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La experiencia del Círculo Ismael Cosío Villegas

La experiencia del Círculo Ismael Cosío Villegas[1]

 

Irma Tovar y Rafael Ordóñez

 

Para abordar la experiencia del Círculo de Estudios Ismael Cosío Villegas haremos una breve descripción de los personajes involucrados en su creación: el Dr. Ismael Cosío Villegas, médico comprometido con la democratización de las instituciones de salud en apoyo a los trabajadores de la salud y a favor de la paz mundial y los Dres. Mario Rivera Ortiz y Carlota Guzmán de la Garza, médicos internacionalistas y militantes comunistas.

Y finalmente el papel que desempeñó el Círculo de Estudios en los centros de salud a nivel nacional.

 

  1. ISMAEL COSÍO VILLEGAS

El Dr. Ismael Cosío Villegas nació el 30 de septiembre de 1902. Como estudiante de la Facultad de Medicina luchó por mejorar el plan de estudios de la carrera y al profesorado a través de la publicación de un periódico llamado “El cáncer” en donde escribían consignas condenando todas las irregularidades de la escuela. Como médico, planeó la necesidad de ejercer la medicina en diversas especialidades; inició la tisiología en el Hospital General que se estructuró formalmente en 1933. Fue fundador del “Sanatorio para Enfermos Tuberculosos de Huipulco” en 1936. Titular de la cátedra de Clínica del Aparato Respiratorio en la Facultad de Medicina. Y Director de la Campaña Antituberculosa y donde, entre otras cosas, planteó la construcción del Hospital “Manuel Gea González”.

En 1950 y 1952 participó en el Congreso Mundial de Partidarios de la Paz en Varsovia y Pekin, respectivamente. Y fue encarcelado en La Habana por sus actividades pacifistas por los gobiernos de Prío Socarrás y Fulgencio Batista en los años mencionados.

Fue defensor de los presos políticos y opositor del derogado delito de disolución social.

En 1956 fue nombrado director del hospital de Huipulco, promoviendo la medicina y cirugía de tórax implementando las nuevas técnicas de resección pulmonar.

Su personalidad académica lo llevó a ser presidente de la Academia Nacional de Medicina en 1961.

En 1964 surgió un fuerte movimiento laboral motivado por las pésimas condiciones de los médicos residentes que se extendió rápidamente por toda la nación; más de 5,000 médicos realizaron un paro de labores en los principales hospitales. El movimiento fue declarado ilegal y reprimido por las autoridades con amenazas y esquiroles civiles y militares. Los médicos residentes, en particular, fueron fichados en una lista negra e intimidados con el despido definitivo. Él consideró justas las peticiones planteadas y señaló que dejaría la dirección de Huipulco en caso de que los residentes fueran agredidos o cesados. Ante una orden de proceder contra los residentes, presentó su renuncia el 15 de enero de 1965 y fue cesado definitivamente del hospital y expulsado de manera injusta y mezquina de la Facultad de Medicina para vergüenza de la UNAM, sin que haya mediado explicación, ni menos justificación para ello, simplemente fue “por orden superior”: por haber simpatizado con el movimiento médico. Lo que lo llevó a un injusto aislamiento profesional y docente, hasta el final de su vida. Así se cortó de tajo una carrera al servicio de México.

Ante esta situación, en 1977, los doctores Rivera Ortiz y Guzmán de la Garza iniciaron un movimiento reivindicatorio como primera acción del Círculo de Estudios que llevó el nombre del Dr. Cosío Villegas. Por esta lucha en 1980 recibió el nombramiento de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Puebla y el de Profesor Emérito de la Facultad de Medicina de la UNAM en 1981.

El Dr. Ismael murió el 2 de agosto de 1985, y no le había sido reconocido su valor humano y su labor como maestro de la Neumología Mexicana, fue hasta fechas recientes que el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratoria lleva su nombre.

DE LOS FUNDADORES DEL CÍRCULO       

El Dr. Mario Rivera Ortíz  

El Doctor Mario Rivera siendo estudiante de secundaria se incorporó al Frente Socialista de Occidente. Siempre bajo la efigie de Julio Antonio Mella, estudió medicina y fue dirigente de la Juventud Comunista de México. Participó en el III Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Berlín en 1951.

El Primero de mayo de 1952 estuvo al frente del contingente del PCM y la JCM que chocó con la represión anticomunista del presidente Miguel Alemán, y en la que murió el joven comunista Luis Morales, quien quedó inmortalizado en la obra de David Alfaro Siqueiros. De ese episodio de la lucha proletaria, el camarada Mario Rivera escribió un libro extraordinario, “Columnas contra cordones”, que proporciona importantes lecciones para la juventud comunista de nuestros días. Por esa represión, fue preso político encarcelado en Lecumberri, acusado del delito de disolución social. Al salir de prisión se reintegró a sus labores en el Comité Central del Partido Comunista Mexicano y a su preparación como médico.

