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La huelga de la CNTE: un parteaguas en la lucha de la clase trabajadora contra el sistema de pensiones privatizado

 

 

Por: Pedro Ramírez

El lunes 15 de junio la Huelga de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) cumple dos semanas de su activo y combativo curso. Además de realizarse para avanzar en soluciones a múltiples problemas que afectan a las escuelas y al propio magisterio –como la pérdida incluso del derecho a devengar oportuna y regularmente un salario por un trabajo ya realizado, resultado de la aplicación de la reforma “educativa” Peña Nieto-AMLO y la existencia del USICAM–, la Huelga representa y levanta una bandera de lucha en beneficio de todas y todos los trabajadores: establecer un régimen solidario de jubilaciones y pensiones.

Con la adulteración de la construcción socialista y su derrota temporal a manos de políticas y acciones contrarrevolucionarias en beneficio de intereses capitalistas, a nivel doméstico o internacional durante la segunda mitad del siglo XX, la clase obrera, las mujeres, los jóvenes y los trabajadores en general sufrieron una dura derrota con incontables repercusiones negativas, entre ellas la debilidad de su lucha de clase y popular, así como el declive o liquidación de distintos partidos comunistas en el mundo. En el campo de los derechos económicos, ha sido el aumento progresivo en la edad de jubilación y la privatización del régimen de pensiones, entre otros retrocesos.

En México esto último se ha impuesto por los distintos gobiernos, durante los últimos 45 años. Primero, desmontando la seguridad social que contemplaba el derecho al deporte, la vivienda y la introducción o gozo del arte; posteriormente, en 1997, el inició de la destrucción del régimen solidario de jubilaciones y pensiones con la contrarreforma a la Ley del IMSS, lo cual se profundizó con la contrarreforma a la Ley del ISSSTE en 2007 en contra de las y los trabajadores al servicio del Estado, a lo que han seguido leyes, como las establecidas por los gobiernos de Morena, con retroactividad en grave perjuicio al monto de las pensiones mensuales de este sector.

Durante décadas, al mínimo rechazo a la decisión antipopular de 1997 le siguió una conducta entre el grueso de las y los trabajadores que no sólo aceptó y se asimiló a las consecuencias de esa terrible decisión sino también a los estragos provocados por otros golpes sucesivos contra sus derechos (reforma laboral de 2012, etc.). Por tanto, desde clase obrera y los trabajadores asalariados se asumió esta y otras contrarreformas como si se tratasen de un mandato divino e incuestionable, a los que ni por asomo se rechazó a la altura de la agresión que representaron. Estas largas décadas de resignación y mansedumbre, que han corroído a la clase obrera de diversas maneras y en distintos grados, hoy representa un penoso muro que por fin ha sufrido una grieta irreversible gracias a la huelga de las y los trabajadores de la CNTE.

Desde el gobierno federal, encabezado por Morena y sus aliados partidistas o sociales, con el apoyo del consenso de la gran mayoría de la prensa y el concurso de influencers de todo tipo, se ha financiado, diseñado y ejecutado una amplia campaña de calumnias, descalificaciones y tergiversaciones contra la Huelga de la CNTE. Al más puro estilo de los antiguos gobiernos del PRI, PAN y PRD. Con su complemento, también en similitud al pasado reciente, en la organización de una respuesta militar decisiva para la represión y contención, a través de fuerzas castrenses (ejército, guardia nacional, marina, etc.), policiacas y civiles, contra exigencias sociales y planteamientos en pos de verdaderas transformaciones a favor de los trabajadores.

 Mienten el gobierno y todos los partidos de la burguesía al afirmar que la Huelga de la CNTE es contra “los ciudadanos”, que atenta contra la tranquilidad y la paz en el país. Estos juegos discursivos y de narrativas por parte del poder reclaman la siguiente reflexión ¿de qué tranquilidad hablan y para quién? Para el pueblo trabajador la tranquilidad es nula o intrascendente. Muestra de ello es la trata y la desaparición forzada; el cobro de piso y los asesinatos; el alto costo de la vida diaria; el despojo de la tierra, el suelo u el patrimonio; el desempleo; bajos salarios; nulos derechos laborales efectivos o la condena a trabajar hasta los 80 años en el aula o el comercio.

