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Continúa la guerra en Ucrania. El conflicto empieza a amenazar con romper los límites de Ucrania.

Continúa la guerra en Ucrania. El conflicto empieza a amenazar con romper los límites de Ucrania.

Por Francisco Olivera

El conflicto imperialista sostenido por Estados Unidos, la OTAN, la Unión Europea, Ucrania y Rusia, amenaza con extenderse más allá del territorio Ucraniano y Ruso. Los ucranianos se centran en  ataques sistemáticos contra la infraestructura logística rusa, pero rebasan estas fronteras  con la expansión de los frentes hacia el Mar Caspio y el Mediterráneo. Se incrementan las denuncias  de violaciones del espacio aéreo de la OTAN, y el ucrania se vive un estancamiento de la guerra y se avizora la llegada del próximo invierno sin una salida pacífica.

El ataque ucraniano contra un buque iraní en el mar Caspio ha vuelto a despertar la inquietud por la posible conexión de ambos conflictos. En el ataque falleció un marinero, Irán ha afirmado que “no quedará impune” y ha exigido una indemnización.

El 29 de julio el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, acusó a Kiev de “ampliar el alcance de los ataques terroristas”. Peskov reiteró las acusaciones contra Ucrania por los atentados a los gasoductos Nord Stream y al oleoducto del Caspio. El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andriy Sibiha, contactó con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, declarando que el objetivo de su gobierno “es evitar una escalada innecesaria, así como detener cualquier tipo de apoyo a la guerra de Rusia contra Ucrania”, y añadió que “esta guerra es ilegal y debe terminar”. Simultáneamente, sostuvo conversaciones con el ministro israelí, Gideon Shaar, abordando la “amenaza” iraní como un desafío común.

Ese mismo día se sostuvo un encuentro en Washington entre el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y el presidente estadounidense, Donald Trump, en el marco del funeral del senador Lindsey Graham. La reunión, calificada por Zelenski como “buena y constructiva”, se centró en la concesión de licencias para la producción de misiles Patriot. Sin embargo, Trump afirmó que su prioridad es la paz: “No me interesan los misiles, me interesa la paz”.

El 31 de julio el gobierno polaco anunció la localización de un gran cráter en el este del país, en la región de Lublin, a 80 kilómetros de la frontera con Ucrania. El primer ministro polaco, Donald Tusk, declaró: “Todo indica que se trata de un misil balístico ruso Kh-101, pero queremos estar completamente seguros del tipo de misil y su origen”. El ministro ucraniano, Sibiha, calificó el incidente como una “violación del espacio aéreo de la OTAN” y escribió en una publicación: “Durante la noche, un misil de crucero ruso Kh-101 entró en Polonia como parte del ataque masivo de Rusia contra Ucrania, violando el espacio aéreo de la OTAN”.

Al mismo tiempo, dos drones ucranianos atacaron y hundieron un buque civil perteneciente a la empresa estatal rusa de energía nuclear Rosatom en el Mar Negro. Además, los ataques con drones ucranianos contra almacenes de la empresa rusa Wildberries continuaron, con nuevos incendios en Penza y Sarapul, dejando un herido y casi 200 evacuados. Rusia afirmó haber derribado 258 drones en total. Por su parte, los ataques rusos con misiles dejaron al menos 8 muertos por los ataques en Leópolis y Kryvyi Rih, alcanzada por un misil Iskander-M. El presidente Zelenski declaró que Rusia había lanzado “más de 70 misiles y más de 280 drones” en una sola noche, e insistió en reforzar las defensas aéreas.

Como consecuencia de los ataques a puertos, la naviera danesa Maersk suspendió oficialmente sus actividades en Chornomorsk, Hapag-Lloyd limitó las suyas y la exportadora ucraniana Kernel cerró sus terminales.

