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Se niega el marxismo-leninismo para dejar intacta la contradicción capital-trabajo

Fotografía: Construcción, por Aamir
Mohd Khan, en Pixabay*

 

Se niega el marxismo-leninismo para dejar intacta la contradicción capital-trabajo

 

 

Por Profesor Jonathan Ninho Rodríguez

A manera de empezar

Quienes siguen pretendiendo enterrar al materialismo histórico seguirán siendo quienes, como infante, luchan por el significado al encontrarse con los cuentos de hadas y estos llevarlos a su día a día. En la búsqueda del niño, por responder en los hechos a las preguntas planteadas: ¿a quién se quiere parecer? O a su vez, ¿en quién no se quiere reflejar? Intelectuales de la Teoría Crítica, lacanianos de izquierda, trotskistas, maoístas, seguirán movidos por su deseo, construyendo su imaginario (desde Lacan); mientras en lo concreto-dado (Marx) [1] la fase imperialista, con la Revolución de Octubre, inauguraría la era de las revoluciones proletarias por la construcción de la sociedad socialista-comunista.

 

No, Popper, no, el marxismo no es predicción

Al referir al marxismo-leninismo como una ciencia histórica se suele pensar que únicamente se refiere a estudiar los periodos largos y lejanos en la misma historia o en la crítica de Popper: el marxismo se trata de predecir en la historia de la humanidad. En el Prólogo a La miseria del historicismo escribe: “mostré que, por razones estrictamente lógicas, nos es imposible predecir el curso de la historia”; ello lo expresa en el punto 4 del Prólogo de su escrito:

4. Esto significa que hemos de rechazar la posibilidad de una historia teórica, es decir, de la misma naturaleza que la física teórica. No puede haber una teoría científica del desarrollo histórico que sirva de base para la predicción histórica (Popper, K. 2014: 14).

Es necesario comprender que el marxismo-leninismo es una ciencia histórica, situando al sujeto en condiciones materiales existentes en el tiempo-espacio, en lo concreto. Al parecer a Popper (2013) con su propuesta de racionalismo crítico le dio por arremeter contra el círculo de Viena. Allí crítica a la exigencia de verificabilidad de la experiencia por llevar al aniquilamiento de las propias hipótesis empiristas y con ello –también– al conocimiento científico natural. No obstante, según parece, Popper confundió la dialéctica materialista con el principio de verificación de Rudolf Carnap.

La confusión –que en sí fue incomprensión de Popper– entre verificabilidad con el principio de contradicción de la lógica dialéctica es pieza clave para explicar el cómo situar al materialismo histórico como ciencia predictiva. Popper toma al materialismo histórico como una corriente historicista que asume el curso del desarrollo de la sociedad humana de manera lineal; tal intelectual vela la lucha de contrarios en la contradicción de la cosa, cosa inserta en una totalidad social. Derivado de esa velación, él asume que el materialismo histórico cree en el paso fortuito de un proceso por su siguiente.

Analizar al capitalismo obliga a dejar de lado reflexiones coyunturales –ubicar como eje central del problema a “vencer” al neoliberalismo– cayendo en velar la totalidad social por concebir y ubicar problemas aislados; los cuales desde el marxismo crítico deben de ser abordados por separado unos de otros, llámense feminismos, racismos, feminicidios, patriarcados, etc. Las contradicciones materiales entre los unos y los otros, contradicciones entre explotados con explotadores, se entienden así al suprimir la contradicción principal en el capitalismo: la que existe en la relación capital-trabajo, justamente por referir al neoliberalismo como al enemigo a vencer. Al ser el neoliberalismo la generalidad en esa visión, la Revolución social está pospuesta a ver para quién sabe cuándo o, peor todavía, negada.

