El Mar Rojo se convierte en nuevo frente de disputa imperialista

FILE PHOTO: Houthi military helicopter flies over the Galaxy Leader cargo ship in the Red Sea in this photo released November 20, 2023. Houthi Military Media/Handout via REUTERS THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY/File Photo
Los ataques de los hutíes de Yemen contra intereses y rutas vinculadas a Arabia Saudí han provocado una fuerte reducción del tráfico marítimo en el Mar Rojo, convirtiendo una de las principales rutas comerciales y energéticas del planeta en un nuevo escenario de disputa geopolítica.
Según Bloomberg, al menos ocho superpetroleros de gran tamaño fueron desviados hacia el puerto egipcio de Sidi Kerir para cargar crudo saudí, mientras disminuía la actividad del principal centro de exportación petrolera del reino en el Mar Rojo.
La crisis se desarrolla paralelamente a una intensa disputa diplomática. El 30 de julio, el primer ministro iraquí Ali al-Zaidi visitó Ankara, donde firmó acuerdos estratégicos con Turquía sobre agua, energía y la denominada “Ruta del Desarrollo”. Horas antes, el embajador estadounidense Tom Barrack se había reunido con el canciller turco Hakan Fidan para coordinar posiciones.
Mientras tanto, en el estrecho de Bab el-Mandeb, 39 embarcaciones lograron atravesar la zona afectada por el bloqueo hutí. China, por su parte, inició contactos directos con los hutíes con el objetivo de garantizar el tránsito de sus buques.
Al día siguiente, Arabia Saudí intentó impulsar una coalición internacional para proteger el tráfico comercial en el Mar Rojo. QatarEnergy, ante las dificultades generadas por la crisis, adquirió 33 cargamentos de gas natural licuado procedentes de Estados Unidos. Los hutíes mantuvieron sus operaciones navales y seis superpetroleros saudíes tuvieron que regresar desde el Golfo de Adén.
La tensión aumentó nuevamente el 5 de agosto. Arabia Saudí recurrió a mediadores omaníes para intentar detener nuevos ataques contra su infraestructura petrolera. Sin embargo, los hutíes atacaron el aeropuerto de Najran y, según las informaciones citadas, hundieron un petrolero de bandera india frente a Hodeidah. Un día después, un petrolero saudí identificado como “Wafa” fue alcanzado por misiles balísticos frente al puerto de Yanbu.
El 7 de agosto se produjo una nueva escalada. Los hutíes reivindicaron una ofensiva contra fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudí, con ataques mediante misiles y drones contra posiciones en Hadramaut y Marib. El portavoz militar hutí, Yahya Sari, afirmó que al menos 45 soldados habían muerto.
El Mar Rojo se consolida así como un nuevo frente de la crisis regional. El bloqueo de las rutas marítimas, la mediación de Omán y la creciente intervención diplomática de China muestran que la disputa trasciende el terreno militar.
Detrás de las operaciones armadas se encuentra una lucha por el control de corredores comerciales, rutas energéticas y posiciones estratégicas. El Mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb son piezas fundamentales para el comercio mundial, por lo que cualquier alteración de su tránsito repercute directamente sobre los intereses económicos de las grandes potencias y de las burguesías regionales.
La crisis demuestra, una vez más, que las rutas comerciales y los recursos energéticos no son elementos neutrales dentro del orden imperialista. Son espacios de disputa donde las potencias buscan preservar sus posiciones y donde los actores regionales utilizan el control territorial y militar como instrumentos de negociación.
Con el conflicto alrededor del estrecho de Ormuz todavía abierto, el Mar Rojo emerge como un segundo frente capaz de profundizar la inestabilidad económica y militar de Oriente Medio.
