La lucha ideológica en el contexto de la lucha de clases: el ejemplo del corrido mexicano

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D A Siqueiros y Graciela Amador (1a quincena de abril 1924)

Marco Vinicio Dávila Juárez

Miembro del Buró Político del Comité Central del PCM

 

El corrido mexicano, una interpretación marxista es necesaria

La lucha contra el sistema capitalista no sólo abarca la lucha contra la propiedad privada de los medios de producción para la socialización de los mismos, es decir, no es sólo la lucha por la emancipación económica y política. A la par que dicha lucha se desarrolla principalmente organizando a  los sepultureros del capitalismo en el corazón del propio sistema, es decir, a los obreros industriales en los centros de trabajo; otros frentes de lucha se deben impulsar en espacios que en su conjunto mantienen la hegemonía de la clase dominante. Por lo tanto la lucha ideológica contra el capitalismo es la lucha contra la ideología de la clase dominante. Si bien es cierto que la clase que mantiene el control de los medios materiales tiene a su vez el control de los medios espirituales, también es cierto que en el seno de la propia sociedad capitalista van apareciendo otras expresiones ideológicas que reflejan las contradicciones en el modo de producción existente, el surgimiento de ideas revolucionarias en un momento dado se da por la existencia ya de una clase revolucionaria.

Este es el caso que la lucha de clases en México manifiesta desde los albores del movimiento armado de 1910 hasta nuestros días; la pugna de las clases sociales desde entonces además de las manifestaciones armadas y el uso de las fuerzas represoras ha tenido otros escenarios menos violentos pero no por ello menos efectivos. La lucha ideológica entre la clase poseedora de los medios de producción y aquella que no es propietaria de los mismos adquiere formas tan sutiles que pasa desapercibida para los oprimidos, que llegan incluso a asimilar la ideología dominante como suya y con ello echan sobre sus cuellos cadenas tan pesadas como las cadenas de la esclavitud económica. No obstante los elementos más avanzados de la clase revolucionaria se empeñan en oponer ideas emancipadoras no sólo en el terreno económico y político, sino también en otros campos como en el de la cultura y las artes.

El corrido mexicano es una de esas expresiones culturales que puede ser seguida a lo largo de todo el siglo pasado y lo que corre del presente como un escenario no sólo de la lucha de clases, sino también como evidencia del fracaso de la llamada ideología de la revolución mexicana.

El impulso revolucionario de las fuerzas más decididas durante el conflicto armado trato de ser contenido por la ideología de la clase dominante. Es decir con la “ideología de la revolución mexicana”, la superestructura en la que descansa el Estado mexicano surgido con la promulgación de la Constitución de 1917, y que parte del supuesto de que “el régimen estaba agrupado y comprometido con los ideales de quienes pelearon en ella, a los cuales se les había hecho justicia desde el poder”.

Las posiciones más avanzadas de las fuerzas más decididas en el conflicto quedaron reflejadas en la Constitución de 1917, principalmente en los artículos 3ro, 27 y 123 constitucionales, no por voluntad de la burguesía triunfante, sino por la fuerza de las armas de los ejércitos zapatista y villista que quebraron la resistencia del porfiriato, que se opusieron a Madero y que vencieron al sátrapa Victoriano Huerta y a los intereses norteamericanos que lo apoyaban. El Ejército Libertador del Sur, al mando del General Emiliano Zapata y la División del Norte al mando del General Francisco Villa realizaron múltiples y grandiosas hazañas militares que las masas indígenas campesinas, los jornaleros agrícolas, los mineros y los trabajadores ferrocarrileros que los integraban, junto a sus familias, forjaron, –sobre hechos históricos verdaderos– cantaron y exaltaron en el lenguaje popular por excelencia: el corrido.

