{"id":4137,"date":"2022-06-13T20:26:42","date_gmt":"2022-06-14T01:26:42","guid":{"rendered":"https:\/\/elmachete.mx\/?p=4137"},"modified":"2022-06-13T20:27:23","modified_gmt":"2022-06-14T01:27:23","slug":"tierra-caliente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2022\/06\/13\/tierra-caliente\/","title":{"rendered":"Tierra caliente"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4138 aligncenter\" src=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/IMG_0183-300x218.jpg\" alt=\"\" width=\"378\" height=\"275\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/IMG_0183-300x218.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/IMG_0183-1024x744.jpg 1024w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/IMG_0183-768x558.jpg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/IMG_0183-1536x1115.jpg 1536w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/IMG_0183-640x465.jpg 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/IMG_0183-50x36.jpg 50w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/IMG_0183-600x436.jpg 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/IMG_0183.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 378px) 100vw, 378px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Por: <em>Iv\u00e1n Rodr\u00edguez, Skariote.<\/em><\/p>\n<h6><\/h6>\n<h6>Cap\u00edtulo I. Prehistoria.<\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es domingo, hace fr\u00edo y llueve. No es una lluvia normal, cae a c\u00e1ntaros y viene acompa\u00f1ada de grandes vientos que todo lo levantan. El piso se llena de peque\u00f1os r\u00edos y charcos de lodo, la basura flota como victoriosos nav\u00edos. Los tianguistas que a\u00fan quedan, se apresuran a levantar los puestos, a desenredar las cuerdas y quitar lonas, no quieren salir volando. Mientras, unos pocos han decidido quedarse, cubren con las lonas primero a la mercanc\u00eda y despu\u00e9s a ellos. La gente que estaba comprando ahora corre, se quiere tapar de la lluvia y se llenan de lodo los zapatos.<\/p>\n<p>No es tan tarde, pero la lluvia meti\u00f3 a todo el mundo en sus improvisadas casas. La calle, si esto se puede llamar calle, muere y esto s\u00f3lo es un espect\u00e1culo de las \u00faltimas convulsiones de vida.<\/p>\n<p>Esta colonia reci\u00e9n parida est\u00e1 conociendo los males de los lugares olvidados de la ciudad&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus venas principales, esas mal trazadas callejas, que lo \u00fanico que las delimita son las casas que a\u00fan contin\u00faan siendo construidas, calles que tienen por material principal la tierra, que se vuelve lodo en \u00e9poca de lluvias.\u00a0 Es un mundo que est\u00e1 luchando por ser parido, un lugar que no termina de ser el viejo terreno invadido para poder llamarse colonia. Las contracciones convulsas que dan los primeros destellos de luz a este lugar quiz\u00e1 son la \u00fanica toma de agua potable, el tel\u00e9fono p\u00fablico que est\u00e1 reci\u00e9n instalado (que la gente cuida con su vida para que no lo destruyan) y unos primeros postes de luz el\u00e9ctrica instaladas por los invasores, los cuales chupan la electricidad de los lugares vecinos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De las casas no se puede decir mucho. Se asemejan a campamentos reci\u00e9n levantados para refugiar damnificados de un hurac\u00e1n, construidas con destajos de madera o tablarocas compradas (o robadas s\u00ed se corr\u00eda con suerte) a las construcciones cercanas. Los techos son de l\u00e1mina de fibra de vidrio, los cuales se remiendan con trozos de cart\u00f3n para evitar el paso de la lluvia a las chozas. \u00bfHabitaciones? Si se corr\u00eda con suerte habr\u00eda por lo menos dos: una destinada a los padres y su intimidad, mientras que los chiquillos, la sala, el comedor y la cocina, comparten el mismo espacio. Pero por las prisas, por lo reci\u00e9n de la invasi\u00f3n, mucha gente no pensaba todav\u00eda en los inconvenientes de tener en un solo lugar toda la vida familiar. Y ah\u00ed estaban todos metidos, durmiendo sobre lo que se pod\u00eda y cocinando a la le\u00f1a, viviendo al d\u00eda y construyendo un poco m\u00e1s, mientras dejaban algunos varillas en el suelo como promesa de tocar pronto el cielo con sus casas so\u00f1adas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este lugar era ca\u00f3tico en el principio, llegaron