Situando al neoliberalismo como el mal que aqueja a los pueblos, desde Dussel, Alemán, pasando por Negri; ellos, los pensadores críticos, siguen aferrándose a la dependencia económica. Como “marxistas” de academia y/o marxólogos al no querer salir de su imaginario hacen pasar su imaginario-simbólico como una alternativa para quienes según escriben a los pobres del mundo. Una inversión de la propuesta de Lacan, simbólico-imaginario, válgase la expresión. Es decir hacen pasar su narcisismo intelectual, que ellos le llaman su anti marxismo-leninismo, como la luz para una sociedad mejor.

Los ultraizquierdistas pese a que, desde su discurso “teórico”, se desligan de los intelectuales referidos previamente, no varían de ellos en su interpretación de la realidad concreta. Si bien no niegan la Revolución en lo general, sí niegan al imperialismo como fase última del capitalismo; época que se inaugurara con la Revolución Socialista de Octubre y con ello la etapa de las revoluciones proletarias. El maoísmo como corriente pequeñoburguesa coincide en su análisis con el marxismo académico. Al poner ambos al neoliberalismo como eje de sus análisis esto los lleva, al igual que al químico, a estudiar al elemento por separado del resto para experimentarle y de ahí sacar su solución. Así ambos estudian por separado unos de otros al feminismo, la ecología, el racismo, la pobreza, etc., y de cada contradicción piensan su solución.

 

Desacreditan a la Unión Soviética. Su alternativa está en los marcos del capitalismo

Desacreditar al Partido como conciencia organizada del proletariado no es nuevo, esto se remonta a la misma época de Marx y Engels. Lo mismo durante la mitad del siglo XX, cuando más fuerza cobró la no necesidad de la construcción del Partido. Es precisamente en América Latina, frente al triunfo de la Revolución Cubana, que se abrió paso la teoría de que es por medio de los movimientos armados que se puede conseguir la toma del poder. La teoría del foco guerrillero, la guerra de guerrillas, la Guerra Popular Prolongada, se difundieron ampliamente en latinoamérica. En el terreno intelectual no ha sido cosa distinta: siguen buscando al “sujeto emergente”. Y en espera de que aparezca en congresos, conferencias, en alguno de sus libros o, peor aún, confían encontrarlo en el diván de su analista.

Eugene Gogol menciona al respecto de la desacreditación del Partido Comunista:

La problemática de una organización revolucionaria también aparece de modo desordenado. Mientras que el partido dirigente de vanguardia está hoy en descrédito [2], la alternativa que a menudo se valora es la espontaneidad en sí y por sí misma, que limita la discusión al tema de la forma de organización. Tan importante como es el rechazo al elitismo del partido de vanguardia (Dialéctica. 2011: 79).

Las aseveraciones de Gogol solo vienen a reiterar la vocinglería de los intelectuales llamados a sí mismos “progresistas”. Decir que la espontaneidad en sí y por sí basta para no necesitar la conciencia organizada es creer en la “salvedad para México”, que aseguraban llevar a cabo el denominado movimiento “yo soy 132” [3]; más recientemente MORENA en México o en España, derivado del 15-M, PODEMOS. Habría que preguntarle a Gogol cómo resolvieron o cómo han resuelto la espontaneidad “para sí”.  Los buscadores del sujeto emergente han negado la conciencia para sí dándose desde el exterior, desde fuera de las luchas económicas (Lenin, I. 1961: 183). Los mismos que buscan en el imaginario al sujeto emergente son los mismos que desacreditan la vigencia de lo planteado por Lenin; mismos que están, directa o indirectamente, en un partido político que busca una gestión “nueva” del capitalismo.

Ya no corre el año 1937, cuando el browderismo dañó al movimiento revolucionario en México, pero el coro de la “unidad nacional” sigue. Sea en tiempos del llamado “Pacto por México”, durante el gobierno de Enrique PN; en el tiempo de elecciones, como en la campaña electoral de AMLO en 2018, pidiendo la reconciliación nacional y sumarse a la unidad.  En el tiempo de la pandemia, la socialdemocracia pide dejar atrás las diferencias. En 1937, 2012, 2018, 2020; o en 2011 en España, con PODEMOS, cuando intelectuales como Liria llama a la creación de un partido de izquierda de nuevo tipo, un partido que se alce por encima de las clases sociales. Y lo mismo que el browderismo, PODEMOS sigue pidiendo el pluriclasismo, sigue pidiendo la unidad, emitiendo la defensa de la propiedad privada de los medios de producción como sustancia de su unidad.

