{"id":8263,"date":"2026-05-18T23:27:01","date_gmt":"2026-05-19T05:27:01","guid":{"rendered":"https:\/\/elmachete.mx\/?p=8263"},"modified":"2026-05-18T23:27:01","modified_gmt":"2026-05-19T05:27:01","slug":"la-ninez-mexicana-entre-la-violencia-y-el-abandono-del-cuidado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2026\/05\/18\/la-ninez-mexicana-entre-la-violencia-y-el-abandono-del-cuidado\/","title":{"rendered":"La ni\u00f1ez mexicana entre la violencia y el abandono del cuidado"},"content":{"rendered":"<p>Por Roberto Grajales<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-8264\" src=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Nota-Pro-Ninos-de-la-Calle-1024x721.png\" alt=\"\" width=\"635\" height=\"447\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Nota-Pro-Ninos-de-la-Calle-1024x721.png 1024w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Nota-Pro-Ninos-de-la-Calle-300x211.png 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Nota-Pro-Ninos-de-la-Calle-768x541.png 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Nota-Pro-Ninos-de-la-Calle-1536x1081.png 1536w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Nota-Pro-Ninos-de-la-Calle-640x451.png 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Nota-Pro-Ninos-de-la-Calle-50x35.png 50w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Nota-Pro-Ninos-de-la-Calle-600x422.png 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Nota-Pro-Ninos-de-la-Calle.png 1956w\" sizes=\"auto, (max-width: 635px) 100vw, 635px\" \/><\/p>\n<p>En M\u00e9xico, la violencia contra ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes se concentra en los espacios<br \/>\ndonde transcurre su vida cotidiana. Tan solo en 2024 se registraron 10,613 atenciones<br \/>\nhospitalarias por violencia sexual contra personas de 1 a 17 a\u00f1os. De ese total, 92.8%<br \/>\ncorrespondi\u00f3 a ni\u00f1as y adolescentes mujeres. El 19.7% se\u00f1al\u00f3 como agresor a una persona<br \/>\nconocida sin parentesco, 14.7% a otros parientes y 11.1% al padre o padrastro. Entre los ni\u00f1os y<br \/>\nadolescentes hombres, 23.3% identific\u00f3 a conocidos sin parentesco, 27.1% a otros parientes y<br \/>\n10.1% al padre o padrastro. La mayor parte de estas agresiones ocurri\u00f3 en viviendas. No se trata,<br \/>\nentonces, de un peligro que venga principalmente de fuera, sino de una violencia que se abre<br \/>\npaso en el entorno inmediato, all\u00ed donde la infancia depende de familiares, vecinos y personas<br \/>\ncercanas para su cuidado diario.<\/p>\n<p>Esa realidad no puede separarse de las condiciones materiales en que millones de familias<br \/>\ntrabajadoras sostienen su existencia. En 2022 viv\u00edan en M\u00e9xico 36.3 millones de ni\u00f1as, ni\u00f1os y<br \/>\nadolescentes, y 10.5 millones ten\u00edan menos de 6 a\u00f1os. De estos \u00faltimos, 97.5% requer\u00eda<br \/>\ncuidados. Sin embargo, la principal persona cuidadora fue la madre en 83.2% de los casos y la<br \/>\nabuela en 6.7%, mientras 11 de cada 100 menores de 18 a\u00f1os que requirieron cuidados se<br \/>\nquedaron solos en casa en alg\u00fan momento del d\u00eda. Esto deja ver que la protecci\u00f3n de la infancia<br \/>\ndescansa casi por completo en hogares obligados a resolver el cuidado con poco tiempo, ingresos<br \/>\ninsuficientes y largas jornadas de trabajo. As\u00ed, la violencia en el hogar no puede explicarse como<br \/>\nuna simple costumbre o como una desviaci\u00f3n moral de alg\u00fan familiar sino como parte de una<br \/>\nforma de vida en la que el cuidado ha sido arrojado a las familias trabajadoras sin las condiciones<br \/>\nnecesarias para garantizarlo.