primero 300 personas con el l\u00edder aquel, todas decididas a conseguir lo que pensaban era el mejor cacho de tierra. Despu\u00e9s llegaron 200 m\u00e1s, procurando escarbar de los restos el mejor solar con el que poder quedarse. Nadie ten\u00eda seguridad de nada, a muchos los hab\u00edan corrido antes de invasiones as\u00ed, pero, ahora y con el paso del tiempo, hab\u00edan logrado construir no s\u00f3lo sus chozas que se ca\u00edan a pedazos sino tambi\u00e9n el trazado de las que ser\u00edan en un futuro sus calles pavimentadas. Una estructura rectangular bien planificada, s\u00f3lo a la espera de la brea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una multitud de personas en este lugar, todas tan iguales y distintas a la vez. Producto disperso de lo que soltaban los dem\u00e1s estados. En su gran mayor\u00eda todas eran campesinas en su tierra natal; sin embargo, las condiciones los llevaban a otros oficios para completar los gastos. Los hab\u00eda quienes eran alba\u00f1iles, plomeros, electricistas, vendedores de cosas varias, amas de casa, fritangueras, vendedoras de comida, tlachiqueros. El segundo trabajo les ayudaba m\u00e1s en esta nueva penuria: dejar su tierra natal para encontrarse ante la inmensa ciudad. En esta realidad no ten\u00edan nada m\u00e1s que sus brazos y fuerzas de existir, as\u00ed como hab\u00edan llegado al mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No todo fueron p\u00e9rdidas, llegado el momento preciso sus viejos conocimientos salieron a flote. Cuando se necesitaron brazos expertos para romper la tierra y en ella encajar las proto\u2013paredes de sus nuevas cuevas, estos seres humanos rebajados a la prehistoria, no tuvieron m\u00e1s remedio que golpear el suelo con palas y picos. Recordando algunos la ni\u00f1ez, esperando a que pasara el padre o la madre para dejar en el hoyo la semilla de ma\u00edz, chile o frijol. Pero en su lugar, estaba la esposa o el marido clavando los postes, la tablaroca o las tablas carcomidas de madera vieja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo su pasado los igualaba, a lo mismo que el presente que los hab\u00eda encontrado en aquel instante a todos juntos en aquel terreno, ahora los un\u00eda un futuro incierto, tan incierto como las lluvias que ca\u00edan sobre sus chozas inundando todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trazado rectangular no deja lugar a dudas para nadie: esto es una colonia. Alguien, quien fuera, podr\u00eda pasar por aqu\u00ed caminando y sentirse en un lugar conocido. Aunque falta nombrar estas calles, nadie en la desesperaci\u00f3n hab\u00eda pensado en eso, a\u00fan segu\u00eda sin nombre el conjunto de calles y casitas p\u00e9rdidas, al igual que todo el conjunto contin\u00faa sin bautizar. Aunque los vecinos de las colonias cercanas le llaman la tierra caliente, porque aqu\u00ed existen una mayor\u00eda descomunal de michoacanos y michoacanas, aunque tambi\u00e9n se puede encontrar gente de Oaxaca, Hidalgo, Zacatecas, Monterrey, entre otras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie de adentro usa ese nombre de <em>tierra caliente, <\/em>les hac\u00eda recordar de donde no pensaban regresar pronto. Algo as\u00ed como, a la par de Cort\u00e9s, quemar sus recuerdos para nunca volver.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las calles, sin embargo, tienen denominaciones no oficiales. Les dicen por lo m\u00e1s caracter\u00edstico. \u201cAh\u00ed, donde viven los heladeros\u201d, una familia pobre que gast\u00f3 sus \u00faltimos centavos en una barrica y un bote de aluminio para hacer nieves, contra todo pron\u00f3stico el negocio prosper\u00f3 y ahora andan los cinco miembros de esa familia en friega, desde temprano, removiendo los botes entre el hielo picado, con sus triciclos y tres barricas cada uno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cA la vuelta, esa la del panadero\u201d, se\u00f1alan a modo de burla porque en esa calle vive un viejo que de ni\u00f1o aprendi\u00f3 a hacer pan. Aunque aprender es una palabra muy grande para lo que en realidad hace. Lo \u00fanico que vende son donas preparadas por \u00e9l, le quedan duras como piedras. Una roca espolvoreada de az\u00facar y canela. \u201cAqu\u00ed mero es vale, esta es la del vocero, para referirse a la en que resid\u00eda un sonidero frustrado. El que de vez en cuando sacaba alg\u00fan baile, pero en