Existen múltiples ensayos sobre el corrido mexicano como expresión popular para cantar y contar los sentimientos y los acontecimientos de interés para la colectividad, pero hasta ahora no encontramos un punto de vista que nos permita comprender el desarrollo e impulso de este género, sobre todo a partir de la revolución mexicana hasta nuestros días. La pretensión del presente trabajo es la de tratar de explicar desde un punto de vista marxista, el auge que durante todo el México post revolucionario tuvo el llamado corrido de la revolución mexicana. Reflejo de las relaciones económicas –materiales– dominantes, las expresiones culturales –ideológicas– dominantes, son las de la clase que emerge triunfante en el proceso armado de 1910; así, damos seguimiento en los dos planos: el material y el ideológico, a esta expresión cultural que teniendo un origen popular y de lucha, por cuanto que es el pueblo quien canta y quien escucha, y porque son las gestas heroicas, desde la resistencia contra las invasiones norteamericana y francesa en el siglo XIX hasta las luchas de los campesinos zapatistas y los ferrocarrileros villistas en el siglo XX. Hoy sin embargo diversos autores del folclor mexicano ven este género musical en franca decadencia, sin poder explicarse las causas de este fenómeno y en todo caso sólo asociándolo empíricamente a la descomposición social de nuestro tiempo. Pero también reconocemos cómo va resistiendo y tratando de resurgir, recuperando la tradición de su origen, una nueva expresión del corrido mexicano que coloca a los héroes populares en su justa dimensión dándole a los explotados la tarea de su propia reivindicación.

Las expresiones populares, el tamiz de la ideología dominante.

Sería bastante complejo y excede los límites del presente trabajo analizar todas las expresiones culturales –ideológicas– en pugna durante el México post revolucionario, por lo que nos centraremos en el corrido mexicano por ser éste una manifestación cultural de las clases populares, del cual se ha escrito tanto desde muchos puntos de vista, en donde incluso encontramos libros que tratan de explicar la historia de la propia revolución mexicana a partir de los mismos; tampoco pretendemos con esto terciar en los debates sobre el origen y las características musicales del corrido y sus distintas expresiones regionales, donde por cierto también podemos encontrar en los diferentes argumentos los conflictos de la clase dominante por hacer prevalecer sus intereses. De lo que se trata aquí es de entender cómo funciona la dominación ideológica de la clase propietaria de los medios materiales que producen la riqueza.

Por tanto comenzaremos comprometiendo la tesis de que al ser los grupos de la burguesía terrateniente del norte y noroeste del país los que accedieron al poder trajeron con sus valores culturales, entre otras cosas, sus gustos musicales: la música ranchera y la música norteña, que de inmediato se convierten en algo así como la música típica representativa de México (aunque hay también expresiones más regionales promovidas por los grupos de poder locales, tal es el caso, por ejemplo, del son jarocho, música popular de Veracruz pero cobijada e impulsada por la burguesía terrateniente local). Es la música ranchera norteña la que comienza a difundirse por todo el país y más allá; esto de entrada opaca y suprime otros géneros musicales poco difundidos actualmente pero no por ello menos populares, que impiden la difusión de versiones del corrido mexicano en otros ritmos como la bola, ritmo del sur del país, principalmente de Morelos y Guerrero.

La prioridad del Estado mexicano al final del conflicto armado era la reorganización del capital y para ello necesitaban una relativa estabilidad política de ahí que se hicieran válidas algunas de las demandas económicas más sentidas del pueblo trabajador. Por lo que en el ámbito ideológico era necesario mostrar una armonía y una colaboración entre todas las clases sociales que pelearon en la revolución.

Por lo tanto la clase dominante, al no poder negar o rechazar las expresiones culturales de los sectores más radicales en la revolución mexicana, en la pintura, la literatura y en la música trató de sacarles el mayor provecho para sus propios intereses. Por eso vemos, por ejemplo en el cine, sobre todo en la llamada época de oro del cine mexicano, una exaltación del nacionalismo impulsado por la ideología de la revolución mexicana, ese cine de postal muestra una supuesta armonía social matizada con injusticias y desgracias más de tipo personal que como problemas sociales de clases antagónicas, de ahí que sus protagonistas sufren y luchan solos por salir adelante, mientras que el gobierno, según esta versión idílica trataba de conciliar los interese de todos los mexicanos, donde los malos y mezquinos son también presentados como lacras individuales. Janitzio (1934), Flor Silvestre (1943), La Perla (1945) son un ejemplo de ello.

