{"id":7565,"date":"2025-09-07T20:20:44","date_gmt":"2025-09-08T02:20:44","guid":{"rendered":"https:\/\/elmachete.mx\/?p=7565"},"modified":"2025-09-07T20:20:44","modified_gmt":"2025-09-08T02:20:44","slug":"cuando-la-unidad-es-solo-palabra-el-dilema-entre-retroceso-y-avance-en-los-trabajadores-de-la-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2025\/09\/07\/cuando-la-unidad-es-solo-palabra-el-dilema-entre-retroceso-y-avance-en-los-trabajadores-de-la-cultura\/","title":{"rendered":"Cuando la unidad es solo palabra: el dilema entre retroceso y avance en los trabajadores de la cultura"},"content":{"rendered":"<p>Por Cuicani Rojo<\/p>\n<p>Hablar de \u201cunidad\u201d en abstracto siempre trae un problema: suena bien, pero no dice nada. La palabra se convierte en un eslogan vac\u00edo, porque no aclara con qui\u00e9n es la unidad, para qu\u00e9 sirve ni qu\u00e9 condiciones la hacen posible. Es como hablar de \u201cjusticia\u201d o \u201cbien com\u00fan\u201d sin definirlos: se usan para convencer, pero no para explicar ni para actuar.<\/p>\n<p>En filosof\u00eda, esto se ha visto muchas veces: una unidad sin contenido es solo una forma vac\u00eda. Arist\u00f3teles afirmaba que no existe unidad sin diferencia; Georg Wilhelm Friedrich Hegel se\u00f1alaba que lo abstracto, si no se concreta, termina siendo nada; y Ludwig Wittgenstein, en sus <em>Investigaciones filos\u00f3ficas<\/em>, subraya que el sentido surge solo en el uso concreto. Hablar de unidad sin reconocer tensiones y particularidades de la realidad es un autoenga\u00f1o.<\/p>\n<p>El problema no es solo te\u00f3rico, tambi\u00e9n es pr\u00e1ctico. Cuando se invoca la unidad de manera abstracta, se corre el riesgo de ocultar los conflictos reales. Se presenta una imagen de consenso que en realidad no existe. As\u00ed, la \u201cunidad\u201d deja de ser un esfuerzo por resolver diferencias y se convierte en una consigna usada para silenciar la cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Este problema se hace evidente en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretar\u00eda de Cultura (SNDTSC), que actualmente atraviesa su proceso de elecci\u00f3n rumbo a la Coordinaci\u00f3n Nacional Colegiada (M\u00e1ximo \u00f3rgano de representaci\u00f3n del sindicato). La planilla Roja, que se presenta como defensora de la \u201cunidad\u201d, en realidad ofrece poco m\u00e1s que un vac\u00edo. Su discurso se sostiene en abstracciones que, lejos de dar rumbo, ocultan la ausencia de propuestas y compromisos concretos. Hablan de unidad, pero nunca especifican con qui\u00e9n, para qu\u00e9, ni en qu\u00e9 condiciones. De este modo, reducen la unidad a un eslogan vac\u00edo que buscan imponer como principio supremo, como si pronunciar la palabra bastara para resolver los problemas que aquejan al sindicato.<\/p>\n<p>En una sociedad capitalista, es evidente que existen clases y sectores con intereses diferenciados; es decir, hay lucha de clases. La planilla Roja cuenta con el respaldo de una familia propietaria de empresas que utiliza el sindicato como plataforma para su propio ascenso pol\u00edtico. Detr\u00e1s de esta planilla se encuentra un individuo que ha buscado ser diputado, primero por el PRD y luego por MORENA, colocando a su hermana al frente del grupo. La \u201cunidad\u201d que promueve este grupo minoritario, financiado con recursos familiares, no tiene como objetivo fortalecer a los trabajadores, sino enfrentar al bloque democr\u00e1tico mayoritario y mantener el control pol\u00edtico del sindicato. Su prop\u00f3sito real es dar continuidad a la Coordinaci\u00f3n Nacional Colegiada anterior, con la que mantienen una clara alianza pol\u00edtica y electoral.<\/p>\n<p>Cuando hablan de \u201cunidad\u201d, como todo cacicazgo, en realidad buscan que los trabajadores se alineen a su pol\u00edtica y que el sindicato se convierta en un trampol\u00edn pol\u00edtico personal.