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¿Vamos Hacia Un Nueva Crisis Del Sistema Capitalista Mundial?

 

 

Por: Héctor Ramírez Cuéllar

 

Los últimos indicadores señalan que la invasión de Rusia a Ucrania está desatando una nueva crisis económica mundial, que está afectando a la mayoría de los países y que está lesionado los intereses vitales de millones de personas de bajos ingresos. El Fondo Monetario Internacional declaró la semana pasada que se habían presentado grandes protestas sociales en 120 países, debido a la continuación de la epidemia del virus COVID y a reducción de las medidas que todas las naciones habían tomado por considerar que esta enfermedad ya había terminado y a los graves rebrotes que se han producido en varios pases que indican que esto no es así. Por otra parte, se informa también que han aparecido dos graves enfermedades, la de la viruela símica o del mono y la hepatitis aguda, que está dañando sobre todo a los niños.

La guerra que lanzó Rusia a Ucrania, el 24 de febrero pasado, se suscitó en un momento complejo y difícil y muchos gobiernos llegaron a la conclusión errónea de que la lucha contra el COVID había terminado y se relajaron las medias preventivas y sanitarias que se habían tomado, como el uso obligatorio del cubrebocas y la sana distancia, relajamiento que provocó que se multiplicaran otra vez las infecciones entre la población, teniendo que tomar de nueva cuenta severas medidas de confinamiento, como sucedió en Corea del Norte y en China. Resultó incorrecta esa apreciación también en el caso de México, donde de forma irresponsable también se suspendieron esas medidas, al igual también ocurrió en varios países de América Latina.

En este contexto, la suspensión de las entregas de petróleo y gas por parte de Rusia a sus clientes europeos, el encarecimiento de los precios del trigo y de otros alimentos, el dislocamiento de las cadenas de suministro, a nivel internacional, también se presentó, agravándose la crisis sanitaria que ya estaba en marcha la cual se contaminó con una nueva crisis económica y social general de la cual todavía no tenemos un panorama completo al respecto. Se trata de dos crisis, una sanitaria, la primera, por su origen y naturaleza, y otra económica, algo más general, que combinadas están alterando el comportamiento de todos los países capitalistas del mundo, según lo revelan los informes del FMI, de la Organización Mundial de la Salud y del Foro económico que se está realizando en la ciudad de Davos, cuyas cifras respecto de este fenómeno preocupante son coincidentes.

En los Estados Unidos, la ciudadela del capitalismo y del imperialismo, y en los países de Europa Occidental, está en curso una elevada tasa de inflación que se está manifestando en los precios de todos los alimentos, materias primas y bienes industriales, situación que se está reflejando en el resto de las naciones capitalistas, débiles y dependientes como México, en donde los precios de los alimentos han aumentado en 12. 5 %, destacado los del trigo en 73 %, los del maíz un 15%, los del aceite comestible un 75 %, las grasas vegetales un 37 %, el pollo un 13 %, en un 15 % la tortilla, un 16 %, la cebolla, mientras la tasa general de inflación está por encima del 7 %, a dos semanas de que se firmara el acuerdo antiinflacionario del cual todavía no podemos hacer un balance objetivo, pero los resultados preliminares arrojan que se trata de solo de un conjunto de efectos limitados y cambiantes.

Al evaluar estas cifras que calificamos como globales porque son válidas en mayor o menor medida en todos los países capitalistas, tanto la directora del Fondo Monetario Internacional como el secretario general de la ONU, han recortado las estimaciones de crecimiento del producto internacional bruto y han admitido que se incrementará el número de pobres y hambrientos en todas las naciones, lo que explica y justifica las manifestaciones sociales masivas que se han presentado en las últimas semanas, incluso en naciones “tranquilas” como Australia.

El más reciente informe del secretario general de la OMS revela que en 70 países se han presentado rebrotes de COVID, que existen mil millones de personas que todavía no se han vacunado, lo que confirma que estamos lejos, de poder concluir que la pandemia ha sido conjurada y ha llamado a los gobiernos del mundo a mantener las medidas de prevención y de tratamiento que tenían en el pasado reciente. Al iniciarse el Foro de Davos, la mayoría de los participantes estuvieron de acuerdo en que estaban en desarrollo por lo menos tres fenómenos en forma simultánea: una alta inflación, una crisis energética, una crisis alimentaria, combinación fatídica que está lesionando los intereses vitales de la absoluta mayoría de los habitantes del mundo.

Por ello, resulta verdaderamente criminal que las grandes potencias persistan en su actitud de continuar su guerra en Ucrania, en donde se está sacrificando a su pueblo, al que ofrecen en holocausto, como decían los griegos antiguos, al ofrendar una víctima a los dioses, en el marco de una conflagración en el que ni Rusia ni Ucrania alcanzarán sus objetivos estratégicos, sino solo metas parciales. Por ejemplo, Rusia jamás cederá el dominio que ejerce sobre las repúblicas populares de Donetsk y de Luhansk, y los Estados Unidos y sus aliados no permitirán la toma de Kiev ni la instauración por medio de la fuerza de un gobierno pelele de Moscú en esa ciudad.

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