{"id":8557,"date":"2026-08-01T15:44:29","date_gmt":"2026-08-01T21:44:29","guid":{"rendered":"https:\/\/elmachete.mx\/?p=8557"},"modified":"2026-08-01T15:56:17","modified_gmt":"2026-08-01T21:56:17","slug":"precarizacion-academica-una-critica-al-modelo-laboral-de-la-unam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/2026\/08\/01\/precarizacion-academica-una-critica-al-modelo-laboral-de-la-unam\/","title":{"rendered":"Precarizaci\u00f3n acad\u00e9mica: una cr\u00edtica al modelo laboral de la UNAM"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-8558 alignright\" src=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/file_00000000f790820c9d3249c5bea8b7c4-1024x683.png\" alt=\"\" width=\"940\" height=\"627\" srcset=\"https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/file_00000000f790820c9d3249c5bea8b7c4-1024x683.png 1024w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/file_00000000f790820c9d3249c5bea8b7c4-300x200.png 300w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/file_00000000f790820c9d3249c5bea8b7c4-768x512.png 768w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/file_00000000f790820c9d3249c5bea8b7c4-640x427.png 640w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/file_00000000f790820c9d3249c5bea8b7c4-50x33.png 50w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/file_00000000f790820c9d3249c5bea8b7c4-600x400.png 600w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/file_00000000f790820c9d3249c5bea8b7c4-210x140.png 210w, https:\/\/elmachete.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/file_00000000f790820c9d3249c5bea8b7c4.png 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Por: Mtro. Cristian Quintanar Castro<\/p>\n<div style=\"text-align: justify; line-height: 1.9; font-size: 18px;\">\n<p>Cuando se discute la situaci\u00f3n laboral de los profesores de asignatura de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, la atenci\u00f3n suele concentrarse en los salarios. Las preguntas habituales son conocidas: \u00bfcu\u00e1nto gana un profesor?, \u00bfes suficiente para vivir?, \u00bfc\u00f3mo se compara con otros sistemas universitarios? Aunque estas interrogantes son importantes, existe un problema m\u00e1s profundo que suele permanecer oculto. La precariedad docente no deriva exclusivamente de un bajo nivel salarial. Su origen se encuentra en una determinada concepci\u00f3n del trabajo acad\u00e9mico, una concepci\u00f3n que se expresa en la categor\u00eda administrativa mediante la cual la universidad remunera a miles de profesores: la hora\/semana\/mes.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica que propongo no se limita a denunciar la insuficiencia de los ingresos docentes. Pretende interrogar la l\u00f3gica que hace posible esa forma de remuneraci\u00f3n. En otras palabras, busca responder una pregunta m\u00e1s fundamental: \u00bfqu\u00e9 entiende la universidad por trabajo acad\u00e9mico?<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, la cuesti\u00f3n central no consiste \u00fanicamente en cu\u00e1nto recibe un profesor por su trabajo. La pregunta decisiva es si la forma institucional mediante la cual dicho trabajo es organizado y remunerado contribuye efectivamente a la reproducci\u00f3n de la vida acad\u00e9mica que hace posible la existencia misma de la universidad.<\/p>\n<p>El tabulador vigente de la UNAM establece que los profesores de asignatura reciben un pago calculado en funci\u00f3n de las horas impartidas frente a grupo. Una materia de cuatro horas semanales equivale a cuatro unidades de hora\/semana\/mes. La l\u00f3gica parece sencilla: a mayor n\u00famero de horas impartidas, mayor remuneraci\u00f3n. Sin embargo, esta aparente neutralidad administrativa encierra una definici\u00f3n muy particular de lo que la universidad considera trabajo docente.<\/p>\n<p>La pregunta fundamental es la siguiente: \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 comprando realmente la universidad cuando contrata a un profesor? La respuesta impl\u00edcita del modelo actual es clara. La instituci\u00f3n remunera la presencia f\u00edsica del docente dentro del aula. El salario aparece vinculado al tiempo visible de ense\u00f1anza. Sin embargo, la actividad universitaria excede ampliamente ese momento.<\/p>\n<p>Una clase no comienza cuando el profesor entra al sal\u00f3n ni concluye cuando abandona el aula. Detr\u00e1s de cada sesi\u00f3n existe una compleja serie de actividades que hacen posible la ense\u00f1anza: lectura de bibliograf\u00eda especializada, actualizaci\u00f3n disciplinaria, preparaci\u00f3n de materiales, dise\u00f1o de estrategias did\u00e1cticas, evaluaci\u00f3n de estudiantes, asesor\u00edas, tutor\u00edas y atenci\u00f3n acad\u00e9mica permanente. Ninguna de estas tareas aparece plenamente reconocida en la categor\u00eda hora\/semana\/mes. Sin embargo, sin ellas la docencia universitaria simplemente no podr\u00eda existir.