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 representa la actual planilla Roja, conformada por Silvia Hern\u00e1ndez Melchor, Uriel S\u00e1nchez Amado, Consuelo Arguello Zamudio y Eduardo P\u00e9rez Rend\u00f3n? Representa un retroceso hacia viejas pr\u00e1cticas sindicales y un anhelo por el corporativismo del SNTE, que hist\u00f3ricamente se ha limitado a controlar a los docentes (quienes han resistido y luchado desde la CNTE) y cuya influencia se manifest\u00f3 en el INAH a trav\u00e9s de la extinta D-III-24.<\/p>\n<p>Es importante recordar que su aliado en la FEDESSP, Enrique Roura, busca perpetuar su poder dejando a sus sucesores en manos de personas afines. Roura, junto con su s\u00e9quito y la familia Hern\u00e1ndez Melchor, pretende mantener el control del SNDTSC, saboteando y condicionando, como si fuera un favor, la convocatoria al Congreso Nacional del sindicato. Actualmente, buscan que la cabeza de la planilla Roja, mediante su hermano Juan Hern\u00e1ndez, asuma el control de la Coordinaci\u00f3n Nacional Colegiada.<\/p>\n<p>Han intentado arrebatar las cuotas hist\u00f3ricas que leg\u00edtimamente pertenecen a los trabajadores y que el bloque democr\u00e1tico recuper\u00f3 tras a\u00f1os de lucha. Por ello, bloquean sistem\u00e1ticamente la convocatoria al Congreso Nacional, \u00fanico \u00f3rgano con facultades leg\u00edtimas para decidir sobre los asuntos colectivos.<\/p>\n<p>Hablan de \u201cunidad\u201d, pero en realidad esconden ambiciones personales y autoritarias. Temen a la democracia y se colocan siempre en contra de la mayor\u00eda. Esta supuesta \u201cunidad\u201d no es otra cosa que la convergencia de intereses del Estado y la burgues\u00eda para controlar y debilitar la fuerza de los trabajadores de la cultura, subordinando los derechos colectivos a agendas privadas.<\/p>\n<p>Esa es la incongruencia central de la planilla: predican una unidad que ellos mismos sabotean con sus hechos. Lo que llaman unidad no es m\u00e1s que una m\u00e1scara para encubrir pr\u00e1cticas burocr\u00e1ticas y decisiones cupulares. No buscan unir a los trabajadores, buscan someterlos. Su \u201cunidad\u201d no es construcci\u00f3n desde abajo, sino disciplina impuesta desde arriba; no es di\u00e1logo democr\u00e1tico, sino obediencia ciega. En nombre de la unidad, lo que intentan es silenciar la cr\u00edtica y eliminar toda forma de disenso.<\/p>\n<p>Sin embargo, el sindicalismo no puede sostenerse en esas bases fr\u00e1giles. La verdadera unidad no puede ser un recurso ideol\u00f3gico vac\u00edo, ni una palabra lanzada para tapar los conflictos reales. La unidad aut\u00e9ntica debe nacer de la participaci\u00f3n de la base, de la deliberaci\u00f3n colectiva, del reconocimiento de los agravios que hemos sufrido y de la construcci\u00f3n com\u00fan de soluciones. Solo una unidad con contenido pol\u00edtico real puede resistir los intentos de injerencia, el burocratismo y las imposiciones.<\/p>\n<p>La planilla que hoy se escuda en la \u201cunidad\u201d demuestra, en los hechos, que no le interesa la democracia sindical. Al negarse a convocar al Congreso Nacional, niega el espacio en el que todos los trabajadores podr\u00edamos decidir nuestro rumbo. Al imponer carteras, mutila el principio de representaci\u00f3n. Al buscar apropiarse de las cuotas, rompe con la pertenencia y la confianza b\u00e1sica de los trabajadores en su organizaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 clase de unidad puede construirse sobre esas bases de imposici\u00f3n y manipulaci\u00f3n? La respuesta es clara: ninguna.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n no admite rodeos: la unidad abstracta de esta planilla es un simulacro. No es unidad, es centralismo. No es cohesi\u00f3n, es sometimiento. No es un proyecto colectivo, es la m\u00e1scara con la que una minor\u00eda intenta perpetuarse. Y un sindicato que se deja arrastrar por esas consignas huecas est\u00e1 condenado a perder fuerza, legitimidad y rumbo.