Este es el esfuerzo que hace cada una de las fuerzas políticas en cuestión. Sea desde el “marxismo” crítico; sea desde la epistemología del sur; sea desde el revisionismo de la teoría crítica; pasando por el lacanismo de izquierda,el trotskismo o el ultra izquierdismo. Marx a cada expresión de tales fuerzas políticas expresaba de manera clara: “pactad acuerdos para alcanzar los objetivos prácticos del movimiento, pero no trafiquéis con los principios, no hagáis concesiones teóricas” (Marx en Lenin. 1979: 29).

Los llamados a la reconstitución coinciden políticamente, pese a que se niegue, con la crítica a la construcción del socialismo en la Unión Soviética. Niegan el colapso del capitalismo, por ende niegan al socialismo, preguntándose ¿qué hay después del capitalismo?, ¿hay un algo después del capitalismo? Jorge Alemán en su conferencia Sobre la revolución y la emancipación expresará que: “el capitalismo no sólo no muere en sus contradicciones, por el contrario, el capitalismo vive de las mismas”.

Después de la conferencia referida, el moderador le pide a Jorge Alemán que ahonde sobre “[…] ¿Qué ventajas tiene la emancipación sobre la Revolución, más allá de las puramente lingüísticas? […] si uno piensa en emancipación hay cierta transitividad ahí, ¿emanciparse de qué? Bueno, si pudieras ampliar […]”.

El psicoanalista lacaniano de izquierda responde:

“[…] para mí (la Revolución sigue siendo un legado fundamental) […] con por ahí ventajas virtuales eh […] primero emanciparse de nosotros mismos. Una ventaja que se tiene es que la emancipación no sabemos lo que es y hay que hacerla con lo que no hay, es decir, no hay una ley previamente histórica ni un sujeto ya de entrada constituido que la vaya a protagonizar, hay que construirla […] tampoco se le puede construir desde la perspectiva revolucionaria como algo exterior al sistema (Alemán, J. 2018).

Enrique Dussel, Jorge Alemán, son quienes pretenden superar el camino de la Revolución Socialista de Octubre por la reconstitución de ubicar como enemigo al neoliberalismo, mismo mal que ven los “marxistas” académicos. Alemán, uno de los intelectuales de PODEMOS, dice: “tú en cambio estás condenado a lo simbólico, a desarrollar relatos, ordenar legados, interpretar herencias” (Alemán, J. 2014). La pregunta es ¿el marxista-leninista está condenado a lo simbólico o ellos son quienes se quedan en su imaginario y entre ellos alcanzan lo simbólico?

Cuando se le cuestiona a Jorge Alemán sobre la alternativa ante la crítica al socialismo real y su pleitesía a Trotsky, el psicoanalista responde “la emancipación no sabemos lo que es, por ahora son ventajas virtuales”. O en Dussel, que reivindica la gestión socialdemócrata de MORENA, desconociendo qué hay después del capitalismo, limitándose a criticar al marxismo-leninismo desde su narcisismo intelectual; con su pretensión de llegar a su yo-ideal: pretender ser el nuevo Marx o al  menos ser el único que lo ha leído desde sus obras directas del alemán, que le llevó a “comentar línea por línea las cuatro redacciones de El Capital”. Quienes se seguirán quedando en lo simbólico son ellos, quienes dicen haber estudiado las obras de Marx, los que niegan tanto a Engels como a Lenin; estando su alternativa en su propio imaginario, pues “el psicoanálisis pretende introducir en la vida lo imposible, lo imaginario” (Lacan 2014).

