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¡Prestos a asaltar el cielo! La insurrección popular armada en Sinaloa

Carlos Magaña

 

A cuarenta y nueve años del histórico ensayo de una insurrección popular armada en Sinaloa, denominada “Asalto al Cielo” el mundo se ha transformado vertiginosamente y sin embargo aquellos anhelos permean en la necesidad histórica de romper con las cadenas que atan al proletariado. Por ello, con el fin de exponer brevemente esta hazaña sin par en la década de los setenta en México, expondré los puntos más relevantes para que su memoria y comprensión de los hechos permitan motivarnos a luchar por un mundo nuevo, un mundo sin explotación del humano por el humano.

Los problemas de hacer historiografía sobre los movimientos insurreccionales de esa década en particular, se marca con la falta de transparencia de documentos oficiales, aunado a la enorme represión ejercida tanto por el aparto estatal como con los diversos grupos paramilitares que servían a modo de contrainsurgencia respaldada por el gobierno, a partir de las últimas décadas la producción intelectual ha cambiado de enfoque con el que se veía y estudiaba la guerrilla en México, reviviendo el interés político por clarificar nuestra historia como revolucionarios.

El 16 de enero de 1974 en Culiacán, Sinaloa, en la administración del gobernador Alfredo Valdés Montoya (PRI) y bajo la presidencia de Luis Echeverría Álvarez (PRI), se llevó a cabo un ensayo de insurrección popular armada en esa ciudad. El porqué se planteó como parte de un ensayo se debe a las características de la filosofía-política de la guerrilla dirigida por la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S), quienes fueron la principal guerrilla urbana del país desde 1973, dichas acciones fueron ejecutadas y organizadas por un grupo de estudiantes radicalizados de diversas unidades públicas (como la Federación de Estudiantes Universitarios de Sinaloa) que dieron origen a la organización de corte marxista-leninista “Los Enfermos”, que fue adherida a la LC23S en 1973, cuya lectura de la realidad política del estado de Sinaloa era que la lucha de clases había alcanzado un punto cúspide de sus contradicciones, por lo que era necesario el educar a las masas en la acción revolucionaria por medio de una ofensiva estratégica de desgaste que demostrara su capacidad organizativa y de combate, a la par de una campaña de captación de militantes, la realización de agitación y propaganda que condujera a una huelga política nacional fortaleciendo el movimiento social en Sinaloa.

La historia de la organización de “Los Enfermos” nos remite directamente al movimiento estudiantil posterior de 1968 en donde los espacios universitarios, tanto en las aulas como en los medios combativos, los Comités de Lucha, las “Casas del Estudiante” y otros lugares donde se pudo desplegar sus dinámicas de militancia. En dichos espacios a partir de la primavera de 1972 en la Universidad de Sinaloa (UAS) surgió lentamente en un proceso de búsqueda por una reforma universitaria en contra del entonces rector impuesto por la junta de gobierno, Gonzalo Armienta Calderón. Durante esta etapa de lucha, los paros, huelgas y las tomas de espacios universitarios dieron origen a la reacción manifestada en ceses de profesores, expulsiones de alumnos, clausura de las Casas del Estudiante y la intervención de los cuerpos policiales, judiciales y militares que concluyeron en el asesinato de dos líderes estudiantiles Juan de Dios Quiñónez y María Isabel Landeros. Manchada con sangre se llevó a cabo la renuncia del rector y la designación de uno nuevo, Rodolfo Monjaraz Buelna, así como el cumplimiento de las demandas de autonomía y democracia participativa en la vida universitaria.

En ese marco, los grupos radicalizados se agruparon bajo el periódico “Caminemos”, tomando la dirección del movimiento estudiantil con el objetivo de encaminarlo a la revolución proletaria bajo tres frentes del destacamento de vanguardia (las luchas campesinas, urbano popular y entre los jornaleros agrícolas) con diversas tácticas que les permitieron mantenerse en pie de lucha aun durante la persecución oficial contra los sectores movilizados no sólo del estudiantado, pues la represión estatal cobraba víctimas de otros sectores populares. Así, el 14 de abril de 1972 se da a conocer el “Manifiesto 7 de abril” donde esta organización presenta su posición combativa, separándose de otras organizaciones de la época y estableciendo contacto con grupos que planteaban la lucha armada como único camino para hacer avanzar la revolución en México, en el que destaca “Los Procesos”, quienes desde 1969, particularmente por su dirigente, Raúl Ramos Zavala, plantearon en varios textos que el socialismo en México debería llegar por dicha vía. Durante este periodo, se llevó a cabo la detención de aproximadamente 400 personas por parte de agentes de la policía preventiva y estatal, que, de la mano de los gendarmes de Los Mochis y de Mazatlán, desataron un tiroteo contra las Casas del Estudiante “Genaro Vázquez” y “Rafael Buelna”.