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed emerge el n\u00facleo del problema. El modelo administrativo vigente reconoce solamente una parte del trabajo acad\u00e9mico y vuelve invisibles muchas de las actividades que le dan sustento. Lo que la universidad remunera no coincide plenamente con aquello que realmente necesita para cumplir sus funciones educativas. Existe una diferencia entre el trabajo efectivamente realizado y el trabajo institucionalmente reconocido.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de fetichizaci\u00f3n resulta particularmente \u00fatil para comprender el funcionamiento del modelo hora\/semana\/mes. La universidad existe para producir y transmitir conocimiento, formar profesionales, desarrollar investigaci\u00f3n y contribuir a la vida cultural de la sociedad. Para cumplir estas tareas necesita profesores. Sin profesores no hay ense\u00f1anza. Sin ense\u00f1anza no hay estudiantes. Sin estudiantes no hay universidad. Sin embargo, la l\u00f3gica administrativa termina operando como si la variable decisiva fuera la contabilizaci\u00f3n de horas y no las condiciones materiales que permiten la existencia de la comunidad acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>La administraci\u00f3n presupuestal aparece entonces como un fin en s\u00ed mismo. Lo que originalmente era una herramienta destinada a organizar el trabajo acad\u00e9mico termina imponiendo sus propias reglas sobre la realidad que deb\u00eda administrar. La hora\/semana\/mes deja de ser una simple categor\u00eda contable y se convierte en una definici\u00f3n pr\u00e1ctica de lo que la universidad considera valioso. Lo que puede contabilizarse adquiere reconocimiento institucional; aquello que escapa a la medici\u00f3n inmediata queda relegado a una existencia secundaria.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n expresa una contradicci\u00f3n m\u00e1s profunda. La universidad espera de sus docentes actividades que exceden ampliamente aquello que remunera. Aspira leg\u00edtimamente a mantener altos est\u00e1ndares acad\u00e9micos. Espera que sus profesores lean, investiguen, se mantengan actualizados, participen en debates disciplinarios y contribuyan a la formaci\u00f3n rigurosa de los estudiantes. Sin embargo, el sistema de remuneraci\u00f3n contin\u00faa operando como si la docencia pudiera reducirse a una suma de horas impartidas frente a grupo.<\/p>\n<p>La literatura internacional sobre educaci\u00f3n superior ha insistido durante d\u00e9cadas en que el trabajo acad\u00e9mico comprende una pluralidad de funciones. La ense\u00f1anza constituye solamente una dimensi\u00f3n de una actividad que tambi\u00e9n involucra investigaci\u00f3n, tutor\u00eda, actualizaci\u00f3n profesional, gesti\u00f3n institucional y construcci\u00f3n de comunidades de conocimiento. Desde esta perspectiva, el modelo hora\/semana\/mes aparece como una simplificaci\u00f3n extrema de una pr\u00e1ctica intelectual mucho m\u00e1s compleja.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n internacional permite dimensionar parcialmente el problema. Los ingresos promedio de los docentes en numerosos pa\u00edses miembros de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3micos son considerablemente superiores a los observados en M\u00e9xico. Sin embargo, la diferencia m\u00e1s importante no es \u00fanicamente cuantitativa. Lo que se encuentra en juego son distintas maneras de concebir el trabajo acad\u00e9mico. Mientras diversos sistemas universitarios reconocen expl\u00edcitamente la multiplicidad de funciones asociadas a la profesi\u00f3n docente, el esquema hora\/semana\/mes contin\u00faa privilegiando una definici\u00f3n restringida basada casi exclusivamente en la presencia frente al aula.<\/p>\n<p>La pregunta fundamental no deber\u00eda ser si este modelo resulta eficiente desde el punto de vista presupuestal. La cuesti\u00f3n verdaderamente importante consiste en determinar si permite reproducir adecuadamente la vida acad\u00e9mica que sostiene a la universidad. Un profesor obligado a fragmentar su tiempo entre m\u00faltiples instituciones para garantizar su subsistencia dispone de menos tiempo para leer, investigar, preparar cursos y acompa\u00f1ar a sus estudiantes. La precarizaci\u00f3n no afecta \u00fanicamente al trabajador. Termina afectando la calidad de la producci\u00f3n y transmisi\u00f3n del conocimiento.