¿Se puede hablar de paz cuando el narcotráfico, con el apoyo de las fuerzas castrenses o autoridades civiles, asedian, desplazan poblaciones y ocupan territorios o ejidos? ¿O cuando por impotencia, sometimiento u conveniencia con los grandes capitalistas de EE.UU. se efectúa el expolio de recursos naturales o se organiza la perversa intervención de la CIA u otras fuerzas gubernamentales estadounidenses en el país? No puede haber paz cuando la vida de los trabajadores empeora cada vez más.

En realidad Sheinbaum y el aparato de Estado, que contempla distintas correas de transmisión o puntales de dominación, se refieren a la tranquilidad y la paz social en interés exclusivo de un puñado de capitalistas. Que nadie ni nada ose oponerse al enriquecimiento ilimitado de los capitalistas del país y sus socios allende las fronteras; a la acumulación de capital a través de millones de cuentas individuales “de ahorro”, en provecho de bancos, administradores de afores y la clase capitalista en general, sea para fines especulativos, comerciales o productivos; que nadie, con su lucha, muestre la importancia de la rebeldía, la organización y las aspiraciones de clase, pues eso es semilla de insumisión contra las fuerzas del lucro y la propiedad privada.

La Huelga de la CNTE es un claro ejemplo de la legítima y grave intranquilidad de las y los trabajadores de la educación, así como del pueblo trabajador en el país, ante el deterioro de las condiciones de vida como resultado de las decisiones de la burguesía y sus gobiernos en los últimos 45 años. La propia base magisterial defiende y sostiene la Huelga. Muestra de ello es la protesta del magisterio en Aguascalientes ante la Presidenta Sheinbaum; la cancelación por Sheinbaum de su gira por Querétaro, ante el aviso de protestas de la CNTE en la entidad; la combinación de formas de lucha por parte de la CNTE Baja California y organizaciones sociales durante los últimos días, así como el consenso asambleario de la Sección 7 del SNTE (CNTE), en Chiapas, en cuanto a proseguir y fortalecer la Huelga Nacional, etc.

Los gobiernos de Morena sólo tienen en cuenta la tranquilidad, la paz social y la perspectiva de negocios afines a los grandes burgueses que dominan al país. Por eso, ante el reclamo de clase por abrogar la Ley del ISSSTE; ante el mero fantasma de la necesidad de expropiar la riqueza resultante de la vida laboral de las y los trabajadores, misma que hoy usurpa y exprime el capital financiero, el gobierno piensa y actúa como parte del gran capitalista colectivo y exige obediencia y rendición incondicional del magisterio y el pueblo trabajador frente a sus “propuestas de solución”: por ejemplo, crear un monopolio estatal de “cuentas individuales para el ahorro” con el Pensionissste. Un magnífico y potencial botín para funcionarios de cuello blanco y el dispendio presupuestal para grandes obras en interés del conjunto de los capitalistas.

La Huelga de la CNTE es un parteaguas. La consigna de lucha, y la práctica consecuente para volverla realidad, de ¡ni umas ni afores, sistema solidario de jubilaciones y pensiones! es indigerible e inadmisible para el sistema capitalista; como también lo son las relativas a la expropiación de la riqueza de las y los trabajadores que hasta hoy es patrimonio capitalista o propiedad privada; el empleo común de la tierra y el suelo u la persistencia de prácticas que rompen la legalidad burguesa para priorizar el valor de uso de objetos u experiencias y niegan su aspecto mercantil. La lucha por jubilaciones y pensiones dignas es aliciente para la lucha social contra el capitalismo.

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