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Contra la militarización y la economía de guerra: los trabajadores portuarios llaman a la huelga

Trabajadores portuarios preparan huelga internacional para el 30 de octubre

Por Abner Elamel

Contra la guerra, la militarización de los puertos y la economía de guerra, estibadores de decenas de puertos paralizarán labores este viernes en solidaridad con el pueblo palestino

Este viernes 30 de octubre, estibadores y trabajadores portuarios de tres continentes realizarán la segunda Jornada Internacional de Acción contra la Guerra y la Militarización, bajo la consigna “Los estibadores no trabajan para la guerra” y el marco común “Puertos por la Paz, Empleos con Dignidad”. Según los distintos balances sindicales, la acción puede abarcar hasta más de 100 puertos en todo el mundo.

De Estambul al mundo

La jornada nace de la Declaración de Estambul, aprobada en mayo de 2026 durante el Tercer Encuentro Internacional de Sindicatos Portuarios del Mediterráneo y Europa. La firman CGT Ports et Docks (Francia), ENEDEP (Grecia), LAB (Euskadi), Liman-İş (Turquía), ODT (Marruecos) y USB (Italia), sumándose ORSA Porti, de Gioia Tauro. Es continuación de la jornada del 6 de febrero, cuando hubo acciones de huelga en 20 puertos de 7 países.

La declaración exige el fin inmediato del genocidio del pueblo palestino y el reconocimiento de un Estado palestino independiente. Exige también el fin de las guerras de agresión de Estados Unidos e Israel en Medio Oriente, y solidaridad con el pueblo de Cuba. Establece que los puertos no deben usarse para transportar armas, municiones, equipo militar o tropas, ni convertirse en bases de la OTAN.

La declaración no se limita a la paz en abstracto. Vincula la lucha contra la guerra con los salarios, la estabilidad en el empleo, la reducción de la jornada laboral, la salud y seguridad en el trabajo, y el rechazo a la subcontratación y al uso de la automatización y la inteligencia artificial para destruir empleos. Los trabajadores señalan que mientras se destinan miles de millones al armamento, se recortan los gastos sociales y se intensifica la explotación.

En Grecia, la asamblea del Sindicato de Trabajadores de Manipulación de Contenedores en los Muelles del Pireo (ENEDEP) votó a favor de la huelga el 29 de septiembre, y al día siguiente los metalúrgicos del astillero de Perama hicieron lo mismo. Su presidente, Markos Bekris, advirtió que manipular carga militar expone al puerto y a sus trabajadores a los peligros de la guerra. En Italia, la Unione Sindacale di Base convocó además una huelga general, al vincular el alto costo de la vida ante el rearme impulsado por los monopolios y que se generaliza en Europa.

El llamado de la FSM y la respuesta en América

El llamado ha tenido eco más allá del Mediterráneo. La Federación Sindical Mundial (FSM), que agrupa a más de 105 millones de trabajadores, llamó a sus afiliados y a los sindicatos de todo el mundo a hacer suya la jornada. En el continente, la Federación Unitaria del Transporte, Puertos, Pesca y Comunicación en América (FUTAC), su regional en las américas, convocó a todos los sindicatos portuarios de América a adherirse y a decidir democráticamente la forma de participar.

Volante circulado por el local 10 del ILWU ¡PON FIN A TODAS LAS GUERRAS AHORA! OCT 30Según prensa de la FSM, participan Italia, Grecia, Francia, España, Marruecos, Turquía, Chipre, Irlanda, México, India y el puerto de Oakland, en California. Allí, el Local 10 del Sindicato Internacional de Estibadores y Almacenistas (ILWU) se suma a la jornada, y el local 34 de San Francisco los han respaldado. No es un hecho menor la réplica de obreros en las entrañas del país que es el mayor proveedor de armas a Israel.

En México se suma la Unión de Estibadores y Jornaleros del Puerto de Veracruz afiliada de la Coordinadora Sindical Unitaria de México (CSUM). Una organización con 115 años de historia en pie de lucha, habiendo sido fundada el 11 de julio de 1911 como sociedad cooperativa y transformada en sindicato gremial en 1933. Es una organización que conoce en carne propia lo que significa que el Estado ponga los puertos al servicio del capital. En 1991, el gobierno de Salinas de Gortari decretó la requisa del puerto para liquidar sus contratos colectivos y entregar la operación portuaria a manos privadas y extranjeras, en sintonía con las exigencias del TLCAN, ahora T-MEC.

Militarización en casa, unificar a la clase para la acción

La jornada no es ajena a la realidad mexicana. Desde 2021, el gobierno federal entregó el control de las aduanas a las Fuerzas Armadas. En mayo de 2025, trabajadores civiles de la aduana de Manzanillo, ahora el puerto más importante del país, paralizaron las operaciones. Denunciaron la obligación de firmar renuncias en blanco, jornadas de 16 a 18 horas, retrasos salariales y falta de herramientas. La respuesta fue la represión donde la Guardia Nacional y la Secretaría de Marina sofocaron el paro. Es precisamente la lógica que la jornada internacional denuncia. La militarización de la infraestructura estratégica significa más precarización, menos derechos y el uso de la fuerza contra quien se organiza, todo para salvaguardar los intereses y ganancias de los monopolios dominantes.

Para el proletariado mexicano, el 30 de octubre ha de significar más que un acto de solidaridad internacional. Los trabajadores portuarios del país permanecen dispersos en sindicatos locales, muchos aislados o dentro de centrales nacionales que, lejos de defender a sus bases, colaboran con las empresas y el Estado burgués. Esa fragmentación es la condición que permite despidos, subcontratación y represión como la de Manzanillo, sin respuesta unificada.

El ejemplo internacional demuestra lo contrario. Revela cómo organizar de puerto a puerto, con asambleas democráticas y no cúpulas burocráticas conciliadoras, se puede pasar de consigna a huelga coordinada. Hace falta construir en México una coordinación de trabajadores portuarios, aduanales y marítimos, independiente de la patronal y del Estado, que conecte sus luchas con las del conjunto de la clase.

Asamblea de Trabajadores en Grecia

Ante las movilizaciones del sector público, el momento relativamente álgido en el país exige organización y coordinación entre la clase. Los trabajadores de la salud, el magisterio con la CNTE, los petroleros y otros sectores están en pie de lucha, se lanzan por separado a la vez que enfrentan un mismo adversario. La necesidad táctica es evidente: articular esas luchas en una huelga general que detenga la producción y la circulación, demostrando, como dicen los estibadores, que sin la clase obrera nada se mueve. Si los puertos de Europa y California pueden parar contra la guerra, los puertos mexicanos, junto a los demás sectores en lucha, pueden ser parte de una fuerza que no pida, sino que imponga frente a la clase contraria.

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