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En precariedad la mayoría de los docentes de la UNAM

José María Hernández Rivera, profesor de asignatura en la FES Iztacala y delegado sindical académico del STUNAM.

𝗨𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝘁𝗿𝗲𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗳𝗲𝘀𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗿𝗿𝗲𝗿𝗮 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗨𝗡𝗔𝗠 𝗰𝗼𝗻 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮𝘁𝗼𝘀 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗶𝗻𝗼𝘀. 𝗔𝗹𝗴𝘂𝗻𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗶𝗻𝗮𝘁𝗼𝘀 𝗱𝘂𝗿𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗺𝗮́𝘀 𝗱𝗲 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗼 𝘀𝗶𝗴𝗹𝗼

De acuerdo con datos obtenidos en abril de 2026 mediante la solicitud de acceso a la información pública con folio 410031900066426, 34% de los profesores de carrera de la UNAM son interinos, lo que representa 1,940 académicos. Al dividir el universo de profesores de carrera interinos por antigüedad, se puede observar que 89% tienen más de tres años siendo interinos. Hay, incluso, 1,170 académicos con más de diez años con este tipo de nombramiento.

¿A la burocracia de la universidad le conviene mantener a una cantidad elevada de profesores como interinos? Sí, por diversas razones: 1) los interinos tienen contratos por tiempo determinado, lo que los mantiene en una situación de inestabilidad laboral, haciendo más probable que no expresen posiciones que se alejen de las que sostiene la patronal, pues su trabajo no se encuentra asegurado y 2) existe un ahorro de recursos, toda vez que los académicos de carrera interinos están imposibilitados a promoverse a niveles más altos que implicarían un salario base mayor y, en consecuencia, un incremento en sus prestaciones.

También es menester resaltar que los profesores que se mantienen como interinos no pueden solicitar los concursos especiales de oposición cerrados (artículo 94-Bis del EPA) para cambiar de figura académica, lo cual, nuevamente, representa un ahorro económico.

¿Qué pasa con las personas que se mantienen como interinos y que ingresaron por artículo 51 del EPA? Resulta que, a pesar de no haber sido evaluadas mediante un concurso de oposición abierto o para ingreso, algunas han podido mantenerse incluso más de 50 años con este nombramiento. Hay que recordar que el artículo 51 permite esta forma de contratación “excepcional”, la cual se realiza de forma discrecional.

Es probable que alguien pueda aludir al ya conocido “argumento” de que no se abren los concursos porque los profesores mismos no los solicitan. Suponiendo que así fuera, ¿en dónde queda la responsabilidad de las autoridades universitarias? Es decir, habría que plantearnos algunas preguntas: ¿no dicen los burócratas que los concursos de oposición son para asegurar la calidad académica en la máxima casa de estudios?, ¿no, en ese sentido, deberían convocar a concurso esas plazas para asegurar que “los mejores” sean los que las obtengan?

Entonces, ¿por qué existe la cantidad de interinos que acabamos de describir? La respuesta es simple: porque le conviene a la burocracia de la universidad. Remarco: a la burocracia.

Este último énfasis atiende a que, de vez en cuando, se pretende volver equivalente “burocracia de la universidad” con “universidad”. Por eso es importante preguntarnos si la cantidad de interinatos que existen le conviene a la universidad. La respuesta es sencilla: No.

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