Entre la hoz y el martillo
El fantasma del comunismo recorre México
Pável Blanco Cabrera
Cancún, Mérida, Tuxtla Gutierrez, Villahermosa, Xalapa, Orizaba, Puerto de Veracruz, Tlaxcala,
Puebla, Cuernavaca, Jojutla, Guanajuato, Guadalajara, Lázaro Cárdenas, Culiacán, Ensenada,
Tijuana, Ciudad Juárez, Torreón, Monterrey, y por supuesto la Ciudad de México: 21
importantes ciudades proletarias de México donde rondó el Primero de Mayo el fantasma del
comunismo.
Así el Partido Comunista de México demostró su incesante proceso organizativo y sus raíces
entre la clase obrera y la juventud trabajadora. Ajenos al marketing y a la trampa de la
“organización” virtual; hablamos de un partido combatiente clasista e internacionalista con
militantes de carne y hueso.
Entendemos que el Partido no es un colectivo de activistas, sino una organización de
organizaciones, un tejido, donde el centro dirigente y cada organización u organismo
desenvuelven tareas simples y complejas, de teoría y práctica, con férrea disciplina consciente,
probada cada día, como preparativo de las formas más elevadas de la lucha de clases que
además se otean en los tiempos por venir.
La fortaleza del Partido está construida en muchas reuniones, donde cuadros y militantes,
emplean horas para el traslado, encontrándose y llevando y trayendo informes, discutiendo
acordando. Imposible de avanzar si se impusieran las formas normalizadas durante la
pandemia de reuniones on-line que generan la concepción de una militancia cómoda y alejada
de la seriedad y responsabilidad, y si se puede llamar “militantes” a partidarios laxos y fofos,
sin disciplina.
Peso a peso, porque no recibimos financiamientos exteriores, y tampoco los queremos, ni de
manos burguesas o el Estado, vamos juntando para que los cuadros de organización vayan a
los distintos puntos del país, en condiciones de mucha austeridad, imprimiendo nuestro
periódico, folletos, libros, carteles, sosteniendo nuestros locales, y también nuestro archivo
histórico. Hay un equipo de cuadros profesionales, no porque tengamos las condiciones
materiales para sostenerlos, sino porque su alto grado de consciencia les llevó a organizar su
vida para dedicar al proceso revolucionario mucho más que sus tardes libres, como exige
Lenin.
El Partido Comunista nunca se autoengaña con las llamadas afiliaciones, es decir adhesiones
sin compromiso. En el PCM hay un periodo de candidatura y solo después de un tiempo de
contacto, estudio y actividad se acepta el ingreso. El Partido Comunista se concibe como un
partido de cuadros, y los cuadros no se crean de la noche a la mañana, es un proceso de años,
de educación, formación, lucha, de tareas pequeñas y grandes. El Partido cumple muchas
tareas al mismo tiempo y puede como el Primero de Mayo desarrollar muchas movilizaciones
simultáneamente.
Pero el Partido Comunista forja su acción y desarrollo en torno a la unidad ideológica, política y
organizativa en torno al marxismo-leninismo y una política revolucionaria, la unidad de clase y
la independencia de clase, y ello tiene sus dificultades, más cuando en un periodo político
como el abierto en México a partir del 2018 hay que confrontar a la socialdemocracia en el
gobierno federal y nadar contra la corriente, porque la posición comunista anticapitalista,
antimonopolista plantea verdades incomodas al sentido común, y nuestra lucha para ganar a
las masas pasa por la crítica frontal a todos los partidos del sistema. Se comprenderá que ello
forja una militancia dura, resuelta, dispuesta al sacrificio, incorruptible, audaz – o triplemente
audaz- con alto nivel teórico y mucha creatividad.
El Programa del PCM aprobado tras diez años de discusión es la posición científica ante el
desarrollo del capitalismo en nuestro país y su lugar dentro del sistema imperialista de lo cual
se desprenden las tareas contemporáneas para el proletariado revolucionario.
El Partido Comunista no baja la guardia ante las corrientes pequeñoburguesas antiproletarias
del anarquismo, maoísmo, trotskismo, eurocomunismo.
El Partido Comunista de México es un hecho objetivo de la realidad, el partido de la clase
obrera y de la revolución socialista en México.
