Falsas disyuntivas en las elecciones de Brasil
Pável Blanco Cabrera,
Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de México
Decidí escribir antes de la segunda vuelta en Brasil ya que es un deber posicionarse previamente y no esperar cómodamente el curso de los acontecimientos, además porque una situación similar puede darse en México.
Se insiste en presentar como una disyuntiva entre un gobierno progresista y el fascismo, representadas una y otra posición por Lula y Bolsonaro. Y sin excepción las fuerzas se han alineado en esa dirección, sacrificando la posición clasista de los trabajadores que no se expresa. Estudiando las posiciones de los comunistas brasileños encontramos que todos han decidido el respaldo a Lula ¿Pero es esto lo correcto, es lo que haríamos nosotros en una situación similar en México?
Después de Chávez, el de Lula fue el siguiente gobierno en manos del progresismo apenas iniciando el siglo XXI, y ya tuvo varios mandatos, alternados con su correligionaria Dilma Rousseff, y también con Bolsonaro. Por más de 20 años han podido gobernar y es posible obtener conclusiones. El desarrollo capitalista de Brasil continúo su marcha acelerada y fue mejorando su posición dentro del sistema imperialista; por la exportación de capitales se aprecia que los monopolios brasileños fortalecieron sus posiciones y es una de las diez principales economías capitalistas del Mundo y la primera entre los países de América Latina; objetivamente se consolidó el poder de los capitalistas. Distintos intelectuales que inicialmente tenían expectativas de transformaciones han explicado que los programas sociales del Estado, el asistencialismo, fueron absolutamente funcionales a la dominación de clase de la burguesía.
Como país capitalista se alineo en el bando de la multipolaridad, los BRICS, denominados también como un bloque de países capitalistas emergentes, si algunos se ilusionan en que hay un bloque de países capitalistas mejor que otro, la realidad dice lo contrario.
Recordamos como fue criticado duramente por los comunistas brasileños por su participación en la misión militar de la ONU en Haití y nada puede decirse de que haya chocado con la política de Trump en materia de asfixia energética a Cuba.
Varios comunistas de Brasil han sustentado a detalle el curso capitalista y ajeno a los intereses populares y de los trabajadores. Bolsonaro es un reaccionario, de esta misma camada de Bukele en el Salvador, Milei en Argentina, De la Espriella en Colombia. Reaccionarios, sí, pero con seriedad, no se puede concluir que se trate del fascismo, sin desdeñar que el fascismo es una fuerza contrarrevolucionaria a la que el capital no dudará en recurrir en un momento de ascenso revolucionario de la clase obrera. Es otro debate, pero cuando se hace una caricatura del fascismo solo se puede hacer una caricatura de lucha antifascista.
Han sido los socialdemócratas, las gestiones progresistas, las que han abierto las puertas al ascenso de esas corrientes políticas reaccionarias, lo mismo en Brasil frente a Bolsonaro padre, en Ecuador, en El Salvador, donde incluso Bukele brota de las filas del FMLN, en Argentina, en Chile. Se pueden buscar matices, pero en esencia los socialdemócratas y los conservadores siguen un curso de continuidad del capitalismo, antiobrero y antipopular. Un círculo vicioso que lleva ya un tiempo.
A lo largo de los años, en Brasil, se fueron imponiendo reformas antiobreras y nunca se puso en marcha una reforma agraria. Con la guerra imperialista, el choque cada vez de mayor intensidad entre las economías capitalistas de EEUU y China sobre todo en la región, con la carestía de la vida, el aumento de costo de los energéticos, el ciclo de crisis de la economía capitalista, es ajeno a la realidad esperar alguna reforma positiva, y con certeza, quien gane, cualquiera de las dos opciones del capital profundizará la precarización y desvalorización de la fuerza de trabajo, así como el deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores y sus familias.
Esto que escribo, lo describen mejor y con mayor profundidad destacamentos de comunistas revolucionarios de Brasil, y sin embargo han optado por respaldar a Lula en la segunda vuelta, para continuar, si es que gana, la lucha contra él, colocando como prioridad la derrota de Bolsonaro.
Es decir eligen que un camino capitalista es mejor que otro, o al menos malo y que la línea de resistencia a la reacción no es la lucha revolucionaria de la clase obrera y los comunistas sino que se deposita en la socialdemocracia, la misma que pavimentó esta situación.
No vamos a decir qué tienen que hacer, y menos al cuarto para las doce, sino que debemos sacar lecciones en el curso de la elaboración de una estrategia revolucionaria y también de lo que haríamos en el PCM al enfrentar un escenario similar, lo que es altamente probable, dado que hay una tendencia para construir al Bolsonaro/Milei/Buquele/De la Espriella mexicano que es el corrupto empresario Ricardo Salinas Pliego.
Con sinceridad y partiendo de posiciones de la lucha de clases lo expresamos: no nos someteríamos a tal disyuntiva, no cederíamos a esa presión que insiste en adjudicar a los revolucionarios responsabilidades del fracaso de la socialdemocracia que es arquitecta de su propio destino. Que el camino es concentrar fuerzas para la lucha anticapitalista, antimonopolista, por el socialismo, y que ello se demerita cuando, aunque sea muy temporalmente, se depositan en la socialdemocracia o cualquier otra opción burguesa las tareas que corresponden al partido de la clase obrera, el partido comunista.
