Carta al maquilero: trabajar no te salva de la explotación

Por: Elric
Durante años la empresa maquiladora se ha enriquecido con nuestro trabajo, trabajo mal pagado pues solo así atraemos la inversión, asegurándole grandes ganancias a empresas transnacionales y nacionales. Sin embargo, actualmente estamos viviendo una crisis de empleo. Desde 2023 se han perdido más de 65,000 empleos formales de maquila solo en Ciudad Juárez como ejemplo, lo que ha obligado al obrero maquilador a abrazar su condición de explotación, sin quejas ni demandas; después de todo, tener trabajo es mejor que morirse de hambre. Sabe que allá afuera no hay muchas oportunidades.
Las empresas, teniendo en cuenta la vulnerabilidad del obrero, imponen nuevos y más criterios para contratar personal.
Hay varias consecuencias de esta pérdida de empleo en la frontera y varias razones del por qué estamos viviendo esto, pero en esta carta se busca centrarse en el abuso de las empresas que se aprovechan de la crisis para tener obreros más dóciles y temerosos de perder su trabajo. Es para las personas que día a día se levantan a trabajar o a buscar trabajo, aquellas que sostienen el mundo y la riqueza de los dueños (que sin el obrero no son nada).
Se critica mucho a aquellas personas que no han podido salir de la pobreza o de las deudas eternas, responsabilizando a las personas en lo individual, omitiendo los factores externos al individuo.
Nos preguntamos ahora, ¿qué pretextos se usarán en reemplazo al “son pobres porque quieren, no le echan ganas al trabajo”? al enfrentarnos con el hecho de que actualmente se nos niega el trabajo.
¿Qué culpa tenemos los obreros de pagar las crisis económicas provocadas por los propios dueños de las empresas, los burgueses? La culpa descansa sobre la burguesía en general con sus malversaciones al sobre acumular, sobre producir y endeudarse a la vez que empobrecen a la mayoría que crear sus fortunas. Fortunas hechas no por maquinas, no por créditos, acciones o altos inventarios, sino por el esfuerzo de millones de obreros.
Ellos provocan esto, pero nunca lo pagan. Tienen un colchón de riqueza producida por los trabajadores. ¿Y dónde quedamos?, abandonados a nuestra suerte sin ningún tipo de ayuda y sin trabajo (a pesar de tener la voluntad de seguir laborando).
Dejemos de culparnos a nosotros mismos por la pérdida de empleo o por no haber ahorrado, ¡veamos más allá, compañeros obreros!, en este sistema sobra un engrane y son los dueños de las empresas, la patronal, que sin trabajar se enriquecen a partir de nuestro trabajo. Ellos no nos hacen falta, al contrario, nos chupan recursos y cuando ya no les somos útiles nos dejan abandonados.
Trabajar queremos, pero ellos solo piensan en sus ganancias y en no perder, sin importarles los daños colaterales (la pérdida de empleos, las crisis, las guerras, y los accidentes que se hubieran evitado si se hubiera invertido en mantenimiento y capacitación).
Recordemos siempre nuestra posición, compañeros; Somos trabajadores en contra de los empresarios, proletarios contra burgueses. Nuestros intereses nunca se podrán reconciliar y esta batalla debemos ganarla nosotros, la clase obrera, los que sostenemos el mundo. Sin nosotros el empresario no es nada. Liberémonos de estas cadenas que nos mantienen en la miseria y luchemos por un mundo mejor, donde nuestro trabajo nos pertenezca, donde hagamos buen uso de lo producido y para nuestro bien (no para el bien del bolsillo de un patrón). Decidamos qué, dónde, cuánto, cuándo y cómo producir.
Luchemos por una sociedad más prospera donde nosotros gobernemos, y gobernemos racionalmente para nuestro bien, porque el multimillonario y su político lacayo nunca tomarán decisiones para mejorar nuestras vidas, simplemente porque no viven nuestra vida. Ellos velan solo por sus intereses, ¿y nosotros compañeros?, debemos velar solo por los intereses de los obreros, de nuestra clase.
Nos gustaría terminar esta carta con una cita de Salvador Allende que siempre nos parece grata escuchar.
“Un obrero sin trabajo, no importa que sea o no sea marxista, no importa que sea o no sea cristiano, no importa que no tenga ideología política, es un hombre que tiene derecho al trabajo y debemos dárselo nosotros” -Salvador Allende
Por una sociedad donde todos trabajemos, donde no tenemos que dormir pensando si mañana comeremos mientras un grupo de personas desechan toneladas de comida sin preocupación. Solo dando una lucha feroz con organización, unidad y una conciencia clara podremos alcanzar esa nueva sociedad.
