{"id":8267,"date":"2026-05-18T23:33:16","date_gmt":"2026-05-19T05:33:16","guid":{"rendered":"https:\/\/elmachete.mx\/?p=8267"},"modified":"2026-05-18T23:33:16","modified_gmt":"2026-05-19T05:33:16","slug":"el-dia-que-los-trotskistas-intentaron-desestabilizar-el-socialismo-cubano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2026\/05\/18\/el-dia-que-los-trotskistas-intentaron-desestabilizar-el-socialismo-cubano\/","title":{"rendered":"El d\u00eda que los trotskistas intentaron desestabilizar el socialismo cubano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\">Por. Neftal\u00ed Ricardo<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8268\" src=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/troskismo-1.jpg\" alt=\"\" width=\"487\" height=\"315\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/troskismo-1.jpg 487w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/troskismo-1-300x194.jpg 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/troskismo-1-50x32.jpg 50w\" sizes=\"auto, (max-width: 487px) 100vw, 487px\" \/><br \/>\nA lo largo de la historia del movimiento comunista y las revoluciones proletarias, el<br \/>\ntrotskismo ha desempe\u00f1ado un papel recurrente marcado por la divisi\u00f3n, la infiltraci\u00f3n y la<br \/>\ndesarticulaci\u00f3n de procesos pol\u00edticos que buscan transformar las condiciones materiales de<br \/>\nla sociedad. Lejos de consolidar fuerzas, su pr\u00e1ctica ha consistido en introducirse en<br \/>\norganizaciones revolucionarias mediante el entrismo, disputar su direcci\u00f3n y, sobre todo,<br \/>\nescindir a sus elementos m\u00e1s avanzados. Este mecanismo responde a una l\u00f3gica pol\u00edtica que<br \/>\ntermina por debilitar a los movimientos populares y retrasar el desarrollo de los procesos<br \/>\nrevolucionarios.<\/p>\n<p>El entrismo trotskista ha operado como una forma de intervenci\u00f3n que no construye poder<br \/>\nobrero, sino que lo fragmenta. Bajo el discurso de una supuesta pureza ideol\u00f3gica, estas<br \/>\ncorrientes han promovido pol\u00e9micas internas, han erosionado liderazgos y han sembrado<br \/>\ndesconfianza en momentos clave. El resultado hist\u00f3rico ha sido reiterativo: procesos<br \/>\ndebilitados, cuadros dispersos y luchas desviadas de su objetivo central.<\/p>\n<p>Un ejemplo claro de esta pr\u00e1ctica se expres\u00f3 en el contexto de la Revoluci\u00f3n Cubana<br \/>\ndurante la d\u00e9cada de 1960. En un momento en que el proceso socialista avanzaba en<br \/>\ncondiciones de asedio imperialista, comenzaron a circular versiones desde el exterior que<br \/>\nbuscaban cuestionar su cohesi\u00f3n interna y la legitimidad de su direcci\u00f3n. Uno de los casos<br \/>\nm\u00e1s notorios fue el del semanario uruguayo Marcha, donde el trotskista Adolfo Gilly<br \/>\ndifundi\u00f3 la versi\u00f3n de que Ernesto Che Guevara hab\u00eda abandonado Cuba debido a profundas<br \/>\ndiscrepancias con Fidel Castro, particularmente en relaci\u00f3n con el conflicto chino-sovi\u00e9tico.<br \/>\nSeg\u00fan estas afirmaciones, el Che habr\u00eda sido derrotado pol\u00edticamente dentro de la direcci\u00f3n<br \/>\nrevolucionaria y apartado de la toma de decisiones. Estas versiones no solo carec\u00edan de sustento, sino que respond\u00edan a una operaci\u00f3n pol\u00edtica concreta: construir la idea de una revoluci\u00f3n fracturada, presentar a sus principales<br \/>\ndirigentes en conflicto y debilitar la confianza de los pueblos en uno de los procesos m\u00e1s avanzados de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Fidel Castro respondi\u00f3 de manera directa y sin ambig\u00fcedades en su discurso del 15 de<br \/>\nenero de 1966, en el marco de la Conferencia Tricontinental. All\u00ed denunci\u00f3 estas maniobras<br \/>\ny caracteriz\u00f3 con precisi\u00f3n el papel del trotskismo, al se\u00f1alar que se trataba de \u201cun vulgar<br \/>\ninstrumento del imperialismo y de la reacci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>La difusi\u00f3n de rumores sobre el Che y los intentos por presentar divisiones internas<br \/>\nformaban parte de una estrategia m\u00e1s amplia. No era un debate te\u00f3rico, era una<br \/>\nintervenci\u00f3n pol\u00edtica orientada a debilitar un proceso revolucionario en un momento de alta<br \/>\nconfrontaci\u00f3n global.<\/p>\n<p>El caso cubano no fue una excepci\u00f3n, sino una expresi\u00f3n particular de una pr\u00e1ctica m\u00e1s<br \/>\ngeneral. La experiencia hist\u00f3rica demuestra que la unidad no es un dato dado, sino una<br \/>\nconstrucci\u00f3n pol\u00edtica que debe defenderse activamente.<br \/>\nLo ocurrido en Cuba en los a\u00f1os sesenta ilustra con claridad este punto. En medio de una<br \/>\nrevoluci\u00f3n asediada, las campa\u00f1as de desinformaci\u00f3n no fueron inocuas. Fueron parte de<br \/>\nuna ofensiva pol\u00edtica. Y frente a ella, la respuesta fue firme, basada en la claridad de que la<br \/>\nlucha revolucionaria exige identificar y neutralizar aquellas pr\u00e1cticas que, en los hechos,<br \/>\ncontribuyen a la reacci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por. 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