Es en esta época en donde el corrido de la revolución mexicana comienza a expresar la ideología de la clase dominante. Los corridos ampliamente conocidos cantan, cuentan y exaltan a los héroes locales o regionales, les reivindican sus acciones, su valor y su heroísmo. A veces no son propiamente personas de carne y hueso, sino un conjunto de virtudes y acciones que ocurrieron en diferentes momentos y con diferentes personas pero que el imaginario popular recoge para expresar sus anhelos y sus aspiraciones. Es ahí entonces donde la ideología dominante juega su papel, ya que a estos mismos héroes o a estas mismas acciones las desvirtúa

Por lo que en el ámbito ideológico era necesario mostrar una armonía y una colaboración entre todas las clases sociales que pelearon en la revolución y corrompe de manera que lo que en un momento dado representó anhelos y aspiraciones populares al correr del tiempo lo que terminan representando son más bien los defectos y el envilecimiento de aquellos que por no hacer suyos los valores de la época eran víctimas de sus vicios personales y era por culpa de éstos que resultaban muertos trágicamente.

El ejemplo más evidente de esto, es el Corrido de Gabino Barrera, nos referiremos a este corrido principalmente porque pudo ser presentado como un corrido emblemático de la revolución mexicana y porque fue, y sigue siendo, ampliamente difundido.

Más allá de detalles de autoría y de que si existió o no el personaje, han existido dos versiones de la letra de este corrido, la primera versión, poco conocida comercialmente, le atribuye al héroe que le canta una serie de virtudes propias de un verdadero representante campesino, de un auténtico partidario de Emiliano Zapata, levantado en armas por una causa: el reparto de la tierra para los campesinos pobres; la letra toda tiene una coherencia temática que no permite dudas, al héroe campesino lo asesinaron por la causa que peleaba: el reparto de la tierra. Si bien no nos dice quién lo mató se desprende que fueron los hacendados afectados por la repartición de tierras. Esta versión contiene una serie de elementos que permiten entender un conflicto clasista muy agudo aun después de la promulgación del artículo 27 Constitucional: campesinos pobres y sin tierra contra hacendados ricos, dando plena vigencia a la lucha por la tierra. Esta versión del corrido de Gabino Barrera era muy peligrosa para el nuevo régimen de propiedad, pues la burguesía no estaba dispuesta a apoyar una verdadera reforma agraria por lo que a pesar del impulso que tuvo el reparto agrario durante el periodo del General Cárdenas, la principal demanda para los campesinos seguía siendo la repartición de la tierra, y de alguna manera esta versión seguía llamando a los campesinos a pelear por la ella. (Cuadro 1, primera versión)

La segunda versión, más difundida comercialmente, cantada, por cierto, con música norteña a pesar de que este corrido es originario del sur del país, del estado de Guerrero, relata la historia de un hombre que aunque resaltaba del resto de los indígenas surianos por su aspecto físico, destacaba también por todo un rosario de defectos entre los cuales está la razón de su asesinato; aun cuando la versión no oculta que el personaje es un zapatista y que por lo tanto era un revolucionario, no lo matan por esto último sino por la vida disoluta que llevaba. Es decir, no lo matan por ser zapatista, ni por pelear para repartir la tierra, y aunque no se dice quién lo mata se deja entrever que tal vez fue un marido engañado, un padre burlado o un hermano resentido. La incoherencia de la letra no permite ubicar ningún conflicto clasista, más bien lo confunde a propósito, de ahí que en esta versión el personaje lo mismo andaba descalzo que usaba chamarra de cuero, lo mismo se ponía calzones de manta que gastaba el dinero sin importarle nada más, de lo que se desprende también que no era propiamente un campesino pobre. (Cuadro 1, segunda versión)

Estos detalles son importantes porque eso será una constante en prácticamente todos los corridos de la revolución mexicana que se difundieron comercialmente de manera amplia. Los personajes son resaltados por sus defectos que a su vez son exaltados como características de lo que debe ser un “hombre” valiente: su apego al alcohol, a la pendencia, a los juegos de azar y a las apuestas y, su debilidad por las mujeres; su muerte, siempre trágica entonces es una consecuencia de todos estos defectos. Los hombres mueren en una cantina, en una fiesta, en un palenque, y, son asesinados por un rival de amor, por una mujer despechada que los traiciona, por un mal perdedor en las apuestas, como ejemplo están El corrido de Valente Quintero y El corrido de Simón Blanco. O es el caso de personajes que no se sabe realmente si existieron y mucho menos se sabe si realmente pelearon en la revolución, pero sus corridos son presentados como corridos de la revolución mexicana como el caso de El corrido de Lucio Vásquez. (Cuadro 2).

