{"id":7518,"date":"2025-08-15T22:00:27","date_gmt":"2025-08-16T04:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/elmachete.mx\/?p=7518"},"modified":"2025-08-15T22:00:27","modified_gmt":"2025-08-16T04:00:27","slug":"sobre-el-campesinado-en-mexico-y-en-la-peninsula-de-yucatan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2025\/08\/15\/sobre-el-campesinado-en-mexico-y-en-la-peninsula-de-yucatan\/","title":{"rendered":"Sobre el campesinado en M\u00e9xico y en la Pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p>Por Carlos Su\u00e1rez<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7520\" src=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/IMG_20250815_215350-1.jpg\" alt=\"\" width=\"899\" height=\"520\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/IMG_20250815_215350-1.jpg 899w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/IMG_20250815_215350-1-300x174.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/IMG_20250815_215350-1-768x444.jpg 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/IMG_20250815_215350-1-640x370.jpg 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/IMG_20250815_215350-1-50x29.jpg 50w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/IMG_20250815_215350-1-638x368.jpg 638w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/IMG_20250815_215350-1-600x347.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 899px) 100vw, 899px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El campesinado es un sector diverso, tanto por su composici\u00f3n como por sus or\u00edgenes y su devenir hist\u00f3rico. A grandes rasgos, podr\u00eda caracterizarse como aquel sector cuya actividad principal recae en la producci\u00f3n de alimentos, principalmente de origen vegetal; es decir, nos referimos al sector cuya vida depende principalmente del cultivo y la cosecha de alimentos vegetales (agricultura).<\/p>\n<p>En general, su origen hist\u00f3rico ocurre como resultado de la divisi\u00f3n social del trabajo, que lleva a una creciente especializaci\u00f3n productiva por parte de distintos grupos sociales. No en todas las sociedades ha existido un campesinado, pues en muchas de ellas o nunca ha ocurrido tal especializaci\u00f3n del trabajo o incluso jam\u00e1s se ha practicado la agricultura (por ejemplo, pueblos n\u00f3madas que viven de la cacer\u00eda, ganader\u00eda y\/o recolecci\u00f3n).<\/p>\n<p>El surgimiento de la agricultura y, m\u00e1s a\u00fan, de un sector especializado en ella, indica que se ha alcanzado cierto nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producci\u00f3n. Por un lado, es un claro indicativo del dominio social sobre los ciclos de reproducci\u00f3n vegetal y, por otro lado, se abre la posibilidad de la acumulaci\u00f3n de riqueza bajo la forma de alimentos.<\/p>\n<p>La existencia de un campesinado indica que no todo miembro de la sociedad se dedica a la producci\u00f3n de alimentos, a pesar de que todo miembro de la sociedad requiere del consumo de los mismos. Esto implica la existencia de mecanismos de circulaci\u00f3n que incluyen el intercambio mercantil y tambi\u00e9n el tributo.<\/p>\n<p>En sociedades como las ciudades-Estado mesoamericanas y andinas, desde tiempos anteriores a la conquista espa\u00f1ola, exist\u00eda por un lado el cobro de tributo por parte de una minor\u00eda gobernante hacia la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, que se dedicaba a la agricultura. Y por otro lado, exist\u00edan mercados donde los agricultores intercambiaban los frutos de su cosecha con otros productores (artesanos, pescadores, etc.) ya sea por medio del trueque o mediante la compra-venta permitida por equivalentes universales como el cacao.<\/p>\n<p>Conviene recordar el tema de la propiedad. La propiedad colectiva de la tierra ha estado vinculada hist\u00f3ricamente al campesinado, lo cual ha respondido principalmente a las necesidades impuestas por los m\u00e9todos de producci\u00f3n del momento.<\/p>\n<p>La historia econ\u00f3mica de la humanidad da cuenta de una creciente escisi\u00f3n entre los productores y los medios de producci\u00f3n. A lo largo de la historia humana puede estudiarse ese proceso de separaci\u00f3n. Hablamos del surgimiento y desarrollo de la propiedad privada y del Estado. Este proceso lleva a que quienes producen todos aquellos bienes necesarios para el sostenimiento de la sociedad pierdan la propiedad sobre sus medios productivos. El campo no ha estado exento de ello, incluyendo la formaci\u00f3n de clases sociales, y en el modo de producci\u00f3n capitalista alcanza su expresi\u00f3n m\u00e1s desarrollada.