El imperialismo pro-American worker
El imperialismo pro-American worker
Albert Minor
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional, un auténtico Manifiesto imperialista de los EUA, establece las líneas generales de su lucha por la supremacía del sistema imperialista mundial. El documento expresa de forma concisa y clara cada una de las perspectivas e intenciones de los imperialistas para el futuro de la vida político-económica, tanto interna como externa, de los Estados Unidos. Entre dichas líneas se hallan las de la reindustrialización y la migración, ambas exprofeso vinculadas a la clase obrera de dicho país.
En primer lugar, la ESN declara que “American policy will be pro-worker, not merely pro-growth, and it will prioritize our own workers. We must rebuild an economy in which prosperity is broadly based and widely shared, not concentrated at the top or localized in certain industries or a few parts of our country”. Dicha declaración excluye evidentemente a los 47,8 millones de inmigrantes (2023) – la mayoría de cuya composición es de trabajadores y sus familias –, del “beneficio” de la reorganización económica del país. Esta cantidad, que representa el 14.4% de la población, queda fuera y es explícitamente rechazada en los planes del imperialismo: “In countries throughout the world, mass migration has strained domestic resources, increased violence and other crime, weakened social cohesion, distorted labor markets, and undermined national security. The era of mass migration must end.” De nuevo, nos encontramos con una vieja y falsa narrativa: los inmigrantes provocan una distorsión del mercado laboral, entre otros males, por lo que deben ser excluidos y expulsados, en beneficio de los trabajadores no-migrantes, “estadounidenses”.
No es sólo frenando y revirtiendo el flujo migratorio como los imperialistas pretenden ser pro-American worker, sino a través también de la reindustrialización: “The future belongs to makers [¡Curiosa frase! – El Machete]. The United States will reindustrialize its economy, “re-shore” industrial production, and encourage and attract investment in our economy and our workforce, with a focus on the critical and emerging technology sectors that will define the future. We will do so through the strategic use of tariffs and new technologies that favor widespread industrial production in every corner of our nation, raise living standards for American workers, and ensure that our country is never again reliant on any adversary, present or potential, for critical products or components.” En resumen: más puestos de trabajo y mejor pagados a través de la reversión del flujo migratorio y la creación de nuevos centros de producción. Tal es la promesa de los imperialistas para la clase obrera “estadounidense”.
De sobra se conoce la falsedad de semejantes “causas”. La ya mencionada “distorsión del mercado laboral” no es más que el abaratamiento de la fuerza de trabajo por el crecimiento del ejército industrial de reserva y la consiguiente limitación de las necesidades, la reducción del nivel de vida, de las masas trabajadoras. Dicha “distorsión” ha sido indispensable para la fase expansiva de la economía imperialista de los EUA. La desaceleración de su crecimiento económico, es decir, de su producción, concentración y centralización de capitales, gracias a su déficit frente al desarrollo de la economía capitalista de China, ha obligado al imperialismo estadounidense a replegarse política y económicamente, a reordenar su base nacional, y la de su área de influencia, expulsando a sus competidores chinos. Es vital para estos imperialistas que en su “territorio” la producción de EUA sustituya a la producción de China lo más pronto posible. La realidad de tal situación determina el discurso antiinmigrante y nacionalista de la actual administración de Trump. Pero veamos un poco más de cerca el fenómeno.
En diciembre del año pasado el Department of Homeland Security anunció que “Since January 20, 2025, [fecha de inicio de la segunda administración Trump – El Machete] DHS enforcement operations have resulted in more than 605,000 deportations… Additionally, thanks to the comprehensive efforts of DHS law enforcement, 1.9 million illegal aliens have voluntarily self-deported since January 2025.” Dado como resultado un total de 2,5 millones de inmigrantes “ilegales” menos en los Estados Unidos para finales de 2025. Por su parte, el Bureau of Labor Statistics (BLS) declaró, el 9 de enero de este año, que “Payroll employment rose by 584,000 in 2025 (an average monthly gain of 49,000), less than the increase of 2.0 million in 2024 (an average monthly gain of 168,000)”. Incluso exagerando matices para los 2,5 millones de inmigrantes menos, por ejemplo, suponiendo que solamente la mitad de ellos se encuentra en una edad laboral y contaban con empleo, estamos hablando de un aproximado de 1,834,000 puestos de trabajo. La idea, siguiendo la demagogia imperialista, es que dichos puestos sean para los trabajadores “estadounidenses”. Sin embargo, hay aquí una información reveladora.
Según datos del BLS, el desempleo pasó del 4% en enero de 2025 (casi 6,9 millones de personas) al 4,4% en diciembre del mismo año, es decir, 7,5 millones de personas. Lejos de aliviar el desempleo, en términos absolutos, la cantidad de trabajadores “estadounidenses” sin empleo ha aumentado en casi 600 mil en lo que va de la segunda administración de Trump. Este es sólo uno de los aspectos del verdadero sentido de la tendencia “pro-American worker” de la nueva ESN; otro es la ofensiva directa que han sufrido los derechos de los trabajadores, como, por ejemplo, los empleados del Estado, pero ese es tema de otros artículos.
Podría decirse, finalmente, que esta Estrategia es nueva, y que apenas comenzará con su aplicación. Sin embargo, lo anunciado en la ESN en relación con los temas aquí abordados no se diferencia en prácticamente nada con lo que, hasta ahora, se ha aplicado en la realidad. La tendencia verdadera de la ESN de Trump es “Anti-American Worker” y pronto lo veremos sus resultados.