su mayor\u00eda s\u00f3lo se dedica a dar anuncios por medio de una corneta instalada en un poste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed otras calles, pero la m\u00e1s importante es en la que est\u00e1 la cantina: <em>EL DOLLAR D&#8217; ORO<\/em>. Es un lugar arreglado entre todo lo rascuacho. Pero, aunque intentara, no pod\u00eda escapar de la realidad que le rodeaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una choza compuesta de tablaroca y tablas de madera con techo de l\u00e1mina met\u00e1lica. Es el \u00fanico lugar con luz el\u00e9ctrica instalada por la compa\u00f1\u00eda Luz y Fuerza. Contaba con l\u00ednea telef\u00f3nica, ya que el due\u00f1o del tugurio deb\u00eda telefonear a las empresas de cerveza para que le hicieran llegar los pedidos entre los tierrazales sin pavimentar. No ten\u00eda tiempo para esperar el \u00fanico otro tel\u00e9fono de la colonia, el de car\u00e1cter popular en el que se desviven las comadres, los noviecitos y los chalanes. Las botellas de tequila, mezcal y ron (para uno que otro ex\u00f3tico) las iba a conseguir \u00e9l directamente al centro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00fasica habitual eran las norte\u00f1as: Carlos y Jos\u00e9, Ram\u00f3n Ayala, Los Cardenales. Todos sonando desde un tocadiscos de tipo comunitario e instalado en la orilla. S\u00f3lo eran los muchachos quienes llegaban con un disco del Acapulco Tropical o Rigo Tovar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El letrero que anuncia EL DOLLAR D&#8217; ORO, es lo m\u00e1s impactante. Una tabla de 4 m x 2 m, con focos en cada esquina, que alumbran al centro las grandes letras verdes con sombreado dorado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es la pocilga de los desvergonzados, de los alcoh\u00f3licos, de los que no daban gasto, de los matones\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque es aqu\u00ed, en esta calle y en esta cantina, donde comienza la historia, el infortunio y la violencia.\u00a0 Todos los habitantes de este lugar, aunque llevaban vidas tranquilas, viven con el miedo contin\u00fao de perderlo todo, que los desalojen, les roben o los mate la suerte. Por eso, buscaban una excusa y la encontraron.<\/p>\n<p>AQU\u00cd SE BUSCA Y SE HALLA LA MUERTE.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es domingo a las 4 de la tarde, mientras todos se escond\u00edan en sus casas por la lluvia, que los borrachos hicieron exasperar al due\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Miguel est\u00e1 atendiendo detr\u00e1s de la barra, una mesa de comedor disfrazada con el uso de clavos y tablas a modo de que no se pudieran ver las piernas y tener donde colocar los alcoholes finos (como tambi\u00e9n ah\u00ed se guardaba la \u00fanica pistola de todo el lugar, la cual no se hab\u00eda necesitado jam\u00e1s). Serv\u00eda gustoso de lo lindo los caballitos de tequila barato. Siempre sin consumir, porque ya era suficiente embrutecer a los dem\u00e1s como para quedar igual que ellos. Mientras \u00e9l estaba ah\u00ed con sus risadotas, su hija Ignacia funcionaba como mesera atendiendo las cuatro cajas de coca\u2013cola que funcionaban como mesas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo pasa sin novedad, es un domingo cualquiera. Se\u00f1ores tomando alcohol, cont\u00e1ndose chistes, alguno que otro ya dispuesto a pelearse a golpes pero calm\u00e1ndose al rega\u00f1o de Don Miguel. Excepto por algo sencillo, hay un nuevo se\u00f1or entre todos. Tan nuevo que nadie lo conoce, bebe solo al fondo muy cerca del refrigerador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bebe como si estuviera en pleno sol, ped\u00eda tragos y cervezas por igual. Canta una que otra canci\u00f3n que comenzaba a sonar y hac\u00eda ademanes de bailar. Y, de un momento a otro, alguien puso en el tocadiscos un vinilo de Antonio Aguilar y comenz\u00f3 a sonar al golpe de la tambora: <em>Qu\u00e9 milagro chaparrita, Ya hace d\u00edas que no nos vemos\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Uy, uy, uuuuuuy, \u00bfqu\u00e9 son todos jotos?, \u00bfpor qu\u00e9 chingados no hay viejas pa\u00b4 bailar en este cochino lugar? \u2013 grit\u00f3 el hombre con voz aguardientosa y raspada \u2013vengase pa\u00b4 c\u00e1 chulada prietota, \u00a1Vamos a bailar! \u2013 Mientras que se abrazaba a Ignacia con fuerza al cuerpo.