de los j\u00f3venes que los intelectuales no hubieran sabido formar como hombres.<\/p>\n<p>En suma, los intelectuales no deben descansar hasta logra que en cada mexicano arraigue la firma convicci\u00f3n de que el problema de la guerra y de la paz es un problema personal, que lo afecta directamente y del cual no puede evadirse. Porque no basta con reconocer el peligro de la guerra, confiando a otros el combate contra esta amenaza. Es necesario que cada uno se esfuerce y multiplique sus actividades en favor de la paz. Solamente as\u00ed es que ha sido posible detener hasta ahora la guerra. \u00danicamente as\u00ed es que se podr\u00e1 proscribir\u00a0 la guerra en definitiva. Con plena conciencia de su papel hist\u00f3rico, los intelectuales mexicanos deben imponerse la obligaci\u00f3n de hacer comprender al pueblo, de una manera m\u00e1s viva, las estrechas conexiones que existen entre el sentimiento de independencia nacional y la voluntad de paz. Los intelectuales deben tratar de que todo el pueblo entienda el contenido de la lucha por la paz, para que se pueda imponer por la acci\u00f3n conjunta de los pueblos de toda la tierra, unidos en la amistad y en el af\u00e1n com\u00fan de su mejoramiento. Para esto, los intelectuales tendr\u00e1n que examinar todas las proposiciones o iniciativas que hagan en favor de la paz, vengan de donde vinieren, para lograr la conjugaci\u00f3n de todas las voluntades y de las actividades en torno al problema decisivo de nuestro tiempo: la conservaci\u00f3n de la paz.<\/p>\n<p>Texto in\u00e9dito. Escrito en 1951.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las condiciones actuales, creadas por los imperialistas que tratan de conducir a la humanidad en la guerra m\u00e1s espantosa, la tarea de los intelectuales es dif\u00edcil. Pero, por esto mismo, los intelectuales deben agigantar sus esfuerzos y lucha serenamente por la paz. No debe haber obra \u2013por peque\u00f1a que parezca- que no se emprenda en favor de la paz. No es posible perder ni un solo momento, ni la menor coyuntura, para combatir en defensa de las aspiraciones del pueblo y por el enriquecimiento de su cultura.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3902,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[385,1194,304],"class_list":["post-3901","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-del-movimiento-comunista","tag-ciencia","tag-eli-de-gortari","tag-paz"],"wppr_data":{"cwp_meta_box_check":"No"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3901"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3901\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3905,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3901\/revisions\/3905"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3902"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}