<\/p>\n<p>Inglaterra es un ejemplo cl\u00e1sico para mostrar este fen\u00f3meno. Durante los siglos XVI y XVII grandes masas de campesinos fueron arrancados de sus tierras por medio de la violencia y de las leyes del Estado. Al perder la propiedad sobre sus tierras, toda esa masa de campesinos despojados qued\u00f3 sin ninguna propiedad productiva aparte de su propia fuerza de trabajo, \u201clibre\u201d para ser vendida a quien tuviera el dinero para comprarla. Toda esta masa poblacional que hist\u00f3ricamente perdi\u00f3 sus tierras ser\u00eda la que conformar\u00eda a la clase obrera inglesa desde finales del siglo XVIII.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico ese proceso de despojo fue m\u00e1s lento y tard\u00edo. Tras la conquista, la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n originaria fue integrada a m\u00e9todos de trabajo forzado como los repartimientos o las encomiendas, en las que los conquistadores pod\u00edan disponer del trabajo de la poblaci\u00f3n y de sus frutos. De aqu\u00ed surgir\u00edan m\u00e1s adelante las haciendas, tanto ganaderas como agr\u00edcolas, que se especializar\u00edan de acuerdo con la regi\u00f3n en producci\u00f3n de ma\u00edz, az\u00facar, henequ\u00e9n, agave y otros productos.<\/p>\n<p>Un parteaguas en el proceso de despojo fue un conjunto de leyes liberales que tuvieron su auge a mediados del siglo XIX, entre las cuales podemos ubicar la Ley Lerdo, con la que se busc\u00f3 despojar tanto a la Iglesia como a los pueblos originarios de sus tierras. En la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n tambi\u00e9n fueron promulgadas leyes para el despojo masivo de la poblaci\u00f3n maya. No es casualidad que durante \u00e9sta \u00e9poca se haya disparado el n\u00famero de haciendas y de campesinos acasillados en ellas. Gran parte de la riqueza acumulada por la burgues\u00eda durante el Porfiriato fue gracias a esos despojos.<\/p>\n<p>Ser\u00edan las duras condiciones de explotaci\u00f3n por medio del peonaje en las haciendas las que empujar\u00edan al campesinado mexicano a la lucha armada contra sus explotadores a principios del siglo XX. Entre las principales demandas de las masas campesinas estaba la restituci\u00f3n de sus tierras. Estas demandas quedaron plasmadas en la Reforma agraria de 1917, aunque su implementaci\u00f3n iniciar\u00eda hasta el gobierno de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas. Cabe mencionar que las masas campesinas lideradas por Emiliano Zapata y Francisco Villa fueron cruelmente perseguidas y derrotadas por el Ej\u00e9rcito Constitucionalista al ver la fuerza que ten\u00edan. Al finalizar la contienda armada, no fue el campesinado mexicano quien tom\u00f3 el poder sino una naciente burgues\u00eda con ansias de apoderarse del Estado para favorecer su acumulaci\u00f3n de capital. El hecho de que las demandas del campesinado fueran incluidas en la Constituci\u00f3n expresa la fuerza que ten\u00eda el campesinado como sector social y que oblig\u00f3 a la burgues\u00eda triunfante a realizar concesiones para mantenerse en el poder.<\/p>\n<p>De cualquier manera, la implementaci\u00f3n de la reforma agraria demostrar\u00eda el car\u00e1cter burgu\u00e9s de la pol\u00edtica del Estado mexicano. Las tierras fueron repartidas de una manera desigual, destinando aquellas de mayor extensi\u00f3n y con mejores condiciones a propietarios privados, y quedando el campesinado con los terrenos menos favorables para el cultivo. Conforme pasaron los sexenios el proceso de restituci\u00f3n de tierras se frenar\u00eda y la burgues\u00eda en el poder buscar\u00eda la forma de volver a convertir las tierras repartidas en propiedad privada. Estos esfuerzos se materializar\u00edan con las reformas de 1992, que abrieron el camino a la privatizaci\u00f3n de tierras ejidales. Si bien los despojos de tierras jam\u00e1s se detuvieron, a partir de ese a\u00f1o se han disparado en todo el pa\u00eds. Sobre esas tierras despojadas se han levantado f\u00e1bricas, mansiones, asentamientos urbanos, complejos tur\u00edsticos, centrales energ\u00e9ticas y grandes proyectos de infraestructura gracias a la uni\u00f3n indisoluble entre el Estado burgu\u00e9s mexicano y los grupos monop\u00f3licos. La separaci\u00f3n de los productores de sus medios de producci\u00f3n contin\u00faa hoy de formas m\u00e1s agresivas que antes.