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24th IMCWP, CP of Mexico, Contribución del Partido Comunista de México al 24 Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros

Camaradas:

Expresamos nuestro saludo fraterno a todos los partidos comunistas y obreros participantes en este Encuentro Internacional de los Partidos Comunistas y Obreros.

Agradecemos al Comité Central del Partido Comunista de Cuba por la organización, a pesar de las muy difíciles condiciones, de este EIPCO, elnúmero 24, desde que surgió esta iniciativa en los marcos del 150 aniversario del Manifiesto del Partido Comunista a convocatoria del Partido Comunista de Grecia. El curso de este espacio ya rebasa el cuarto de Siglo, y se ha convertido en un marco básico para el intercambio de opiniones e informaciones, bajo las nuevas condiciones en las que tuvo que actuar el movimiento comunista internacional, después de que el predominio de las relaciones mercantiles, incompatible con la construcción socialista, llevaran al triunfo temporal de la contrarrevolución en la URSS y otros países.

Venimos a rendir homenaje al Comandante Fidel Castro Ruz en ocasión del centenario de su natalicio. Desde muy joven eligió el camino de la Revolución y el internacionalismo, asumiendo que representaba la emancipación y felicidad del pueblo y los trabajadores de Cuba, y la liberación de Cuba de las ominosas cadenas del imperialismo. El levantamiento popular contra la dictadura de Batista –quien era sostenido por el capital legal e ilegal, la Casa Blanca y la mafia en santa alianza- eslabonó la anhelada independencia con el socialismo, en la época deltránsito histórico del capitalismo al socialismo inaugurada por la Gran Revolución Socialista de Octubre en 1917. Este proceso volvió a confirmar una de las leyes generales de la revolución, que no se precisa de una etapa intermedia entre el socialismo y el capitalismo, como bien sintetiza el Comandante Ernesto Guevara en su máxima, “o revolución socialista o caricatura de revolución”. De hecho, además de enfrentarse al poder burgués cubano, a los monopolios de EEUU, al imperialismo; la Revolución Cubana y el pensamiento y acción del Comandante Fidel Castro trajeron también un cuestionamiento a la línea oportunista del browderismo y sus secuelas, tales comola conciliación de clase y el reformismo dentro del movimiento comunista en nuestro continente, y también en Cuba.

Mientras algunas corrientes pequeñoburguesas, medrando con el prestigio de la Revolución Cubana, pretendían negar el rol imprescindible del partido comunista en el proceso revolucionario, e inclusive el carácter histórico revolucionario de la clase obrera; Fidel luchó con determinación para que las distintas fuerzas revolucionarias confluyeran en un nuevo Partido Comunista de Cuba. Este supo ser continuidad de aquel fundado por Carlos Baliño y Julio Antonio Mella, como sección cubana de la III Internacional, y por poner en el liderato de la Revolución en todos sus niveles al proletariado, teniendo claro, como en varias ocasiones explicó el Comandante[1] que nunca más habría poder de los burgueses, por los burgueses y para los burgueses, sino poder de los trabajadores, por los trabajadores y para los trabajadores.

Fidel se ganó el respetó del movimiento comunista y revolucionario internacional, y su prestigió creció aún más, cuando en la derrota temporal de la construcción socialista en la URSS y Europa del Este, con todos los pronósticos en contra, mantuvo con firmeza la dirección socialista del proceso revolucionario cubano, por preservar las conquistas socialistas y garantizar el derecho a en el futuro continuar la construcción socialista. Tal proeza fue inspiradora para los comunistas en todos los países.

Mucho tenemos que aprender de Fidel, abrevando en su pensamiento y acción.

Venimos también a en este marco reiterar nuestra solidaridad con el pueblo de Cuba y con las conquistas socialistas de la Revolución.

La llegada de la flota norteamericana al Caribe, la proclamación por parte de la administración Trump de la Nueva Doctrina de Seguridad Nacional de los EEUU, nos muestran que la feroz competencia entre las economías capitalistas lideradas por EEUU/UE versus las llamadas multipolares, con sus conflictos y guerras,involucran también a América Latina. El objetivo confeso de EEUU en su nueva doctrina es expulsar a los capitales chinos de la región para recuperar su hegemonía.

Esa política de agresividad pasó de inmediato a la acción, y tras el ataque a Venezuela –que tuvo la resistencia heroica de 32 combatientes cubanos- y la imposición de un gobierno ad hoc, centra su objetivo contra Cuba. A partir de entonces, una semana si y la otra también, de manera incesante se adoptan medidas para asfixiar a Cuba, siendo su principal ariete, la imposición de un bloqueo energético total contra el pueblo de Cuba, que refuerza y agudiza el bloqueo económico que cumple ya 64 años.