Después del XX Congreso del PCUS en el PCM se presentó una lucha fraccional, donde Mario Rivera, junto a otros comunistas, se posicionó contra la línea programática de la “revolución democrática de liberación nacional”, y en general contra las políticas que conducen a que el partido comunista pierda independencia política, y a que la clase obrera quede subordinada a la burguesía. También cuestionó las calumnias contra Stalin. En general cuestionó al nuevo grupo dirigente que surgió en el PCM, y junto a Dionicio Encina suscribió un posicionamiento en 1981 contra la liquidación del Partido Comunista Mexicano. Toda esa lucha interna, y el debate estratégico de fondo están recogidos en su libro “El fracaso de la revolución democrática de liberación nacional”.

Mario Rivera, y su esposa y compañera, Carlota Guzmán, practicaron el internacionalismo proletario, como médicos especialistas en neumología y cardiología, desde el primer momento del triunfo de la Revolución Cubana –cuando el 50% de los médicos abandonaron Cuba-, no vacilaron en brindar su apoyo como profesionistas e incluso militar en la defensa de la Patria de Fidel ante la ofensiva imperialista en la Crisis de los Misiles de octubre, al sonar la alarma de combate mostraron de qué lado estaban los mexicanos cuando Mario cambió su filipina de médico por el uniforme militar, dando testimonio de que él y su familia estaban ahí para trabajar o morir con los cubanos si era necesario. Siempre fue un convencido de la diplomacia cubana.

En el año de 1962 fue contratado por el Ministerio de Salud Pública del gobierno del Comandante Fidel Castro, donde trabajaron en su especialidad hasta el año 1966. Mario fundó exitosamente el Servicio de Cirugía de Tórax y la Campaña Antituberculosa en el Hospital de Santa Clara y después fue nombrado Jefe del Servicio de Cirugía Tóraco-pulmonar en el Hospital Julio Trigo de La Habana, por indicaciones de los Dres. Ramón Machado Ventura, Ministro de Salud y Gustavo Aldereguía, Jefe de la Comisión Nacional de la Lucha Antituberculosa, su labor realizada fue valorada en el X Congreso Médico Nacional al recibir un reconocimiento de manos de los comandantes Fidel Castro, Ernesto Guevara y  Ramón Machado Ventura, en ese entonces jefe del Ministerio de Salud, Antonio Núñez Jiménez y el Dr. Raúl Roa. Estos hechos son narrados en su libro “El cuini tiene bandera”.

A su retorno a México organizó a los trabajadores de la salud del Instituto Mexicano del Seguro Social, del ISSSTE y otras instituciones de salud. En la historia de Mario Rivera destacan las realizaciones que lo definen como un líder de la medicina y de la salud pública, con una conciencia del deber social y defensor de los intereses del pueblo. Funda y dirige el Círculo de Estudios Ismael Cosío Villegas, la Revista Medicina y Sociedad (de 1978 a 1998) y el Boletín 26 de Julio Opina. Fue también responsable político de la Célula Comunista 26 de julio.

Su capacidad política le permitió trazar una línea política correcta, con la que orientó al movimiento de masas en las instituciones hospitalarias en las que tuvo una influencia determinante y fue ahí, en el fragor de la lucha sindical donde desarrolló otra actividad, la de excelente escritor, con un lenguaje claro, sencillo y cotidiano, comprensible para el sector profesional, de los paramédicos y derechohabientes de la clase trabajadora y sus familias. Su lectura cautiva y concientiza de la realidad de los trabajadores de la salud. Cuando el Dr. Rivera se decidió a escribir “Cuentos de Médicos” no se hablaba del acoso laboral que padecen los médicos adscritos, residentes, enfermeras, camilleros y secretarias, además de la sobreexplotación salarial y jornadas laborales extenuantes. Sin olvidar las guardias de castigo y la marginación en las áreas en las que destierran a los mejores especialistas para atender urgencias u oficinas crujías. Él, que había estado preso en una cárcel decía que lo más parecido a ésta es un hospital. Otro acierto que previó es que los trasplantes de órganos llevaría a la comercialización de órganos humanos.

Fue presidente del Capítulo Mexicano del Tribunal Antiimperialista de Nuestra América con sede en la República de Cuba, sus memorias de esa etapa de la lucha contra el imperialismo yanqui están citadas en la publicación Notas de viaje, cuando se realizó el juicio a Ronald Regan en Libia.

