El neoliberal calendario escolar de la SEP
“La escuela debe ser el lugar educativo,
pero también es el doble hogar.
¿Con qué evaluación van a medir esto?’.’
Adolfo Gilly.
Foto: Kau Sirenio/Pie de pagina
El yerro que puso en la incertidumbre a más de 28 millones de alumnos de educación básica y
media superior, “el gran trabajo” del impresentable secretario de educación según la presidenta,
colocó el calendario escolar en el debate nacional. Un breve repaso sobre el tema nos permite
recordar que hasta antes de 1994, incluso con los gobiernos criminales de Díaz Ordaz y
Echeverría, las clases en todo el país, para estudiantes y docentes, empezaban los primeros
días de septiembre y terminaban el 30 de junio.
Desde su fundación en 1921 regían dos calendarios escolares: el A para los estados del centro
y sur, donde las clases iniciaban a finales de enero y concluían en noviembre, y el B para las
entidades del norte del país, de septiembre a junio. En 1996 los estados que tenían el
calendario A se unificaron al calendario B.
La primera gran reforma educativa neoliberal, el Acuerdo Nacional para la Modernización de la
Educación Básica (ANMEB) en 1992, fue establecido “para mejorar la calidad de la educación
pública en México y promover el crecimiento económico y la democracia”. Suscrito por el
presidente Salinas, los gobernadores de los estados, la SEP y el SNTE, se convirtió en una
nueva Ley General de Educación al año siguiente. Y tuvo como resultado, también, un nuevo
calendario escolar de 200 días para educación primaria, secundaria y Normal, según el Acuerdo
179 del entonces titular de la SEP, Ernesto Zedillo, a partir del ciclo 1993-1994.
Con lo cual el llamado receso quedó reducido a escasas cuatro semanas para l@s docentes de
Educación Básica. En aras de la supuesta calidad de la educación, un concepto gerencial que
nada dice, se incrementaron los días de clases para estudiantes y docentes. Con variaciones,
l@s alumn@ salían de vacaciones a mediados de julio y regresaban la última semana de
agosto. Para el personal docente habría otros días laborales, consejos técnicos mensuales y de
varios días al inicio y fin de cada ciclo escolar.
Desde mediados de los noventa las inconsistencias del calendario eran evidentes. El plan de
estudios consideraba su conclusión y entrega de calificaciones al finalizar junio, pero l@s
estudiantes tenían que asistir dos semanas más a la escuela. En la mayoría de las escuelas los
talleres intensivos de varios días al iniciar y finalizar cada ciclo escolar, eran llenados por las
ocurrencias o autoritarismos de directivos o de plano para no hacer nada, pero generalmente no
significaron espacios para nutrir la labor educativa. Representaron una reducción del descanso
para l@s trabajador@ de la educación entre dos ciclos escolares y sirvieron para escamotear a
l@s docentes verdaderos espacios de capacitación y actualización del magisterio.
En 2016, hasta Peña Nieto reconocía que no existía una correlación entre la duración del ciclo
escolar y el éxito académico, por lo que planteó un calendario escolar flexible en la Ley General
de Educación, las escuelas podían optar por un calendario escolar de 185 días compensando el
número de horas. No tuvo mayor impacto porque en los hechos significaba extender el horario
laboral.
Con la actual Ley General de Educación, cada ciclo lectivo en preescolar, primaria, secundaria,
normal y demás para la formación de profesores de nivel básico, deberá contener un mínimo de
185 y un máximo de hasta los 200 días instaurados por el neoliberalismo.
Con la pretensión de acallar la inconformidad magisterial, hace un año la presidenta anunció
una semana más de vacaciones para docentes de educación básica; en realidad, un receso de
cinco semanas. Tiene poca memoria, omite que cuando ella cursó la educación básica, durante
los gobiernos de Díaz Ordaz y Echeverría, de sangrienta memoria, el período vacacional era
durante los meses de julio y agosto. Oficialmente la SEP le llamó receso y el Diario Oficial de
la Federación lo publicó como vacaciones. El tema no es menor, porque las vacaciones
implican el pago correspondiente a ese concepto.
Este ciclo fue de 185 sólo para los estudiantes. Para el magisterio son veinte días más de
labores, considerando los diecisiete días de consejos del bienestar escolar, perdón como así le
ponen a todo, de los consejos escolares y tres de registro de calificaciones. Este ciclo escolar
que las autoridades educativas pretendieron terminar antes para dedicarse de tiempo completo
al mundial, seguramente ellos sí pueden pagar los boletos, las calificaciones se registran el 3 de
julio, l@s estudiantes seguirán acudiendo a las escuelas hasta el día 15, ya veremos para qué
como cada año, y docentes concluirán hasta el 17, después de dos fabulosos días más de
talleres del bienestar, perdón otra vez.
Adrián Bejerano
Psicólogo en Educación Especial
Comité de Lucha CNTE Tláhuac