De esta manera la burguesía impone una visión de las cosas acorde a sus intereses, a nadie le interesa reivindicar a los revolucionarios muertos de esta manera, ni en continuar luchando por su causa si acaso la tuvieron. Nadie sabe los motivos verdaderos por los que los mataron, ni tiene interés en conocer a sus asesinos. Adormeciendo así la conciencia de clase de los oprimidos e imponiendo a la vez su propia visión de la realidad.

Esto no quiere decir que el pueblo no siguiera reivindicando a sus héroes o sus luchas, existen cientos de corridos dedicados a Zapata y a los zapatistas, a Villa y a los villistas, a sus hazañas y a sus triunfos, a su muerte y a la necesidad de seguir luchando por sus ideales. Pero esos corridos yacen en las colecciones de museos y universidades sin ninguna posibilidad –por ahora– de difundirse ampliamente.

No perdamos de vista que las dominación espiritual es siempre más compleja y muy sutil. Que la clase dominante dedica muchos recursos económicos, materiales y humanos para ello y que esta dominación ideológica la realizan conscientemente.

Durante todo el proceso de “modernización” de México, es decir, entre 1938 y 1976, cuando el acelerado desarrollo del capitalismo consolidaba la supremacía exclusiva de la burguesía consolida también como clase antagónica al proletariado industrial. En el ámbito ideológico se consolida también la supremacía de la burguesía como clase dominante.

Este plano –el ideológico– nuevamente con el corrido mexicano como ejemplo, nos permite hacer un seguimiento al proceso de dominación de la burguesía. Lograda ya su consolidación como clase ha perdido el interés en seguir promoviendo las expresiones culturales de los sectores revolucionarios. Antes bien, ahora se trata de acabar con los remanentes culturales que el pueblo trabajador, poco a poco transformado de rural en  urbano, comienza a bosquejar en una nueva versión del corrido.

Es en este periodo donde los avances tecnológicos y la mercantilización que se hace del género lo reduce a una expresión folclórica susceptible de ser comercializada, convirtiendo al corrido mexicano en una mercancía, perdiendo sus cualidades y características populares; de esta manera los monopolios de la música decidían qué se grababa y se difundía, hasta el monopolio norteamericano Selecciones de Reader’s Digest editó una colección de corridos mexicanos llamada Cantares del pueblo. Igualmente ocurría con la radio y la televisión.

Aquí comienzan a perder aceptación los corridos de la revolución mexicana y aparecen en el escenario musical los corridos de caballos, de gallos y galleros, de tahúres y de apuestas famosas. Los héroes populares dejan de ser Villa y Zapata, ni villistas, ni zapatistas; ahora eran un Martín Estrada Contreras, tahúr profesional, o un Luis Macarena, gallero profesional, las acciones épicas se cambian por grandes apuestas en las carreras de caballos donde las diferencias sociales son resueltas de esta manera, como los corridos de El Alazán y el Rosillo, y El Moro de Cumpas. Una característica resalta aquí, a diferencia de los corridos de la revolución que tocan el tema de los caballos, casi todos los corridos de gallos y caballos son hechos por encargo de los dueños, que también son los propietarios de los medios de producción, principalmente de grandes extensiones de tierra, para vanagloria de su ego. (Cuadros 3 y 4).

 

Crisis capitalista, crisis de la ideología de la revolución mexicana.

La evidencia del agotamiento de la forma de acumulación capitalista surgida de la revolución mexicana, manifestada ya desde los años sesentas, cuando las medidas orientadas al desarrollo de una economía de “bases nacionales” sólo lograron la consolidación monopólica de la economía nacional dominada por una estrecha asociación de los capitales nacionales y extranjeros, se acentúa a partir de la segunda mitad de los setentas cuando “la economía mexicana entró en una crisis múltiple y se abrió un periodo de intensa reestructuración de todas las condiciones sobre las que se sostiene la reproducción ampliada del capital.”

Entre otras manifestaciones de esta crisis múltiple de la economía mexicana podemos ubicar la crisis de la ideología de la revolución mexicana. Queda evidenciado el mito. No sólo en el campo de la economía donde se evidencia este fracaso; en la educación, en la cultura, pero más evidentemente es en la política y el derecho donde sin pudor comienza a imperar el dominio de los monopolios.