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, una soluci\u00f3n basada exclusivamente en aumentos salariales resultar\u00eda insuficiente. Desde luego, mejorar las remuneraciones es necesario. Sin embargo, el problema de fondo permanecer\u00eda intacto si la universidad continuara definiendo el trabajo docente mediante las mismas categor\u00edas administrativas. La cuesti\u00f3n central no consiste \u00fanicamente en pagar m\u00e1s, sino en reconocer de manera distinta aquello que se est\u00e1 pagando.<\/p>\n<p>En este sentido, podr\u00eda pensarse en un modelo alternativo basado en la noci\u00f3n de responsabilidad acad\u00e9mica. En lugar de remunerar exclusivamente horas frente a grupo, la universidad podr\u00eda considerar la asignatura como una unidad integral de trabajo. El profesor asumir\u00eda la responsabilidad del dise\u00f1o, impartici\u00f3n, evaluaci\u00f3n y seguimiento de un curso completo. La remuneraci\u00f3n reflejar\u00eda entonces la totalidad de las actividades involucradas en el proceso formativo y no solamente el tiempo de exposici\u00f3n oral.<\/p>\n<p>Asimismo, ser\u00eda necesario reconocer expl\u00edcitamente actividades actualmente invisibilizadas, como las asesor\u00edas, las tutor\u00edas, la actualizaci\u00f3n disciplinaria y la participaci\u00f3n en proyectos acad\u00e9micos. Finalmente, cualquier reforma deber\u00eda contemplar mecanismos de estabilidad laboral progresiva que permitan a los docentes construir trayectorias acad\u00e9micas sostenibles dentro de la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>La precariedad docente en la UNAM no puede explicarse \u00fanicamente por el monto de los salarios. Su origen se encuentra en una determinada concepci\u00f3n del trabajo acad\u00e9mico que identifica la docencia con una magnitud abstracta de tiempo administrable. El problema central consiste en que la mediaci\u00f3n administrativa ha terminado por ocultar las condiciones materiales necesarias para la reproducci\u00f3n de la vida acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>Las condiciones del trabajador docente est\u00e1n marcadas por la precariedad laboral y la superexplotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo. El modelo opera como un mecanismo de extracci\u00f3n de plusvalor relativo: al mantener bajos los costos laborales mediante la fragmentaci\u00f3n del trabajo y la negaci\u00f3n de prestaciones, la UNAM maximiza la productividad a costa de la calidad de vida de sus trabajadores.<\/p>\n<p>La precarizaci\u00f3n no es un accidente, sino una pol\u00edtica deliberada que:<\/p>\n<ul>\n<li>Divide al cuerpo acad\u00e9mico entre una minor\u00eda privilegiada (tiempo completo, investigadores) y una mayor\u00eda precarizada.<\/li>\n<li>Disciplina a los trabajadores mediante la amenaza constante de no renovaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Naturaliza la desigualdad, present\u00e1ndola como resultado del &#8220;m\u00e9rito&#8221; y no como producto de una estructura de clases al interior de la universidad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La pregunta decisiva no es cu\u00e1nto vale una hora de clase. La pregunta verdaderamente importante es qu\u00e9 condiciones materiales requiere un profesor para producir, transmitir y renovar el conocimiento que hace posible la existencia de la universidad. Mientras esa cuesti\u00f3n permanezca subordinada a criterios exclusivamente administrativos, la precarizaci\u00f3n seguir\u00e1 siendo una caracter\u00edstica estructural del trabajo docente. La defensa de la universidad p\u00fablica exige, por tanto, no s\u00f3lo discutir salarios, sino reflexionar cr\u00edticamente sobre la manera en que la propia instituci\u00f3n comprende y organiza el trabajo intelectual que la sostiene.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un an\u00e1lisis cr\u00edtico sostiene que la precariedad docente en la UNAM no se explica solo por los salarios, sino por el modelo hora\/semana\/mes.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":8558,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[5,729,16],"tags":[],"class_list":["post-8557","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-elmachete","category-obrero-sindical","category-politica-1"],"wppr_data":{"cwp_meta_box_check":"No"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8557","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8557"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8557\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8560,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8557\/revisions\/8560"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8558"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8557"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8557"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmachete.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8557"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}