Amenazando con sanciones y aranceles han logrado que varios Estados cedan a las presiones, renunciando a su propia soberanía de comercial con terceros países con libertad. Han intentado doblegar a la revolución, sancionando a cuadros y organizaciones, atacando con precisión quirúrgica el ingreso de insumos productivos y financieros; pero se han encontrado con la muralla de un pueblo resuelto a defender el camino elegido. Incluso han tenido el cinismo y la cobardía de atacar personalmente al General Raúl Castro.

La Revolución Cubana desde sus primeros pasos en el poder enfrentó la hostilidad, la guerra económica e incluso la agresión militar directa, pero en los últimos años, esta nueva ola agresiva es la más grave. Y la respuesta de los pueblos, de la solidaridad internacional y de los partidos comunistas, debe estar a la altura de las circunstancias, tanto en lo político como en lo concreto.

Por ejemplo, el pueblo de México teniendo como columna vertebral al movimiento obrero y a los comunistas, con la expropiación petrolera de 1938, conquistó la soberanía sobre ese recurso energético. Lamentablemente el Estado mexicano cedió a las presiones y suspendió los acuerdos petroleros con Cuba. En respuesta a ello adquiere relevancia la campaña de pueblo a pueblo, de Un barco de petróleo para Cuba, a la cual contribuye con su esfuerzo el PCM, junto con otras organizaciones de México, y con el concurso fraterno de partidos hermanos como el PCTE.

Consideramos un imperativo en este momento la solidaridad con Cuba y la defensa de sus conquistas socialistas. Son innumerables las iniciativas del PCM y la Juventud Comunista, en centros de trabajo, barrios populares, escuelas, en favor de Cuba y contra la agresión imperialista.

Junto a la campaña contra Cuba y la guerra de agresión contra el pueblo de Irán, Palestina y Líbano, también es notorio que el Gobierno de Trump promueve una campaña contra el socialismo y el comunismo. Las clases dominantes tienen siempre presente quien es su enemigo de clase. Es verdad que los mecanismos ideológicos del imperialismo deturpan la historia y los hechos, manipulan; por ejemplo, presentan por socialismo lo que no es, como las gestiones progresistas del capitalismo, o a los socialdemócratas norteamericanos, e incluso al propio Partido Demócrata de los EEUU. Sin embargo, es evidente que, frente a estas deformaciones y ataques, los comunistas tenemos el deber de defender nuestra teoría, el marxismo-leninismo, y nuestros objetivos históricos, el socialismo-comunismo, la construcción socialista en la URSS, las características del socialismo como la socialización de los medios de producción, la planificación central y científica de la economía, el poder obrero revolucionario, la dictadura del proletariado.

La experiencia histórica nos mostró la superioridad del nuevo modo de producción del socialismo-comunismo para la satisfacción de las necesidades populares, para la felicidad y el progreso, para desatar todo el potencial y creatividad de la humanidad una vez que es abolido el sistema de explotación. También nos mostró el dolor para nuestros pueblos cuando se prohíjan los retrocesos, cuando la contrarrevolución se abre camino, pues la construcción socialista no es un curso ascendente sin el combate a muerte a las relaciones mercantiles, que son la semilla del capitalismo, sobre las que se asienta objetivamente la posibilidad de un retroceso temporal, ya que la acumulación y la ganancia dan cuerpo a la pequeñaburguesía a y a la burguesía, a los remanentes de las clases explotadoras derrocadas, enemigas a muerte de la Revolución socialista y del poder obrero y popular. Tengamos siempre presentes esa amarga lección.

 

Enfrentamos tiempos difíciles, con una correlación desfavorable, pero que con acción podemos modificar, no deben obnubilar el optimismo histórico basado en el marxismo-leninismo, del advenimiento de nuevas revoluciones socialistas. Las condiciones objetivas nos muestran la guerra imperialista y la aguda competencia interimperialista; los barruntos de la crisis económica capitalista; las supergananciasde los monopolios y la pauperización de la clase obrera; la devastación de los recursos naturales y del medio ambiente;los trágicos resultados de enfrentar pandemias globales bajo gestiones capitalistas; los ataques contra la mujer trabajadora y los trabajadores migrantes; el genocidio abierto de un pueblo ante la mirada expectante del mundo; el desarrollo galopante de nuevas fuerzas productivas, como la Inteligencia Artificial, subordinadas a la lógica de la acumulación del capital. Pero frente a todos estos peligros y ataques, se mueve y resiste una clase capaz de transformar esta situación, que combate y se organiza en todo el mundo. Y de todo esto se extrae una sola conclusión:

Reforcemos la lucha por el socialismo-comunismo, por nuevas revoluciones socialistas.

¡Cuba vencerá!

¡Viva Fidel!

¡Viva el socialismo-comunismo

 

[1] Por ejemplo en su discurso en el Festival Internacional Juvenil Cuba Vive el 6 de agosto de 1995.

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