<\/p>\n<p><em>Dentro de poquito tiempo, por aqu\u00ed nos miraremos\u2026 y si no nos escribemos\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre borracho se abraza a la pobre muchacha al cuerpo con fuerza. Ella no puede hacer nada, \u00e9ste le saca una cabeza de estatura y ten\u00eda los brazos tan fuertes como vigas. Lo \u00fanico que le queda es dejarse arrastrar por el animal aquel y re\u00edrse nerviosa por ser el espect\u00e1culo de todos esos borrachos. Y la jala, se la pega y sigue cantando: <em>Cada que la veo pasar, parece que voy con ella.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don miguel al principio no se lo est\u00e1 tomando a mal, hasta se est\u00e1 riendo, pero, conforme pasan los segundo, mientras escuchaba las risas de los dem\u00e1s (que ya no eran hacia su hija sino a su persona) combinado con el canto borracho de aquel extra\u00f1o, solo agarra la pistola debajo de la mesa y sin parar la m\u00fasica:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 fregados est\u00e1 haciendo amigo? \u00a1Ya suelte a mi muchacha, no sea cabr\u00f3n! \u00a1Y t\u00fa pendeja, ya deja de estarte riendo o es que lo disfrutas!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que algunos borrachos alcanzaron a salir, los dem\u00e1s sin esa suerte se hac\u00edan a los lados e imploraban a cientos de voces <em>\u201cno sea pendejo Don Miguel, baje esa madre\u201d. <\/em>El extra\u00f1o s\u00f3lo se abrazaba m\u00e1s a la pobre chica y continuaba cantando a manera de reto: <em>Soy de las pe\u00f1as m\u00e1s altas, donde da temprano el sol\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cantinero no aguantaba m\u00e1s la humillaci\u00f3n y dio un balazo al aire a modo de advertencia, el agua que llevaba ah\u00ed junt\u00e1ndose desde que empez\u00f3 la lluvia le cay\u00f3 encima. Encabronado y mojado todo, da un grito de rabia contenida porque un disparo que solt\u00f3 del susto le dio en la pierna. Entonces dispara sin apuntar siquiera, sin importar si le daba a su hija.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiro no erra, pero, en lugar de dar a muerte, le pega al extra\u00f1o en el pie derecho. Se tambalea, se queja y, por la fuerza misma del baile que tra\u00eda, se lleva a la muchacha con \u00e9l al suelo enlodado. Don miguel sale detr\u00e1s de la barra como alma que ha visto al mismo diablo y comienza a gritarle a su hija, olvid\u00e1ndose del ebrio pat\u00e1n que hizo todo el espect\u00e1culo. \u00c9ste sale arrastr\u00e1ndose como puede hac\u00eda la calle, para no hacer del problema algo m\u00e1s grande, aunque el l\u00edo ya era enorme. Hab\u00eda desatado algo que no se pod\u00eda contener y su sangre era la firma del contrato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde ese d\u00eda los hombres andan armados, con lo que pueden, para defenderse de otros. Los que traen m\u00e1s dinero cargan con pistola. Cosa rara, porque ni siquiera en la invasi\u00f3n se solt\u00f3 un solo balazo, ni de la polic\u00eda. Los m\u00e1s pobres se protegen con machetes, con palos o con sus pu\u00f1os desnudos. Pareciera que tras ese domingo alguien hubiera dado comienzo en ese lugar a la vida cruda y real, como era en todos lados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de entonces, la calle ya no fue la del DOLLAR D\u00b4ORO, sino la calle del baleado. Lo cual podr\u00eda confundir a muchos en un futuro, por todos los balazos que se llegaron a tronar. Asimismo, a este lugar las personas s\u00ed comenzaron a llamarle tierra caliente, pero por lo bravo que se hab\u00eda vuelto. Porque ah\u00ed, y s\u00f3lo ah\u00ed, todo se coc\u00eda a fuego vivo.<\/p>\n<p>Ya de eso pasan m\u00e1s de tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>Este no es ning\u00fan fin, sino apenas el comienzo del mismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es domingo, hace fr\u00edo y llueve. No es una lluvia normal, cae a c\u00e1ntaros y viene acompa\u00f1ada de grandes vientos que todo lo levantan. El piso se llena de peque\u00f1os r\u00edos y charcos de lodo, la basura flota como victoriosos nav\u00edos. Los tianguistas que a\u00fan quedan, se apresuran a levantar los puestos, a desenredar las cuerdas y quitar lonas, no quieren salir volando. Mientras, unos pocos han decidido quedarse, cubren con las lonas primero a la mercanc\u00eda y despu\u00e9s a ellos. 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