Una nueva realidad se vive, y se canta, en México a través de los corridos modernos, la plena inserción de la economía mexicana al bloque norteamericano a través del Tratado de Libre Comercio con América del Norte modifica no sólo la estructura del país –la economía– sino también su superestructura –la ideología– las reformas estructurales implantadas en la Constitución, exigida por la firma del TLCAN, van devastando las conquistas arrancadas durante el periodo de la lucha armada de 1910-17 y las concesiones hechas por la burguesía en ascenso.

Si en la economía el estancamiento prolongado y crónico del Producto Interno Bruto y el descenso continuo del salario real inician desde 1976, en el campo de la ideología, nuevamente con el corrido como ejemplo, es a partir de los años de 1974 y 1975 con los corridos Contrabando y traición y La banda del carro rojo que aparece en el escenario nacional una “nueva” forma o variante del corrido mexicano: el narcocorrido. Ahora viene la revancha, la clase dominante va por el desquite. (Cuadro 5).

Hasta antes de esos años los corridos que hablaban de narcotraficantes y mafiosos eran poco conocidos y nada populares, pero dejan constancia de una realidad que comienza desde finales de los años 40’s del siglo pasado.

El aceleramiento del proceso de proletarización a partir de los años 70’s y la búsqueda de alternativas a la pauperización del nivel de vida de los proletarios, deben ser contrarrestados de alguna manera y, una muy efectiva entre otras, es abrirle las puertas a las masas proletarias a la ignorancia que produce miseria, miseria que genera descomposición social. La clase dominante prefiere el enfrentamiento con la delincuencia, organizada o no y que siempre representa oportunidades para hacer negocios, que permitirle organizarse a la clase que ha de sepultarla.

La promoción comercial del narcocorrido además, resulta ser una gran industria que abarca prácticamente toda América del Norte, no es casual que la principal fundación para el rescate, estudio y difusión de la música folklórica mexicana esté asentada en California y sea patrocinada por uno de los grupos que más han sacado provecho de este género,  y pone de manifiesto los intereses actuales de la clase dominante, ya no se trata de adormecer la conciencia de los oprimidos para evitar que tengan conocimiento de su realidad y la cuestionen como la única manera que tienen de vivir. Se trata de exaltar el modo de vida de quienes deciden engrosar las filas del crimen organizado como la única vía de ascenso social y de acceso al lujo y  al confort del “mundo libre”. (Cuadro 6).

No es, por tanto, que el corrido como género musical esté en decadencia como lo han llegado a afirmar diversos estudiosos. La literatura y la música entrelazadas en el corrido mexicano, como parte de la ideología de la clase propietaria de los medios de producción son utilizadas conscientemente con fines de dominación.

 

Otra ideología se abre paso

Si en el plano material llega un momento en que las fuerzas productivas entran en contradicción con las relaciones de producción, abriendo una nueva época de revolución social, en el plano ideológico comienzan a manifestarse también esas contradicciones e ideas revolucionarias van abriéndose paso, si estas ideas existen es porque existe ya la clase que pueda producirlas, una clase revolucionaria.

Así, en México, el primer cuestionamiento marxista a la ideología de la revolución mexicana, es decir, el primer cuestionamiento a la base material y del régimen de propiedad surgido de la revolución mexicana, lo plasman un puñado de jóvenes encabezados por el profesor rural Arturo Gámiz, en Los Resolutivos del Encuentro en la Sierra “Heraclio Bernal” y con ellos se lanzan a la lucha revolucionaria por una nueva sociedad.

La hazaña heroica que representa el asalto al Cuartel de Madera, en Chihuahua, más allá de las implicaciones políticas que tuvo, en el ámbito cultural permite una reapropiación del corrido mexicano como expresión auténticamente popular.

Es la “corridista”, cantautora, periodista y militante revolucionaria Judith Reyes, a la que se le considera “Mamá de la canción de protesta”, quien asume este compromiso. Y aunque ya desde mediados de los años cincuenta había comenzado a escribir canciones con historias de gente que luchaba contra el gobierno por defender a los pobres es con el Corrido de Arturo Gámiz, con el que dicta la pauta de esta recuperación cultural y, junto con el profesor rural Ignacio Cárdenas hacen de la reapropiación del corrido revolucionario una verdadera arma de la lucha ideológica de los oprimidos. Aunque sus corridos lograron ser grabados y comercializados, circularon de manera muy marginal pues éstos fueron producidos por él mismo, Nacho Cárdenas; o por disqueras extranjeras cuando estaban en el exilio, Judith Reyes. Pero aun así se abrieron paso entre los sectores radicales confrontados con los gobiernos en turno, quienes a su vez se encargaron de su difusión sobre todo en espacios donde la disposición de lucha del auditorio asimilaba rápidamente su contenido concientizador.  (Cuadro 7).