<\/p>\n<p>El campo ha sido abandonado por el Estado en cuesti\u00f3n de los recursos invertidos para permitir a las familias campesinas adquirir insumos, herramientas de trabajo y semillas. Las familias campesinas se enfrentan con cada vez m\u00e1s dificultades para producir los alimentos que les dan sustento. Es por eso que ante la imposibilidad de cultivar y\/o de cosechar lo suficiente, la propia poblaci\u00f3n campesina ha visto en la venta de sus tierras una manera de conseguir el dinero que necesita para continuar subsistiendo. La consecuencia ha sido, al igual que la Inglaterra del siglo XIX, la incorporaci\u00f3n de esas masas despojadas al trabajo asalariado. El Estado, en su car\u00e1cter de burgu\u00e9s, a quienes ha beneficiado ha sido a los grandes monopolios y a los burgueses en general. Es la gran agroindustria la que ahora se hace cargo de una parte importante de la producci\u00f3n agr\u00edcola en el pa\u00eds, empleando a jornaleros en condiciones deplorables. De la misma manera, se ha impuesto un f\u00e9rreo control sobre las semillas para el cultivo, que en su mayor\u00eda tambi\u00e9n son controladas por los grandes capitales. Por otra parte, los programas de apoyo al campo favorecen m\u00e1s bien a quienes ya tienen un capital (o sea, burgueses de variado tama\u00f1o), dot\u00e1ndoles de sistemas de riego, transportes, y facilitando el crecimiento de sus propiedades.<\/p>\n<p>A mediados del siglo pasado, una gran parte de la poblaci\u00f3n mexicana sustentaba su vida en el campo. El proceso de conformaci\u00f3n de las clases fundamentales en el campo ten\u00eda un nivel de avance menor. Era m\u00e1s la poblaci\u00f3n que ten\u00eda el control sobre sus tierras mediante la figura del ejido. Hoy en d\u00eda, la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n vive no de lo que produce en su unidad familiar o comunitaria sino de la venta de fuerza de trabajo, es decir, del trabajo asalariado. Solamente en algunos estados del pa\u00eds el campesinado existe a\u00fan como un sector relevante de la poblaci\u00f3n (Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Michoac\u00e1n, Estado de M\u00e9xico). En estados como Yucat\u00e1n, especialmente en los municipios m\u00e1s cercanos a M\u00e9rida, lo que persiste son m\u00e1s bien ejidatarios ya mayores que practican la milpa y el cultivo de hortalizas de traspatio en alg\u00fan grado pero que no tienen realmente una producci\u00f3n significativa. Algunos producen hortalizas para la venta en los mercados, pero la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n rural est\u00e1 conformada por trabajadores asalariados que desempe\u00f1a su labor fuera de sus lugares de origen. El sector industrial y el de la construcci\u00f3n en M\u00e9rida est\u00e1n llenos de trabajadores que se mueven todas las semanas o incluso todos los d\u00edas entre la capital y sus pueblos.<\/p>\n<p>En la Pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n encontramos al estado de Campeche como uno de los principales productores de alimentos debido a las agroindustrias que ah\u00ed existen. Son estos grupos monop\u00f3licos a quienes el Estado, en sus tres niveles de gobierno, busca favorecer. A su beneficio responden proyectos de infraestructura como el Tren Maya, que busca aumentar la circulaci\u00f3n mercantil para incrementar las exportaciones de estos sectores de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Los ataques a la poblaci\u00f3n campesina, adem\u00e1s de los despojos amparados por el gobierno, se presentan tambi\u00e9n bajo la represi\u00f3n, la persecuci\u00f3n y la reducci\u00f3n del presupuesto a las Normales Rurales. No hay sector del estudiantado m\u00e1s perseguido en M\u00e9xico que el de las normales rurales. As\u00ed lo atestiguan cr\u00edmenes como el de Ayotzinapa, sin contar a todos los estudiantes normalistas que son desaparecidos, torturados, reprimidos y asesinados cotidianamente, incluso bajo el gobierno de la 4T.