Monopolios sedientos, pueblos exhaustos: el crimen capitalista de la privatización del agua

Por: Bernabé Guzmán
A partir del presente número de El Machete haré distintas aportaciones para divulgar información nutricional de carácter científico, que contribuyan a conocer mejor nuestro organismo y su funcionamiento, prevenir enfermedades, favorecer una buena salud –química, biológica y física– y, en general, defender la vida de la clase trabajadora y fortalecerla con miras a la necesaria lucha contra los capitalistas.
Entre los temas a tratar estarán el agua, las proteínas, las grasas, los minerales, los carbohidratos, las vitaminas, el sistema de glándulas, entre otros. El conjunto de conocimientos derivado de esto, a través de su comprensión y la práctica social que proponen, serán de utilidad para transformar la realidad de manera radical y entender qué somos, de dónde venimos y hacia dónde podemos llegar si derrotamos la destrucción y autodestrucción permanente que sin cesar nos ofrecen e imponen los monopolios y los capitalistas.
Por lo tanto, en cada artículo también estaremos analizando el comportamiento de la clase de los capitalistas, que siempre tiene como principal propósito el acrecentar, centralizar y concentrar la riqueza producida por la clase obrera, o resultante de la naturaleza, mientras aquella y ésta son sometidas y aprisionadas bajo bárbaras circunstancias y terribles efectos resultado del dominio social y político del capital.
Para entrar en materia, resaltemos la importancia del agua para la vida, incluso como origen de la misma. Esto es evidente porque al nacer pasamos nueve meses flotando en un lago de agua llamado placenta, al interior del vientre de nuestra madre. El 70% de los trillones de células que integran nuestro cuerpo está formado por agua; cuya fórmula es H20, es decir dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, 20% de uno y 80 del otro.
Para que funcionen adecuadamente nuestros órganos, como el hígado, los pulmones, el corazón, etc., así como los sistemas digestivo, circulatorio, entre otros, es indispensable mantenerlos con buena hidratación todos los días. Y, de esa forma, iniciar bien un primer momento de desarrollo, a través un buen equilibrio en nuestro cuerpo.
Para saber cuánta agua necesitamos tomar cada uno al día primero hay que conocer nuestro peso y después dividir esta cantidad entre siente. El resultado de la división será el número de vasos con agua que cada uno requerirá tomar. Por ejemplo, una persona con 84 kilogramos de peso, dividido este monto entre 7, deberá de ingerir doce raciones de 250 mililitros o un litro y medio de agua durante 24 horas.
Los trillones de células que forman nuestro cuerpo requieren diariamente alimentarse, respirar y eliminar deshechos. A este proceso se le denomina metabolismo. Para que nuestras células lleven a cabo positivamente este proceso es imprescindible que, en parte, cuenten con el oxígeno necesario a través de una suficiente ingesta de agua natural, sin azúcar, saborizantes ni colorizantes artificiales.
La satisfacción de esto nos producirá mucha energía, que por su nombre científico es conocida como trifosato de adenosina, ATP por sus siglas en inglés. Esta energía se multiplicará hasta por 10 veces, tras ser producida en la mitocondria correspondiente a las células de nuestro organismo. Esta energía nos permite llevar a cabo las labores diarias, estar delgados, gozar de buen sueño e, incluso, controlar la diabetes en caso de padecerla
No obstante que el agua es fundamental para la vida humana, se encuentra cada vez más entre los planes codiciosos de los capitalistas y, por ende, se concentra y centraliza notoriamente entre grandes empresas y monopolios, al amparo de los diversos tipos de gobierno que administran este modo de producción, desde el PRI, el PAN hasta Morena y sus aliados. Entre las empresas o monopolios que despojan del agua a la población trabajadora se encuentran Danone, Coca Cola, Pepsico, Cemex, Grupo México, entre otros.
Al ser apropiada el agua en mayores volúmenes por los grandes capitalistas, la vida de la clase trabajadora y los sectores populares se envilece o precariza. La mayor disputa entre grandes potencias capitalistas, en la cual la burguesía en México ha elegido el campo dirigido por la burguesía estadounidense, agrava esta situación. El pueblo trabajador en el campo y la ciudad es sacrificado para satisfacer los compromisos con el Poder en EE.UU.
Existen además monopolios como Aquila, Acciona y Seuz, que a nivel mundial controlan gran parte de los procesos relativos a la infraestructura, gestión y tratamiento de agua y residuos. Pese a la gran tecnología empleada, a la gran capacidad para intervenir con objetivos precisos en la naturaleza y la sociedad, todas estas situaciones están enfocadas en el lucro y no sólo no alivian sino que perjudican todavía más las circunstancias del pueblo.
El agua, como las riquezas naturales de los diversos países, debe ser patrimonio efectivo de la clase obrera, de todas y todos los trabajadores, para la satisfacción de sus necesidades contemporáneas. Ello reclama terminar con la propiedad privada sobre el agua y planificar la economía con base en el socialismo-comunismo, dirigida por el Poder Obrero.