Es a partir de ellos que surge una corriente dentro de la música de protesta en México que retoma el género, sobre todo en aquellos lugares donde la protesta y la lucha social alcanzaba niveles de confrontación armada, y al que le devuelve sus atributos originales, pues ya no es más sólo una mercancía. Es nuevamente el canto de los desposeídos, de los oprimidos, de los proletarios, de los sepultureros del sistema capitalista; le cantan a los revolucionarios, a los que pelearon –o pelean– ya no sólo por las exigencias económicas, sino también por un orden social superior: el socialismo; los recuerdan, los reivindican, nombran la causa de sus luchas, la causa de sus muertes y quienes son sus asesinos, pero también le da al pueblo la tarea de continuar sus luchas. Ayudan a despertar la conciencia de la clase revolucionaria. Si bien no tiene todavía una difusión amplia pues los medios de producción siguen en manos de unos cuantos, las nuevas tecnologías al alcance de los oprimidos permiten su mayor propagación. Conclusión

Es evidente que en el seno de la sociedad mexicana, la permanente lucha de clases, se manifiesta de muchas formas, las más evidentes son aquellas de carácter económico que, estudiadas a la luz del marxismo nos permiten comprender y ubicar cada momento del desarrollo histórico del sistema social en el que estamos inmersos. Y que en el plano ideológico, aunque menos evidentes pero no menos efectivas, las huellas de la lucha de clases se pueden seguir si nos ceñimos a los preceptos del marxismo:

“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, o sea, las ideas de su dominación. Los individuos que forman la clase dominante tienen también, entre otras cosas, la conciencia de ello y piensan a tono con ello; por eso, en cuanto dominan como clase y en cuanto determinan todo el ámbito de una época histórica, se comprende de suyo que lo hagan en toda su extensión, y, por tanto, entre otras cosas, también como pensadores, como productores de ideas, que regulan la producción y distribución de las ideas de su tiempo; y que sus ideas sean, por ello mismo, las ideas dominantes de la época.”

Las limitaciones que el espacio impone nos hacen parecer excesivamente esquemáticos, y en cierto modo si lo somos, pero la idea principal de este trabajo no es hacer un estudio –otro más– del corrido como género musical, sino valernos de éste para demostrar cómo ejerce su dominación ideológica la clase dominante.

Bibliografía citada.

Estatutos, Programa y Tesis del Partido Comunista de México, aprobados por el Cuarto Congreso, México, D. F. (2010)

Alarcón Reyes, Y. y F. Pérez (2011) ¿Quién cantará tu historia?, edición digital, http://666ismocritico.wordpress.com/2011/11/18/ judith-reyes-quien-cantara-tu-historia/

Marx, C. y F. Engels. (1985) Feuerbach. Oposición entre las concepciones materialistas e idealistas, Obras Escogidas en tres tomos, Tomo I, Ediciones Quinto Sol, México, D. F.

Marx, C. y F. Engels (1984) Manifiesto del Partido Comunista, Editorial Cibeles, S. A. México, D. F.

Marx, C. y F. Engels (1988)  Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política, ediciones Quinto Sol, México, D. F.

Mendoza, Vicente T. (1956)  El Corrido de la Revolución Mexicana, UNAM. Primera edición, Primera reimpresión 1990. México, D. F.

Montoya Arias, L. y J. Fernández Velásquez (2009) El narcocorrido en México, edición digital, http://200.21.104.25/culturaydroga/ downloads/Culturaydroga14(16)_11.pdf

Cuadro 1

Primera versión:

Corrido de Gabino Barrera

 

Gabino Barrera con más de mil hombres                                                                                                    se levantó en la sierra                                                      su causa era noble:                                                                                                                               pelear por los pobres y repartirles la tierra.

 

Usaba el bigote grandote, atufao,                                                                                                            su paño rojo enredao,                                                        vestido de manta habló con Madero                                                                                                   traía arriscao el sombrero.

 

Sus pies campesinos usaban huaraches                                                                                                       y a veces a raiz andaba                                                                y aunque pisaba sobre los huizaches                                                                                                          sus plantas no se espinaban.