Enrique Dussel es un experto en la obra de Marx. Principalmente, ha estudiado desde hace décadas El Capital. Ha cursado posgrados en el extranjero, viajado a Ámsterdam y estudiado los manuscritos inéditos en la obra de Marx en el  Instituut voor Sociale Geschiedenis (IISG). A partir de lo cual escribió El último Marx (1863-1882) y la liberación latinoamericana. Dussel es un marxólogo, no un marxista. Él está afirmando que el marxismo-leninismo está muerto cuando ha llegado a un acuerdo político con un lacayo del capital, AMLO. Ello es un ejemplo de coherencia política-ideológica: ver en la socialdemocracia a la “esperanza” de los explotados.

Dichas fuerzas en su intervención práctica política al parecer tienen  un objetivo compartido: impedir la toma de conciencia para sí de los trabajadores de la ciudad y del campo. Siguen frenando el desarrollo de la rabia de los explotados por el llamamiento a la indignación. Igual como lo hizo el 15-M en España, que daría  surgimiento a la socialdemocracia del siglo XXI. Esa que ha usado la mercadotecnia desde las redes sociales para llegar a más capas de la sociedad “ni de izquierdas ni de derechas”. En tan pocas palabras, pero con un trasfondo importante, se velan las contradicciones sociales. El grupúsculo intelectual Izquierda Anticapitalista no toca la base donde reside la contradicción principal en el capitalismo: la relación capital-trabajo, suprimiendo la lucha de clases. Esto en Lenin (1961) es revisionismo en el campo de la política. Ejemplifiquemos el revisionismo desde la presunta superación del marxismo por parte de Dussel:

¿Qué viene después del capitalismo? Lo que viene después del capitalismo no es un proyecto… bueno, si el capitalismo se termina ¿cuál es su proyecto alternativo? ¡No hay, no puede haber! Las alternativas ya se están dando y se van a ir construyendo como un proyecto… no hay proyecto alternativo y nunca lo hubo, lo que hay son condiciones objetivas que permiten ir gestándose una alternativa (Dussel, E. 2015).

 Al Movimiento Comunista Internacional se lanzan ataques de “amistad” en nombre de la unidad de las fuerzas de izquierda, y se actúa para desarmar al movimiento obrero-popular bajo el pretexto de la colaboración de clases. La promoción de la lucha “antiglobal” busca atrapar a las fuerzas populares en la lógica de la “humanización del capitalismo” y “las personas por delante de los beneficios”, mientras se mantiene la base de la explotación; con la expectativa de que van a realizarse cambios profundos a favor del pueblo sin chocar con el poder de los monopolios y las relaciones de producción explotadoras.

El revisionismo de ayer o de hoy se encuentra en la misma encrucijada. Su terrible tarea –parafraseando a Lacan– es introducir sus concepciones de dar una alternativa al capitalismo dentro del mismo. Estas sólo seguirán estando en el imaginario y su superación no se dará ni en la revolución permanente, ni encendiendo la pradera, ni en el populismo, tampoco en la transmodernidad. La superación de esos imaginarios ha de atenderse en sus análisis (con su analista lacaniano de preferencia) o, con estos tiempos y la inmediatez, resolver las contradicciones en su red social de preferencia.

 

Niegan a la clase obrera por su intento de superar a Marx

En oposición a las teorías burguesas y oportunistas, la realidad demuestra que la clase obrera no sólo no ha desaparecido, sino que se está desarrollando y creciendo cuantitativa y cualitativamente como la fuerza básica de producción. Independientemente de los cambios que han tenido lugar en su estructura y composición, debido a las modificaciones en el proceso de producción, causados por el progreso tecnológico.