<\/p>\n<p>Por eso, la cr\u00edtica a esta planilla no es solo necesaria, es urgente. No podemos dejarnos enga\u00f1ar por su uso hueco de la palabra \u201cunidad\u201d para justificar la exclusi\u00f3n, el autoritarismo y la falta de propuestas. La verdadera unidad debe construirse desde abajo, con democracia, con la voz de los trabajadores, con respeto a nuestras instancias de decisi\u00f3n y con un programa claro de defensa de derechos y conquistas. La planilla de la \u201cunidad\u201d en abstracto no nos representa, porque no construye ni defiende nada.<\/p>\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca, debemos recordar que la unidad no se decreta: se construye. No se impone desde arriba: se conquista desde la base. No se reduce a un eslogan vac\u00edo: se llena de contenido en la lucha concreta. Esa es la unidad que necesitamos, y esa es la unidad que esta planilla nos niega.<\/p>\n<p>Hoy la disyuntiva es clara y la lucha de clases se hace evidente: retroceder hacia viejas pr\u00e1cticas sindicales, subordin\u00e1ndonos a intereses empresariales y a estructuras de poder que buscan controlar a los trabajadores, o avanzar decididamente en la agenda de los trabajadores, fortaleciendo su participaci\u00f3n y autonom\u00eda. Se trata de decidir entre construir una democracia sindical s\u00f3lida, donde cada trabajador tenga voz y voto efectivo, o regresar al corporativismo, un modelo jer\u00e1rquico y vertical que privilegia los intereses de unos pocos sobre los derechos colectivos. La verdadera unidad no es la que imponen los caciques ni la que se limita a un discurso vac\u00edo, sino la unidad objetiva de los trabajadores frente a la burgues\u00eda, frente a los intereses externos que buscan desarticular la organizaci\u00f3n desde dentro.<\/p>\n<p>El bloque democr\u00e1tico ha demostrado con hechos su compromiso con los trabajadores, y es precisamente por ello que genera temor en quienes representan el corporativismo y la subordinaci\u00f3n. Temen a la planilla azul porque saben que su fuerza no depende de favores, clientelismo o caprichos personales, sino de la participaci\u00f3n activa, de la conciencia colectiva y de la defensa genuina de los derechos laborales. La planilla azul encarna la transparencia, la integridad y la responsabilidad sindical; su legitimidad surge de la base misma, no de acuerdos oscuros ni de mecanismos de control verticales.<\/p>\n<p>La opci\u00f3n para los trabajadores es clara y no admite ambig\u00fcedades: la planilla azul. Porque ha probado, en la pr\u00e1ctica cotidiana, que defiende los derechos de la clase trabajadora, que respeta los principios de democracia interna y que no se somete a intereses ajenos a los objetivos colectivos. Elegirla es apostar por la unidad real de los trabajadores, por la participaci\u00f3n consciente y por un sindicato que sea verdaderamente un instrumento de defensa, autonom\u00eda y progreso de quienes lo integran. En contraste, renunciar a esta oportunidad significar\u00eda volver a un modelo donde los privilegios de unos pocos se anteponen a la justicia, a la equidad y a la fuerza organizada de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>Es tiempo de avanzar y de conquistar lo que por derecho corresponde al sindicato mayoritario de cultura: la titularidad, cuya demanda fue desechada por culpa de quienes hoy buscan perpetuarse, pero que, sin embargo, por ley nos pertenece. Es momento de que todo trabajador de la cultura tenga el derecho a ser defendido y a agruparse con sus semejantes en el sindicato mayoritario. Fortalecer la unidad de los trabajadores es el principio que encarna la planilla azul.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Cuicani Rojo Hablar de \u201cunidad\u201d en abstracto siempre trae un problema: suena bien, pero no dice nada. 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