 

Con una botella de caña                                                                                                                               gritaba ¡Viva Zapata!,                                                              porque era ranchero el indio suriano,                                                                                                     un hijo de buena mata.

 

Era alto y bien dao,                                                                                                                                  muy ancho de espaldas                                                                                                                              su rostro mal encachao                                                            sus cejas cerradas parecían                                                                                                                       las alas del buitre de las montañas.

 

Recuerdo la noche que lo asesinaron                                                                                                       a un lado de Tlapehuala                                                               dieciocho descargas de máuser sonaron                                                                                                sin darle tiempo de nada.

 

Gabino Barrera con todo y caballo                                                                                                                  cayó con la balacera                                                                        la cara de ese hombre revolucionario                                                                                                 quedó besando la tierra.

Segunda versión:

Corrido de Gabino Barrera

 

Gabino Barrera no entendía razones                                                                                                  andando en la borrachera                                                                                                                cargaba pistola con seis cargadores                                                                                                         le daba gusto a cualquiera.

 

Usaba el bigote en cuadro abultado                                                                                                        su paño al cuello enredado                                                                                                                 calzones de manta, chamarra de cuero                                                                                               traía colteado el sombrero.

 

Sus pies campesinos usaban huaraches                                                                                                   y a veces a raiz andaba                                                                                                                           pero le gustaba pagar los mariachis                                                                                                           la plata no le importaba.

 

Con una botella de caña en la mano                                                                                                     gritaba ¡Viva Zapata!                                                                                                                             porque era ranchero el indio suriano                                                                                                        era hijo de buena mata.

 

Era alto, bien dado, muy ancho de espadas                                                                                            su rostro mal encachado                                                                                                                           su negra mirada un aire le daba                                                                                                                 al buitre de la montaña.

 

Gabino Barrera dejaba mujeres                                                                                                              con hijos por donde quiera                                                                                                                      por eso en los pueblos donde se paseaba                                                                                              se la tenían sentenciada.

 

Recuerdo la noche que lo asesinaron                                                                                                 venía de ver a su amada                                                                                                                   dieciocho descargas de Máuser sonaron                                                                                              sin darle tiempo de nada.

 

Gabino Barrera con todo y caballo                                                                                                               calló con la balacera,                                                        la cara de ese hombre revolucionario                                                                                                            calló besando la tierra

 

 

Cuadro 2

Corrido de Valente Quintero

 

(…) Valente andaba borracho                                                                                                                 y andaba escandalizando;                                                                                                              “con esta cuarenta y cinco,                                                                                                            no respeto ningún grado”

Corrido de Simón Blanco

 

(…) Su madre se lo decía,                          Simón no vayas al baile,                               y Simón le contestó,                                  madre no seas tan cobarde,                      para que cuidarse tanto, de una vez lo que sea tarde…

Corrido de Lucio Vásquez

 

Volaron los pavos reales                                                    rumbo a la sierra mojada,                                                      mataron a Lucio Vásquez,                                                                     por una joven que amaba…

 

Cuadro 3

Versión 1

Corrido  de Martín Estrada

 

Martín Estrada Contreras                                                                                                                     un tahúr profesional                                                                                                                 lo respetaba la gente                                                                                                                    porque jugaba legal…

Versión 2

Corrido de Martín Estrada

 

Martín Estrada Contreras                                     un tahúr profesional.                                                   Tuvo un amor desde niño                                            que nunca pudo olvidar…

Corrido de Luis Macarena

 

Nadie soñaba ni el día                                                  ni cómo habría de acabar.                                        Don Luís Macarena “el Cojo”, villano de Chiconcuac,  deshonra de aquél poblado  y gallero profesional…

 

Cuadro 4

Corrido de el Alazán y El Rosillo

 

(…) Los caballos que corrieron                           no eran grandes ni eran chicos,                el Rosillo de los pobres                                  y el Alazán de los ricos

Corrido el Moro de Cumpas

 

El diecisiete de marzo,

a la Ciudad de Agua Prieta,

vino gente de ‘onde quiera.