Los cambios cualitativos y cuantitativos se expresan nítidamente ante la pandemia: el impulso del home office, el avance tecnológico, el desplazamiento de profesionistas de un centro de trabajo dado. En un artículo del periódico El Economista, titulado “¿Cuáles empresas y oficinas públicas han tomado medidas frente al coronavirus en México?”, publicaron un listado de empresas que implementaron home office. Entre las empresas se encuentran:

  • AT&T
  • Telefónica Movistar
  • GMS

En el artículo referido también se encuentran las empresas que cerraron temporalmente, se enlistan las siguientes:

  • Sport City
  • Cinemex
  • Cinépolis

El 14 de abril, el subsecretario de Bienestar y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, expresó (recuperado por AG en un artículo del 15 de abril de 2020):

“A todas las empresas que se niegan a cerrar se les levanta un acta de inspección en materia de seguridad y salud en el trabajo porque esto da inicio al proceso de sanción y la Secretaría del Trabajo da visto a la autoridad sanitaria para que realice el trabajo de clausura“, explicó (Gatell en AG, 2020).

Con el listado de líneas previas a la indicación de Gatell se afirmó que “un 15% de las empresas no esenciales del país no han cerrado debido a la pandemia por el coronavirus Covid-19, por lo que podrán ser sancionadas y hasta clausuradas”. No obstante, pese a que en el discurso oficial se indica el cierre de empresas no esenciales que conservan operaciones, ¿por qué, por ejemplo, la tercera embotelladora más grande de Coca Cola no ha cerrado? Coca Cola no es “empresa esencial”, sin embargo, Femsa es de aquellos monopolios que no dejan respirar. El listado de Montalvo permite ver que las empresas con Home Office no producen mercancías y tampoco corresponden a los grandes monopolios. Si realmente la clase obrera desapareció, sin duda los marxistas-leninistas vivimos de relatos.

La clase obrera no puede tener éxito con una política de “consenso social”, “paz social”, como pregonan las fuerzas reformistas y oportunistas. Largos años de experiencias negativas demuestran que esta política ha llevado solamente a la revisión de los principios del marxismo-leninismo.

Las contradicciones internas del capitalismo y el antagonismo capitalista internacional han alcanzado un nivel en el cual la clase obrera, los trabajadores por propia cuenta que la observan en términos de ingresos y nivel de vida, y los sectores más bajos de las capas medias, únicamente pueden frenar el deterioro de su posición si contraatacan, si abandonan las trampas políticas del compromiso, del consenso, de la aceptación de una supuesta “colaboración de clases” para hacer frente a la crisis (Revista Comunista Internacional 2011: 15).

La coyuntura actual que se vive a nivel internacional, a causa de la pandemia, evidencia los límites históricos del capitalismo. Y a su vez sus límites caricaturizan a la intelectualidad progresista en sus intentos de negar al proletariado como sujeto histórico. El confinamiento en casa ha popularizado el Home Office. Investigadores, profesores, administrativos, analistas, pintores han tenido que recurrir al uso de la tecnología electrónica para seguir con sus labores, no obstante, lo que no ha parado son las fábricas. Las mercancías se tienen que producir y estas no se producen con o mediante Zoom, Meet, etc. Hace falta el trabajo vivo. No obstante, el teorizar en lo práctico al proletario, como sujeto revolucionario, es en Žižek la representación del fracaso:

¿El movimiento de la clase obrera, el Partido Revolucionario y los zombie-conceptos similares? ¿No representa precisamente Lenin el FRACASO de poner en la práctica al marxismo, porque creo una gran catástrofe que dejó su marca en toda la política mundial del siglo XX, por el experimento del Socialismo Real que culminó en una dictadura económicamente ineficaz? (Žižek. 2002).

Caer en las fauces del revisionismo llevaría al triunfo de la contrarrevolución en la Unión Soviética. Por lo cual, como se señaló en el artículo de la Comisión Organizadora del IV Congreso del PCM, de “esta experiencia podemos extraer ya la lección de que los comunistas no pueden promover otra ideología entre la clase obrera más que el marxismo-leninismo y que el frente ideológico contra las corrientes pequeñoburguesas y oportunistas es una necesidad vital para la existencia misma del partido comunista”.

Este ensayo concluirá con un intento de metáfora sobre las palabras de Machado, “caminante no hay camino se hace camino al andar”.

