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Docente de Educación Especial denuncia precarización y falta de apoyo para la inclusión educativa

“Si el maestro se defiende, el pueblo aprende a defenderse”: profesora Margarita Ivet Chavez Sauza de USAER Guanajuato.

1. ¿Cuál es su nombre, en donde desarrolla su labor docente y cuánto tiempo tiene como maestro?

Margarita Ivet Chavez Sauza, Docente de Educación Especial (USAER) en nivel secundaria, Uriangato, Gto. 8 años de servicio.

2. ¿Cuál es la situación del magisterio y las escuelas de Guanajuato?

Mientras el discurso oficial en el estado suele hablar de innovación, tecnología y “escuelas de vanguardia”, existe una llaga de las carencias estructurales: Hay una denuncia constante hacia la falta de presupuesto real para la infraestructura básica en las comunidades y colonias de la periferia. Faltan techumbres, servicios básicos dignos y, de manera muy crítica para la educación especial, condiciones de accesibilidad universal. Desde la visión combativa, la falta de personal (psicólogos, trabajadores sociales, maestros de apoyo) no se ve solo como un problema operativo, sino como una política de adelgazamiento del Estado y precarización laboral. Que una sola Unidad de USAER tenga que dividirse entre múltiples escuelas y atender a matrículas enormes es una forma de simulación institucional que sobreexplota al docente y desatiende el derecho humano a una educación verdaderamente inclusiva.

3. ¿Cómo se ha desarrollado la lucha por los derechos del magisterio en Guanajuato a lo largo de los años, y que impresión tienen sobre la disposición de los maestros actualmente?

A diferencia de estados con una tradición combativa consolidada en sus secciones sindicales (como Oaxaca o Michoacán), en Guanajuato la lucha ha sido un proceso de “resistencia hormiga” y de construcción desde abajo, debido al control corporativo y que el SNTE institucional ha mantenido con el respaldo de los gobiernos estatales. Si evaluamos el sentir en los Consejos Técnicos Escolares y los pasillos de las secundarias y primarias, la disposición del magisterio regular se encuentra en una encrucijada muy particular: En Guanajuato, el aparato institucional ha sido muy efectivo sembrando el temor a las actas administrativas, el hostigamiento de las supervisiones o la pérdida de estímulos. Esto genera que una parte considerable de los compañeros viva en la resignación o la simulación: cumplen mecánicamente con los formatos de proyectos, entregan las evidencias de la NEM y asisten a los talleres oficiales simplemente para “no tener problemas”. Hay un cansancio profundo acumulado por el rezago educativo, los problemas de convivencia escolar y la carga de trabajo que recae sobre sus hombros. Sin embargo, hay una veta donde la disposición cambia radicalmente: la seguridad social. Cuando se toca el tema de las pensiones, las Afores y ver cómo compañeros enfermos con 30 años de servicio no pueden retirarse dignamente debido al tope en UMAs, la indignación es generalizada. Incluso los maestros más institucionales o apolíticos coinciden en que el sistema actual es un atraco a su futuro. Para quienes estamos en USAER, esta disposición nos toca de cerca. Al asesorar a los docentes de grupo para identificar Barreras para el Aprendizaje y la Participación (BAP) y proponer ajustes razonables, palpamos su frustración. El maestro regular a menudo nos dice: “¿Cómo quieres que atienda la diversidad con 40 alumnos por grupo, sin infraestructura y llenando tres carpetas de evidencias?”. Es en ese punto de quiebre donde la perspectiva se vuelve pedagógicamente útil. Les hacemos ver que sus limitaciones en el aula no son fallas personales, sino deficiencias del sistema. La disposición del maestro cambia cuando entiende que exigir presupuesto para educación especial, demandar la reducción de alumnos por grupo o protestar contra la burocracia de la SEG no es “grillar”, sino defender las condiciones mínimas para poder enseñar con dignidad.

4. Durante esta última jornada de lucha de la CNTE a nivel nacional ¿En qué lugares de Guanajuato, cuantos maestros se han movilizado y que balance puede hacer de las movilizaciones del magisterio en el estado?

Las movilizaciones se concentraron principalmente en Guanajuato Capital, movilizando a docentes de municipios como San Felipe, Salamanca, Celaya, León, Xichú y las regiones del sur. El saldo es histórico y combativo. Se logró romper el miedo al control sindical del SNTE, unificando la exigencia salarial con demandas pedagó gicas. Ante la cerrazón de las autoridades, las bases demostraron músculo y advirtieron que la resistencia continuará con firmeza.

5. ¿Cuáles son las siguientes acciones que lleve a cabo el magisterio combativo en Guanajuato para seguir con su lucha y que perspectivas tienen a futuro como parte de la CNTE a nivel nacional?

El objetivo es politizar el descontento, quitarles el miedo a las represalias de la SEG o el SNTE, y hacerles ver que las carencias del aula (como la saturación de alumnos) son un problema del sistema, no una ineficacia personal. Estructurar comités de base organizados y permanentes en los municipios de Guanajuato para unificar la fuerza del magisterio disidente. La perspectiva a futuro es clara: transitar de la queja a la organización masiva. Buscamos consolidar al movimiento en Guanajuato como un referente que no solo protesta en las calles por sus derechos laborales, sino que también propone la transformación pedagógica de las escuelas públicas desde las bases.

6. ¿Que visión tiene el magisterio en pie de lucha de la situación de los demás trabajadores en el estado de Guanajuato y que mensaje le dan los maestros combativos a sus alumnos y al pueblo guanajuatense?

Vemos con profunda empatía y solidaridad que los obreros de las maquilas, los jornaleros, los empleados de servicios y los obreros del corredor industrial comparten el mismo dolor que el magisterio: salarios de hambre, jornadas extenuantes y la pérdida del derecho a una jubilación digna. En Guanajuato, el sistema precariza por igual al que opera una máquina que al que limpia un aula o atiende un grupo. No somos ajenos a su realidad; su lucha por la supervivencia es también la nuestra. A nuestros alumnos: Les enseñamos con el ejemplo que los derechos no se mendigan, se defienden. Queremos que aprendan a pensar de manera crítica, a ser autónomos y a entender que cuando su maestra sale a marchar, también está luchando para que ellos tengan escuelas dignas, grupos menos saturados y un futuro con oportunidades reales de inclusión en su comunidad. Al pueblo de Guanajuato: Les pedimos que no se dejen engañar por la campaña de desprestigio del gobierno. El maestro que protesta no está “perdiendo el tiempo”; está defendiendo la escuela pública que es de los hijos del pueblo. Nuestra lucha es por la justicia laboral, pero también por la justicia pedagógica. Si el maestro se defiende, el pueblo aprende a defenderse.

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