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Un golpe al derecho a la educación de 25 millones de niñas y niños en beneficio de las ganancias del capital

Un golpe al derecho a la educación de 25 millones de niñas y niños en beneficio de las ganancias del capital

 

Mario Delgado, titular de la Secretaría de Educación Pública, anunció este 7 de Mayo que el fin del ciclo escolar se adelantará al 5 de Junio de 2026, para iniciar un nuevo ciclo hasta finales de agosto, lo que significa recortar seis semanas al ciclo escolar 2025-2026 que debería concluir hasta el 15 de julio.

 

Este recorte de mes y medio de clases afecta gravemente a casi 25 millones de niñas y niños que cursan la educación básica en México, es decir preescolar, primaria y secundaria y a otros millones que están en el sistema de bachillerato adscrito en la SEP, es un golpe directo al derecho a la educación pública, que el pueblo mexicano logró inscribir con su lucha y una revolución social en el Artículo Tercero de la Constitución.

 

Contribuye al rezago educativo de toda una generación, que prácticamente perdió dos años de clases durante la pandemia, un grave retroceso en su formación que no fue subsanados por las improvisaciones gubernamentales y la inexistencia de planes adecuados de recuperación y aprendizaje, y que además motivó la deserción de casi cinco millones de estudiantes, ante lo cual tampoco hubo ninguna medida de recuperación. En todo ello tienen responsabilidades las gestiones presidenciales socialdemócratas de Obrador y Sheinbaum, que fueron omisos ante los daños a la educación propiciados por las contrarreformas del llamado neoliberalismo de Gobiernos anteriores. Además, el cambio de paradigma educativo en estas condiciones, la transición a la llamada “nueva escuela mexicana” sin su validación mediante programas piloto y adecuada capacitación a los docentes, viene generando un conjunto de ineficiencias que generan confusión, ralentización en el proceso educativo; por ejemplo se lesiona el proceso de aprendizaje de las matemáticas y de la enseñanza del español, así como el desarrollo de las habilidades lectoras y cognitivas; los puentes en el calendario escolar, las medidas burocráticas y autoritarias de los reglamentos escolares, la gran corrupción en el manejo de los recursos de las ilegales cuotas escolares –que son las que sostienen el funcionamiento de cada escuela, porque el Gobierno Federal sólo pone el edificio y el salario de los maestros en el mejor de los casos, desatendiéndose del pago de agua, luz, internet, telefonía, equipo de cómputo y material escolar-, el recorte a los presupuestos educativos, los golpes a los derechos y condiciones de trabajo y vida del más de un millón de trabajadores de la educación; el mundo podrido de la criminalidad que merodea en cada centro escolar y que en el caso de algunos planteles ya penetró destructivamente; todo ello en conjunto configura un cuadro de desastre educativo nacional, en el que esta medida antipopular es la gota que derrama el vaso.

 

Se golpea además a millones de madres y padres de familias que tendrán que resolver desesperadamente dónde dejar a sus hijas e hijos, en una sociedad donde predomina la inseguridad, los secuestros, el abuso sexual, la drogadicción, la alienación de los videojuegos. En medio de la inflación y la crisis económica, millones de madres trabajadoras se enfrentan al dilema de gastar lo que no tienen para pagar estancias o “cursos de verano” privados, o dejar a sus hijos sin una garantía de cuidados apropiados, o arriesgarse a perder el empleo tratando de hacer malabares para cubrir todas estas necesidades, porque el “sistema de cuidados” que se pregona desde el púlpito mañanero es inexistente.

 

Se esgrimen pretextos nimios y no creíbles, como la ola de calor, cuando una rápida inspección de cada centro escolar nos muestra el abandono que sufren, la infraestructura dañada, en muchos casos sin agua, precarias condiciones de higiene, pupitres dañados, escasas áreas de sombra y falta de espacios de juegos, deportes o dónde consumir los alimentos durante los recesos. Por cierto, insistimos, que el derecho a la educación debe ir acompañado del derecho de los alumnos de recibir alimentación durante el horario escolar.

 

Los verdaderos objetivos de esta medida antipopular son otros. Uno de ellos es presentar una imagen de paz y desarrollo en la Copa Mundial de Futbol 2026, en los que se están invirtiendo 8000 millones de dólares. Estas obras no son de beneficio social, sólo promueven el deporte de élite, los corredores turísticos para la burguesía, y una infraestructura de apariencia que después será de poca utilidad social. Las obras a toda velocidad han generado serias afectaciones al interés obrero-popular, a la clase trabajadora que ya padece la reducida disponibilidad del transporte público; por ejemplo en el Metro de la Ciudad de México (sólo se reparan algunas líneas por donde pasa el turismo, mientras las otras se inundarán o quedarán inservibles en la temporada de lluvias que se avecina) o en el Aeropuerto Internacional “Benito Juárez”. También en el despojo o afectación sin consenso comunitario de espacios en colonias, barrios y comunidades del área metropolitana, en nombre de estas obras. Por otro lado, se busca desactivar la gran protesta social que se gesta con la huelga magisterial que inicia el 15 de Mayo. Con esa lucha de la CNTE, que contará con todo el apoyo de los comunistas, se busca revertir el injusto régimen de jubilaciones y pensiones que afecta a millones de trabajadores del sector público y privado a partir de este año 2026, que tendrán que trabajar muchos años más para recibir una pensión o jubilación insuficiente, o caer en la miseria cuando se acaben los raquíticos ahorros para el retiro.

 

Por cierto, anular tal esquema leonino de las Afores, fue una promesa de campaña, claramente incumplida, de la Presidenta Sheinbaum. Ella tiene todo el tiempo y afecto para reunirse con los monopolios, con las asociaciones de banqueros, que son los que lucran con los fondos de pensiones de los trabajadores, pero rechaza cualquier reunión con la CNTE y otras expresiones del movimiento obrero y popular, que acumulan las demandas irresueltas de los trabajadores y trabajadoras mexicanas por condiciones dignas de vida y un futuro mejor.

 

Señalamos que tal medida no desactivará la lucha de los trabajadores contra medidas antiobreras.

 

El rechazo popular al recorte de clases a los alumnos de educación popular es mayoritario, y tal medida arbitraria debe ser anulada de inmediato. ¡Respeto al derecho de las niñas y niños a la educación!

 

 

¡Proletarios de todos los países, uníos!

El Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de México

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