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Antes de que nos olviden. Crónica del 2 de octubre de 2026

Antes de que nos olviden

Crónica del 2 de octubre de 2026

Jesús Ramírez

Nunca había estado en la Plaza de las Tres Culturas. Sin embargo, conocía algunos de sus icónicos elementos, como los edificios de corte funcionalista que la rodean; entre ellos el edificio Chihuahua, donde se rodó la legendaria película Rojo amanecer (1989), que versa precisamente sobre el oscuro capítulo de la historia mexicana que venimos a conmemorar.

Al pie de un asta, un grupo de gente atiende un pequeño concierto. Vendedores de nieves y tacos de canasta circulan de aquí para allá en bicicleta, ofreciendo comida y refresco. No está tan llena como me lo imaginaba, pero ciertamente hay algo de gente, y se puede notar que muchos de ellos están ahí con miras a la marcha que saldrá más tarde hacia el Zócalo. Al principio no veo a mis camaradas. De pronto, resuenan los acordes de Antes de que nos olviden, de Caifanes. Me acerco a grabar con mi teléfono. La toma, un pequeño coro de gente con el imponente edificio Chihuahua detrás entonando una canción que suplica por no olvidar a quienes murieron allí el 2 de octubre de 1968, queda magnífica.

Un camarada me encuentra. Me entero de que el fantasma de la represión nos alcanzó. La Secretaría de Seguridad Ciudadana, actuando cobardemente, detuvo sin motivo a un grupo de camaradas que salían de un local del Partido, los golpearon y les robaron nuestras banderas, nuestros palos, nuestras mantas, nuestros altavoces y nuestra propaganda, además de intentar inventarle un cargo al camarada Miguel Uribe para detenerlo. La paranoia se apoderaba de mí. De pronto, me parecía como si algunas personas que caminaban por la plaza fuesen policías encubiertos, listos para detener gente a la menor señal. Pero somos comunistas, así que tenemos que mantenernos en formación, firmes. La marcha tiene que proceder, y a las denuncias del 2 de octubre histórico tenemos que añadir ahora la del ataque arbitrario hacia nuestros camaradas.

Parte del material del PCM incautado por la policía de CDMX. La mentira es arma de los represores, por lo que agregaron con IA la imagen de las botellas.

Las noticias llegan a cuentagotas conforme el clima se va refrescando y las nubes ocultan al sol en su camino por el cielo. Que si varios camaradas seguían detenidos, que si sólo uno, que si estaban escondidos, que si ya venían los contingentes desde Ciudad Universitaria. La magnitud de la represión se hizo patente unas horas más tarde, cuando nos enteramos de que otras organizaciones y grupos de estudiantes también fueron golpeados y gaseados a las afueras del metro Tlatelolco.

Apenas en la mañana, Clara Brugada había visitado la Plaza de las Tres Culturas y encabezado un acto de conmemoración; y también en la “mañanera”, Claudia Sheinbaum había declarado “nunca más una represión del Estado a un movimiento social”. Pero ahí está la evidencia que desmiente a las represoras con “A”: decenas de videos y testimonios a las afueras de metro Tlatelolco que reflejan la agresión policial a los estudiantes y organizaciones combativas, la propia agresión hacia nuestro Partido, y un operativo policíaco monumental, que deja claras las prioridades del gobierno socialdemócrata de Morena. Cientos de policías para intimidar y detener manifestantes en una marcha pacífica, ninguno para detener al crimen organizado aliado de varias alcaldías.

La magnitud de tal operativo se me reveló al embarcarme en una pequeña misión junto con otro camarada. “Necesito que vayan por unos palos para el cerco de seguridad”, se me indica. “Quien te los va a entregar está fuera de la Plaza, en tal calle”. Me quito parte de mi ropa, que es más que llamativa, y junto con mi camarada salimos de la Plaza de las Tres Culturas y recorremos varias calles en las que pululan batallones completos de policías, a pie o en patrullas, autobuses y motocicletas. Diríase que estaban a punto de entrar en la Plaza y detener a todos los contingentes que ya estaban reunidos ahí. La represión nuevamente hizo que no consiguiéramos nuevos palos, por lo que volvemos al contingente. El camino de regreso es más tortuoso, y nos vemos obligados a serpentear entre calles hasta Reforma, para no levantar sospechas ni alertar a las fuerzas represoras, enviadas por los gobiernos “humanistas” de Brugada y Sheinbaum y bajo el mando de García Harfuch, él sí heredero del 68, pero del lado equivocado de la Historia.

Antes de comenzar la marcha, el contingente de la Central Nacional de Estudiantes Democráticos realiza un mitin en la Plaza de las Tres Culturas, comienza a viva voz pues la policía nos había dejado sin sonido, pero pronto llega un megáfono que nos presta la sección 9 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Hablan los estudiantes de Michoacán, de la normal del Mexe de Hidalgo, el Frente de la Juventud Comunista, la CNED y el PCM.