El 1 de agosto Ucrania atacó una refinería de petróleo en Volgogrado y un almacén de Wildberries en la misma ciudad. El gobernador de la región de Volgogrado, Andrey Botcharov, declaró que “los ataques con drones provocaron incendios en una empresa industrial del sector energético en el sur de Volgogrado, así como en instalaciones de almacenamiento en el distrito de Dzerzhinsky”. La empresa Ozon evacuó uno de sus centros en Tatarstán por amenaza de ataque. El SBU ucraniano reportó haber atacado infraestructura en el puerto ruso de Taman.

En una reunión con el nuevo jefe de las fuerzas armadas, Mykhailo Drapati, Zelenski reconoció que “la situación en el frente es difícil”, especialmente en Konstantinovka, Slavyansk y Zaporozhye. Trump, en una entrevista con el Financial Times, se mostró indeciso sobre autorizar la producción de misiles Patriot en Ucrania: “No estoy seguro, es algo que estamos analizando. Es un arma formidable y debemos ser cautelosos a la hora de otorgar licencias”. Anunció que sus enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner, visitarían Kiev.

Al día siguiente, el Ministerio de Defensa ruso informó del derribo de 635 drones ucranianos. En respuesta, un ataque con misiles rusos en Kiev dejó 10 muertos; Zelenski destacó que las fuerzas ucranianas “solo lograron interceptar uno de los 27 misiles”, debido a la escasez de misiles Patriot. Fragmentos de un dron derribado cayeron en territorio rumano, cerca del pueblo de Periprava.

El lunes 3 de agosto, Rusia atacó tres barcos en aguas ucranianas del Mar Negro que transportaban suministros militares, así como un buque de carga en el puerto de Mykolaiv.

Turquía, preocupada por la escalada, pidió formalmente a Rusia y Ucrania “que tomen medidas para proteger la navegación en el Mar Negro”, tras el ataque a un barco turco (el Nadezhda) que hirió gravemente a tres tripulantes.

El 4 de agosto, Ucrania lanzó un ataque masivo con 320 drones contra 19 regiones rusas. El Ministerio de Defensa ruso anunció que “320 drones ucranianos fueron derribados en un total de 19 regiones” entre el lunes y el martes. El objetivo principal seguía siendo Wildberries, con nuevos incendios en sus almacenes en la región de Leningrado. Zelenski, en una reunión de embajadores en Kiev, afirmó que si se ejerce presión sobre Rusia antes del otoño, “probablemente se verá obligada a aceptar el fin de la guerra”. Sin embargo, se prepara para otro invierno de guerra y ordenó a sus diplomáticos asegurar el suministro de armas: “Cada embajador debe garantizar armas para Ucrania”.

Las últimas 2 semanas han visto una campaña contra contra la empresa rusa Wildberries. En apenas 18 días, más de 15 centros logísticos habían sido atacados. La superficie destruida superaba los 800.000 metros cuadrados (el 14% de su capacidad), con pérdidas de mercancía estimadas en 250.000 millones de rublos. Tatiana Kim, fundadora de Wildberries y directora de RWB, mencionó una cifra superior a “1.3 mil millones de dólares” y recordó que “los seguros no cubren los ataques con drones”. Fuentes ucranianas, como el responsable de la industria de defensa Denys Chtilerman, explicaron que el objetivo era colapsar el sistema financiero ruso, ya que Wildberries está asociada al banco estatal VTB: “Su colapso provocaría el de varias otras entidades”.

El 8 de agosto, el Ministerio de Defensa ruso anunció un ataque masivo con armas de precisión contra la empresa militar Kiev-111, “especializada en la producción de componentes y ojivas de misiles de crucero de emplazamiento terrestre FP-5 Flamingo”, y contra un almacén de combustible de Grandterminal que “a diario se repostan cisternas que se dirigen al este del país para abastecer a las fuerzas ucranianas”. Este ataque simbolizó la respuesta rusa a la campaña ucraniana de largo alcance, cerrando un ciclo de diez días de escalada continua en el conflicto.

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