En el VII Congreso del Partido Comunista de México recibió el Reconocimiento David Alfaro Siqueiros al Mérito Militante. A la edad de 80 años se graduó como doctor en Ciencias Sociales en la Universidad Autónoma Metropolitana. Y es considerado como uno de los 10 médicos más destacados que han egresado de la Universidad de Guadalajara.

No obstante, su gran capacidad como especialista en Tuberculosis y Enfermedades del Sistema Respiratorio y destacado cirujano de tórax, debido a su participación política en el Centro Médico Nacional del IMSS fue marginado al área de atención de emergencias, hasta que se jubiló. Su actividad como médico, científico, político y escritor fue acompañada por su gran calidad humana. Sus esfuerzos fueron puestos al servicio del pueblo trabajador y lucho hasta que se le fue la vida.

La mayoría de sus libros son de temas políticos y sociales, entre otros: Los despobladores (1977), El Secuestro de José Guadalupe Zuno (1992), Columnas contra Cordones: Primero de mayo 1952 (1997), El Cuini tiene Bandera (l999), El fracaso de la Revolución Democrática de Liberación Nacional (2000), Tenamaxtli (2013), La Célula Madre (2016), Cuentos de Médicos (2017), La Conexión Cubana (2018), Notas de Viaje (2019), La Hoguera de Cocula (2021). La literatura fue su medio para denunciar al sistema que padeció y que desconoció toda su experiencia en Cuba. Su vida hospitalaria en México estuvo cargada de marginación hasta que se vio obligado a la jubilación forzada: La rebeldía cuesta, como alguna vez él lo reconoció.

La compañera Carlota Guzmán de la Garza desde muy joven se inició en la militancia política abrazando las ideas del socialismo, su especialidad como médico es la cardiología y fue uno de los tres comunistas que trabajaron en el Instituto Nacional de Cardiología en plena época macartista en proceso de depuración, siendo expulsada del instituto en 1956 por motivos políticos, al margen de su elevada calidad científica y profesional. Ella apoyó al movimiento 26 de julio en su etapa insurreccional. En Cuba fue ubicada en el Hospital Comandante Manuel Fajardo, como médica especialista en el Departamento de Cardiología.

EL CIRCULO DE ESTUDIOS ISMAEL COSÍO VILLEGAS

El Círculo de Estudios Ismael Cosío Villegas quedó fundado en 1977 con el objetivo de organizar a los trabajadores de la salud y para reivindicar al Dr. Cosío Villegas quien sufría de aislamiento y se hallaba reprimido por el gobierno de Díaz Ordaz.

Un año después, en julio de 1978 se da conocer el primer fascículo de “Medicina y Sociedad” para llenar ese vacío político en el campo de la salud y la seguridad social, como consecuencia del golpe que sufrieron los médicos en 1965. En este primer número se reproducen los materiales presentados en el homenaje al maestro durante la jornada de trabajo médico social que se desarrolló en el Instituto Nacional de Cardiología el 9 de marzo de 1977.

Posteriormente darían a conocer los trabajos que se presentaron en las sesiones ordinarias del Círculo de Estudios así como materiales nacionales y extranjeros, contribuyendo así a desarrollar entre los trabajadores de la salud no sólo el interés por los problemas teórico-científicos de su campo, sino a fomentar un estilo nuevo para ventilar los distintos puntos de vista y llegar a conclusiones prácticas, además de estimular los procedimientos democráticos y dialogar abierta y libremente con todas las corrientes del pensamiento médico.

Se discutió la necesidad de superar el obsoleto plan de estudios de la carrera de medicina, darle un enfoque humanista, lo que implica que el aprendizaje debe ser activo y creador y no meramente repetitivo, lo que obliga a un replanteamiento de proceso educativo y sus relaciones con la práctica profesional. La necesidad de cambiar a la medicina burocratizada por la medicina socializada en la que el médico colabora y se interesa por entender la vida dura de un trabajador en el campo, así comprenderá la vida de un campesino y le tratará en el consultorio con la deferencia que merece aquel que con el esfuerzo físico produce los alimentos que el resto del pueblo consume, como sucede en los países socialistas. Esta es la ética que debería regir la relación de médico a paciente, y lo vemos ahora con el trato de los profesionistas de las brigadas médicas cubanas en muchos lugares del mundo. Eso lo planteaba el Círculo de Estudios Cosío Villegas desde entonces.