Mitin de la CNED en la Plaza de las Tres Culturas 2026

La movilización inicia y se desarrolla sin incidentes. El Partido, pese al golpe bajo y ruin sufrido horas antes, se mantiene firme resguardando el contingente de la CNED. Nuestra tarea es estar alerta y prevenir la provocación, evitar que gente ajena al contingente entre, pues pueden ser policías encubiertos. En algún momento detecto a un sujeto sospechoso, con el tipo corporal de un policía, esto no es raro ya habíamos detectado a otros desde la plaza. Le comunico a un camarada y lo vigilamos, pero la marcha continúa sin incidente alguno.

El contingente de la CNED se hacerse oír por medio de un megáfono, hablan representantes las distintas organizaciones del contingente unitario, y en varios puntos nos detenemos para que la gente curiosa pueda escuchar nuestra denuncia de la represión recién padecida. Que se sepa bien que, a pesar de tener una sola bandera, del Frente de la Juventud Comunista esta organización y el Partido están presentes, en pie, luchando, como debe de ser.

Contingente de la CNED el 2 de octubre 2026

Arribamos al Zócalo con la luz del atardecer, que comienza a atenuarse. La bandera de México, a media asta, recibe a los contingentes mientras, de espaldas a Palacio Nacional, donde seguramente Sheinbaum se ríe mientras escucha a lo lejos el clamor de nuestra manifestación, se alza ya el templete para el mitin con el que terminará la jornada. Hablan los compañeros del Comité del 68. Mientras el mitin progresa, la luz diurna nos abandona, viéndose sustituida por el resplandor tenue y azulado del anochecer. Las luces de los edificios que rodean la plancha del Zócalo se encienden. Los contingentes siguen llegando.

De pronto, se escuchan varias explosiones pequeñas y una grande, que hace temblar el suelo. El bloque negro llega e inicia la tradicional ronda de explosiones y golpes en las vallas que encierran la Catedral y el Palacio Nacional. Desde el templete piden mantener la calma y no atender a esas provocaciones. Lo cierto es que ni los contingentes prestan atención al bloque negro ni ellos al mitin. En un par de ocasiones las acciones de anarquistas son respondidas desde el interior de las vallas con bombas de gas lacrimógeno cuyo humo amenaza con extenderse hacia los contingentes. Si he de hacer autocrítica, debe ser aquí: pensé que sería buena idea retroceder en alguno de esos momentos, y le indiqué a mis camaradas –que habían formado una línea de seguridad alrededor del contingente– que lo hicieran, pero pronto se nos recordó que somos el Partido Comunista; no retrocedemos ante las provocaciones ni ante la represión.

Marcha del 2 de octubre 2026

Así avanza la noche, entre los discursos enunciados en el templete y las explosiones y ocasionales llamaradas que salen del enfrentamiento entre el bloque negro y los policías tras las vallas. La idea es que el camarada Miguel Uribe pueda subir al micrófono a denunciar la agresión de la mañana contra el Partido. Cuando la oscuridad ya había descendido sobre el Zócalo, se apagó el micrófono. No estoy seguro de si les cortaron la luz o alguien en el Comité 68 decidió que ya era suficiente y nos negaron la palabra; de lo que estoy seguro es de que Partido, enardecido, organiza en menos de un minuto su propio mitin para denunciar la agresión contra nuestros camaradas y el robo de nuestras banderas y demás materiales. “¡Violencia proletaria y toma del poder: son las tareas que el pueblo debe hacer!”

Para entonces, la noticia de la represión ya había hecho eco en nuestros aliados alrededor del mundo. La Juventud Comunista de Venezuela, el Partido Comunista de Grecia, la Plataforma de los Trabajadores Comunistas de Estados Unidos, el Partido Comunista Paraguayo y la Federación Juvenil Comunista del Partido Comunista Argentino compartieron comunicados en solidaridad; organizaciones hermanas como la CNTE colaboraron en la liberación de nuestro camarada, e incluso otras organizaciones de izquierda, que también fueron víctimas de emboscadas cobardes por parte de la policía capitalina, expresaron su solidaridad y su repudio a la agresión contra nuestro Partido y nuestra Juventud.

Mitin del Partido Comunista de México en el zócalo, 2 de octubre 2026

Por lo anterior, si alguna lección nos deja este 2 de octubre, es la siguiente: la gestión socialdemócrata de la Ciudad de México y del país ya destapó su verdadero rostro. En esencia son el mismo mal que aqueja a nuestro país desde hace décadas, aunque se disfracen bajo palabrería humanista, progresista y antineoliberal. Con su mano izquierda conmemoran a las víctimas del 2 de octubre de 1968 y anuncian con bombo y platillo que no habrá más represión por parte del Estado, pero con la mano derecha blanden el garrote de la policía contra las organizaciones estudiantiles, contra los normalistas, contra el descontento general y contra el Partido Comunista. Sin duda pensaban que intimidando a las organizaciones la marcha no se realizaría. Pero se realizó. Y antes de que nos olviden, habremos vuelto.

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