Si el naciente burgués en el feudalismo le hubiera dicho al aristócrata que dejaría de ser quien dominara en la totalidad social, el segundo se hubiera reído. No imaginaba que su reino claudicaría. Ahora, siglos después, aquellos que salieron de las cenizas de la sociedad feudal crearon a su sepulturero, al proletariado industrial. Los proletarios,  junto con las capas oprimidas, expresan a los burgueses: su fin está cerca, ustedes dejarán de dominar el mundo; ellos ríen. La organización diaria de los trabajadores de la ciudad y del campo les hace temblar, con el paso de la indignación a la insubordinación. Caminante no hay camino se hace camino al andar. Comunista, no habrá construcción de la sociedad socialista-comunista sin una Revolución Social. Sin la dirección de la conciencia organizada, el Partido Comunista, no habrá camino al andar.

 

*Las imágenes presentadas en el cuerpo del presente artículo han sido retomadas de internet con el fin de complementar, diversificar y desdoblar las posibilidades comunicativas de los contenidos presentados en El Machete, sin ningún fin de lucro y como parte de una plataforma gratuita y libre.

 

[1] Se ha puesto entre paréntesis los apellidos: Lacan y Marx debido a poder situar el hilo de la crítica del presente artículo contra quienes niegan, revisan y/o critican al marxismo-leninismo. Estos, sea desde el marxismo académico, de la socialdemocracia o de la fauna revisionista, trotskismo, maoísmo, se mueven desde el imaginario, categoría propuesta por Lacan. En donde el analizado puede hacer comprensible su imaginario es en el análisis (simbólico).

[2] Las cursivas son parte del quien realiza el presente texto.

[3] Un movimiento que surgió en un momento concreto, durante el proceso electoral que se estaba llevando a cabo en México en 2012 para elegir quién sería el nuevo sujeto utilizado por su burguesía para oprimir y explotar al proletariado junto a las demás capas trabajadoras. De la espontaneidad surgió el #Yo soy 132.  ¿Acaso su horizonte fue la “democratización de los medios de comunicación”? Si así fue no es de sorprenderse que cada uno de los partidos electoreros aplaudieron el nacimiento de dicho movimiento espontáneo de jóvenes hartos de que Televisa esté al frente de los medios masivos de comunicación. Entonces estimados paladines de la justicia sigan en un su ingenuo intento de encontrar al nuevo sujeto trascendental.

Referencias Bibliográficas

(15 de abril de 2020). “Hasta clausura para empresas que no cierren ante la pandemia por covid-19” en Aristegui Noticias. Consultado en: https://aristeguinoticias.com/1504/lomasdestacado/hasta-clausura-para-empresas-que-no-cierren-ante-la-pandemia-por-coronavirus-video/

Alemán, J. (2 de abril de 2018). Conferencia sobre la revolución y la emancipación https://www.youtube.com/watch?v=DC5StKpvxvI

Alhelí, M. (25 de marzo de 2020). “¿Cuáles empresas y oficinas públicas han tomado medidas frente al coronavirus en México?” En El Economista.

Dussel, E. (2015). 16 tesis de economía política. México, D.F., Siglo XXI.

Granzotto, E. (Publicado en junio 29, 2014 por Karen Alejandra Morales Sánchez).

¿Cómo decir que Freud es obsoleto si aún no lo hemos entendido? (Entrevista a Lacan).

Lenin, I. “¿Qué hacer?” en Tomo I Obras escogidas en 3 tomos. Moscú, Progreso.

Popper, K. (2014). La miseria del historicismo. España, Alianza Editorial.

Popper, Adorno, Dahrendorf, Habermas. (2013). “La lógica de las ciencias sociales”. En La lógica de las ciencias sociales. D.F., México, Colofón. Pp. 11-40.

Marx, K. y Engels, F. (1966). “I Feuerbach”. En La ideología alemana. La Habana, Edición Revolucionaria. Pp. 13-90.

Žižek, S. (2002). Repetir a Lenin. Ed. Verso.

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