Vinieron a las carreras,

El  Relámpago y el Moro,

dos caballos de primera…

 

Cuadro 5

Contrabando y traición

 

Salieron de San Isidro, procedentes de Tijuana, traían las llantas del carro repletas de hierba mala eran Emilio Varela, y Camelia, la Texana…

Corrido La banda del carro rojo

 

Dicen que venían del sur

en un carro colorado                                        traían cien kilos de coca

iban con rumbo a Chicago

así lo dijo el soplón

que los había denunciado…

 

 

Cuadro 6

Corrido del Centenario

 

Si eres pobre te humilla la gente  si eres rico te tratan muy bien   un amigo se metió a la mafia porque pobre ya no quiso ser…

Corrido de El jefe de jefes

 

Soy el jefe de jefes señores,                                 me respetan a todos niveles,                                         y mi nombre y mi fotografía,                                           nunca van a mirar en papeles,                                   porque a mi el periodista me quiere                                     y si no mi amistad se la pierde…

 

Cuadro 7

Corrido de Arturo Gámiz

Autor: Judith Reyes

 

Ciento veinticinco sardos de esos que defienden hoy el latifundio del rico llamándolo institución,                                                                                                                                     ametrallaron rabiosos la guerrilla popular                                                                                                                                  y desgajaron con balas una esperanza rural.

El 23 de septiembre muy presente tengo yo,  año del 65 en Madera sucedió, casi por la madrugada                                                                                                                                        el cuartel se estremeció, Arturo Gámiz                                                                                                                            llegaba con los hombres que escogió.

Portaba rifle muy bueno, carabina militar,                                                                                                                                      una granada en la mano y la confianza de ganar.                                                                                                                                           Ira revolucionaria estremecía su corazón                                                                                                                                   porque la reforma agraria era burla en la nación.

 

Arturo Gámiz le dijo al campesino del lugar                                                                                                                             por los caminos legales tierra no te van a dar,                                                                                                                                       si acapararon la tierra los Borunda y Alemán,                                                                                                                             toma tu rifle y pelea como lo hacen los Gaytán.

 

Lo persiguieron soldados y Arturo los desarmó                                                                                                                            y por dos veces yo supe que encuerados los dejó,                                                                                                                    ya se traía bien cansado al gobiernito de Giner,                                                                                                             porque su causa era justa y por

ser más hombre que él.

 

La concesión que el gobierno alemanista

dio a Tuyer para que explote

los bosques de Chihuahua mire usted

como ha dejado sin tierra al campesino del lugar

y al tarahumara y al pima no

se cansan de explotar.

 

Por eso es que Pablo Gómez no se pudo contener,                                                                                                             pronto se fue pa’la sierra para nunca más volver,                                                                                                                  Pablo murió con Arturo asaltando ese cuartel,                                                                                                                                su rifle fue poca cosa para un corazón como él.

Adiós doctor Pablo Gómez, adiós Salvador Gaytán, adiós Valdivia y Quiñones, ya no los perseguirán,                                                                                                                            adiós Emilio y Antonio y el que no supe quién fue.                                                                                                      Arturo Gámiz no ha muerto y ustedes saben porqué

Corrido a Lucio Cabañas

Autor: Ignacio cárdenas

 

En la sierra guerrerense    se escribió

una gran hazaña, siete años cinco meses                                                                                                                                            combatió Lucio Cabañas.

 

Protegido por los montes,brazo armado fue del pueblo,combatiendo con los pobres                                                                                                                                        cual Zapata de estos tiempos.

 

Con su rifle guerrillero imparable en las montañas combatiendo al mal gobierno                                                                                                                                         con la razón y las armas.

 

Buscando que nuestro pueblo sea

libre y soberano, con futuro socialista                                                                                                                                       siempre revolucionario.

 

La libertad de los pueblos  tiene un precio

que es muy alto, hay que luchar y pagarlo                                                                                                                                          hay que salir ya de esclavos.

 

Dirigente y guerrillero del Partido

de los Pobres, ofrendaste tu

vida  por ese ideal tan noble.

 

Se equivocan los que piensan  que sus

ideas han muerto, las ideas van quedando                                                                                                                                          para otros mejores tiempos.

 

Para que ¿…?   tu cerebro y tu conciencia                                                                                                                                       para que con ellas luche la

generación que llega.

 

Y de nuevo a las montañas  volverán

los guerrilleros como Zapata y Cabañas,                                                                                                                                        libertadores del pueblo.

 

Sus ideas y sus armas  han legado a nuestro pueblo lo que Zapata y Cabañas                                                                                                                                          contemplaron en sus sueño

 

Texto aparecido en El machete no.3 pp. 64-75

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