<\/p>\n<p>Los comunistas tenemos clara la necesidad de la lucha por la defensa de los intereses del campesinado, por la mejora inmediata de sus condiciones de vida. A la Juventud Comunista, especialmente en el trabajo estudiantil, le corresponde construir la alianza con los estudiantes normalistas. Nos corresponde tambi\u00e9n la organizaci\u00f3n de la juventud que trabaja en el campo para la defensa de sus derechos laborales. Miles de j\u00f3venes, incluso menores de edad, laboran en todo tipo de sembrad\u00edos en condiciones de miseria. Tambi\u00e9n debemos desenmascarar y denunciar el car\u00e1cter burgu\u00e9s de las pol\u00edticas del Estado en el campo, que buscan favorecer a la burgues\u00eda para perjuicio de la poblaci\u00f3n trabajadora.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito rural tambi\u00e9n existe una fuerte presencia del crimen organizado. Ante las condiciones de precariedad que prevalecen en esos contextos, los c\u00e1rteles inducen el consumo de drogas entre la juventud, a quienes se termina reclutando como dealers o directamente como sicarios. Tanto los c\u00e1rteles como las fuerzas armadas mexicanas (Ej\u00e9rcito, Guardia Nacional, polic\u00edas) toman parte en la distribuci\u00f3n de drogas y la ejecuci\u00f3n de todo tipo de cr\u00edmenes en las comunidades. Junto a los c\u00e1rteles, las propias fuerzas armadas se encargan de reclutar y envenenar e la juventud bajo promesas de \u00e9xito y estabilidad laboral. Es por eso que hist\u00f3ricamente el grueso de las fuerzas armadas tiene un origen rural. Nuestra lucha por la defensa de la juventud en el campo tambi\u00e9n va de la mano con el combate a la influencia del crimen organizado y del Estado.<\/p>\n<p>Ante todo, los comunistas no olvidamos que el campesinado est\u00e1 atravesado por una situaci\u00f3n de clase. El campesinado tampoco es homog\u00e9neo en su composici\u00f3n social. Es decir, en el campo no predomina una igualdad pr\u00edstina sino una estratificaci\u00f3n social compuesta esencialmente por burgueses y proletarios. Existen campesinos que son grandes propietarios (de tierras, de cenotes, de restaurantes, de hoteles, etc.) y que explotan a otras personas de la comunidad; hay campesinos que tienen tierras que trabajan junto a su familia y que les permiten un sustento; y hay tambi\u00e9n campesinos que no tienen tierra y que viven trabajando para otros campesinos o directamente para empresas. Lenin se refer\u00eda de esta forma a los campesinos ricos, los campesinos medios y los campesinos pobres. A los comunistas no nos interesa trabajar con explotadores, con campesinos burgueses. A quienes nos interesa organizar es a los campesinos pobres y medios.<\/p>\n<p>Tampoco est\u00e1 de m\u00e1s se\u00f1alar que ejidatario no es sin\u00f3nimo de campesino. Por ejidatario entendemos un usufructuario de un terreno comunal. En esas tierras puede realizarse todo tipo de actividad, aunque principalmente, agricultura, apicultura, pesca y ganader\u00eda. Al hablar de ejidatarios solamente podemos entender que se trata de personas con derechos sobre una tierra comunal, pero nada podemos inferir sobre su situaci\u00f3n particular. Se trata, ante todo, de una categor\u00eda, que puede llevar al absurdo de englobar a grandes empresarios que de alguna manera logran adquirir esos derechos (por ejemplo, Fernando Ponce, due\u00f1o de Bepensa, que es ejidatario en Holbox).<\/p>\n<p>Finalmente, cabe mencionar que las comunidades no son entes aislados unos de otros. Existe una relaci\u00f3n de interdependencia entre el campo y la ciudad. Los comunistas aspiramos a un mundo en el que la juventud tenga todas las oportunidades para desarrollarse acad\u00e9mica, profesional y culturalmente, sin importar si vive en el campo o la ciudad. Esto solo puede lograrse mediante la lucha organizada y conjunta entre la poblaci\u00f3n trabajadora de las comunidades rurales y la de las ciudades. Es por eso que los comunistas debemos tener un trabajo activo tanto en el campo como en la ciudad y buscar la conjunci\u00f3n de las demandas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Su\u00e1rez &nbsp; El campesinado es un sector diverso, tanto por su composici\u00f3n como por sus or\u00edgenes y su devenir hist\u00f3rico. 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