Sus prácticas revolucionarias previo al 16 de enero de 1974 fueron fundamentales para su desarrollo, esta organización consolidó activamente injerencia y organización en los frentes planteados destacando su primer año de existencia:

  • La invasión de predios en el norte de Sinaloa y en los principales valles agrícolas del Estado para que la población pudiera construir sus viviendas. Esto provocó la reacción del Estado y de los latifundistas que retiraron el apoyo económico a la UAS, mientras se formaban Guardias Blancas que junto al ejército cercaron los campamentos campesinos bloqueando la entrada de alimentos, medicina y agua.
  • La participación con los jornaleros agrícolas demandando el aumento salarial y el levantamiento de cercos.
  • Las manifestaciones estudiantiles en respuesta a la detención a manos de la Policía Judicial del Estado de Marcelo Loyas Ornela, líder agrario, junto con otros tres dirigentes campesinos en la que su saldo fue de varios heridos. Algunos contingentes universitarios y campesinos tomaron por asalto cárceles para la liberación de presos. Surgiendo de estas jornadas las Brigadas de Autodefensa Campesina.
  • La participación en la huelga del transporte público donde iniciaron su participaron en las protestas populares para presionar a la Alianza de Camioneros al pago de indemnización de un estudiante atropellado.
  • Posteriormente se incorporaron en la lucha de la Alianza de Camioneros para exigir mejoras salariales, por medio de la agitación y otras medidas como el secuestro de taxis peseros, el sabotaje del servicio de emergencia que el Estado puso en marcha como respuesta. El combate a la reacción en este frente concluyó en la detención, saldos mortales y no mortales de decenas de estudiantes, mayores y menores de edad, entre las que se destaca José Camilo Valenzuela, dirigente del Consejo Estudiantil y miembro del Consejo Universitario Paritario de la UAS, quien junto con otros dirigentes fueron detenidos, torturados y consignados.

El grupo de “Los Enfermos” asiste a la reunión que da origen a la LC23S en Guadalajara, Jalisco el 15 de marzo de 1973, donde diversos grupos organizados se fusionan para conjuntar esfuerzos en un nuevo proyecto partidario integral orientado a un frente unitario para la lucha armada socialista. Ya en esta nueva etapa de su organización, las actividades revolucionarias clandestinas continuaron bajo las líneas de una estrategia general de movimiento popular que desconfiaba de la legalidad y negociación con el gobierno, descartando todo tipo de lucha pacífica. Su producción teórica-práctica fue congruente con sus objetivos políticos, a “Los Enfermos” se le adjudica el desarrollo de la tesis “universidad-fábrica”.

El martes 15 de enero de 1974, en una casa de seguridad se plantea la operación en donde se reúnen otros grupos de la LC23S para los preparativos como la capacidad de convocatoria a las otras organizaciones, la elaboración de bombas molotov, la planeación de rutas, y consignaciones de tareas.

La operación fue llamada “Asalto al Cielo”, en referencia a la expresión usada por Karl Marx en una carta al doctor Ludwig Kugelmann en el que explica el motivo del fracaso de la iniciativa revolucionaria de la Comuna de París de 1871, y al igual que los heroicos camaradas de París, en Sinaloa se planteó la posibilidad de una tentativa de una revolución que no se pase de unas manos a otras el aparato burocrático-militar, sino demolerlo como condición previa a toda verdadera revolución popular en el continente que a pesar de haber sido aplastada “por los lobos, los cerdos y los viles perros de la vieja sociedad”, esta acción constituyó una proeza heroica del movimiento comunista revolucionario de la década de los setentas.

A primeras horas del día 16 de enero de 1974 distintos comandos generan mítines relámpago en campos agrícolas de los alrededores de Culiacán en el que se invita a jornaleros a paralizar labores e incorporarse a la lucha. Posteriormente comienza el bloqueo de caminos y carreteras, momento para el cual las corporaciones policiacas comienzan a intervenir sin mucho éxito.

La intención de desarrollar una guerrilla urbana de ese calibre era, según los lineamientos de la Dirección Nacional era: “Desarrollar enérgicamente acciones revolucionarias de masas, paros, huelgas políticas, manifestaciones combativas, mítines por doquier reclamando la lucha contra el Estado burgués, por la destrucción de la esclavitud asalariada, combates en todos lados para desarmar a la burguesía los recursos monetarios y materiales necesarios para la lucha, para liberar a nuestros camaradas más combativos.” Se materializó en tácticas de toma de unidades de transporte público, detonaciones de bombas molotov a edificios e instituciones específicas, la distribución masiva de propaganda, expropiaciones de armas, recursos e insumos y, el enfrentamiento armado entre las corporaciones de policía y el ejército.

A pesar del intento de hacerle frente a la desmesurada reacción militar que comenzó a medio día, a petición de las autoridades municipales, se ordenó la retirada poco después. No existen datos claros de las bajas, tanto de las y los movilizados como del aparato estatal, a nivel oficial se habla de 4 bajas: un velador, un policía y dos estudiantes. No es de sorprender que el esclarecimiento de los datos reales sea complicado, pues este evento es un parteaguas de la política estatal de represión, sumando a su historial cientos de jóvenes detenidos, ejecuciones extrajudiciales en operativos policiacos y la enorme cifra de desapariciones forzadas; inaugurándose a partir de ese evento el periodo conocido como “La Guerra Sucia”

La memoria histórica del proletariado consciente no puede prescindir del conocimiento de este momento histórico. Una experiencia que desmiente el papel de la vanguardia marxista-leninista como ente aislado de las masas, la necesidad de una acción política encaminada a la revolución proletaria por todos los frentes y medios posibles, así como la de cuadros políticos prestos a asaltar el cielo de ser preciso, el papel del estudiantado consciente que no se esconde en la academia, el ejercicio de la violencia proletaria no como violencia desmedida o brutal si no, como un momento de expresión política frente a la violencia política representada y perpetrada por la dinámica imperialista del capital, recuperando el sentido de la expresión de guerrilla urbana frente a los que se atreven a caracterizarla falsamente como: caos, manipulación y desarticulación de los “movimientos genuinos”.

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