<\/p>\n<p>La carga del cuidado recae principalmente sobre las mujeres. La Encuesta Nacional para el<br \/>\nSistema de Cuidados muestra que 86.9% de las personas cuidadoras principales son mujeres y<br \/>\nque ellas dedican, en promedio, 37.9 horas semanales al cuidado, frente a 25.6 horas de los<br \/>\nhombres. Esto significa que, mientras el capital absorbe el tiempo de madres y padres en centros<br \/>\nde trabajo lejanos, salarios precarios y jornadas extensas, la reproducci\u00f3n cotidiana de la vida<br \/>\nqueda sostenida por mujeres agotadas y por redes familiares igualmente presionadas. All\u00ed donde<br \/>\nno existe tiempo suficiente para cuidar, acompa\u00f1ar y proteger, se abre paso una situaci\u00f3n en la<br \/>\nque la infancia queda expuesta a la soledad, la negligencia y tambi\u00e9n a la violencia.<\/p>\n<p>A esto se suma la insuficiencia de guarder\u00edas. El IMSS report\u00f3 en septiembre de 2025 un<br \/>\ntotal de 1,145 guarder\u00edas y 208,214 ni\u00f1as y ni\u00f1os inscritos. Incluso tomando una capacidad<br \/>\ncercana a 235 mil lugares, la cobertura sigue siendo m\u00ednima frente a los 10.5 millones de ni\u00f1as y<br \/>\nni\u00f1os menores de 6 a\u00f1os que viven en el pa\u00eds. En otras palabras, el principal sistema formal de<br \/>\ncuidado infantil atiende apenas a una fracci\u00f3n de la poblaci\u00f3n que necesita ese servicio. La<br \/>\nmayor\u00eda de las infancias queda fuera y depende del cuidado improvisado de familiares, vecinos o<br \/>\nconocidos, precisamente el mismo entorno donde aparecen buena parte de las agresiones.<\/p>\n<p>Lejos de ampliarse, esa red de cuidado se debilit\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s en 2019, cuando se cerraron<br \/>\nlas estancias infantiles como parte del cambio en la pol\u00edtica federal hacia transferencias directas.<br \/>\nLo que desapareci\u00f3 no fue un apoyo secundario, sino una parte de los pocos espacios que<br \/>\npermit\u00edan a muchas familias trabajadoras dejar a sus hijas e hijos en un lugar relativamente<br \/>\naccesible mientras sal\u00edan a vender su fuerza de trabajo. As\u00ed, el problema del cuidado fue devuelto<br \/>\nde nuevo al hogar, como si cada familia pudiera resolver por s\u00ed sola lo que en realidad es una<br \/>\nnecesidad social.<\/p>\n<p>Por eso, la violencia que golpea a la infancia y la falta de cuidados suficientes no son<br \/>\nproblemas separados. Forman parte de la misma realidad social. Mientras la vida se organice de<br \/>\nmodo que la clase trabajadora entregue casi todo su tiempo al trabajo asalariado y cargue en<br \/>\nprivado con la crianza y el cuidado, ni\u00f1as y ni\u00f1os seguir\u00e1n creciendo en medio de la<br \/>\ndesprotecci\u00f3n. No basta con condenar la violencia en abstracto. Es necesario luchar por mejores<br \/>\ncondiciones de vida, por jornadas m\u00e1s cortas, salarios suficientes y una red amplia de guarder\u00edas<br \/>\naccesibles y seguras. Defender los derechos de la infancia exige una nueva forma de organizar la<br \/>\nvida, una en la que cuidar no sea una carga abandonada a las familias, sino una responsabilidad<br \/>\nsocial garantizada colectivamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Roberto Grajales En M\u00e9xico, la violencia contra ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes se concentra en los espacios donde transcurre su vida cotidiana. Tan solo en 2024 se registraron 10,613 atenciones hospitalarias por violencia sexual contra personas de 1 a 17 a\u00f1os. 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