Las líneas expresadas en la publicación Medicina y Sociedad fueron enmarcadas en la lucha de clases, “por un lado, hay trabajadores y del otro, patrones”; por el mejoramiento de sus salarios y condiciones de trabajo, tomando aspectos muy importantes como son el papel social de la salud pública y el médico como ser social. Citaba: “las grandes masas de trabajadores, hasta hace poco encajonadas en la pasividad, se han puesto en movimiento en pos de reivindicaciones económicas y laborales” y la lucha se desplegaba en los sindicatos, en las marchas del primero de mayo en diversas ciudades del país, en las marchas en apoyo a Cuba y la celebración anual del triunfo de la revolución cubana, en foros de problemas de la salud de los trabajadores y en defensa del socialismo, la paz mundial y el antiimperialismo.

El órgano de difusión del círculo fue el boletín Medicina y Sociedad, además de otras publicaciones que se editaron durante 20 años que existió el círculo, entre ellos: fascículos, cuentos de médicos, el boletín “26 de julio opina” que representaba la voz de la fracción de médicos comunistas. Con el objetivo de elevar el nivel político de los trabajadores de la salud y en particular para los miembros del círculo en su preparación en las ciencias sociales; sin dejar de lado los temas de salud pública y los avances científicos de la medicina.

Los boletines “Medicina y Sociedad” eran distribuidos entre los trabajadores de la salud, lo que molestaba a las autoridades, quienes acusaron de distribuir “propaganda política” a los médicos del CEICV, amenazando con la rescisión de contrato a quienes los distribuyeran o leyeran, ignorando los derechos a la libre expresión y organización plasmada en nuestra Constitución Política. Eso sí, permitiendo las publicaciones “científicas” de las empresas químico-farmacéuticas trasnacionales dedicadas a vender productos medicinales, instrumental y aparatos médicos.

En las sesiones de trabajo del Círculo de estudios se discutían diversos temas culturales, sociales y políticos con la asistencia de destacadas personalidades, entre otros el muralista Arturo García Bustos, discípulo de Diego Rivera; el Ingeniero Jorge Vivó, internacionalista mexicano-cubano que luchó en el sitio de Estalingrado en la Gran Guerra Patria; la compañera Sara Pascual, fundadora con el compañero Julio Antonio Mella del Partido Comunista Cubano; el Dr. Enrique González Ruíz, Doctor en Derecho Constitucional del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM; los compañeros del Frente Farabundo Martí y otros profesionales de las Ciencias Sociales como Alberto Híjar, el historiador Humberto Monteón, el escritor Carlos Montemayor; Fernando Carmona, la compañera Norma Gadea del Frente Sandinista de Liberación Nacional y muchos más.

Otro aspecto de las acciones del círculo fue la solidaridad con los movimientos de liberación en Centroamérica, atendiendo a los compañeros lesionados en las guerras que requerían de atención médica o quirúrgica, además de apoyo en el suministro de medicamentos e instrumentales a las zonas de combate. Y muy especialmente el apoyo a Cuba entre otras a la campaña de un barco de petróleo para Cuba, cito lo publicado en uno de los boletines: Compañeros médicos, enfermeras, químicos y demás trabajadores de la salud, brindemos nuestro apoyo al fraterno pueblo cubano para que defienda mejor el camino que ha elegido para sí mismo. Hagamos nuestra aportación en efectivo para enviar lo más pronto posible un barco de petróleo para Cuba. Deposita un donativo en la cuenta bancaria a nombre de monseñor Sergio Méndez Arceo y Luis Cardoza y Aragón.

¡Defender la soberanía y la independencia de Cuba ahora, es defender la soberanía y la independencia de todas las naciones de América latina! CEICV.

Lamentablemente en la actualidad las instituciones de salud del estado se caracterizan por la falta de atención adecuada en muchas clínicas y hospitales, sin equipos actualizados, con carencias de medicamentos e insumos en laboratorios y en los quirófanos, y con salarios precarios y acoso laboral para el personal de la salud, por lo que se está dando un éxodo de los mejores profesionistas que se refugian en la medicina privada. Es decir se encuentran peor que cuando hace casi 50 años en su momento el CEICV combatió en el movimiento sindical y otras formas de lucha de los trabajadores. Ahora, con la inmovilidad y falta de organización se está regresando a las malas condiciones de trabajo.

Bajo el principio de que cuando hay una derrota temporal lo que se debe hacer es volver a empezar. Decimos: hay que conservar la memoria histórica y considerar la experiencia previa. Y en eso, las experiencias del CEICV podrían ser de alguna utilidad.

Muchas gracias

[1][1] Conferencia presentada en el XIII Festival Comunista El Machete, 30 noviembre 2025

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